Buenos días a todos, publico esto por la mañana porque andaba terminando un par de cosas, espero y estén disfrutando la historia, muchas gracias por sus comentarios, favs, follows y demás. Les comento que estaré subiendo contenido a mi página de FB /StarlingShadow además de que les aviso que estoy publicando esta historia en Wattpad, aunque como siempre fanfiction será mi consentido porque el episodio estará aquí al menos 5 días antes que allá.

En fin, ahora sí, los dejo, que tengan un muy bonito día y gracias por ser tan amables al dejarme comentarios, me alientan a seguir escribiendo~


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


NADIE, SOY YO

Por Clarisce

Capítulo 3 – Un Testigo


— Todo se ve bien, Todoroki-san.

Dijo el médico escribiendo algunas notas, Enji se encontraba sentado en la mesa de revisión, ajustando su camisa, viendo aquellas curiosas persianas al estilo americano. Las luces traspasaban ligeramente, increíblemente no iba a contestar algo malo a lo dicho, aunque le parecía risible y ridículo insinuar que se veía bien cuando la guadaña de la muerte le tenía la cuchilla en el cuello.

— Si quitamos el hecho de que voy a morir.

— Eso no lo sabe, Todoroki-san —reafirmó el médico poniéndose frente a su paciente.

— Sí, lo sé. Esto —puso su dedo índice al costado de su frente, como si apuntara un arma— puede reventar en cualquier momento y… ni si quiera es capaz de quitármelo —la indignación y la rabia tomaban parte en esto.

— Lo derivaré a uno de mis colegas, un especialista en el área, mientras tanto le recomendaré que no realice actividades peligrosas, después de su enfrentamiento… debe ser algo común pelear con terribles villanos pero confiaré en su voluntad de cuidar de sí mismo.

— ¿Se da cuenta de que soy el héroe Nº 1? No puedo darme ese lujo, no cuando todos cuentan conmigo —terminó de acomodarse la ropa, bajó de la mesa de revisión y caminó casi hasta la puerta— entienda, no puedo bajar el ritmo ni un segundo.

— Todoroki-san, por lo menos… relegue trabajo, asóciese con otro héroe profesional, así podrá tener menos preocupaciones y cuidará de su salud.

— No se preocupe, tengo eso cubierto —respondió Enji terminando de acomodar su ropa para luego dar una leve reverencia y salir del consultorio.

Había llegado al hospital casi por las 5 de la mañana, todavía estaba oscuro y al salir el sol de la mañana le recibió, cerró los ojos algo aturdido por el fuerte brillo, la respiración agitada le hizo caminar con más prisa hasta llegar a su auto, colocó su mano sobre la manija de la puerta para entrar al asiento de conductor pero se detuvo.

Esa inevitable sensación a muerte sobre su hombro, aquel que como susurró no paraba de decirle que iba a morir, la inexistencia, la soledad, el… dolor.

Con la mano puesta sobre su pecho y la cabeza contra la ventana de su auto, un ataque de pánico le hizo aferrarse a la idea, quería calmarse, pero le era imposible, en ese momento era tan humano como todos aquellos a quienes siempre había criticado. Finalmente tomando valor entró a su auto, se sentó, cerró sus ojos, puso sus manos sobre el volante dispuesto a conducir a su agencia pero… lo soltó de golpe, con puños formados se estrellaron contra el mismo, dejando así una marca roja en sus nudillos.

— Imbécil —apretó los puños y se dio palmadas en el rostro— ok, ok, ok… -repitió hasta retomar su expresión habitual.

No podía decir que estuviera bien, sólo que había calmado aquel ataque de ansiedad, no sería el primero ni el último, quizás este sería parte de una continua serie de ellos, pero la próxima vez estaría preparado. Era fuerte, era el más fuerte de todos, se convenció.

Conduciendo pensó en distraerse con otras cosas cuando una llamada llegó, no iba a contestar hasta llegar a su oficina y apagó su teléfono. Condujo por unos minutos hasta llegar a su locación, donde le esperaba su "refuerzo".

— ¿Vas a ignorarme? —preguntó Hawks con cara de indignación.

— Va contra la ley conducir y hablar por teléfono.

— ¿Conoces algo llamado "manos libres"? Es fácil de usar, al menos podrías ponerte al día con la tecnología.

— No lo necesito. Después de todo, ¿cuál era la urgencia? —preguntó curioso al ver al rubio hacer puchero.

— No debería hacer esto, pero… —detrás de sí escondía una caja— te traje donas, no sabía tu sabor favorito, así que enloquecí y traje de todo.

— Ah… —suspiró Endeavor pasando por su lado— vamos dentro, creo que puedo hacer algo de café.

— Perfecto —dijo sonriente su acompañante.

Con una taza entre sus manos, pasó a buscar otra más en el área de comidas, usualmente había alguien encargado de esto pero todavía muy temprano para que los demás trabajadores de la agencia estuvieran.

— No encuentro… —volteó pero Hawks ya tenía una taza entre sus manos, una con su nombre.

— ¿Cómo demonios-? —se preguntó Endeavor frunciendo el ceño con curiosidad.

— Cuando me pediste que te asistiera durante una temporada, te tomé la palabra —dijo con una enorme sonrisa, Endeavor ni si quiera sabía qué decir, tampoco podría decir que estaba enojado, sólo un atisbo de ánimo le llenó.

— Te doy la mano y tomas mi brazo, perfecto -añadió sirviendo café en su taza.

— Esto es perfecto, es como si fuéramos… no sé, amigos y fuéramos a tener una pijamada, ya adoro estar aquí —confesó Hawks bebiendo un sorbo.

— ¿Y qué hiciste con tu agencia? —preguntó Endeavor sacando una dona de la caja que su compañero había traído.

— La cerré por un tiempo, además nuestras secciones de trabajo no son muy lejanas, siempre podré llegar a tiempo a lo que sea que suceda.

— Eres muy optimista. En fin.

Pronto fueron interrumpidos por la llegada de otros y ambos se pusieron de acuerdo con sus tareas. Hawks haría un patrullaje hasta el medio día, mientras Endeavor revisaba expedientes de crímenes que la policía había enviado, ya que todavía contaba con un pilar de papeles amontonados. Luego por la tarde, Endeavor saldría a investigar las pistas derivadas de sus casos.

Casi antes de salir a comer, un mensajero llegó con diferentes papeles, entre ellos las solicitudes de futuros egresados de U.A.

— "Bien" —pensó el pelirrojo buscando el nombre Yaoyorozu.

Cuando se dio cuenta ya lo tenía entre sus manos, lo abrió y pidiéndole al cartero que no se fuera aún, fue a prisa hasta su escritorio para firmar y aprobar este documento. Quería enviarlo de inmediato.

— Tenga, no lo pierda —dijo Endeavor dejando ir al muchacho.

Esto era bueno, si ella cumplió con su palabra de trabajar a su lado, significaba que pronto vería aunque sea de casualidad a su hijo rondando sus oficinas, al fin y al cabo, todo era por él.

No iba a perder ninguna oportunidad, por más pequeña que fuera aunque le costara todo lo que tenía. Era claro que no podía comprar su "perdón", tampoco anhelar algo más luego de saber que no tendría tiempo de mostrar con sus actos que genuinamente quería cambiar, ser mejor persona, héroe y padre; lo único que le quedaba era buscar otras maneras de acercarse.

Mientras tanto en U.A. algunos alumnos con horas libres pululaban por el área común de descanso, Momo fue por un sándwich a la cafetería acompañada de Tsuyu, platicaban hasta que cruzaron camino con Shoto, el cual fijó su vista en Yaoyorozu, la saludó y pasaron de largo.

Eso se sintió muy raro, pensó la pelinegra, descuidando por unos segundos a su compañera, quien dándose cuenta decidió actuar.

— Yao-momo, ya he hablado mucho de mí, ¿qué hay de ti?

— Eh… —sonrió un poco dudosa— estoy algo nerviosa. Acabo de enviar una solicitud de pasantía en una agencia.

— ¿Crees que no te acepten? —preguntó.

— Supongo que es normal, además… —aquellos traviesos ojos se deslizaron por todo el lugar hasta llegar donde Todoroki hablaba con sus otros compañeros— tuve que cancelar una salida con alguien.

— No creo que esté molesto, si me lo preguntas, ribbit.

— Pensar en eso… —cierra los ojos por unos segundos.

Todoroki notó lo cabizbaja que su compañera estaba, quiso ir y se detuvo, obviamente pasaba por algo difícil, ya que ni si quiera había hablado con él luego de que se lo pidió, quería respetar sus decisiones, movimientos y cualquier otro sentir que se presentara. Le molestaba un poco hacerlo, sobre todo porque se preocupaba por ella pero le era más importante respetar su espacio.

— Abrieron una nueva tienda de suplementos para héroes, quería buscar algunas cosas para mi traje, ¿quieres acompañarme? —preguntó Tsuyu.

— Claro-

Mas luego recordó su plática de la noche anterior con el padre de Shoto, se encogió de vergüenza cubriendo su rostro, ¿cómo pudo olvidarlo? Se dijo sin poder evitar responder con una negativa a su compañera.

— ¿Dije algo malo? —preguntó con preocupación la joven ranita.

— Nada, no puedo, es decir… lo siento —no podía decir otra cosa más sin avergonzarse.

Si apenas podía hablar del asunto hablado con su amiga, tan sólo pensar en decirle a la persona que más interesada podría estar en saber, hacía que su tembloroso cuerpo dudara hasta de dar un simple paso. Sin mencionar que en su habitación todavía guardaba el saco de Endeavor, con todas las implicaciones que traía.

Terminando su plática con su compañera fue de inmediato a su habitación, quizás su solicitud ya fue aprobada, lo que significaba que era tiempo de pasar a dejarle sus pertenencias al padre de Shoto.

— Uhmm… -entró a su habitación, encendió la luz y fue hasta una gaveta, en la misma tenía bien doblado el gran saco.

Su mañana tampoco fue muy placentera, teniendo que salir casi de madrugada de su casa para llegar a U.A. y entrar a su cuarto sin que nadie la viese, así también esconder lo sucedido el día anterior.

Caminó con calma hasta su cama y sentándose vio entre sus manos el objeto del delito, ¿por qué aceptó? Se dijo a sí misma intentando ocultar su pasiva culpa.

Nada podría ser resuelto si seguía ahí, reaccionó. Guardó el saco doblado en una de sus mochilas y la cargó, tomó sus llaves y algo de dinero para pagar su transporte hasta la oficina de Endeavor.

— ¿De salida? —le preguntaron al verla por el pasillo.

Asustada de darse la vuelta y reconociendo a la persona que le hablaba pensó en huir, pero no podía sin verse más culpable.

— Jeje, algo así —simuló una sonrisa nerviosa.

— Quería hablar contigo antes de que te fueras, ¿te molestaría que te acompañe hasta la puerta?

— Para nada, Todoroki-kun.

Asintió resguardando su mirada nerviosa, esperaba no tener su mochila abierta, si fuera de ese modo estaría acabada.

— ¿De qué querías hablar? —decía Yaoyorozu yendo a paso rápido a la salida.

— Supe que tuviste una mala noche, Aizawa-sensei te vio llegar muy temprano y me lo comentó, creía que por el permiso que pediste no te vería hasta otro día pero…

— Sí, no fue nada grave y al final tuve algo de insomnio, regresé temprano pero estoy bien —mintió.

— Lo sé —asintió sonriendo levemente— ¿nos vemos más tarde? —preguntó esperanzado— Midoriya consiguió que Aizawa-sensei nos prestara un reproductor de vídeos, pensaba que todos podíamos ver alguna película.

— Suena bien —contestó animada Momo y chocó levemente contra el hombro de muchacho— ¡oh! Perdón —dijo de inmediato.

— Te reservaré un asiento —le gustó que ella le diera un empujón.

— Gracias —contestó y llegando al portón procedió a abrirlo mientras agitaba su mano despidiéndose de Shoto— nos vemos en la noche —dijo desde lejos, caminaba a prisa casi dando saltos.

Esa alegría que sentía recorrerle era producto de una conversación exitosa con su… con el… con… ¡la persona que más apreciaba! No estaba enojado, para nada, incluso se verían por la noche y compartirían una hermosa velada, estas cosas eran las que le daban vida a sus días grises.

Aquel osado temor de ser descubierta se vio opacado por el entusiasmo juvenil de vivir para seguir conociendo a quien quería a su lado, aunque todavía no pudiera decirlo en voz alta.

Ya lejos tomó el transporte público sin mucho problema, llegando hasta la oficina del héroe Nº 1, el ver aquel edificio le produjo ciertas cosquillas en el estómago, estaba nerviosa y asustada al mismo tiempo, ¿qué pasaría a partir de ahora? Se preguntaba.

La puerta de cristal se abrió frente a ella cuando un empleado iba de salida.

— Gracias —dijo Momo y escuchando el sonido de la puerta cerrarse dio un pequeño salto.

Podía ver que no era muy elegante pero sí grande, nunca había entrado y no planeaba hacerlo en ningún momento pero ahora se veía ahí… en medio del principio de su odisea.

— ¡Hey! —le saludaron.

— Buenas tardes —contestó.

— Eres muy formal, qué graciosa —dijo Hawks viendo a la joven sin moverse en la entrada.

— Vine porque… ahm… Endeavor iba a —tragó saliva— revisar mi solicitud.

— Ya me habló de ti, dijo que te llevara a su oficina, vamos —le animó yendo por delante.

Sin saber cómo reaccionar se movió al son de héroe alado, le siguió por el lobby hasta llegar a un ascensor, Momo entró de inmediato y subieron hasta el primer piso, donde estaría la base de la persona que quería ver.

— ¿Y usted… qué hace por aquí? Oí que tiene su oficina a unas calles de aquí.

— ¿No lo sabes? —dijo Hawks volteando por completo hacia ella con alegría palpitar en sus ojos— soy un asociado de la agencia, al menos por un tiempo, ¿y tú?

— Sólo presenté mi solicitud —bajó la cabeza.

— Ah… seré tu sempai, al parecer —rió— no te preocupes, no soy exigente, de hecho Endeavor y yo somos mejores amigos y aún así soy tan humilde como me ves.

— Me alegra, gracias —reverenció levemente.

— Eres una chica muy graciosa —vio el gesto y reaccionó sorprendido al mismo tiempo que feliz de ser respetado— oh, ya llegamos —dijo al sentir el ascensor detenerse.

Entró primero y le mostró las oficinas, habían algunos empleados y un par de héroes más trabajando por ahí. Parecía que Endeavor había solicitado bastante ayuda para los casos que había dejado pendientes, quizás sólo quería mantener la oficina activa.

— Hay más gente de la que imaginé —dijo Momo aún quieta fuera del ascensor.

— Algo así, pero ven, vamos a la oficina de Endeavor, espera dentro. No tenemos sala de espera aquí.

— ¿Es correcto? —preguntó nerviosa.

— Claro, claro, soy el segundo al mando, no desconfíes —guiñó un ojo y fue hasta la oficina del pelirrojo.

Momo le siguió nuevamente, llegaron hasta la puerta de la oficina, era también de cristal, comenzaba a pensar que esto era un gusto en particular.

— Señorita —le habló una mujer con uniforme, parecía de la cafetería— ¿le sirvo algo?

— Uhm… —la pelinegra no sabía que contestar.

— Más confianza —dijo Hawks al tiempo que pedía un café.

— Tal vez una taza de te —contestó finalmente.

— En seguida —se retiró la señora.

El rubio abrió la puerta y entró casi dando pequeños vuelos, la simple interacción y estar alrededor de su héroe favorito lo hacían actuar tan emocionado. Era fácil de leer en ese momento, Endeavor le pidió algo por primera vez y nada lo hacía más feliz que ayudarlo.

— ¿Y de dónde vienes? —preguntó Hawks.

— De U.A., estoy casi en mi último año y me propuse ingresar mi solicitud en la agencia del Nº 1 —decía pero su cara hablaba otra cosa.

— Suena interesante, cuéntale más a tu sempai —fue a la silla de Endeavor y se sentó como si fuera dueño de todo el lugar.

No era sólo decir cosas de sí misma, era hacer creíble que iba a estar en esa agencia por voluntad propia, no quería que nadie supiera de la platica que tuvo con el padre de su compañero de clase y mucho menos un colega del mismo.

Claro que ella pasaba un momento incómodo a diferencia de los demás que hasta el momento creían la farsa de ella adentrándose en una agencia como la del héroe Nº 1.

Shoto todavía estaba en una reunión con el maestro Aizawa y Shinsou, esto ya parecía ser una tortura, miraba con desinterés todo, tal vez sólo quería huir, por alguna razón aquel muchacho despeinado de Shinsou consumía toda su paciencia.

No sólo por su insistencia en tratarlo sino en cómo lo acosaba con la mirada, con sus palabras condescendientes, con el mero acto de existir.

— Bien, supongo que será todo por ahora. Espero hayan entregado los papeles que les encomendé.

— Sí, lo hice.

— Yo también, maestro Aizawa —contestó Shinsou.

¡Esa diligencia! Pensó Eraserhead, al menos tomó una buena decisión designándolos.

— Los veré la próxima semana —se despidió.

Shinsou empezó a recoger sus cosas, lápices, libretas y demás útiles que dejó sueltas por ahí, no era muy ordenado al momento.

— Hey —le llamó Shinsou.

— ¿Qué quieres? —preguntó de mala gana Shoto caminando entre los asientos para llegar a la salida.

— Quería hablar contigo —la cara del muchacho estaba un poco en blanco, no podías adivinar que estaba pensando.

— ¿Ah sí? —respondió sin perder la irritación.

— Nos encontramos en un mal momento pero, no me malinterpretes, no quiero que sigamos así, ¿crees que podemos llevarnos bien?

— Entiendo —reflexionó un poco.

— ¿Lo pensarás? —preguntó Shinsou.

— No, sólo… pensaba en algo más. Disculpa.

— Tal vez luego podamos vernos, quiero… hablar de algo.

— Ya lo dijo Aizawa-sensei, será la próxima semana —mostró una leve sonrisa de cortesía— pero me parece bien que nos llevemos mejor, cuenta conmigo —respondió y salió del salón.

— Ojalá así sea más fácil…

Nadie lo había escuchado y tal vez nadie sabría lo que en su mente se maquinaba, tan sólo los recuerdos de una complicada situación le ataban a intentar establecer una relación de amistad con su compañero.

El día anterior un amigo suyo de la escuela media le había llamado, sabiendo que Shinsou era bastante popular entre ellos en la actualidad, sobretodo porque lo vieron en los enfrentamientos contra Midoriya. Era bueno reunirse otra vez con ellos para revivir recuerdos y eso, éste sin embargo no lucía muy feliz.

Flasback

Es por aquí —le indicó su amigo, el cual trabajaba de guardia de seguridad.

¿Por qué tanto misterio? —preguntó Shinsou.

No vas a creer lo que tengo que mostrarte —le abrió la puerta a la que, en apariencia, era la sala de vigilancia, con varias pantallas aglomeradas en una pared.

¿Y por qué me llamaste? —preguntó— creí que querías pasar el rato, como antes, jugar cartas o algo así, ¿te metiste en problemas? —Shinsou casi podía oler la desgracia.

Me gustaría pero vi algo y… la verdad… no quiero que me despidan —una gota de sudor bajó por su frente, de repente sudaba más de lo habitual o quizás era consecuencia de su quirk.

¿No estarás hablando otra vez con Otome? Es una fanática de los ovnis pero yo soy parte de UA, no me ocupo de esas cosas, si es que viste algo en el cielo, otra vez.

¡Tú espera! —le dijo mientras buscaba entre un montón de cintas de vídeo en aquel cuarto semi-oscuro.

Bien —dijo sentándose en una silla giratoria viendo las pantallas de seguridad de aquel lugar.

¡Lo encontré! —dijo su compañero y buscó una ranura para insertar la grabación.

El muchacho lo puso y adelantó un par de veces hasta encontrar lo que quería mostrarle a Shinsou, mientras este veía desganado el acto se vio confundido por un detalle.

¿Es el estacionamiento del restaurante Realm Place? —preguntó el invitado.

Mira, no quiero perder mi empleo, sé que los héroes tienen mucha influencia, yo… no sabía a quien acudir pero esto… parece un crimen —añadió nervioso.

Es…

En la cinta se veía a Endeavor y a una joven de pelo negro que curiosamente se parecía mucho a Yaoyorozu de la clase A, la joven recomendada.

¿Qué hacen? —preguntó Shinsou.

Espera…

En las imágenes se veía cómo la pelinegra se ponía frente a Endeavor mientras conducía, cómo ella parecía abrazarlo, cómo pronto, en el cambio de cámara, tuvieron un accidente al seguir en esa posición, ella delante del pelirrojo mientras este le sostenía por la cintura.

Eso no significaba mucho para los involucrados pero para los espectadores, sin un contexto, sin ningún otro rango de visión más que el de una cámara vieja que grababa casi fotograma por fotograma, parecía como si dos amantes estuvieran dándose algo más que cariño el uno al otro.

Casi se accidentan y ella es todavía una menor de edad, no sé, recuerdo haberla visto en el mismo torneo en el que estabas hace unos años. Lo recuerdo porque lo grabé…

Supongo que sí —dijo Shinsou sorprendido por lo visto, el vídeo se puso en negro y rápidamente lo sacó— no hables de esto con nadie. Tengo que… ocuparme de saber más.

Estoy preocupado —le confesó su amigo— de verdad no quiero perder este empleo, mis padres ya me dijeron que si cometo otro error van a echarme y no tengo donde ir.

No te preocupes. Te lo dije, hablaré con alguien que pueda hacer algo sin perjudicarte.

Gracias Shinsou, eres un gran amigo —le abrazó.

Fin del Flashback

Si hablaba con Todoroki Shoto quizás podría hacer más fácil el asunto, no era posible que su padre tomara ventaja de una de sus compañeras y menos que cometa actos ilícitos abusando, tal vez, de su poder.

Pero decirle a un hijo que su padre y actual héroe Nº 1 era posiblemente un pervertido, podía ser complicado, ¿le creería?

Se había prometido averiguar todo lo necesario antes de actuar, creía que una noticia así podría provocar mucho daño en el medio, no sólo a la familia Todoroki sino al mismo legado del héroe que representaba y sostenía la paz de todo un país.

Su palabra y estatus podrían valer al tiempo más que su propia opinión o las imágenes que pudiera difundir y hundirse en ese barco de polémica no estaba en sus planes, al menos no ahora.

— Hey —salió Hitoshi del salón para alcanzar a Shoto.

— ¿Sí? —se dio la vuelta, iba de camino a los dormitorios.

— Esa chica, ah… ¿cómo se llama? —se rascó la cabeza.

— ¿Quién?

— Yao… —intentaba recordar su nombre completo.

— ¿Yaoyorozu Momo?

— Sí, ella —suspiró— ¿sabes si sale con alguien?

— No —contestó Shoto arrastrando aquella palabra— ¿estás interesado o por qué me lo preguntas?

— Es…

— No te acerques a ella —contestó sin previo aviso.

— ¿Ah? —se sorprendió— ¿están saliendo o qué? —preguntó Shinsou directamente, no quería hacer más larga esta incómoda conversación.

— No pero somos buenos amigos y… tal vez no quiera que la molestes por eso —dijo sin evitar estar algo celoso.

— Claro que no lo haría, no imagines nada malo. Disculpa —dio unos pasos tras para caminar en otra dirección.

Esto sí era complicado, MUY complicado, pensó Shinsou. Las chicas hablaban mucho de esos dos (Todoroki y Yaoyorozu), y aunque a él parecía no interesarle los chismes, éste era uno de los más recurrentes en su salón.

El muchacho prodigio saliendo con…

— La amante de su padre —musitó Shinsou en voz baja.

x

xx

xxx


Fin de Episodio 03