Lidya: ¡Hola queridos amigos y amigas de Fanfiction! Bienvenidos a la última entrega de este nuestro loco fic.
Yuue: Agradecemos a todos los que han estado leyendo esto, y también a quien lo lea después.
Lidya: Pero sobretodo agradecemos a Marta-san, por prestarnos a su querido Nigthmare.
Yuue: Ahora vayamos a las notas.
Advertencias de este capítulo: Un intento de lemmon. No nos hacemos responsables por posibles daños psicológicos. Un final algo meloso, si eres diabético o no soportas las cosas cursis puedes ir yéndote.
Canciones (sí, porque hasta el final va haber canciones): Monster de Lady Gaga, male versión (youtube watch?v=SnrUsCSkrDI) la letra ligeramente alterada por nosotros.
Ambos: Antes de empezar solo queremos decir algo… ¡Marta-san esto es tuyo! ¡Llévatelo, quédatelo! ¡Pero no nos demandes! *salen corriendo*
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Capítulo 3: Aunque sea solo una noche
Gilbert se dio vuelta en su cama por quincuagésima vez en lo que llevaba de la noche y la madrugada. Intento gruñir pero lo que más le salió fue un gemido de desesperación. Ya iban 3 noches seguidas que no lograba dormir.
-Déjenme en paz- casi rogo ocultando su cabeza debajo de la almohada.
Lo que lo molestaba era la horrorosa combinación de su hambre junto con sus sentimientos. Ambos gritándole lo que querían dentro de su mente, provocándole un dolor de cabeza monumental e insomnio forzado.
Sentimientos clamaban: ¡Quiero a Nigthmare conmigo!
Hambre exigía: ¡Sexo AHORA!
Y eso no era lo peor. Lo pero era que discutían entre ellos.
Mientras Hambre decía: Acuéstate con el primero que encuentres.
Sentimientos rebatían: ¡Ni hablar! ¡Si no es con Nigthmare, nada!
Oh, y sí que hablaba en serio. Todavía recordaba el espantoso momento en que había decidido que ya era hora de volver al ruedo después de reconocer sus sentimientos. Fue un desastre. El guapo creepy al que había elegido terminó dándole nauseas cuando ya estaban en la cama; termino pidiéndole a Vicius que tomara control de su cuerpo y el terminara el asunto.
Por primera vez en sus trece años de íncubo, no había disfrutado del sexo. Es más, después de aquello se sentía sucio, como una puta.
Luego, el Hambre había decidido dar una solución que dejara a todos contentos: Muérdelo. Sí, esa era una opción viable. El "veneno del amor", como comúnmente era llamado, de los íncubos, era un afrodisiaco tan potente que una sola gota tendría a cualquiera más que dispuesto a intimar en la alcoba… en cualquier superficie plana, de hecho.
-Pero hay un detallito que se les olvido- esta vez sí gruño el pelivioleta- que el veneno hace que la víctima alucine, es decir, Nigthmare no me vera a mí, sino a cual más chica guapa que quiera.
El pensamiento de Nigthmare diciendo el nombre de alguien más cuando estuvieran juntos era suficiente para callar tanto a Sentimientos como a Hambre.
Gilbert se dio por vencido y decidió que era hora de levantarse.
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Por su lado, Nigthmare también estaba teniendo un momento de reflexión. "La sensación" (como acabo llamando a aquello que empezó desde que su acosador personal había empezado a ignorarlo), no lo dejaba en paz.
Estaba inquieta desde que Erick le había dicho que Gilbert estaba deprimido y que, al parecer, había dejado de comer; lo que siendo un íncubo, equivalía a que no había tenido sexo, un suicidio potencial.
"La sensación" gruñía, con ganas de destrozar al supuesto "amado" del pelivioleta, porque sabía que era su culpa. No había otra explicación.
Muy a su pesar, Nigthmare concordaba con aquello.
Decidido a no pasar demasiado tiempo solo con "La sensación", pues eso daba pauta a pensamientos que prefería ignorar, se levantó para tomar un baño relajante antes de desayunar.
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Gil miro la sala y el comedor, ambos vacíos, y dedujo que estaba solo en la casa. Aliviado de no tener que fingir una sonrisa, se dejó caer en uno de los sillones de la sala.
Esta estaba bien acondicionada. Una pantalla de plasma, un buen estéreo con dos enormes bocinas, reproductor de DVD y un par de consolas de videojuegos; sí, él y su Master vivían bien, monetariamente hablando.
-"También vivía bien sentimentalmente hasta el jodido día en que me enamore"-se quejó mentalmente haciendo una mueca.
-Deja de pensar en eso, solo te pondrás peor- lo regaño Vicius
-No tengo mucho más que hacer- respondió.
-Podrías distraerte en algo… hace mucho que no cantas- sugirió el ente mirandohacia el estéreo.
-Podría intentarlo- acepto acercándose al aparato en cuestión y buscando algo entre su selección de música (después de todo aquella era su casa).
Cuando la música comenzó a sonar por las bocinas no pudo menos que sonreír un poco triste y divertido, pero decidió que era una buena canción.
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Nigthmare termino su desayuno, por una vez sin el escándalo de todos los demás creepys; seguramente habían ido a cazar, bueno, a aprovechar la casa sola. Antes que nada, se le antojaba un bien merecido cigarrillo y bien podría fumárselo viendo la tele.
Así que, aunando el pensamiento con la acción, se dirigió al ya mencionado lugar de la casa. Cuando estaba cerca de este, pudo oír música y una voz conocida que no había escuchado en hacía ya varios días.
… el co-co-comió mi corazón
El comió mi corazón
El co-co-comió mi corazón
Sí, sin duda era Gilbert. No le sorprendía que cantara, ya lo había oído un par de veces en el Endless Infernum (y si debía ser sincero, no cantaba nada mal); lo que lo asombraba era que el íncubo de buenas a primeras hubiera roto su aislamiento voluntario.
Sin dar su presencia a conocer, se quedó escuchando.
Míralo
Mírame
Ese chico es malo
Y honestamente
Es un lobo, disfrazado
Pero no puedo dejar de mirar esos ojos malvados
-"Extraña elección de canción"- pensó Nigthmare, reconociendo la naturaleza romántica del tema.
Empezó a preguntarse si aquello le daría una pista de quien era el amado del pelivioleta.
-"Un creepy, sin duda"- se dijo.
Le pregunte a una amiga si lo conocía
Ella murmuró algo
Mientras nos agachábamos en el suelo
Pudimos tener sexo, no estoy realmente seguro
No es que quiera apostar
Pero algo me dice que debería cuidarme de él
¿Alguien que se le había negado a Gilbert? ¿O alguien del cual el demonio dudaba que lo quisiera? Eso era nuevo. Más que a sí mismo, nunca había visto que alguien se resistiera a los "encantos" de Gilbert, mucho menos que este no se sintiera capaz… pero había algo más extraño, ¿Cuándo rayos había empezado a llamarlo en su mente por su nombre y no como "acosador"?
Ese chico es un monstruo
Mo-Mo-Mo-Monstruo
Ese chico es un monstruo
Mo-Mo-Mo-Monstruo
Ese chico es un monstruo
Mo-Mo-Mo-Monstruo
Ese chico es un monstruo
Nigthmare concordaba con esos versos. El tipo en cuestión debía ser un hijo de puta si tenía tan deprimido y confuso a Gilbert, y a si mismo de paso.
Él comió mi corazón
(Amo a ese chico)
Él comió mi corazón
(Quiero hablar con él, es caliente como el infierno)
Él comió mi corazón
(Amo a ese chico)
Él comió mi corazón
(Quiero hablar con él, es caliente como el infierno)
Bien, esa estrofa había despertado a "La sensación" y de mal humor. Si el tipo era tan cruel ¿Cómo se atrevía a decir que lo amaba? ¡¿Era masoquista o qué?!
Él lame sus labios
Y dice:
"Chica, te ves suficientemente buena para comer"
Es una pena para mí
Que los chicos no estén en su lista
¡¿Alguien hetero?! Ahora si no sabía qué demonios pasaba por la mente de Gilbert. ¿A quién rayos se le ocurre enamorarse de alguien que no está interesado en tu género?
Muy prudentemente, "La sensación" señalo que uno no elige de quien se enamora.
¡Daba igual! ¿Desde cuándo al íncubo le importaba si era gay o no él tipo si lograba llevárselo a la cama?
Una vez más, su "queridísima amiga" intervino diciendo que si hiciera eso, no sería amor.
Mientras bailo
Pienso "Quiero que me lleva a casa"
¡Uh, oh!
Y un monstruo en mi cama
Darnos un beso francés, con pasión
Arrancarnos la ropa inmediatamente
Pues se ha comido mi corazón, y también mi cerebro
Ohhh, ohhh
(Amo a ese chico)
(Quiero hablar con él, es caliente como el infierno)
Mientras Gilbert volvía a cantar el coro, Nigthmare libraba una batalla interna. "La sensación" gritaba en su oído, negándose a aceptar el dejar que Gilbert se fuera así como así con alguien que ni siquiera lo apreciaba, ordenándole que hiciera algo o sufriría las consecuencias.
"¿Y a mí que me importa?" estuvo a punto de contestar venenosamente, pero la voz del pelivioleta lo interrumpió.
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Se dejó caer de regreso al sillón. El cantar lo había calmado, cierto, pero aun así le llegaba amortiguado el dolor; tenía ganas de llorar.
¡Ja! ¿Hacía cuanto que no experimentaba esa necesidad? ¿10? ¿13 años? Después de que Imre destruyera su vida se había quedado sin lágrimas, o eso pensaba, pues estaba a un paso de volver a llorar como un crío.
-¿Cómo puedo amar a alguien que me causa tanto dolor?- se preguntó conteniendo las lágrimas.
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Cuando Nigthmare escuchó aquello algo estalló dentro de él. No sabía si era "La sensación", no sabía si era él, y no le importaba; de lo único que era consiente era de la furia posesiva que lo invadía.
Dejando su refugió entro en la sala, donde se encontraba el pelivioleta.
-Con que a esto te has visto rebajado ¿eh?- dijo provocando que el íncubo se pusiera en pie de un salto, volteándolo a ver con los ojos como platos.
-¿Ni-Nigthmare? ¿Q-Que estás…?- tartamudeo Gilbert, siendo detenido cuando el pelinegro se acercó y lo tomo del mentón con una mano.
-Creí que a estas alturas ya habrías aprendido que no permito que se metan con mi propiedad- le dijo el poseedor con una mirada que lo asusto un poco.
-L-Lo sé- se las arregló para decir. ¿Qué había hecho esta vez? No recordaba que hubiera hecho nada que ofendiera a la sombra, de hecho, lo había estado evitando.
-Si es así, ¿Por qué carajos permites que te traten así?
Gilbert no tuvo ni tiempo de procesar todas las implicaciones de aquella pregunta antes de que Nigthmare juntara sus labios agresivamente, y sus neuronas decidieran irse de paseo. Era un beso demandante y dominante.
Sin su cerebro, Gilbert hizo lo que sus instintos y sentimientos dictaban: se sometió. Por una vez fue sumiso, enredando sus brazos en el cuello contrario, dejando que el otro tomara control del beso y que hiciera con él lo que quisiera; ni siquiera se preguntó cómo es que habían llegado a aquello, se limitó a disfrutar del momento, ya que estaba casi seguro que sería el único.
Por su parte, Nigthmare hizo lo propio, y decidió dejarse llevar. Lo cierto es que sentir la sumisión del pelivioleta le acariciaba el ego y lo hacía querer más; con este pensamiento, coló su lengua en la boca de su-pronto-a-ser-amante, saboreando el inusual sabor a frambuesas de la boca contraria.
Cuando el aire se hizo muy necesario (maldita fuera la necesidad de respirar) ambos se separaron mas no se soltaron, en lugar de eso, se observaron unos momentos, intentando calmar sus respiraciones.
Gilbert tenía miedo de que aquello hubiera sido un capricho de un momento o una broma de muy pésimo gusto por parta del poseedor. Sin embargo, lazando sus temores por la borda, tentativamente, casi pidiendo permiso, volvió a besar al pelinegro. Este acepto con gusto, dando paso a un beso dulce y largo, muy diferente al primero, pero que poco a poco tomaba fuerza.
El mayor agarro de la cintura al pelivioleta, atrayéndole aún más hacia él, para luego acariciarle el trasero con pasión, logrando que el otro dejara escapar un gemido. Cuando sintió que la sombra lo cargaba, con las manos aun en su parte trasera, Gilbert, por instinto, enredo sus piernas en las caderas del mayor.
Aquello complació sobremanera a Nigthmare, pues parecía que el íncubo lo comprendía a la perfección; con ese pensamiento en mente, hizo su camino hacia las alcobas, disfrutando de los besos y lametones varios que le daba el menor.
Era intoxicante. La piel de Nigthmare era intoxicante; tenía un sabor y olor fuerte, que no sabía definir del todo, pero que le encantaba. Con cuidado (o todo el que le permitía la neblina de lujuria en su cabeza) de no raspar sus colmillos contra el cuello del poseedor, se dedicó a recorrerlo entero. Tan concentrado estaba que por poco grita cuando el ojiazul lo dejo caer en la cama.
-Por mucho que me guste lo que estabas haciendo, tengo un problema más urgente que atender- le dijo Nigthmare señalando el bulto en sus pantalones.
-Noto que alguien está ansioso-comento Gilbert con una risita, pero no había nada de burla en su voz- supongo que hay que ir a prisa- dicho esto trono los dedos desapareciendo toda su ropa a excepción de sus boxers (bendita fuera la ropa hecha con magia).
Por un momento, Nigthmare solo miro, abstraído en tanta piel expuesta, mas poco a poco una sonrisa lasciva se fue abriendo paso en sus labios mientras comenzaba a desvestirse el también. Al momento de quitarse la camisa, unas manos traviesas comenzaron a delinear su bien formado torso.
-Parece que alguien tiene una buena tableta de chocolate-le dijo el pelivioleta sin dejar de acariciarlo- Mon chéri, ¿te he dicho cuanto me encanta el chocolate?- cuestiono con una sonrisita antes de volver a hacer uso de su lengua por toda la piel a su merced.
A Nigthmare lo recorrió un escalofrío placentero, no sabía muy bien si era por el halago o por el hecho de que Gilbert lo volviera a llamar Mon chéri.
-Permíteme- dijo el íncubo dirigiendo sus manos a los botones del pantalón de su amado.
El poseedor estuvo a punto de protestar cuando, en un movimiento inesperado, Gilbert invirtió las posiciones, quedando encima de él y despojándolo de su pantalón; eso, hasta que sintió una lengua lamer su miembro sobre la tela de los boxers.
-Ahora quien esta… ansioso- intento decir con sorna, pero el gemido que tuvo que contener hizo que su voz solo se oyera ahogada.
-Si supieras lo que he tenido que aguantarme, no me dirías ansioso, Mon chéri- respondió el pelivioleta con una sonrisa conocedora.
Nigthmare no tuvo tiempo de preguntar a qué se refería, pues casi enseguida Gilbert le quito la última prenda que le quedaba y lo engullo entero. Lo lamía con unas ganas que el pelinegro ya no dudaba de sus palabras, esa hambre solo era equiparable con un muerto de sed que de repente se encuentra un maniantal. Disfruto de aquello unos minutos, reprimiendo la mayor parte de sus gemidos transformándolos en jadeos, hasta que una conocida sensación se instaló en su vientre, avisándole que ya estaba en las últimas.
Jaló el cabello del íncubo un par de veces hasta que lo soltó, mirándolo interrogante. Sin decir palabra, volvió a invertir sus posiciones y quito la última barrera que le impedía tomar al pelivioleta.
-Basta de juegos preliminares, vamos al acto principal-le susurro el pelinegro al menor de manera seductora antes de penetrarlo de una sola estocada.
-¡Ó, shì de, wǒ de ài*!- grito Gilbert en un mezcla de dolor y mucho, mucho placer.
-¿Qué… fue eso?- pregunto Nigthmare jadeante; maldita sea, el íncubo sí que era estrecho- Creí que lo t-tuyo era el francés.
El menor necesito unos segundos para recordar cómo se hablaba.
-Realmente de francés sé muy poco, pero tenía una tía que vivió un tiempo en China, ella me enseño, es casi una segunda lengua, aunque no la use mucho- contesto Gilbert con una sonrisa.
-Bien, no importa, pronto no vas a recordar ni cómo te llamas- aseguró el poseedor comenzado las embestidas.
Tuvo razón, parcialmente. Durante el siguiente par de horas, solo se oyeron gemidos y jadeos mezclados, y de vez en cuando pequeñas exclamaciones de "Gèng duō qǐng gèng"* o "Nàme hǎo"* por parte del íncubo. Por su lado, el mayor era más silencioso, demasiado concentrado en metérselo tan adentro como para que le saliera por la boca. El calor subía más y más, tanto en sus cuerpos como en la habitación, conforme el poseedor subía la velocidad de sus embestidas, parecía el infierno, aunque ellos más bien se sentían en el cielo; disfrutando enormemente de las nuevas sensaciones. Cuando ambos terminaron, estaban bastante exhaustos y más que satisfechos.
-Algo me dice que mañana vas a estar afónico, no debiste gritar tanto-le dijo Nigthmare recostándose en su cama, que sueño tenía.
-No es que pudiera evitarlo; lo haces de escándalo- fue la contestación del menor para después soltar un bostezo.
El pelinegro se descolo un poco con aquel comentario tan sincero; más aún cuando el íncubo, cual gato, se acurruco a su lado, con una sonrisa sincera pegada en su cara.
-Xièxiè nǐ wǒ de ài, zhèngmíng wǒ cuòle. Nǐ shīqùle wǒ de xiǎngfǎ.*-murmuró Gilbert, ya medio dormido.
-Ey, ey, que yo no entiendo chino ¿Qué acabas de decir?- lo regaño la sombra, pero sin impedir que el pelivioleta se acomodara a su lado.
-Nada-bostezo-que quieras saber, créeme- respondió con voz calmada- anda se bueno, wǒ de ài, y déjame dormir contigo, aunque sea esta noche.
Nigthmare decidió que bien podía hacer eso, de cualquier manera, Gilbert ya estaba dormido y no parecía que fuera a ir a ningún lado. Él también se acomodó, abrazando ligeramente al menor, y dejando que el sueño se lo llevara.
FIN
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Yuue: Bien, se los advertimos: el final era meloso
Lidya: Y es nuestro primer lemmon, así que no aceptamos reclamaciones.
Yuue: Espero, Marta-san, que nos perdones algún día. Sabemos que no es la mejor historia del mundo, pero hicimos lo que pudimos.
Lidya: Y si te preguntas porque hicimos que Gilbert supiera hablar chino, bueno, queríamos un idioma que Nigthmare no supiera.
Yuue: Y ya que sabe Alemán e Italiano, que eran nuestras primeras opciones, y el japonés está muy gastado, decidimos por el chino.
Lidya: Lo que me recuerda, aquí van las traducciones:
* Ó, shì de, wǒ de ài: Oh sí, mi amor
* Gèng duō qǐng gèng: Más por favor más
* Nàme hǎo: Tan bueno
* Xièxiè nǐ wǒ de ài, zhèngmíng wǒ cuòle. Nǐ shīqùle wǒ de xiǎngfǎ: Gracias mi amor, por demostrarme que estaba equivocado. Eres aquello que creí perdido.
Como podrán ver, Gilbert no solo es muy vocal, sino también bastante romántico.
Yuue: Mi niño querría que les dijera que esto no es verdad pero me temo que en esta historia sacamos a relucir su verdadero yo; a pesar de como pueda comportarse, lo cierto es que le gusta el romance y puede llegar a ser un poco tierno, busca el amor, como casi todas las personas en este mundo. Si hubo Ooc en esta historia fue para Nigthmare.
Lidya: y… creo que eso es todo ¡Nos vemos!
Yuue: ¡Esperamos les haya gustado! ¡No han visto lo último de nosotros! X3
Lidya: Si es que la ola de calor que hay por acá no nos mata ¡Nos vemos la próxima!
Ambos: ¡Yuue y Lidya fuera!
