En lo profundo de un bosque, bueno, no tan profundo… se encontraba una rubia de ojos azules…

"Ayano… amor mío…" repetía una y otra vez dolida "por favor… abre los ojos… mírame"…

Kyōko pensó que Ayano la había abandonado, pero cuando la abrazo contra su pecho, pudo sentir como el corazón de Ayano aun latía. Ella estaba inconsciente o dormida, pero eso solo significa que se ha empezado la cuenta atrás. Ya no dispone de mucho tiempo.

"Toshinō… Toshinō Kyōko… no te comas… mi pudin" balbuceaba dormida. Dichas palabras lo confirmaban. Ayano estaba en una etapa, de confusión mental, pero eso la rubia no lo sabe…

"claro Ayano" le dijo la rubia mientras le daba un pequeño beso en los labios "no lo haré" Kyōko estaba muy feliz, por un momento creyó que su amada había… ni siquiera lo podía imaginar.

Ayano se estremeció, Kyōko supo entonces que su chica corre peligro. Aunque no ha recuperado todas sus energías, la rubia la volvió a cargar, pero esta vez, a estilo princesa. Al principio se le dificulto un poco caminar, pero después de unos metros, pudo adaptarse…

Había caminado cerca de treinta minutos, sus piernas, nuevamente se estaban fatigando, pero la lluvia ya había cesado. Justo cuando sintió que volvería a colapsar, Kyōko pudo divisar luz artificial.

Llena de esperanza, le pidió a su cuerpo un último esfuerzo. Empezó a caminar con paso veloz, miraba llena de alegría a su amor entre sus brazos. Lágrimas de felicidad escapaban de sus ojos, lo había logrado, Ayano estará bien, volverán a casa.

Pero como si fuera una especie de juego, o chiste, o broma de mal gusto. Kyōko no se fijó en una raíz que sobresalía del suelo, a tan solo tres metros de salir del bosque, Kyōko tropezó y cayó. Ella giro su cuerpo para que Ayano no recibiera el golpe, en vez de eso ella caería encima de Kyōko sin ningún rasguño, pero hubo un problema… el auto-reflejo de Kyōko, ordeno a su mano derecha impedir que cayera al suelo, eso hubiera funcionado si la rubia no llevara peso extra. Su muñeca colapso por el peso excesivo.

Su mano quedo atrapada entre el suelo y su espalda, lanzando un grito de puro dolor… un grito tan fuerte que lo escucharían a kilómetros. Por una parte fue algo bueno, Kyōko vio cómo se acercaban siluetas hacia donde ella se encontraba, pero no pudo distinguir de quienes se trataban, su visión se empezó a nublarse…

"tranquila Kyōko… estarán bien" la susodicha pudo reconocer esa voz

"Yui… gracias…" dijo sonriendo, antes de entregarse a la oscuridad. Todo ha terminado…

"Kyōko… levántate… Kyōko… arriba!... ya es tarde"

"que!?" Kyōko abrió sus ojos, pero los volvió a cerrar cegada por la luz, segundos después pudo adaptarse, "donde estoy" pregunto…

"que cosas dices… estás en tu cama".

"mamá…"Kyōko paso la vista por el sitio… era cierto, estaba en su habitación, en su cama. "Fue… solo un sueño" se preguntó a sí misma.

"Por cierto…" la interrumpió su madre "estas castigada" Kyōko le dio una mirada inquisitiva, a lo cual su madre continuo "debes ser más responsable, ya no eres una niña"

"a que te refieres" Kyōko pregunto

"COMO QUE A QUE ME REFIERO JOVENCITA" le respondió su madre claramente molesta "AYER POR LA TARDE, ESTABA MUY PREOCUPADA POR QUE NO LLEGABAS DE LA ESCUELA, DESPUES RECIBO UNA LLAMADA DEL HOSPITAL, Y ME INFORMARON QUE MI HIJA… ESTABA INCONCIENTE… Y CON LA MUÑECA FRACTURADA"…

"entonces… no fue un sueño" Kyōko curvo sus labios en una sonrisa "ella en verdad me ama"…

"cuál es la gracia" pregunto su madre, al ver como Kyōko sonreía como tonta. "qué demonios hacías en el bosque?"

"mamá… como esta Ayano" pregunto Kyōko esquivando la pregunta de su madre.

"Ayano?... te refieres a tu amiga de cabello morado?" Kyōko asintió "pues ella está bien… solo tenía una pierna herida, la dieron de alta ayer mismo… al igual que tu".

Kyōko no podía estar más feliz, el amor de su vida está sana y salva… "mamá puedo ir a la escuela" pregunto…

Su madre la miro ladeando la cabeza "acaso te golpeaste la cabeza… o tienes fiebre" dijo colocando su mano en la frente de Kyōko…

"no… yo estoy bien…"

"me parece extraño que quieras ir a la escuela… normalmente no quieres ir" dijo su madre

"claro que quiero" dijo Kyōko, aunque no era para estudiar. Ella solo quería ver a su amor, pero no estaba segura si ella asistirá

"si eso quieres… pero dudo que puedas tomar notas" dijo su madre señalando el vendaje que Kyōko tenía en su muñeca derecha.

Fue la primera vez desde que despertó, que la rubia sintió un poco de dolor, al ver su muñeca vendada e inmovilizada. Pero Kyōko eso no le tomo mucha importancia, ella quería estar con Ayano cueste lo que cueste, y una extremidad de su cuerpo inactiva, no la detendría.

Cuando Kyōko llego a la escuela, lo hizo un poco tarde, y no la dejaron entrar a clases, hasta después de la hora del almuerzo. La rubia anduvo deambulando por toda la secundaria, ella había visto que Ayano sí asistió a clases, ella quería esperarla para llevarla al club de entretenimiento, una vez allí, Kyōko podía quedarse a solas con su amor, ya que las chicas no llegarían si no después de las clases.

Cuando la hora del almuerzo llego, Kyōko se apresuró a conseguir las llaves para abrir el club, fue a buscar a Akari para que se las entregara, pero ella le dijo que Yui era quien las tenía, así que se dispuso a buscar a su amiga. Cuando no pudo encontrarla, Kyōko pensó que talvez Yui estuviera almorzando en el club, así que se dirigió hacia el salón del consejo para encontrar a su dulce tsundere.

"SUGIURA AYANO! ¡he!..." grito Kyōko, pero se sorprendió al ver que solo Chitose se encontraba en el salón.

"oh! Toshinō-san" dijo Chitose con su habitual sonrisa "que sorpresa verte en la escuela"

"hola Chitose" saludo Kyōko, pero ella no tenía tiempo para charlar, así que pregunto "donde esta Ayano"

"ella se fue a tu club" eso sorprendió mucho a la rubia "dijo que tenía algo importante que tratar"

"debe haberme visto… ella me ha de estar esperándome" pensaba la rubia, "gracias Chitose",

Pero antes de abandonar el salón del consejo, Kyōko se dirigió hacia el pequeño refrigerador y bingo… ahí estaba el pudin de su amada, con él en mano, Kyōko emprendió el viaje hacia el club de entretenimiento. "ya quiero besarla, abrazarla sentir su cuerpo y oler su dulce aroma" pensaba la rubia mientras se abrazaba a sí misma.

Cuando llego al club Kyōko se tomó unos segundos antes de abrir la puerta "porque estoy tan nerviosa" pensaba la rubia. Tomo una respiración profunda y procedió a abrir la puerta "hola amor mi…"…

El pudin que anteriormente estaba en la mano izquierda de Kyōko, ahora se encontraba esparcido por el piso. La escena que en ese momento se llevaba a cabo delante de ella, fue suficiente para acallar sus cuerdas vocales. Kyōko empezó a sentir como dentro de su pecho, empezó a surgir un dolor indescriptible, que hizo que su respiración se tornara irregular. Los ojos de la chica empezaron picar, para dar paso a un manantial de lágrimas que se desliza por sus mejillas.

"por… que…" la chica había encontrado nuevamente su voz, pero esta no era más fuerte que un simple susurro

Kyōko no espero respuesta, no soporto más ver como Ayano… su Ayano, se besaba apasionadamente con su mejor amiga, incluso nunca dejaron de hacerlo, como si no se hubieran percatado de la presencia de la rubia.

Kyōko salió corriendo del club, mientras lloraba amargamente, nunca antes había sentido un dolor tan fuerte, como el dolor emocional que ahora lleva consigo. Ella no volvió a la escuela, sino que se dirigió a la salida. Al salir… Kyōko debió doblar hacia izquierda o derecha, pero ella siguió corriendo en línea recta. Fue demasiado tarde… Kyōko escucho el sonido de un claxon, seguido de un fuerte impacto que destrozo sus costillas y la aventó cuatro metros hacia delante del coche, para luego estrellarse contra el pavimento. Kyōko sintió un dolor muy fuerte, pero dicho dolor no se comparaba con el dolor de su corazón. Intento respirar pero el aire… no entraba, ni salía. Delante de sus ojos, Kyōko vio como la sangre, su sangre, empezó a deslizarse por la calzada hacia quien sabe dónde.

Kyōko empezó a recordar todos los momentos felices que paso junto a su amada, dichos recuerdos, hicieron que con algo de esfuerzo Toshinō Kyōko… le sonriera a este mundo, una vez más… "te… amo… Ayano" dijo con su último aliento de vida… antes de que sus ojos perdieran todo su brillo y su corazón latiera por última vez, su conciencia murió… al igual que ella. Toshinō Kyōko... dejo... de existir.

"despierta ya Kyoko"


R.I.P.