-editado-

Arreglados varios de mis errores a principios de mi tiempo como escritora ^^U


3.-Bastemon y las respuestas al Místico Objeto.

Después de darse unas vueltas por todas partes y preguntar por todos lados, los tres digimons viajeros se detuvieron frente a un pequeño pasaje oculto entre dos altos edificios en donde se vendía comida y ropa bastante extraña para el tipo de lugar. Etemon se bajó y se arregló los lentes antes de entrar.

-¿A dónde vamos señor etemon?-preguntó Agumon curioso y sin despegarse del asiento de atrás.

-En este lugar trabajan dos viejos amigos míos. De seguro podrán ayudarnos con esto del "místico objeto"

-¿Y cómo podrían ellos ayudarnos?-preguntó BlackAgumon sin quedar del todo convencido.

-Pues entren y verán.-dijo el digimon, mientras avanzaba entre las sombras proyectadas por los edificios de los costados, a una tienda tan oscura como la misma piel de BlackAgumon.

-¿Qué dices hermano?-preguntó Agumon al bajarse del jeep.

-Pues…-BlackAgumon miró el lugar detenidamente.-Si es para intentar encontrar ese objeto, no creo que vaya a pasarnos algo malo.-Se encogió de hombros-Vamos allá.

Los dos digimons avanzaron hasta quedar frente a una cortina oscura. La corrieron, y entraron a un lugar bastante extraño y muy fuera de lo normal. Lo primero que detectaron fue un penetrante olor a incienso, seguido de que sus pupilas tuvieron que dilatarse para poder ver en las penumbras de aquel lugar. Lo otro, fue una curiosa música, que variaba de los tambores a la música raga y las flautas ney.

Lo otro que les llamó la atención, fue la enorme cantidad de velas y adornos que colgaban por todas partes, seguido de muchos estantes llenos de objetos que jamás se hubieran imaginado y llamaban mucho la curiosa atención de Agumon.

Vieron que etemon estaba sentado en el suelo, frente a una mesa. Los digimons se reunieron con él, y vieron que su compañero charlaba con el tapirmon que estaba sentado con los ojos cerrados y las patas sobre una bola de cristal.

-Pss-le susurró Agumon a su hermano-¿Ves esa de ahí?-le dijo apuntándole a la esfera-He escuchado que con esas cosas ven el futuro y hablan con los muertos.

-No seas ridículo, no se puede hacer eso.-le susurró molesto BlackAgumon al escuchar semejante cosa.

-¿Así que estos son tus amigos viajeros tapu?

-Así es. Con ellos ha hablado el digimon blanco y misterioso ese.

-Hum…ya veo tapu. ¿Y qué es lo que quieres saber tapu?

-¡Pues quiero que nos ayudes! ¿Qué tal si me consigues algo de información con esa bola de cristal he?-sugirió Etemon sonriendo.

El Tapirmon se puso serio y corrió la esfera de cristal hacia sí.

-De eso nada tapu. Sabes que la esfera sólo puedo usarla para dar significado a los sueños y alucinaciones que tienen los digimons. Lo demás lo hace Bastemon.

Agumon y BlackAgumon se miraron intrigados.

-Bueno, ¡¿Y dónde está ella?!-quiso saber Etemon alzando los brazos.

-Ahora no te atenderá tapu, está tomando un baño-dijo el digimon cruzándose de brazos y negándose a ayudar a Etemon.

-En ese caso, yo podría ayudarla-respondió Etemon a su vez y poniéndose de pie con una sonrisa pervertida.

-¡¿Qué?!-Tapirmon casi se fue de espaldas y se puso en pie rápidamente para evitar que su señora fuera molestada, pero nada de eso ocurrió.

-No te asustes Tapirmon-es escuchó una voz femenina desde alguna parte.

Los hermanos se asustaron un poco, pero no se movieron. Agumon comenzó con su picazón de nuevo.

En eso, una de las cortinas rojizas que estaban en la parte de atrás de corrió y una digimon nueva ante los ojos de los Agumon se presentó. Etemon no pudo más que sonreír.

-¡Vaya! ¡Pero si es mi queridísima Bastemon! ¿Cómo has estado preciosa?

-Silencio Etemon, no queremos nada contigo. Tú y tus amigos pueden marcharse ya-dijo la digimon secamente.

-¡¿QUÉ?!-A Etemon se le vinieron abajo los lentes nuevamente junto con la mandíbula.-Pero pero pero…

-¿Quién es esta señora Etemon?-preguntó Agumon de pronto.

Etemon se volteó. Había olvidado a los pequeñines, pues estos habían estado muy silenciosos.

-Esta bella pero fría dama que vez aquí es Bastemon. Ella puede hacer grandes cosas con su magia y sus habilidades, incluso podría decirnos dónde o cómo es el…-volvió a levantar los dedos-"místico objeto"

-¿A sí?-Preguntaron los dos digimons asombrados.

-A sí es, pero se niega a ayudarnos.

BlackAgumon y su hermano se quedaron mirando a la digimon. Su rostro cubierto y sus ropas le daban aún un aire más misterioso.

-¿Místico…objeto tapu?-preguntó el tapir curioso.

-Ignóralos Tapirmon, no es nada que nos incumba a nosotros-le dijo apacible Bastemon a su pequeño compañero, pero volvió a endurecer su mirada al momento de mirar a los tres invitados-ya lo he dicho, no tenemos nada para ustedes, ahora váyanse.

-Pero Bastemon… ¿Por qué te has puesto tan cruel de repente?-sollozó Etemon.

-Señora por favor…-dijo BlackAgumon de repente.

Todos se quedaron mirando al pequeño digimon, quien no había emitido el menor sonido en todo el rato. Este dio algunos pasos y se acercó.

-Si usted de verdad tiene el poder para ayudarnos, por favor hágalo. El digimon blanco nos ha pedido que le ayudemos, tal vez usted también esté destinada a…

-Destino, no es una palabra que un digimon tan inocente e inmaduro como tú deba usar-replicó ella sin mostrar el menor interés en ceder.

BlackAgumon pensó un momento en lo que ella había dicho, y luego habló.

-Si yo no soy el indicado para decir eso, ¿Quién lo es?

Bastemon iba a responder, pero se dio cuenta de que aquella palabra era incluso demasiado grande para que saliera de sus labios. Suspiró y se sentó en el puesto que Tapirmon le cedió.

-¿Qué es lo que quieren saber?-preguntó ella a su vez.

Etemon esbozó una gran sonrisa y llamó a los dos digimons detrás de él para que se acercaran.

-Estos dos pequeñines dicen que un digimon blanco y extraño les pidió buscar…-empezó él, pero inmediatamente fue interrumpido.

-Lo sé. Los he visto venir en mis sueños con preguntas que ni yo estoy segura de poder encontrar-se dirigió a los hermanos-Díganme; ¿Por qué se esmeran en ayudar a este digimon desconocido?

-Eh…pues…-dijeron ambos a la vez. No supieron exactamente por qué, pues al principio aceptaron la misión de inmediato, y pusieron mucho más empeño cuando el digimon les habló de un obsequio único y especial.

-Ni siquiera lo saben-Bastemon suspiró y cerró los ojos. Luego, volvió a abrirlos lentamente. Etemon quiso saber más sobre el digimon y preguntó:

-Y este digimon… ¿Sabes quién es Bastemon?

La digimon miró un segundo la esfera de cristal: no, era imposible verle allí. Sin embargo, conocía otro método.

-La verdad, no le conozco si no le he visto, pero puedo hacerme de una imagen.-extendió sus dos manos llenas de anillos hacia Agumon y BlackAgumon-Denme sus manos y tómense de las otras.

Los digimons obedecieron curiosos. Cuando los tres estuvieron tomados, Bastemon cerró los ojos, dejó escapar el aire de su pecho lentamente mientras se concentraba y entraba en un estado armónico que le permitía ver dentro de las mentes y los corazones de los dos digimons.

-Hagan memoria sobre su encuentro con el digimon blanco…traten de recordar lo que más puedan…concéntrense…

Los hermanos hicieron caso, tratando de recordar lo que más pudieron. Las imágenes comenzaron a aparecer en la cabeza de Bastemon. Pudo ver la columna blanca descendiendo, un polvo estelar que rodeaba todo, una energía cósmica que envolvía todo y penetraba cálida hasta los huesos.

-Ya le veo…se trata de un digimon femenino…es poderosa…sus habilidades son superiores…no puedo determinar su nivel evolutivo…-en eso, los dos hermanos miraron fijamente a la digimon tratando de reconocerla, y Bastemon consiguió distinguir quién era aquel misterioso digimon. Pudo verle directamente aquellos grandes y brillantes ojos dorados, y se sintió ínfima. Disminuyó poco a poco su energía, hasta que se desprendió de las mentes de los dos hermanos. Abrió los ojos lentamente y volvió a soltar el aire en su interior-Ya sé quién es la digimon que les ha pedido su ayuda.

-¡¿EN SERIO?!-exclamaron los dos hermanos y Etemon a la vez.

Bastemon hizo que Tapirmon le trajese un libro bastante grande y antiguo. Lo abrió y hojeó su contenido hasta dar con una página. Después de revisar, avanzó varias páginas hacia delante hasta que se detuvo en una página marcada en símbolos y dibujos. Uno de los más grandes, era el de aquel digimon blanco.

-¡Ése es!-exclamó Agumon emocionado al ver que el digimon blanco existía y no había sido una alucinación.

-Este digimon es Dianamon-empezó Bastemon- Es una criatura mística y con una fuente de energía que proviene del mismo cosmos. Es tan extraño, que la información que poseo sobre ella es la nada misma. He visto por medio de sus visiones, lo que éste digimon les ha pedido; un objeto que ella ha perdido y es de gran importancia y valor. Tal vez sea una pertenencia preciada, o algo de gran poder. Eso lo desconozco. Sin embargo, he podido sentir la energía de este objeto por medio de ustedes, y se trata de una pieza cargada con mucha energía.

Tapirmon notó que el fino vello en los brazos de Bastemon se había erizado un poco.

Etemon y los dos Agumon estaban absortos mirando el dibujo de Dianamon. Les parecía casi increíble que un digimon así recurriera a los dos pequeños. Casi pudieron imaginarse frente a aquel digimon y sentir su gran poder. Etemon despertó del letargo, y con la boca algo torpe preguntó a Bastemon:

-¿Hay…algo más que puedas decirnos…Bastemon?

La digimon cerró el libro y se lo entregó a Tapirmon, quien fue a devolverlo a su lugar.

-Eso depende de lo que quieran saber-respondió ella a su vez.

-El místico objeto… ¿Dónde lo encontramos?-preguntó Agumon ansioso.

-¿Místico…objeto?-preguntó Bastemon.

-Lo que Dianamon perdió-corrigió Etemon.

-Ah. Eso sí puedo responderlo. Vengan, pongan sus manos sobre mi esfera.

Los Agumon volvieron a hacer caso, poniendo ambos una mano sobre la esfera de cristal.

-Ustedes traen parte de la esencia de Dianamon en sus cuerpos…-iba diciendo ella, cuando BlackAgumon interrumpió.

-¿Cómo es eso?

-El polvo estelar blanco. El que los envolvió cuando Dianamon apareció. Trae una energía mística proveniente de las estrellas y los astros. El objeto perdido también está cargado de él, por tanto, podré sentir su energía ubicada en algún punto…tal vez no tan exacto, pero al menos les ayudará…

Bastemon volvió a concentrarse. Murmuró algunas palabras incomprensibles para los tres digimons y sus ojos comenzaron a irse y su mirada estaba blanca.

Dentro de la esfera de cristal, se podían ver algunas nebulosas y manchas de oscuros colores moverse. El objeto comenzó a despedir un cierto calor, como si su temperatura aumentara gradualmente. Finalmente, las manchas en la esfera comenzaron a disiparse y obtuvieron unas extrañas formas.

Eran montes, rocas y el sol.

-¿Dónde es…?-preguntó Agumon sin entender muy bien lo que veía.

BlackAgumon lo pensó un segundo.

-Está caliente… ¡Y vacío! ¡Es en el desierto!

-¡¿Dianamon perdió su objeto en el mismo desierto donde nos andábamos dando vueltas?!-Agumon no se lo podía creer, pero de repente su cara de dinosaurio se iluminó-¡Vamos a buscarlo!

Salió corriendo del lugar tirando de su hermano, y en un segundo, estaban arriba del jeep y tocando la bocina para que Etemon echara a andar el vehículo.

El digimon quedó algo impresionado ante la emoción del pequeño anaranjado. Miró a Bastemon y ésta tenía los ojos muy abiertos y algunos pelos parados a causa de la sorpresa.

-Eh…muchas gracias…Bastemon-Se despidió con la mano-Tapirmon.-El digimon se despidió con un movimiento de cabeza-Y disculpa a los enanos…

Salió corriendo antes de que la digimon descargara se enojo con él; odiaba que la trataran así.

-Ratas asquerosas…¡Ni siquiera me compraron algo!

Minutos más tarde, mientras Etemon y los dos Agumon iban a cien kilómetros camino de vuelta al desierto, la camioneta descapotable negra se detenía frente a la misma tienda.

Dos digimons bajaban y entraban al lugar.

Tapirmon salió a recibirles, y al identificar al más alto, sonrió y se dio la vuelta.

-Síganme, tapu.

Los llevó adentro, aún más adentro de donde atendían a los clientes. En una pequeña estancia en donde había muchos libros y almohadones regados por el suelo, Bastemon meditaba y concentraba su energía en unos instrumentos frente a ella.

No había notado la llegada de los dos visitantes.

-Saludos, mi querida Bastemon-saludó el de bastón y apoyando ambas manos en él. Su compañero permaneció en silencio.

Los ojos de Bastemon regresaron de su trance, y al darse cuenta de los recién llegados, su rostro se iluminó y su cara se prendió un poco.


-¿Y qué era lo que venían a preguntarte?-quiso saber el sujeto, mientras dejaba su bastón en el suelo y probaba el té.

-Oh, esos digimons andaban detrás de un digimon místico y de su…-dejó de servir el té un momento tratando de hacer memoria, pero no lo recordó-Tapirmon, ¿Cómo era que le llamaban?

Tapirmon imitó el movimiento de manos de etemon.

-"Místico objeto" tapu.

-Eso mismo-siguió sirviendo té al digimon blanco y de larga cola-No sé porqué le llamaban así, si sólo era un pequeño anillo.

-¿Un anillo?-la taza no alcanzó a tocar su boca.

-Sí, un anillo de Dianamon.-respondió bastemon algo desinteresada.

-¿De Dianamon?-preguntó el gatito mientras olisqueaba el té y sorbía un poco- ¿Ese digimon realmente existe?

-Claro que existe-bastemon tomó la taza entre sus manos, sopló un poco y luego bebió.

El tipo alto se bebió su té hasta la mitad.

-¿Y qué tiene de especial este anillo?-preguntó.

-Bueno, es de un digimon sumamente raro y poderoso; debe contener mucha magia y poder-Bastemon volvió a tomar.-E intuyo que debe estar hecho de materiales preciosos.

Los ojos de los dos compañeros brillaron.

-Interesante-respondió él a su vez. Volvió a tomar té y dejó la taza sobre la mesa-Y dime querida mía, ¿Hacia dónde se dirigía este trío de personajes?

-Hacia el desierto; tengo la certeza de que Dianamon perdió su anillo allí.

-Bien-se puso en pie dispuesto a marcharse-Te agradezco muchísimo la información. Prometo que te la pagaré con el favor que quieras.

Bastemon sonrió maliciosamente y estiró su mano. Él la tomó y levantó a la digimon. Luego le besó la mano y recogió su bastón.

Su compañero se levantó sin haberse terminado el té y ambos dieron media vuelta hacia la salida, acompañados de Tapirmon.

-Ten cuidado-le advirtió Bastemon antes de que se marcharan.

Él le guiñó su único ojo, haciéndole saber que seguiría su consejo.


-Que tengan un buen día tapu-se despidió Tapirmon con su movimiento de cabeza y volvió adentro.

Ambos digimons se quedaron de pie afuera. El sol les daba de frente en el rostro.

-Bueno, mi estimado gatomon. Ya has comprobado que nuestro siguiente tesoro se trata de una rareza, y que además podría costar varias fortunas-dijo él sonriendo.

-Sí…aunque…-el digimon se rascó una oreja con sus garras amarillas-podría tomarnos una eternidad encontrarlo en ese desierto. Te recuerdo que tiene kilómetros.

-Oh, no te preocupes. No lo buscaremos solos. Si ellos lo encuentran primero, sólo tenemos que usar la táctica de siempre.

Gatomon le miró con malicia.

-A veces eres muy sucio para tus jugadas Mummymon.

-Lo sé, pero lo bueno es que siempre saldremos ganando-dijo sonriendo; luego ajustó su sombrero y caminó hacia el auto-Ven, se me ocurre una idea.

-Te sigo-el digimon dio un fabuloso giro en el aire y cayó sentado dentro de la camioneta. Mummymon pisó a fondo y se fueron dando el mismo recorrido que el trío de amigos hacia el desierto.

Continuará...