(N/A: ESTO ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original pertenece a GrnEydDvl.)
Con el Pie Izquierdo.
Capítulo tres: La habitación del dragón.
No hace faltaba decir que el nivel de alegría en la recepción de la boda era muy escaso. Había una banda tocando música y sirvientes dando vueltas de un lado a otro sirviendo comida a los invitados. Las cortinas atadas a unas columnas fueron retiradas dejando apreciar la llegada del crepúsculo. Debería haber sido el escenario perfecto, pero los invitados estaban demasiado ocupado susurrando nerviosamente como para divertirse demasiado. Y nadie era más infeliz que la novia.
-¡Solo ve a hablar con él!- suplicó Yuzu.
-¡NO!- renegó Karin.
-Karin, pareces una niña.- regañó Ichigo ganándose que le frunciera el ceño.
-¡No me importa! ¡Acabo de casarme con el idiota más grande que he conocido!-
-¡Ni siquiera le diste una oportunidad!- insistió Yuzu desesperadamente. -¿Qué te hizo que fue tan horrible?- Karin no respondió esto. La verdad se sentía un poco tonta de admitir la verdad.
-¡No hay problema!- chilló Isshin. -¡Tienes que tener una actitud positiva y… uff!- lloriqueó cuando su hija menor le enclavó un puñetazo en el estómago.
-¡No estoy de humor!- gritó.
Dicho esto, giró sobre sus talones y salió disparada del lugar. No soportaba seguir escuchando los sermones de su familia.
Hitsugaya la observó salir de la fiesta y suspiró.
-¿Qué pasó entre ustedes dos, Hitsugaya-kun?- preguntó Momo con ansiedad. –Parece que ella realmente te odia.-
-Gracias, no me había dado cuenta.- masculló él amargamente, frotándose la mejilla herida. Karin lo golpeó de lleno, sí no estuviera tan molesto por eso, tal vez se habría impresionado por su fuerza. –No le hice nada que amerite que me odie tanto. En todo caso, ¡debería ser yo el que esté furioso aquí! No sé qué hacer.-
-Intenta hablar con ella.- sugirió la castaña. –Discúlpate por lo que sea que hiciste para molestarla, solo… trata de ser amable. No dejes que tu temperamento saque lo mejor de ti.-
-¡¿Cuándo hago eso?!- gritó y Momo levantó una ceja con escepticismo, a lo que bufó. –Lo siento. No estoy exactamente con el mejor humor en este momento.- se excusó.
-No te preocupes, Hitsugaya-kun.- sonrió radiante. –Ahora, ve a buscarla.- Toshiro aspiró profundamente, pero decidió que era inevitable terminar tomando el consejo de su prima, al menos significaría que estaba haciendo un esfuerzo por conocer a Karin. Tal vez su pequeña "interacción" en la ciudad el día anterior había sido solo un malentendido.
Tomando otra profunda respiración, se dirigió en la dirección en la que su nueva esposa había desaparecido.
Le tomó un tiempo encontrarla. El jardín era un pequeño laberinto y aunque conocía perfectamente todos los caminos era fácil que alguien se escondiera. La escuchó antes de verla, maldiciendo a los cuatro vientos no muy lejos. Dobló una esquina y allí estaba ella, arrojando piedras furiosamente a un estanque provocando ondulaciones en la superficie bombardeada que se estrellaba en los costados como minis tsunamis. El ocaso aún era visible en la distancia y proyectaba misteriosas sombras sobre todo.
Carraspeó para anunciar su presencia y Karin se volteó a él con el ceño fruncido.
-¿Qué quieres?- escupió furiosamente.
-Hablar contigo.- respondió haciendo acopio de toda su paciencia. Ella arrugó el gesto.
-¡Bueno, pues yo no quiero hablar contigo!- se apartó de él y lanzó otra piedra al estanque.
La paciencia de Hitsugaya se rompió. Olvidando lo que Momo dijo acerca de ser amable la rodeó y gritó en su cara:
-¡Mira, lamento lo que pasó ayer! ¡Fue un estúpido accidente y fui grosero contigo pero fuiste grosera conmigo también! ¡¿Podríamos simplemente olvidarlo y empezar de nuevo?!- Karin lo miró de reojo y él tomó eso como una buena señal. –Hola.- extendió una mano hacia ella. –Mi nombre es Hitsugaya Toshiro, encantado de conocerte.- ella levantó una ceja.
-¿Estás hablando en serio?- murmuró incrédula.
-¿Qué?- se puso a la defensiva. –En realidad no hemos sido presentados correctamente, así que ¿por qué no presentarnos ahora?- la chica no respondió, así que decidió cambiar de táctica.
-¿Quisieras un recorrido por los jardines?- ofreció.
-¿Por qué piensas que querría eso?- contestó con una pregunta.
-Umm, bueno… Vas a vivir aquí de ahora en adelante. Pensé que tal vez te gustaría conocer el lugar un poco mejor.- Karin rodó los ojos y Toshiro suprimió un gemido.
"¿Cómo puedo acercarme a ella sí ni siquiera lo intenta?", se preguntó exasperado.
Permanecieron un momento en silencio mientras Hitsugaya pensaba desesperadamente en algo que decir.
-¡Bien, estoy agotada!- Karin finalmente declaró.
"Que mocosa malcriada…" pensó él, pero al menos fue lo suficientemente inteligente como para no decirlo en voz alta.
-Bien, entonces ve a dormir.- dijo tan educadamente como le fue posible.
-¿Dónde?- graznó desconfiada. Cielo santo, esta mujer lo estaba poniendo de los nervios.
-Donde quieras.- respondió con un ademan. –Hay un montón de habitaciones, solo tienes que elegir una.- Karin lo miró con cautela.
-¿No me vas a hacer dormir en tu cama?- inquirió con ojos entrecerrados.
Hitsugaya pareció profundamente ofendido.
-¿Por qué habría de hacer eso?- indagó confundido. Karin rió cínicamente.
-Bueno, ahora estamos casados.- murmuró con desdén. -¿No es eso lo que las personas casadas hacen?- el albino rodó los ojos.
-Cómo sí quisiera dormir con alguien que me odia tanto… ¡Y vamos a dejar una cosa muy clara en este momento!- dijo duramente. –Soy tu marido, no tu amo, somos socios iguales en esta relación. No voy a obligarte a hacer nada. Aunque tengo la impresión de que no podría obligarte a hacer cualquier cosa incluso si quisiera.- le dedicó una pequeña mueca muy parecida a una sonrisa y Karin casi, casi sonrió. Él suspiró. –Mira.- suavizó el tono. –Puedes tomar la habitación junto a la mía. Es una de las habitaciones más grandes y tiene una muy buena vista. Pedí que llevaran tu equipaje allá, ¿está bien?- Karin lo fulminó con la mirada por un momento, luego se volvió y se marchó. Hitsugaya iba a llamarla, pero rápidamente cambió de opinión y la dejó ir frotándose las sienes con exasperación.
"¿Qué voy a hacer con ella?" solo pudo preguntarse.
.
Karin no tenía ningún deseo de volver a la fiesta de la boda, ni siquiera para despedir a su familia, por lo que dio a la multitud un amplio adiós antes de salir del jardín. Ella solo quería estar sola por el momento.
Estaba bastante segura de que Hitsugaya no la seguiría, pero el problema era que incluso aunque él le había dicho que fuera a la habitación contigua a la suya, no tenía ni la más mínima idea de dónde podría estar. Ella sabía que debería haber aceptado su oferta de un recorrido, pero su orgullo no se lo permitió.
"Encontraré a una sirvienta que me muestre a dónde ir", pensó, y con esa decisión alentadora se dirigió a la mansión.
Adentro estaba demasiado oscuro como para que Karin pudiera decir nada sobre la decoración o el diseño. Lo único que podía saber era que la casa era enorme. Se tambaleó sin rumbo por un buen rato, pero no encontró a nadie.
"¿Dónde está todo el mundo?", se preguntó. "Deben estar trabajando en la boda". Casi renunció a toda esperanza y estaba a punto de comenzar a derribar los muros cuando escuchó una voz llamando su nombre.
-¡Karin-sama!- la pelinegra miró a quien la llamaba, que resultó ser a la que recordaba se llamaba Matsumoto.
-¿Cómo acabaste de llamarme?- gruñó y la mujer pestañeó.
-Bueno, tú eres la esposa de Hitsugaya-sama.- explicó. –Eres la señora de la casa y…-
-Y soy una persona igual que tú. Así que no quiero nada de esa mierda formal, ¡¿entiendes?! ¡Lo que él te obligue a llamarla no es mi problema!- Matsumoto le sonrió suavemente.
-Creo que terminaras por notar que en esta casa dirigirte formalmente a las personas es un signo de afecto.- murmuró para luego reír por la expresión de desconcierto que apareció en el rostro de la ex Kurosaki. –De todos modos, pensé que podría mostrarte tu habitación, ya que nunca has estado aquí antes.- Karin estaba a punto de replicar, pero entonces se dio cuenta de que, uno, realmente necesitaba la ayuda, y dos, solo porque odiaba a Hitsugaya no significaba que tuviera nada en contra de Matsumoto, no había nada de malo en ser amable con ella.
-Gracias.- murmuró y la mujer le sonrió otra vez.
La guió por los pasillos y subieron dos tramos de escaleras antes de detenerse frente a una impresionante puerta de roble.
-Aquí está, Karin-sama, la habitación del dragón.- Karin gimió.
-Le pusieron nombre a la habitación, ¿me estás hablando en serio?- Matsumoto soltó una risita.
-La nombramos así cuando Hitsugaya-sama tenía diez años y pensaba que habían dragones viviendo en su armario.- habló visiblemente llena de nostalgia.
-¡Espera!- Karin la frenó. -¡¿Es esta su habitación?! Pero, él dijo…-
-Oh, no, para nada.- se apresuró en aclarar Rangiku. –Esta sí era su habitación, pero se mudó al dormitorio principal al lado cuando sus padres murieron.-
-Oh.- murmuró tímidamente, un poco avergonzada por el malentendido. -¿Así que… pensaba que tenía dragones en su armario?- trató de cambiar de tema. La mujer rió entre dientes.
-El dragón ha sido durante mucho tiempo el símbolo de la casa Hitsugaya.- explicó. –Hitsugaya-sama siempre ha estado enamorado de ellos. Cuando era pequeño inventó algunos dragones imaginarios para que sean sus amigos. Por lo visto había estado haciendo eso durante años, pero solo nos enteramos cuando se ofreció a prestarme uno para que me protegiera cuando tuve que ir al ejército.- suspiró. –Casi me rompió el corazón ese día.-
-¿Por qué?- preguntó la pelinegra a pesar de sí misma.
-Bueno, Hitsugaya-sama siempre ha sido un poco aislado, es bastante reservado y difícilmente se abre a las personas, así que realmente no tuvo amigos al crecer. Excepto posiblemente Momo-san, pero ella es mayor que él y siempre tuvo muchos amigos, así que no tenía tanto tiempo para él como le hubiera gustado. Creció solo en su mayor parte, así que cuando me fui para el ejército y descubrí que no solo había inventado una horda de amigos imaginarios sino que también estaba dispuesto a desprenderse de uno de ellos por mi bien, me di cuenta de lo solitario que era en realidad y lo mucho que iba a extrañarme.- ella suspiró. –He estado con esta familia desde antes que Hitsugaya-sama naciera, lo amo como a un hijo, nunca me di cuenta de cuánto se preocupaba por mí hasta ese momento. Cuando regresé del ejército sus padres habían muerto, Momo-san se había casado y él estaba solo.- Karin sintió su corazón ablandarse por él inconscientemente, pero solo un poco.
-Bueno, pareciera que tiene muchos amigos ahora por lo visto.- replicó con frialdad, sin querer demostrar que su historia la había conmovido. -¡Basta ver el número de personas que asistieron a la boda! ¡Y con solo un día de aviso!- Matsumoto la miró confundida por un momento, antes de echarse a reír.
-¡Oh, pero Karin-sama, esos eran los sirvientes!-
-¿Eh?- pestañeó, completamente perdida.
-Hitsugaya-sama quería que los sirvientes asistieran como invitados a la boda.- explicó. –Les dio todo el día libre para que pudieran festejar el matrimonio con él.- Karin levantó una ceja. ¿El tipo quería a sus sirvientes en la boda como invitados? Ella no hubiera esperado eso de él.
-¿Pero qué hay de los que sirvieron hoy? Había un montón de sirvientes de aquí para allá en la boda.- protestó.
-Son gente de fuera contratada específicamente para la ocasión.- aclaró. –Hitsugaya-sama no quería que su propia gente trabajara en el día de su boda, dijo que ellos tenían derecho a festejar también.- la joven reflexionó sobre esta nueva información. Tal vez él no era tan mal tipo como había querido pensar en un primer momento. Matsumoto puso una mano en su hombro y Karin la miró curiosa. –Karin-sama.- murmuró cariñosamente. –Cualquier rencor que puedas tener contra Hitsugaya-sama, te sugiero que lo reconsideres. Él no es la persona más amistosa del mundo, yo seré la primera en admitirlo, pero él es amable, inteligente y honesto. Es frío, eso sin duda, pero sus muros de hielo se agrietan en ocasiones, y cuando lo hagan, verás lo cálido que su corazón puede llegar a ser realmente. Al menos dale una oportunidad.-
-Pensaré en ello.- respondió despreocupadamente. –Gracias por mostrarme mi habitación.- Matsumoto le sonrió, luego se dirigió al final del pasillo.
-Mi habitación está aquí si necesitas algo.- señaló por encima de su hombro a la última habitación. –No dudes en preguntar, ¿bien?-
-Sí, seguro.- respondió Karin entrando a la habitación del dragón para luego lanzar un enorme suspiro. Había sido un día largo y emocionalmente agotador con la boda junto al hecho de que no había dormido nada estaba decididamente muy agotado.
Decidiendo que dejaría la exploración de la habitación para la mañana siguiente, se quitó su vestido de novia y se derrumbó en la cama, durmiéndose en cuestión de minutos.
Continuara...
(N/A: ESTO ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original pertenece a GrnEydDvl.)
Holaaa! :D
Lamento el retraso. He estado concentrada en otras cosas y como q se me pasó por alto esta traducción :P Sorry nwnU
Karin está actuando un poco loca xD Pero creo q al principio era porq pensaba q Toshiro la iba a violar o algo :v Y después por puro orgullo supongo xP Así es nuestra Karin-chan y así la amamos *-*
Gracias por sus reviews!
Ahora ando medio ocupada, como ya les dije voy a entrar a la universidad, tener un hermanito, mañana tengo q asistir a una boda y pasado a un cumpleaños, tengo q ir al hospital y hacer un trabajo practico asi que... va a ser una semana ocupada :'v
Por cierto, no olviden unirse al grupo Universo HitsuKarin o kaomy-chan se pondrá triste ToT
Bueno, ya, los personajes de Tite y el fic de GrnEydDvl n.n
COMENTEN!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
