Chapter 3
Deseaba su polla. La mirada en sus ojos lo decía todo. Y él quería que ella la tuviera. Habían terminado la botella de vino y ella caminó al refrigerador para coger otra. Él amaba observar su culo sacudirse mientras caminaba y el rebotar de sus pechos cuando ella regresaba hacia él. Ella daba tantas ganas de estrujarla que él deseaba poner sus manos sobre toda ella y nunca parar.
Cuando ella se inclinó sobre la mesilla de noche junto a él para rellenar las copas, él palmeó uno de sus pechos, moviendo su cabeza y succionando el pezón entero y la aureola en su boca. El agudo silbido de aire cuando ella lanzó una expiración le dijo exactamente lo mucho que esto la afectaba. Deslizando su mano entre sus piernas, frotó dos dedos arriba y abajo de su raja, sonriéndose a sí mismo por la humedad que encontró.
¡Caliente! La Srta. Hermione Granger era tan caliente como una pistola, tan caliente como ninguna mujer que él recordara haberse llevado a la cama. Una lista deplorablemente más larga de lo que él deseaba. Pero quizá el Sino le había despachado allí para encontrar a la única mujer que podría acortar esa lista en el futuro a una.
Él la agarró y arrastró su cuerpo a la cama, después la acurrucó contra él.
—No puedo parar de tocarte —murmuró en su oído.
—¿Solo para asegurarte que nadie puede tener realmente un cuerpo así de feo? —Las palabras querían obviamente expresar una broma pero su voz era dura.
Draco apretó su brazo alrededor de ella.
—Maldición, Hermione, ¿quién te ha hecho sentir tan baja? No te hagas esto a ti misma. Eres tal pequeño ángel regordete que podría comerte entera.
—Claro, mira, eso es. Gorda.
Él puso su boca junto a su oreja y lamió cada pedacito de ella antes de hablar.
—Me alejé de una rubia piernas largas porque mi polla ni siquiera se movía cuando la miraba. Tú, por otro lado, vas a producirme un caso de dureza terminal. Amo tu cuerpo, Hermione. Cada maravillosa pulgada de él. Y voy a adorarlo hasta que ambos nos desmayemos.
La sostuvo en su sitio con el brazo curvado bajo ella y con su mano libre comenzó a frotar ligeramente la grieta de su ano. Golpeando suavemente con el codo la parte superior de su pierna hacia delante para darle mayor acceso.
—Draco, no tienes que…
—Cállate, Hermione. Déjame disfrutar a mí mismo. Dios, no sabes que hermosa vista es ver ese plug en el pequeñísimo agujero y follarlo dentro y fuera. Verte apretar alrededor de él. ¿Se siente bien cuando clavo mi dedo allí, Hermione? ¿No hay más dolor?
—Um, no, no realmente. Arde un poco, pero casi es un buen ardor. ¿Sabes?
—Déjalo que se sienta un poco más y después voy a atenderlo para ti. Para mí. Para ambos.
Hizo que se tendiera sobre su estómago, después tomó la pequeña botella de aceite que había puesto sobre la mesa. Separando las mejillas de su culo, dejó caer unas pocas gotas directamente sobre su fruncido agujero y con sus dedos comenzó a masajear en su túnel y alrededor de los bordes.
Seguro que se sentía bien para él. Esa caliente, apretada, húmeda apertura hacia señas como la tentación del diablo. Deslizó su mano hacia abajo y hacia arriba en un ritmo constante, deteniéndose y después empujando con la punta de sus dedos o su pulgar. Solo el pensamiento de hundirse en ese apretado oscuro agujero casi le hacía correrse tumbado allí. Cuando deslizó una mano sobre el desnudo coño de Hermione, el líquido cubrió de nuevo su mano.
Sí. Todavía caliente. Todavía húmeda. Okey, Hermione muchacha, era tiempo de ponerse serios.
No quería moverse, pero cuando él alzó esa magnífica polla balanceándose ante su vista, sus ojos casi bizquearon. No se había acostado con muchos hombres, pero esos con los que lo había hecho se jactaban de su anatomía hasta el cansancio. Deberían ver la erección de Draco Malfoy. Se esconderían en un armario.
Con indecisión deslizó una mano bajo su cuerpo y alcanzó su caliente asta que estaba justo a su lado. Cerró su mano sobre ella, amando la sensación de su sedosa piel contra el duro, caliente núcleo que la cubría. El magnífico cuerpo de Draco se estremeció una vez, después siguió sujetándolo y su mano llegó a cubrir la de ella.
—Déjame decirte, azúcar, que tenemos un tentador dilema aquí. No puedo decidir que deseo hacer primero, clavar mi polla en tu coño, follarte el culo, o hacer que me chupes. —Exhaló una respiración desigual—. Mira, aquí está el problema. No creo que vaya a durar mucho esta primera vez y eso es muy raro para mí. Solo que me pones tan caliente que no sé cuánto tiempo tendré el control.
—¿Sí? —Levantó la mirada hacia él desde debajo de sus pestañas.
—Así es la cosa, no soy uno de esos tipos que pueden tomar su propio placer mientras una mujer no consigue nada.
—Pero yo conseguiría…
—Shh. —Puso un dedo en sus labios—. Así que esto es lo que vamos a hacer. —Se tendió sobre la cama y tiró de las rodillas de ella junto a él, separando sus muslos para darle acceso a su coño y su culo—. Quiero que me chupes, Hermione, así como sé que te mueres por hacerlo. Quiero sentir esa dulce pequeña boca sobre mí y esa caliente lengua en mis bolas. Pero no voy a estarme tumbado.
—¿No lo estarás? —Ella parecía no poder enfocar sus pensamientos.
—Uh-uh —levantó su mano izquierda y ella vio el minúsculo vibrador con el tickler[1] unido—. Tampoco has usado esto todavía y me han dicho que una mujer explota como un cohete. ¿Lo probamos?
Ella asintió con la cabeza, incapaz de hablar y se inclinó para tomar su polla en su boca.
Oh, Dios, él sabe delicioso. Pero ¿podré metérmelo todo en mi boca?
Sosteniéndolo de la raíz, comenzó a deslizar su mano y su boca arriba y abajo, lamiendo la suave piel, girando rápidamente su lengua alrededor de la cabeza, después arrastrándolo profundamente de nuevo. Su cuerpo se estremeció en respuesta y después se colocó debajo. Ella sintió la tensión en los músculos de él mientras se esforzaba en mantenerse quieto. Una mano subió para mover su cabeza y ayudarla a establecer el ritmo que a él le gustaba, después él simplemente permaneció tumbado mientras ella succionaba y lamia hasta saciarse.
Justo cuando ella arrastró su boca todo el camino del eje para sondear la minúscula raja en la cabeza, sintió las manos de Draco empujando sus piernas abriéndolas de nuevo y en un instante el tickler estaba zumbando contra tu clítoris, un toque tan ligero que casi no estaba allí pero que fue suficiente para hacerla anhelar más. Intentó descender sobre el tickler, pero Draco no quería saber nada del asunto.
—Uh, uh —raspó—. Tú has tu trabajo y yo haré el mío.
El tickler estaba por todas partes, en su clítoris, a lo largo de su raja, en su minúsculo agujero, la sensitiva piel alrededor de su recto, la misma apertura de su recto. Dentro de su ano.
Ahuecó las bolas de Draco en su mano izquierda mientras la otra mantenía su agarre en su polla y se puso a trabajar en serio. Arriba y abajo, dando vueltas y vueltas, arriba y abajo otra vez, cosquilleando sus bolas, torturándolas con sus uñas. Cuando sintió que sus bolas empezaban a llenarse, ella se redobló los esfuerzos. Draco dejó caer el tickler, agarró la cabeza de ella con ambas manos y bombeó como si su vida dependiera de ello.
Ella sintió los espasmos en su mano, succionando más duro y entonces la primera salpicadura golpeó la parte de atrás de garganta. Ella bombeó y succionó y tragó mientras Draco gritaba y empujaba sus caderas contra ella una y otra vez y su semen brotaba bajando por su garganta.
Cuando ella se aseguró que él había terminado, se movió sobre él una última vez con sus labios, lamiendo la cabeza y liberándolo de su agarre.
Él estaba tumbado con los ojos cerrados, su pecho subiendo y bajando, pero se estiró hacia ella y la acercó contra su cuerpo. Ella se acurrucó contra él.
—Hermione, ¿estás segura que no eras mi regalo de San Valentín y no al revés. Malditamente caliente. Haces de una mamada una representación artística.
—No —ella se rio nerviosamente—. Creo que eres el mío. Este es el mejor día de San Valentín que he tenido nunca. Solo quiero que sepas esto. Cupido debe haber lanzado su flecha directamente a mi cuerpo.
—Azúcar, esto no es ni la mitad.
—¿Quieres más vino? Nunca rellené nuestras copas. Otras cosas, um, me alejaron del camino.
Él rio y besó su mejilla.
—Oh, sí, pero no en la copa.
Ella le frunció el ceño.
—¿Quieres beber de la botella?
—No, dulce, algo mucho mejor.
—¿Qué…?
Se arrodilló delante de ella, sujetando la botella y abrió las piernas de ella, colocándolas sobre sus hombros así ella estaba apoyándose prácticamente sobre su cuello.
—¿Cómoda?
—Uh, uh. ¿Qué vas a hacer?
—Ya lo verás. Okey, azúcar, inclínate y tira de esos labios de tu coño tan muy separados como puedas tenerlos.
Cuando lo hizo, él tomó la botella e insertó el cuello directamente en la apertura de su vagina y la inclinó levemente. Ella gritó mientras el primer chorro del frio líquido golpeó su carne caliente, pero después se arqueó hacia la botella y se restregó ella misma hasta que él se detuvo.
—Ahora voy a tomar un trago —Le hizo un guiño, movió la botella e inclinó su cabeza.
Cuando sintió su boca sobre la apertura de su coño, succionando el vino, la electricidad prendió una chispa dentro de ella. Comenzó a frotarse su clítoris más y más rápido mientras él succionaba más y más duro. Sus manos agarraron su culo, sujetándola firmemente en el lugar mientras el bebía y bebía y bebía. Cuanto más el succionaba de ella, más fuerte ella se frotaba.
Cuando su orgasmo golpeó, ella intentó encorvarse y montarlo pero él era implacable en su agarre, así que ella solo se tendió con sus piernas en el aire y su coño abierto de par en par mientas el deslizaba su lengua dentro de ella y lamia cada gota.
—Dios mío —Se sentó con una mirada aturdida en su cara—. Hermione, deberías llevar una señal que diga "Peligrosa".
Una temblorosa risa estalló de sus labios.
—Lo mismo para ti.
Se tumbó junto a ella y la arrastró hacia él.
—¿Sabes porque te llamo azúcar? Porque eres la más dulce de las mujeres que nunca he conocido. Y sabes que el azúcar puede ser adictivo. Podría volverme fácilmente adicto a ti, Hermio. —Acarició su pelo—. Pero ahora requeriría una pequeña siesta. ¿Qué hay de ti?
—Mmm. Podría ir a por ella.
Draco tiró de las mantas sobre ellos, la remetió en su hombro y cerró sus ojos. Ambos estaban dormidos antes de darse cuenta.
[1] Es una forma graciosa de látex que se pone en la parte superior de un consolador (N. de la T.)
Nota: Lo siento tanto por el retrazo, el siguiente estará en unos días.
Saludos!
