TODO UN ENGAÑO
POR: EROL H. SESSHDA
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PERSONAJES DE J. K ROWLING
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—Hermione, ¿Me pases la mantequilla?- dijo Harry Potter a su amiga esa mañana de viernes invernal.
—Ten- le tendió la castaña en una actitud muy fría en ella.
—¿Aun sigues enojada?- ese era Weasley. Un ceño fruncido y una cara de pocos amigos no le dice nada al pobretón.
—¿Aun intentas hacer preguntas inteligentes a estas horas de la mañana?
El ataque de la castaña incomodo a sus amigos que optaron por guardar silencio. Granger resulto tener mal despertar.
—Pues parece que si- fue lo que dijo Weasley antes de morder su panque cubierto de chocolate.
—Hicimos solo lo que pensábamos que era mejor para ti.
—No lo trates de arreglar Harry.
—Ese Jeremy no te conviene.
—¡Lo mismo dijeron de Ashton el año pasado! Estoy cansada de que me cuiden- se levanto la castaña rumbo a la salida.
—¡Hermione recuerda que hoy nos vamos de vacaciones navideñas te estaremos esperando para subir al tren!- grito el chico de cicatriz.
—¡Feecarfgahcyter!
—Ni que lo digas- le contesto a Potter a Weasley que estaba con medio trozo de carne en la boca y había dicho: que carácter.
—¡No soy una niña!- azotaba la castaña sus brazos a los costados cuando de repente desapareció del pasillo gracias a unos brazos específicamente mis brazo.
—¿Qué hay Granger?
—Hurón, ¡Que te crees!
—Tu novio; claro, los únicos que sabemos eso somos tu y yo hasta que considere prudente regar la noticia, ¿Has pensado que este va hacer el boom de Hogwarts en muchos años?
—Ah te refieres a nuestro trato- recordó Hermione como si nada sacudiendo su túnica— Creí que tenías prisa por vengarte.
—Pues si pero pensando bien las cosas si decimos ahora sobre lo nuestro nadie nos va a creer Granger.
—¿Por?- y ahí va de nuevo a enarcar la ceja. Es el segundo tic que encuentro a Granger el primero es el de mandar, mandar, mandar. Tenía que ser mujer.
—Pues porque va hacer tu y yo parecemos todo menos novios.
—¿No has oído del amor apache Malfoy?
—¿Apache? No se a que te refieres.
—Veo muy difícil el que tu y yo nos hagamos novios Malfoy, ¡No conoces nada muggle!
—¡Ah!- abrí estrepitosamente la boca tratando de rebatir.
—¡Cierra la boca o te entraran moscas!- riño Hermione sentándose en un pupitre— A ver Malfoy comencemos por el principio.
—Como si hubiera otra opción- pensé sentándome a lado de ella.
—¿Me estas escuchando Malfoy?
—Si estas a mi lado, ¿Cómo podría evitarlo?
—Bueno ambos buscamos venganza eso es claro tu de tu padre y yo de Harry y Ron por sobreprotegerme.
—Así que era eso- pensé.
—Y la mejor manera es hacernos novios porque cuando tu padre se entere de que andas con una sangre sucia te querrá matar
—¿Tienes que ponerlo en un termino tan sádico como muerte?
—Es lo mismo que me querrán hacer a mi mis amigos y no solo ellos mi casa entera.
—Mi casa entera también me reñirá soy el príncipe Slytherin, ¿Recuerdas?
—Y además de todo esta tu madre y de mi parte Jeremy.
—Mi madre no tendrá problema me adora y soy hijo único.
—Así que hijo único y el consentido de mami entonces espáciame, ¿Por qué te deja en el castillo?
—¡Eso lo decidió mi padre!- explote.
—Si claro, debe haber un trasfondo Malfoy, ¿No te parece sospechoso?
—¿Por qué tendría que haber un trasfondo? ¿Qué sabes tu que yo no sepa Granger?
—Nada.
—Cuando una mujer dice que nada es todo, ¡Habla Granger!
—Ya te dije que no se nada. Además tendrías que investigar por tu propia cuenta a final de cuentas son tus problemas. Malfoy eras tan Infantil.
—¡No lo soy!- dije haciendo puchero involuntario. En este punto quiero dejar en claro que fue un gesto meramente Involuntario.
—Si bueno- me miro con autosuficiencia.
Rayos soy yo quien debiera manejar esa postura no ella.
— Tenemos mucho que perder y poco que ganar- anoto Hermione.
—Las aventuras siempre tienen todo en contra Hermione.
—¿Y con todo y eso piensas seguir?
—Hasta el fin Hermione, ¿Y tú?
—Hasta el fin Draco- sonrió la castaña ofreciendo su mano a Draco que no dudo en estrecharla para así cerrar su trato.
—Tenemos todas unas vacaciones invernales para conocernos Hermione.
—Así te tendrás que acostumbrar a mí.
—En este castillo no será muy difícil.
—¿Qué planeas Granger?- me atreví a preguntar al ver una sonrisa tan picara como las que yo solía poner.
Tercer tic que le encuentro a Granger, el de sorprenderme.
—Pasar las vacaciones con mi novio claro esta
—Me gusta como piensas Granger- sonreí de medio lado.
—Todo un invierno contigo hurón- rió la castaña al ver el puchero del rubio— Me voy tengo que alcanzar a Harry y Ron para despedirles.
—Claro no sea que se vayan a sentir mal Poty y Weasley.
—¿Celoso Malfoy?
—Ni un poco querida es más se te va haciendo tarde. Recuerda que el expreso es preciso aun para los premios anuales.
—Hurón- salio Hermione.
Esto va hacer muy divertido me voy a vengar de tres personas odiosas a la vez, tres por uno que ganga príncipe que ganga fue lo que pensé hasta la mañana siguiente. A penas el día de ayer Piuter y la comadreja colorada se habían marchado para pasar las vacaciones en la madriguera o lo que yo definía como el basurero Weasley.
Hermione se había quedado completamente sola en la torre de Gryffindor y en el castillo solo se habían quedado unos pocos profesores además de un dos alumnos de Slytherin; es decir, yo el novio Malfoy así como mi incompetente amigo Zabini. En Hufflepuff casualmente se habían quedado Justin Flinch y Hanna Aboot que todos sabíamos eran novios, bastante conveniente que se quedaran y por su parte en Ravenclaw solo se habían quedado dos niñas de primero para variar gemelas y que todos sin necesidad de tomar adivinación sabíamos que eran algo así como el legado de George y Fred Weasley sin necesidad de haber parentesco.
Esas eran las personas que serían las primeras que tendríamos que convencer de que Granger y yo nos amábamos debíamos armar todo un engaño para el viejo Dumbledore, la perfecta McGonagall, el frió Snape, los amantes de Hufflepuff, el chismoso Zabini y a las gemelas boom que era el sonido que siempre se escuchaba cuando esa niñas monstruosas andaban cerca. En fin, menudas vacaciones invernales serían estas.
Con todo y que era invierno aun no se sentía gran frió; en parte, por el hechizo del viejo Dumbledore con la temperatura y otro poco porque extrañamente aun no había nevado; raro, muy raro en un clima como el de Inglaterra bueno aun este de por si es bastante extraño, como muchas cosas en Inglaterra. ¡Como mi vida misma o como la idea de liarme a Granger!
—Debo estar soñando- restregó la durmiente Granger cuando me vio frente a su cama— ¡Ah!
—Tal y como pensé Granger despiertas gritando- sonreía de medio lado— ¡Buenos días!
—¿Qué tienen de buenos? Explícame que diablos haces en mi cuarto Malfoy.
—Tenía que ver como amanece mi novia y no es por nada Granger pero deberías hacer algo con ese arbusto en tu cabeza
—¿Arbusto?- tanteo su cabello haciéndome reír como maniático — ¡Me matas de gracia!
—Se ve que de mañana no razonas muy bien Granger pero de verdad ese pelo tuyo es una cosa peligro.
—Se ve que tu no razonas en ninguna hora, ¡No sabes que esta prohibido entrar al cuarto de chicas!
—Que importa. Estamos de vacaciones y aunque no lo estuviéramos yo me meto al cuarto de quien quiera.
—Maldito- susurro levantándose pero de inmediato volteo al escuchar una exhalación involuntaria de mi parte— ¿Ahora que Malfoy, tampoco te gusta mi pijama?
No es que no me gustara su pijama es solo que ver a Granger en la mañana era mas de lo que podía soportar si bien su cabello era un desastre todo lo demás no lo era, ella tenía cuerpo y uno para ver por un buen rato. Tocarlo tampoco estaría nada mal sobre todo esa curva debajo de su cuello.
Hermione se había vuelto una mujer, ni rastro de lo que era hace siete años cuando entramos a Hogwarts, además su pijama constaba de una camiseta con la leyenda "SEXY GIRL" que le hacía más justicia de lo que yo o mis cinco sentidos hubiéramos estado preparados.
Su figura era estilizada, largas piernas bien formadas ascendían hasta un vientre plano a conjunto con unas curvas que creo hasta ahora yo solo conocía también tenía unas largas pestañas y unos hermoso ojos marrón tal vez si no me estuviera viendo con mala cara hubiera conocida una hermosa sonrisa y no unos ojos de fusil y un labio que se estaba mordiendo con las manos a la cadera. Cuarto tic, morderse el labio sexy, sexy, sexy a reventar.
—¡Draco si no me dejas de ver ahora mismo…!
—Ya entiendo te muerdes el labio cuando estas nerviosa.
—¿Qué?- pregunto escandalizada.
—Lindo tic Granger- con ese último me marche de su habitación. Esa figura de piel nívea era mía.
Continuará…
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