Cerca del muelle en el lago, una ronda de jóvenes gritando y riendo con la música fuerte se divertían, ¿el motivo del festejo? La despedida de una de las mejores acróbatas y bailarinas de las Cheerios, Simone, viajaba a otro país y se merecía una despedida fenomenal.
Okey chicos, quiero que brindemos por una de las mejores Cheerios del país, Simone, te vamos a extrañar! Saluud! – Santana levantaba su vaso y todos la seguían, el clima era perfecto. Una Quinn riendo y de verdad disfrutando sentada en la arena era interceptada por los brazos de una Lindsay ya algo borracha. Un abrazo tratando de ser tierno la golpeaba.
Hey, quinnie, me encanta tu vestido… ¿Puedo quitártelo? - Susurraba la muchacha en el oído de la rubia, casi tocando el lóbulo de su oreja con la lengua.
Un escalofrio recorría violentamente el cuerpo de Quinn, sabia que eso no debía suceder, pero su voluntad no era de piedra mas bien, Lindsay hacia que su voluntad se quebrara como un palito de helado, sus ojos celestes como el mar se clavaban en todo su cuerpo descaradamente, Q no era de piedra y toda esta situacion estaba desacomodando una importante pieza su yenga imaginario.
Hey, L estas borracha, debo ir a buscar un abrigo que dejé en el auto, solo ve a bailar con los chicos, mira ahí esta Puck – Se alejaba nerviosa de ella, dejándola sentada sola. No le gustaba que Lindsay jugara de esa manera, esos juegos no cuadraban con ella, de ninguna manera.
Corriendo llegó al auto y notó que solo tenia un buzo Vans, nada que convine con su pintoresco vestido, un abrigo holgado, no muy femenino, con una insignia en francés "ceci n'est pas un crime" con su abrigo en la mano y en la oscuridad dispuesta a regresar sintió un crujido a sus espaldas, se quedo paralizada, otra vez aquella extraña sensación - Vamos Fabray, deja de ser tan marica, nada puede sucederte – Se decía en voz alta mientras de su bolsillo sacaba una cajita de pastillas de cereza, metia una entre sus labios y caminaba hacia el resto del grupo un poco menos asustada que antes...
Rachel maldecía haber pisado esas ramas secas, estaba a metros de Quinn, la oscuridad la asustaba y se pegaba a sus espaldas, el fuego estaba muy lejos como para regalarle luz y calor, definitivamente fue mala idea traer vestido, pensó.
Siguió con la mirada a la rubia, que por cierto había aparecido en sus sueños con una sonrisa y un aliento encantadores, una sonrisa se dibujo en su mente, lo que no sabia Rachel, es que la sonrisa se hacia presente en su cara.
Se encontraba a unos veinte metros del conjunto de chicos, no conseguía escuchar nada, no se iba a ir de ahí sin conseguir algúna respuesta. Camino sigilosamente como un gato entre el bosque tupido y oscuro pero…
Berry vino con nosotras, debiste haberla invitado San – Brittany la regañaba.
¿Qué? – Preguntaba curiosa
Tonterias Britt! – Decia Quinn – Rachel jamás vendría sola hasta aquí.
Si, está escondida allí, no la ves? – Apuntaba con el dedo - Solo ella usa esas polleras tan "Rachel" – Reia como niña.
Oh dios mio Brittany mi cielo! – Abrazaba a la rubia y no dejaba continuar a Quinn que intentaba decir algo – Muchachos! Edward, Valentin acérquense! – Los dos chicos estaban a su lado en tres segundos - ¿Saben que soy la mejor no? ¿Qué les dije? Berry nos acompaña, desde la oscuridad – Miraba de reojo y susurraba.
Asi que, llamen a sus compañeros y denle un gran susto, solo para que sus ideas se acomoden y deje de ser tan diva. – ordenaba – Nada de contacto físico ¿Me oyeron? – S decía después de ver como Q la fulminaba con la mirada.
Noooo – Se quejaba Edward – Ni un poquito de contacto? Alguien notó las piernas de Berry?
Rachel no conseguía escuchar nada de lo que decían, estaban reunidos en un circulo, pero no captaba nada de lo que charlaban el frio y la ansiedad la estaban matando. Hasta que vio como cinco muchachos caminaban muy cerca de donde ella se encontraba.
-Racheeeel – Gritaban riéndose – Marco… - Un juego comenzaba entre ellos.
-Las reglas del juego son asi bonita! – Gritaba Edward tratando de explicar – Yo digo Marco! Cuando termine de decirlo, tu dices Polo! Te encontraremos Rachel! ¿Dónde está tu Freakfinn? Ups, naaadie está contigo Rach, nadie. Entonces, MARCO! – Continuaba.
El cuerpo de Rachel estaba estancado en el suelo, no conseguía moverse, estaba paralizada y en problemas "Mierda mierda mierda me harán mierda!" – Se agachaba y gateaba tratando de encontrar la oportunidad para poder correr.
No tenias que hacer eso Santana, ya basta de molestar a los demás.– Empujaba Quinn a San.
Uy uy uy Fabray, que sexy te ves, vas a pegarme? – Reia mientras devolvía el empujón.
¿Crees que no soy capaz? – El poco alcohol que la rubia había tomado ya se le subia a la cabeza. Volvia a empujarla.
Una sonrisa digna de película se dibujaba en la cara de Santana, sabia que Quinn era completamente capaz de golpearla.
-Mira Quinnie creo que estas demasiado ten…. – Un grito interrumpía la conversación, mas bien, interrumpía la pelea.
WWOOOOAAAHHH! La encontramos! Ed fue tras ella, la tiene cerca! – Valentine venia corriendo hacia Santana agitado y alegre, todo el grupo salió corriendo, pero Quinn sin decir una palabra se adentró en el bosque y se fue por un camino diferente.
Ch ch ch… Marco… - Edward estaba dispuesto a encontrarla. – Marco he dicho carajo! – Decia violentamente.
Rachel ya lloraba del pánico, lo tenia a menos de diez metros, el muchacho grandote se acercaba, dispuesto a cualquier cosa.
Es la ultima oportunidad que te doy Rach, dices Polo o cuando te encuentre haremos mas que charlar, oiste fracasada? – Reia maldadosamente.
Rachel estaba arrodillada sobre el suelo, sus cancanes se habían arruinado con el barro, sus manos eran un enchastre y su pelo, era el acabose.
Hey, V – Agarraba del brazo a el muchacho – Dile a Edward, nada de lastimarla, ¿Me escuchas? O yo misma te regalaré un granizado en la cara por el resto de tu vida. – Apuntaba con el dedo al muchacho. – Corre pendejo!
Maaarcoo – La voz cada vez era mas gruesa e irritada – Marco… Marcomarcomarco!
Rachel estaba a punto de gritar y darse por vencida, cuando una mano se poso violentamente sobre su boca, su espalda se apoyaba contra el pecho de alguien, la mano presionaba fuertemente sus labios. – Sssshhh… Por favor has silencio Rachel… - Una seductora y calurosa voz chocaba contra sus tímpanos muy cerca de su oreja– Shh... Voy a sacar mi mano de tu boca, no grites, vine a ayudarte enano. – Quinn sacaba despacio la mano de la boca de R, los ojos de Rachel se abrían como platos, no lo podía creer, Quinn la había ayudado.
Habia recibido ayuda, pero los problemas aun no habían terminado, Edward seguía jugando con ella, Marco seguía en el ambiente.
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