Capítulo 3.

POV Sebastian.

Sebastian Smythe es mi nombre.

Soy un hombre de alta estatura, de hermoso cabello castaño, con unos envidiables ojos verdes, y soy bastante apuesto, si se me permite agregar.

Provengo de una familia muy adinerada, por lo que pertenezco a la clase alta.

Me considero una persona amigable, generosa, solidaria y sin odio en su corazón.

Excepto por una persona.

Kurt Hummel

Sí sé, sí sé, es el rey, ¿Por qué lo odiaría? Debería amarlo y admirarlo como el resto de la gente, ya que es una persona buena que nunca le ha hecho daño a nadie.

Pero tengo mi razón para hacerlo, y es algo que no mucha gente sabe.

Hace un tiempo, Kandria estuvo en una crisis, ya que el rey de la época estaba agonizando y era soltero, por lo que no tenía ningún hijo, haciendo que no existiera ningún heredero al trono.

Las familias con más poder de ese momento, decidieron, entonces, postularse como las posibles descendientes, dándole la alternativa al pueblo, de escoger por medio de votación.

Estas dos familias eran la Smythe y la Hummel.

El día de las elecciones llegó y en el mismo se nombraron los nuevos reyes que nos gobernarían desde ese momento.

Los ganadores, lamentablemente no fuimos nosotros, por más que, en mi opinión, lo merecíamos.

Todo gracias al estúpido bisabuelo de Kurt, que fue el que se postuló después de mi familia, diciendo que tenía suficientes riquezas como para competir contra nosotros. Si no hubiera sido por él, mi familia hubiera ganado inmediatamente al haber sido la única más poderosa que el resto, y yo ahora estaría con una corona sobre mi cabeza y dirigiendo a todos, mandando órdenes y regañando a quién no cumpla lo que digo.

Esta historia quedó en el olvido, sólo en la memoria de los más ancianos, junto con los documentos históricos del reino de Kandria.

Pero, cómo lo sé yo, te estarás preguntando, bueno, cuando era pequeño quise investigar más sobre mis antepasados, por lo que fui a la biblioteca y leí los documentos históricos de Kandria, mencionados anteriormente. Desde ese momento, le tomé dicho odio hacia cierto monarca.

Pero la vida me dio una oportunidad para mi venganza, haciendo que conozca a una persona muy especial.

Dave Karofsky.

Lo conocí en el baile de celebración en honor a los 30 años de gobierno por parte de Burt Hummel y su esposa. Te preguntarás también por qué fui, si odio a Kurt y su familia, bueno, la verdad es que mis padres me obligaron, ya que, aunque tengas 17, ellos siguen teniendo poder sobre ti, por más que pienses que eres un completo adulto y puedes hacer lo que te plazca.

Volviendo al tema, todavía recuerdo el día en que lo encontré...

Flashback

Observaba junto a la mesa de aperitivos como la parejita bailaba de un lado a otro como si fueran los únicos del lugar.

Idiotas.

Bufando, me di la vuelta y caminé en dirección a la salida, porque realmente no quería estar ahí, y no me importaba lo que mis padres me digan después.

En camino a mi destino, choqué con un chico más bajo que yo, de cabello castaño más oscuro que el mío, tal vez de mi misma edad, y por su vestimenta, diría que es de clase media.

"Perdón" le escuché decir, por su tono de voz podría decir que estaba llorando.

Después oí un sollozo, afirmando mi anterior sospecha.

"Hey, no importa, a todos nos a pasado alguna vez estar un poco distraídos" solté una pequeña risa para subirle el ánimo, pero no funcionó.

"Oye, tal vez no es de mi incumbencia, pero me gustaría saber que es lo que te tiene tan triste" dije poniendo una mano en su hombro, haciendo a la vez, que él levante la cabeza, ya que hasta el momento la tenía gacha.

Al principio me miró con desconfianza, pero luego de dedicarle una sonrisa, suspiró y me dijo:

"Está bien, pero no aquí, vámonos afuera" mientras que desviaba su mirada hacia un lugar atrás mío y soltaba otro sollozo, al mismo tiempo que negaba con la cabeza y la dirigía de nuevo hacia mí.

"Vámonos entonces" dije tomándolo de la mano y prácticamente tirándolo hacia el exterior.

Ya afuera, solté su mano y comenzamos a caminar unas cuantas calles hasta que estuvimos lejos de todo el bullicio.

En completo silencio, nos sentamos en la orilla de la acera, y me acomodé para mirarlo mejor.

Ya había dejado de llorar pero aún se mantenía callado. Quise preguntarle para hacerle más fáciles las cosas, pero en cuanto abrí mi boca, él comenzó a hablar.

"Me enamoré de Blaine Anderson" dijo mientras miraba al cielo, observando las estrellas.

Al principio no entendía cual era el problema, estar enamorado no era malo, pero luego recordé a ciertos tórtolos bailar, mirándose como idiotas enamorados.

"Oh, lo siento tanto" dije realmente apenado, no es muy lindo ver a la persona que amas con alguien más.

"Traté de llamar su atención hablándole, de cualquier cosa, hasta le pedí bailar... pero sólo tenía ojos para el "perfecto" príncipe" terminó haciendo comillas en perfecto y poniendo una cara de enojo al decir príncipe.

"Hmmm, así que tenemos algo en común"

"¿Qué?" me preguntó confundido

"Tenemos un gran odio hacia Kurt Hummel "

Me miró confundido al no entender de lo que le estaba hablando, por lo que proseguí a contarle la historia sobre nuestras familias.

"Cielos, nunca había escuchado esa historia"

"Es porque ya pasó hace mucho tiempo, y no mucha gente lo recuerda"

"Entonces, ¿Cómo la sabes tú?"

"Bueno, con mi curiosidad de niño, quise saber más sobre mi pasado, por lo que investigué y encontré eso" terminé con un suspiro.

Nos quedamos nuevamente en silencio, solo roto por nuestras respiraciones.

"¿Sabes?"

"¿Qué?" le respondí.

"Algún día crearé una especie de plan de venganza"

"¿Plan de venganza?" pregunté cuidadosamente, no me gustaba como sonaba eso.

"Sí, uno en el que yo vengue mi amor, y que a la vez vengue tu oportunidad de ser príncipe. ¿Qué opinas?"

No estaba muy convencido, encontraba estúpido crear un plan para vengar un amor no correspondido, y también para algo que pasó hace muchos años.

Pero luego de pensarlo, por más estúpido que sonara, me gustaría ver a la persona que odio, sufrir un poco. Además, existía la posibilidad de que ese ridículo plan nunca se lleve a cabo.

"Opino que es fantástico, de hecho, si me necesitas, sólo házmelo saber y te ayudaré en todo lo que necesites "dije estrechándole mi mano, junto con una gran sonrisa.

"¿Es una especie de promesa?" preguntó divertido a la vez que tomaba mi mano.

"Sí, es una especie de promesa" respondí.

Fin Flashback

Estaba completamente equivocado.

Antes de despedirnos, intercambiamos nuestras direcciones, y nuestros nombres, ya que no nos los habíamos dicho hasta ese momento.

Pasaron muchos años hasta que recibí una carta suya pidiéndome que nos encontremos en su casa,Y cuando llegué me dijo que ese supuesto plan ya estaba terminado, solo faltaba ser realizado, y para eso necesitaba mi ayuda, como años atrás le prometí.

Espero no arrepentirme de eso.

Ahora me encuentro frente a los dos reyes que esperan que les diga mi nombre.

"Mi nombre es Sebastian Smythe" respondí cordialmente.

Ambos abrieron grandes los ojos, pero no dijeron nada.

Kurt fue el primero en hablar.

"Entonces...Sebastian, ¿Qué te trajo hacia acá?" preguntó mirándome directamente a los ojos.

"Necesito refugio" dije firmemente.

Ambos se miraron y luego volvieron su mirada a mi.

"¿Y se puede saber por qué un Smythe necesita un refugio en el castillo?" preguntó Blaine, mirando también mi ropa.

Demonios.

Había olvidado que pertenezco a la más adinerada, poderosa y famosa familia de todas, ¿Por qué querría refugio en el castillo, vestido con ropa como de alguien de clase baja?

Estúpido Dave, se le olvidó ese pequeño, pero gran detalle.

Por suerte, se me ocurrió algo al instante.

"Mi familia, me discriminaba por ser gay" bueno, no se me ocurrió algo mejor.

Kurt levantó una ceja.

"Eso es imposible, aquí nadie discrimina a personas que aman a alguien de su mismo sexo"

Y tenía toda la razón.

"Lo que ocurre, es que una parte de mi familia viajó a otros reinos en donde era común torturarnos y tratarnos mal. Entonces ellos se acostumbraron a eso, y al volver acá comenzaron a hacerlo conmigo" fingí tristeza, mientras obligaba a que una lágrima bajara por mi mejilla.

"¿Y por qué no nos dijiste nada?" preguntó Blaine, no muy convencido de mi historia.

"Porque tenía miedo" respondí en voz baja, mirando hacia el suelo.

Pasaron unos minutos de silencio, hasta que Kurt retomó la palabra.

"Entonces, ¿qué hiciste después para terminar aquí?" preguntó tomando asiento en unos de los sillones que se encontraban en la sala, siguiéndolo su marido Blaine.

"Huí. Me fui a un lugar donde me trataran mejor, pero desgraciadamente, llegué a un lugar en el que me hacían exactamente lo mismo, por lo que tomé valor y me vine hacia acá para poder hablar con ustedes y pedirles un lugar para quedarme, ya que con mi familia no puedo volver" terminé negando fuertemente con la cabeza, para darles a entender que estaba muy temeroso de volver allá.

Que mentira.

Kurt suspiró y miró a su esposo. Éste le devolvió la mirada y asintió con la cabeza.

"Puedes quedarte, le pediré a la criada que te entregue ropa limpia y en buen estado" me dijo Kurt con una sonrisa.

Blaine se levantó y me dijo:

"También te indicará cuál será tu habitación y la hora de la cena "

Al parecer ya habían almorzado. Que mala suerte, yo me estoy muriendo de hambre ahora.

Kurt debió haber visto mi cara de sufrimiento.

"¿Tienes hambre?" me dijo suavemente.

"Sí, mucha" respondí sacudiendo afirmativamente con la cabeza.

"Entonces pediré que te sirvan el almuerzo, ¿Está bien?"

Le contesté con un asentimiento.


Esa noche, luego de hacer cenado y haberme puesto la ropa de dormir, saqué de la ropa que traía puesta cuando llegué, un bolsito, que era tan pequeño que nadie lo notó. En éste se encontraban todas las cosas que necesitaré para poner el plan en práctica.

Lo abrí y revisé que todo estuviera en él.

Sí, estaba todo.

Ahora solo faltaba esperar.