CAPITULO: 2

Pov Edward

-¡Qué asco de pueblo! No tiene nada interesante – gritó mi hermana entrando en casa. Alice y yo fuimos detrás de ella.

-Si tanto asco le tienes, por qué no te quedaste en Nueva York – le dije – ya eres mayor de edad, no tienes por qué estar aquí – ella me miró furiosa.

-Estoy aquí porque queríais una familia unida, pues aquí estoy en esa familia unida – dijo – además, para que te digo a ti – dijo con insuficiencia.

-Ya esta, Rosalie vamos de compras – le dijo Alice. Sabía que a ella no le gustaban mis peleas con Rosalie, pero en algunos momentos no podía contenerme yo, o pararla a ella.

-Ay si, vamos a Port Ángeles. Cuando venga papá le dices que hemos salido y que intentaremos llegar pronto – Me dijo Rosalie, tranquilamente, y volvió a abrir la puerta de casa. Alice dejo la mochila en el suelo y cogió el bolso del perchero de la entrada.

-Te quiero Eddy – y se fueron.

-¡Por fin solo! – grité. Yo también deje la mochila y me fui a la sala del piano. Me senté en la banqueta y dejé que mis manos pasaran sobre las teclas del piano, inventando una nueva melodía para el ángel que había conocido hoy en cole. Cuando me ponía a tocar se me olvidaba todo lo que pasaba a mi alrededor y no me di cuenta de que había alguien conmigo hasta que sentí a mi padre a al lado.

-Es precioso lo que tocabas – dijo sonriendo.

-Hoy estoy inspirado – le contesté intentando parecer indiferente.

-¿Cómo ha ido el primer día de colegio? – se sentó a mi lado, por lo que esperaba una buena respuesta.

-Bien, cuesta un poco acostumbrarse a todo esto, pero lo conseguiré – le prometí sonriendo. Sabía que para mi padre era muy importante volver a Forks, tenía la fe de reencontrarse con sus amigos de la infancia, y la novia que tuvo. Saber que había sido de su vida, y aunque llevábamos aquí un mes todavía no había conseguido encontrarlos.

-¿Y tus hermanas? – Le mire incrédulo – De compras.

- No sé porque pregunto. ¿Sabes cómo les ha ido?

-Rosalie se ha estado todo el día quejándose pero sabes como es ella y no hay manera. Y Alice está feliz de conocer gente nueva -le dije encogiéndome de hombros.

-Sí, ya lo hable con Rosalie sobre eso. Sé que puede pareceros difícil al principio pero gracias por venir – me dijo dando una palmada en mi hombro. Su mirada reflejaba verdadero agradecimiento.

-No te preocupes papá, somos una familia. Por cierto, ¿Has localizado ya a tus amigos y tu novia de cuando vivías aquí en Forks? – le pregunté.

-No, le pregunté a una de las enfermeras del hospital, me dijo que no llevaba mucho tiempo aquí, pero que por lo que sabía solo hay tres personas en este pueblo con el apellido Swan y son adolescentes, supongo que serán sus hijos y ellos me podrán responder mis dudas sobre Charlie. En parte tengo suerte porque sé como localizar a una de ellas. – Con la mirada le indique que continuara – Es mi paciente.

-Problemas de corazón… - susurré. Si mi padre era cardiólogo lo único que podía tener su paciente era enfermedades cardiacas.

-Sí – dijo apenado.

-Familia, ya estamos en casa – se escuchó a Alice. Los dos nos levantamos del taburete donde estábamos y bajamos. Mis hermanas estaban con un montón de bolsas.

-Venga, ya estamos todos, vamos a cenar – dijo mi padre señalando con la mano la cocina.

Pov Emmett

-Despertad a Bella y decirle que la cena está preparada, que baje y tome su pastilla con comida – dijo mi madre, desde que había tenido esa pequeña discusión con Bella a la hora de la comida estaba molesta, y mi hermana no había bajado de la habitación. Asentí y subí las escaleras. Piqué a su puerta pero nadie me contesto así que entré. Mi hermana estaba en la cama acurrucada como cuando era pequeña, una sonrisa se formo en mi rostro al verla así.

-Bella… - le susurré al oído haciéndole cosquillas en la cara – Bella despierta.

-¿Qué quieres Emm? – me preguntó aun sin abrir los ojos.

-Dice mamá que la cena ya esta lista que bajes a comer, algo que no has metido nada en tu estomago desde el desayuno. Y sabes que la pastilla sin comida te sienta mal – le dije acariciándola.

-¿Por qué pensáis que soy una niña pequeña? – preguntó, yo la mirpe confuso, ¿A qué venía esa pregunta? – Me tratáis como si yo no supiera todo lo que me decís. Como si no supiera qué tengo que hacer.

-No te tratamos como niña pequeña, solo estamos preocupados por ti. Eres la niña de la casa, y te tenemos que cuidar – le dije sonriendo. Jasper estaba en la puerta mirándonos.

-Ese es el problema, que ya no soy una niña. Creo que soy suficiente mayor para poder cumplir sola con mis responsabilidades – me dijo – solo necesito que mi familia confié en mi.

-Confiamos en ti Bells – se me adelanto Jasper – Pero queremos que estés bien, cuando te pones mal, no eres la única que lo siente, es como si nosotros y mama también lo sintiera – le dijo sentándose a nuestro lado – Nunca nos va a importar si te has hecho mayor o sigues siendo una niña. Siempre serás nuestra hermana pequeña, y siempre estaremos preocupados por lo que te pase – le dijo. Bella nos sonrió y los tres nos abrazamos – Y ahora vamos a comer que tenemos hambre y seguro que tu también.

La vida no siempre es como uno quiere. A mí me hubiera gustado que mi madre encontrara a alguien que la quisiese después de que mi padre se fuera. Me hubiera gustado no estar enferma toda mi vida, y poder vivir una vida normal. Pero no, ese no era mi destino, este no estaba escrito en ninguna parte, yo creo que nosotros mismos los decidimos con cada paso que damos a lo largo de nuestra vida. Mi paso el día de hoy era conocer a mi nuevo médico. Contarle mi gran secreto a una nueva persona, y confiar en que no se lo contaría a nadie.

-Bella, hija – llamó mi atención mi madre, estaba tan metida en mi mente que no me di cuenta de que estábamos en el estacionamiento del hospital. La mire para ver qué quería decirme, desde la pelea de ayer al medio día no me había dirigido la palabra, tan solo para decirme que me tomara la medicación – Siento mucho haberme comportado de esa forma ayer. Sabes que tú y tus hermanos sois lo más importante para mí y no quiero perderos. Y cuando me enteré que te habías mareado y no habías tomado la medicación me nublé, me preocupé mucho. Y tal vez me pasé un poco en lo que te dije. Perdóname, mi vida – dijo, su mirada era pura, y sus sentimientos sinceros, yo lo notaba.

-No tienes por qué preocuparte mamá, no tengo nada que perdonar, entiendo que te preocupes, pero recuerda que he crecido – le dije, ella sonrió y me abrazó.

-Ya eres toda una mujer – me dijo. Deshicimos nuestro abrazo y salimos del coche. Entramos en el consultorio, no hizo falta ni que nos sentáramos nos llamaron rápidamente.

-Isabella Swan – dijo una enfermera, levanté mi mano. Y nos indicó por qué puerta entrar. Caminamos y entramos en la puerta indicada, en ella había un señor, más o menos de la edad de mi madre, rubio y piel pálida. Levantó la mirada y sus ojos se fijaron rápidamente en mi madre.

-Carlisle… - susurró mi madre. Yo la miré sorprendida, no entendía nada.

-Esme… - susurró ahora el doctor.

-¿Perdón?, ¿Se conocen? – les pregunté mirando primero a uno y después al otro.

-Sí – dijo mi madre – Carlisle es un viejo amigo de la infancia mía y de tu padre.

-¿De Charlie? – le pregunté curiosa a mi madre. Nunca había llamado papé a Charlie, sentía que no merecía llamarse así.

-Sí, de Charlie y Esme. Parece que al final te casaste con el… Me alegro por vosotros – dijo serio. Se levantó de su silla.

-Fuiste tú el que se fue – le contestó mi madre igual de seria que él.

-Soy el Dr. Cullen. Es un placer – dijo. Parecía que ignoraba el comentario que mi madre acababa de decir – Soy el nuevo cardiólogo del hospital de Forks y parece que también seré tu nuevo médico.

-Eso parece. Solo le quiero pedir una cosa antes de que comience a decirme nada. No quiero que nadie, absolutamente nadie en el pueblo sepa nada de mi enfermedad. Esto es privado entre paciente / profesional.

-Está bien, todo será confidencial – me dijo con una sonrisa, para tranquilizarme.

-Bien – le dije.

-Haber, Isabella… - comenzó.

-Sólo Bella – le corregí.

-Bella, tengo en el historial tuyo todo. Pero quiero que me expliques cómo te has sentido últimamente – guardó silencio y se colocó en posición para escribir en el ordenador todo lo que yo dijera. Miré a mi madre, estaba incomoda con decir mis síntomas delante de ella. Pero sabía que no se iba a ir.

-Pues últimamente… he tenido algo de tos, normalmente no era muy común pero últimamente toso con más frecuencia, fatiga y debilidad, también algo de cansancio y bueno, algunas noches no puedo dormir porque me falta el aire – dije, mi madre me miraba sorprendida, no le había contado nada de todo esto.

-¿Por qué no me habías dicho nada? Te hubiera traído antes – dijo negando con la cabeza.

-¿Y con el esfuerzo físico? – preguntó el doctor.

-Por el momento no tengo muchas limitaciones en ese sector, aunque este curso he avisado al profesor de educación física que no participaré en sus clases – le dije.

-¿Por qué te apuntas a esa asignatura si sabes que no lo harás? – levantó la vista para saber mi contestación.

-La clase de educación física se comprarte con los alumnos mayores, lo que quiere decir que puedo estar con mis hermanos. Y eso me gusta – le dije con una sonrisa.

-Bueno, por lo que me has dicho y lo que veo anotado en tu última revisión las cosas están un poquito más serias. ¿Cómo llevas el tema de la medicación? – me pregunto.

-Me la tomo siempre, aunque ayer por la mañana no me dio tiempo. La emoción del primer día – intenté justificarme.

-Sabes que eso es lo más importante, no importa el tiempo, tu medicación es algo que no puedes sustituir. – dijo seriamente – Vamos a realizarte algunas pruebas ahora. Y veremos cómo esta todo. Comenzaremos con una ecografía y una TAC. Después te realizaremos un examen de ejercicio para evaluar el estado funcional de tu corazón- dijo – puedes ir quitándote la camiseta y tumbarte en la camilla, yo voy a por el ecógrafo – el Doctor salió por la puerta.

-¿Por qué no nos habías dicho nada de esos síntomas? – me preguntó mi madre como sabia que haría.

-Porque no quería preocuparos – le contestó, me quité la camiseta como me indicó y me senté en la camilla.

-Si no nos dices esas cosas nos preocuparemos más. Bella tienes que decirnos todo, no puedes mantenernos al margen – me dijo.

-Mama, estoy bien. Por cierto – quise cambiar el tema - ¿Por qué le has dicho ese comentario al doctor al principio? "Fuiste tú el que se fue" – le pregunté, mi madre miro para otro lado.

-Carlisle fue mi primer amor – dijo, con una sonrisa tonta.

-¿Y por qué no continuasteis? – le pregunte.

-El se fue a Nueva York a estudiar y yo me quería quedar en Forks. Así que se fue y no volví a saber de él. Por ese motivo tu padre y yo comenzamos a unirnos mucho y nos acabamos casando – me dijo sonriendo – Charlie y Carlisle eran los mejores amigos y yo era la chica. Pero todo cambió cuando uno del triangulo se perdió.

-¿Lo sigues queriendo? – le pregunte.

-Como el primer día – me dijo una lágrima callo por su mejilla pero rápidamente se la quito. El doctor entro por la puerta nuevamente.

-Bueno, comencemos con las pruebas – dijo. Y comenzó con las pruebas.

buenas!

bueno, ante todo y principalmente gracias por los comentarios del capitulo anterior, animan mucho como siempre a continuar esta nueva historia. Tal vez el capitulo no es tan largo como el anterior, pero he tenido mucho trabajos esta semana. El lunes tuve que estudiar para un examen, el martes un trabajo que entregar, el miercoles 3 trabajos de los cuales solo entrege uno, el jueves me fui de excursion al psiquiatrico porque estoy estudiando Atención Sociosanitaria, y hoy viernes tengo que entrega 3 trabajos 2 de ellos los que no entregue el miercoles y 1 examen para el cual no he tenido tiempo de estudiar. En fin ando muy estresada. Pero os prometo que en cuanto tenga tiempo os prometo subiros el siguente capitulo.

Ya sabéis como siempre espero vuestros comentarios, diciendo lo que tengáis que decir. Espero que os guste este capitulo a mi personalmente me gusto mucho como me quedo, sobre todo una parte que dice Bella después de los puntos de separación de un día a otro.

unbesoooo (KK'

SANDRAh!