N/A: ¡Volví! Sé que les dije que les traería una actualización pronto pero estuve algo falto de imaginación para continuar este capitulo (o mis otros fics) por lo que me dedique estas dos semanas a escribir algunos one shots como para no perder el habito de la escritura, pero nada más los he publicado en mi fb. Sin embargo, hace unos días retomé esta historia porque quería sacar pronto un nuevo capitulo y bueno, aquí esta! Espero que lo disfruten!
Aclaraciones:
—Diálogo
"Pensamiento"
Énfasis.
La intoxicación causada por un par de latas de cervezas le duró hasta el atardecer, era demasiado para alguien tan fuerte como él pero no había remedio, simplemente no toleraba el alcohol. Después de haberse dado la segunda ducha fría de la tarde, Iori creyó que sería suficiente como para lavar por completo la ebriedad que le salía por los poros. Se puso unos pantalones y tras secar su cabello se dejó caer en su cama, agotado, como si hubiera estado todo el día entrenando. Cerró los ojos para que la luz de la bombilla en el techo no lo molestara e inmediatamente recordó lo que había acontecido aquella mañana en su cochera.
Había besado a un hombre, a un compañero de banda, a Billy.
Se giró y se acomodó sobre su costado mientras se cubría la cara en lo que pensaba cuan grave podría ser de verdad el asunto, tal vez y a Billy ni le importaba tanto. Pero si era así, ¿por qué se largó de su casa? No, definitivamente le importaba. Su actitud le pareció algo ridícula, correr de esa forma como adolescente vergonzosa, tirando la piedra y escondiendo la mano porque él había empezado todo. Por supuesto que era culpa de Billy.
Repasó sus labios con el pulgar, dentro de sí sabía que había obedecido sin pensar a su subconsciente que le había animado a besarlo de verdad, casi como un reto que había aceptado como el tonto impulsivo que podía llegar a ser a veces. Pensándolo bien, ni siquiera le había parecido remotamente desagradable, claro, si dejaba de lado el sabor a cerveza de la boca del rubio. Sus labios tan suaves hasta parecían de mujer, pero el fuerte golpe que le había dado en el pecho, y que aún le dolía un poco, definitivamente le recordaban quien era. Las emociones que habían despertado en él ese beso y el golpe no se comparaban a nada que le hubiera hecho sentir una mujer, ni en la más loca noche de desenfreno.
Se levantó de su cama rápidamente y caminó al escritorio que estaba en la esquina de su habitación. Sin mucho cuidado apartó algo de ropa sucia y cajas de cigarrillos vacías que estuvieran sobre el mueble para hacer lugar. Tras despejar el escritorio, una libreta de tapa negra con un bolígrafo dentro del anillado se dejó ver mientras él sonreía. Movió la silla para sentarse y tomó el bolígrafo antes de abrir la libreta para buscar una hoja en blanco.
Estaba inspirado. Debía escribir algo, incluso tenía parte de la melodía retumbando en su cabeza, ni siquiera necesitaba ir por su bajo, lo tenía todo bastante definido. Algo rápido e intenso como lo era él, podría dejar un momento para que si quisiera improvisara con su guitarra como lo había hecho en la mañana, estaba seguro que le agradaría la idea.
— Con esa maldita actitud tuya…eres toda una fuente de inspiración, ¿quién lo diría, Billy? —murmuró mientras repasaba con la mirada la hoja y garabateaba algunas anotaciones a un lado o rayaba algunas otras para descartarlas. Y en menos de una media hora bastante creativa, letra y melodía estuvieron listas, y eran perfectas.
*/*/*/*
Billy caminaba en círculos dentro del departamento en la madrugada, había logrado dormir algo por la tarde debido al cansancio y la ligera borrachera que tenía, su mente había colaborado en ello enormemente poniéndose en blanco pero ahora trabajaba a toda máquina. Solo podía pensar en Iori Yagami.
Al principio se planteó la idea en no volver al día siguiente, echando por el caño sus planes de unas vacaciones en las que fuera a estar entretenido en lugar de pasársela de ocioso. También por supuesto defraudaría a Eiji y a…y al maldito Yagami. ¿Podría volver y fingir que nada había pasado? ¿Podría Iori actuar de la misma manera? De solo pensar en el pelirrojo contándole lo que había pasado a Eiji como si fuera cualquier cosa o que se burlara de él con ello lo ponía histérico. No le quedaba más que esperar a que Iori no fuera tan desagradable como aparentaba y mantuviera en secreto su leve desliz de alcohólico.
— ¡¿Qué desliz?! ¡Si prácticamente dejaste que te comiera la boca, maricón de mierda! —gritó mientras se llevaba las manos a la cabeza y tironeaba ligeramente de su propio cabello, desesperado. Un desliz habría sido simplemente acercarse y probarlo, sentir la suavidad de sus labios, tal vez sentir su cálida y agitada respiración, pero no. En vez de simplemente apartarse al instante, dejó que el pelirrojo lo sorprendiera lo suficiente como para hacerlo abrir la boca e introducir su lengua dentro de ella en un intenso beso. Después de pasar tanto tiempo sin que nadie lo reclamara de esa forma, sus ideas se habían alborotado por completo al igual que inquieto corazón. Tembló mientras sentía como su cara comenzaba a arder por la vergüenza, mientras lo pensaba mejor, más se convencía en que era su culpa pero también en que le había gustado mucho.
Bien podría no volver al día siguiente, o bien podría volver al día siguiente y bien podría dejarse besar otra vez.
Se frotó los ojos, la decisión que debía tomar parecía demasiado obvia pero le faltaba valor para convencerse respecto a qué hacer. Una ligera tristeza lo invadió, estaba siendo bastante tonto y débil últimamente, por eso Geese le había dado una paliza hacía solo un par de días y por eso le había dado unas vacaciones que se negaba a aceptar. Caminó hacía el pequeño pasillo que estaba entre la puerta de su habitación y la sala del departamento, en busca del espejo que allí se encontraba. Levantó su camiseta solo un poco para descubrirse el abdomen, mirando en el reflejo los moretones que le habían dejado los puños de Geese que aún le dolían, y que aún lo hacían temblar cuando se recordaba sometido por él. Billy se estremeció al pensar en qué podría haber hecho el jefe si se hubiera atrevido a besarlo igual que había hecho con Iori, ¿le habría dado un golpe a la cara y no solo tendría el abdomen marcado sino también un ojo en compota? ¿O le habría correspondido con la fuerza que siempre había admirado en él? De solo imaginar uno de sus sueños volverse realidad pudo sentir como le temblaban las piernas y se le aceleraba el pulso.
Tomó asiento en el suelo y se abrazó las rodillas dejando escapar un suspiro, al menos con Iori tenía la certeza de que si algo más sucedía el pelirrojo no iba a intentar alejarlo, porque ya lo había confirmado. Se sintió un poco mejor por ello, mientras intentaba ignorar el evidente hecho de que tal vez ese torpe que aún se portaba como adolescente le comenzaba a caer mejor conforme más pensaba en él. Tal vez y su tipo no solo eran los hombres mayores después de todo.
Como el segundo ensayo de la banda, y con suerte ahora escucharía a Eiji en la batería, sería por la tarde, pudo darse el lujo de dormir hasta pasado el mediodía y realmente estaba agradecido por ello. No lo había notado muy bien el día anterior por lo agitado que había sido, pero realmente le hacía muy bien dormir tanto y no simplemente dar un salto todos los días a las seis de la mañana sin importar que hubiera vuelto a casa tal vez a las cuatro. Seguramente durante el ensayo podría incluso tocar mejor ya que se sentía bien descansado. Por supuesto todo podría ser mera sugestión, pero al menos funcionaba.
Salió un poco antes de lo que había planeado pero a diferencia del día anterior decidió que mejor podía tomar el metro antes que caminar hasta la otra punta de la ciudad, incluso hasta podría ahorrar un poco de tiempo. La parada más cercana a la casa del pelirrojo estaba apenas a unas cuadras de la misma, por lo que el último trecho le tomó nada más que un par de minutos a pie. Ni siquiera tenía un reloj pero hizo una mueca que podía pasar por una sonrisa nerviosa en cuanto vio la puerta cerrada, sin que estuviera Eiji al menos esperando también. Por supuesto que había llegado antes, si ni siquiera sabía cómo calcular el tiempo que un viaje en metro tardaba.
De la misma forma que el día anterior, se quedó un rato mirando el frente de aquella casa bastante ordinaria, en una torpe excusa para que el tiempo pasara y su temprana llegada no fuera tan evidente. Miró por sobre la cerca de madera y las hierbas malas seguían bordeando la casa, ya le estaba inquietando un poco la falta de cuidado de Iori, afuera y dentro de la casa todo se veía igual de mal. De repente escuchó un ruido metálico que lo sorprendió pero no era más que la persiana de la cochera de Iori que se levantaba por el accionar del pelirrojo desde adentro. En cuanto estuvo completamente abierta éste se dio cuenta que Billy estaba afuera y al verlo le sonrió de lado, poniéndolo nervioso.
— Eh guitarrista, llegaste temprano.
— Supongo —se encogió de hombros y entró a la cochera para dejar su estuche en el suelo—. Casi fue casualidad.
— ¿Qué clase de casualidad es esa?
— ¡Pues solo una y ya!
Iori rió apenas con su torpe exabrupto y se acercó a él manteniendo una media sonrisa en los labios, inquietándolo. Billy se quedó inmóvil, frunciendo el ceño molesto con el pelirrojo y con él mismo ahora que sentía como se sonrojaba.
— Creo saber porque llegaste antes…pero no vas a salir corriendo ahora, ¿verdad? —lo miró desafiante mientras le hablaba en un susurro, intentando atraparlo en su juego. Tal vez y le daba más material para escribir después.
— ¿Qué acabas de decir, uh? —respondió molesto en lo que lo tomaba por el cuello de la camiseta y lo acercaba un poco más hacia él, si planeaba hacerse el gracioso con lo que había ocurrido el día anterior iba a hacerlo desistir, mostrándole que no planeaba escapar. Lo miró fijo a los ojos un instante, bajando la vista solo para ver su boca entreabierta antes de cubrir la distancia con la suya y besarlo. Iori correspondió al instante de manera torpe mientras rodeaba su cintura con los brazos, oprimiéndolo con fuerza, haciéndolo gemir levemente.
Se apartó de él jadeante, el pelirrojo tardó apenas un momento más en quitarle las manos de encima, lo que no hizo más que sacarle una sonrisa de triunfo. Por supuesto que no iba a salir corriendo ni tampoco iba a golpearlo ya, y eso le enseñaría a no bromear con él de esa forma otra vez. Iori se alejó un poco de él y fue a sentarse sobre una banqueta contra la pared, se acomodó el pelo ligeramente con las manos y de entre sus ropas buscó sus cigarrillos. Tembloroso como estaba, se le dificultó un poco encender uno pero cuando por fin lo logró dio una larga calada y luego le habló.
— ¿Cómo deletreas tu apellido?
— K-A-N-E —le deletreó mientras se arrodillaba junto a su estuche para abrirlo y sacar su guitarra, dándole la espalda. Estaba bastante seguro que estaba ligeramente ruborizado por lo que acababa de hacer pero estaba agradecido de que Iori no quisiera indagar demasiado en el asunto, demostrándolo al cambiar de tema tan pronto. Podrían seguir de esa forma y no sería algo malo.
Agachó la cabeza maldiciéndose por dentro, ¿planeaba seguir con eso?
— ¡Kisaragi! ¡Viniste diez minutos antes, no me lo esperaba! —gritó Iori de repente. Levantó la vista y allí estaba Eiji, golpeando las baquetas la una con la otra al ritmo de su andar.
— Mientras más antes llegue más antes arderá la llama de la Rival Band —respondió en un tono casi heroico que a Billy le hizo algo de gracia y él lo notó— ¿Ves? Estamos tan sincronizados que Billy tuvo la misma idea que yo.
— Por supuesto Eiji, cómo no —dijo intentando disimular sus nervios mientras se hacía el distraído poniéndose la correa de la guitarra a los hombros, levantándose lentamente. Era una suerte que el ninja no hubiera llegado antes o los habría encontrado a los dos en una situación que le resultaría difícil de explicar.
— Bueno, empecemos —Iori dio un salto para bajarse de su banqueta y se acercó a ellos, sacando un papel de su bolsillo, entregándoselo a Billy una vez que lo desdobló—. Escribí esto ayer, necesitamos material original para la batalla de bandas así que mientras más rápido nos pongamos a trabajar en ésta, mucho mejor.
Eiji se acercó a Billy un poco más para mirar por sobre su hombro lo que estaba en el papel, el rubio no pudo evitar estremecerse con eso, pero intentó fijar su atención en lo que Iori había escrito. No sabía si estaba siendo algo exagerando o creyéndose más de lo que era, pero la canción del pelirrojo casi parecía hablar de él, y de lo sucedido el día anterior. Dejando de lado el hecho que la letra se refiriera a una mujer, parecía la solución más obvia para ocultar el verdadero significado de la misma. Entre la tercera y cuarta estrofa había un pequeño recuadro y en un garabato descuidado Iori había escrito solo de Billy y que lo tuviera en cuenta de esa forma lo puso aún más nervioso de lo que estaba. Eiji dijo algo a lo cual no prestó atención, pero el ninja fue rápidamente a sentarse a la batería, esperando las instrucciones de Iori. Él se quedó un momento más releyendo la canción, convenciéndose cada vez más en que definitivamente trataba sobre él. ¿Iori le escribiría otra canción después?
Cuando salió de su ensimismamiento levantó la vista para ver que estaban terminando de arreglar como Eiji debería llevar el ritmo de la batería. Iori tenía ya su bajo colgado y le indicaba con las manos los golpes que debería dar y en qué momento. El entrenamiento ninja de Eiji era el responsable de la concentración y habilidad para recordar lo que le había dicho sin que el pelirrojo tuviera que repetírselo, algo que le pareció sumamente interesante. Antes de perder más tiempo, volvió la vista al papel para repasar como Iori había escrito la melodía, y sin contar la última parte, la canción era relativamente sencilla. Era un buen inicio pues que no fuera complicada les aseguraba que coordinaran rápidamente, algo que parecía era lo que Iori más quería, tal vez porque quería pasar a alguna otra canción.
— ¿Entiendes lo que escribí, no? —habló de repente casi en tono de burla mientras le lanzaba el cable para que conectara la guitarra.
— Solo intento memorizarla —lo atrapó justo a tiempo y lo conectó a la guitarra, rasgando las cuerdas para probar que sonaran bien.
— ¡SAN, NI, ICHI! ¡VAMOS A HACER ALGO DE RUIDO! —gritó Eiji de repente, sorprendiéndolos pero no lo suficiente como para que no notaran que con ello él pretendía indicarles que era tiempo de comenzar.
Iori echó a reír en lo que empezaba a puntear las cuerdas de su bajo, la mezcla sonaba demasiado buena como para no incluirla siempre que fueran a tocar aquella canción, casi como el día anterior pero ahora su risa iba al inicio. Billy suspiró para relajarse mientras simplemente tocaba las notas que había leído en el papel, recordando que debía repetirlas dos veces antes que Iori cantara, prestando atención para acostumbrarse rápidamente al tiempo aproximado que eso iba a tomarle. Comenzaba a divertirse otra vez.
La grave voz de Iori se hizo eco en la cochera, cada palabra que escapaba de su boca tenía cierto aire hipnótico y sin que quisiera evitarlo lo miró, tragando saliva al sentir como su corazón comenzaba a latir tan rápido como Eiji golpeaba el bombo de la batería. Tocó casi por inercia lo que recordaba, para su sorpresa no se había equivocado en ninguna nota o por lo menos Iori, quien ahora lo estaba mirando también, no se lo había hecho saber. Le dedicó media sonrisa antes de desviar la mirada y alzar la voz, siguiendo la canción, en un pico de pura intensidad.
Entonces supo que era su turno.
Iori dejó que su voz se apagara lentamente para dar paso a su improvisación. Sin exagerar demasiado se dejó llevar tocando lo que su corazón parecía indicarle, y para alegría suya se oía perfecta para la canción pues si bien agregaba algo más de emoción, mantenía la esencia de la melodía que el pelirrojo había ideado. Tras la última nota espontánea y sin que se lo dijera Iori siguió con la canción mientras Eiji volvía al ritmo del comienzo, en una sincronía tan impresionante que casi parecía mentira.
Eiji dio un fuerte golpe a los platillos para dar por finalizada la canción solo unos segundos después que sus compañeros hubieran tocado la última nota que les correspondía a cada uno, no cabía en sí de la emoción por lo bien que había resultado a pesar de ser el primer ensayo de algo completamente nuevo. Estuvo a punto de decirles que debían intentarlo de nuevo cuando la lámpara del techo se apagó de repente. Billy rasgueó apenas las cuerdas de la guitarra que simplemente emitieron un suave y metálico sonido. No había electricidad.
— ¡Esto tiene que ser una maldita broma! —Gritó Iori molesto mientras pateaba una caja con fuerza— ¡Este maldito basurero siempre dándome problemas! ¡Ahora seguro la electricidad regresa de madrugada como siempre, maldición!
— Estas cosas siempre pasan —respondió calmado mientras se rascaba la nuca ligeramente, intentando pensar en que podía decir para que no se enfureciera más. Sin electricidad no tenía mucho sentido seguir ahí, dándose por finalizado el ensayo. Era bastante frustrante para los tres, y entonces fue cuando recordó la loca idea que se le había pasado por la mente la noche que le dieron el aviso color púrpura, por lo que siguió hablando—: Saben, creo que tengo el lugar perfecto a donde ir…
Sus compañeros lo miraron atentos, esperando a que revelara sin vueltas la salvación a sus problemas de electricidad. Era la torre de Geese, por supuesto. Les habló del piso especialmente adecuado para él donde entrenaba, peleaba y practicaba con una de sus tantas guitarras, su batería o alguno de sus bajos. Con la pequeña descripción del lugar que les había dado había logrado convencerlos en el acto, más aún cuando les dijo que podían ir ahí las veces que quisieran y hacer el ruido que quisieran porque nadie les reclamaría nada.
— ¿Eso quiere decir que podemos ir ahora mismo? —preguntaron Iori y Eiji al mismo tiempo, casi sin poder creérselo.
Billy asintió con la cabeza a modo de respuesta mientras sonreía ampliamente.
N/A: Antes de comenzar con la canción, Eiji cuenta tres, dos, uno en japonés. Tal vez les resulte conocido de los strickers de Ramon en KOF 2000, Neo y Geo. ¿Recuerdan como cuentan antes de explotar?
Muchas gracias por leer, hasta el proximo capitulo!
