Capítulo 3
En una plaza de Londres, un caballo negro detenía su trote y de su lomo bajaban Perseo y Harry. Tanto Blackjack como los muchachos estaban mojados.
Cuando Percy supo que estaban fuera del peligro se concentró más en la tormenta hasta que la convirtió en una suave llovizna con brisa. Estaba cansado, pero el agua de la lluvia que provocó él mismo lo ayudó a recuperar fuerzas, las necesarias para llegar hasta la casa que sería su refugio.
Con cariño y agradecimiento, acarició la crin de Blackjack. Cuando el pegaso fue a buscar un lugar para descansar, los primos se dirigieron a la casa.
- Necesito… -empezó Harry, pero Percy lo interrumpió.
- No aquí, primo. Cuando estemos dentro hablamos –le susurró.
Pronto llegaron a la casa.
- ¿Dónde está? –preguntó Percy sin poder ver la casa.
- Aparecerá entre la once y la trece. El número doce de Grimmauld Place, la casa de mi padrino en Londres. Anterior cuartel general de la Orden del Fénix –declaró Harry resignado a volver a ese lugar después de la muerte de su padrino.
Fue entonces, cuando una gran casa apareció entre la casa once y la trece.
Percy entendió que Harry tenía que decirle qué fue y dónde estaba esa casa.
Después de algo que podría asustar a cualquiera, de que Harry le dijera a esa cosa que ellos no lo habían matado y de que se calmaran, Percy sintió que ya estaban seguros. Y al parecer, Harry también.
- Ahora sí, ¿qué decías? –le preguntó Percy a Harry, ya cansado. Tenía los ojos cerrados, la respiración calmándose y una ceja arqueada.
Ahora, los dos estaban sentados en un pasillo. Mojados. Harry abrazaba sus rodillas y apoyaba la cabeza contra la pared. Percy estaba sentado con las piernas extendidas, con la espalda y la cabeza apoyadas en la pared paralela a la de Harry.
- Que necesito mandar algún mensaje a la orden para decirles que estoy bien.
- Ah. Entonces, escríbeles una carta. Tu lechuza debe de estar aquí. Tú ve a buscar tus cosas, yo iré a la cocina a tomar agua. Mientras buscas tus cosas, escribes y mandas la carta, yo tomaré agua y me daré una ducha. Necesito recuperar fuerzas, pero sólo usaré agua para hacerlo.
Después de unos minutos más, los primos se fueron a hacer lo dicho.
Harry encontró todo en la habitación que ocupó con Ron. Percy se tomó media jarra de agua y luego fue a darse una ducha.
Cuando Harry terminó de escribir, llamó a Dobby, le pidió que le entregara la carta a la señora Weasley y que les trajera una buena cena a Percy y a él.
Una vez que ambos terminaron de cenar, se pusieron a hablar. Harry necesitaba y merecía saber qué había pasado con su primo. Por qué había dejado su vida atrás para entrar en la turbulencia mortal que sería el mundo mágico dentro de tan poco tiempo.
Cuando Percy se lo contó todo, Harry tuvo problemas con sus poderes. Hubo cosas en la cocina que tintinearon.
- Ahora no me sorprende nada el por qué viniste ni tampoco las ganas que tienes de meterte en algo que podría matarte –dijo Harry enojado y entre dientes. Se puso a maldecir en pársel.
Ahí Percy supo que su primo estaba furioso, no enojado. Si Harry no perdía los estribos era porque sabía que no debía perder el control de sí mismo si no quería problemas.
Lo que Percy no sabía era que Harry ya no quería que se fuera. Ahora que sabía lo que sufrió Percy por culpa de Rousses, Harry no quería que regresara a eso.
Harry haría lo necesario para que Percy tuviera una vida en el mundo mágico, en Inglaterra.
- Era demasiado fuerte para volar seguro –gruñó Alastor Moody.
- Fue… inesperada, casi repentina. Nos tomó por sorpresa –dijo Arthur Weasley.
- Pues entonces el plan no estaba bien –dijo Molly Weasley, molesta.
- Pero Molly…
- Pero Molly nada, Arthur. Mejor hubiera sido ir por tierra.
- Harry nos debe estar esperando –dijo Hermione Granger, preocupada, frustrada y pesarosa.
Hermione y Ginny estaban sentadas juntas en un sillón, tomadas de la mano. Hermione estaba muy preocupada por su mejor amigo, pero Ginny estaba asustada por el chico de su corazón. Ron estaba parado a un costado de Hermione con una mano posada sobre el respaldo del sillón. Él estaba tranquilo y confiado.
Su mejor amigo no era ningún estúpido ni cobarde, podía arreglárselas solo por una noche.
Con un grito de frustración, Molly desapareció en la cocicna. Nadie se atrevió a ir tras ella. Nadie, nadie.
Cuando la mujer entró, Dobby la esperaba parado delante del horno. Si su hijo Ron no le hubiese hablado de Dobby, algo feo habría pasado.
El elfo tenía grandes sus ojos verdes, sonreía y movía las orejas. Molly vio enseguida que le extendía una carta.
- Harry Potter se la manda, señora. Y no se preocupe, él está bien y con buena compañía. Dobby lo sabe, Dobby está seguro –le susurró el elfo antes de desaparecer.
Sin duda, era una carta de Harry. Su letra estaba ahí.
Querida señora Weasley:
Sé que hoy no podrán trasladarme, pero es mejor que no lo hagan.
No estoy solo, para empezar. Un pariente de parte de mi madre está conmigo, alguien que vino de muy lejos. Es buena persona y sabe todo. Está de mi lado y es inofensivo para nuestro bando, se puede confiar en él. Gracias a él, salimos de Privet Drive y ahora estamos en Londres. Los dos estamos muy bien. Estamos en un lugar seguro y aquí nos quedaremos hasta mi cumpleaños, que es cuando iremos a La Madriguera.
Prometo presentarles a mi familiar. Nadie sabe de él, nunca quise que se sepa de él por motivos de seguridad. Es alguien que pasó por mucho dolor y ahora soy la única familia que le queda, según él.
No nos busquen, nosotros iremos allí en mi cumpleaños.
Harry
Molly se preguntó mucho por ese familiar misterioso, pero si Harry estaba bien gracias a él, lo dejaría estar.
Más tranquila, se puso a hacer la cena.
Esa misma noche y en la habitación de Ron, éste abría un sobre que tenía una carta dentro.
Una carta de Harry.
Ron:
Ha pasado algo imprevisto. Ya que no podremos hablar en persona de esto, te lo pondré aquí.
He incluido a alguien en la misión. Es un primo que descubría hace unos años. Tiene nuestra edad y nada que perder que no sea su propia vida y yo mismo. Su padre lo cambió por otro hijo y su madre fue asesinada junto a su padrastro. Ha dejado su vida atrás y ha venido aquí en busca de una nueva vida. Nuestra guerra no le importa, tiene toda la intención de luchar con nosotros. Se llama Perseo. Su madre era hermana menor de mi madre, tía que me ocultó tía Petunia. Perseo también es un bicho raro, pero a lo divino. Ya sé, ya sé… No entiendes nada, pero no es algo que puedo decirte por carta. Información para Hermione: la tormenta es culpa de Perseo. No, Ron, no estoy borracho ni drogado ni delirando. El tipo se sacó una tormenta de la manga para sacarnos de ahí, habla griego, con los caballos y con los Pegasos (que Hermione lo sepa).
Perseo (dile Percy si no quieres que te atraviese con su espada) y yo iremos a La Madriguera el día de mi cumpleaños. Él será el cuarto integrante del grupo.
Nos veremos,
Harry
Ron leyó y releyó. Hubo cosas que no entendía, pero si Harry le pidió que Hermione debía saberlas… Entonces, le contaría.
Fue a buscarla y, para su suerte, estaba sola subiendo las escaleras. La agarró de un brazo y la arrastró a su cuarto.
- Qué tacto, Ron –dijo ella sarcástica-. ¿Qué pasa?
Ron le dio la carta y ella, un poco desconfiada, la leyó.
- Creador de tormentas, nombre Perseo, bicho raro a lo divino, habla griego, equino y pegaso, espada –dijo en voz alta la castaña, pensativa y concentrada.
- Yo no entiendo. ¿Y tú?
- Me suena lo de las tormentas, el griego, los caballos, los Pegasos y lo divino. No lo sé, pero hay algo ahí. Es como si Harry supiera qué tipo de individuo es su primo. No estoy segura qué puede ser, pero será mejor hablar con él y con su primo cuando vengan.
- Por suerte, eso será en cuatro o tres días –suspiró Ron.
- Sí. Y tengo el pálpito de que va a funcionar –dijo Hermione con una sonrisa.
- ¿Eso crees? –preguntó Ron, comprensiblemente inseguro- No sabemos nada de este primo de Harry, Hermione. Él jamás dijo nada a nadie del tal Perseo. Si nosotros dos no sabíamos nada de él, menos los demás.
- Creo que Harry lo ocultó porque no quería que el otro bando supiera de él. Tengo la sensación de que Dumbledore habría intentado algo con respecto a Perseo. Y siento que Harry quiere que me haga una idea de lo que es su primo. Está tirando pistas, pero no logro hacer ninguna conexión –dijo Hermione observando la carta.
Ron y Hermione habían detectado la intención de Harry. Años de amistad y compañerismo durante su pelea con Voldemort, los habían hecho aprender juntos cosas que ningún otro mago de su edad sabía. Una de ellas, era escribir y leer en códigos.
Harry podía parecer jocoso en su carta a ellos dos, pero lo que hacía en realidad era pedirles que hicieran una investigación sobre lo que su primo era. Les tiraba pistas en broma… cuando hablaba en serio. A Ron ni se le había pasado por la cabeza la idea de que su amigo estuviese tomando alguna cosa alucinógena. Claro que no. Ellos hablaban así: sarcásticos, pero en serio. Harry se ponía jocoso para que los demás creyeran que les estaba jugando una broma. Ron y Hermione sabían la verdad.
Ron y Hermione entendían todo lo que Harry estaba diciendo muy entre líneas.
Cuando Harry y Perseo fueran a La Madriguera, no podrían hablar los cuatro largo y tendido porque habría mucha gente dando vueltas que podría escuchar algo. Lo mejor era que los dos solos averiguaran sobre lo que Perseo era. Harry no podía decir nada más por carta porque podrían leerla otras personas.
Dentro de muy pocos días, serían el Cuarteto de Oro.
Percy contemplaba la que se había convertido en su habitación.
Paredes empapeladas en vintage azul, piso de granito gris, mobiliario antiguo de roble, cortinas largas blancas, una araña de hierro forjado colgando del techo. Ningún aparato, nada de tecnología.
Nada se parecía a lo que tuvo en Estados Unidos. Nada de ese lugar le era familiar ni le parecía muy acogedor. No podía evitar sentirse fuera de lugar. Su habitación le parecía fría, a pesar de que Dobby le había ayudado a cambiar la decoración.
Se sentó en su cama matrimonial de roble y tocó su grueso acolchado de terciopelo burdeos.
Ahora que estaba mucho más tranquilo, podía pensar con claridad.
Él nunca había querido lujos, ni cosas caras. Su madre lo había criado en una clase social inferior y sin grandes aspiraciones, sin desear un ascenso. Clase media baja. Percy tampoco había aspirado a ser el príncipe del mar y vivir con los lujos que parecía querer darle su padre. A Percy lo contentaba una vida sin problemas económicos, de clase media.
Por lo que sabía, Harry no había nacido ni crecido así.
La familia de James Potter se parecía a la de Poseidón: mucho dinero y mucho poder. La familia del padrino de Harry, Sirius Black, también.
Los Dursley no serán adinerados, pero sí tenían una buena vida.
Harry solo tenía lo que necesitaba. Sus padres le habían dejado una bóveda con dinero más que suficiente para costear sus estudios y darse caprichos.
Percy se dio cuenta que su vida cambiaría aún más si ganaban la guerra. No habría monstruos que lo persiguieran, tampoco dioses que lo odiaran, ni tampoco traidores. Sólo magos, brujas, criaturas mágicas, magia y más magia. Los mortales de Inglaterra quizá ni supieran de su existencia.
Podría vivir tranquilo y libre del mundo mitológico. Junto a Harry podrían crear una familia. Quizá podría casarse y tener hijos con alguna bruja bonita. Podría tener una linda familia, una vida en paz y larga.
Sin que pudiera ser escuchado, se largó a llorar.
Si tenía que cambiar para tener esa vida, lo haría.
- ¿Que Harry tiene otro primo? –le preguntó un sorprendido Arthur Weasley a su esposa Molly.
El matrimonio Weasley y Remus Lupin estaban en la cocina de La Madriguera. Molly estaba tranquila preparando el desayuno, Arthur estaba visiblemente sorprendido por la noticia del primo recién descubierto del mejor amigo de su hijo menor y Remus estaba perdido en sus recuerdos.
- Creo que sí es posible –dijo finalmente.
Los señores Weasley lo miraron sorprendidos.
- ¿En serio? –preguntó la señora Weasley con una sonrisa esperanzada.
- ¿Cómo? –preguntó un desconcertado señor Weasley.
Remus asintió antes de responder.
- Recuerdo que Lily tenía una hermana pequeña. Una niña muy especial llamada Sally. La niña tampoco se llevaba bien con Petunia. No era bruja, pero podía ver cosas que daban miedo. Monstruos. Lily no los pudo ver hasta que tuvo algo de aprendizaje mágico. Nosotros nunca los vimos porque esas criaturas estaban en el mundo muggle. Sally tuvo una muy buena relación con Lily siempre, que yo sepa. Nosotros la conocimos una tarde en la que Lily nos invitó a un picnic en un parque y nos la presentó. Sally no tenía amigos por lo que veía, la tenían de loca y delirante. Cuando James y Sirius decidieron experimentar con esos bichos, volvieron pálidos. Según ellos, las criaturas se alimentaban de humanos después de torturarlos un poco. James mató con magia a un par y Sirius a otra con magia también.
Cuando James y Lily murieron y Sirius acabó en prisión, fui a buscar a Sally y le conté. Ella se puso muy mal y terminó yéndose a Estados Unidos varios días después. La casa de los Evans está al nombre de Harry. Petunia olvidó que le quedaba un tercio de casa al morir sus padres, Lily estaba muerta y Sally no quiso nada. Lo que sí, Sally nunca supo de la existencia de Harry, así que arreglé todo para que le quedara la casa de sus abuelos maternos. Cuando tenga dieciocho Harry podrá tomar posesión de la herencia de su madre. Al casarse con Vernon e irse con él, Petunia se olvidó de todo y Sally no quería nada que le trajera recuerdos.
- ¿Por qué hiciste eso si Harry tiene la herencia de su padre? Lo que le quedó por ser un Potter le sobrará, puede vivir toda su vida de ella y aún así le quedaría dinero –preguntó Bill Weasley, entrando a la cocina.
- Porque Harry creció viviendo más como un muggle que como un mago, Bill. Harry es un mago criado por muggles. También tiene derechos. Además, alguien tiene que hacerse cargo de lo material que los Evans dejaron. Duddley nunca pensará en lo que hay, Dumbledore siempre dijo que sus padres lo convirtieron en un niño tonto y malcriado. Petunia se volvió una ama de casa mantenida. ¿Quién más queda? Harry. A diferencia de Petunia y Duddley, Harry es un chico listo y muy capaz de llevar la riendas de su vida sin derrochar nada de dinero. Molly y tú controlarán sus bóvedas, pero Harry siempre supo manejar muy bien el dinero que llevaba encima y que tenía en sus cosas.
- Entonces, ese primo que Harry menciona debe ser el hijo de Sally –dedujo Molly.
- Exacto. No puede ser de otra manera. James era hijo único y Petunia sólo tuvo a su hijo Duddley. Lily no tenía más hermanas, tampoco tenía hermanos. Es muy posible que el muchacho y Harry se hayan conocido porque Sally le pidió a su hijo hablar con Petunia. El chico llamó, pero se encontró con Harry y así fluyeron las cosas.
- ¿Podemos recibirlo tranquilos y confiar en él entonces? –preguntó Arthur.
- Sí. Si Harry está bien y quiere traerlo es porque es bueno para nosotros. Harry no es tonto ni caería con alguien que es una amenaza para todos nosotros.
- Que vengan los dos entonces –dijo Molly contenta.
Hades estaba sentado en su trono revisando uno de los libros en los que registraba los muertos que todavía esperaban delante de Caronte. Suspiró.
Eran muchos.
Sin previo aviso, en su mente apareció la voz de su hermana mayor, Hestia.
Sonrió. Su adorada hermana venía a visitarlo.
Hermano, te pido tu permiso para entrar.
Concedido, hermana.
Cuando Hestia apareció en medio de su sala del trono y frente a él, Hades la observó unos minutos.
Su sonrisa se desvaneció y la reemplazó un ceño fruncido.
Hestia parecía preocupada. Se frotaba las manos nerviosa, no sonreía, no mostraba su serenidad de siempre, tenía el ceño fruncido y los labios también. Hades se tensó en su trono, una Hestia preocupada no era una buena cosa.
Era conocido por todos que durante la batalla entre los semidioses leales al Olimpo y el ejército de Kronos, Percy Jackson, hijo de Poseidón, le había entregado a Hestia como ofrenda la jarra de Pandora. Y dentro de esa jarra sólo quedaba el espíritu de la esperanza. Desde que Hestia recibió esa ofrenda, ella se hizo más fuerte. Con la esperanza en su poder, la diosa y su dominio principal (el hogar) eran más poderosos, más resistentes y más serenos. Por esto, no era bueno el que Hestia no se viera serena. Algo importante la había puesto así y Hades no creía que fuese algo bueno.
- ¿Qué ocurre, Hestia? –le preguntó suavemente a su hermana. Cuando en su interior, la inquietud asomaba la cabeza.
Cabe decir que Hestia había adoptado la apariencia de una joven de dieciocho años.
- ¿Percy está aquí, Hades?
Hades se enderezó en su trono.
Perseo, su sobrino favorito. Tema importante… para todos.
Cualquier cosa importante que le pasara a ese semidiós hijo de su hermano Poseidón afectaría a todos. Si era algo bueno, los beneficiaría a todos a largo o corto plazo. Si era algo malo… Hades no sabía cuánto podría perjudicarlos, pero sería perjudicial de cualquier manera.
Perseo era el semidiós más poderoso de toda la historia. Hades pensaba firmemente que su hermano Poseidón se había superado a sí mismo con ese semidiós. En opinión de Hades, Poseidón era un idiota con suerte.
Hades no iba a admitírselo a nadie ni nada de su reino, pero estaba empezando a preocuparse.
Todos los viernes, Percy venía a pasar el día con ellos en el Inframundo. Sus visitas eran muy esperadas y muy bien recibidas. Los súbditos del reino sabían que las visitas de ese hijo de Poseidón ponían de muy buen humor a su rey y a su hijo semidiós, el rey fantasma. Las criaturas al servicio de Hades no tenían permitido hacerle daño a Percy Jackson, por lo que no había incidentes y eso tranquilizaba los ánimos también.
Ayer viernes, no había ido nadie a visitar a nadie. Algo preocupante teniendo en cuenta que siempre había visita los viernes.
Percy no había ido a visitar a su familia del Inframundo… por primera vez.
Hades pensaba que se había ido en una misión y que volvería unos días después.
Al parecer, no fue así… Y eso lo preocupó.
- No, ni tampoco nos visitó ayer.
- ¿Qué? –jadeó Hestia, aún más preocupada.
Hades sacudió la cabeza.
- ¿Eso no te preocupó? –preguntó Hestia, nerviosa.
- No. Creí que se había de misión y que regresaría al campamento algunos días después –le respondió Hades.
- Pues no fue así. Sólo se emitió una misión para traer dos semidioses nuevos, hijos de Apolo. Percy no fue.
Eso preocupó más al dios.
Si su sobrino no se presentó ayer por una misión, entonces, ¿por qué?
- ¿No le salió nada?
- ¡No!
Hestia respiró profundo para calmarse un poco y luego soltó lo que sea que la hubiera puesto tan alterada. Aquello que, Hades intuía, no podía ser bueno.
- Ya dilo, hermana –dijo nervioso ya.
- Llevo días sin ver a Percy en el campamento.
Cuatro días después de dejar Privet Drive, Percy y Harry se encontraban en los límites de La Madriguera, del lado de afuera.
Percy observaba aquel lugar que Harry consideraba hogar. Y lo que tenía como casa perfecta. Viéndola, Percy estaba de acuerdo con su primo.
Era una casa en medio de una gran zona verde a la que le habían agregado habitaciones con el tiempo y que sólo podía mantenerse gracias a la magia. Había gallina cloqueando por ahí, los que serían gnomos vagabundeando y cerdos dentro de un corral. Nada en común con la casa de los Dursley ni tampoco con su refugio de Londres.
Una casa maravillosa.
- ¿Hermosa, verdad? –le preguntó Harry con una amplia sonrisa.
Percy le respondió con una sonrisa torcida y luego se rieron juntos antes de entrar en el terreno.
Pronto, fueron recibidos por unos gemelos pelirrojos, una chica pelirroja, un muchacho pelirrojo de la edad de ellos y una chica de abundante melena castaña.
Percy los estudió a todos antes de ser presentado y se percató de cosas.
Los gemelos eran bromistas, como los Stoll.
La castaña tenía una sonrisa amable, pero ojos inteligentes.
El otro pelirrojo se veía amistoso y algo sarcástico.
La pelirroja miraba a Percy curiosa, pero a Harry lo miraba con amor.
Percy vio que Harry se la devolvió.
Así que Harry había tenido una novia y no le había contado nada, ¿eh?
A Percy tampoco se le pasó por alto la culpa y el dolor que pasó por los ojos de Harry por tres segundos. Ahí entendió dos cosas más.
Uno: Harry se había dejado llevar por su complejo de héroe.
Dos: Percy tenía que solucionar esto.
Como regalo de cumpleaños a su primo, Percy solucionaría su malestar amoroso.
Y ya creía saber cómo.
Dando una sonrisa a los pelirrojos y a la castaña, Harry lo presentó.
- Les presento a mi primo. Percy Jackson.
Percy levantó una mano mientras saludaba.
- Hola. Encantado de conocerlos.
Harry y Percy fueron muy bien recibidos en aquel lugar y por la familia Weasley. Percy entendió entonces por qué Harry quería tanto aquellas personas. Esa gente que lo rodeaba y lo recibía a él mismo ahora eran realmente buenas personas que se merecían vivir una vida buena, larga y sin guerra.
También entendió por qué Harry amaba a Ginny Weasley, la chica pelirroja. Esa era una bruja con mucho carácter, nervios de acero, que no parecía tener miedo, con buena autoestima, muy inteligente, muy hermosa y muy buen corazón. Alguien en quien Harry podía confiar en que le guardara las espaldas en esa guerra.
A Percy no le costó saber que Harry había cortado su relación con la pelirroja para protegerla de Voldemort. Percy comprendía a su primo, pero no respetaba ni aceptaba su decisión. A diferencia de Harry, Percy veía que la chica estaba en peligro por el simple hecho de ser una Weasley. Casi todos sus hermanos luchaban contra el bando tenebroso y sus padres también, por no mencionar el que ella misma también. Ser la dueña del corazón de Harry Potter, en realidad, era el menor de los males y el más fácil de eliminar. Además, Harry olvidó el hecho de que los mortífagos ya supieran lo que había pasado entre Ginny y él.
Conclusión: cortar ese noviazgo no hacía ninguna diferencia, pero sí daño a los dos.
Percy solucionaría eso. Sólo necesitaba estar a solas con Harry y eso debía ser ese mismo día.
Para su suerte, su oportunidad llegó rápido.
Harry estaba solo ordenando la ropa tirada de Ron cuando Percy entró en la habitación, cerró la puerta y la trabó con una silla que encontró por ahí. Harry se dio cuenta recién cuando ya estaban encerrados los dos solos.
Percy soltó lo que pensaba sin más.
- Eres un imbécil rematado si crees que cortando tu noviazgo con Ginny solucionarás algo. La chica ya está en peligro sólo por ser una Weasley ¿y tú crees que la sacarás del peligro dejándola "para protegerla"?
Sin que ninguno de los dos primos pudiera sospecharlo, Ron, Hermione y Ginny estaban escuchando del otro lado de la puerta.
Hermione tenía las cejas arqueadas, Ron estaba sonrojado y Ginny tenía los ojos bien abiertos. Claramente, ninguno de los tres se esperaba esto.
- Por si no te has dado cuenta, imbécil con varita –Hermione tuvo que taparse la boca para ahogar la risa que le causó eso- casi toda su familia está hasta el cuello en la guerra. Sus padres, sus hermanos y ella misma. Nuestro amigo Ronni se irá contigo a recoger pedacitos del asesino de tía Lily por si no lo sabías y no podrás evitarlo. Se le nota en la cara –Ron puso cara de burlón-. Por lo que la madre de tu pelirroja me dijo, los tíos de tu chica murieron peleando, ahí tienes más antecedentes. Los gemelos se burlan de Voldemort con su tienda de bromas. Los otros hermanos también están metidos en algo peligroso. El único que no lucha es el pomposo de Percival, pero no lo tomes en cuenta, ya que es un idiota rematado. El punto es, Harry, que tu pelirroja está en peligro sólo por ser Weasley. Y como la buena Weasley que es, no se va a quedar sentadita, quietita ni calladita esperando que salves el día cazando y matando a Voldemort. Ella sola pondrá su vida en peligro para luchar y no podrán detenerla. Lo hará contigo o sin ti.
Percy suspiró, mientras Harry seguía mudo.
- Yo creo que si nuestras madres y tío James vivieran, no querrían que te separaras de la pelirroja que amas por culpa de Voldemort. Piensa que tus padres te concibieron y te tuvieron en media de una guerra contra el mismo tipo. Nunca se separaron ni te dejaron por protección. Tampoco creo que tu padrino hubiese aprobado tu ruptura con Ginny. Si quieres, podemos llevar a Ginny con nosotros.
- ¡No! No quiero, Percy, es demasiado peligroso. Nuestra misión… -empezó a decir Harry, asustado.
Dentro de Ginny, la esperanza apareció. Si Percy pudiera convencer a Harry, ella sería feliz. Hermione se dio cuenta de eso y le sonrió, comprensiva. Ron estaba dudoso.
- Ginny, me dijiste, ya fue poseída por Voldemort, primo. También ha luchado contra mortífagos peligrosos, poderosos y mortales. Estuvo contigo en el departamento de misterios, tú mismo me lo dijiste por teléfono. Es dura, lo sé. Podrá con esto. Si Hermione, Ron, Ginny, tú y yo estamos juntos, podremos con esto y quizá la guerra termine más pronto. La paz llegará antes. Podrás estar con tu pelirroja durante la guerra y después. El daño de la ruptura es innecesario. No tiene que ser así, Harry. Necesitarás amor, esperanza y deberá ser de la mujer que amas. Esa sería Ginny.
- Pero…
Percy volvió a suspirar, pero fue largo esta vez. Largo y profundo.
Hermione supo que el primo de Harry diría algo importante y doloroso de él, una de las posibles razones por las que había ido a Inglaterra en vísperas de una gran guerra.
- Annabeth era para mí lo que Ginny puede ser para ti, Harry. Yo la amaba como tú amas a Ginny. Annabeth acabó engañándome con mi medio hermano por parte de mi padre Poseidón. Por ella, yo fui al infierno, ida y vuelta. Acabó traicionándome. Annabeth era perfecta para mí, fuerte, inteligente, muy buena luchadora, mi compañera. Juntos pasamos por mucho y superamos cosas que ningún otro de nuestra especie, por decirlo de alguna manera, pudo nunca. Yo no creo que tengas que pasar por algo como lo que yo pasé, así que puedes volver con Ginny. Realmente pienso que no será tan malo.
- Es que tengo miedo, primo.
- Lo sé y yo también pasé por mucho miedo, pero aquí estoy a pesar de todo, ¿no? Si yo pude con todo aquello que sabes, tú podrá con esto y más fácil será con Ginny a tu lado. Confía en mí.
Se quedaron en silencio un largo momento, hasta que Harry rompió ese silencio.
- Gracias. Creo que realmente necesitaba esto.
- ¿Hablarás con Ginny para volver a estar juntos? –preguntó Percy, esperanzado.
Harry asintió del otro lado.
- Entonces, hazlo cuando la encuentres sola. Sabes que mañana será la boda de su hermano mayor con la francesa y nos iremos después de festejar un poco.
Hermione les hizo gestos a los otros para que se dispersaran y disimulen.
Dos minutos después, Percy salió de la habitación y sonrió a Ginny cuando la encontró sentada en la escalera.
HOLA, CHICOS!
GRACIAS POR TODO LO QUE ESTOY RECIBIENDO. ME ANIMAN TANTO A SEGUIR ESCRIBIENDO QUE LAS IDEAS VIENEN Y VIENEN. ¡YA EMPECÉ EL CAPÍTULO 5! SI NO ACTUALIZO CON TODO LO QUE YA TENGO PARA SUBIR DE UN GOLPE ES PORQUE PREFIERO HACERLO UNO POR UNO Y ASÍ DRALES TIEMPO PARA LEER Y DIGERIR. QUE DISFRUTEN Y NO SE MAREEN.
AHORA, TENGO UN PROBLEMA Y NECESITO PEDIRLES UN FAVOR. POR ALGUNA RAZÓN NO PUEDO ABRIR SUS COMENTARIOS EN FANFICTION, PERO PODÍA EN MI CUENTA DE OUTLOOK Y AHORA NO. VEO QUE ME LLEGAN SUS COMENTARIOS, PERO ME ALTERA NO PODER LEERLOS. YA MANDÉ UN MEIL A LA CUENTA DE SOPORTE DE FANFICTION, PERO NO SÉ CUÁNDO SE SOLUCIONARÁ EL PROBLEMA. por ESTO, LES PIDO QUE ME MANDEN SUS COMENTARIOS A MI CUENTA OUTLOOK. ES:
LITERALMENTE: ASÍ COMO SE LOS PONGO.
LOS DEJO POR AHORA. QUE DISFRUTEN DEL FIC
SALUDOS! ;)
