Hoooooooooola.

¿Saben? no se me ocurría ni una mierda para este tercer capitulo, así que hice lo que me dijo "LocaPorLosRRBZ" (hola:$) Bueno... Ella dijo que cuando escribía su super fic para gente rara (xD) lo iba pensando en el momento, y decidí hacer lo mismo que ella. Haber si funciona y si no... bleh, solo lean.

D! Powerpuff Girls no es de mi propiedad, oh, mundo cruel.

Ah, y este capitulo estará en Kaoru POV.


oOo

*~¿Donde esta Momoko?~*

Estoy junto a los dos rubios llorones y santurrones, el muchacho cara de tomate con una extraña obsesión por los caramelos, el pervertido que ahora sale con que yo le dije que lo amaba con todo mi ser, y yo, por supuesto. Seguro estarán pesando en que en este pequeño grupo de gente normal, si se le puede llamar así, en fin, de seguro que están pesando que falta un integrante ¿cierto? pues, están en lo correcto, falta la pelirroja "yo soy la líder, así que tienes que hacer lo que yo diga", ella falta. La señorita come caramelos, novia del cara de tomate, bueno, casi novia. Según Miyako, ayer en la fiesta de Bell, momo hizo el show de su vida ¿pueden creerlo? que vergüenza, por dios. Miyako dijo que estaba totalmente borracha, y que se puso a pelear con una estúpida en la fiesta y que también canto en frente de todos con la misma estúpida ¿saben quien era la estúpida? de seguro que ya saben.

Ahora los cinco estamos camino a la pastelería más famosa y visitada de la ciudad ¿por que? buscamos a Momoko. La muy tarada, golpeo al cara de tomate, salió por la ventana del baño, y se fue, o eso dijo Brick, y la verdad es que yo le creo, al pobre cara de tomate le falta un diente. Tal vez Momoko tiene su diente, me hubiera gustado estar despierta para ver eso, oh, esperen, si estaba despierta, pero estaba ocupada declarando le mi amor al difunto muñeco de felpa de Boomer, según Miyako. Hablando de Miyako, si, ella, la rubia inocente y mala amiga ¿y por que es mala amiga? por que la muy desgraciada dejo que los chicos se quedaran en su casa, junto con nosotras, que estábamos más borrachas que Barney, el tipo de los simpson. En la madrugada desperté gracias a que el torpe de Boomer babeaba mi brazo, tuve que lavar mi lindo brazo durante horas. Dejando de lado todo eso. Ahora vamos en un convertible rojo hacía la pastelería ¿por que tenemos un convertible rojo? larga historia. Yo voy discutiendo con Boomer, que me esta restregando su peluche decapitado en toda la cara. También discuto con Butch, que dice que yo le dije que lo amaba. Esta loco. No digo que Butch sea feo, solo es que, ay, no se.

—Joder, Boomer. Yo no le e hecho nada a tu puto muñeco.— Dije con fastidio.

—¡Tu junto con la otra loca le sacaron la cabeza!.— Exclamo, nuevamente restregándome el peluche en la cara, bueno la mitad del peluche.

—Si no sacas esa maldita cosa de mi rostro, juro que ahora si lo destrozare.— Le advertí con expresión seria, a los segundos, saco al peluche de mi rostro y lo comenzó a abrazar ¿tendrá diez años o que?

—No te preocupes, yo lo arreglare.— Miyako le dijo al rubio llorón.

—¡Gracias!.— Exclamo lleno de felicidad, y luego abrazo a Miyako. Parecen un par de tomates.

—¡Ay, que romántico!.—Grite yo aparentando que me moría de la ternura. Falta Momoko, alguien tiene que ser la loca enamorada que se derrite por todo.

—Llegamos.— Anuncio Brick, mientras frenaba dramáticamente. Se bajo del auto, con la chaqueta al hombro y con unos lentes de sol puestos, debe pensar que estamos en una película, imbécil.

—¿Que te pasa, Brick?.— Pregunto Butch con tono burlón.

—Solo bajen del auto. Momoko nos espera.— Hablo, nuevamente aparentando estar en una película de acción. Los cuatro bajamos del auto y nos adentramos a la pastelería. Fuimos directamente hacía el empleado que atendía la caja registradora. Brick comenzó a interrogarlo. Aun sigue pensando que estamos en una película de acción.

—Te repetiré esto una vez más.— Dijo con tranquilidad.—¡¿Donde esta Momoko!?.— Grito eufórico, y totalmente fuera de sus cabales.

—Y-yo...yo no se de quien hablas.— Tartamudeo el joven que atendía la caja registradora. Se veía de nuestra edad, tenia frenos y barros en toda su cara.

—¡Si lo sabes!.— Volvió a gritar Brick.—¡¿Que le hiciste desgraciado?!.— Creo que Brick va hacer que el chico se haga en los pantalones.

—N-no le e h-hecho n-nada.— Pobre muchacho, sudaba por litros.

—Dime donde esta si no quieres que te rompa la cara.— Lo amenazo ¿donde hay una cámara cuando la necesitas?

—N-ni siquiera se d-de quien h-hablas.

—¡¿Como no lo vas a saber?!

—N-n-o lo se.

—¡Es una chica de cabello anaranjado, ojos rosas, lleva un inmenso lazo sobre su cabeza!.— Grito. El empleado pareció recordar algo.

—C-creo que ya lo recuerdo.

—¡Vamos, dilo!.— Exclamo impaciente.

—Como a las nueve de la mañana, vi a una muchacha de cabello anaranjado.

—¡¿Y donde la viste?!

—Paso por afuera de este recinto, creo que iba persiguiendo a un camión de basura.— ¿que mierda?

—Gracias.— Brick dijo con desinterés, y camino hasta la salida. Volvimos a subir al convertible rojo, y partimos al basurero de la ciudad, donde seguramente, Momoko estaba.


Llegamos al basurero. Ahora caminamos entre la basura. Brick sube a los montículos de basura, buscando desesperada mente a Momoko. Boomer y Miyako están que vomitan por el dulce aroma que tiene este lugar, y Butch esta molestando otra vez con ese tema de que supuestamente yo lo amo.

—Cállate.— Ordene cabreada.

—Pero tu me dijiste que me amabas.— Volvió a repetir.

—¡Yo no te e dicho nada!

—¡Si lo hiciste!

—¡Estaba borracha!

—¡Los borrachos no mienten!

—...Cállate.— Dije cortante. Quizás si le dije eso ¡dios, que vergüenza!

—¿lo ves? si me amas.— Chasqueo la lengua.

—¡No te amo!

—¡Hasta me besaste!.— Grito. Nota mental; no volverme a acercar a una lata de cerveza.

—¿Enserio?.— Pregunte con un estúpido rubor en mis mejillas.

—Si.— Asintió serio.

—No es cierto.— Dije incrédula.

—Es cierto, estábamos en el parque.— Dijo aun con expresión seria. Diablos, ahora si empiezo a recordar.

—No lo recuerdo.— Mentí y desvié mi mirada.

—Si lo recuerdas.

—No, no lo recuerdo.

—Si lo haces.

—No lo hago.

—Pregúntale a Boomer.

—¿Por que a el?

—Anoche fue tu sicologo.

—¿Sicologo?

—Comenzaste a contarle toda tu vida, y le comentaste de que yo te gustaba.— Dijo sonriente. Mierda.

—Imposible.

—Pregúntale.— Se cruzo de brazos.

—Hey Boomer.— Llame al rubio.

—Mande.— Dijo arqueando una ceja.

—Anoche...¿te dije algo de mi vergonzosa vida?

—Ah, si. Muchas cosas.— Dijo desinteresado.

—¿Que tipo de cosas?

—Ya sabes, cosas como cuando se te callo un diente, la primera vez que fuiste al baño sola, que estas enamorada de Butch, lo típico.— Dijo el rubio. Ay, mamá.

—¿Ves?.— Pregunto Butch.

—Estaba Borracha.— La única escusa que mi cabeza formulaba.

—Los borracho no mienten.

—Déjame en paz.

—No.— Se acerco peligrosamente a mi rostro. Otra vez, el rubor apareció en mis mejillas.

—¡Momoko no esta!.— Grito Brick con las palmas a los costados de su cabeza. Bendito cara de tomate, gracias a el pude separarme de Butch, y logre que ese rubor desapareciera de mis mejillas.

—¡Momoko a muerto!.— Grito Miyako llorando.

—Tranquilícense, tal ves volvió a tu casa Miyako.— Butch dijo.

—Si, quizás tienes razón.— Comento Brick.

—Entonces, vamos.


Miyako abrió la puerta principal, y la casa seguía en el mismo estado en la cual la dejamos en la mañana, osea, un desastre. Suerte que la abuelita de Miyako esta de viaje. Si no creería que nosotros somos una mala influencia ¿pueden creerlo? ¿nosotros? ¿una mala influencia? ha, ha.

Entramos y cada uno se fue por lados diferentes a buscar a Momoko. Yo busque en la cocina, dentro de los muebles, dentro del refrigerador, dentro del microondas, en la tubería del lavavajillas, dentro de una olla, y nada. Pose ambas palmas en mi cintura y suspire con frustración. Sentí como alguien me acorralaba al pared. Adivinen quien era.

—Si no te quitas voy a gritar.— Le advertí.

—Solo dime si es verdad o no.

—No te diré nada. Quítate.

—Primero dime.

—Primero quítate.

—Dime.

—Quítate.

—Dime, mujer.

—Quítate, hombre.

—No me quitare.

—Yo no te diré.

—Puedo estar así horas.

—Y yo puedo gritar durante horas.

—No puedes.

—Si puedo.

—No, no puedes.

—¿Quieres probar?

—Por supuesto.— Dijo desafiante. Abrí mi boca, lista para lanzar el grito más chillón de mi vida, pero fue un error. Butch aprovecho para besarme. Maldito ladrón de besos. Mis ojos estaban como platos, y mis mejillas ardían. El muy desgraciado jugueteaba con mi lengua mientras yo estaba a punto del paro cardíaco.

—¡No esta!.— Gritaron desde la sala. Ambos nos separamos bruscamente. Yo desvié mi mirada avergonzada, y me dirigí al salón de estar, seguida por Butch.

—¡Momoko no esta!.— Grito Brick que estaba que lloraba, que adorable. Cuando vea a Momoko, si es que la encontramos, claro, le contare sobre esto y seguro que se desmaya.

—¡¿y si la mataron?!.— Grito Boomer paranoico, como siempre.

—¡Tal vez hayan abusado de ella!.— Grito Miyako, otra paranoica más.

—O tal vez esta en la dulceria atragantándose con caramelos.— Butch dijo desinteresado.

—¡Hay que llamar a la policía!.— Grito Boomer.

—¡Y al 911!.— Grito Miyako.

—¡Nada de eso, hay que llamar a Galactiman!.— Grito Brick. Ya le afectaron los caramelos.

—Ok...no llamemos a nadie ¿acaso quieren formar un escándalo?.— Pregunte yo seria. La discreción ante todo.

—Lo más seguro es que Momoko haya vuelto a su casa.— Butch dijo.

—¡¿Y si en el camino la secuestraron los alienigenas?!.— Brick grito como idiota. De verdad que los caramelos le afectaron.

—Mejor veamos si esta afuera.— Comento Butch rodando los ojos. Todos salimos para afuera, y observamos todo el lugar. Las casas, el convertible, las personas, los perros y gatos, menos Momoko.

—Se fue.— Murmuro Brick para luego arrojarse al piso, dramáticamente. Escuche unos golpes, pero los ignore. Quizás sean niños jugando.

—Debe estar en su casa.— Butch dijo. De nuevo, escuche los mismos golpes.

—Tenemos que juntar un millón de dolares para que nos la regresen viva.— Dijo el rubio. El y Brick son la prueba viviente de que ver tanta película no es bueno.

—¿Que vamos a hacer?.— Pregunto Miyako alarmada. Otra vez, los golpes se volvieron a escuchar.

—¿De donde viene eso?.— Pregunte yo desconcertada.

—¿De donde viene que?.— Me pregunto Butch.

—Eso.— Dije al momento que los golpes se volvían a escuchar. Nos quedamos en silencio, tratando de averiguar de donde venían los sonidos.

—¡La cajuela del convertible!.— Exclamo Boomer. Todos nos observamos entre si.

—¡Momoko!.— Gritamos a unisono. Brick abrió rápidamente la cajuela, y dentro de ella estaba Momoko, roja, seguramente por la ira.

—¡Grupo de idiotas!.— Grito enfadada.

—¡Momoko!.— Exclamo Brick y luego la abrazo. Ella se zafo del abrazo y se bajo de la cajuela para cruzarse de brazos, evidentemente molesta.

—¿Como terminaste allí?.— Pregunto Miyako extrañada.

—Solo recuerdo que estaba jugando con Brick...ah, creo que tengo tu diente.— Sonrió y luego saco de su bolsillo un blanco colmillo.

—Gracias.— Dijo con sarcasmo.

—Creo que es mejor que entremos por que...— Miyako dijo pero fue interrumpida por un hombre con delantal blanco que venia acompañado de un grupo de uniformados.

—¡Ellos son!.— Exclamo apuntándonos acusadora mente.

—¿Eh?.— Dijimos a unisono.

—¡Ellos fueron los que destruyeron mi tienda!.— Exclamo nuevamente.

—¿Que?.— No pudimos decir nada más por que todo el grupo de uniformados, corrieron hasta nosotros y luego nos sujetaron de los brazos.

—Tienen derecho a guardar silencio.— Hablo un hombre de bigote marrón.

—¿Que?

—Ustedes irán a la cárcel.

—¡¿Que?!

—¡Exijo a un abogado!.— exigió Boomer.


¡Fin!

E pensado en continuarlo. Tengo más ideas con respecto a este fic, así que, creo que haré un cuarto capitulo, creo.

No lo se, ustedes digan si hago otro más o lo dejo hasta aquí :)

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