Hola, espero disfruten del capítulo.

Zootopia y sus personajes pertenecen a Disney.

Las penas con alcohol saben mejor

La cálida fragancia matutina era invadida por cada animal. Sonrisas, ademanes, gentileza entre cada una de las distintas especies, sin importar su tamaño, su apariencia, sí eran presas o depredadores. Niños iban a la escuela, alegres infantes se dirigían a distintos colegios acompañados de sus padres. Otros animales un poco más grandes, compartían risas y anécdotas de reuniones, fiestas y desfiguros hechos en estas o en vía pública.

Una pareja de mapaches que pasaron a un lado de él, levantaron la vista, solo un poco, para hacer contacto visual, no del bueno, uno extraño, confuso… Pues tenía el pelaje revuelto y sus ropas, que eran bastantes curiosas, además estaban rotas y sucias. Pero lo pasaron de largo, mientras que él, los siguió con la vista por un rato, para luego contemplar sus peludas manos.

"¿Por qué ahora todo lo que conocía dejaba de tener sentido? El universo jamás me preguntó lo que quise. Jamás me dio la opción de tener una vida normal… ¿Cómo pasó? ¿Cuándo pasó…? Un día era un héroe para millones… y al otro un forajido... Aunque, bueno… ya estoy acostumbrado a las clásicas corretizas en las que nunca me atrapan… Pero, por qué ahora pasé de ser alguien único y especial a un don nadie ¿Por qué me siento así? ¿Acaso no soy quien siempre creí ser? ¿Cuándo fue que la verdad se convirtió en mentira? ¿O todo lo que conozco, lo que conocía en realidad era una farsa?".

Mientras tanto, Judy caminaba por el estacionamiento de la ZPD. Era su ruta habitual, todas las mañanas y noches cruzaba por ese lugar. Pero en ese instante, unos cuantos metros de llegar a una de las entradas del edificio, vio la patrulla en la que había dormido hace unas horas.

– "Entonces si la trajo" – Pensó para sí misma, Nick había cambiado desde hace mucho tiempo, era más responsable, entre otras cualidades que, no adquirió, solo las puso en uso. Pero la curiosidad la invadió, algo dentro de ella, así que no lo hizo con motivo alguno, solo lo hizo, se impulsó para ver el interior del vehículo. Lo cual para ella sorprendió.

Dentro de esta, había un animal de pelaje rojizo con el asiento inclinado, recostado a pata suelta y la boca abierta.

– ¡NICK! – Gritó al ver a su compañero dormido dentro de esta, pero al parecer no la escuchó.

Tirando de la palanca, abrió la puerta, que suerte que no estaba cerrado. Pero lo que no vio, fue el cuerpo del zorro desplomándose en el suelo.

DOLOR.

– Estoy despierto… – Dijo Nick mientras levantaba la cabeza y miraba a su alrededor para ver en donde estaba – ¡Hey…! Zanahorias… – Al ver esas patas cubiertas por ese pelaje grisáceo, sabía de quien se trataba – Dime ¿Acaso es una costumbre de conejos levantar de esta forma a los demás mamíferos? – Decía mientras se reincorporaba del suelo, al tiempo que se sacudía el uniforme.

– Ja… – Rio para luego cruzarse de brazos y ver a Nick con el ceño fruncido – ¿Acaso es costumbre de zorros dormir en las patrullas?

– En mi defensa quiero aclarar que era dormir en la patrulla o no venir a trabajar.

– Excusas, aunque… – Dijo mientras colocaba una pata en su mentón y pensaba – Dada la hora que es, sería la primera vez que llegas temprano a la estación.

– Lo vez… – Habló mientras estiraba los brazos – Todos salimos ganando.

Ambos se quedaron viendo el uno al otro por unos segundos, hasta que algo entró por la nariz de Judy haciendo que se respingue.

– Por Dios ¡Nick! – Dijo mientras se cubría el hocico – Hueles peor que un basurero.

– Hee… – Alzando la pata comenzó a olfatear su axila, su propio aroma hizo soltar un estornudo – Ya lo tenía pensado – Judy solo arqueó una ceja, pero sin descubrir su nariz – Como aún tengo tiempo me daré una ducha en las regaderas de la estación y te veré en la sala de juntas.

– Sabía que era demasiado bueno que llegarás temprano, está bien… – Tanto Nick como Judy comenzaron a caminar hacia el interior, pero la coneja lo detuvo en seco – Espera, deja que entre primero – Él solo la miró extraña – No quiero ir olfateando tu estela de olor mientras caminamos.

– Admítelo… – Dijo mientras se quedaba atrás – Te encanta mi fragancia natural.

– Si, como no – Bufó.

– No te vayas a tardar – Decía con su típica y sínica sonrisa.

– Tu eres el que debe apurarse.

– ¿Para qué? Seguro nos mandarán a patrullar Sahara Square otra vez – Luego vio a Judy desaparecer dentro de las puertas del edificio, siendo ese su pie de entrada.

Pasó el tiempo, Nick se encontró con Judy tal y como había dicho, incluso se cambió la ropa por un uniforme que tenía en su casillero. Y regresando a lo que sería su trabajo del día de hoy, el vulpino había acertado, siempre que no había casos de importancia eran enviados a patrullar esa zona, era algo que había notado. Por suerte para la coneja, Nick, con sus mañas y tretas había solicitado otra patrulla mientras que, la que usaron el día anterior iría a revisión. Así no tendría que oler ese aroma con el que la patrulla había sido impregnada.

Caminando sin rumbo aparente, un peludo ser, seguía impresionado y a la vez triste por todo lo que había visto. Su cola y orejas iban gachas, llevaba arrastrando sus patas. Estas últimas horas habían sido muy duras física y moralmente.

"Es todo… He acabado"

¿Por qué cuando sabía la verdad, ahora las cosas no tenían sentido? Una, dos, incluso una tercera vez… ¿Cuándo pararía toda esta locura?

Pero todo tenía remedio.

Alzando la vista, vio un letrero, una luz incandescente, que para ser un día soleado estaba de más tenerla encendida. Y temprano. Un letrero, que sea cual sea el idioma en que estuviera escrito, conocía su significado: The dead rabbit. Bar.

Abriendo la puerta, pudo ver el interior del lugar, que suerte que estaba abierto. Dentro podían apreciarse unos cuántos animales, tres para ser exactos: Un jabalí en compañía de un tejón, sentados en una de las mesas mientras tomaban, y detrás de la barra, un conejo de blanco, con una mancha negra circulas en su ojo derecho, que se encontraba limpiando un tarro. Un equipo de sonido reproducía una tonada lenta y suave de un piano, tema perfecto para un día gris.

Acercándose a la barra, que estaba hecha con madera de ébano, se sentó en uno de los bancos, hechos con madera de nogal de primera calidad, de hecho, todo tenía un toque rustico. Una estantería con botellas de cristal con toda clase de bebidas, en el fondo unos barriles de la taberna, estaban acomodados barriles con un pivote puesto, listos para servir su contenido.

– ¿Qué le sirvo amigo? – Habló el cantinero que se había acercado.

– Dame… – Pensó por un segundo lo que pediría, pero al final se decidió por su clásico preferido – Dame un spacegrass, de barril de preferencia.

El conejo lo miró confundido.

– Disculpe, no conozco la bebida – Dijo un apenado. A lo que nuestro invitado solo gruño por sus adentros.

– Entonces dame lo más fuerte que tengas… – Sentenció mientras mantenía su vista en la barra.

– No creo que sea prudente o sa… – Pero la mirada de su cliente, le causó terror, además de que tenía mala pinta – Enseguida.

Sacando varias botellas por debajo de la barra, incluso sacando una que estaba en una estantería que estaba bajo resguardo, empezó a ser una mezcla en un vaso ancho.

– Con esto puedes tirar a un elefante – Dijo pasándole el trago – ¿Seguro que quiere…

Pero en menos tiempo de lo que le tomó prepararlo, ya se lo había terminado. Acercando el vaso, le indicó que le preparara otro. El conejo no creía que un animal de sus dimensiones haya tomado eso sin siquiera tambalearse.

– ¿Qué hay en los barriles? – Cuestionó mientras señalaba al fondo del bar.

– Es cerveza de malta.

– Sirveme… – Sentenció.

Asintiendo con la cabeza, el conejo tomo un vaso de tambor y lo llenó con cerveza obscura. Al momento regresó con ambos tragos y se los pasó.

– Me llamó Malin por cierto – Dijo el conejo, mientras veía curioso a su invitado.

– Un gusto Malin… – Contestó sin quitar su vista de las bebidas, para después sujetar el vaso ancho.

– Solo piden esta clase de bebidas cuándo quieren olvidar un amor… ¿Acaso quieres olvidar a alguien?

– Si… – Respondió para luego beberlo de golpe – A mi…

¿Les gustó? Quisiera saber que opinan.

Datos curiosos.

Los zorros tienen un olor natural muy fuerte, ¿Han olido a su perro cuándo se ha mojado en la lluvia? Ahora imaginen a un zorro.

Los, saluda y se despide GV FoxMapache y espero nos leamos pronto.

Hasta la próxima.