Segundo capítulo (parte) del fic…

Y ya vamos por el tercero…

No os quejéis, que estoy cumpliendo (aunque con mis otros fics no u.u).

A ver si lo termino y me pongo en serio con los demás, por orden de preferencia.

Lapry… Supongo que no tiene preferencia por ninguno…

¿Me perdonas por escribirte algo así?


EN PARTE

Parte III: No desees plato ajeno, que siempre querrás más


Severus llevaba dando tumbos por la sala común todo el día. Ayer Lucius le había pedido que fuera a la antigua aula de historia a las cuatro (de la tarde) porque algo importante allí pasaría. Y, como era demasiado bueno (o ahora eso pensaba) le hizo caso y hasta había ido algo preocupado por si lo "importante" no era sinónimo de "bueno" esa vez.

Llegó a las cuatro menos diez con la clara intención de estar unos veinte minutos esperando a su amigo (tenía por costumbre llegar siempre un cuarto de hora tarde, "Un Malfoy siempre ha de hacer esperarse", decía), así que se sentó en un pupitre sin importarle el algo de polvo acumulado.

Cuando el viejo reloj marcó las cuatro anunciando a todo el colegio el fin de alguna clase Severus se empezó a sentir extraño.

Notó como si algo no visible entrara en él y luego, tal y como había llegado y entrado, desaparecía. Por un momento se calmó pero luego notó que las piernas le temblaban y que se empezaba a marear.

"Me han envenenado", pensó alarmado en esos momentos. Maldijo a todo el mundo, se levantó y por dos segundos desconfió de Lucius, pero desechó la idea casi al acto.

Se ahogaba, se ahogaba y era tan desagradable como se había imaginado alguna vez. Buscando un poco de aire se soltó un poco la corbata y abrió los dos primeros botones de la camisa, se quitó la capa y la dejó tirada en el suelo, al lado de la silla donde se encontraba.

Pensó y tomó la decisión que lo mejor era ir a la enfermería para, al menos, tener alguna oportunidad de sobrevivir, aunque aún no había encontrado a nadie que le pudiera interesar asesinar en un colegio a un alumno, y menos a él. Incluso pensó en una posible broma de Potter y sus amigos, pero la negó pensando que era algo demasiado "complicado" y que ya hubieran aparecido en ese momento.

Al levantarse sus piernas, que parecían gelatina, le fallaron y cayó al suelo, haciéndose daño en su mano derecha al apoyarse al caer mal.

Se apoyó en el pupitre con unas terribles ganas de llorar y transpiró con cierta dificultad. Empezó a fregar sus piernas con la mano izquierda en un intento de calmarse y no desfallecer ahí mismo cuando, horrorizado, se dio cuenta de algo.

Un bulto extraño y sospechoso aparecía en su entrepierna y abrió los ojos sorprendido. ¡Estaba excitado! ¡¡Se estaba muriendo y estaba teniendo una erección!!

Pero pensó dos segundos y se dio cuenta de algo. No le habían envenenado, no al menos con la intención de matarle. Seguramente había sido alguna clase de hechizo que tenía, como consecuencia, "aquello". Ahora aún menos entendía quien podría haber querido hacer algo así.

Miró su entrepierna con una ceja levantada y pensó en sus posibilidades. Lo que menos le apetecía en esos momentos era masturbarse en ese sitio, pero tenía claro que, si seguía así, no aguantaría mucho más y podría dar como resultado algo horrible y penoso. Así pues, y no con demasiadas ganas, abrió sus pantalones, los dejó por sus rodillas e hizo lo mismo con los calzoncillos que llevaba ese día (negros curiosamente).

Y empezó. No era muy dado a autosatisfacerse porque, la verdad, rara vez se excitaba, pero sabía como hacerlo y como le gustaba. Pronto estaba gimiendo y no podía evitar cerrar los ojos a la que se dejaba llevar un poco, cosa que no quería porque sabía a que le llevaría…

.- Sirius… - dijo al fin, reprochándose casi al acto lo dicho. Odiaba enormemente que cada vez que lo hacía tuviera que pensar en esa especie de gigoló creído e hijo de puta… Pero no podía evitarlo, le excitaba enormemente.

Lo peor es que, a la que lo decía, no podía parar. Se dejaba ir y… En fin, era inevitable.

Pero, por primera vez, había logrado parar. Le había parecido oír un ruido, así que miró a su alrededor aún sin soltar aquello que clamaba su atención.

Se relajó un poco al no ver nada, pero enseguida volvió a su estado al ver, como en cámara lenta, como la puerta se abría.

Miró con cara de sorpresa (y temor) a la persona que se encontraba en esos momentos en la puerta (esa maldita persona), mirándole no sabría decir cómo. Notó, horrorizado, que las mejillas le ardían y que su mano seguía allí, a pesar de estar seguro de haberle ordenado que se alejara casi al acto que divisó la sombra.

¿Por qué él? ¿Por qué Black tenía que estar justo en esos momentos allí?

Tembló por lo que le diría a la que saliera del shock y volviera a poner esa sonrisa que siempre parecía bailar en sus labios y perdiera la de estúpido de esos momentos.

Lo que más miedo le daba es que hubiera oído como decía su nombre…

Se tensó al verlo parpadear por primera pez y enfocar de nuevo la mirada. Cerró los ojos esperando el inicio de las burlas o los gritos alertando a la gente para que viera "el espectáculo"… Pero pasaron unos segundo (asquerosamente lentos) en los que nada pasó, así que abrió los ojos, miró a la puerta y… Allí no había nadie.

Severus, regresando de sus recuerdos, golpeó con rabia la pared asustando a un par de niños de primero que estaban ahí.

¿Por qué no había dicho nada? ¿A qué esperaba para burlarse de él? ¡¡Qué coño quería?!

Encima, durante todo ese día, había notado (a pesar de él estar haciendo lo mismo) que lo había estado evitando.

Se mordió el labio inferior, esta vez con rabia. ¿Tan asqueroso le había parecido? ¿Tan malo era?

Harto de esperar a su amigo bajó a su habitación y se encerró allí hasta la mañana siguiente, cuando Lucius, con la ayuda de Jane (una compañera de curso extrañamente fuerte), echaron la puerta abajo a lo bruto (la había hechizado para que la magia que no fuera suya no le afectara) y lo sacaron de allí a rastras.


Fin de la tercera parte.

Este es considerablemente más largo que los dos anteriores, pero ya os digo que serán cortos como los primeros, pero este tenía que ser necesariamente "así".

Paso una vergüenza enorme escribiendo estas cosas, pero a la vez me encanta… Lástima que no se me de bien.

Espero que os siga gustando la historia y que la disfrutéis tanto como yo.

¡Gracias por todo!


Byby of Riku Lupin