Encrucijadas - Entre una sirena y una princesa.
Por Fox McCloude.
Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo. Todos los derechos reservados.
Parte 3: ¡Alola! ¡Bienvenidos a Isla Melemele!
Región de Alola, acercándose a Isla Melemele…
El barco estaba a punto ya de llegar a su destino, el puerto de Isla Melemele. El día anterior, después de estar ocupadísimos con los eventos especiales en el crucero, Ash, Misty y Serena decidieron simplemente pasar la última noche en el crucero antes de llegar a su destino relajándose en la cubierta, observando las estrellas y disfrutando de la brisa marina nocturna mientras cenaban. Después de una buena noche de sueño, el trío ya estaba listo para iniciar sus vacaciones en este paraíso tropical.
- Atención, pasajeros, estamos a punto de atracar en el puerto de Isla Melemele. Por favor repórtense a cubierta para desembarcar. Gracias a todos por viajar a bordo del S.S. Anne.
- Ya estamos llegando. – dijo Misty. – Hora de recoger las cosas, amigos.
- Misty, ¿cómo se llama el hotel donde vamos a hospedarnos? – preguntó Serena.
- Hotel Resort Hanohano. – respondió la pelirroja. – Tengo entendido que es el más lujoso de toda la isla. Hasta tiene playa privada. Muero por que lleguemos.
- Lo mismo digo. ¿No estás emocionado, Ash? – dijo Serena.
- Claro, por supuesto. – dijo el aludido, mientras metía las cosas en su bolsa.
Todavía no les había dicho que ya antes había visitado Alola una larga temporada. Él ya conocía el lugar, aunque seguramente en tantos años las cosas tenían que haber cambiado bastante. Se preguntaba cómo estarían los amigos que conoció en la Escuela de Entrenadores desde que se fue. Quizás tendría ganas de pasar luego por el lugar, aunque fuera solo por echar un vistazo y los recuerdos.
Ya habiendo recogido sus pertenencias, el trío dejó el camarote y se dirigió hacia cubierta para desembarcar. Todos los pasajeros que se bajaban en este lugar iban ya saliendo hacia la escalera que daba hacia el puerto, y como de costumbre, las dos muchachas iban bien agarradas de los brazos de Ash. Habiendo estado toda la semana haciendo esto a dondequiera que fueran, ya se había acostumbrado y simplemente lo aceptó con resignación, aunque admitiéndolo por dentro, estaba empezando a disfrutarlo.
Una vez que tocaron tierra, lo primero que hizo Misty fue llamar un taxi para que los llevara hasta su hotel. Mientras iban por las calles, los tres miraron por la ventana sus alrededores, con las chicas maravillándose con la vista de la ciudad, y Ash y Pikachu notando cómo habían cambiado las cosas desde la última vez que visitó la región. Los edificios ahora se veían mucho más altos, pero en esencia, seguía siendo el mismo lugar. Por otra parte, Serena y Misty no pudieron evitar interesarse en ver cómo, además de los automóviles y otros vehículos tradicionales, muchos de los lugareños usaban Pokémon como medio de transporte, ya fuera montándolos, tirando de carretas o algo por el estilo. Esto no era desconocido en sus regiones de origen, pero nunca habían visto a tantas personas hacerlo a la vez.
- Miren eso. – dijo Misty, señalando unos Tauros que tiraban de una especie de carruaje, como a la antigua.
- Aquí parecen usar mucho a los Pokémon para transportarse. – comentó Serena.
- Es una forma de trabajar juntos. – dijo Ash. Las dos chicas lo miraron.
- ¿Sabes algo de eso? – preguntó Serena. Ash se quedó viéndola antes de responder.
- Sí, lo crean o no, mamá y yo vinimos de vacaciones una vez. Yo pasé una temporada larga aquí, de hecho. Alola ni siquiera tenía su propia Liga Pokémon entonces. – les confesó.
Las dos chicas se miraron entre ellas. Eso era nuevo, ninguna de las dos tenía idea de que Ash anduvo por esta región en específico. ¿Acaso no pasó nada interesante en ese lugar? Pero no sintieron mucha curiosidad. Nadie dijo más nada por el resto del trayecto, hasta que llegaron al hotel donde se hospedarían.
Una vez llegados a su destino, le pagaron al taxista con su propio dinero, ya que eso no estaba incluido en el servicio del premio que ganó Misty. Ya después de bajar su equipaje, los tres contemplaron el edificio que tenían frente a ellos. Era bastante grande: cuatro pisos en total y abarcaba una extensión que Ash estimaba era al menos dos veces más grande que el vecindario donde él vivía, y eso sin contar las instalaciones adicionales, como la playa privada y lo que parecía ser un campo de golf, entre otras cosas.
- Muy bien, ya estamos aquí. – dijo Misty. – Andando, no perdamos el tiempo.
La pelirroja fue la primera en ingresar a la recepción, seguida de sus dos amigos. Parecía ser la que más tomaba la iniciativa, lo cual tenía sentido siendo que ella era la que había ganado el premio y que estas vacaciones habían sido su idea en primer lugar. Le entregó el certificado a la recepcionista, y esta buscó en la computadora para verificar su autenticidad.
- Habitación para tres, en total para tres semanas, con todos los servicios incluidos. – dijo la recepcionista, registrando los datos de los tres. Terminado esto, cogió las llaves y le entregó una copia a cada uno. – Habitación 311, tercer piso. Que disfruten su estancia con nosotros.
- Muchas gracias. Vamos chicos. – dijo la pelirroja.
Tomando el elevador al tercer piso, el trío se quedó viendo a ambos lados del corredor, hasta dar con la puerta de la habitación. Misty abrió la puerta, y tuvieron que admitir que se veía bastante bien: estaba bien amoblada, tenía un televisor de pantalla gigante, sillones con aspecto bien mullido con una mesa bien decorada, y el balcón ofrecía una excelente vista de la playa. Solamente notaron un pequeño problema al entrar, y ese eran las camas. Había dos: una individual, y otra para dos personas.
Ante esto, Ash supuso que era muy obvio quienes iban a ocupar cada una, así que sin decir nada, inmediatamente se fue hacia la individual y dejó su equipaje encima de ella.
- Oye, Ash, espera un momento. – dijo Misty. – ¿Con qué derecho te apropias de la cama individual para ti?
- ¿Derecho? – dijo él. – ¿No es obvio? Yo soy un chico, ustedes son chicas.
- Estás bromeando, ¿verdad? – dijo la pelirroja, poniendo los brazos en jarras. – ¿Qué te pasa? ¿Te da miedo compartir cama con alguna de nosotras dos?
El chico sintió que se le subía el color a la cara, y no fue el único, Serena también se puso roja ante ese comentario. Y no precisamente porque le diera miedo, sino porque una parte de ella no era adversa a la idea, y se avergonzaba de que así fuera. ¿Cómo podía tener esa clase de pensamientos?
- Misty… yo no tengo ningún problema. – dijo Serena, tratando de ocultar sus verdaderos pensamientos.
- Serena, no te hagas la inocente. – replicó Misty. – Te encantaría, ¿verdad? Y no lo niego, a mí tampoco me molestaría. No sería la primera vez que dormimos tan cerca, ¿o sí?
Por supuesto, Misty no quería decirlo en "ese" sentido. Las veces que viajaron juntos, dormían en camas o sacos separados, pero usualmente muy cerca uno del otro, y ocasionalmente Misty se sentía tentada a querer acercársele más o hacer algo mientras dormía, como agarrarle la mano o robarle un besito. Nunca se atrevió, claro.
- "Ay no, aquí vamos de nuevo." – pensó Ash, mirando de reojo a Pikachu.
- Pika. – El roedor le dio una mirada clara de "a mí no me pidas ayuda".
Ni modo, estaba solo en eso. Tenía que pensar en algo, y rápido. Tal vez esta era la mejor forma de resolver este… problemita. Para estos casos, por fortuna tenía algo. Metiéndose la mano en el bolsillo, sacó una moneda. Las chicas la vieron con algo de interés, parecía tener un grabado del Pokémon legendario Kyurem, de Unova.
- Decidámoslo a la antigua, con un volado. – dijo Ash. – Si sale este Kyurem, me quedo con la cama individual. Si no… tendrán que decidir quién de ustedes se queda conmigo.
El chico casi se odió por haber usado esas palabras, pero igual, no había mejor forma de decirlo. Misty se preguntó si no habría algún truco, y miró a Serena con expresión interrogante. La chica kalosiana se encogió de hombros, dando a entender que le parecía bien. Las dos chicas asintieron, y Ash arrojó la moneda al aire, atrapándola de vuelta y tapándola con la mano. Esperó unos segundos y al levantarla…
- Rayos, sí salió Kyurem. – dijo Misty. Serena solo se rio nerviosa.
- Muy bien, eso quiere decir que me quedo con la cama individual. – dijo Ash.
Mientras acomodaban sus cosas, el chico volvió a guardar su moneda. Lo que Ash no les dijo, sin embargo, era que esa moneda en realidad tenía a Kyurem por ambos lados. Solo que de un lado era Kyurem negro, y del otro era Kyurem blanco, pero esas diferencias no eran muy apreciables a simple vista sin el color. Solo Ash sabía bien cuál era cual. Por suerte no se les ocurrió verificar si era una moneda de truco.
En serio, tener que pasar estas vacaciones con ellas dos tenía sus problemas, aunque fuesen sus mejores amigas. Sin más, las dos chicas también fueron descargando sus cosas en la cama doble.
- De acuerdo, con eso resuelto, ¿qué vamos a hacer ahora? – dijo Misty. – Tenemos toda la tarde, y creo que me gustaría salir a alguna parte.
- Concuerdo. – dijo Serena. – Podemos aprovechar de ir a conocer el lugar, ¿estás de acuerdo, Ash?
- No suena mal. – dijo el chico. – De hecho… creo que hay un lugar que podemos visitar. Tal vez nos encontremos con algunos viejos amigos que les gustaría conocerlas.
Serena y Misty intercambiaron miradas confusas. ¿Amigos de Ash en Alola? Bueno, él siempre tuvo un gran talento para hacer amigos en todas partes. Tal vez hasta fueran personas interesantes.
Un poco más tarde…
Otra vez, Ash se encontraba caminando por las calles de la región de Alola, con Misty y Serena agarradas firmemente de sus brazos. No podía creer que hubiera pasado tanto tiempo desde que vino por primera vez de vacaciones con su mamá, y terminó quedándose una temporada entera en esa región. No se arrepentía, por supuesto. A pesar de que habían pasado varios años, las cosas no habían cambiado tanto como podría imaginarlo, y de hecho, el lugar al que iban seguía prácticamente igual que cuando lo dejó, excepto por algunas remodelaciones menores. Se habían quedado un rato parados viendo en la entrada.
- ¿Escuela para Entrenadores Pokémon? – preguntó Serena, viendo el lugar.
- Estuve una temporada en este lugar. – dijo Ash. – Me pregunto cómo les habrá ido a todos desde que me fui.
- Tratándose de ti, no me extrañaría que hayas tenido que volver a la escuela. – dijo Misty.
- ¿Eso qué quiere decir? – dijo Ash viéndola con los ojos en rendijas. – Pensándolo bien, mejor no me respondas.
- Pikachu. – dijo el roedor eléctrico. En eso empezó a echar chispas involuntariamente, como presintiendo algo. – ¿Pi?
- ¿Qué ocurre, Pikachu?
- ¡Maru, maru!
Pikachu se tensó al reconocer ese grito, sabiendo perfectamente de quién se trataba. En ese momento, de pronto llegó saltando un pequeño Pokémon con forma de erizo redondo, de color y gris blanco con manchitas amarillas y marrones. Serena y Misty no tenían idea de lo que era, ni de por qué de repente le saltó a Pikachu encima y se puso a… ¿hacerle cariños?
- ¡Pika, pikachu! – gritó el roedor en el suelo, con la bola de espinas encima de él.
- ¡Maru, toge, maru! – exclamó el erizo saltándole en la panza.
- ¡Togedemaru, vuelve! ¡No puedes salir corriendo de esa…!
En ese instante llegaron dos corriendo dos personas a quienes Ash reconocía perfectamente. Un muchacho de baja estatura y algo barrigón, aunque ciertamente no tanto como Ash lo recordaba, con el pelo rubio naranja (más claro que el de Misty) algo erizado, cara redonda y ojos pequeños. Su acompañante era una joven de la misma estatura que Misty y Serena, cabello rubio claro amarrado en una cola de caballo, piel pálida y ojos azules. Detrás de ellos, venía un Pokémon que Misty y Serena habrían reconocido como un Ninetales, excepto porque todo su pelaje era blanco-azul en lugar del amarillo tradicional que le conocían, y el copete de su cabeza y las colas eran distintos, más ondulados, como nubes. No pudieron negar que les parecía hermoso. Pero sin fijarse mucho, los dos humanos recién llegados rápidamente se fijaron en nuestro héroe.
- ¿Ash? ¿Ash, eres tú? – dijo el chico.
- ¿Cómo están, Sophocles, Lillie? Cuánto tiempo sin vernos. – les saludó Ash.
- ¡Ash! ¡Qué gusto de verte! – exclamó la chica, corriendo hacia él para saludarlo. – ¿Han pasado ya qué, siete, ocho años?
- Más o menos. – dijo Ash, y en ese instante, otra vez. – ¡Huyyyyy! ¡Misty!
- Ash… ¿no nos presentas a tus amigos? – dijo la pelirroja, de nuevo con esa sonrisa suya. Serena solo negó con la cabeza y se rio nerviosa, sudando una pequeña gota.
- Ya estaba en eso. – dijo el chico. – Ellas son mis amigas. Misty de Ciudad Cerulean en Kanto, y Serena, de Pueblo Vaniville en Kalos. Chicas, ellos son Lillie y Sophocles. Dos de los amigos de los que les hablé aquí en Alola.
- Hola, gusto en conocerlas. – dijo Lillie. – Tenemos que avisarles a los otros, seguro se pondrán muy felices de verte.
- Podríamos reunirnos todos después de clase, para conocernos – sugirió Sophocles.
- ¿Después de clase? No me digan que todavía están asistiendo a la escuela de entrenadores.
- Ya no somos alumnos, Ash. – dijo Lillie. – Ahora somos profesores.
- ¿En serio? – dijo el moreno, bastante sorprendido. – Vaya, por lo visto me he perdido de muchas cosas.
- Y estaremos felices de contarte todo. – dijo Sophocles. – Pero ahora vamos algo tarde. Togedemaru, vámonos.
- También nosotros, Shiron. – dijo Lillie hablando con su Ninetales. – ¡Nos veremos después de clases!
Y sin tardanza, los dos ingresaron a la facultad con sus Pokémon, aunque Sophocles tuvo que agarrar a su Togedemaru con fuerza para que no volviera a saltarle a Pikachu encima. Tenían que llegar a su siguiente clase rápido. Serena y Misty se acercaron a Ash mientras los veían alejarse.
- Tienes unos amigos simpáticos. – dijo Serena.
- Y les falta conocer al resto. – agregó Ash. – Les agradarán cuando los vean.
- Tú sí que haces amigos en todas partes, ¿no, Ash? – comentó Misty.
- ¿Se supone que sea algo malo? – replicó él.
Misty se rio por lo bajo. No, hacer amigos en todas partes eso no era malo. Hacer "amigas"… eso ya era una cuestión diferente. De cualquier manera, las dos chicas estaban muy ansiosas por conocer a los amigos alolanos de Ash. ¿Qué clase de personas serían?
Después de clases…
La mañana pasó volando, y después de mediodía Ash, Misty y Serena se encontraban en la sala de descanso de los profesores de la escuela de entrenadores. Aquí pudieron conocer a los otros amigos de Ash, que también, sorprendentemente, eran profesores en esta escuela. Además de Sophocles y Lillie, los otros eran: Mallow, una peliverde de piel morena que enseñaba principios de nutrición para que los futuros entrenadores alimentaran mejor a sus Pokémon, Kiawe, un pelirrojo también de piel morena, especialista en batallas y que enseñaba estrategias de combate (y que Serena y Misty también notaron que traía un brazalete parecido al que usaba Ash, pero con un cristal rojo), y finalmente Lana, una chica peliazul que al igual que Misty, tenía pasión por los Pokémon de tipo agua, y que no tardó mucho en hacer buenas migas con la líder de Cerulean, al compartir gusto por muchas actividades en particular. Todos tenían muchas anécdotas qué intercambiar con Ash
- Esto es increíble. – dijo Mallow, mientras les servía a todos un cucharón de su estofado. – ¿Quién hubiera pensado que te convertirías en Cerebro de Frontera y Líder de Gimnasio al mismo tiempo?
- Fue idea de Scott, a decir verdad. – dijo Ash. – Dijo que así Pueblo Paleta ganaría más notoriedad, y atraería muchos más retadores. No me quejo, la paga es excelente y tanto yo como mis Pokémon nos mantenemos en forma.
- Me alegro mucho por ti. – dijo Lillie. – Un día tendremos que viajar a Kanto para verlo con nuestros propios ojos, ¿verdad, Shiron?
- ¡Nine, nine! – dijo el zorro blanco-azul.
- También me tiene interesada eso de las Exhibiciones Pokémon. – dijo Mallow. – Suenan muy divertidas, me gustaría intentarlas alguna vez.
- Podemos hacer una presentación si quieres. – ofreció Serena.
- ¡Eso sería maravilloso! – Mallow se emocionó. – A veces invitamos entretenimiento en vivo en nuestro restaurante, tendremos que apartarles una noche.
- No te arrepentirás. No por nada ganó la primera Exhibición de Clase Maestra de Kanto. – comentó Misty.
- Por cierto, Ash, ¿te gustaría intentar de nuevo el desafío de las islas? – intervino Kiawe. – En estos últimos años hemos estado tratando de mejorarlo y hacerlo más interesante.
- ¿Más interesante? – preguntó Ash. – Me gusta cómo suena eso.
- Así con eso tal vez demuestres que te mereces ese Anillo-Z que te regaló Tapu Koko. – agregó el pelirrojo.
- Oye, no me digas que sigues resentido por eso. – dijo Ash.
Serena y Misty se quedaron viendo con extrañeza a Kiawe. ¿De qué estaría hablando? Los demás, por su parte, solamente se rieron al recordar todo el asunto.
- Qué va. – dijo Kiawe. – Pero sigo pensando que fue un poco injusto que lo recibieras casi apenas llegaste, cuando yo tuve que pasar por todas esas pruebas antes de poder utilizar el poder de los Cristales Z. Y más todavía considerando que tú no eres de Alola.
- ¿Lo dices en serio? – dijo Ash. – Permíteme recordarte que al final sí me lo gané legítimamente, ¿o acaso lo niegas?
- No, claro que no. – dijo Kiawe. – Pero no puedo evitar preguntarme si no te habrás hecho demasiado dependiente de él.
El tono con el que lo dijo fue suficiente para encender esa llama dentro de Ash que todos conocían. Especialmente Misty y Serena, y la primera rodó los ojos, sabiendo lo que venía. Obviamente, querría limar asperezas de la manera más lógica para un hombre maduro como él: con una batalla Pokémon.
- Si estás tan seguro, ¿qué tal si tenemos una batalla aquí mismo y ahora? – dijo Ash. – Te voy a demostrar que no necesito esto. Es más, para que sea justo, tampoco voy a usar esto.
Se quitó no solo el Anillo-Z, sino también el brazalete de la otra mano, con la Piedra Activadora. Kiawe lo vio con interés, ¿así que tampoco querría usar la Mega-Evolución para pelear contra él? Esto iba a ser interesante.
- Muy bien, vamos afuera entonces. – dijo Kiawe. Ash asintió y los dos de inmediato se fueron al patio, seguidos por Sophocles. Entretanto, Misty, Serena y las otras chicas se quedaron viéndolos con resignación, cada una con su propia reacción.
- Hombres, siempre quieren resolver todo peleando. – dijo Misty.
- Creo que es mejor que nos vayamos, yo ya tuve suficientes batallas en el crucero. – dijo Serena. – Mientras tanto… ¿qué tal si aprovechamos de conocernos un poco mejor?
- Me parece una maravillosa idea. – dijo Lillie. – De hecho, hoy vamos a cenar todos en el restaurante de la familia de Mallow.
- Ya que están ustedes, tendré que preparar raciones extra. – dijo la peliverde con alegría.
- Por mí excelente. – dijo Misty. – Y tú, Lana, ¿así que también eres entrenadora de Pokémon de agua?
- Sí, así es. – replicó la aludida. – ¿Quieres conocer a mis Pokémon?
- Con muchísimo gusto. – dijo Misty. – Entonces, ¿nos vemos a qué horas?
- A la hora de la cena. – dijo Lillie. – Nos reuniremos en el restaurante, hasta entonces, si quieres puedes ir con Lana. Nosotras nos llevaremos a Serena, si ella está de acuerdo.
- Por supuesto. – asintió la chica kalosiana.
Ya sin más, Serena se fue con Lillie y Mallow, y Misty con Lana. Entretanto afuera, los chicos se preparaban para su batalla Pokémon. Por lo visto, todos tendrían en qué ocuparse esa tarde, nada mal para apenas haber llegado a la isla.
En el patio de la escuela…
Los estudiantes se empezaron a aglomerar ante el espectáculo que estaba a punto de comenzar. Habían tenido que despejar todo el lugar para dejarles suficiente espacio. Y claro, haber tenido que pedirle permiso al Profesor Kukui para tener esa batalla. Era una suerte que estuviera ocurriendo durante el descanso, pues nadie, absolutamente nadie, querría perdérsela.
Ash y Kiawe se encontraban a extremos diferentes, con Sophocles en todo el medio de ellos, para actuar como réferi del encuentro. Con el espacio delimitado, había montones de niños a la expectativa, esperando con impaciencia que comenzara esta batalla.
- La batalla entre Kiawe y Ash está a punto de comenzar. Cada uno de los dos solo podrá utilizar a un Pokémon, y el encuentro terminará cuando uno o los dos Pokémon sean incapaces de continuar. Decidamos a volado quién elige primero. – Hecho esto, el chico regordete tomó una moneda y la lanzó al aire, atrapándola y poniéndosela en el dorso de la mano.
- Cara. – dijo Kiawe, adelantándosele a Ash.
- Acertaste. ¿Quieres ir primero, o que lo haga Ash? – preguntó Sophocles.
- Que él vaya primero. Vamos a ver de qué está hecho. – dijo el pelirrojo.
Ash por supuesto ya tenía en mente a quien quería utilizar. Después de todo, como se habían reunido recientemente, no había tenido muchas oportunidades de utilizarlo en el Coliseo de Batalla todavía. Sin duda quería demostrar de lo que era capaz. Tomando una de sus Pokébolas, Ash hizo su elección.
- ¡Tyranitar, yo te elijo! – exclamó mientras la arrojaba. El gran dinosaurio se materializó, y algunos al verlo trataron de ponerse a cubierto, pero extrañamente, no levantó una tormenta de arena al aparecer. ¿Acaso no tenía la habilidad de Chorro de Arena?
- Que interesante. Muy bien. ¡Turtonator, vamos! – exclamó Kiawe, lanzando la suya propia. La tortuga dragón apareció también, y miró a su oponente con desafío.
- ¡Comiencen! – exclamó Sophocles, alzando los brazos.
- ¡Tyranitar, empieza con Terremoto! – ordenó Ash.
- ¡ROAAAAARR! – Tyranitar dio un pequeño salto y se dejó caer con fuerza para hacer retumbar el suelo, enviando una onda sísmica.
- ¡Turtonator, Protección! – exclamó Kiawe.
- ¡Nator! – En respuesta al Terremoto de su adversario, la tortuga se envolvió en un domo de energía verde para protegerse. Se mantuvo allí hasta que la tierra dejó de temblar, y miró a su oponente retándolo.
- ¡Ahora, Lanzallamas!
Turtonator disparó un torrente de fuego contra Tyranitar, que permaneció allí. Él no era un Pokémon evasivo después de todo, su fortaleza estaba más en soportar el daño que en evitarlo. Con todo, con los años Ash había aprendido a adaptarse a utilizar otros estilos de batalla, sin limitarse mayormente a Pokémon que fueran veloces y evasivos con ataques de alto poder, y Tyranitar no era la excepción. A pesar de que el Lanzallamas de Turtonator era muy poderoso, se mantuvo firme soportando el daño.
- ¡Tyranitar, usa Triturar! – exclamó Ash, una vez que cesó el ataque.
- ¡Turtonator, Coraza Trampa! – ordenó a su vez Kiawe.
Tyranitar se echó a correr abriendo sus quijadas y cubriendo sus dientes con energía oscura para un potente mordisco, mientras Turtonator le daba la espalda y ponía de frente su caparazón para protegerse. Tyranitar fue a clavarle los dientes con toda su fuerza en el cuello. Aunque Turtonator gruñó de dolor, en ese momento los picos de su caparazón empezaron a arder, creando unas explosiones de fuego, tan poderosas que mandaron a Tyranitar despedido hacia atrás.
- ¡Otra vez, Lanzallamas! – exclamó Kiawe, y de inmediato disparó de nuevo su torrente de llamas.
- ¡Poder Oculto! – gritó a su vez Ash.
El Poder Oculto de Tyranitar era de tipo Psíquico, y lo utilizó para levantar a Turtonator del suelo de modo que fallara el Lanzallamas. Acto seguido, azotó a Turtonator contra el suelo haciéndolo caer sobre su caparazón, e inmediatamente Ash le ordenó seguir con otro Terremoto, que esta vez la tortuga dragón no pudo esquivar y tuvo que soportarlo. No que eso fuera un gran problema: Kiawe lo había entrenado para aguantar ataques tan fuertes o más que ese, y una vez que cesó volvió a levantarse, listo para continuar.
- ¡Turtonator, usa Draco Meteoro!
- ¡NATOR!
Turtonator apuntó la quijada hacia arriba y disparó un enorme meteoro de color naranja que se puso encima de Tyranitar. Este explotó y comenzó a llover en decenas de trozos más pequeños encima del dinosaurio, que no pudo más que intentar cubrirse mientras la lluvia de meteoritos le caía sin piedad. Ash tuvo que admitir que estuvo impresionado, ese ataque era realmente poderoso. Pero como él sabía perfectamente, ese poder venía con un precio: bajarle el poder en el próximo uso.
Tyranitar logró aguantar el ataque hasta el final, aunque le hizo un buen número. Todavía podía pelear, pero tenía que irse con cuidado. Turtonator todavía tenía su movimiento de Coraza Trampa y si se acercaba descuidado, el contraataque sería brutal. Ash todavía tenía guardado un as bajo la manga: el mes pasado le enseñó a Tyranitar a utilizar Híper Rayo, y la potencia de uno de esos a quemarropa debería ser suficiente para sellar el encuentro (y un buen sustituto para los Movimientos Z, ya que no había tenido oportunidad de practicar alguno con él).
- Te felicito, Ash. – comentó Kiawe. – Normalmente después de un Draco Meteoro de mi Turtonator el oponente ya no vuelve a levantarse.
- Hemos entrenado para resistir. – replicó Ash con una sonrisa.
Usualmente, él se inclinaba a pelear más con Pokémon veloces y ágiles, pero había aprendido a aprovechar a los Pokémon que carecían de dicha destreza en favor de una gran defensa y resistencia, para compensar por sus flaquezas. Además de Tyranitar, Ash tenía otros que sufrían mucho a raíz de no adaptarse a eso (como su Torterra), y se había dedicado a reentrenarlos para poder aprovecharlos a su máximo potencial cuando fuese necesario. Si no podían evadir el daño, el entrenamiento se centraba en aprender a soportarlo.
- ¡Tyranitar, Poder Oculto!
- ¡Turtonator, Protección! – replicó Kiawe.
Turtonator alcanzó a poner su barrera, salvándose del Poder Oculto Psíquico de Tyranitar justo en el último segundo. Inmediatamente, Ash le ordenó lanzarse a hacer otro ataque de Triturar. La reacción natural de Kiawe fue, obviamente, replicar con otra Coraza Trampa, pero el mismo truco no iba a resultar dos veces, y Ash sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Uno de los trucos que había aprendido de pelear con un Pokémon fuerte pero lento para moverse, era cancelar un ataque y cambiarlo por otro justo a la mitad para tomar desprevenido al oponente. Usualmente, hacía esto con ataques de contacto.
- ¡Terremoto! – ordenó Ash.
Tyranitar canceló su ataque de Triturar, y deteniéndose en seco a buena distancia de Turtonator, dio un pisotón al suelo, haciendo volver a retumbar la tierra. Esto activó la Coraza Trampa de Turtonator, pero de poco sirvió ya que Tyranitar estaba totalmente fuera del radio de la explosión.
- ¡No! – exclamó Kiawe.
- ¡Ahora sí, Triturar! – replicó Ash.
Tyranitar rugió, y una vez que se disipó el fuego de la explosión de Turtonator, se lanzó a morderle el cuello con los colmillos envueltos en energía oscura. Turtonator gruñó de dolor, mientras Tyranitar ladeaba el cuello y lo lanzaba al otro extremo del campo. La tortuga dragón se puso de pie encarando al dinosaurio. Ya solo quedaba utilizar un ataque más para decidir el encuentro.
- ¡Turtonator, Draco Meteoro! – ordenó Kiawe.
- ¡Tyranitar, Híper Rayo!
Eso era todo lo que podían hacer, usar sus ataques más fuertes. Kiawe sabía que al ser la segunda vez que utilizaba el Draco Meteoro en el encuentro la potencia sería mucho menor que la primera (que Tyranitar había podido resistir), pero seguía siendo lo más fuerte que tenía. Entretanto, Tyranitar empezó a cargar una energía de color amarillo-naranja en su mandíbula. Kiawe apretó los puños, ¿sería suficiente para derrotarlo? Si pudiera usar la Explosión Cataclísmica ya lo hubiese hecho. Desgraciadamente no tuvo tiempo de averiguar la respuesta, porque Tyranitar le ganó a Turtonator en cargar su ataque más rápido y disparó el Híper Rayo a máxima potencia, impactando de lleno a Turtonator antes de que este tuviera la oportunidad siquiera de lanzar el suyo propio. Turtonator cayó de espaldas, desperdiciando la energía del Draco Meteoro e incapaz de volverse a levantar. Todo mundo se quedó en silencio, sorprendidos de lo que acababa de pasar. Inclusive el propio Sophocles, que se olvidó de su deber de réferi por un momento, estaba demasiado emocionado con el combate.
- ¡Turtonator ya no puede pelear! – declaró alzando la mano izquierda. – ¡Los ganadores son Ash y Tyranitar!
- ¡Increíble! ¿Cómo pudo ganarle al profesor Kiawe? – exclamó uno de los niños.
- ¡Ese Pokémon es genial! ¡Y ni siquiera usó un Movimiento-Z! – comentó otro.
En medio de los vítores y alguno que otro llanto por la derrota de su profesor, los niños se reunieron alrededor de los dos combatientes, para felicitarlos por su esfuerzo y a Ash por su triunfo. Kiawe aceptó la derrota dignamente y recogió a su Pokémon caído.
- Lo hiciste muy bien, Turtonator. – le dijo, antes de caminar hacia Ash, que junto con Pikachu seguían felicitando a Tyranitar por su triunfo. – Fue una buena batalla. Retiro lo dicho. Tal vez soy yo el que dependo demasiado de mi Movimiento-Z.
- Oye, los dos pelearon muy bien, no te preocupes por eso. – le aseguró Ash. – Con Tyranitar no tengo ningún cristal que me permita usar Movimientos-Z, así que intentamos compensarlo de alguna manera.
- Puedo verlo, sí. – dijo Kiawe. – De todas maneras, felicidades. Veo que lo de ser Cerebro de la Frontera no es solo para presumir después de todo.
Los dos se dieron un amigable apretón de manos, mientras los niños de la escuela empezaban a correr alrededor de Tyranitar para verlo más de cerca. Era comprensible, cualquier pequeño aspirante a entrenador se emocionaría de ver una batalla tan emocionante como esa.
- ¡De acuerdo, la escuela se acabó y aquí ya no hay nada que ver! – dijo Sophocles, adoptando un inusual tono de profesor estricto que no parecía ir del todo con él. – ¡Hora de volver a casa, nos vemos mañana!
Los niños empezaron a dispersarse, algunos un poco molestos porque se quedaron con ganas de más. Pero como lo dijo el profesor, tenían que marcharse. Y no solo ellos: los tres amigos también tenían que irse poniendo en marcha, después de todo, tenían que reunirse para la cena en el restaurante de Mallow, y el camino para allá sería largo. El lado positivo, una batalla así de emocionante sirvió para abrirles el apetito, así que comerían bastante cuando se reunieran en el lugar con las chicas.
En casa de Lana…
Saliendo de la escuela, Lana se llevó a Misty hacia su residencia, aunque no sin antes pararse a hacer una de las actividades favoritas de ambas entrenadoras de Pokémon de agua: la pesca. Lana le explicó que frecuentemente iba a atrapar Pokémon de este modo para llevar a sus clases y hacer demostraciones, y con Misty como compañera podrían hacerlo más rápido. Lo mejor de todo era poder hacerlo a lomos del Lapras de Lana, pues la residente de Alola conocía muy bien dónde eran los mejores lugares para pescar tanto cerca como lejos de la costa. Misty desde luego no se tragó el cuento cuando la peliazul trató de convencerla de que una vez había logrado pescar un Kyogre, pero se le escapó. Al menos era una chica divertida, y eso podía disfrutarlo.
Con todo, la mejor parte fue cuando Lana sacó a su Pokémon para que las ayudara un poco a atraer más a los peces locales. El Pokémon en cuestión era un híbrido de sirena y león marino, con la parte superior del cuerpo blanca y una cola de sirena azul. Tenía una larga cabellera azul claro realmente hermosa, y adornos de perlas en el cuello y en el cabello. Misty quedó encantada al verla: era preciosa y elegante. Lana le contó que era una Primarina, un Pokémon de tipo dual Agua-Hada. Aparte de su Azumarill, Misty no tenía muchos con esa combinación en su gimnasio, y no pudo evitar en ese momento poder desear uno para ella. Otro más, junto con Greninja, que había agregado a su lista mental de "Pokémon que necesito conseguir para mí".
Habiendo terminado, las dos se dirigieron a la casa de Lana. Tenía que preparar su clase del día siguiente, pero no tardarían mucho, después de todo, todavía tenían que dirigirse al restaurante familiar de Mallow para la reunión.
- ¿A tu familia no le molestará que traigas visitas desconocidas? – preguntó Misty, mientras Lana abría la puerta.
- No te preocupes por eso. – aseguró Lana. – Ni siquiera están ahora.
- ¿No están? Eso no me tranquiliza mucho. – dijo la pelirroja.
- Mis padres salieron de vacaciones, y mis hermanas menores ahora están en medio de sus pruebas en las otras islas. Pasará un buen rato antes de que vuelvan de todos modos. – dijo la peliazul. – Además, ellos conocen a Ash, y cualquiera que sea su amigo es alguien en quien podemos confiar.
- Eso lo aprecio, gracias. – dijo Misty.
Las dos entraron a la casa, y Lana le dijo a Misty que se pusiera cómoda mientras iba a guardar los Pokémon que atraparon y a archivar las notas para la clase del día siguiente. Misty se sentó en el sillón a esperarla, mirando un poco a su alrededor. El lugar era sencillo, pero acogedor. En las paredes había varias fotografías, de la propia Lana y varios de sus amigos (algunas también incluyendo a Ash). La que más le llamó la atención fue una donde salía con dos niñitas, y le pareció bastante curiosa. Las niñas no solo eran gemelas, sino que además parecían mini-clones de Lana. Lo único que las distinguía eran el número de puntas en los mechones que les caían en las sienes (la de la derecha tenía dos, y la de la izquierda tenía uno), y el dibujo de la camiseta que tenía cada una (la primera tenía un Shellder, y la otra un Slowbro). Fuera de eso, no pudo evitar pensar que realmente eran adorables.
- Disculpa la espera. – dijo Lana, trayendo un par de bebidas frías y pasándole un vaso a Misty.
- Gracias. – La pelirroja tomó un sorbo. – Ah, qué refrescante. Por cierto, en esa foto de ahí… ¿esas son tus hermanas?
- Sí, lo son. – dijo Lana. – Harper y Sarah.
- Se ven adorables ahí. Como tú, claro, el parecido es sorprendente. – comentó Misty.
- No te creas, a veces eran muy problemáticas. – dijo Lana. – Eran demasiado inquietas, especialmente con los Pokémon que les parecían adorables. Todavía recuerdo la primera vez que trajimos de visita a Ash y Pikachu.
- ¿Qué pasó? – preguntó Misty interesada.
- Comenzaron a jalarlo y a pellizcarlo por todas partes. Como era de esperarse, se enfadó y terminó electrocutándonos a todos. – dijo Lana. – Aunque esa no fue la peor parte.
- ¿Ah no? ¿Cuál fue la peor parte? – preguntó Misty. Lana se sonrojó ligeramente.
- Pues… asumieron que Ash era mi novio. Eso fue realmente embarazoso. – admitió la peliazul.
- Hmm… – Misty le dio una mirada inquisitiva. – Lana… ¿acaso te gusta Ash?
- ¿Qué? ¿Qué si me gusta? Como amigo, sí, pero si hablas de que me guste… en ese sentido… no, claro que no. – aseguró Lana.
Misty se quedó viéndola fijamente, como si quisiera saber si era sincera. Por alguna razón no se tragó el cuento, y la vio de manera penetrante. Lana no pudo evitar sentirse algo intimidada, aunque Misty no se puso violenta ni mucho menos, pero por alguna razón tenía la sensación que en cualquier momento podía explotar.
- Lana… dime la verdad, ¿Ash te gusta, aunque sea un poco? – preguntó la pelirroja. La peliazul tragó en seco antes de responderle.
- ¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso a ti te gusta? – le replicó la alolana. – Espera, entonces…
- Sí, así es. – dijo Misty. – Y no solo a mí, también a Serena. De hecho… parte de la razón de estar en estas vacaciones, es porque estamos compitiendo, por él. Pero acordamos algunas cosas. Y la primera, es que… cualquier competencia potencial, fuera de nosotras dos se tiene que ir. Sí me entiendes, ¿no?
- Oh… ya veo. – Lana no pudo evitar reírse un poco. – De acuerdo, en ese caso, no tienes por qué preocuparte por mí, ni por ninguna de las otras. Te aseguro que todas vemos a Ash como un buen amigo, nada más.
- Eso me alegra. – dijo Misty. – De todos modos, si no está mal que te lo pregunte… ¿qué piensas de Ash?
- No lo negaré, se ha puesto muy guapo con los años, y siempre fue muy agradable con todos nosotros aquí. – dijo Lana. – Pero como te dije, solo es un buen amigo, y además… ni siquiera es mi tipo.
- Oh, ¿y cuáles son los de tu tipo? – preguntó Misty interesada.
- No creerás que te lo voy a decir, o sí. – dijo Lana un poco apenada. – Además, con dos hermanas menores que quieren que te consigas un novio, eso solo les dará más munición.
- Vaya. – dijo Misty. – Yo soy la menor en mi familia, pero mis hermanas también solían fastidiarme con eso. Siempre dijeron que me gustaban los chicos más jóvenes que yo… y no estaban tan erradas, aunque no es que Ash sea mucho menor que yo de todos modos.
- ¿También tienes hermanas, y son mayores que tú? – preguntó Lana. – A mí no me importaría cambiar de lugar. Tener que cuidar de Harper y Sarah a veces podía ser un fastidio, especialmente cuando mis padres salían.
- Créeme, no te gustaría. – aseguró Misty. – No con las que tengo yo, especialmente considerando que la que mantiene el gimnasio andando soy yo.
Las dos se rieron. No podían creer que estuvieran comparando sus situaciones. Pero algo tenían en común, sin duda tenían sus días en las que preferían ser hijas únicas.
- En fin… pasando a otra cosa… ya que me ayudaste a capturar Pokémon para la clase de mañana, ¿te gustaría que te regalara uno? – dijo Lana. – Elige el que quieras, además habías dicho que querías capturar uno para llevártelo de recuerdo.
- Eso dije, sí. – dijo Misty. – Es muy amable de tu parte, pero… creo que el Pokémon que más me gustó de los que vi fue tu Primarina. Pero es obvio que no puedo llevármela a ella, es tu compañera de toda la vida, ¿verdad?
Lana se puso pensativa al escuchar esto. Después de un momento sonrió de una forma que intrigó a Misty.
- Aguarda, creo que eso podemos resolverlo. Espérame un momento.
Sin decir más, Lana salió corriendo a la parte trasera de la casa, mientras que Misty se quedó allí esperándola. ¿Qué estaría tramando? Unos minutos después, la peliazul volvió con una cápsula de huevo Pokémon. El huevo que tenía en su interior era totalmente azul oscuro, con una línea ondulada de color azul claro y una mancha blanca ovalada. Misty lo miró confusa, ¿para qué lo traería tan de repente?
- Mi Primarina puso este huevo hace unos meses. – dijo Lana. – Quería regalárselo a mis hermanas, pero dijeron que no lo querían. Si lo quieres, es tuyo.
- ¿Lo dices en serio? – preguntó Misty.
- El temporizador indica que debe estar a pocos días de nacer, tal vez a lo mucho una semana. – dijo Lana. – Mejor así, con eso podrás hacer que te vea primero.
Misty casi no podía pronunciar palabra. La Primarina de Lana en serio la enamoró, y ahora le estaba regalando un huevo suyo. Algo más por lo cual darle crédito a Ash: sabía elegir muy bien a sus amigos, dondequiera que fuese. Sonriendo, tomó la cápsula con mucho cuidado.
- Muchas gracias. – le dijo. – Te prometo que lo cuidaré bien.
- Sé que lo harás. – sonrió Lana. – Oye, ya que todavía falta para ir a reunirnos con los demás, ¿quieres ir a navegar en mi Lapras después? Hay un arrecife que conozco donde podemos ir a bucear. Seguro que te encantará.
- ¿Tienes que preguntar? ¿Qué estamos esperando? ¡Vamos!
Misty tuvo que contenerse la emoción en ese momento, mientras metía la cápsula del huevo en su mochila. Se sentía como niña con juguete nuevo. Quizás estuviese lejos de Kalos para ir por su propio Greninja, pero al menos podría llevarse de Alola un buen recuerdo. No podía esperar a que naciera.
Restaurante de Mallow…
El trío de chicas restantes se habían ido directamente al local. La familia de Mallow se encontraba de vacaciones, así que ella había tenido que hacerse cargo del lugar mientras tanto. Entre eso y sus deberes en la Escuela Pokémon, estaba un poco corta de manos, así que Serena y Lillie ofrecieron ayudarle un poco con la clientela.
Mientras tomaban un descanso, Mallow decidió sentarse a conversar con Serena, y preguntarle a la chica kalosiana algunas cosas de sí misma. Apenas había oído hablar sobre las Exhibiciones Pokémon en Kalos, y se sentía bastante emocionada de poder conversar con alguien que había participado y ganado en ellas.
- Las exhibiciones Pokémon suenan increíbles. – dijo la peliverde.
- Lo son. – le dijo Serena. – Aunque debo decir que los Concursos Pokémon también son emocionantes. Y creo que me ayudaron a entender un poco más la emoción de las batallas que siente Ash.
- ¿Cómo fue tu experiencia con ellos? – preguntó Mallow.
- Pues… fue casi igual que cuando comencé a competir en las Exhibiciones. – confesó Serena. – Al principio tenía algo de pánico, después de todo estaba frente a tantas personas y a un millón de años luz de mi zona de comodidad, y a veces no sabía qué hacer. Pero entonces, recordaba por qué lo estaba haciendo. Me prometí a mí misma ser más fuerte por Ash, sabiendo que sin importar lo que pasara, él jamás se daría por vencido. Él siempre afrontaba sus retos con valor y decisión, así que tenía que hacer lo mismo. Si no, nunca podría pararme frente a él de nuevo.
- Hmm… – Mallow se quedó mirándola con la mano en el mentón. – Dime algo… ¿Ash acaso te gusta?
Serena desvió la mirada, sonrojándose ligeramente. Eso era obvio para cualquiera. Por supuesto, para Serena era mucho más que solo "gustarle", sus sentimientos por Ash iban más allá de una simple atracción. Él era la persona más importante para ella, su modelo a seguir.
- No te culpo, estos años le han caído muy bien. – dijo Mallow guiñándole. – Si no fuera porque ya está apartado…
- ¿De qué hablas? – Serena no entendió qué quiso decir con eso.
- Oh, no te hagas la inocente. – dijo Mallow con algo de picardía. – Tú y Misty están compitiendo por él, ¿verdad? Yo sé de esas cosas.
- Bueno, sí. – admitió Serena.
- Jeje, ¿quién diría que sería tan popular? Bueno, ya que estamos en ello, ¿quieres que te eche una mano? – propuso Mallow. – ¿Sabes cocinar?
- Un poco. Mayormente se me da la repostería, eso sí. – dijo Serena.
- En tal caso, si quieres te enseño algunos de los mejores platillos alolanos para que puedas impresionarlo. Ya sabes lo que dicen, el camino al corazón de un hombre es a través de su estómago, y Ash es un glotón empedernido, todos lo sabemos.
Serena no pudo evitar reírse. Era obvio que todos quienes conocieran a Ash sabrían de su insaciable apetito, y sus amigos de Alola no eran la excepción.
- Mientras no se te ocurra el estofado eléctrico. – intervino Lillie. Serena se quedó viéndola confusa, y Mallow se enfurruñó ligeramente. – Oye, aquella vez no dije nada porque somos amigas, pero en serio, solo a Sophocles le gusta electrocutarse mientras come.
- Eres tú la que se lo pierde. – dijo Mallow. – Oye, Serena, ¿no quieres probarlo? Te aseguro que te encantará.
- Uhm… creo que paso, pero muchas gracias. – dijo Serena.
- Por cierto, Lillie… ¿cómo está tu mamá? – De pronto, a Mallow se le bajó su entusiasmo usual. Lillie también adoptó una expresión similar, pero sonrió cálidamente poco después.
- Se está recuperando a buen paso. – dijo Lillie. – Los doctores dijeron que tal vez en un par de meses podrá regresar.
- Me alegra escuchar eso. – sonrió Mallow.
- Disculpen, ¿de qué están hablando? – preguntó Serena. – ¿Le pasa algo a tu mamá?
- Es por… un incidente que pasó hace varios años. – explicó Mallow. – La mamá de Lillie fue… afectada por uno de los… Ultra Entes.
- ¿Ultra Entes? – Serena ladeó la cabeza.
Mallow y Lillie intercambiaron miradas, como preguntándose una a la otra si deberían contarle a Serena. Solo unos pocos dentro de su círculo cercano (incluido Ash) sabían toda la verdad detrás de ese incidente, y prefirieron mantenerlo de ese modo. Sin embargo, si Serena era amiga de Ash, definitivamente podían confiar en ella con ese secreto.
- Los Ultra Entes eran unos Pokémon que provenían de otra dimensión. – empezó a relatar Mallow. – Uno de ellos, conocido como Nihilego, de alguna manera infectó a la mamá de Lillie.
- ¿La infectó? – Serena se agarró el pecho. Lillie decidió tomar la palabra.
- No sé exactamente cómo sucedió. Cuando era pequeña, mi mamá a veces podía ser estricta y seria, pero en general, siempre fue amable y dulce conmigo. Pero un día… empezó a cambiar. Se volvió fría, obsesionada con tener todo y a todos bajo su control, incluyéndome a mí. Creo que todo comenzó cuando… cuando mi papá desapareció en el Ultra Espacio.
- ¿Qué es el Ultra Espacio? – preguntó Serena.
- Es la dimensión de donde provienen los Ultra Entes. – dijo Mallow. – Creemos que la mamá de Lillie hizo que la fundación Aether comenzara a estudiarlos para tratar de encontrarlo cuando desapareció.
- O al menos, así era al principio. – continuó Lillie. – Cuando mi mamá hizo contacto con ese Pokémon, Nihilego, fue que todo comenzó a venirse cuesta abajo. Se obsesionó con encontrar y controlar a los Ultra Entes, y creo que ni siquiera sabía por qué. Creo que de alguna manera… Nihilego tomó el control de los deseos de mi mamá, y los trastornó, haciéndole olvidar por qué estaba haciendo todo en primer lugar.
- Oh, por Arceus…
- De no ser por los guardianes de las Islas, y por Ash… no hubiéramos podido salvarla. – dijo Lillie. – Pero lo que sea que le haya hecho Nihilego, le causó un daño físico y emocional enorme. Le tomó años volver a recuperarse, y de hecho… aunque físicamente ya está bien, sigue estando muy retraída y casi no interactúa con las personas. De hecho, ya prácticamente nunca sonríe.
Serena se agarró el pecho, sin poder evitar sentir pena por Lillie. Ella misma quería mucho a su mamá, y no podía imaginarse por lo que habría pasado Lillie al casi perder a la suya de esa manera tan espantosa. Algo en ese momento surgió dentro de la kalosiana, que le hizo sentir deseos de poder ayudarla.
- Lillie… ¿puedo hacer algo por tu mamá? – dijo Serena, adoptando una expresión determinada. – Tal vez… ¿crees que le guste si le dedico una de mis presentaciones?
- ¿Una de tus presentaciones? – Lillie y Mallow miraron fijamente a Serena.
- Al terminar mi viaje con Ash, aunque ya había decidido cuál sería mi sueño, me di cuenta de algo más. – dijo Serena. – La verdadera razón por la cual decidí convertirme en la mejor artista Pokémon de todo Kalos, era para hacer sonreír a todas las personas.
- ¿En serio? – preguntó Lillie. – ¿Harías eso… por mi mamá?
- Oye, si eres amiga de Ash, también lo eres para mí. – dijo Serena con convicción. – Eso es algo que él haría, ¿no?
- Muchas gracias. – Lillie abrazó a Serena con viva gratitud.
- Más vale que vaya por una cámara de alta definición. – dijo Mallow. – La necesitaremos para grabar esa presentación y enviarle el video a la señora Lusamine.
- Por eso no se preocupen. – dijo Serena, sacando la susodicha cámara. – Siempre llevo conmigo la mía, por si hago algo para mi canal de PokéVisión.
- Muy bien. ¿Necesitas algo, un escenario apropiado? – preguntó Mallow. Serena observó a su alrededor.
- Afuera estará bien, necesitaremos suficiente espacio. – dijo la kalosiana. – Si eso está bien para ti.
- Por supuesto. ¡Lillie, ayúdame!
- Claro. – dijo la rubia.
Mientras las dos chicas alolanas llevaban unas sillas afuera para el eventual público, Serena dejó salir a sus Pokémon. Pronto, el quinteto conformado por Delphox, Pancham, Sylveon, Roselia y Froslass se reunió alrededor de su entrenadora, listos para escuchar lo que tenía que decirles.
- Muy bien chicos… tenemos mucho trabajo por hacer.
Entretanto, afuera un pequeño pajarito amarillo con una especie de pompones en las alas, miró por la ventana con curiosidad, interesándose en Serena. Era un Oricorio en estilo Pom-Pom, y por algún motivo, ella llamó su atención, y no se imaginó que lo que estaba a punto de ver, lo haría todavía más.
Al anochecer…
Con todo el grupo reunido en el restaurante, la cena no se hizo esperar. De nuevo, Ash y Misty empezaron a competir por quién de los dos comía más, y cuando llegó la hora de las malasadas, al quedarse la última empezaron a jalar entre ellos a ver quién se la comía. Kiawe, que no aguantó más, cogió un cuchillo y la partió a la mitad, haciendo que los dos al seguir jalando se fueran de espaldas para atrás. Y sin poder resistirse, Mallow de nuevo preparó su estofado eléctrico, pero esta vez, sorprendentemente, le salió mucho mejor, aunque tanto Misty como Serena, aunque les gustó el sabor, se quejaron de haber sentido esas chispas en la boca. A la líder de gimnasio de hecho se le entumió la mandíbula por un momento y casi no pudo hablar. Lillie, entretanto, no quiso probarlo, argumentando que "ya estaba llena".
- ¡Muy bien, ahora que ya comimos, es hora de una sorpresa especial! – anunció Mallow. – Damas y caballeros, si son tan amables de dirigirse al patio trasero del restaurante, les tenemos preparado un gran espectáculo.
Lana, Kiawe y Sophocles se miraron entre ellos, preguntándose qué podría ser. Y a todo esto, ¿dónde estaba Serena? La chica kalosiana se había perdido los últimos diez minutos después de hablar con Mallow y Lillie. Ash y Misty, por otra parte, ya tenían una idea de lo que tenía planeado. Todo mundo salió, y a los pocos minutos, Serena apareció, ya preparada.
La artista-coordinadora ya se había vestido apropiadamente para la ocasión: traía un atuendo muy parecido al del uniforme de una bastonera (con el bastón incluido), con una blusa blanca con casaca larga que dejaba su ombligo al descubierto, botas de tacón mediano hasta la rodilla y guantes largos, y la falda roja con pliegues amarillos. Una corona de flores adornaba su cabello. Ash levantó una ceja al verla, tomándose su tiempo para admirarla.
- Ese atuendo le queda muy bien. – dijo. Y justo después, sintió la mirada acusadora de Misty sin necesidad de voltear. El respingo que le provocó fue suficiente.
- ¿Me dirías lo mismo si yo me pusiera un atuendo similar? – le preguntó la pelirroja.
- Hmm… no lo sé, tendrías que ponértelo para averiguarlo. – sugirió él. Misty pareció aceptar esa respuesta, ya que inmediatamente le sonrió.
- De acuerdo, conseguiré uno de esos cuando vayamos de compras. – le dijo.
- De compras… y a mí me tocará cargar todo, ¿verdad? – comentó Ash. Misty solo se rio sin responderle, y volviendo la atención hacia Serena.
- Pika… – comentó el roedor eléctrico.
Aparte de Serena, Delphox, Pancham y Sylveon, "los tres originales", se habían puesto también los accesorios para la ocasión, llevando gorros de banda sobre sus cabezas. Roselia y Froslass no iban a participar en esto; solo ayudaron colocando el aparato de sonido y los altavoces para la música, y luego fueron a sentarse con el resto del público.
- ¡Corriendo video! – dijo Lillie, que ya tenía en mano la cámara de Serena. Esperaba que esto sirviera para animar a la señora Lusamine.
- Esta es una presentación especial desde la región de Alola, para mis amigos, tanto viejos como nuevos. Y también, dedicada especialmente para la señora Lusamine. Le deseo una pronta recuperación, tiene usted una hija realmente maravillosa. ¡Que ruede la música!
¡CLICK! Mallow, que era la que tenía el control remoto del aparato, puso a reproducir. El tema era una versión instrumental de una canción llamada "Dream Dream", que era la más recurrente que Serena usaba en sus presentaciones. De hecho, Misty recordó que usó la misma canción en la presentación de Cerulean y en la de Clase Maestra.
- ¡Aquí vamos!
La presentación inició con Serena y Delphox en todo el centro, bailando en sincronía perfecta mientras giraban sus bastones y los arrojaban al aire un par de veces. Después tomaron distancia entre ellas y se arrojaron los bastones una a la otra mientras Pancham y Sylveon se ponían en el centro. La segunda lanzó un ataque de Fuerza Lunar hacia el primero, que se echó al suelo y comenzó a girar mientras hacía un Pulso Oscuro a su alrededor.
- ¡Oigan, ese es mi Contraescudo! – dijo Ash con una sonrisa.
- Han estado practicándolo. – comentó Misty.
No solo servía para las batallas y concursos; el Contraescudo de Pancham atrapó la Fuerza Lunar y la redirigió hacia el aire. Acto seguido, al recibir de vuelta su bastón, Delphox apuntó hacia el ataque combinado y disparó un Fuego Místico, haciendo que estallara en una lluvia de partículas luminosas y oscuras a la vez. El público inmediatamente se maravilló de ver esto. De hecho, muchos de las personas que iban pasando por ahí oyeron la música y al ver los "fuegos artificiales" decidieron acercarse a ver qué pasaba. Y no eran los únicos, desde el techo del restaurante, cierto pajarito amarillo también disfrutaba del espectáculo.
En el intermedio, Pancham utilizó Filo de Roca para hacer aparecer un pilar debajo de su entrenadora, teniendo cuidado de no lastimarla, mientras esta lanzaba su bastón al aire y continuaba bailando. Sylveon saltó para atraparlo con sus listones y devolvérselo a Serena, que saltó fuera del pilar y mientras estaba en el aire, Delphox usó su Fuerza Psíquica para ralentizarle la caída y ayudarle a hacer algunos giros y piruetas hasta que tocó el suelo.
- Maravilloso. – comentó Lillie, sin dejar de grabar. No tenía duda esto le iba a encantar a su mamá.
Ash y los otros realmente se notaban impresionados. Serena, por su parte estaba tan enfocada en su actuación que no puso mucha atención en que la audiencia estaba empezando a aumentar. Y entretanto, el pequeño pájaro amarillo en el techo se había puesto también a bailar al compás de la música.
- ¡Y ahora, para el gran final! – anunció Serena, apartándose para abrirles paso a Sylveon y Delphox.
Las dos se plantaron una delante de la otra, lanzando Fuerza Lunar y Fuego Místico una contra la otra. Esta combinación era peligrosa de hacer: la potencia de ambos ataques debía ser perfectamente equivalente para que no explotara. Les llevó mucho entrenamiento perfeccionarlo durante los concursos Pokémon en Sinnoh, pero valió la pena. El fuego y la energía lunar se combinaron juntos en una esfera de energía que parecía plasma, dejando a todos con la boca abierta.
Acto seguido, Pancham apareció dando un Puño incremento para golpear la esfera hacia arriba. Sylveon y Delphox saltaron para devolverle la esfera con un ataque combinado de Lanzallamas y Brillo Mágico, potenciándolo más. Pancham continuó replicando con Puño Incremento una y otra vez, jugando una especie de ping pong vertical. La canción ya se acercaba a su final, y Serena sabía que debían terminar rápido ya que esto era mucho esfuerzo para el pequeño panda.
Delphox y Sylveon aterrizaron, cada una a un lado de Pancham, y juntas volvieron a disparar sus ataques para potenciar la esfera por última vez e impulsarla de nuevo hacia arriba. El toque final: Pancham saltó para terminar de sacarla a volar con un último Puño Incremento, a su máxima potencia. La esfera se elevó hacia el cielo y terminó por explotar en destellos de tonalidades infinitas. Un espectáculo de colores increíbles.
- Wow… eso fue como una supernova. – comentó Misty.
Ash se quedó viéndola, y asintió estando de acuerdo. "Supernova" parecía una forma muy apropiada de describirla. Todos los espectadores se quedaron viendo embelesados, mientras Serena y sus Pokémon se reunían en todo el centro del "escenario improvisado", haciendo su pose final.
- ¡Y eso es todo! – anunció. Fue entonces cuando empezaron los aplausos y vítores de toda la gente que Serena se percató de que tenía más audiencia de lo que había al principio.
- ¡Bravo! ¡Eso fue espectacular!
- ¡Queremos más! ¡Más! – dijo una chica.
- ¿Dónde aprendiste a hacer eso? – se le acercó una niñita que se le escapó a su madre. – ¿Me podrías enseñar?
- ¡Qué lindos son tus Pokémon! – dijo otra. – ¿Puedo tocarlos?
Serena solo se pudo reír nerviosa. No se imaginó que atraería tanto público de más con su espectáculo. Bueno, si querían más… Delphox, Pancham y Sylveon estaban ya muy exhaustos, pero afortunadamente, Froslass y Roselia todavía estaban disponibles.
- ¡Está bien, está bien! – les dijo. – ¡Les puedo hacer otra rutina si quieren, pero denme unos minutos para prepararme! ¡Froslass, Roselia, por favor ayúdenme aquí!
Una suerte de haber expandido su equipo a cinco integrantes. Para las rutinas el máximo era con tres, pero nunca venía mal tener apoyo de refuerzo para las futuras, o en este caso, para una presentación extra si el público se quedó con ganas de más. Mallow se movió para echarle una mano también, de hecho, su propia Tsareena también parecía querer entrar al espectáculo. Serena habría aceptado de buen grado, pero no estaba acostumbrada a usar Pokémon que no eran suyos y le gustaba ensayar primero para sentirse en mayor confianza.
- Parece que Serena se acaba de convertir en celebridad aquí. – comentó Misty.
- No me extraña, es muy talentosa. – dijo Ash.
Mientras el segundo espectáculo se armaba, el pequeño Oricorio en el techo seguía a la expectativa. Le encantó esa demostración de talento, y se sintió con muchísimas ganas de participar en algo así, pero no se atrevía. Era muy tímido con la gente. Pero tal vez, solo tal vez, esa chica le dejaría entrar y unírsele. Seguro podría divertirse mucho. ¿Se atrevería a aproximársele?
Mientras tanto, en un apartamento de la ciudad…
Para muchos, la región de Alola era un paraíso tropical y el mejor lugar para ir de vacaciones en el mundo. Para ella… se sentía como si fuera una prisión.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que llegó aquí? ¿Siete, ocho, nueve años? Ya había perdido la cuenta. Fue un verdadero milagro haber sobrevivido a aquella experiencia. El cómo no terminó aplastada por la presión del agua, o despedazada por el vórtice que se la tragó cuando su submarino hizo implosión era un misterio, pero a ella no le importaba averiguar el cómo. Lo que le importaba era que había sobrevivido, y que por culpa de aquel mocoso y sus amigos, había quedado totalmente arruinada.
De algún modo, cuando despertó se encontraba en un barco pesquero. El vórtice del lago la arrastró hasta el medio del mar, y la encontraron flotando a la deriva, debatiéndose entre la vida y la muerte. Estaba en shock, pero afortunadamente, no se le hizo muy difícil fingir amnesia para convencer a esos tontos de que la ayudaran. Le convenía, estaba muy débil, y había perdido todas sus armas y equipamiento junto con su submarino. Tenía que hacer que se apiadaran de ella, esos pobres tontos e ingenuos eran su única oportunidad de supervivencia.
La única ventaja de haber terminado en la región de Alola era que allí nadie sabía quién era ella, y por eso no se le hizo muy difícil asumir una nueva identidad. Lo que sí se le hizo difícil fue haber tenido que hacerse la "ciudadana buena y honesta" con todo mundo, mientras lentamente se recuperaba económicamente. Después de su "muerte", todos sus activos y fondos fueron congelados. Ya no podía volver a su "viejo negocio", al menos no todavía.
Tras un largo y agotador día (mayormente en el departamento emocional), se dejó caer en su cama, revisando su teléfono inteligente. Aunque había sido duro, gracias a una mezcla de soportar esos empleos para niños buenos, algunos favores en el bajo mundo y alguno que otro golpe de suerte en apuesta, lentamente había podido irse recuperando. En unos meses, tal vez un año, tendría suficiente para salir de este agujero y volver a sus antiguas operaciones. Las cuales por supuesto eran encontrar Pokémon raros y valiosos para venderlos al mejor postor. No por nada era que hacía años la conocían como la Cazadora Pokémon J, y ella prefería llamarse así por conveniencia, al menos mientras estaba en privado.
- ¿Quién diría que te encuentro después de tantos años? – se dijo mientras revisaba la memoria de su teléfono.
Abriendo la aplicación de imágenes, encontró una foto que mostraba a un joven de pelo negro con la piel ligeramente tostada, acompañado de dos muchachas de su edad, cada una agarrándolo del brazo y sonriendo ampliamente, mientras él tenía una expresión nerviosa. Lo vio solo de pasada en el muelle hoy cuando salió a caminar. Poco le interesaba quiénes eran esas dos chicas o qué relación tendrían con él, lo que importaba era que no podía equivocarse: ese era el mismo mocoso Ash Ketchum que había arruinado sus planes en la región Sinnoh.
- El mocoso ha crecido. – De nuevo habló en voz alta, sin dirigirse a nadie en particular.
J realmente se había sorprendido: ¿qué probabilidades tenía de volverse a encontrar con él? Investigando un poco a fondo por internet, supo que en los últimos años el muchacho se había hecho de cierta reputación en la región Kanto, ganando la Conferencia Índigo, y asumiendo una posición como Cerebro de la Frontera, estableciendo en Pueblo Paleta algo llamado el Coliseo de Batallas, y hasta había rumores de que quería optar al título de Campeón Regional. No había perdido el tiempo, se había vuelto extremadamente fuerte. Y aun así… tenía una oportunidad de oro para vengarse de él.
¿Qué debería hacer? Enfrentarse a él directamente no parecía la mejor opción. Sus Pokémon (de las pocas cosas que pudo salvar de aquel incidente) se habían oxidado por la falta de ejercicio durante tantos años, aunque en los últimos meses había podido volver a ponerlos en forma, estaban muy lejos de volver a sus mejores días. Por otra parte… esas dos chicas que le acompañaban, quizás podría haber una forma de llegar hasta él a través de ellas.
J sonrió malignamente. Por ahora, lo único que podía hacer era vigilar. No se había atrevido a seguirlo en aquel momento para evitar levantar sospechas, pero tenía la manera de encontrarlo. Tomando su laptop, abrió una aplicación y usando su contraseña personal, se introdujo en las cámaras de circuito cerrado de toda la ciudad. Incluso con una computadora personal simple, hackear ese sistema era sencillo, si sabías donde entrar. Muchas cámaras, pero con un programa de reconocimiento facial, usando la fotografía de su teléfono como base, la búsqueda no tardaría mucho, solo unas cuantas horas, a lo mucho unos días para determinar sus movimientos y dónde podría estar.
- Ash Ketchum… pagarás muy caro lo que me hiciste.
Esta historia continuará…
Notas del autor:
Uff, y de nuevo, pido disculpas por tardarme tanto con la actualización de esta historia. En mi defensa, las cosas han estado bastante difíciles por aquí, con demasiado por hacer y nunca me alcanza el tiempo (las traducciones me toman menos tiempo y esfuerzo que escribir desde cero). Pero por fin logré terminarlo.
Con esta capítulo quería cubrir algunos puntos específicos: primero, que ya llegando a Alola, Serena y Misty conocen a los amigos que Ash hizo aquí, y empiezan a interactuar con ellos. Segundo, ya que quiero que cada uno de los Pokémon de Ash tenga al menos un poco de tiempo de pantalla, en este caso Tyranitar, fue por eso que decidí ponerlo en esa batalla con Kiawe. Y por supuesto, también a Serena, ponerla en su punto fuerte que son las Exhibiciones Pokémon. No se aflijan, la pondré en algunas batallas también más adelante por su propia cuenta para mostrar más su estilo de batallas de concurso y cómo ha evolucionado. Agradezco a ZeekLaerers que igual que en el prólogo me ayudó enormemente a ponerle un buen final a ese espectáculo, en serio lo necesitaba. También establezco por fin los Pokémon que Serena y Misty se van a llevar de recuerdo de su viaje de esta región. Las elecciones no fueron muy difíciles: con Misty, ella es una de las pocas compañeras de Ash que no se consiguió un inicial (lo más cercano fue cuando peleó con Ash por quién se quedaba con Totodile), y con Serena, el Oricorio parece un Pokémon perfecto para sus espectáculos, y elegí el de forma Pom-Pom para cobertura de elementos (no tiene un tipo Eléctrico). Y por último, prometí que no habría drama entre las chicas, pero ninguna historia es interesante sin ningún conflicto, así que bueno, ¿quién mejor que la Cazadora Pokémon J, una de las pocas villanas que trató de MATAR a Ash para poner como antagonista? Oigan, si el Equipo Rocket sobrevive a que los vuelen, los exploten y a caerse por barrancos, ¿quién dice que J no pudo hacer lo mismo? Por ahora solo se quedará esperando, pero ya irá haciendo su movimiento, a su debido tiempo.
Muy bien, eso es todo por ahora. Gracias por los reviews a Princess Viris Potter, soldado dragon, darkdan-sama, Pokeshipping Fun2017, Guest, ZeekLaerers, brandonG95, riohey sawada dragneel, takedigi, Goddess Artemiss, Ameth18 y sonicmanuel. Trataré de tener el próximo en un mes a más tardar, aunque claro, primero me toca traducir este al inglés y cumplir con otros compromisos (dentro y fuera de aquí). Nos veremos.
