NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE RUMIKO TAKAHASHI, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO ESTAS HISTORIAS.
¡Hola de nuevo! Me alegra saludarles desde mi otra historia que ya llevo una buena cantidad de días sin actualizar. Muchas gracias por los comentarios, favoritos y alertas, que entre tantas cosas me inspiran y dan ánimos para continuar con ésta historia.
Revisión de Comentarios:
SweetRock: La historia comenzará a llevar un curso entrelazado por los propósitos, y prometo terminarla cueste lo que cueste.
Akya09: Gracias por la manera en que te expresas acerca de mi historia y redacción, tan positiva y emocionante :)
Strawberry002: Me llamó la atención el desanimo que demuestras por no terminar tus historias, personalmente me gustaría ayudarte si es que consideras mi apoyo como necesario o positivo hacia tus proyectos. Gracias por tu comentario ^^
S-ReikiSaotome-T: Si cumple en mayo eso le daría a Akane cinco meses de práctica y por más torpe que sea considero ése un buen tiempo para desarrollar el talento de la cocina ¿No? ¡Muchas gracias por tu apoyo! siempre me animan tus reviews.
eliza aoi: Tu observación sobre que mantengo el carácter de cada personaje es quizá lo que más me gustó de entre tantas cosas que dijiste, porque es en lo que más me esfuerzo, no deja de alagarme que agregues a favoritos tu historia y manifiestes tanto interés en su continuación. Gracias.
Akai27: Bueno, haré lo que esté a mi alcance porque esa me parece una buena forma de pago por sus comentarios. ¡Thanks!
Cumplido Diario.
Ranma estaba sentado en su pupitre comiendo el almuerzo que en esta ocasión le había preparado Akane. Fue una grata sorpresa para la familia Tendo descubrir que su integrante menor había aprendido por fin el arte de preparar alimentos ricos, y todo gracias al libro de recetas de su madre fallecida que aún en el otro mundo seguía haciendo milagros.
Ese almuerzo en particular le pareció a Ranma más rico que los anteriores platillos hechos por Akane y eso le dejó pensando. Su prometida había aprendido a hacer algo que jamás creyó posible en ella: cocinar bien. ¡Había demostrado tener bastante fuerza de voluntad y perseverancia! Además, sin poderse burlar por la ausencia de sus habilidades en la cocina, las discusiones entre ambos habían disminuido considerablemente.
No obstante claro había peleas cotidianas por razones insignificantes que a veces le costaba recordar. Sólo que eso no menguaba los nuevos y extraños sentimientos hacia ella "Siento deseos de hacer algo por ella… algo que la haga sonreír"
¡Pero era tan difícil! Akane siempre malinterpretaba sus intenciones y él tenía miedo de herirla o enfadarla lo suficiente como mandarlo a volar hacia los bosques que rodeaban Nerima. "Pero qué de problemas me causa ése temperamento suyo"
Siguió comiendo, sabía que Akane estaba muy orgullosa de su más reciente logro. Y él también estaba orgulloso por ella. Akane se mostraba más feliz desde su cumpleaños y le encantaba verla sonreír.
Eso le trajo de vuelta los mismos pensamientos: quería hacer algo por ella pero ¿el qué? ¡Maldición! Nunca había sido bueno para dar gracias, ni pedir perdón, ni demostrar sentimientos, ni ser cariñoso, ni…
Golpeó levemente el pupitre.
"¡Ni, ni, ni, ni, ni, ni!" ¿Se la iba a pasar toda la vida con esos problemas? No era posible ¡Inconcebible en un artista marcial de su calibre! ¡No! Debía ya de una buena vez afrontar sus imperfeccionar y comenzar a trabajar en pulirse, de la misma manera en que lo estaba haciendo Akane. Lentamente, nadie pedía milagros. Solo que los resultados podrían ser alentadores.
"¡Pero no se quedará así!" Repentinamente, esa intención de ser bueno se transformó en una competitividad muy típica en los Saotome. Si Akane podía repentinamente ser una buena cocinera ¿Por qué no podía él ser, repentinamente, un buen prometido? Se sonrojó primero ante el sentido en que iba esos pensamientos, para luego sonreír altivamente.
¡Claro! Él podría superarse, como ella lo hizo.
Cayó repentinamente en la cuenta de que no sabía en qué podría superarse. Desalentado, se desplomó sobre la butaca.
Terminó el almuerzo y las horas de clases empezaron. Estuvo un buen tiempo mirando de reojo a su prometida tomar apuntes y prestar absoluta atención a los maestros. Cuando la escuela terminó, desganado se echó la mochila a los hombros y caminó hacia la salida.
-¡Ranma!—le habló su prometida, haciendo que volteara para verla.
Akane se le acercaba cargando su maletín en ambas manos y con una sonrisa. Detrás de ella estaban sus amigas.
-Iré a comer un helado y llegare más tarde a la casa ¿Te adelantas y le dices a Kasumi, por favor? Prometo estar para la cena.
-Claro—fue lo único que pudo responder.
-Adiós.
Se fue rápidamente charlando hacia el centro de la ciudad, seguramente al mismo puesto de mantecados que tanto les encantaba a esas chicas. Ranma las miró perderse y después dio la vuelta para llegar al Dojo.
Sin Akane al lado suyo caminando y hablando, Ranma pudo pensar mejor. Había muchas cosas que Akane le recriminaba, su falta de cortesía, su torpeza al hablar, que era tonto e insensible, presumido, presuntuoso, egocéntrico ¡Vale! Un buen de defectos. Pero ¿Por dónde empezar? ¿Nadie le daría una pista siquiera?
Para ser francos sus ideas no estaban fijas y eso atinaba a confundirlo de más. Desesperado, un ruido que captó su atención le salvó de una crisis emocional. Eran golpes… consecutivos… muchos golpes… ¡Y venían del Dojo!
"¿Qué, construyen algo?" Entró de inmediato y se sorprendió de encontrar a su madre con un martillo en la mano, clavando clavos de hierro en unos trozos de madera. Todo aquello en el jardín.
-Mamá ¿Qué haces?
Nodoka alzó la mirada, sonriéndole.
-Hijo mío, ven aquí.
Ranma dejó el maletín en el suelo y caminó hasta pararse al lado de su progenitora. Ella entonces le tomó una de sus manos.
-Esta es una lección muy importante que llevo tiempo pensando cómo darte, hijo—explicó tranquila.
-¿Qué es?
-Mira.
Ella agarró un clavo y entonces lo posicionó sobre la madera. Con la otra mano agarró el martillo.
-Imagina, tesoro, que un día pierdes la paciencia o por bromear, comienzas a insultar a una persona ¿Cómo crees que la otra persona se sentirá?
-¿Triste?—dijo por adivinar—¿Herida?
-Exacto—entonces, con fiero golpe, Nodoka comenzó a clavar el trozo de metal en la madera—Y las palabras duelen tanto o más que estos clavitos. Son como golpes directos al corazón, hijo.
Ranma asintió, comprendiendo de inmediato lo que su madre quería explicarle.
-Pero—interrumpió el chico.—Si pedimos perdón y nos lo dan ¿No vuelven entonces a ser normales las cosas?
Su madre, con una sonrisa, negó. Volteó el martillo y entonces pudo quitar el clavo. Nodoka agarró la mano de su hijo y en su palma colocó aquel trozo de fierro, apuntando después a la madera.
-¿Ves el hueco? Es exactamente lo mismo. Al pedir perdón retiras el daño, pero la herida sigue ahí tesoro. La madera jamás volverá a ser pulcra y lisa, quedará ahuecada, y a ese hueco nada lo podrá cubrir.
Abrió los ojos como si se le hubiera revelado un secreto ancestral nunca antes imaginado. Nodoka río ante su expresión y le dio el martillo.
-Ya sabes hijo mío. Ahora, no cometas esos mismos errores. Es mejor palabras amables y frases dulces—se paró y entró a la casa, dejando a Ranma enfrente de la tabla agujerada y sin despegar su vista de la madera.
Sonrío para sí mismo. "Esto es exactamente lo que necesitaba" se dijo a sí "Akane siempre me dice que la ofendo mucho y después de ver esto, no me imagino la de agujeros que debe tener" Un dejo de tristeza se coló en sus expresiones "Palabras amables tendrá... ¡Sí, le haré un cumplido todos los días sin falta! Y contendré mi enorme bocota"
No sabía que aquello resultaría más difícil de lo imaginado.
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-¡RANMA NO BAKA VAMOS A LLEGAR TARDE AL COLEGIO!—Gritó la peli-azul tan fuerte como sus pulmones lo permitieron, dejando atrás a su prometido en la frenética carrera contra el tiempo para llevar al colegio—¡Y TODO POR CULPA TUYA!—Agregó.
-¿Mi culpa? ¡Niña bo…!—se tuvo que morder la lengua para que el habitual insulto no saliera de sus labios. Sintió dolor pero no dijo nada más, Akane lo miró extrañada debido a la falta de sus gritos.
-¿Qué me ibas a decir, tonto?—lo incitó a que terminara la frase.
-N-nada—"Niña boba ¡Eso te iba a decir!"—¡Corre que se hace tarde!
Akane retomó el ritmo del trote y ambos cruzaron la puerta de la escuela justo cuando sonó la campana. Suspiraron aliviados mientras cruzaban la puerta del salón, el maestro aún no llegaba ¡Lo habían conseguido!
Ya sentada en su pupitre, Akane miró fijamente a Ranma. ¿Por qué no la había insultado como todas las mañanas? Eso era algo extraño. ¡Ese no era su Ranma!
¡POOM!
-¿Y ahora qué?—demandó saber, mientras la nube de polvo se disipaba y podía apreciarse el inmenso hoyo en la pared, cortesía de una amazona con cabello púrpura—Bueno ¿Es que no conocen la función de una puerta?
-¡Ni hao Airén!—saludó como siempre—Shampoo cocinar delicioso desayuno para Ranma.
La china se colocó frente al chico quien, en su conmoción, no supo cómo reaccionar. Shampoo le tendió la cajita en donde guardaba el tazón de tallarines, emocionada de que lo aceptara. Pero la caja salió volando cuando una espátula plateada la golpeó.
-¡Pero qué insistente eres! Ranma sólo comerá los okonomiyakis que le preparé.—y Ukyo mostró la cajita llena de los panes tradicionales, listos para dárselos al artista marcial.
"Ya se habían tardado. Dos días sin aparecerse era demasiado bueno ¡Casi un cielo!" pensó Akane con sarcasmo, mientras sacaba su cuaderno de actividades y comenzaba a contestar unos problemas de matemáticas difíciles, en un intento de alejarse de aquel barullo.
-¡Oigan, tranquilas!—Ranma no se las estaba viendo nada bien mientras trataba de calmar a sus dos autoproclamadas prometidas. Pero como eso era ya cosa de todos los días, a nadie del salón le sorprendió.
-¡Ranma quererme sólo a mí!—gritaba la china, mientras enfrentaba cara a cara a una molesta castaña quien la intentaba golpear con su espátula.
-¡Eso es mentira!—replicaba la otra.
-¡Akane, ayúdame!—gritó el desesperado chico mientras era arrastrado por las dos locas. La peli-azul no levantó la vista de su cuaderno.
-Ni loca. Estoy ocupada—respondió.
-¡A…!—se mordió de nuevo la lengua para no gritarle las miles de palabras no gratas que le vinieron a la mente.
Akane nuevamente lo miró, pero ya el chico había desaparecido entre las peleas de ambas chicas, por los pasillos de la escuela. ¿Por qué no la había insultado? Akane ya consideraba esos insultos como parte cotidiana de sus días, de cierta manera le agradaban, porque era la forma en que Ranma le demostraba lo mucho que se fijaba en ella y cómo en muchos aspectos de su vida la chica le era importante… aunque las palabras no fueran las adecuadas, demostraban esas emociones.
¿Acaso le era ahora tan indiferente que no merecía un insulto por parte de él? "¡Akane te estás volviendo loca!" se recriminó a sí misma "¿Merecer un insulto de él? ¡Merezco elogios! Este baka me va a enloquecer un día de estos" Y regresó sus atenciones a los problemas de matemáticas.
Por unos quince minutos.
"¿Dónde estarán?" se paró y dijo a sus amigas que iría al baño, una excusa por si llegaba el profesor. Salió y siguió la misma ruta en donde escuchó los últimos gritos de su prometido. Pero no encontró nada. "¿El Gimnasio?" casi siempre terminaban peleándose ahí.
Cuando llegó al enorme gimnasio de la escuela, sólo encontró a unos grupos de segundo practicando así como varios equipos de artes marciales.
-¡Mi hermosa Akane Tendo! ¿Tanta impaciencia tienes que vienes a verme mientras entreno? Era de esperarse—exclamó el egocéntrico de Kuno mientras la miraba e interrumpía abruptamente su combate con la katana.
-Kuno ¿No has visto a Ranma?—preguntó.
-¡Ese vil Saotome que te engaña con sus trucos! ¡Ahora sí lo mataré!
-Pero…
-¡No te apures mi bella Akane!—la cogió en sus brazos haciendo que Akane gritara—Te protegeré de tan repugnante ser.
El buen mazo repentinamente cayó con fuerza sobre la cabeza del chico, haciendo que se desmayara y por ende, Akane quedara libre de sus morbosos y galantes juegos. Ella miró el rededor sin encontrarse con el chico de la trenza. "A lo mejor el patio"
Y salió en su búsqueda.
-¡Mi bella Akane!
"¡Maldición! Que poco le dura a éste la inconsciencia ¿Va a empezar tan temprano?" corrió hasta perderse a la vista de Kuno cosa que le dio provecho para irse al patio. Ahí estaban las huellas de una pelea, pero no las que provocaron tal desorden.
-Me rindo—exclamó, viendo al sol elevarse hasta lo más alto del cielo y la campana de salida comenzando a sonar—Todo el día buscándolo… no vale la pena, ni sé para qué me esfuerzo tanto.
Subió al salón para recoger sus cosas, ahí también estaban las de Ranma. "No se ha aparecido por aquí… ¿Y si se las llevo?... no pierdo nada" agarró el maletín de su prometido y con ambos salió rumbo a su casa. Las amigas de Akane ya habían salido de la escuela, no le quedó de otra más que irse directamente al Dojo.
-Este Ranma… en él no se puede nunca confiar—afirmó con enojada.
-¿Qué cosas dices de mí Akane?
Ella se sorprendió bastante cuando encontró al chico con ropa algo sucia parado sobre la barda y mirándola fijamente.
-Lo que oyes, eso digo—respondió, aún molesta—Y toma tus libros.
Ranma los atrapó en el aire después de que su prometida los arrojara hacia él. Saltó hasta caer al lado suyo antes de continuar hablando.
-Gracias por ayudarme, por cierto—dijo con sarcasmo.
-¿Desde cuándo es mi obligación ayudarte?
-¡Sabes que apenas puedo con esas locas!
-Por que te dejas, bien puedes dejarles en claro que no quieres nada con ellas.
-¡Y ahí vas otra vez con tus celos!
-¡Yo no estoy celosa!
-¡Qué va! Se nota a leguas.
-¡Eres un estúpido engreído, eso eres!
-¡Y tú una boba!—se tapó la boca horrorizado ¡Todo el maldito día esforzándose en no decirle nada hiriente y ahora justo cuando atardecía iba perdiendo la voluntad!
Vio los ojos de Akane llenos de furia.
-Ya te habías tardado en insultarme hoy—escupió las palabras enojadísima y se dio a vuelta para caminar, dándole la espalda.
-¡Oe, espera Akane!—corrió para alcanzarla, deteniéndola al ponerle la mano sobre el hombro. Pero ella se movió bruscamente para soltarse de su agarre y, sin mirarlo, habló.
-¿Qué quieres?
-Yo… perdón ¡De verdad lo siento!
-Bien, te perdono.
Y ella siguió caminando.
-¿De verdad?
-Que si.
-Pero ni siquiera me estás viendo.
Ella volteó y Ranma pudo ver muy bien los ojos cristalinos reprimiendo un llanto.
-¿Para qué? Vayamos a casa Ranma.
Caminó detrás de ella ausente, pensando lo que su madre le había dicho y que era verdad: ahí estaba Akane, triste y llorosa por unas cuantas palabras. ¿No había manera de solucionar eso?
"Dije que le haría un cumplido diario…. Creo que éste es el momento" se acercó a ella y sin que Akane pudiera esperarlo, agarró tiernamente su mano y habló mirando al suelo.
-¿Sabes, Akane?... tú… tú comida de hoy estuvo deliciosa y… te ves linda aún cuando te enojas.
Akane abrió desmesuradamente sus ojos.
-¿Qué dijiste?
-¡Lo que oíste!—no la soltó de la mano mientras caminaban, pero estaba demasiado sonrojado como para atreverse a mirarla.
-Gracias.—dijo ella.
Y se sintió por un momento la mejor y más feliz de todas las personas.
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-Ranma.—decía ella con voz alta, pero sin gritar—Ranma ya levántate.
El chico no hacía caso alguno de los llamados de su prometida. Las manos de Akane se cerraron en dos puños duros mientras trataba de calmarse para encontrar una buena solución que no fuera tirarle una cubeta llena de agua fría a su prometido para que despertase.
Extendió una de sus manos ya abiertas y comenzó a menear el cuerpo de Ranma en un intento de despertarlo. El chico siguió roncando, así que lo movió casi con brusquedad y dijo:
-¡Despierta!—el grito no fue tan fuerte como en otras ocasiones, y sumado al movimiento de su cuerpo Ranma finalmente abrió los ojos.
Pero algo debía estar mal… él siempre despertaba empapado por la "paciencia" de su prometida y ahora estaba completamente seco y viendo al techo ¡Debía seguir durmiendo!
-Anda Ranma, levántate.
¿O estaría mojado sin darse cuenta? Vio su mano, era la de un hombre y no la de una mujer. Vio a Akane, ya vestida con el uniforme, sentada al lado suyo.
-¿Es hora de ir a la escuela?—preguntó.
-Sí, y llegaremos tarde si no te apuras—contestó.
-¿De verdad estoy despierto?
-¡Que sí!
Ranma se levantó de un salto y si, estaba despierto, seco y con la ropa doblada en un mueble listo para ponérsela. Akane salió para darle privacidad mientras se vestía y bajó para comer algo de que lo que Kasumi o Akane hubiesen preparado ese día.
-¿Hoy Akane no te dio tu ducha matutina?—preguntó Nabiki con humor, el típico de ella.
-No.
-Eso es de extrañar ¿Habrás hecho algo bien, para variar?
Quiso contestarle algo pero las palabras no salieron de su boca. Pensó en eso que la molesta de Nabiki había dicho y por la cabeza le cruzó la descabellada idea de que tenía razón. El día anterior le había dicho que era bonita y ahora ella lo despertó con mayor dulzura… aunque bueno cualquier forma de despertar es mejor que con agua helada.
"Si así me va a pagar los cumplidos le haré miles todos los días" pensó con una sonrisa de satisfacción al tiempo en que salía con Akane rumbo a la escuela. Ella iba sonriente y feliz, tarareando una canción.
"Hoy no arruinaré nada ¡Contendré mi bocota mejor que ayer!"
Con la práctica se adquiere la costumbre ¿No, Ranma?
Este capítulo salió más corto que el anterior, y creo que los siguientes serán más o menos igual. Ahora le tocó a Ranma plantearse un propósito, para variar, guiado por su competitividad. Ya que Ranma no es muy dado a la autoexploración para reconocer sus errores (¿Ranma Saotome mencionando sus desperfectos? ¡Eso sí que es una señal del apocalipsis! xD) pienso que su motivación al cambio debe ser una competencia, va más con su carácter.
Tampoco serán sencillas las cosas para él, verán entre propósitos qué cosas más ocurrirán. Lo que sí es que éste será un comienzo de intensos cambios positivos que llevara a los dos muchachos a la tan ansiada madurez que vimos poco en la serie. El siguiente propósito es de Akane y va en relación con los sentimientos que los cumplidos de Ranma empiezan a desencadenar en ella.
Espero les agrade el rumbo del fic, la escritura y en general, todo. Esperaré pacientemente sus comentarios.
chao!
