Hola a todas/os... Antes que todo gracias por los reviews y los mensajes privados. Estos ulimos tratare de responderllos a la brevedad posible.

Informo que pueden existir errores en el capitulo. Sali de viaje y voy regresando hoy, de hecho hace apenas unas horas, pero como era una promesa personal actualizar rapido, decidi subir el capitulo lo mas rapido posible.

Espero que les guste, es quizas enredado pero es que asi es Hermione. Por lo que dejemosla ser como quiere... no?

Un abrazo gradisimo y un ota agradecimiento para todas/os los que pasan por la historia y toman de su tiempo.

Saludos

En cuanto a los Reviews:

Luna-Maga: Gracias por seguir la historia y hacerlo desde el primer capitulo, sobretodo por no abandonarlo a pesar de los meses entre uno y otro. Espero que te guste este. Cuentame que te parecio... Abrazos y una vez mas, gracias!

Sugeisy: Gracias por deternerte a leer la historia. Espero que te siga gustando, por lo menos que disfrutes este capitulo. Saludos!

Sabaana: Hola! Gracias por tus palabras y me alegra que te guste la historia. Se bien lo que me dices, a mi misma me gusta tener continuidad en mis historias, pero eso es lo malo de tener que trabajay y contar con un Draco personal que exige mucha atencion y no te la pone facil. Hare lo posible para actualizar rapido. Me cuentas si te gusto el capitulo. Saludos!

Saki: Gracias por tomarte el tiempo de leer la historia y por comprender que a veces tener ganas no es suficiente. Cuando tienes muchas obligaciones. Me alegra que te gustara el capitulo, espero este tambien sea de tu agrado. Saludos!


Descanso… Hecho

Arreglo personal… Completo

Desayuno… listo

Que Malfoy pase por esa puerta dispuesto a trabajar junto a ella… no tiene precio.

Hermione bufo mientras apartaba sus tontos pensamientos, la verdad es que no le importaba…o por lo menos trataba de convencerse de que no debería hacerlo. ¿Qué se despertó extrañamente emocionada? ¿Qué se esmero vistiéndose? ¿Qué compitió con Flash en el desayuno?... Bueno, todo eso tenía una explicación lógica. Si, comenzando porque había dormido como un tronco y se sentía revitalizada, se arreglo… un poco más, ya que necesitaba sentirse mejor consigo misma luego de la vergüenza de la noche pasada y bueno, ella nunca se tardaba demasiado en las comidas, cuatro minutos era un buen tiempo… si, un condenado buen ahorro de los minutos con el fin de comenzar a trabajar antes y aprovechar el día al máximo.

Y en ningún momento nada de lo anterior tenía que ver con que ella tuviese la esperanza de ver a Malfoy…no… mucho menos con que deseara llegar al estudio más rápido a pesar de retrasarse cuarenta minutos adicionales frente al espejo del baño.

Sí, claro

Un suspiro broto de sus labios, mientras redirigía sus pensamientos, negada a adentrarse por los momentos, en el estudio de sus acciones. ¡Oh si! Estaba deslumbrada, eso ni siquiera intentaba discutirlo, ya bastante lo había hecho el día anterior y simplemente en algún momento entre su ingreso a la habitación y el quedarse dormida, finalmente tuvo que aceptarlo. No, lo que la perturbaba era su reacción inconsciente (o por lo menos quería creer eso) a dicha admisión, porque vamos, el objeto de su fascinación no era otro que Draco Malfoy y sin embargo allí estaba con una de sus mejores ropas, maquillada, con el cabello bien peinado… Y no, definitivamente ese era un territorio que no deseaba explorar en ese instante. Mejor concentrarse en el hecho de que estaba sola nuevamente frente al trabajo y no debería sorprenderle.

- Pensé que aun no te encontrarías aquí Granger, de haberlo sabido hubiese venido antes

Malfoy… Al escuchar la voz grave y firme, la mente de Hermione rápidamente se encontró de regreso desde el mundo de reflexilandia, e igual a como pasara en la noche anterior, en vez de preocuparse por el hecho de ser sorprendida una vez más con la guardia baja, en lo único que se pudo concentrar mientras su mirada buscaba a su hasta entonces renuente compañero de trabajo, era en que este se había dignado a aparecer… y que por lo visto lo hubiese hecho antes, de saber que ella se encontraba en estudio.

- Buen… - oh… vaya - …buenos días… Malfoy

Jodida mi suerte… El condenado se ve aun mejor a la luz del día

Hermione casi gimió de frustración al ver a Malfoy y lo que la salvo de hacerlo no fue otra cosa, que el redoble de tambores ofrecido por la banda marcial que apenas ahora captaba se había asentado en su pecho. ¡Mierda, mierda, mierda! ¿Qué rayos le estaba pasando? ¿Serán las hormonas? … Las maldiciones y preguntas se revolvieron en su mente mientras observaba al hombre frente a ella, y absorbía la visión del cuerpo envuelto en esos pantalones gris plomo y sweater negro de cuello vuelto, del cabello peinando de manera que cubría de forma adecuada (y para su gusto tristemente) su mirada, de la perfecta nariz y los carnosos labios y no menos importante pero por lo visto para su interés personal totalmente olvidable, de las cicatrices que cubrían parte de su rostro.

- Por lo que veo descansaste Granger. Te ves mejor que anoche.

Si, ya no tengo parte de un libro grabado en mi cara…

Ni ojos de mapache…

Y cargo mis mejores pantalones y una de mis camisas favoritas… y más bonitas

Y estuve alrededor de una hora rizándome adecuadamente el cabello ¿lo notaste?

Y me maquille, al estilo natural, pero lo…

¡Oh diablos Hermione!...

Te arreg…

Te emperi…

¡Quieres llamar la atención de Malfoy!

Oh Rayos…

- Si, dormí bien - Y ni esperanza de volver a hacerlo en un futuro cercano ¿verdad? ¡Mierda Hermione! ¿esto qué quiere decir? ¿Qué realmente te atrae Malfoy?

Oh dios…

Oh dios…

Oh dios…

- Bien Granger… - ¿Bien? ¿Bien? Aquí nada está bien Malfoy –… Iba de camino a enviar la correspondencia, mientras, busca los archivos que has estudiado desde que llegaste. Haremos una rápida revisión antes de seguir adelante con el resto

Si, lo que quieras, con tal de que te alejes de mi un momento, lo suficiente para que arreglar lo que sea que este mal en mi cabeza

- Ok… - Odió al instante el tono vacilante de su voz, mas no le dedico otro pensamiento, demasiado ocupada en la visión de la retaguardia de Malfoy… hasta que este desapareció tras la puerta

Pero… ¿cómo?... su parte racional ataco apenas se encontró sola en el estudio, retomando sus desquiciantes reflexiones… Es decir, ok, ya aceptamos que se ve bien, cicatrices aparte y todo lo demás. Y bueno, te ha tratado mejor de lo que alguna vez en la vida...

Y tienes mucho tiempo sola… sí, eso debe contar.

¡Por dios pero es Malfoy! Además, cuantas veces lo has visto ¿tres?... si solo tres…

Y bueno, no es que estés enamorada o desees tener algo con el… ¡Oh por dios…NO!, esto solo… solo…significaría que te gusta… no, no, que te resulta agradable a la vista, al igual que los actores guapos o los modelos de las revistas, si… si, como eso, solo que esta cerca de ti…

Pero eso no es nada del otro mundo...

Claro, si apartamos que hasta hace unos pocos días eran enemigos, que la verdad ni a su recuerdo le prestabas un pensamiento, que eras renuente de verlo nuevamente, que aun no comprendes que giro del destino te trajo hacia aquí…

que estas aun enamorada de Ron

que no has mirado con interés a nadie más que él, desde ¿Qué? quinto o sexto año de Hogwarts… por lo menos hasta ahora

que pensándolo bien, no recuerdas haber reaccionado alguna vez así estando a su alrededor… ¡qué diablos, ni cuando Krum!

que ¡Maldición! Estas actuando sobre ello… intentando que él ¿te vea?

¡ah! y que por primera vez quedaste prendada del trasero de un hombre

Si, no era nada del otro mundo

Y Oh… ella estaba tan jodida

- Si piensas dormitar, avísame Granger. Tengo otras cosas que hacer

¿Q…que? ¿Ya? ¿Es que ese hombre poseía un lechuceria express?... Hermione visiblemente sobresaltada giro su rostro hacia la puerta. Desde allí, Malfoy la observaba fijamente y por un segundo se pregunto, cuales serian sus pensamientos en ese instante. Rápidamente la inquietud paso al olvido al percatarse que el objeto de sus recientes mortificaciones estaba de regreso y ella ni siquiera había comenzado a buscar los archivos sobre los cuales trabajarían

- Lo siento Malfoy… – dijo al fin mientras se levantaba y dirigía hacia el amplio mesón donde reposaban las carpetas. Cualquier pensamiento distinto al trabajo, apartado de su mente - … dame un momento y tendrás todo en el escritorio

Sin esperar respuesta y con nula esperanza de recibir alguna, se concentro en localizar lo que necesitaban. No le tomo mucho tiempo reunir la media docena de carpetas que contenían la información que por días tratara (sin llegar a lograrlo, por supuesto) de analizar. Justo cuando sus manos aferraban la pequeña pila, la voz de Malfoy llego desde su espalda congelándola en el sitio.

- Quizás prefieres seguir haciendo esto sola, Granger - ¿Cómo?... No… - Si es lo que quieres… – Continuo Malfoy, su voz calmada… odiosamente tranquila - …no tengo problema con ello, podemos instaurar un método para trabajar sin compartir el mismo espacio.

Ya me imagino que no tienes problema… y yo…yo no debería tenerlo tampoco. No… es más, eso sería lo mejor en este momento ¿no?... Si, era lo más conveniente para ambos

Desgraciado…

- Yo no tengo problema en trabajar contigo Malfoy – dijo mientras se daba la vuelta y lo encaraba. Deseo entonces poder ver la mirada que se ocultaba detrás de ese cabello platinado – desde que llegue he estado dispuesta a hacerlo. Eres tu quien decidió no aparecer por aquí - Si, eso es Hermione… A la mierda lo conveniente, lo importante es la investigación… intereses personales aparte

Aja… Sigue repitiéndolo, puede que al final termines por creerlo

- Creo que ese punto quedo claro anoche Granger – La voz ahora acerada de Malfoy, retumbo en sus oídos mientras este se acercaba acortando el espacio entre ellos, deteniéndose a algo más de un metro de distancia y cruzando los brazos sobre su pecho. Ante la visión claramente intimidante Hermione contuvo el aliento – Y deberías estar ciertamente agradecida que hoy te dé la oportunidad de "decidir" y no imponga mi presencia. Ambos sabemos que el altruismo no forma parte de mi personalidad.

Por eso no creo en el mismo Malfoy… Hermione resopló liberando así el aire que mantuviera retenido, mientras continuaba observando al hombre frente a ella, toda ilusión amedrentadora desechada. ¿Qué se suponía que podía decir a eso? Ya había dejado más que claro que no tenía problemas con su compañía… ¡Joder! por lo visto era todo lo contrario. Era él quien seguía tratando de escaparse de estar cerca de ella, el que estaba buscando la manera de desaparecer igual que en los últimos días… el que desde el principio había "decidido" ignorar su presencia

- Gracias por la deferencia Malfoy… – dijo al fin, la ironía inundando cada una de sus palabras – …pero dado que eres tú el que se ha negado a mi compañía, preferiría que eligieras el método que menos te incomode – "Y que seguro no la incluiría en un perímetro cercano" pensó ignorando el malestar que le produjo ese hecho - Te aseguro que no tendré problema con ello – se apresuro a agregar devolviéndole las palabras que momentos antes el pronunciara… las que al brotar de sus labios dejaron un agrio sabor a mentira

- Sigues con eso Granger… - Un suspiro cansado acompaño las palabras de Malfoy y Hermione se pregunto cuánto tardaría en rendirse y abandonar el súbito ataque de civismo. Era fácil saber lo que pasaría a continuación: se mostraría la personalidad con la que estaba más familiarizada y esta no tardaría una fracción de segundo en dejarle claro que estaría más que feliz teniendo millas de tierra, mar y espacio entre ellos… Y ella, ella se sentiría despachada, humillada y así se le quitaría parte de esa atracción tonta… Ni tan malo ¿verdad? Imaginaba que al final ambos igual ganaban - Entonces lo haremos juntos

¿Qué?

- ¿Qué? - La pregunta broto de sus labios antes de que pudiese hacer algo para detenerla y aunque en otra ocasión ya a esas alturas estaría dándose patadas mentales por ello, en ese momento estaba demasiado ocupada tratando de neutralizar la incómoda sensación que las palabras de Malfoy produjeran en su pecho, la cual no era otra cosa que alivio… ¡Mierda! ¿Qué le estaba sucediendo?

- Lo que escuchaste Granger. - Afirmo Malfoy y aunque su voz había recuperado la tranquilidad de minutos antes, Hermione percibió un borde de tensión, que neutralizo al instante las emociones que reverberaban dentro de ella - Pareces sorprendida… ¿Reconsiderando la "deferencia" que te di?

Aquí vamos otra vez...

- No Malfoy… – Se apresuro a aclarar, su tono quizás demasiado brusco, pero vamos… ya tenía bastante con la montaña rusa emocional en la que estaba montada desde la noche anterior, para continuar aceptando y lanzando la pelota en ese círculo vicioso que mantenía con él - … En serio, no estoy reconsiderando nada – Reafirmó más calmada… "De hecho, a pesar del dualismo en tu voz, me encuentro bastante conforme" pensó. Pero claro, esa era una información que no estaba interesada en compartir con él ni con nadie, es más, ni siquiera estaba segura de querer estar ella misma enterada.

Incomoda por este último pensamiento, y sintiéndose súbitamente indefensa al no tener una protección sobre los ojos al igual que Malfoy para que ocultara lo que en ellos pusiera reflejarse, Hermione desvió la mirada hasta el estante que se encontraba directamente detrás de él. ¡Merlín! ¿Sería algo muy loco el desear poder comportarse y pensar como lo hacía en Hogwarts, por lo menos por lo que durara esa discusión? Porque ella en ver…

- Es bueno saberlo - ¿Ah? La mirada de Hermione voló al rostro de Malfoy, desvaríos ya a esas alturas olvidados, luego de escuchar la voz ronca, cercana al susurro que envolvía las palabras que acaban de retumbar en sus oídos. Nunca antes él utilizó un tono parecido con ella… ¡qué coño! Jamás se lo había escuchado en absoluto. Y por lo visto él no tardo en percatarse de ello (por favor…como si su estúpida reacción no hubiese ayudado), porque rápidamente rectifico el desliz, haciendo retornar el tan odiado y habitual matiz impersonal – Comencemos de una buena vez, Granger.

Como si de pronto su cercanía quemara, Malfoy se aparto de ella antes de que siquiera Hermione pudiese reaccionar a sus palabras. Silenciosamente entonces, su mirada lo siguió hasta el lado opuesto de la habitación, donde sin más y al parecer olvidándose totalmente de su presencia, lo vio tomar asiento en uno de los dos sillones que se encontraban frente a la chimenea. ¡Mierda! El juramento retumbo en su mente mientras un suspiro derrotado escapaba de sus labios. No tenía dudas de que el comportamiento que acaba de observar marcaba el final de la "conversación" y aunque debía agradecerlo ciertamente, la verdad, es que dentro de ella lo único que se genero en ese instante fue una profunda frustración.

- Como quieras, Malfoy – dijo con una indiferencia que no sentía, mas por tener la última palabra que por cualquier otra cosa.

¡Y tú, concéntrate en el trabajo Hermione, esa es la razón por la que viniste!"… continuo ahora, reprendiéndose internamente mientras se giraba hacia el mesón detrás de ella, con la intensión de tomar las condenadas carpetas y dirigirse hacia donde se encontraba Malfoy, sin percatarse aun de que estas se encontraban contra su pecho, fuertemente sostenidas entre sus brazos

- En verdad debes estar molesta Granger, para no ser consciente de que te aferrabas a ellas mientras discutías conmigo

¿Qué? ¿Ah?... ¡Rayos!

- Por suerte estás tú aquí Malfoy, para advertirlo – Aunque las palabras fueron dichas con inequívoco sarcasmo, la realidad es que internamente una sonrojada y avergonzada Hermione tomo muy a su pesar en cuenta ese hecho. Ocultando la turbación que esto le causaba, se dirigió hasta el lado de la habitación donde "el hombre que ahora estaba segura que la observaba" la esperaba – Ahora, comencemos de una buena vez, como dijiste – Agrego mientras tomaba asiento en el sillón frente a él y se concentraba en arreglar las carpetas en la pequeña mesa que los separaba. En ese momento lo que más deseaba era meterse de cabeza en el estudio de los archivos, para así desentenderse de sus acciones y ¡por dios! dejar de desvariar.

- Suerte… - Como si reflexionara sobre el termino, la palabra broto de los labios de Malfoy con tono pensativo - Granger, jamás pensé que te escucharía decir algo como eso – Agrego ahora su voz matizada por una mezcla de sorpresa y diversión

Dímelo a mi Malfoy… Hermione dirigió su mirada al rostro frente a ella y contuvo el aliento mientras una pequeña sonrisa muy parecida a la de la noche anterior le daba la bienvenida. Si, seguro que te parece muy divertido, pensó irritada negada a reaccionar a la misma, aunque la verdad es que quizás en otro momento ella también le encontraría la gracia… tal vez, si no se sintiese como un mar confuso de reacciones en las cuales ese minúsculo y agradable gesto no ayudaba en nada

- Cosas asombrosas suceden – dijo al fin, dirigiendo nuevamente la mirada hacia la pequeña mesa, mas sin saber de dónde vinieron el resto de las palabras, se escucho agregando algo adicional a su intervención – Yo tampoco pensé que al final escogerías trabajar conmigo. En el pasado no habrías dudado en apartarte de mí como si fuese la peste… - Ahora si se permitió sonreír con ironía - Bueno, eso precisamente era lo que yo representaba para ti

¿O aun lo hago?... La pregunta la guardo para sí misma, mientras recordaba como momentos antes él se había apartado de ella. No tenía sentido preguntar cuando temías por la respuesta y algo le decía que no le gustaría mucho si esta era afirmativa… Y es que a eso se reducía todo, porque por más que ahora le pareciera atractivo y le produjera una curiosidad como nunca nadie antes, como jamás creyó que tendría respecto a él, la realidad es que él seguía siendo Malfoy y ella continuaba apellidándose Granger, y eso significaba un mundo de diferencias, divergencias y oposiciones que se sobreponía a todo, pensamientos, emociones y reacciones incluidas.

- Tienes razón Granger… – Las frías palabras de Malfoy retumbaron en la habitación y cayeron como un plomo en el pecho de Hermione quien inconscientemente levanto su mirada nuevamente hacia él, notando que todo rastro de sonrisa había desaparecido siendo suplida por una tensión presente en toda la parte visible de su rostro - … tu representabas la porquería de mi raza y yo la realeza y como tal te trataba, consciente de que en el futuro mi varita junto a la de mis iguales, serian empuñadas para desaparecerlos, limpiando así nuestro mundo de indeseables y eliminando la fuente de infección de nuestros linajes… ¿Qué? ¿Asombrada? ... no veo la razón, ya a estas alturas y después de todo lo sucedido en la guerra estoy más que seguro que entiendes que no solo queríamos expulsarlos o recluirlos en algún lugar. Nuestro fin era destruirlos, aplastarlos como a moscas porque para nosotros eran menos que animales, unos que corrompían nuestra identidad e usurpaban lo que por derecho pertenecía solo a aquellos que podían demostrar la pureza de la sangre que corría por sus venas.

¡Dios!

- Eso es… es… - ¿una locura? ¿despreciable? ¿enfermo?

- Eso es la verdad Granger. Pura y sin censura – afirmo Malfoy y Hermione detestó su tono indiferente, como el que utilizaría para hablar del clima o del cambio horario - ¿Te odiaba? Si. ¿Hubiese querido que desaparecieras? Mil veces. ¿Detestaba todo lo que representabas? Más que cualquier otra cosa en el universo. Nací para ello, fui instruido para eso, formaba parte de mi biología, de mi mismo. Fui a la guerra defendiendo mis creencias y cambie de bando cuando comprendí que estas no me pertenecían. Pero no te engañes, mis razones fueron completamente egoístas, aun así la verdad no tardo en salir a la luz ¿no crees? Tu eres y serás recordada como la salvadora de nuestro mundo, yo en cambio no seré más que un Malfoy, no es necesaria mas descripción que esa, sin importar el nombre que preceda al apellido, el mismo es suficiente para hacerse una idea de quién soy… Por lo que al final, lo que yo pensaba, creía o quería carece de importancia, no era más que mierda que al final terminó por sepultarnos a todos los que nos guiábamos por ella.

El silencio que se cernió sobre ellos luego de las palabras de Malfoy competía en tensión con la que Hermione sentía dentro de ella. ¿Qué podía decir luego de todo eso? Es mas ¿Qué se suponía que tenía que pensar?... Mientras lo escuchaba hablar toda la gama de emociones negativas que conocía acompañada de recuerdos explícitos habían hecho su aparición dentro de ella, para al final terminar sucumbiendo ante la perplejidad que la inundo al comprender el significado real de su declaración. Y aunque una parte de ella era consciente de que debía estar furiosa por la mayoría de lo que había escuchado, la realidad es que lo que ocupaba su mente era la duda de no comprender en qué posición se encontraban ahora. Porque él una y otra vez se refirió a todos sus actos en pasado, pero ¿Qué era lo que en realidad quería decir? Más aun ¿Dónde los dejaba eso en el presente?

- ¿Y ahora Malfoy? – Pregunto. Su voz, en un tono tan patético que de no desear con tanto ahincó la respuesta en otro momento la hubiese hecho dejarlo así – ¿Aun piensas que soy…eso? – Instigo, incapaz de descalificarse ante él, deseando una vez más en ese día el poder ver sus ojos para descubrir la verdad reflejada en ellos. Lucho entonces con la creciente necesidad de acercarse y apartar el cabello ella misma. Bastante malo era ya lo que pasaba en sus pensamientos, como para dejar en evidencia su confusión interior

- ¿Lo hago? - La pregunta retumbo entre ellos a la vez que Malfoy con una mano se aparta el cabello del rostro, como si hubiese visto el anhelo en los ojos de Hermione y decidiera ceder a su deseo – No, Granger…– afirmó con una voz calmada que contradecía la intensidad con la que la observaba y que había provocado que el corazón de Hermione se detuviese solo para una fracción de segundo después comenzar a palpitar violentamente –… por lo menos no desde nuestro último encuentro que es lo importante.

- ¿Y qué cambio ayer? - ¡Mierda!... La pregunta se escapo de sus labios antes de que pudiese hacer algo para detenerla… ¿se lo diría?

- ¿Qué cambio? – Igual que ocurriera anteriormente, la interrogante broto de los labios de Malfoy precediendo la respuesta, como si la modulación de su voz impeliera a cavilarla adecuadamente, como si de eso dependiera el razonamiento de lo que luego le diría a ambos – Tu… o mejor dicho, la imagen que tenia de ti, Granger – Nuevamente una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios y a pesar de la reciente afirmación, en esta ocasión Hermione no logro mantenerse firme ante ella. Agradeció entonces el hecho de estar sentada en esos momentos – No tienes de que preocuparte, hasta en los momentos que más te detesté, nunca dude que fueras buena por naturaleza, insoportablemente recta e intachable. De hecho, demasiado perfecta para comprender o soportar ciertas cosas y lo suficientemente humana para tomar partido de una que otra situación.

- Te prometí no decir nada – Le interrumpió molesta, comprendiendo el trasfondo de las últimas palabras… ¿Es que no lo entendía?

- Y yo no tenía una razón válida para creerlo – Retomo la palabra Malfoy aun con voz calmada, la sonrisa esfumada de su rostro - Fuimos enemigos jurados Granger, casi hasta el momento en el que entraste a mi casa, aun cuando la verdad es que hace años que no tengo nada específico contra ti o lo que representas – Sus palabras se detuvieron una fracción de segundo, como si reconsiderara continuar - Mis odios y resquemores pertenecen a otros a estas alturas, pero no era algo que a ti te importara conocer o que yo estuviera deseoso de hacértelo saber. Eres quizás la última persona que hubiese querido a mí alrededor por todas las razones que te di anteriormente y mil más que podría enumerar, más sin embargo aquí estas y en todos estos días no has corrido a escribir una nota al profeta o a tus amigos para ridiculizarme… Eso sin duda ha sido una sorpresa

- Aun así no habías querido ni siquiera toparte conmigo, mucho menos trabajar junto a mi hasta el día de hoy – Sondeo Hermione, consciente de que algo faltaba en esa declaración. Tratando en todo momento de no mostrar que de hecho, su comportamiento la había afectado

- Y lo estoy haciendo gracias a lo que paso ayer. De no haberte encontrado durmiendo aquí, esto no estaría sucediendo y hubiese seguido postergando cualquier reunión entre nosotros… Y no te atrevas a preguntar el por qué Granger, ambos lo sabemos. La diferencia que hizo que estuviese aquí hoy, la marco tu reacción o tal vez debería decir la falta de ella. Aparte de Gael no estoy acostumbrado a que me observen, mucho menos a que lo hagan de cerca.

¿Esa era la causa?... Dios…

- A mí no me molesta – Afirmo tal vez demasiado rápido, quizás un poco más fuerte de lo necesario. Pero esa era la verdad, por mucho que a Hermione le incomodara, de hecho ahora el problema específico que enfrentaba es que empezaba a gustarle demasiado hacerlo.

- Ahora estoy seguro de eso y no te preguntare las razones de ello – replico Malfoy con tono cortante - Prefiero pensar que simplemente te da igual y no hay un trasfondo morboso o lastimero de por medio – Hermione negó con la cabeza al escuchar sus palabras. Al parecer era imposible que ellos dejaran a un lado las suposiciones erradas. Aun así, no trato de interrumpir para aclarar o afirmar nada, en tal caso esperaría hasta que finalizara de hablar, ahora solo lograría terminar de disgustarlo - Por eso… - La voz grave siguió retumbando en la habitación como si su dueño no hubiese visto o no le importara el gesto de la mujer frente a él - …el tiempo que estés aquí y mientras no hagas nada que me haga cambiar de opinión, simplemente confiare en tu palabra. Tengo demasiados intereses de por medio para darle más vueltas al asunto de las necesarias. Además, ya te di la opción de escoger si lo querías de otra manera y tú optaste por dejar la decisión en mis manos. ¿Estamos claros?

- Si, lo estamos – La respuesta de Hermione no se hizo esperar. Sentía que no era el momento de dudar o quejarse y dañar con eso el reciente y aun demasiado frágil acuerdo que Malfoy acababa de establecer entre ellos. Aun así no pudo mantenerse callada completamente, había un punto que antes del mismo ya estaba dispuesta a aclarar – Pero necesito que tengas presente algo: Si hay dos términos que jamás he asociado a ti son lastima y morbo. Antes porque te detestaba demasiado como para sentir algún tipo de interés, mucho menos uno enfermizo, ni hablemos de experimentar una emoción siquiera cercana a la compasión. Ahora… - porque de hecho me atraes… demasiado... ¡Rayos! - … ahora simplemente no eres quien recordaba y la verdad es que el Malfoy de la actualidad sí genera en mi curiosidad… – de hecho muchísima más de la necesaria, ni que decir de la recomendable… pero no es algo que necesito que sepas precisamente -… al fin y al cabo de cierta manera es un desconocido. Aun así, esta no es malsana ni mucho menos esta alentada o rivaliza con algo parecido a la conmiseración - Sino todo lo contrario y precisamente allí se encuentra el punto confuso y determinante de mi actual situación.

Hermione resoplo internamente y de haber estado sola seguramente hubiese gruñido sonoramente luego de finalizar su explicación. ¡Merlín! No sabía cuál de las dos había sido más patética, la que broto de sus labios o la que resonó en su cabeza. Lo peor de todo es que las dos eran ciertas, solo que claro, la versión promulgada contenía mucha más diplomacia y tacto que la sin editar... Sin embargo mejor que ambas abría sido sin duda el quedarse callada… sí… eso es lo que debía hacer hecho, mantenerse en silencio, dejando que sus actos futuros demostraran lo que en realidad pensaba, porque al final ¿Eso… las acciones no son lo que en verdad importa? Bueno, tomando en cuenta su actitud al parecer no era así y por eso aho…

- Mierda Granger… – La voz de Malfoy interrumpió sus divagaciones, haciéndola enfocarse nuevamente en su rostro, cuyos ojos la observaban con atención - me pregunto si en estos momentos debería sentirme complacido u ofendido por tus palabras

- ¿Ah? – La sorpresa y la confusión se mezclaron en la mente de Hermione, mas ambas rápidamente fueron anuladas por la provocativa mueca-sonrisa que lentamente fue dibujándose en los labios de Malfoy, y cuya visión desencadeno una agitación, un revoloteo extraño y a la vez conocido en su estomago, una sensación que hacia tanto tiempo no experimentaba que ya a estas alturas consideraba una experiencia perdida, olvidada, y quizás por eso ahora tenía la impresión de que la golpeaba más fuerte de lo que recordaba. Haciéndola sentir inquieta, tentándola… llevándola a preguntarse como seria, pero más importante que reacción causaría en ella, el ser testigo una verdadera sonrisa de ese hombre

- Granger… – Al escuchar que Malfoy le hablaba, Hermione concentro nuevamente su atención en él y observo pasmada como la sonrisa se ampliaba un poco mas mientras su dueño negaba con la cabeza. Lo que sea que se hubiese instalado en su estomago aprovechando para redoblar el aleteo - …solo tu podías hacerme ver como un bicho de investigación, sin insultarme directamente. Algo así como un extraño ratón de laboratorio, aparentemente evolucionado y esperanzadoramente reformado, en espera de las pruebas que confirmen o demuestren lo contrario.

- Ahora soy yo la que no sabe como sentirse – Lejos de sonar enfadada u ofendida, (lo que seguramente pudiera suponerse), las palabras de Hermione brotaron de sus labios lentamente, matizadas de una mezcla de diversión, complacencia y asombro, contradictoriamente únicas emociones que produjera la horrible y errónea hipótesis en ella. Parecía algo ilógico lo sabía, y estaba segura que con una persona diferente, en cualquier otro momento, su reacción habría sido claramente opuesta. Pero estaba allí, ahora… y no con cualquiera. Este era Malfoy y ella a pesar de desconocer hasta ese momento esa parte de él, comprendió lo que escuchaba como lo que en realidad era: Una broma, una tomadura de pelo que lejos de molestarla le encanto, porque no solo le demostró que era capaz de tener sentido del humor, (uno bien agudo por cierto, pero no cruel como habría esperado), sino que era lo suficientemente hombre para usarlo en sí mismo, sin amedrentarse. Una cualidad casi imposible de encontrar en los adultos, bien sabía que poco importaba haberla poseído en la niñez.

- Satisfecha Granger – Aun con la pequeña sonrisa tirando de sus labios, Malfoy se inclinó apoyando los codos en sus piernas en una actitud masculinamente desenfada, que logro sorprender y cautivar a Hermione. Pero nada se comparaba a la reacción que experimento en su pecho y que enardeció la ya de por si violenta turba que anidaba en su cuerpo, al percibir esa mezcla de madera, whiskey y algo mas que aun no lograba deteminar, que la desaparición de los días anteriores y la distancia hasta ese momento le había impedido experimentar... ¡Merlín! ¿Es que todo de él le afectaría? – Me hiciste recordar el porqué muy a mi pesar eras la mejor estudiante de Hogwarts

- ¿Ah? – Aun aturdida por el picante olor que a estas alturas ya la envolvía, Hermione tardo un poco en comprender las palabras que acababa de escuchar. Para cuando lo hizo, ya el rostro frente a ella le había dicho todo lo que necesitaba saber, antes siquiera de preguntar - ¿Ahora lo aceptas? ¡Caramba, como hemos cambiado! – Consciente de su sonrisa y lo que estaba sucediendo, en esta ocasión más que dejarlo seguir entro de lleno en el juego. Vagamente considero que en otras circunstancias esto bien podía confundirse con una especie de mutuo coqueteo, pero rápidamente elimino el pensamiento. Para que eso ocurriera ambos tenían que estar atraídos y dispuestos a hacer algo al respecto… Y eso era una posibilidad remota por no tildar de imposible que no quería considerar, ni hablar de permitir llenarse de ideas.

Y no, no importaba cuántos saltos mortales sintiera en el estomago… no lo haría.

- No tiene sentido negar a estas altura la realidad… – Sin siquiera inmutarse ante las vanidosas palabras recién escuchadas, Malfoy se encogió de hombres con aire despreocupado. Su media-sonrisa aun destellando en sus labios -… menos aun luego de escuchar esa explicación tuya Granger.

- ¿Mía? – Mientras preguntaba, Hermione no necesitaba verse en un espejo para saber que sonreía. La tenía hechizada. Era lo bastante sincera para aceptarlo y se conocía lo suficiente para saber que en este punto, no podía hacer nada para negarlo. Y aunque una parte de ella se relevo contra ese hecho, exponiéndole todas las razones por las cuales permitirse tomar ese camino era peligroso, decidió conscientemente no prestarle atención y acallarla, por lo menos por esos momentos. Ya luego se preocuparía, cuando estuviese sola… Ahora, simplemente quería explorar y disfrutar un poco más lo que estaba sucediendo. Además, no es como si Malfoy en un par de minutos pudiese empeorar el estado de encantamiento en el que ya se encontraba - – Mas bien yo diría que tu versión de mi explicación es la memorable

- Memorable… - Malfoy pareció considerar el hecho por unos segundos antes de negar con la cabeza - … Granger, eres todo un caso. Te juro que de existir la Real Academia de la Lengua Inglesa, tú sin duda la presidirías… Yo por lo menos te postularía.

Y aquí se acaba la magia… Hermione suspiro y aparto la mirada de Malfoy fijándola en la chimenea, mientras las palabras retumbaban en su mente, ocasionando el éxodo masivo en su interior, trayendo en su lugar una sensación de vacío y pesar. Extraño… no era la primera vez que su vocabulario era motivo de bromas o curiosidad. Es más, todos los que conocía (a excepción de su papá de quien heredara la fascinación por el conocimiento y buen uso del idioma), en uno u otro momento se habían reído a su costa. Por no hablar de los que la simplemente la criticaron y se apartaron o de los que a pesar de llevar años conociéndola, aun parecían incapaces de mantener una conversación profunda con ella. Entonces, porque la afectaba que Malfoy lo hiciera, peor aún, de donde provenía esa sensación de desengaño, como si de hecho hubiese esperado de él una reacción diferente. Quizás, reflexiono, era porque estaban pasando un buen momento y este se extinguió abruptamente gracias a su comentario… o tal vez, porque en sus años como compañeros de clases, a pesar de detestarlo nunca puso en duda su inteligencia. En esa área más que su enemigo era su contrincante, su igual, el sujeto a vencer, el que hacia aun más dulce la victoria, el único que podría (estando en buenos terminos como al parecer se encontraban ahora) no desdeñar su manera de hablar tildándola de florida, petulante, ridícula… o simplemente todo se reducía a que estúpidamente pensó que estaban divirtiéndose, al tiempo que se daban la oportunidad de conocerse nuevamente o mejor dicho haciéndolo por primera vez, sin dejarse llevar por prejuicios ni supuestos, aceptando virtudes y defectos como los adultos que eran.

- ¿Y porque lo harías Malfoy? – Pregunto al fin, solo por el interés masoquista de conocer como la veía exactamente. En su mente, mientras, desfilaban todos los apelativos que recordaba haberle escuchado a él y a otros a través del tiempo: come-libros, rata de biblioteca, cerebrito, geniecito, empollona, ah sí…insufrible sabelotodo, ne…

- Porque eres sorprendente Granger, siempre lo has sido – ¿Sorpren…dente?... Como si de un mazo invisible se tratara, las palabras golpearon a Hermione, con una fuerza e intensidad que lograron aturdirla, hasta el punto de no ser consciente de dirigir su mirada nuevamente hacia el rostro de Malfoy, quien la observaba serio, como estudiándola, los ojos mitigando todas sus dudas. Ni burla o diversión, allí solo se vislumbraba la confirmación de su respuesta – Para ser una heroína no aceptas muy bien los cumplidos… – dijo él entonces con vos grave, acorde a tu expresión - …o tengo que suponer que lo que te ha dejado pasmada es el hecho de que sea yo el que los haga. – pareció cavilar sobre esto último antes de continuar – Ya te lo dije anteriormente, en la actualidad no tengo ningún interés en negar las cosas. Digamos que es una de las pocas mejorías en relación con mi versión del pasado.

¿Pocas? Por dios… si para mí ya son demasiadas… pensó Hermione mientras lo observaba, consciente que desde ese momento no volvería a comparar, el hombre frente a ella con el Malfoy que recordaba, mucho menos a conjeturar sus reacciones y respuestas. Él… él era realmente un desconocido que no paraba de desconcertarla y que esperaba siguiera haciéndolo todo el tiempo que estuviese cerca de ella. Tal como lo había hecho hasta ahora, haciéndole sentir cosas que ya ni recordaba, dándole la apreciación que siempre anhelara y jamás pensó escucharía finalmente en labios de él.

- Gracias – dijo, concentrando en una palabra todo lo que sentía pero de hecho nunca diría, mientras internamente daba la bienvenida a las emociones que él ocasionaba en ella, permitiéndose solo por esta vez el hacerlo sin reserva

- La verdad no se agradece, solo se soporta – replico Malfoy con una indiferencia que quedo relegada, al ser eclipsada por una pequeña sonrisa que arrastro de regreso una vez más el batallón de destrucción a su estomago – Además, tu eres aquí la que aportó algo digno de reconocimiento

- Y sigues con eso… – protesto Hermione a la vez que correspondía la sonrisa. Y de pronto el ambiente volvió a ser el mismo de minutos antes, más sin embargo con una diferencia relevante: Esta vez ella no se adelantaría –… Tendrás que explicar específicamente a lo que te refieres. Llegados a este punto, no tengo ni idea de lo que pude haber dicho para lograr que aceptaras mi extraordinario ingenio.

- Lastima – dijo Malfoy ampliando un poco su sonrisa… lo que valió un sobresalto en Hermione que se esmero en ocultar

- Por favor, Malfoy – pidió recomponiéndose a la vez que se aseguraba de registrar la pequeña pero relevante evolución en su memoria – no te hagas ahora el importante, dilo de una vez.

-Ya lo dije: Lastima. Debes a ella mi admisión… – Afirmó y Hermione contuvo el aliento al ver que su sonrisa se acentuaba un poco más… Él definitivamente no se lo estaba poniendo fácil –…Mierda Granger, hasta me sentí tentado en medio de toda tu alharaca, de ir en busca de un diccionario de sinónimos. Casi que me jodes con esa de la "conmiseración", aunque podría ser porque la "compasión" nunca ha sido mi fuerte, es más, ni siquiera formo parte de mi crianza

- Ese es... el cumplido más extraño que he escuchado Malfoy – Manifestó Hermione observándolo maravillada, mientras sentía como su antigua resolución temblaba dentro de ella. ¿Había pensado en verdad que él no podría podía lograr aumentar aún más su fascinación? Comenzaba a dudarlo

- No soy un hombre común – Fue la respuesta de Malfoy acompañada de otro de sus despreocupados encogimientos de hombros – Y tú no eres una mujer normal Granger - afirmo con seriedad a continuación y la intensidad que cobro su mirada logro estremecer internamente a Hermione – No cualquiera vendría a la casa de su antiguo enemigo, se enfrentaría a su negativa, guardaría su secreto, aceptaría su compañía y lo confrontaría nuevamente para defender y hacerle entender su decisión de comenzar de nuevo. Eso es tan sorprendente como tu habilidad de usar en una misma oración, un vocablo y todas sus acepciones… y aunque sé que nada de lo anterior es una cualidad reciente, solo a estas alturas soy lo suficientemente hombre para aceptarlo.

Oh dios…

- Eso… eso está… mejor – Con dificultad las palabras brotaron de los labios de Hermione mientras ella aun trataba de digerir lo que acaba de escuchar... Lo que dijo... eso había… eso… era hermoso… De una manera que comenzaba a comprender era muy Malfoy, sin adornos ni medias tintas, pero desbordante de una sinceridad que no creía formara parte de él en el pasado, pero que hoy día suplía con creces cualquier crudeza o falta de tacto.

- Ya lo creo – Replico Malfoy nuevamente recuperando su voz y semblante jovial y Hermione perdió al fin la cuenta de cuantas medias – sonrisas ese hombre le había regalado en el día. Glotonamente estaba dispuesta a archivar todas en su memoria - Aclarado el punto, creo que es hora que comencemos a trabajar Granger – agrego a la vez que se inclinaba un poco más para tomar una de las carpetas que descansaban más que olvidadas sobre la mesa de te, su aroma intensificándose de golpe en la nariz de Hermione – Tenemos que compensar días de retraso y contamos solamente con algunas semanas antes de la primera reunión – finalizo irguiéndose en la silla

¿Qué?

- Ah... sí, claro – En realidad, más preocupada por la reciente perdida de la visión de los ojos de Malfoy (cortesía de los beneficios de la gravedad) que del trabajo sobre la mesa, Hermione suspiro resignada dirigiendo su mirada hacia los archivos, reprendiéndose internamente en el camino por su tonto encaprichamiento. ¿Qué esperaba? ¿Pasar el día conociéndose?... Por lo visto así era, porque en los últimos minutos ni siquiera le había pasado por la mente el motivo de su presencia allí, ni hablar de ser consciente de que perdían el tiempo mientras estaban conversando – Aclarado el punto, comencemos Malfoy – Afirmo repitiendo las palabras que le escuchara hace poco mientras constataba que de hecho, el había escogido la primera carpeta que a su llegada analizara

- Tranquila Granger, se que encontraras la manera – Como si hubiese estado esperando a que levantara la mirada, las palabras de Malfoy retumbaron en los oídos de Hermione atrayendo su total atención…Y si, aun su estomago tenia cuerda

- ¿La manera de qué, Malfoy? – Pregunto mirándolo fijamente, no permitiéndose en esta ocasión apartar la mente del trabajo. Ya él lo había dicho: había que compensar días de retraso, por lo que bien podía dedicar las horas de sueño a estudiar las imágenes grabadas ese día (la que tenia al frente incluida) y pensar la manera de curar el caso agudo de Malfotritis que estaba experimentando – Porque si te refieres a si lograre dominar todo el material de la investigación antes de la reunión, no tienes ni que dudarlo – Aclaro solo en caso de que algo en su comportamiento (o todo, en ese punto no sabría decir) lo hiciera dudar de lo único que estaba segura en ese momento: su capacidad y ética profesional.

- Lo sé, Granger… lo sé – Contesto curvando sus labios y Hermione se pregunto sobre la posibilidad de hacerlo a adrede – Pero no era eso a lo que me refería. – Aclaró y a pesar de sus esfuerzos, no pudo evitar sentir un sobresalto al notar que su mano apartaba el cabello dejando una vez más sus ojos a la vista - Confió en que encontraras como saciar tu curiosidad por lo desconocido, es lo justo y no me opongo a ello… – Dijo entonces, logrando congelarla en el sitio… Y Malfoy lo supo, si, estaba segura, porque sonrió como no lo había hecho en todas las veces anteriores, con una mezcla de picardía, provocación y seguridad que iluminaron su rostro y que enmarcaron las palabras que vendrían - … porque al final, yo planeo hacer exactamente lo mismo.

Silencio… por segundos, quizás minutos la habitación se cernió en un mutismo complejo, resultado de la mezcla de tensión y al parecer diversión que se experimentaba en ese momento…. Porque Malfoy sonreía… oh sí, lo hacía, como nunca antes frente a ella, sin medias ni muecas, con una total y avasallante verdadera sonrisa, que provoco que el mundo de Hermione ya de por si titubeante se detuviera, el tiempo se paralizara y la existencia tal como la conocía perdiera todo sentido.

Y ella… ella finalmente lo entendió.

No las palabras escuchadas y su significado, en esos momentos no tenía capacidad para tratar también con ello. Esto… era más interno, del alma, que dócilmente daba la bienvenida a esa sonrisa y la consumía como si de hecho fuese una parte que le faltaba. Demostrando… haciéndole saber que lo que sucedía no podía considerarlo un hechizo, pero si mucho más que un encantamiento. Revelándole con angustiosa certeza, que si ese hombre se lo proponía, podría erigir en su interior su trono y como un rey a sus dominios poseerla.

Y si bien ser consciente de eso la asusto, lo que logro aterrarla fue el hecho de que una pequeña pero importante parte de ella, se resolvió inquieta sobresaltada ante la mera posibilidad. Era la misma que la había instado a arreglarse, que espero su presencia en el estudio, disfruto de sus miradas y sonrisas… y ahora frente a los acontecimientos se mostraba tal y como era sin restricciones.

Yo planeo hacer exactamente lo mismo… En medio de todo su aturdimiento de pronto o quizás impulsadas por esa Hermione, que poco a poco se fortalecía y agarraba impulso dentro de ella, las palabras de Malfoy destellaron en el caos que era su mente… y por una fracción de segundo quiso reírse o por lo menos deseo el poder hacerlo. Pero no de él… oh no, de ella misma. Porque acababa de comprender que asombrosamente esa mañana había logrado hacer su primera profecía, si, y sin necesidad de entrar en trance, de hecho estaba muy lucida, la verdad. Hasta se acordaba del momento exacto, como olvidarlo, fue justamente cuando Malfoy regreso de la lechuceria. Aunque claro, no fue cien por cierto acertada, le falto unos cuantos tan, seguramente porque en ese momento ni siquiera el destino sabia hasta donde los llevaría la pequeña discusión que se avecinaba. Pero aquí, ahora frente a esa mirada intensa y sonrisa avasalladora, tenía una mejor perspectiva:

En lo que se refería a Malfoy, ella estaba tan, tan, tan completamente jodida.