-¿Así que, un horrible murciélago entró en tu habitación?, ¿ahora me comparas con un feísimo murciélago? – me decía en tono de víctima a la vez que ponía una de sus manos en la frente

-¿Quieres matarme de un susto?... ¿qué haces aquí Edward se supone que volvías hasta mañana?

-He terminado de cazar un poco antes de lo esperado

-¿Y por qué no me avisaste que venias? – le dije molesta soltando de golpe la ropa sobre mi cama

-Por qué quería darte una sorpresa – dijo a la vez que tomaba una de mis manos entre las suyas y la besaba delicadamente

-Pues si sorprenderme era tu intención, déjame decirte que lograste tu cometido y por culpa de eso dejaste mi ropa en un completo desastre, la traía toda perfectamente doblada y lista para meter en los cajones !y mira como ha quedado! – señalé hacia mi cama

-¿Perfectamente doblada y lista para meter en los cajones?, pero si la traías revuelta en los brazos antes de tirarla, me sorprende que no te cayeras en las escaleras, conociéndote, ¿cómo podías mantener el equilibro?

-¿Sabes enrollar calcetines? Pues empieza – le dije fingiendo molestia a la vez que le lanzaba un montón de ellos a la cara, los cuales atrapó con gracia en el aire

-Si – me respondió de una manera sutil dibujando una pícara sonrisa - y también se doblar ropa interior – dijo alzando frente a su ojos una de mis pantys

Una serie de emociones mezcladas que iban desde la vergüenza hasta la vanidad, me nublaron la razón hasta que logré reaccionar y comencé a saltar tratando de recuperar mi preciada prenda, pero todos mis intentos fueron inútiles ya que el la sostenía muy en lo alto. Cuando estuve a punto de darme por vencida él mismo me dejó tomarla entrelazando sus dedos en los míos con la prenda en el medio de ambas manos. En un tono seductor y a la vez que me lanzaba una sensual mirada con aquellos ojos color miel a los que no me podía resistir me dijo

-Creo que nunca te la he visto puesta

Estoy segura de que me puse roja como un tomate ya que una sonrisa de oreja a oreja que se dibujaba en su rostro lo confirmaba, ¿acaso algún día podría vengarme de las de veces que me hacía sonrojar de esa manera? Tenía que contestar, tenía que responder de una manera tal que lo dejará - por lo menos esta vez - avergonzado, y no sé cómo pero las palabras brotaron de mis labios

-No la has visto por qué… por qué no quieres, yo soy materia dispuesta y te la puedo modelar cuando sea, esta noche si gustas y además sabes que – le dije poniéndome de puntitas y acercándome a su oído para susurrarle de la manera más seductora posible - también la tengo en versión tanga – me mordí el labio inferior y me di la vuelta

Por fin después de tantas que me había hecho, era yo quien lo dejaba sin palabras ante mi comentario, y casi podría jurar ante el mundo entero que un leve rubor iluminó sus mejillas

-Bueno, ahí abajo hay más calcetines…. Yo voy a bañarme

Fue lo último que dije a la vez que tomaba unas cuantas cosas y salía con dirección al baño, en ese momento habría dado cualquier cosa para ser yo la que contara con el don de Edward para leer los pensamientos que cruzaban por su cabeza después de mi comentario, ¿estaría enfadado? O… ¿estaría considerando la posibilidad de aceptar mi oferta...?

Terminé de bañarme, me puse mi pijama, me arreglé un poco y comencé a secarme el cabello, volví a mi habitación y me encontré a un pensativo Edward tratando de emparejar un par de calcetines, que luego se hecho al hombre junto con otros que tampoco tenían pareja a la vez que revolvía en la ropa buscando más

-Sabes algo –dijo sin voltear a verme - creo que el monstruo de los calcetines asecha tu secadora, hay por lo menos 6 que no… - se quedó con la palabra en la boca al voltear a verme, tenía los ojos abiertos de tal manera que por un instante pensé que Charlie estaba detrás de mí, pero de no ser por qué había escuchado su coche alejarse y por que tenía confianza en el don de Edward, hubiera volteado para asegurarme.

-¿No tienen pareja? –completé su frase- no te preocupes saldrán mañana en la ropa que lave o con suerte la semana que viene, mientras puedes dejarlos sobre el escritorio – le dije a la vez que soltaba la toalla y comenzaba a cepillarme el cabello

-¿Y "eso"?

-Pues no sé, deben estar mezclado con otra ropa

-No, no, no -dijo titubeante- yo me refiero a… - lanzó una mirada al camisón corto de un suave color rosa que me llegaba por arriba de las rodillas, ajustaba en el busto dejando una suave caída en la tela, era sin mangas y en las tiritas para ajustar la parte superior se adornaban con pequeños moñitos, tenía un cuello en corte V y estaba adornado con un leve encaje.

-¿Que tiene? – reclamé a la vez que me miraba en el espejo

-¿Qué pasó con esa vieja… descolorida… pero muy sexy sudadera? - me reí de su comentario sobre mi vieja pijama

-Como tú dices ya estaba vieja y decidí jubilarla, en cuanto a "esto" me la regaló René hace tiempo, ahora que se mudaba la encontró entre un poco de ropa que deje allá, supuso que me debía hacer mucha falta ya que me la mandó por paquetería, llegó ayer por la tarde junto con otras cosas, no me veo como la chica del catálogo pero…

-Todo lo contrario – dijo a la vez que me tomaba por la cintura y se acercaba a mi- te queda mucho mejor que a una modelo de catálogo

Y tras una ligera sonrisa me besó con aquellos fríos labios y me presionó contra su cuerpo, yo me aferré a su cuello cuando sentí como sus manos recorrían la suave tela del camisón hasta llegar a la parte más baja de mi espalda

-Edward Cullen – dije incrédula y sorprendida - ¿tienes las manos puestas donde creo que las tienes?

-Isabella Swan ¿tienes puesta la panty que creo tienes puesta?... Y además no tras sostén, ¿Que intentas?

-Mi respuesta a lo primero es un sí, a lo segundo no es mi culpa así está diseñado el camisón y a lo tercero… yo nada ¿y tú?

!Ehhhh! que tal? espero les vaya gustando, disfrútenlo mucho por que ya casi llegamos al final.

Una vez más gracias a ti que lees hasta estas últimas palabras.

XOXO