Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro.
Referencias:Las cursivas en un diálogo son pensamientos.
Capítulo 3.
-Papá… sabes lo que significa que Akane haya leído esa noticia. ¿Verdad?- dijo tranquila pero seriamente Kasumi señalando cierto recorte de diario que se encontraba sobre la mesa.
Genma que se encontraba apoyando a su amigo en ese momento fue el primero en notar la presencia del chico que los observaba intrigado desde el corredor. Automáticamente el resto de los presentes voltearon a ver a Ranma.
-¿Dónde está Akane?- preguntó Nabiki con una mezcla de molestia y temor.
-E… Ella está en la escuela… hoy le tocaba limpiar el salón…- respondió el chico algo desconcertado.
Un incómodo silencio se hizo presente, la familia parecía no tener intenciones de explicar los acontecimientos y el instinto del joven le impedía preguntar algo. En vista de esto el patriarca Saotome se puso de pie tomando el recorte de diario y salió de la sala conduciendo a su hijo hacía el dojo. En condiciones normales Ranma se hubiera resistido, pero el ambiente en la sala era demasiado extraño por lo que se dejó guiar sin decir palabra. Una vez dentro del dojo ambos se sentaron en la duela.
-Lee esto…- dijo Genma entregándole el fatídico trozo de papel.
Luego de mirar a su padre con curiosidad se dispuso a leerlo. La expresión del chico pasó por la incertidumbre, la molestia, el asombro, la tristeza, y por último el desconcierto.
-¿L… La… señora… T… Tendo…?- preguntó mirando a su padre quien simplemente asintió. -¿L… la… niña…?
-Era Akane…- completó el hombre.
-Ella me dijo que…- continuó el muchacho hablando más para si mismo mientras contemplaba el recorte.
-Verás hijo…- comenzó el hombre recostándose en la duela mientras colocaba sus brazos como almohada debajo de su cabeza. –Tendo no me ha contado los detalles… pero luego de eso… – señalando el recorte que estaba en las manos del chico. -…Akane perdió la memoria, así que le dijeron que fue una enfermedad lo que mató a su madre.
-Entonces… ella no lo sabe…
-Kasumi encontró ese trozo de periódico entre las ropas de Akane esta mañana… suponen que lo encontró en la habitación de Tendo…
-Durante la limpieza de ayer…- completó el muchacho recordando ese día. –P… por eso desapareció… por eso regresó en ese estado…- reflexionó recordando la mirada perdida de la chica aquella tarde en el ático. –¡Tengo que buscarla!
Rápidamente se puso de pie y corrió hacia la puerta del dojo.
-Hijo…- Ranma se detuvo en la puerta. –No seas demasiado imprudente… esto es más complicado de lo que pensamos.- el chico volteó a ver a su padre. –Yo no sé nada… pero Tendo oculta algo…
Lo que menos le importaba en esos momentos era el señor Tendo y sus secretos, corrió rumbo a Furinkan, debía encontrarla y apoyarla, ella seguramente estaba sufriendo y lo había ocultado del resto para no preocuparlos. Akane solía hacer ese tipo de cosas, pero él no iba a dejarla sola, no ahora que había descubierto eso. De pie sobre un tejado la vio caminar rumbo al dojo, seguramente ya habría acabado su tarea, pero había algo extraño…
-Está completamente sola… y se la ve feliz…- pensó el observándola con atención.
Verla feliz era la gloria para él, pero no tenía sentido en esos momentos, sabía cuanto quería Akane a su madre, y tenía una idea de cuan culpable debió sentirse al enterarse de lo que en realidad sucedió. Y allí estaba ella, sin nadie cerca ante quien fingir, totalmente relajada y contenta. De un salto bajó a la calle cayendo a su lado.
-¡Ahh…! ¿Ranma?- la chica lo miró con una mano en su pecho por la impresión.
-Oye Akane… ¿Encontraste algo en la habitación de tu padre ayer?- nunca había sido bueno con las palabras así que lo mejor era ir al grano directamente.
-¿Qué? ¿A que te refieres?- preguntó desconcertada aún recuperándose del susto inicial.
-Un papel… con algo escrito… ¿Lo encontraste?
-No recuerdo… déjame pensar… sacudí los muebles, luego guardé unas cosas en el armario…
Akane enumeraba sus acciones, mientras Ranma comenzaba a dudar si motivarla a recordar habría sido buena idea.
-Dentro del armario encontré una caja… recuerdo que dudé si abrirla… y luego… luego…
No pudo continuar, cayó de rodillas sosteniendo su cabeza con sus manos.
-¡Akane! ¡¿Qué tienes?!- preguntó preocupado agachándose para quedar a su altura.
-M… me duele… intentar… recor… recordar…- explicó con dificultad.
-A… Akane…- balbuceó acercando temblorosamente su mano a ella. –T… Tranquila…
-¡Ahhh….!- se quejaba de dolor mientras gruesas gotas escapaban de sus ojos.
Era suficiente, estaba sufriendo, estaba llorando de dolor por su maldita obsesión por hacerla recordar. Debía calmarla, pero… ¿Cómo? Tal vez si la abrazara, un abrazo pequeño… solo uno… si hago mal lo sabré… me golpeará…
-N… No es necesario que recuerdes nada…- le susurró mientras la acercaba lentamente. -¡Maldita sea! ¡¿Akane que está sucediéndote?!- se preguntó colocando la cabeza de la chica en su pecho.
Luego de mecerla dulcemente durante un rato el dolor desapareció, y regresaron juntos a casa, ella más tranquila, y él, perdido en sus pensamientos, con una expresión de profunda preocupación. La cena habría transcurrido normalmente si no hubiera sido por los cinco pares de ojos que sin ningún disimulo se encontraban pendientes de la chica.
-¿Por qué todos me miran?- preguntó ella.
-¿Por qué dices eso hermanita?- preguntó Kasumi con su habitual sonrisa.
-¡No sé de que hablas! ¡El único que no te despega los ojos de encima es tu prometido!- comentó Nabiki algo molesta intentando cambiar el tema.
El inocente comentario de Nabiki cumplió con su cometido cuando Akane desvió la atención de su familia para centrarla en el joven de trenza que se estaba ahogando con un trozo de pescado.
-¡Ranma! ¡¿Te encuentras bien?!- preguntó preocupada mientras le daba "suaves" palmaditas en la espalda.
-S… si… estoy… estoy bien….- dijo con dificultad. –Ya deja de golpearme… por favor…
-¡Mph…! ¡No vuelvo a ayudarte!- exclamó molesta. -¡Me voy a dormir!- diciendo esto se retiró, después de todo no le resultaba muy cómodo cenar con todos viéndola tan raro.
-¡BUAAAAA MI HIJITA! ¡ALGO LE PASA!- comenzó a llorar Soun una vez que Akane se fue.
-Pues yo creo que fue la única que se comportó normalmente…- comentó Genma mientras Kasumi asentía con una sonrisa.
Ya todos habían ido a dormir, excepto Ranma quien sentado en medio del dojo analizaba los acontecimientos.
-Akane perdió la memoria luego de… aquello…y ahora nuevamente… cuando leyó sobre… eso… definitivamente hay algo que está impidiendo que ella…
Sus reflexiones se vieron interrumpidas por un sonido, al voltear a ver de que se trataba encontró a un confundido cerdito negro.
-Ryoga…
-¡Cuiii cuiii!- el cerdito se lanzó a atacar a Ranma quién lo tomó por la pañoleta en pleno vuelo.
-¡Ven conmigo!- diciendo esto salió del dojo rumbo a la ventana de su prometida.
El pequeño cerdito chillaba furiosamente mientras Ranma se metía en la habitación de su dulce Akane.
-¡Cállate idiota la vas a despertar!- exclamó en voz baja el chico acercando al cerdo a su rostro.
El cerdo aprovechó la cercanía para morderle la nariz provocando que el chico lo soltara.
-¡MALDITO CERDO PERVERTIDO!- gritó Ranma olvidando por completo donde se encontraba, mientras perseguía a Ryoga por la habitación. -¡Te tengo!- exclamó con fuego en los ojos cuando logró tomar al cerdito por el cuello.
Su molestia desapareció en un segundo cuando se percató de un pequeñísimo detalle, su prometida no había despertado a pesar del escándalo que habían armado. Miró hacía su cama y la encontró durmiendo con el oso en brazos, se veía intranquila como si estuviera en medio de una pesadilla.
-Detesto que duermas a su lado… pero esta vez te ayudaré…- le habló a Ryoga quien lo observaba intrigado. –¡Truco de las castañas!
En un instante cambió al oso por P-Chan, lanzando al primero con rabia al suelo.
-¡Ja…!- le espetó al osito mientras Ryoga lo observaba sin comprender. –Y tú no hagas nada pervertido… estaré vigilándote.
Luego de la advertencia a Ryoga, Ranma salió nuevamente por la ventana dejándola abierta. Un par de horas más tarde regresó.
-¡¿Qué demonios?!
Ranma se encontró a Akane dormida con el osito en brazos, y por más que buscó no halló rastro de P-Chan.
-¡Maldito cerdo despistado! ¡¿Cómo se le ocurre perderse ahora y dejar al oso en su lugar?!
Tomó al oso sin importarle si Akane despertaba y lo lanzó por la ventana con furia.
-Veamos si ahora regresas…- pensó mirando la ventana con una media sonrisa.
Por alguna razón esa mañana despertó temprano como si algo le molestara, y a causa de eso Kasumi le pidió que despertara a Akane. Golpeó la puerta de su prometida, pero al no recibir respuesta la abrió. Se puso pálido de la impresión al ver nuevamente al osito, allí en los brazos de Akane. Corrió hacía ella, estaba muy fría y pálida, arrojó al osito contra una pared y la tomó en brazos intentando darle un poco de su calor.
-¡¿QUIÉN ERES Y QUE INTENTAS HACERLE?!- le gritó con ira.
Akane quien acababa de despertar miraba desconcertada como su prometido le gritaba al osito.
-¿R… Ranma...?- preguntó algo intimidada.
-A… Akane…- balbuceó algo sonrojado alejándose de ella. -¡No vuelvas a dormir con esa cosa!- le ordenó señalando al inofensivo osito que estaba tirado en el suelo.
-¿Por qué?- preguntó ella mientras caminaba hacía el muñeco.
-¡Porque es malo!- exclamó muy convencido viendo como ella lo tomaba. -¡No te le acerques!
-¡Estás haciendo el ridículo Ranma!- le informó mientras observaba con atención al oso. –Sus ojos están más abiertos que antes…
-¿Qué?- preguntó acercándose. –Es verdad, sus ojos están casi completamente abiertos.
Luego de mucha insistencia logró que Akane le prometiera que no se acercaría al oso por un tiempo, claro que ella lo prometió más para no llegar tarde a la escuela, que por los coherentes argumentos del chico. Las clases transcurrieron en calma hasta que Shampoo irrumpió al salón rompiendo todo a su paso.
-¡Nihao airen!
-¡Shampoo estamos en clase!- exclamó Ranma cansado de que esas interrupciones se hubieran convertido en una rutina para la chinita.
-Shampoo sólo querer que Ranma invitar a cita.- le decía mientras se le frotaba.
-¡Ranchan nunca te invitaría a una cita!- exclamó Ukyo saliendo en defensa de su amigo. –Él sólo me invitaría a mí. ¿Verdad Ranchan?- preguntó colgándose del brazo libre del chico.
-¡Jojojojojo!- la risa estridente acompañada de cientos de pétalos negros anunció la llegada de… -¡Ranma sama saldrá sólo conmigo! Él jamás se rebajaría con un par de chirusas de su calaña.
El aura de la chica de cabellos cortos azulados estaba a punto de incendiar las cortinas del salón.
-¡VAYAN A HACER ESO A OTRA PARTE!- gritó Akane furiosa.
-¡Tú no eres nadie para darle órdenes a mi Ranma sama! ¡Jojojojo!
-¡Claro que no! ¡Tú siempre maltratas al pobre Ranchan!
-¡Tú ser mala mujer que no ser femenina ni buena esposa! ¡Tú no merecer a airen!
Ranma en medio de las tres chicas que lo jalaban por sus brazos y su trenza no se percató de los dulces comentarios de estás. Akane interpretó el silencio de su prometido como un aval a las palabras de las chicas, así que sin poder resistirlo se retiró del salón. Cuando logró deshacerse de las chicas Ranma fue tras ella, al llegar a la casa Kasumi le dijo que su hermanita estaba en su cuarto, así que más tranquilo decidió usar el tiempo libre en investigar a ese extraño muñeco. Con esto en mente se dirigió a la consulta del doctor Tofú, tal vez él supiera algo.
-¿Ranma me podrías alcanzar ese libro gris de allí?- pidió el doctor Tofú señalando una estantería, había pasado aproximadamente media hora desde que comenzaron a buscar y aún no encontraban nada.
-Aquí tiene…- dijo el chico entregándole el libro.
-Mira esto Ranma…- dijo atrayendo la atención del muchacho hacía una de las imágenes del libro. –¿A estos ojos de referías?
-¡Así es! ¡Exactamente eso ojos!- exclamó el chico. –Sólo que no los tenía completamente abiertos.
-Si los abre por completo todo estará perdido…- dijo el doctor mirando seriamente a Ranma.
Mientras tanto en su habitación Akane se encontraba desmayada en el suelo con lágrimas en sus ojos y el osito en brazos. Un fuerte resplandor se desprendía de los ojos completamente abiertos del muñeco.
Continuará.
Hola!!! ¿Cómo están todos? Espero que bien…
Disculpen por la tardanza, no tengo excusa… lo siento…
Muchas gracias por sus comentarios y por leer mi fic. Gracias gracias…
Bueno no se ustedes… pero yo me pregunto que pasó con P-Chan…
Agradezco a Akemyanngel y Enaka que son mis beta-readers.
Saludos a todos nos leemos pronto.
