Disclaimer: El Copyright y la Marca Registrada de todo lo referente a El Código Da Vinci y Ángeles y Demonios es propiedad de Dan Brown. Solamente Thomas Matthew me pertenece.


Día dos.

Era un día perfecto. Era un perfecto día para salir a pasear a las calles de Italia, pues el sol de Florencia brillaba con un maravilloso resplandor.

Robert Langdon abrió los ojos de par en par y lo primero que vio fue el techo. Sintió una leve respiración a su lado y cuál fue su sorpresa al encontrar a Sophie tapada con la sábana de la misma cama. Recordó lo que había pasado la noche anterior y una sonrisa se asomó por su cara.

Todo había sido realmente espectacular y perfecto. Sus cuerpos se habían unido en la intimidad y se habían entregado por completo al otro. Y no había sido sólo sexo, sino que había habido amor de por medio. La pelirroja comenzó a despertarse poco a poco. Cuando la luz del sol le dio de lleno en los ojos, los arrugó un poco y después pudo abrirlos completamente. Vio a Robert que la observaba con una sonrisa en la cara, lo que provocó que ella también lo hiciera.

-Buenos días, princesa.-dijo Robert dándole un beso en la boca.

-Buenos días, Robert-contestó la chica, sin poder quitar su sonrisa de la cara-¿Qué hora es?

Robert volteó a su mesita de noche y tomó su reloj. Mickey le mostró que eran las once de la mañana.

-Son las once.-le dijo Langdon girándose de nuevo hacia la pelirroja.

-Creo que es hora de levantarnos.-dijo Sophie mientras pretendía quitarse la sábana de encima y fue entonces cuando notó que nada la cubría.

Una sonrisa se asomó por la cara de Robert al ver que Sophie se sonrojaba.

-Esto…-dijo Sophie, pues no tenía nada coherente que decir.

Robert se acercó un poco más a ella y la miró fijamente, para después besarla.

-Señor Langdon, ¿puedo saber qué haremos el día de hoy?-preguntó Sophie bromeando y volviéndolo a besar.

-Estaba pensando en ir a visitar una plaza que está en el centro de Florencia e ir a caminar un rato, ¿qué te parece?

-Me parece perfecto, ahora iré a bañarme para ir a desayunar.-dijo Sophie, para después darle un corto beso en los labios.

Robert observó a Sophie mientras entraba en el baño y volvió a acostarse. Había sido una noche muy larga.

-Robert, Robert...-dijo Sophie suavemente en el oído de Langdon.

-¿Mmm?-dijo este aun medio dormido.

-Ve a arreglarte que ya casi es la una de la tarde.

Robert, aun con los ojos medio cerrados y no muy conciente, por inercia se levantó de la cama y se dirigió a tomar un baño.

Robert y Sophie se encontraban desayunando-comiendo en el restaurante del hotel. El hombre no dejaba de observar a la pelirroja, que a su vez también lo veía a él instintivamente. Parecían dos adolescentes observándose mutuamente.

-Sabe bien ¿no?-dijo Sophie rompiendo el silencio que se había formado.

-Sí, está delicioso.-contestó él sonriéndole tiernamente.

Después de unos cuantos minutos más, terminaron su almuerzo, se levantaron y pagaron. Iban caminando por las calles tomados de la mano. La gente los observaba y algunos sonreían, pues parecían una pareja de recién casados.

-¿Y a dónde vamos ahora?-preguntó Sophie.

-¿Quieres ir a la plaza que está aquí cerca?-contestó Robert con otra pregunta-Así podrás hacer compras, si gustas.-se encogió de hombros.

Sophie lo miró incrédula.

-¿Te gusta ir de compras?-le dijo aun sin poder creer que a un hombre le gustara.

-Pues no, no mucho, pero siendo un hombre soltero, alguien tiene que encargarse de las compras ¿no?-le dijo Langdon sonriendo ante la incredulidad de la chica.

Sophie asintió.

-Lo mismo digo, aunque como buena mujer, me encanta ir de compras.-sonrió la pelirroja.

-Entonces, ¿vamos primero de compras o a caminar?-dijo Langdon.

-Primero a caminar, porque no sería algo cómodo ir con las bolsas caminando.-dijo Sophie dedicándole una de sus mejores sonrisas.

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-Vittoria, ¿estás lista?-le preguntó Tom tras la puerta del baño.

-Ya voy amor, sólo me peino.-contestó la chica desde adentro.

Thomas Matthew miró su reloj. Habían quedado que irían a comer y luego que irían a dar un paseo pero Vittoria se estaba tardando demasiado.

-Ya estoy lista.-dijo la chica y salió del baño.

Tom se quedó sin habla. Definitivamente es cierto cuando dicen que la espera vale la pena. Vittoria se veía hermosa. Y era mejor que él se fuera acostumbrando a verla así, puesto que iban a casarse y él aun la observaba como cuando eran novios.

-¿Vamos?-preguntó la morena a su prometido.

Este sólo asintió, tomó su mano y salieron a la calle.

Después de haber comido en un restaurante que quedaba a sólo unas cuantas cuadras de su departamento, ambos decidieron ir a tomar una caminata por las calles principales de Florencia. Les encantaba disfrutar del paisaje de la bella cuidad como si fueran dos turistas.

Iban tomados de la mano y caminaban tranquilamente sin ninguna prisa. Iban en silencio, cada uno en sus pensamientos…

Vittoria vio el avión que acaba de desplomarse en el cielo con una gran explosión. Un sentimiento de temor, miedo e incertidumbre comenzó a invadirla.

Robert.

Vittoria estaba casi completamente segura de que Robert Langdon había muerto en esa explosión, pues nadie sobreviviría a tal. Y si se hubiera tirado, no saldría vivo, puesto que estaban a miles de metros de altura.

De repente se dio cuenta de que estaba llorando. No podía creer lo que acababa de pasar. Y era su culpa. Entre ella y Kohler habían metido a un profesor de Harvard en esto. Y ahora él estaba muerto.

Vittoria sacudió su cabeza tratando de alejar esos pensamientos de su mente. Debía admitirlo. Volver a ver a Robert había despertado un sentimiento que ella no podía ubicar con claridad. ¿Amor? ¿Deseo?

No podía negar que la última vez que se había visto con Langdon había sido una experiencia muy agradable. Aun recordaba sus manos recorriendo su cuerpo.

"Basta Vittoria, estás comprometida", pensó la mujer.

Y tenía razón su mente. Estaba comprometida y estaba segura de que amaba a Tom, pero el volver a ver a Robert, sin duda le había provocado un sentimiento que tarde o temprano ella descubriría. Porque Vittoria Vetra no era una persona que se quedaba con dudas.

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Sophie y Robert iban tomados de la mano recorriendo lo que era la Gran Plaza que estaba en el centro de Florencia. Robert, como buen caballero, se había ofrecido a ayudar a Sophie con sus compras y ahora los dos iban cargados.

-Robert, creo que hay que tomar un descanso.-dijo Sophie agotada mientras se sentaba.

-Estoy de acuerdo contigo.-dijo Langdon aventándose en la banca.

Estuvieron varios minutos así, hasta que Langdon no pudo contenerse. Giró su cabeza y observó a Sophie. Se acercó más a ella, hasta que quedaron frente a frente.

-Sophie, te extrañé mucho.-confesó Robert mirándola con sus ojos azules.

-Yo igual, te extrañé demasiado.-se sinceró la chica de ojos verdes.

Por unos breves instantes, Langdon recordó el sueño que había tenido, pero alejó esos pensamientos de su mente y trató de concentrarse en que tenía a la mujer que amaba enfrente de él a sólo cinco centímetros de distancia.

Se acercaron más, hasta quedar observándose mutuamente. Azul contra verde. Sus bocas se unieron durante varios instantes, saboreando el sabor de los labios del otro.

Y ninguno se dio cuenta de que unos ojos negros los observaron de lejos.


N/A: Acá ando de nuevo. No crean que me comieron ni nada. Simplemente que no había tenido tiempo de escribir ni tampoco muchas ganas porque traigo poquita gripe. Tampoco había podido actualizar porque de nuevo la página no dejaba ¬¬.

Acerca del capítulo: Y este capítulo estuvo más corto. Les dije que no todos estarían igual de largos xD. En este creo que no pasaron muchas cosas interesantes pero bueno, creo que era como un capítulo trascendental donde tenía que explicar los sentimientos de Vittoria. Ojalá no los haya decepcionado.

Comentarios, críticas, tomates, halagos, etc. Todo eso y más en un review :)

-Bianca.