Capitulo 3:
Bella Pov.
Me dirigí a aquel conocido callejón, donde nos dimos nuestro primer beso.
Camine un poco hasta que encontré el callejón. Me asome y lo vi. No era un sueño era real.¡El estaba ahí! Tuve miedo de que sea un espejismo y que se desaparesca en cualquier momento.
Pero no, el estaba hay como en mis sueños, pálido, una piel de piedra y ojos dorados.
Salí corriendo hacia él.
-¡Edward!-Chille mientras corría hacia el.
-¡Bella!-Me llamo mientras abría los brazos para agarrarme.
Choque contra su cuerpo. Pero me sorprendió de que estaba frio y duro como una piedra. No pude escuchar su corazón .No me importo. Lo importante es que estábamos juntos de nuevo.
Busque desesperadamente sus labios, necesitaba besarlo.
Rápidamente encontré sus hermosos labios. Y lo bese. Lo bese con desesperación.
Sus labios, sus hermosos labios, estaban fríos como hielo y duros como una piedra.
El respondió a mi beso pero se separo bruscamente. Lo mire a sus ojos. Estaban negros como el ónix, hambrientos.
-¿Qué pasa Edward?-Le pregunte, volví a temer que fuera un sueño y que pronto despierte.
-Nada, perdón.
-¿Dónde has estado? La policía no te encontró por ningún lado-Le dije preocupada
-No te puedo decir hasta que no sepas la verdad, ¿Has notado algo raro en mi?-Me pregunto cauteloso.
-Sí, tu piel esta dura y fría, tus ojos esmeraldas ya no están. Y cuando te abrace no pude escuchar tu corazón…
-Es verdad, soy diferente, he cambiando mucho desde la última vez que nos vimos….
-¿Qué pasa Edward?-Le pregunte.
El susurro algo muy despacio, algo como "Bella, no me temas, no te hare daño"
-Bella, soy un vampiro.
Sentí como mi corazón se paro por medio segundo y comprendí el significado de mis sueños: ojos rojos, dientes afilados, expresión salvaje. Todo tomaba sentido en una sola palabra: VAMPIRO.
Abrace fuertemente su cuerpo de piedra.
-No me importa-L e susurre
El agarro mi cabeza entre sus manos de hielo. Y me miro profundamente con sus ojos de ónix.
-¿Qué no importa?- Me pregunto con una voz increíblemente aterciopelada.
-No me importa lo que seas, no me importaría tampoco si tuvieras cuatro ojos o dos cabezas, sigues siendo mi Edward. Lo eres y siempre lo serás.
-¿No me tienes miedo?-Me pregunto sorprendido.
-No, ¿por qué habría de tenerlo justo en este momento, cuando te veo luego de un año interminable?.
-Una persona normal me tendría miedo, siempre supe que eres especial y única en este mundo-Me dijo sonriendo y yo me ruborice. Eso pareció alterarlo un poquito porque me apretó un poco más fuerte.
-Lo siento, es la primera vez que interactúo con un humano-sonrió-Por cierto, tienes un olor delicioso.
-Gracias-Sentí como la sangre se acumulaba en mis pómulos.
-Te amo.
-Y yo a ti.
Agarro mi cabeza entre sus manos, la acerco hacia la suya y me beso.
Sus labios tenían un sabor increíble al igual que su aliento. Adictivo.
-¿Cómo te han transformado?-Le pregunte, quería saber todos los detalles posibles.
-Bueno, cuando salí a hacer mi caminata, me metí en un bosque para explorar. Cuando iba caminando, sin querer, pise una serpiente venenosa, y esta para defenderse, me mordió por todos lados. Haciendo que el veneno entre a borbotones. Por fortuna un vampiro, llamado Santiago, me encontró agonizando. Y al ver que ya el veneno estaba por llegar a mi corazón decidió morderme para salvarme. Al morderme me cargo y me llevo a su casa y espero a que concluya mi transformación. Cuando me desperté todo era nuevo mis sentidos estaban agudos, y lo que más me molesto ¡Mis ojos esmeralda desaparecieron y aparecieron dos rubíes rojos!. Salí a cazar por primera vez, case un gran oso. Estaba sumamente confundido y aterrorizado cuando lo mate, luego, Santiago me dijo la verdad, yo quede algo atónito. Paso un año y decidí contactarme contigo, ya no aguantaba sin ti. Lo malo es que ahora no voy a poder quedarme a tu casa a dormir como antes.
-¿Por?
-No puedo dormir-Me contesto con una sonrisa torcida.
-Que mal- Dije mientras hacia una mueca.
-Si- Me contesto rápido.
-Dime, Edward, ¿Por qué cuando te bese tus ojos cambiaron de color y te alejaste de mi?-Le pregunte, todavía tenía esa duda.
-Veras, mis ojos cambian de color según los sediento que este. Cuando están dorados estoy saciado, cuando están negros, no lo estoy. Cuando me besaste tú olor impacto en mi cara como una bola de demolición. Y temí no poder controlarme y… matarte.-Me estremecí-Tienes la sangre más dulce que olido jamás. -Dijo mientras me dedicaba una sonrisa torcida.
-Pues, supongo que gracias-Le dije riendo, el se unió a mis risas.
-Eres adorable.- Me dijo mientras tocaba mi mejilla con su mano de hielo. Yo me ruborice
-Tú también-Le dije mientras tocaba su cara con mi frágil mano.
Quede dudativa un momento.
-¿Edward, con que cazas?-le pregunte.
El se rio un poco.
-Con dos elementos. Con estas- dijo mientras me mostraba sus perfectas manos de piedra- Y con estos-Me dijo. Me exhibió una sonrisa mostrado unos afilados dientes perfectos- Yo me estremecí al imaginarlo cazando. Edward, al acecho de algún animal. Saltando encima de el y mordiendo su cuello para perforarlo.
-Creo que cuando este contigo deberé cubrir mi cuello-Le dije divertida mientras envolvía mi cuello con una bufanda.
El se rio fuertemente y con ganas.
-Sería inútil-Me dijo todavía divertido.
-¿Por?
-Mis dientes traspasan cualquier superficie, hasta acero.
-Pruébalo, muerde algo-Lo rete.
Enfoco su vista en mi cuello. Yo me lo tape rápidamente con mis manos. El se rio fuerte.
El extrajo algo plateado de su bolsillo.
-¿Y eso?-Le pregunte cuando se lo estaba por llevar a la boca.
-Es metal, Santiago tiene un don, sabe que materiales se necesitan para cada ocasión. ¿Quieres ver como atravieso este pedazo de metal con mis dientes?-Me pregunto.
-Primero dame ese pedazo, déjame ver si no es blando.- Le dije
Me lo dio, pero definitivamente no era blando era muy duro
-Está bien es muy duro, toma.
Él lo agarro y se lo llevo a la boca. Lo mordió sin ningún problema.
Me mostro el metal, estaba perforado, pero alrededor había un liquido blanco casi transparente. Lo quise tocar pero Edward agarro mi mano para que no lo haga.
-No lo hagas, es mi ponzoña. No sé si puede hacerte daño si la tocas.
-¿Te ayuda a traspasarlo?-Le pregunte mirando el pedazo de metal.
-No, cuando estoy de caza me ayuda a matar al animal. Es veneno.-Me respondió
-Cuéntame sobre ti, sobre mi familia. ¿Cómo están todos?-Me pregunto.
-Tu familia esta diferente desde tu desaparición. Mucho. Esme, muy pocas veces tiene una sonrisa en su cara y cuando la tiene es muy pobre y débil. Alice, ya no usa tantos colores en su vestidos siempre esta de negro, gris, negro, gris… Carlise está triste todos los dí , ya casi no se arregla, no se maquilla, no se peina, lo mínimo que hace es bañ ya no es juguetón ni chistoso. Jasper no quiere correr más porque cada vez que lo hace se le salen las lagrimas. Y yo estuve igual que ellos hasta hoy. Me alegro mucho volverte a ver.
-Yo también. ¿Me haces un favor?-Me pregunto.
-Lo que sea.
-Dile a mi familia que mantengan sus esperanzas. No les digas que estuviste conmigo. Aun es peligroso.
Asentí.
No las pasamos charlando…
Edward miro el cielo y se sorprendió.
-Bella deberías volver a dormir un poco.
-No, tu estas aquí y yo me quedare contigo.
-Bella también tengo que irme. Sino Santiago pensara que las cosas van mal o que te hice daño.
-¿Volverás a hablarme en los sueños?
-Siempre-Me prometió.
-Te amo- Le dije abrazándolo.
-Yo también, ahora ve a dormir.
-Adiós.
-Adiós .
Salí caminando del callejón y cuando mire para atrás Edward ya no estaba.
Espero que les halla gustado este capitulo. Disfruten de los demas Fics que estoy subiendo :)
Besos!
