Los derechos de Yuri on Ice! no me pertenecen, únicamente a estudio MAPPA.

(Las cursivas son pensamientos o palabras extranjeras.)


3

Víctor llegó una tarde de primavera a la idílica ciudad de Hasetsu, sus ojos se maravillaron por el sin número de carteles de aquel asiático que lo había traído hasta ahí, estaban pegados en prácticamente cada rincón del lugar. Con maleta en una mano y la jaula de su fiel mascota en la otra, se paseaba por la estación de trenes mientras pensaba de qué forma se presentaría hacia su pupilo. Sabía que había llegado de improviso y que a lo mejor no sería bien recibido pero no le habían dejado otra opción, Morooka le había comentado que aquel chico se negaba a recibir llamadas y no contestaba correos. Tomó un taxi y pidió que lo llevaran a la dirección que estaba en la pantalla de su teléfono: Yutopia. En el camino siguió admirando todos esos paisajes, parecía que había llegado al paraíso.

—Ya llegamos— anunció el taxista en un inglés poco agraciado pero entendible.

El ruso bajó del auto y vio la entrada a lo que sería su nuevo hogar. Una puerta grande que daba la bienvenida a los turistas, letreros en un idioma desconocido para él, un camino empedrado que le daba un toque clásico y al fondo, una casona antigua pero bien cuidada, un "wow" salió por inercia de sus labios, no sería la primera ni última vez que pronunciaría tal expresión.

En cuanto atravesó la entrada de la casa, fue recibido por una dulce señora algo regordeta y supo reconocer en ella las facciones de Katsuki. La mencionada parpadeó dos y hasta tres veces como intentando cerciorarse que no estaba imaginando cosas; de inmediato una sonrisa de oreja a oreja cubrió su rostro y suavizó sus facciones.

Nikiforov intentó presentarse ante ella, quería expresarle la razón de su llegada pero ésta rápidamente lo empujó a la sala donde le sirvió un poco de té. Miró la taza y luego la miró a ella, su presentación se había ido al caño. Bajó la vista un instante, pensando ahora como sería su presentación y tras un corto silencio volvió a levantarla, ella lo estaba observando — ¿acaso es la primera vez que reciben a un turista? — se preguntó mientras veía como ésta no perdía la sonrisa que se tatuó en su rostro desde que lo recibió, era como si ella supiera algo que él no.

—Deberías ir a tomar un baño en nuestras aguas termales, te sentaran bien Vicchan— sugirió, su inglés era bueno para no haber recibido turistas extranjeros.

Extrañado por aquel sobre nombre pero sobre todo de que ella supiera como se llamaba, solo asintió y se dejó guiar hasta las termas. Ahora todo era confusión y extrañeza, el que siempre sorprendía ahora estaba siendo sorprendido por los pequeños detalles que giraban en torno a la posada y sus habitantes. Parecía que todos en ese lugar le conocían, sabían quién era y lo trataban de forma tan casual que irremediablemente se sintió en casa.

Aquella noche Katsuki no se presentó, ni la siguiente y la que le siguió. Al quinto día y dudando que el chico se encontrara en el lugar, se dirigió hacia donde se encontraba la casera quien amablemente le pidió le llamara Hiroko y preguntó sobre el paradero de éste. Ella solamente señaló hacia arriba y por un instante temió que el chico se encontrara muerto.

—Está descansando en su habitación. Desde que regresó de Detroit ha estado muy deprimido, solo ten paciencia, eventualmente se le pasara— explicó, acallando las dudas y temores que en el interior de Nikiforov estaban burbujeando.

Aquella noche una fuerte nevada se presentó. Con las puertas abiertas de par en par, Víctor veía caer los copos de nieve, uno seguido de otro, apilándose, juntándose, mezclándose con la naturaleza. El recuerdo de la soledad lo invadió, su constante en la vida, su maldición personal. Tomó a Makkachin entre sus brazos y enterró su cabeza en el pelaje de éste, deseando pronto ver a su borracho, el hombre que lo había inspirado.

El primer encuentro entre ambos patinadores fue confuso, extraño, algo desinhibido e incluso coqueto. Las palabras sobraron al igual que las carnes. La presentación del ruso fue la más improvisada que haya hecho en su vida, no esperaba ver a Yuri entrar de esa forma a las termas y la reacción de este indicaba que el sentimiento era mutuo.

Las interacciones entre ambos fueron muy tensas. Víctor pensó que el haber roto el hielo en el banquete de hace un año haría más fácil la interacción pero se equivocó, el chico lo rechazaba una y otra vez, lucía siempre tenso cuando él estaba cerca. No negó que se sintió triste y quizá se hubiese dado por vencido sino hubiese llegado Plisetsky, quien le demandaba regresar a Rusia. No estando preparado para regresar, se sacó una excusa de la nada, inventó una competencia ficticia a la cual ningún Yuri se negó y les prometió coreografías.

A decir verdad, había llegado a Hasetsu sin coreografías hechas, sin pensar en temas, solo se dejó traer por un loco impulso. Pasó la noche en vela pensando que tema les daría y como los coreografiaría, así como también, haciendo llamadas para que enviaran sus trajes, definitivamente una competencia no es competencia sin un traje que acompañe la rutina. La mañana siguiente, habiendo dormido solo cuatro horas, presentó las dos rutinas: Agape y Eros. Al final, había creado las rutinas en base a recuerdos y esbozos que Plisetsky supo identificar.

— ¡El katsudon es mi eros!— fue una de las tantas incoherencias que el peli negro soltó desde aquel día que llego a vivir con él. A Nikiforov no le desagradaba el concepto de Katsuki, al contrario, era interesante ver el punto de vista de alguien que creció en un ambiente diferente, aunque internamente se sintió desilusionado, deseaba ser el eros de la rutina, ese amor sexual desenfrenado, ese deseo de posesión que enloquecía y atrofiaba los sentidos y la cordura. Fingió una expresión llena de felicidad y animó al muchacho a continuar puliendo la presentación y en cuanto pudo, salió de la posada y se dirigió al bar donde Minako trabajaba, ahí ahogó sus penas en alcohol mientras se lamentaba no ser un katsudon.

Por otro lado, Yuri apenado por su pensamiento tan inmaduro y sin asimilar aun la presencia del penta campeón en su hogar, se refugió tras prolongadas sesiones de ballet donde Minako le preguntaba con insistencia si el ruso ya se había dado cuenta que son almas gemelas y él, con sus mejillas ardiendo, negaba fervientemente —si su alma no detona es porque no soy el indicado— y tras aquellas breves palabras, continuaba en silencio las rutinas.

Para Yuri, la llegada de Víctor a su vida luego de haber aceptado que éste no lo reconocería como alma gemela, fue de todo menos feliz. Ya había decidido olvidarlo y él aparecía sin más, clamando ser su entrenador, prometiéndole sueños de grandeza y medallas de oro pero no ofreciéndole lo que el buscó desde un inicio: el reconocimiento. Tenía sentimientos encontrados siempre que lo veía y su falta de autoestima no lo ayudaba.

La mañana siguiente y sin rastros del coach, ambos Yuris decidieron adelantar el calentamiento. Un silencio incómodo y una atmosfera pesada inundaban el pequeño salón adornado con lockers. Plisetsky no apartaba su mirada de Katsuki quien temía ser en atacado en cualquier instante.

—Es ese viejo, ¿verdad?

Yuri dio un brinco, el hada rusa estaba iniciando conversación.

—Víctor, Víctor es tu alma gemela. ¿O me equivoco?

La cara del peli negro se enrojeció, no había forma de ocultarlo. Dándole la espalda al adolescente, no negó ni afirmo tal declaración y se preguntó qué tan obvio estaba siendo en esos momentos. Finalmente aquel chico lanzó una amenaza que lo hizo reflexionar, dándose cuenta que no, aun no quería abandonar a Víctor y sus esperanzas a que el alma de éste detonara.

La competencia de Aguas termales sobre hielo fue un éxito, Yuri había mostrado su eros y Víctor no dejó de comérselo con la mirada, definitivamente era un Katsudon muy sugerente. Finalmente el asiático hizo público su deseo de ir junto al ruso tras el oro en el Grand Prix de ese año y en sus adentros, se decía que esa sería su última temporada, su última oportunidad para hacer que el peli plateado lo reconociera.

Luego de aquella competencia, los entrenamientos continuaron, llegando a una tarde de verano donde el sol brillaba con fuerza y las nubes parecían huir de el, ese día, durante el descanso del entrenamiento previo a la competencia regional, Víctor dirigió su mirada hacia Yuri quien revisaba con una sonrisa su celular — ¿alguien especial?— preguntó curioso, a lo mejor y se trataba de la tan famosa alma gemela.

Katsuki apartó la mirada del teléfono y miró hacia el horizonte donde el mar le daba la bienvenida -nadie especial- contestó con melancolía, era algo hiriente aquella insinuación.

—Yuri, ¿Cómo es tu alma gemela? — preguntó curioso el oji azul, el chico nunca le había hecho mención de esta a pesar que era un hecho que la tenía, la grabación de aquella presentación lo gritaba por todos lados.

El mencionado se puso nervioso un instante y pareció pensarse la respuesta —es alguien maravilloso, sorprendente, la gente le sigue, le adora— inconscientemente esas orbes cafés empezaron a llenarse de vida y Nikiforov lo notó, así como también el semblante lleno de tristeza que le acompañaba —pero también es alguien que sin proponérselo, puede llegar a ser muy cruel.

Sin apartar la vista de aquel joven, Víctor logró entre ver lo complicado y doloroso que resultaba poseer un alma gemela. Un vacío se instaló en su estómago y un sabor amargo inundó su paladar, era el sabor de los celos y por primera vez lo saboreó, no le gusto. No volvieron a tocar el tema.

Llegaron las regionales, Yuri se mostró tenso y sus entrevistas fueron incomodas. Todo el mundo deseaba saber de Yuri y poco de Víctor, era evidente quien era la estrella en ese lugar. Pronto, una amenaza saltó a la vista, Minami, auto denominado fan del patinador asiático, un joven adolescente de voz chillona y comportamiento extraño que pedía a gritos la atención de su adoración.

Desde el primer instante que Víctor notó la presencia del chico, sus alarmas se encendieron, ese tal Minami se estaba esforzando en acaparar a Yuri — ¿será que quiere crear un detonante?— se preguntó mientras lo veía admirar desde lo lejos a su pupilo. Nuevamente ese sabor amargo se impregnó en su boca y el temor que ese muchachito fuese la alma gemela de Katsuki lo invadió, más rápido negó su realización al recordar cómo meses atrás el patinador despedía la presencia de su alma gemela.

Yuri on Ice, la rutina que ambos habían creado atrajo la mirada del público. Los ojos de todos seguían el andar del peli negro, incluso Víctor no apartó su mirada, instintivamente y sin darse cuenta sus ojos empezaron a iluminarse de forma tenue casi imperceptible ante los torpes pero sentimentales movimientos de su pupilo, ah que orgullo empezaba a sentir por ese hombre que no dejaba de sorprenderlo. Lo vio estamparse de lleno contra el muro de protección no obstante, no apartó su mirada, era hipnótico y no le permitía siquiera pensar en nada más que esa silueta que brillaba bajo los reflectores. Al final, su primera victoria llegó, disipando en amargo sabor de los celos.

Esa noche, Yuri dio una entrevista a nivel nacional, no estaba seguro de lo que diría solo sabía cuál sería su tema de ese año, el último que interpretaría, con el que se despediría para siempre de Víctor y del mundo que lo acerco a él. Pasó al frente y mostró el cartel donde tenía escrito el tema: amor. Improvisó un discurso que sin darse cuenta, incluyó a su entrenador y sin siquiera quererlo, hizo una confesión de amor a nivel nacional que afortunadamente el mencionado no supo entender. Esa noche al llegar a casa, se encerró en su habitación y dio vueltas sobre su cama — ahora creerán que lo ando ligando por no tener alma gemela— gritaba avergonzado, olvidando lo delgadas que son las paredes, la vergüenza era palpable en él y sus mejillas lo evidenciaban.


Dije que serian 3 capítulos y 1 epilogo pero mientras editaba el capitulo 3, fui añadiendo mas detalles y cuando vi, ya era demasiado extenso así que lo dividí en 2 que resultaron ligeramente mas cortos que sus partes anteriores.

Gracias por sus comentarios, no puedo ir respondiendo uno por uno, solo diré que cualquier critica constructiva no ofende, es buena :). Algunos entendieron el mensaje tras el fanfic, me alegra y espero sigan sacando mas detalles :).