Hola de new, my dear friends n.n

Je, espero no haberlos dejado esperando mucho.

Hace un buen que no actualizaba, je, pero aun así agradezco sus reviews n_n

Espero que no dejen de seguirle la huella a este fantabuloso fic, que conforme pasen los capitulos, la historia se hará mas y mas interesante -_n

se los prometo...

ahora, sin mas por deciros, solo deseo que disfruten de este el 2ndo capitulo -_n


Reviviendo viejos recuerdos

Mamoritai – Aya Kamiki

Era triste y desafortunado, visitar una ciudad tan lejana a la tuya para buscar a una persona, y al encontrarla terminar descubriendo que esta parecía haberse olvidado de ti.

Eso era lo que le había pasado a aquél joven peliblanco, el cual se había ido de la estación con una profunda tristeza en su corazón.

Al llegar a su apartamento, lo primero que hizo fue subir las escaleras que conducían a su habitación, entró, y ahí justo en la entrada, con la mirada gacha, soltó todas las lágrimas que había retenido todo el camino a su apartamento, para después correr y tirarse a su cama, enterrando su dulce rostro, ahora empapado en dolorosas lágrimas, entre las cobijas.

Después de 11 años, gracias a la información de personas de su ciudad, que conocían al pelirrojo, se propuso irlo a visitar a la ciudad a la que se había mudado, y tanto en su mente como en su corazón guardaba aún las memorias de aquél el último día que estuvo con él en el museo de su abuelo. Pero sin duda, lo que mas tuvo presente su corazón fue aquel sentimiento que había nacido desde que lo había conocido, y que fue creciendo durante esos largos 11 años con la separación de los dos.

El peliblanco todavía seguía amándolo, y por eso mantenía las esperanzas de encontrarlo; pero nadie sabe lo que el destino le tiene preparado, y a él la sorpresa y el infortunio del tan esperado encuentro le cayó como un balde de agua fría, directo al corazón.

Después de desahogarse, el resto del día se la pasó sentado en una silla que había puesto cerca de la ventana; mantuvo su rostro oculto entre sus piernas, y de vez en cuando observaba el cielo, esperando que al menos la luna y las estrellas que esa noche le acompañaban, le pudieran dar consuelo y respuesta al porque de su desdicha.

--[¿Cuándo sucedió?, ¿en que momento te olvidaste de aquellas ilusiones?, ¿Por qué…me olvidaste?]—su rostro no mostraba expresión alguna, solo sus ojos describían el dolor que su corazón contenía; ligeros rocíos resbalaban por sus mejillas.

Después de recogerla de la estación, le dio como regalo de bienvenida un paseo nocturno por las calles del centro de la ciudad. A ella le sorprendió mucho, pues pensaba que como siempre él se quedaría hasta la mañana del día siguiente en su estudio, así que cuando oyó de sus labios la razón de ese "regalo" en su rostro se dibujó una linda sonrisa.

--Este mes me sirvió de mucho, para pensar y reflexionar sobre lo que discutimos aquél día en el estudio, acerca del poco tiempo que yo le daba a nuestra relación amorosa; lo pensé muy bien, y decidí que a partir de este momento, y los demás días que vayamos a vivir, la mayor parte de mi tiempo lo ocuparé en estar contigo, te demostraré cada instante y a cada minuto, lo mucho que te amo, ^_^

--Me hace muy feliz tu decisión, Lavi, y te agradezco por estar siempre a mi lado n_n—después de sonreírle y de verlo sonreír a él, recibió un gran abrazo, una tierna caricia en sus mejillas, y un apasionado y largo beso.

La noche y la luz de la luna fueron para ellos, y para el amor que se darían a partir de ese momento en adelante.

Visitaban las tiendas que se cruzaban en su camino, sobre todo en las que la chica muy embobada parecía querer volar para acercarse hacia ellas (como cuando un exquisito olor te llega a la nariz), Lavi con una gota en la cabeza y una sonrisa solo la seguía.

--¡Mira, ese abrigo está hermoso, Lavi, Lavi, vamos!—casi le rogaba para que la acompañara hasta la tienda.

--nnU, d-de acuerdo, vamos, jeje —dejaba que la chica lo jalara para dirigirse al aparador de la tienda.

Cuando se acercaron más la chica puso ojos de estrellita y jaló más recio toda emocionada al pelirrojo, para entrar a la tienda.

--¡o.o, o-oe, matte!

Ya adentro se probó cuanta prenda encontró, y el chico parecía enamorarse cada vez más de ella cuando la veía, sobre todo cuando traía un vestido puesto.

Al final compró tantas cajas en todas las tiendas que encontraban como para que al pelirrojo casi se le cayeran los brazos al estarlas cargando, aprovechando que le habían pagado por haber ido al viaje en el trabajo.

Cuando parecía que ya se había cansado de tanto comprar, el pelirrojo dio un suspiro de alivio por ver a la chica lista para dejar sus compras.

--Bueno, creo que eso es todo n_n.

--nnU [¡Fiu, me alegro por ello!, ¡Un paquete mas y ya no aguanto!]

De pronto la escuchó sorprenderse otra vez, y chocó sin querer con ella cuando se detuvo.

--¡ah o.o!

--¡o-o! [¡ay no, y ahora que!]

--¡Mira, una feria!—decía la chica, mientras observaba curiosa uno de los tantos papeles que yacían pegados en el poste por el cual se había detenido.

--¿o.O? ¿Una feria?—de entre la pila de cajas y bolsas el pelirrojo asomó la cabeza para ver lo que la chica veía, hasta que se acercó, y poniendo la pila misma con cuidado en el suelo, cerca suyo, también curioseó el papel.

--¡ooh, e inicia la próxima semana!—la chica parecía niña.

--^_^, ¿Quieres que vayamos?, le preguntaba con una bonita sonrisa en los labios el pelirrojo, mientras tenía las manos en la cabeza.

--¡Si! n_n—casi saltaba de la alegría.

Ya para irse, por último, el pelirrojo arrancó el papel con cuidado del poste y se lo dio a la chica, después cada uno se llevó cargando las bolsas y las cajas de la ropa, para seguir caminando, ahora directo a casa.

Zero – Anna Tsuchiya

La semana siguiente, el fin de semana, ambos ya listos llamaron a Krory, Eliade, y a Miranda, la amiga de escuela de la chica, para invitarlos a la feria; se pusieron de acuerdo en verse en un solo sitio de la feria, pues ya conocían el lugar en el que la pondrían.

Los primeros que llegaron fueron Lavi y Lenalee, después empezaron a buscar a los demás, hasta que se encontraron a Miranda, que al parecer no había venido sola, venía bien acompañada por un guapo chico de blancos cabellos (¿o era chica? o.O), el cual Lavi reconoció inmediatamente como aquel con el que había chocado en la estación de trenes.

--¡Miranda!—gritaba Lenalee, para acercarse agarrada de la mano del pelirrojo a la chica.

--¡Lenalee chan, Lavi kun n_n!

--¿Quién es tu acompañante?—le preguntaba la peli verde

--¡Ah o.o!, te lo presento n_n, se llama Allen, Allen Walker, es mi nuevo vecino, desde la semana pasada. Allen, ella es Lenalee—ambos chicos se tomaron de la mano para saludarse

--hola n_n—decía la chica

--hola, mucho gusto n_n—el peliblanco le respondía con una sonrisa también.

--¡ah, si, y el es Lavi!—le decía la pelinegra, señalando al pelirrojo.

Ambos se dieron las manos como si fuera la primera vez que se conocieran, aunque Allen sabía que no, y Lavi que esa era la segunda vez que lo veía.

--hola—dijeron ambos al mismo tiempo, no muy felices que digamos, bueno, al menos el peliblanco no lo parecía, pero Lavi mostraba un poco de confusión en su rostro por ver su mirada.

Un rato después llegaron Krory y su amada Eliade, agarrada ella del antebrazo del primero.

--¡chicos!—gritaba el vampiro, acercándose a la bolita de 4 chicos que se había formado.

--¿Quiénes son estos dos niños?—preguntaba la rubia, un poco curiosa, sobre todo al verle el cabello al niveo.

Inmediatamente, luego que se hubo acercado la pareja, Lenalee los presentó.

--Miranda Lotto, mucho gusto—estrechaba la mano del vampiro, un poco tímida, y Allen igual lo hacía con la rubia, hasta que la misma le preguntó el porque de ese tinte de pelo.

--¿Por qué te pintaste el cabello de ese color tan peculiar?

--¡jeje, Etto, tuve un accidente con él hace tiempo en la escuela nnU!—reía nervioso

--oh, ya veo—la cara de la rubia le decía tonto, cosa que el peliblanco al notar se encogía de hombros.

Después de la presentación comenzaron a tomar decisiones sobre que sería lo primero que harían para divertirse en la feria, y quienes al parecer habían tomado la primera decisión (inconscientemente) eran Miranda y Allen; sus estómagos pedían entre gruñidos un poco de comida.

--¡ja, ja, ja!—reían todos al escuchar dichos ruiditos.

--bien, entonces esa será la primera opción, buscar buena comida para todos ^-^--mencionaba el pelirrojo, mientras miraba a los ojos a la peliverde, quien asintiendo a las palabras de su novio tomó a Miranda de la mano y le pidió la acompañara a buscar los diferentes puestos de comida de la feria. Mientras ellas iban a por la comida, el vampiro y la rubia, agarrados de la mano decidieron dar un paseo por la feria, y buscar un jueguito que entretuviera a la rubia un poco. Los únicos que se habían quedado sin decir ni hacer nada eran el pelirrojo y el peliblanco.

Un pequeño silencio los invadió, y lo único que hacían era mirarse de reojo el uno al otro. Uno jugaba con sus dedos, y el otro yacía con las manos detrás de la espalda. Hasta que entonces el pelirrojo rompió el silencio invitando al menor a pasear también por la feria.

--¿te parece si caminamos un rato por la feria?—le preguntaba, colocándose las manos en la cabeza

--si—el peliblanco simplemente lo volteaba a ver serio para responderle, para después desviarle la mirada y voltear hacia el frente mientras comenzaba a caminar siguiendo el ritmo de los pasos del mayor.

Voyager – Daft punk

Mientras caminaban permanecían nuevamente en silencio; el pelirrojo volteaba a su alrededor, observando los puestos de la feria misma y a las personas que felices se divertían con sus familias, parejas y pequeños. El peliblanco hacía lo mismo, solo que un poco mas serio que el mayor, y detenía de repente su mirada en una de las tantas parejas que caminaban, ambos chicos agarrados de la mano y sonriéndose el uno al otro, disfrutando sin duda de la compañía del otro. Cosa que al parecer él y el mayor no parecían estar haciendo (ni siquiera como "nuevos" amigos que eran, por que como novios ya parecía imposible, al menos en esos momentos).

Después de haber observado a aquella pareja, soltó un pequeño suspiro lleno de resignación, cosa que el pelirrojo había notado.

--¿pasa algo?

--¿Por qué lo preguntas?

--por que has soltado un suspiro

--ah, no es nada, no te preocupes—el pelirrojo no se quedaría conforme con esas simples palabras, así que cuando volvió a voltear hacia el frente su mirada se detuvo a observar aquél clásico juego mecánico: la noria. Eso hizo que una sonrisa se dibujara en su rostro.

--¿Te gustaría subir a la noria?, hace tanto tiempo que no subo a una, je, además tengo compañía—le decía alegre, esperando su respuesta.

El peliblanco, con un leve sonrojo en sus mejillas asintió con la cabeza y siguió los pasos del mayor con rumbo a la zona de juegos mecánicos. Al parecer, la razón de su sonrojo había sido por los recuerdos que le habían llegado a la mente de la vez que había ido a la feria del pueblo con el pelirrojo mismo.

Al llegar a la noria, después de que el pelirrojo había ido a la pequeña taquilla a pagar el paseo para los dos, ambos entraron a la casetita de la noria misma, el encargado del juego cerró la puertita y movió la palanca del juego un poco para continuar con las siguientes personas de la fila.

Cada casetita tenía capacidad para 4 personas, por lo que Allen y Lavi tenían los dos largos asientos para ellos solos.

Cuando la noria estuvo lo suficiente llena como para empezar el paseo, el encargado movió completamente la palanca por ultimo y la noria comenzó a andar.

A la primera vuelta que el juego daba los dos permanecían en cada una de las ventanas de la caseta observando desde semejante altura a las personas de abajo, y los edificios y luces que se divisaban.

Todo marchaba en calma, mientras el sol se ocultaba para darle paso a la luna, y ellos permanecían en total y completo silencio.

Un largo rato de silencio pasó entre ambos, junto con unas cuantas vueltas de la noria; instantes después dicho silencio se fue al notar como la noria detenía su funcionamiento.

--¿Por qué se detuvo? o.O—preguntaba un poco extrañado el pelirrojo, mientras observaba hacia abajo (la caseta en la que ellos iban era la que mas arriba había quedado de entre todas las demás).

--espero que no se quede mucho tiempo detenida, o si no Miranda se empezará a preocupar por mi tardanza—decía el peliblanco, volteando también hacia abajo por la otra ventana.

Cherish – Ai Otsuka

Minutos después de que la noria se había detenido, un fuerte viento comenzó a oscilar las casetas del juego, sobre todo la de ellos, la cual se balanceaba con tal fuerza que había provocado que el peliblanco cayera encima del pelirrojo, con el rostro hundido en el pecho del pelirrojo mismo.

--¡-, ouch!—decía el pelirrojo al sentir el cuerpo del peliblanco caer encima suyo--¿estás bien?—el peliblanco se levantó con cuidado para terminar cruzando su mirada con la del mayor y quedarse mirándolo por un rato.

--¡o//o!—primero se sorprendió y sonrojó mucho al ver aquellas verdes orbes. Después, su corazón y mente reaccionaron; su corazón palpitó con fuerza, mientras que su mente le trajo nuevamente recuerdos pasados de la feria, esta vez se trataron de aquellos en los que ambos niños habían subido a la noria, aquél día también había hecho un muy fuerte viento, que en vez de provocar que se juntaran hizo que se separaran y que el pequeño peliblanco casi perdiera la vida al salirse de la caseta, por suerte el pelirrojo había logrado salvarlo al haberlo escuchado gritar su nombre con mucho miedo.

--¡LAVII!—en esos instantes dicho nombre, gritado por el peliblanco aquella vez, había comenzado a retumbar en la cabeza del pelirrojo mientras veía los ahora tristes y llorosos ojos del menor, además de sentir un muy fuerte abrazo por parte del mismo.

Entre sollozos por parte del peliblanco, el pelirrojo al haberlo abrazado también le acarició los cabellos, e instantes después comenzó a recordar todo de lo que había vivido al lado del niveo.

--¡N-no puede ser O-O, t-tu eres…!—le respondió aquel abrazo de la misma manera que el peliblanco lo había hecho, y apretó los párpados con suma tristeza y coraje, por que a parte de los recuerdos también había pasado por su mente la promesa que le había hecho al menor de que nunca lo olvidaría.

Maria – Acid Black cherry

--¡Allen!... ¡perdóname, perdóname por haber cometido tan grande error! Siempre te tuve en mi mente y en mi corazón, pero hubo un momento en el que inesperadamente había dejado atrás mi pasado, sin saber que con ello terminaría por olvidar también a la única persona que siempre amé—el peliblanco continuaba llorando, y al escuchar al pelirrojo no dejaba de soltar lágrimas.

--[¡Por que, por que lo hiciste, Lavi, por que te olvidaste de mi! -]

--no me perdonarás, ¿verdad?—volteaba hacia arriba, sin dejar de acariciar la cabeza del peliblanco, el cual le respondía negando con la cabeza, sin dejar de aferrarse con fuerza a la espalda del pelirrojo, enterrando los dedos en el suéter de este.

Creyó que gracias al fuerte abrazo que el más joven le estaba brindando, debía seguir. Seguir hasta que llegar aun punto, no en el cual Allen le perdonara, pero si pudiera alejar un poco ese enojo que posiblemente mantenía en esos momentos.

No planeaba deshacerlo por nada, y no fue hasta que el mismo peliblanco se revolvió entre sus brazos que tuvo que alejarse, preocupado en lo que pasaría a continuación: Allen había desviado un poco su vista, lo suficiente para no verle a la cara. Ese repentino distanciamiento había provocado en el mayor un extraño sentimiento de culpabilidad que no desaparecería tan fácilmente.

Allen era demasiado inocente, por no decir noble, como para cortar palabra alguna por alguna discusión tonta. Pero ambos sabías que esto no era una situación cualquiera. Era algo que difícilmente se podía olvidar.

¿Cómo decirle a una persona a la que amabas que la habías olvidado? Y si esa persona realmente te estimaba, esa confesión no era difícil de ignorar u olvidar.

Ahora se miraba, podía describir rasgo por rasgo de la propia expresión que había puesto en esos momentos: sus ojos dilatados por la sorpresa, sus labios ligeramente abiertos ya que las palabras no podían salir de ellos. Seguía en su lugar, permaneciendo sentado con sus piernas abiertas y los brazos un poco elevados, figurando donde Allen había estado hace nada. Y sobre todo, sudando, sudando frío por esa extraña sensación que le invadía. Seguramente se miraba ridículo, pues había notado como el menor tomaba asiento mientras él ni siquiera alcanzaba a reaccionar.

Su mente comenzaba a ser un mar de líos, pensando esto, pensando aquello, algo que le ayudara a salvar ese momento tan importante. No fue que volvió a la realidad, hasta el instante en que sintió como la cabina comenzó a andar nuevamente.

Levantó la mirada, dirigiéndola hacía su compañero, y notó como sonoros suspiros salían desde lo más profundo mientras una de sus manos se aferraba al cristal de la ventanilla, como ansiando el momento en que ese paseo llegara a su fin.

Tenía que decir algo, hacer algo, lo que sea que pudiera ayudarle y no le llevara más a la ruina, pero al parecer se tardó demasiado, pues justo cuando había elevado la mano para mencionar algo, la cabina fue abierta sacando de su ensimismamiento a Allen, haciéndolo reaccionar aún más rápido y salir casi corriendo de la pequeña cabina sin siquiera agradecer al encargado del juego por su amabilidad.

Al final el paseo no había resultado tan agradable como lo había imaginado, sobre todo por que esta vez, como muchas otras, no había tenido corazonada alguna sobre lo que posiblemente pasaría, ya sea con el clima, o con el simple hecho de haber visto lo serio que el menor había estado desde que lo había vuelto a ver, en el momento en que les habían hecho creer a los demás que esa era la primera vez que lo conocía.

El peliblanco se le había adelantado demasiado, por lo que muy resignado no apresuró el paso para ir tras él.

--[¿Y ahora que voy a hacer?, ¿Cómo soluciono esto?, ¿será que aún conserva el carácter de aquél entonces?, ¿Cuánto tiempo hizo que ya no me acordaba de él? u-u , ¿Cómo pude haberlo olvidado así, de la noche a la mañana?, ¡yo…lo amaba tanto, como para haberlo olvidado!...aunque por una parte, tiene cierta razón en haberse puesto así, quizá en aquél entonces signifiqué realmente demasiado para él…como….él para mi lo había sido…

Me pregunto si todo el tiempo estuvo pensando en mi; que dolor tan grande le habrá causado el solo hecho de haberme escuchado que lo desconocí aquél día en la estación…¡perdóname, Allen!]

Después de reprimirse mentalmente por su falta de memoria, se dispuso a hablarle. ¿De que? A ciencia cierta no lo sabía, pero mantenía la esperanza que todos tenemos cuando no sabemos que decir; que las palabras salgan solas cuando tienes a la persona en frente de ti, fijando su mirada en todo tu ser. No sabía si comenzar con una disculpa o preguntando que era lo que estaba pasando, ambas opciones eran ridículas, pues era evidente que un perdón no obtendría. Hace unos momentos lo había comprobado cuando Allen le dijo que esto no lo olvidaría tan fácil. ¿Y la explicación? Se da un golpe mental por ello, pues se supone que era su propio pasado y que debía comprender la razón por la que el menor estaba molesto.

Un tremendo dolor de cabeza hace aparición en ese momento, tal fue su llegada que hasta sus cabellos revolvió de la desesperación. Observo como las personas a su alrededor le miraban curiosos por su repentina reacción, tenía que guardar la compostura.

Reaccionó de nuevo, si no se apuraba, pasaría lo mismo que en la noria; algo llegaría para interrumpirlos. No sabía cuan en lo cierto estaba, ya que apunto de tomar al menor por los hombros, la efusiva voz de su novia le hace girar la mirada hacia ella, reaccionando tarde cuando Allen se quitó de su camino haciéndole perder el equilibrio momentáneamente.

--¡Que bueno que los encontramos! ¿Dónde se habían metido?- preguntó curiosa la chica sin dejar de apartar la vista de ambos mientras mantenía a Miranda tomada de la mano.

El nerviosismo de Lavi aumentó quitando rápidamente su vista fija en la chica, mientras, para su sorpresa, Allen no mostraba seña alguna de preocupación por ser descubierto o siquiera algo de tristeza en su rostro.

--de todos los puestos de comida que encontramos al final dimos con un buen lugar para comer n_n—comentaba alegre la china, después de soltarle la mano a su compañera y volverse hacia ella para escuchar su respuesta.

--si, al ver los platillos pensamos sobre todo en Allen – kun, estuvimos seguras de que ese sería el lugar indicado para reunirnos—el peliblanco al escuchar a Miranda mencionarlo simplemente sonrió.

Después de comentar el resultado de su búsqueda la bolita de amigos se dirigió al puesto indicado; todos iban en fila, excepto el pelirrojo, que parecía haberse soltado del agarre de su novia aún muy sentido por lo ocurrido con el peliblanco.

El universo sobre mi – Amaral

Durante las horas que se la pasaron en la feria, comenzando por la comida, hasta la hora de partir hacia sus hogares, ninguno de los dos se dirigió palabra y media, lo único que hacían era verse el uno al otro, como si acaso las miradas mismas les ayudaran a romper el hielo y remediar esta situación.

Ninguno de sus amigos se dio cuenta de eso, quizás se llegaron a preguntar la razón del distanciamiento entre ambos, pero tal vez la mejor respuesta a ello era la razón principal que todos tenían en mente: era la "primera vez" que ambos se conocían, y a lo mejor Allen era un poco tímido, por que aún así no soltaba mucha platica tampoco con los demás, una que otra risa o burla, mas no una palabra mas allá de las preguntas que le hacían. Si, tal ves era solo eso, necesitaban mas tiempo para conocerse, y quien sabe, el tiempo los haría grandes amigos. Eso creían todos, pero solo ellos sabían la verdad de por que el silencio entre ambos.

Llegó la hora de marcharse, por lo que comenzaron a despedirse de uno en uno, mientras comentaban y reían sobre lo divertido que les había parecido ese día, luego, cada quien tomaba a su amigo o pareja, y tomaban distintos caminos, lejos de la feria, despidiéndose a lo lejos con las manos, deseando que al día siguiente, y los demás, volvieran a verse para juntarse a platicar mas.

Krory se iba con Eliade, quien lo tomaba por el regazo, mientras Lenalee y Miranda se daban un beso de despedida y unas muy felices buenas noches; en esos instantes que ellas ocupaban, ambos chicos lucían realmente serios, ninguno de los dos sabía si dar o no de una vez por todas el paso, y decir lo que el otro deseaba oír, ya fuese una simple disculpa, (que mas daba, ya el tiempo se les había terminado en puro silencio) o un ¿"hasta nunca"?, "que te vaya bien en tu nueva vida", al menos eso era lo que pensaba Lavi que Allen podría decirle en momentos así, después de haberle roto el corazón: ¡ya no te quiero volver a ver!. ¡Pero que poco lo había conocido en su cortos años de vida, o mas bien, que mal lo juzgaba, por que con el solo hecho de verle la cara todo el día en la noria, pudo haber descubierto lo inocente que este aún era!, Allen no era de esas personas que olvidaba una desilusión tan fácilmente y mandaba a volar a quien lo había lastimado, al menos tonto no era, y lo que mas deseaba era una explicación (por mas tonta que fuera) de aquella persona, tal ves eso le serviría un poco, para entender por que lo había olvidado, ¿o por que no?, una sola y sincera disculpa, para terminar en paz de una buena y maldita vez el día, sin culpabilidad y remordimiento en sus corazones, ya el tiempo diría que pasaría mañana con ellos y lo que hace tiempo fue llamado una amistad.

Pero no, al parecer lo que Allen quería no iba a llegar nunca, por lo que entonces decidió dar el paso él; cuando vio que Miranda se iba retirando de la china, para tomar su camino, Allen, al tomar (en señal de amistad) la mano de la pelinegra, se acercó lo suficiente al pelirrojo para tomarle la mano, entrelazándola con la suya, cosa que le sorprendió por demás al pelirrojo, pintándole un leve sonrojo en el rostro, pero lo que fuera que estaba pensando no le importaba en lo mas mínimo al peliblanco, pues no era una señal de compañerismo, si no la única vía que le quedaba para darle al menos una oportunidad a sus explicaciones; cuando soltó la mano del pelirrojo dejó de mirarlo, para seguir caminando, ya entonces, el mayor se dio cuenta que entre su mano llevaba un papelito.

--[¿Qué es esto? o. O] —entonces, muy curioso, y discreto, lo abrió, para descubrir que se trataba de la dirección del apartamento en el que el menor estaba instalándose; al final de la misma unas palabras le fueron suficientes para tomar la iniciativa y resolver este problema en el que se había metido: Nos vemos mañana por la mañana—[o-o…así será, lo prometo. Sin importar que pase, obtendré tu perdón, Allen, y te regresaré de vuelta esa sonrisa]

Durante toda la noche, al subir a su estudio, para tratar de continuar con su escrito, no dejó de pensar en como recuperaría todo el tiempo perdido, junto con las memorias que hace tiempo había vivido al lado del menor, mas que nada buscaba las palabras adecuadas para mañana en la mañana cuando volviera a ver el rostro de su "amigo".

Por lo visto, no logró escribir ni una sola letra para su siguiente página, por lo que se quedó dormido encima del escritorio, dejando pasar el tiempo hasta que llegara el sol y lo despertara con sus rayos. Esa noche volvió a verse en sueños con aquél "misterioso" pequeño, quien al parecer yacía extrañamente triste en el momento en el que se volvía a vestir y mientras respondía a las dudas de aquél su "extraño" y elegante visitante…

-Veo que este es tu lugar de entretenimiento-observaba cuidadosamente cada objeto y parte del lugar en el que se encontraba, para no perderlo cuando despertara (al parecer ya sabía que se encontraba soñando, así que tenía mucha noción y sentido del tiempo y la realidad en la que se encontraba)

-si n_n

-¿Y…vienes seguido?

-Este es mi último día aquí

-¿Puedo saber por que?-lo miraba curioso y un poco intrigado

-Solía venir aquí a esperar a una persona muy importante para mí, todas las mañanas veníamos a divertirnos un rato

-¿Un amigo?, ¿Tu novia?

-Lo consideraba como un hermano, pero…mi corazón me decía que no era así.

-¿Y a que horas venía?

-Justo a estas horas, pero al parecer creo que ya olvidó la promesa que me hizo

-¿Promesa?

-Hoy es mi último día en esta ciudad, mi padre está enfermo, y los doctores dijeron que lo mandarían a otra ciudad para aliviarlo de su enfermedad. ¡El prometió que vendría!

-¿Para despedirse de ti?-el pequeño negaba con la cabeza un poco triste

-¿o. O?. No se realmente quien es esa persona, pero, deseo que pueda venir-el pequeño levantó la mirada y la dirigió hacia el mayor con suma sorpresa-para que esa sonrisa regrese de nuevo a tu rostro-le sonreía cariñosamente, sin darse cuenta que la respuesta a la duda que el pequeño le había planteado ya la tenía mas cerca de lo que pensaba. Lavi aún no descubría quien era en realidad ese pequeño, el en cambio si sabía quien era "esa" persona que lo acompañaba, por eso lo veía de esa manera, para darle a entender que estaba esperando la respuesta a la pregunta mas importante que su corazón le había hecho hace mucho tiempo,

Cada sueño le iría dando las respuestas a las dudas y gestos que el niño le dirigía, así que no dejaba de confiar en que así sería, lo ayudaría a sonreír para él, ¿Por qué?, por que se había enamorado de su dulce inocencia.

Llegó la mañana del día siguiente, y él aún yacía soñando sobre sus escritos (posiblemente ya todos manchados de baba), sin darse cuenta de que a su lado izquierdo estaba sonando el despertador de su celular, indicándole que tenía algo muy importante que hacer, y que tenía que irse de casa sin que su novia si quiera lo notara (alguna excusa le inventaría, a fin de cuentas ella siempre le creía, pues sabía que era fatal si llegase a mentirle). Eso tan importante era lo que podría llamarse ¿"cita"? en el apartamento de cierto peliblanco.

Y situándonos precisamente en ese lugar, cierto chico yacía duchándose como cada mañana lo hacía, dejando que el agua mojara su cuerpo y borrara todo pensamiento o pesadilla de la noche anterior. Sin duda un baño siempre le alegraba las mañanas, y le daba fuerzas para vivir un día más en su vida.

A continuación, después de su ducha, como siempre se dirigía a la cocina, para revisar el refrigerador y ver que era lo que desayunaría esa mañana; desafortunadamente no había mucho de donde elegir, pues los huevos y la leche se le habían terminado.

--[¡ù-ú, genial, ahora que voy a desayunar!]—por mas educado que fuera, no dejaba de ser un flojo para ir simplemente a la tienda por su desayuno, así que últimamente se desayunaba de manera muy ligera un cereal.

Pero la buena ¿o mala suerte?, tocó a la puerta de su apartamento, haciendo que olvidara si quiera el dolor que invadía su estomago de tanta hambre que tenía.

--TOC , TOC—

Dreams – Tatu

--¡V-voy! o-o [¿Quién será? Y tan temprano o-O]

Al parecer si había llegado puntual, barrido pero puntual, así que mientras esperaba respuesta alguna proveniente del interior del enorme edificio, se preparaba para poner la cara adecuada al ver al menor una vez mas.

Segundos después la puerta se abrió, y lo único que pudo hacer, para alegrar el momento fue regalarle una sincera sonrisa.

--¡Yo!

--¡o.o, ho-hola!—al parecer había olvidado por completo que iba a tener visitas.

--¿No me vas a invitar a pasar?, o.O ¿o prefieres que comencemos aquí? ^_^

--¡Ah, no, p-pasa! [¿Iba a venir? o.Ó]

--¿Por qué esa cara?, no me digas que te olvidaste del acuerdo que me hiciste—reía a lo bajo por ver que hasta un chico como él era capaz de olvidar algo que le era muy importante

--¡Jeje, c-creo que si! ñ-ñU

--¡Ah!—suspiraba—no importa, ^_^. ¿Ya desayunaste?—al parecer no veía ningún plato o vaso en la mesa, así que quiso pensar que así había sido.

--¡n-no o.o!

--¡je, ok! ¿Y bien, te parece-que comience yo?

-- s-si—tomó asiento en una de las sillas del comedor, mientras que el pelirrojo se sentó en uno de los escalones que conducían hacia la habitación del menor.

--Antes que otra cosa suceda, se que es un poco tarde para esto, pero…me preguntaba si estaba bien decirlo, ya que en aquel entonces no tuve el valor para hacerlo…Lo siento, enserio, no fue mi intención hacer que esto pasara, te juro ¡te juro que hasta a mi me sorprendió haber olvidado algo tan importante como esto!

--olvídalo, como tu dices, ya pasó, además, una disculpa no es suficiente

--lo se, ¿Por qué me llamaste?—quería ver que era lo que el peliblanco tenía en mente al haberle dado aquella noche esa notita.

--Me puse a pensar, y recordé, que hace años que no nos vemos. Me pongo a pensar que tal ves, uno puede olvidar el pasado fácilmente, sobre todo si ocupa su vida en cosas mas importantes, ¿verdad?

--Pues, a decir verdad, si es importante mi trabajo, pero…jamás me atrevería a olvidar cosas que son realmente necesarias para mi corazón…como el amor que hace tiempo tuve por ti, y que al parecer…todavía sigue aquí, muy dentro de mi—entonces se levantó, y acercándose al menor, le tomó las mejillas, hincándose frente al mismo, sin dejar de sonreírle. El menor simplemente se sonrojó, y algo nos decía que sin duda había sido mucho el tiempo que había estado solo, pues al sentir las sutiles caricias del mayor en sus mejillas, comenzó a llorar. Cerró los ojos, así sonrojado, y se dejó llevar por esa cálida sensación.

--¿Qué puedo hacer, para que me perdones?, se que es realmente difícil hacerlo, después de todo, rompí mi promesa.

--Lavi…yo…

--no digas nada, para mi es suficiente con que lo entiendas…entiendas que…yo aún te sigo amando, Allen—se levanta del suelo, para darle un fuerte abrazo, haciendo que el menor mismo le responda, levantándose de la silla y abrazándolo por completo.

Unos momentos de silencio, y gracias a eso, sin pensarlo, el mayor dio el siguiente paso, al tocar los labios del menor con los suyos, en un sutil y tierno beso, que poco a poco los llevó a la sala (estaba cerca del comedor), en el primer sillón que encontraron, ahí el pelirrojo acostó al menor, sin dejar de abrazarlo y besarlo mas profundamente. El menor solo se dejaba llevar por la sensación, deseando que el momento no terminara. Había deseado esto desde hace mucho tiempo, y ya se había cansado de esperar, no lo perdonaría así de fácil, pero el tiempo se los diría, el tiempo que comenzaran a compartir juntos.

Después de aquél beso, aprovechó que el menor se encontraba muy concentrado y bajó lentamente sus manos, pasándolas por la blanca camisa del menor, hasta meterlas delicadamente bajo la misma, para comenzar a acariciar el pecho y torso del peliblanco. Sutiles y suaves gemiditos fueron los que comenzaron a salir de los húmedos labios del chico, al sentir como el pelirrojo comenzaba ahora a jugar con parte de sus zonas vulnerables, sus tetillas.

--¡ah…ah!

Sin perder más tiempo, continuó situándose ahora en la parte baja. Despacio fue deslizando sus manos por el cuerpo del menor, hasta llegar a los pantalones del mismo, donde de manera traviesa comenzó a desabrochárselos, para meter una mano y centrarla debajo de su ropa interior. Al sentir el pequeño toque de los dedos de Lavi, el menor rápidamente reaccionó y soltó un pequeño grito.

--¡ah, L-Lavi!

--¡shh, no arruines el momento, yo también lo estaba esperando!

--¡E-espera…p-por favor, d-detente!—había recordado una cosa muy importante que se había presentado en la vida del pelirrojo, cosa que hacía que no pudiera continuar con este momento, y eso le dolía mucho. Se trataba de la compañía de aquella chica peli verde, lo mas seguro era que se trataba de su novia; eso le dio a entender por la forma en que aquella noche ella le había tomado de la mano y besado la mejilla.

--¡Lavi, por favor, basta!—rápidamente, y muy sonrojado, con lágrimas en los ojos, se levantó del sillón, empujando al pelirrojo en el acto, para evitar que siguiera haciendo algo mas.

--¡p-por que nos detenemos!

--¡Tu sabes por que!—lo miraba molesto

--N-no te entiendo, Allen

--Tu ya tienes a alguien mas contigo, por eso…será mejor que dejemos esto por las buenas, por eso te hablé, por que…quería despedirme de ti de una vez por todas—dichas palabras dejaron al mayor boquiabierto y totalmente incomprendido.

--¡o.o!—eso hizo que la tristeza se reflejara en sus ojos. Se levantó entonces del sillón, y Allen le acompañó, llevándolo hasta la puerta, donde sin dejarle hablar mas le cerró la puerta en la cara.

--¡Oe, espera, Allen, podemos solucionarlo!

--Yo creo que no, Lavi, será mejor que no intentes algo mas, no queremos que ella salga lastimada.

--TOC—

--[¡Ouch, mi nariz!] ¡Allen, ábreme, por favor, estoy seguro de que hay algo que se pueda hacer!

--¡Vete, déjame solo!—sin mas remedio que el de la soledad se tiró al piso, y a un lado de la puerta se hizo bolita, escondiendo su rostro entre sus piernas, para comenzar a llorar.

--¡Allen, maldita sea, haz lo que quieras, pero te juro que no se va a quedar así, volveré a tu lado, asi te guste o no, por que te amo, Yo te amo, Allen! [¡Demonios!]—golpeó con los puños, muy molesto la puerta, para darse la vuelta y retirarse, sin importar que todos los vecinos hubieran visto el pequeño espectáculo matutino que se había armado.

--¡Esta bien así, ya no…ya no quiero sufrir mas!—volteaba al cielo, pidiéndole a Dios le diera la oportunidad de comenzar desde cero, y le diera la fortaleza para conseguirlo. No dejaba de llorar aún así, aunque su rostro mostrara la más triste sonrisa en toda su vida.

El tiempo lo diría, si acaso la llama de amor que había crecido entre ambos hace tiempo, permanecería viva nuevamente, pero por el momento, era mejor dejarlo todo como estaba, para que no hubiera más resentimientos y dolor del que sus corazones habían estado guardando esos 11 años…

CONTINUARÁ…

Capitulo 2