"Antes dijiste que la espada del ángel estaba manchada de óxido. Te equivocaste. No es óxido, sino sangre…"

3 - Muerte bajo la Luna Negra

La voz de Haruka, como la de alguien que está acostumbrado a contar historias, se volcaba en direcciones insospechadas, haciendo que la violinista se rindiera completamente al relato. No había mirado a Michiru ni una sola vez, y a esta le dio la impresión de que le incomodaba hablar de aquello.

"Hace quince años" prosiguió tras una pausa "Halfmoon Hall era un lugar más próspero aún que ahora. Yo no recuerdo casi nada, claro está, pero esas cosas se intuyen. Por los comentarios de los demás, ya sabes."

De hecho, Michiru no lo sabía. Pero no consideró apropiado comentarlo.

"El hijo del señor de la mansión, con sus relucientes veintidós años, acababa de casarse. Amor a primera vista; bueno, eso he oído. La chica, al parecer, había surgido de la nada. Sin parientes, referencias, o dote alguna. Simplemente un nombre; Serena."

La rubia hizo una pausa y se incorporó, clavando los ojos en Michiru.

"¿Has conocido ya a las demás chicas, o a Selena?"

Michiru sacudió la cabeza en negación.

"Dicen que Selena es la viva imagen de su madre. Piel pálida, larga melena de un rubio dorado, grandes ojos azules, una auténtica descriptio puellae, ¿no crees? Un ángel."

La chica de cabello aguamarina se dijo ligeramente molesta si era necesario ser rubia y tener los ojos azules para parecer un ángel. Inmediatamente apartó aquel pensamiento, que se le antojó completamente ridículo en una ocasión como esa. Tuvo la momentánea impresión de que era el hecho de que Haruka pensara eso lo que la había molestado. No, que tontería.

"Fuera como fuese, el matrimonio era feliz. Lo tenían todo: juventud, dinero, amor, salud… Pero no duró mucho. Al menos esto último. Ese invierno, surgió en esta parte del país un repentino brote de tuberculosis. No sé si has oído hablar antes de aquello. Causo un gran número de muertes, especialmente niños."

Michiru asintió. Sus padres le habían hablado en muchas ocasiones de su milagroso escape a aquella enfermedad.

"Claro que no solo afectó a los pequeños. Él enfermó. Su padre hizo todo lo que estuvo en su mano, pero su hijo se debilitó poco a poco, y murió meses después. Fue un duro golpe para el señor, que por aquel entonces ya era muy viejo. Dicen que murió de pena."

Haruka paró de nuevo. Se rascó la cabeza pensativamente.

"No lo recuerdo muy bien…" empezó, vacilante. "Pero yo estuve en los funerales. Aún no había cumplido los tres años, y la verdad es que apenas… cuando pienso en ello, solo me viene una sensación de negrura. Pero recuerdo a Serena. Yo iba de su mano¿sabes? Y sé que su aspecto me dio miedo. Como el de un fantasma, aún me dan escalofríos si…"

Aquí la chica paró bruscamente. Michiru se giró para mirarla, y vio que se había ruborizado. Entendió de repente que debía de ser la primera vez que Haruka hablaba de aquello con alguien. Se sintió orgullosa.

"A consecuencia del brote de tuberculosis," continuó la rubia tras un carraspeo "aconsejaron a Serena que la examinase un médico. Y para sorpresa de todos, resultó que Serena estaba en un avanzado estado de gestación; muy avanzado, dijeron algunos, para que su difunto marido fuese el padre del bebé.

Pero su embarazo no fue lo único que descubrieron. Después de la muerte de su marido y del señor, quien la había considerado como una hija, Serena estaba muy débil. Todos pensaban que no sobreviviría lo suficiente como para dar a luz.

Sin embargo, contra todo pronóstico, lo hizo. Selena Serenity nació antes de lo que debería, y según he oído era tan pequeña y tan débil que una de las comadronas se echó a llorar porque creía que había nacido muerta. Afortunadamente no fue así."

En este punto la voz de Haruka se enterneció. Michiru tuvo la seguridad de que quería mucho a la niña. Para su sorpresa, ella misma empezaba a sentir afinidad por ella, a pesar de que no la conocía. Tal vez se debía a su historia.

"Y de esa manera, llegamos casi al final. A pesar de que, como ya he dicho, Serena estaba muy débil, el médico que la había atendido durante el parto era optimista en cuanto a su recuperación, ahora que había superado el embarazo. Pero, " y aquí su voz cambió "el mismo día del nacimiento de su hija, tras haberla amamantado (no permitió que lo hicieran las nodrizas), Serena se empeñó en pasear por el jardín. Desoyó los consejos del médico y de sus criadas, y salió a pesar de que ya había anochecido. No permitió que la acompañase nadie.

Pero no volvió. Y tras unas horas salieron a buscarla. La encontraron… la encontraron en el centro del laberinto. Muerta. Ella… "Haruka respiró hondo "se había lanzado contra la espada del ángel."


Michiru permaneció mirando el suelo unos segundos. Aquella última frase la había afectado. Comenzó a temblar incontrolablemente.

"Oye… ¿estás bien?" Haruka se acercó a ella y tomándola de la barbilla la obligó a levantar la vista. La violinista asintió, pero el gesto perdió fuerza cuando la rubia vio las lágrimas que empezaron a rodar por sus mejillas.

"No quiero volver a ese lugar…" musitó la chica, sorprendida de la debilidad de su propia voz. Quedó más sorprendida aún cuando Haruka la rodeó con sus brazos.

"No tengas miedo. Hará falta algo más que una estatua si intentan hacerte daño." La rubia no supo de dónde habían salido aquellas palabras, y permaneció quieta sin decir nada cuando Michiru hundió la cabeza en su hombro. "Además" añadió para disimular un tanto su afirmación anterior "te puedo asegurar que esa estatua no es un ejemplo de vitalidad." La chica sintió la sonrisa de Michiru contra la piel de su hombro, y cogiéndola de la cintura, la apartó suavemente. La violinista se esforzó por sonreír.

"Yo…"

"Si te das prisa puede que llegues a tiempo para el desayuno, ahora que lo pienso." La interrumpió Haruka, con una sonrisa que parecía decir que no tenía por qué disculparse. Michiru abrió los ojos con sorpresa.

"¡El desayuno¡Lo había olvidado por completo!"

"Te acompañaré a la mansión. Así podrás ver los exteriores del jardín." Michiru asintió, agradecida de no tener que volver a atravesarlo.

Durante el camino de vuelta, se le hizo más patente aún que Haruka tenía una gran conversación. Le parecía imposible aburrirse con ella. Conocía los nombres de todas las flores, y aún de los árboles, y los salpicaba con anécdotas que le habían ocurrido ("¿Ves el roble de allí? La primera vez que subí a su copa tenía siete años. Mientras bajaba, tropecé y me escurrí de rama en rama hasta que caí al suelo. Podría decirse que caí sobre cierta parte trasera de mi cuerpo. Fue horrible.").

"¡Imperdonable!" gritó Haruka de repente, parándose por completo.

"¿Qué ocurre?"

"Pues sucede, señorita" dijo la rubia con una sonrisa seductora "que aún no sé su nombre."

"Oh" murmuró la violinista "Michiru, Michiru Kaioh. Siento no haberlo dicho antes, yo…" paró en seco cuando Haruka tomó una de sus manos para besarla.

"Haruka Tenoh" dijo entonces "Un placer."

Vale. Se estaba ruborizando. Era una simple reacción debido a la sorpresa que le había causado el masculino gesto de Haruka. Algo comprensible.

Siguieron caminando, esta vez en silencio, la violinista mirando a su compañera de reojo; Haruka sonreía mientras tatareaba suavemente. Pronto llegaron al sendero principal, que llevaba directamente a la casa. Entonces a Michiru se le ocurrió algo que no había pensado antes.

"¿Crees," empezó, intentando elegir bien las palabras " que Selena es verdaderamente la hija de…?"

"Creo," la interrumpió Haruka, ahora con el semblante serio "que Serena Serenity era una gran persona."

Michiru comprendió el escueto comentario. Aquella era la mujer que la había acogido, y prefería guardarse su opinión, si es que tenía alguna.

Pararon. Habían llegado a la puerta de la mansión. Haruka la miró, y la violinista comprobó aliviada que no parecía estar molesta por la pregunta.

"¿Sabes?" dijo la rubia con expresión pensativa. "Lo único que recuerdo de la noche en que murió Serena es que no hubo Luna."


Nota de la Autora: Y aquí tenemos el tercer capítulo. Espero que os haya gustado, y espero vuestros reviews, como siempre, si queréis leer más de la historia. El próximo será más largo, las chicas aparecerán y habrá algún que otro momento Haruka-Michiru.

Una Autora que os quiere,

West

Siguiente capítulo: Honoris Causa

Módulo de ayuda al consumidor:

Sip, yo aquí muy profesional XD

¿Esta vez no hay palabras raras que explicar? Buenoooo...

Mis agradecimientos a nuestros tres anónimos de la semana, Haruka's Number One Lover (me gusta el nombre), Artemis de Ponte du Lac (¡otra fan de Anne Rice!) y ReN.

Ehmm... ah si. Me alegro muuucho de que os haya dado miedo (a algunos), y espero que hayáis tenido pesadillas (mi mala leche no tiene fin).

A Michiru Tenkaioh: Envíame si quieres la dirección por mail o MP, la web no deja ponerlas en los reviews ¬¬-

Y ahora si que si, nos vemos.

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