¡Me reporto con el ya editado capítulo tres!

Los que preferían las notitas... no me odien. Es que simplemente creo que así la lectura se hace un poco más... realista. Aunque eso es un poco difícil considerando que a veces desvarío con lo que escribo.

¡Disfruten!


Capítulo 3: ¡Estoy con la regla, Him!

-…Buttercup… ¿Qué diablos estás haciendo?- preguntó Blossom mientras veía a su hermana menor como si estuviese loca. La morena estaba sentada en su cama atando nudos sin parar en un larguísimo hilo negro mientras mascullaba maldición tras maldición por lo bajo.

Bubbles, cepillando su cabello frente al espejo, suspiró y se dirigió a Blossom.

-¿Recuerdas el último incidente que tuvimos cuando ella estaba enfadada con los RowdyRuff Boys?- dijo. Blossom se golpeó la frente con la palma de su mano. Claro que lo recordaba.

¿Cómo olvidar la vez en la que Buttercup arrancó la cúpula de la Alcaldía para golpear a Butch con ella? Cosas como esas no se olvidaban tan fácilmente.

-Sí, me acuerdo.- suspiró con pesar.- Supongo que eso es algo así como una terapia de descargue de ira que el profesor está intentando en ella, ¿verdad?

-¡Y no funciona!- explotó la morena aventando el hilo.- ¡Llevo media hora con los malditos nudos y tranquila una mierda! ¿¡Por qué no me dejaron golpear a Butch esta mañana y ya!?- seguía quejándose por toda la habitación. Bubbles la golpeó con el dorso del cepillo.

-En primera, cálmate.- le dijo apuntándola, mientras Buttercup se sobaba la cabeza.- En segunda, ¿¡y todavía preguntas!? ¡No puedes iniciar una pelea en frente del Alcalde, por todos los cielos!- su hermana no replicó y volvió a sentarse en su cama, refunfuñando por lo bajo.

-En esta familia nunca me dejan ser.- dijo cruzándose de brazos.

-Es porque cada vez que lo hacemos, la cagas. Y no me mires así, porque sabes muy bien que tengo razón.- dijo Blossom cual mamá regañona. La morena miró a su hermana menor mientras esta asentía, dándole la razón a la pelirroja. Buttercup bufó molesta.

-¿Alguna vez te pondrás de mi lado, Bubbles?- se quejó. La rubia rió y negó con la cabeza.

-Sólo cuando tengas razón.- le dijo y volvió a su tarea.

-O sea, nunca.- dijo Blossom por lo bajo, recibiendo instantáneamente miradas feas por parte de sus dos hermanas. De ambas una advertencia, de Buttercup era algo así como No te pases o ya verás, mientras que de Bubbles era más bien un No la provoques. La pelirroja suspiró y trató de tomar una pose seria.- Ya pero en serio, ¿qué tan loco fue lo que pasó hoy?- preguntó.

Las otras dos dejaron lo que hacían por un momento y también se pusieron serias.

-Una locura. Una horrible locura.- dijo Buttercup.- Como si no fuese ya una maldita pesadilla tener un solo trío de imbéciles.- seguía quejándose mientras se agarraba el cabello y se dejaba caer en la cama.

Bubbles tenía un aire pensativo.

-¿Ustedes creen que deberíamos preocuparnos?- preguntó a su hermanas.

-Yo estaba preguntándome lo mismo.- respondió la mayor, también pensativa. Buttercup resopló y volvió a sentarse en su cama.

-¡Claro que nos debemos preocupar! ¡Estamos hablando de los clones de los RowdyRuff Boys! Arruinar nuestras vidas está en su naturaleza, así que probablemente también esté en la de los otros tres. Tenemos que deshacernos de ellos.- dijo la morena como si fuese lo más obvio del mundo. Las otras dos intercambiaron una mirada. Buttercup bufó fastidiada.- ¿Y ahora qué mierda les pasa?

Bubbles se sentó con ella.

-¿No te diste cuenta? Ellos no son como los RRB.- dijo suavemente la menor.- O al menos, no parece.

Blossom asintió y también se sentó en la cama con sus hermanas.

-Brendan te salvó de un balazo hoy y no creo que Butch hubiera hecho lo mismo.- puntualizó Blossom, y Buttercup no puedo hacer más que permanecer callada. La pelirroja tenía un buen punto.- Creo son diferentes a los originales.- finalizó la mayor.

La morena se levantó de un salto.

-¡Un minuto! No se dejen engañar tan fácil. Que me haya salvado hoy no demuestra nada. Tal vez la única diferencia entre los dos tríos que unos son mucho más inteligentes que los otros. Obviamente, los originales son los idiotas.- decía Buttercup ante la mirada sorprendida de sus hermanas, ya que la chica tenía un muy buen punto también.- Tal vez y sólo tal vez, Blossom tenga razón y yo estaba dejándome llevar. Quizá debamos darles el beneficio de la duda, pero no confíen en ellos tan rápido. Aun no los conocemos.- terminó.

Blossom y Bubbles estaban sentadas con la boca abierta. No era muy normal (nada normal) que Buttercup dijese de corrido cosas tan… bien pensadas. Usualmente, la morena solucionaba todo con un par de golpes y alguien en el hospital. Que fuera razonable era… sospechoso.

La mayor entrecerró los ojos y también se levantó de la cama, mirando fijamente a su hermana menor, incomodándola.

-¿Qué?- preguntó Buttercup molesta por la insistente mirada rosa de su hermana.

-Tú no eres así. No dirías que yo tengo razón así como así ni aunque se te fuera la vida en ello. ¿Qué ocultas?- dijo Blossom. La morena bufó molesta, a veces odiaba la suspicacia de su hermana y que nunca se le escapara nada. Pero no lo admitiría tan fácil.

-Nada, ¿pero qué quieres que haga? Si tienes razón, la tienes y punto.- decía mientras evitaba la inquisitiva y penetrante mirada de la pelirroja. Bubbles las veía divertida, sabía que Blossom tenía razón y que Buttercup estaba ocultando algo. Así que decidió unirse al juego.

-Anda ya, Butter. ¡Escupe la sopa!- decía la rubia emocionada y con una sonrisa que a la de ojos verdes se le antojó perversa.

-¡Les digo que nada! Ya déjenme en paz y váyanse a dormir.- dijo Buttercup lanzándose a su cama, se cubrió con las mantas y apagó la luz.

Blossom y Bubbles intercambiaron una mirada y asintieron, por hoy, la dejarían en paz. Pero eso no significaba que no lo volverían a intentar al día siguiente.

Sin más, se fueron a dormir.


Al día siguiente, fueron unas de las primeras en llegar al Instituto. Cosa completamente anormal en sus vías, ya que siempre ocurría algo que hacía que llegasen tarde. Buttercup abrió la puerta de un golpe y se fue directo hacia su asiento, dejándose caer de muy mala gana.

Blossom y Bubbles no entendían que rayos le pasaba. Se había levantado de muy malas pulgas y casi ni había pronunciado palabra. Sabiendo que sería una muy mala idea molestarla, ambas se fueron lentamente hacia sus asientos y se sentaron sin mucho más que decir. Interrogar a Buttercup sólo les traería como respuesta cuatro gritos y un insulto. Lo mejor sería dejarla.

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El resto del día pasó sin mayores contratiempos. Los RRB llegaron tarde, tardísimo en realidad, una que otra palabra fuerte junto con una obscenidad hacia la profesora y, obviamente, fueron enviados a detención. En fin, nada nuevo. En cuanto la campana de las doce sonó, todos salieron disparados hacia la cafetería, ya que morían de hambre. La pelirroja y la rubia voltearon a ver a su hermana, que aun tenía cara de pocos amigos.

-Váyanse, las alcanzo en un minuto.- les dijo y les hizo un gesto con la mano para que se fueran. Las otras dos la miraron y Bubbles estaba a punto de replicar, pero Blossom le indicó que no y la tomó de la mano, arrastrándola fuera del salón.

Buttercup se había quedado sola. Pasaron unos cuantos minutos antes de que con mucha pereza se levantara de su asiento y caminara lento hacia afuera. Había sido un día muy largo y aun faltaban unas dos horas y algo para poder largarse a su casa.

Caminaba arrastrando los pies por los pasillos de la escuela cuando una estela verde que reconocería en cualquier lado se detuvo a su lado. Bufó fastidiada y se volteó a hacerle frente Butch.

-¿Qué demonios quieres?- le espetó. Butch se sorprendió ligeramente. Estaba acostumbrado a las constantes riñas con Buttercup, pero esta vez se dio cuenta de que la morena de verdad no estaba de humor para pelear. Al menos no verbalmente. Pero lejos de molestarlo, sonrió ante esto.

-¿Alguien se levantó del lado equivocado de la cama hoy?- se burló con una sonrisa de lado que se ensanchó cuando vio el enojo de la PPG comenzar a subir.

-Te lo advierto, idiota. Hoy no estoy de humor así que será mejor que…- fue interrumpida antes de completar su amenaza.

-Sí, ya veo que estás enojada. ¿Puedo preguntar qué hice esta vez?- se seguía burlando de ella con toda tranquilidad. Se mordía la lengua aguantado la risa al ver a Buttercup cada vez más fastidiada.

-¿He dicho que es contigo? ¡No todo el mundo gira en torno a tu culo, Him!- le espetó la morena para girarse sobre sus talones y seguir su camino.

Butch soltó una carcajada sonora y la siguió antes de que se le escapara. Por más que la estuviese buscando para otra cosa, hacer rabiar a su enemiga seguía siendo una de las cosas que más le gustaba hacer.

-Tranquila, fiera. No vine a molestar.- dijo adquiriendo un semblante serio.- Quiero que me contestes algo.- terminó acercándose un paso a ella. Buttercup no retrocedió ni un paso, rehusándose a dejarse intimidar.

-Te lo preguntaré una vez más, ¿qué demonios quieres?- dijo en un susurro bajo y amenazante. Butch estaba serio por fuera, pero en su fuero interno estaba impacientándose por una pelea con la PPG. Dio otro paso al frente quedando frente a frente con ella.

-¿Dónde están los clones?- fue una pregunta demandante y directa. De verdad quería saberlo, quería deshacerse de ellos de una maldita vez y volver a su vida normal donde él era el único en su especie.

Buttercup lo empujó fuerte, quitándoselo de encima. El muy imbécil estaba respirando su aire y no le gustaba nada. Ella sabía muy bien que eso no había sido una buena idea, ya que Butch tenía un humor muy cambiante y voluble. También muy volátil. Sabía que como siguieran así todo iba a acabar en una pelea. Pero ya que. No les tenía miedo ni al director, ni a su padre, ni a Blossom. Si el imbécil quería pelea, pelea tendría.

-¿Qué te hace pensar que yo lo sé?- inquirió con el ceño fruncido. El RRB estaba logrando sacarla de sus casillas. Él sólo había dado un par de pasos hacia atrás, pero la miró con enojo creciente.

-Te salvó a ti ayer.- le dijo como si fuese lo más obvio del mundo.- Tú tienes que saber algo. No te hagas la estúpida. - dijo cada vez más enojado, y con lo último también hizo crecer la ira de la morena, que apretaba fuerte los puños.

-No sé en donde está, ¿de acuerdo? No sé.- replicó Buttercup disparándole dagas por los ojos. En verdad no sabía nada.- ¿Crees que eres el único que quiere terminar con esto? Te tengo noticias, Einstein: no lo eres. Así que mejor déjame en paz porque si no encuentro a los otros, me desquitaré contigo.- dio una fuerte bocanada de aire para intentar calmarse, y se volteó. Pero antes de irse, lo miró por sobre su hombro.- Lárgate.

Siendo Butch el impaciente, explosivo, alocado e impulsivo que era, no la iba a dejar ir tan fácil. En un parpadeo estuvo frente a ella de nuevo.

-¿A dónde crees que vas?- le dijo con una sonrisa malévola. Ya había empezado el juego, ahora iba a terminarlo.- Si no sabes dónde está, dime lo que sepas.

Butch apoyó la mano en la pared de su costado, dejando toda la extensión de su brazo frente al rostro de Buttercup sin permitirle el paso, haciéndola hervir en ira. Estaba llegando a su límite.

-Quítate.- le ordenó con una mirada que hubiese asustado a cualquiera. Hasta el mismo RRB debía admitir que la morena daba miedo con esa expresión, pero esas eran cosas que a él sólo lo encendían más.

-Veo que sí estás de muy mal humor.- le dijo con una leve sonrisa de excitación. Ella bufó ya harta.

-Tú también lo estarías si fueses yo. Apártate.- intentó quitar el brazo del chico, pero este fue más rápido y antes de que ella apartara su brazo, se apoyó todo su brazo en la pared, quedando nariz con nariz.

-¿Tanto necesitas una buena follada?- dijo Butch divertido.

Buttercup recibió el comentario como un bofetón para reaccionar. La expresión del RRB transmitía el mensaje de Yo te la doy sin problemas la había dejado tan asombrada que tardó unos segundos en enfadarse.

-¿¡De verdad es en lo único que piensas!?- le espetó apartándose de un salto.

-Pues es lo único que se me ocurre.- dijo Butch encogiéndose de hombros, como si lo que hubiese dicho no fuese nada raro. Aunque debía admitir que la expresión de su enemiga, una mezcla entre una profunda sorpresa y el desagrado, no tenía precio.

-Me das asco.

-¿Me lo dices ya o sigo adivinando? Hay más asquerosidades de donde vino esa.

-Yo me largo.

-Entonces sí te follaron mal, ¿verdad?

-¡Estoy con la regla! ¡¿Contento ya?!- le soltó Buttercup cuando ya excedió su límite, y se arrepintió al instante. Maldijo para sus adentros. Juraba y perjuraba que Butch Him debía ser el hombre más hartante que había conocido.

Seguramente jamás la dejaría olvidarse de esto.

Esta vez fue el turno de Butch de sorprenderse. Esperaría cualquier cosa de la mediana de las PPG, pero no semejante comentario. Pasó sus ojos de arriba abajo por la figura de su enemiga y ahí es cuando cayó en cuenta de que por más que se comportara, hablara y peleara como hombre, ella era una chica. Sin embargo, sin saber por qué, el comentario le hizo mucha gracia.

Echó su cabeza hacia atrás y comenzó a reír estruendosamente. Buttercup se golpeó la frente con la palma de su mano. Ya se la veía venir.

-¿No se supone que las mujeres se ponen felices si les viene la regla?- preguntó después de varios segundos de risas. De nuevo, el comentario le cayó como una patada en el culo a la morena. Era oficial. Butch Him definitivamente era el ser más idiota, odiable y molesto que había conocido en su vida.

-¡No puedo creer que…!- estuvo a punto de soltarle toda la larga lista de improperios y frases insultantes que tenía reservada sólo para él, pero la imagen del Profesor y Blossom regañándola por haber roto los ventanales de la escuela apareció en su mente, y la callaron. Tomó aire y dijo con la voz temblorosa por la rabia.:- Escucha, si quieres una lección de biología solo pon atención a la puta clase, pero a mí déjame tranquila. Y como me sigas, te dejo estéril.

Y con toda la dignidad que le quedaba, caminó por el pasillo que comenzaba a atiborrarse de gente que salía de la cafetería. Genial, se había perdido el almuerzo.

-Cuando te lo quites, ¿me regalas tu tampón?- le gritó Butch con una sonrisa de oreja a oreja desde la otra punta del pasillo, haciendo que todo el mundo se voltee a verla.

Lo último que vio antes de lanzarse sobre él y empezar a repartir golpes, fueron sus dos hermanas saliendo con el director de la escuela por la puerta lateral.

¿Que si le importó?

En absoluto.

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Continuará…

Bueeeeno... Me dio asquito eso último, pero siendo sinceros, así es como yo me imagino que sería Butch jejeje

En fin, ¿qué les pareció? ¿Verdad que que todos estos locos deberían tomar clases de control de la ira? Yo creo que sí.

¡Este capítulo fue especialmente de los verdes, pero no se desanimen! Las demás parejas tendrán protagonismo también ;D

¡Gracias por leer!

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¿Review?