Estamos a domingo por fin, y hoy son los SAG, os dije que probablemente actualizaría el fic el miércoles pero me hace ilusión publicarlo hoy, que se cumple un año desde que acabé de escribirlo y un año desde los SAG de 2012 donde tuvimos esa entrevista RileyStreet tan perfecta. *_* ¡Qué tiempos aquellos!¡Qué miradas y qué todo! Y el tweet del periodista que dijo que había visto a los RileyStreet bailando en la fiesta súper adorables. Ay, qué bonitos que son :D Y ya paro, ya paro de hablar de ellos porque empiezo y no paro jeje. Bueno, lo dicho, este es el último capítulo y con él se cierra esta historia. Recordemos que es una historia inventada, ajena a lo que haya pasado en la realidad, aunque hay escenas y partes que sí han sucedido. Planeo que esta nota de autor sea corta, así que muchas gracias a todos aquellos que habéis dejado review en el capítulo anterior. Gracias a Alondra y a LoveSamcedes por su hermosos reviews, a Maru (Si ya no soportabas a Emma, con este capi... xD Mejor no digo nada, léelo y ya me cuentas jiji Chord es demasiado insistente, ¿verdad? Muy pesado, pobrecillo xD ¿Le has llamado elfo a Emma? xDD Me muero xD Un beso, Maru :D); a Savri (Yo también quiero conversaciones así xD ¿Un ferrocarril por encima? Pobre Emma xD Deseando ver tu review de este capi jiji Un besito, Savri!); a María Elena (La historia tiene un final, es una pena que sea una historia y no la realidad, pero por soñar que no quede xD Besos! Gracias por el review *_*); a Catita (Muchas gracias por el review ^^ Para mí Emma es así, he visto videos de ella, y creo que su personalidad es muy transparente, no deja lugar a dudas xD Me alegra de que te guste la historia! Cariños ^^); a Rosa Elena (Sí, ojalá fuese la realidad, pero bueno, son personas reales y no personajes, es más difícil ^^ Aquí tienes el último capi, ya me dirás qué tal :) Un besito y un abrazo Rosa Elena!).

Mil gracias a todos, de verdad, me hace muchísima ilusión saber que seguís acompañándome después de tanto tiempo. Espero traer algo nuevo dentro de poco, aunque no puedo prometer nada, porque mi inspiración se ha ido un poco de viaje, y estoy esperando a que vuelva xD

Nada más, os dejo con el capi final y disfrutar esta noche con los SAG ;)


Disclaimer: Me repito. Estos actores no me pertenecen. Glee tampoco.


Capítulo 3: "Te quiero"

—¡Suéltame!

—¡No! —le dijo, mientras su boca se unía a la suya en un beso atormentado.

Amber intentó separarse pero las manos de él estaban por todas partes. Una se había afincado en su trasero mientras la otra levantaba su camiseta para acariciarle los pechos.

Chord la condujo detrás del telón, hacia la cabina de maquillaje abriendo la puerta y empujándola dentro.

—¡Quiero irme! —decía Amber entre beso y beso, mas no hacía nada por marcharse de allí.

No había cama, ni siquiera sofá, solo espejos y más espejos.

Él la llevó hacia una de las mesas, sentándola en ella. Amber vio su reflejo en el espejo de enfrente, asustándose por todo lo que él causaba en ella. La volvía loca, impidiéndole pensar con claridad.

Los labios de él se deslizaron por su cuello, mientras ella acariciaba con sus manos su pelo rubio dándole libertad. Siguiendo por su hombro descubierto y mordiendo aquella zona donde reposaba la tira de su sujetador.

Sus manos acariciaron sus pechos, haciéndola gemir y arquearse hacia atrás, chocándose con el espejo.

Chord se quitó la camiseta para que ella pudiese recorrer sus abdominales con sus manos como siempre lo hacía. Y ella no se demoró en buscarlos. Acariciándolos con las uñas mientras lo besaba de nuevo.

Le levantó la camiseta, sacándosela rápidamente y dejando caer su pelo largo sobre sus hermosos pechos. Los que él atacó con su boca mientras buscaba el cierre del sujetador en la parte de atrás.

Amber gimió cuando por fin la boca de él los mordió y lamió. Su lengua era mágica y sabía perfectamente como utilizarla.

¡Le había echado tanto de menos!

Su mano acarició la excitación de él, haciéndolo consciente de cuánto lo necesitaba en ese momento. Chord se desabrochó los pantalones, se los bajó e hizo lo mismo con los calzoncillos, liberándolo y dejando que jugase con él.

No se hablaban. Amber sabía que no debían decir nada en ese momento. Nada que indicase lo vulnerables que se sentían el uno con el otro.

Chord la bajó de la mesa para sacarle sus mallas y su ropa interior, y luego volvió a subirla, disponiéndose a entrar en ella.

—No tengo condón —le dijo, separándose sin dejar de acariciar su humedad con sus dedos.

—Estoy tomando la píldora.

—Pero... las enfermedades... no es sano...

Sano... Comer sano... Las palabras de Emma inundaron su mente.

Amber no encontrará pareja si no come sano.

Amber no es tu tipo.

Amber no es como yo.

¡Amber era fabulosa! Hermosa, preciosa, fantástica y ¡por Dios Santo! La amaba.

Y si no entraba ya en ella, se moriría.

—Ven aquí —le dijo, acariciando su trasero, a la vez que se introducía por fin en ella mientras la besaba.

Amber dejó escapar un gemido al notar su entrada. Gemidos que lo excitaron y lo animaron a penetrarla con fuerza y rapidez, mientras mordía su cuello y acariciaba sus pechos.

—Chord... —decía ella con cada empuje.

—Córrete para mí, vamos, Ms Pretty.

—Sí —le respondió ella, mientras la mano de él tocaba su punto mágico y les hacía llegar.

Segundos después, ella seguía apoyada sobre el espejo de atrás y él recostado sobre su pecho, todavía dentro de ella.

Había sido... Había...

—Increíble —dijo él.

—Sí —le respondió ella, cuando él finalmente se salió de su interior. Pero no iba a llorar, no podía llorar ahora.

—Has engañado a Emma. Ahora sí la has engañado.

—Nadie lo sabrá. Voy a dejarla, Amber. Voy a dejarla por ti. Solo necesito un poco de tiempo.

Ella asintió y él apoyó su frente en la de ella.

—Te quiero. Nadie puede cambiar eso. Dime que tú también me quieres. Dímelo.

—Yo...

—Amber, por favor.

—Te quiero —Y no pudo evitar que una lágrima resbalase por su mejilla.

Él sonrió, ilusionado.

—Al fin. Pensé que me llevaría tanto oírtelo decir, como a Sam oírselo decir a Mercedes.

Ella se rió, abrazándolo.

—Mercedes ama a Sam tanto como yo te amo a ti —le susurró al oído.

En el abrazo, Chord le acarició el pelo suavemente.

—Perfecto. Porque tanto Sam como yo estamos perdidamente enamorados de vosotras.


—¡Los RileyStreet se lo han montado en la cabina de maquillaje! ¡Los RileyStreet se lo han montado en la cabina de maquillaje!

Era lo único que se oía ese día en el set. El rumor había corrido por los pasillos como la pólvora, y había llegado a sus propios oídos.

—Todo el mundo lo sabe —le susurró ella, mientras grababan el video de Black or White.

—Lo siento. No debí haberte llevado hacia allí —se lamentó él.

—Yo no me resistí, Chord.

—Sí lo hiciste, pero yo soy un idiota y no lo pensé. Lo siento.

—No te llames idiota, no te permito que lo hagas.

—¡Tortolitos! ¡Al trabajo! —les dijo Kevin, tomándolos por sorpresa y atropellando con su silla de ruedas a Chord.

—¡Bee! ¡No lesiones a Sam! Si lo haces, nos quedaremos sin "body-roll" —rió Naya.

—Anda, venga. Si no hice nada malo —dijo Kevin, haciendo pucheros.

Naya negó con la cabeza, antes de responderle.

—Este domingo son los Globos de Oro. ¿Ya sabéis lo que os vais a poner?

—Yo sí. ¿Y tu, esposa mía? —le preguntó Kevin a Amber, haciendo que Chord le dedicase una mirada asesina.

—Voy de rojo —respondió ella.

—¡De rojo! El color del amor... Creo que se me van a salir los ojos de las órbitas cuando te vea en la alfombra roja.

—Y a mí también —dijo Darren.

—¿Qué haces tú aquí? Blaine está operándose, ¿no? —preguntó Chord.

—He venido a ver la performance —explicó Darren.

—¡Rojo! ¡Yo también voy de rojo! —chilló Dianna a su lado.

—¡Chicos! ¿Estáis aquí para grabar o para charlar? —les recriminó el director.

—Para charlar —rió divertido Kevin.

—Creo que no deberían vernos juntos, hasta que hables con ella —le susurró Amber.

—Lo sé, pero no quiero estar lejos de ti.

—Pues déjala.

—Pronto. Te lo prometo.

—Uno, dos, tres. Acción —dijo el director, poniendo punto final a su charla.


—Estás preciosa —le oyó decir a Chord, aún de espaldas a él.

Amber se dio la vuelta, quedando de frente a él y le dedicó una de sus sonrisas.

—No me has visto por delante.

—Sí, lo hice. Estás hermosa. Es... es todo. Tu pelo... El vestido... Oh Dios. Resérvame un baile, por favor.

—Chord, viniste con Emma —le recordó ella.

—Lo sé.

—No quiero meterte prisa, porque sabes perfectamente que es lo que te estás perdiendo.

—¡Lo sé!

Amber se dio la vuelta, para volver a la fiesta, pero él la detuvo.

—Reúnete conmigo en los pasillos de atrás.

—No.

—Por favor.

—No hagas esto, Chord. No quiero ser "la otra" Tienes que cortar con ella.

—Amber, reúnete conmigo.

—No.

—Te estaré esperando —le dijo, dándole un beso en la mejilla y saliendo de allí.

—Estás jugando con fuego —le dijo Jenna.

—No voy a ir.

—Todos sabemos que vas a ir. Ten cuidado, esto está plagado de periodistas. Os van a ver y no quieres que al día siguiente todos hablen de los cuernos de Emma Roberts. ¿O sí?

No le importaría. Siempre y cuando no se la mencionase a ella.

A lo lejos, vio cómo Emma hablaba con otras actrices.

Le dolía que él aún no hubiese roto con ella. Le había hecho demasiado daño verlos entrar juntos del brazo en la fiesta. Ella debería haber sido quién entrase con él. ¡Demonios! ¿Por qué no la dejaba de una vez?

Emma la miró a lo lejos, levantando la cabeza a modo de saludo. Un saludo más frío que el hielo.


—Viniste.

—Solo para dejarte claro que esto se acaba aquí.

—No puedes hablar en serio.

—Me duele verte con ella, ¿es que no lo entiendes?

—Pero yo te quiero a ti —le dijo él, queriendo abrazarla con todas sus fuerzas, para que se olvidase de todo y de todos.

—No es suficiente. No me basta con que me quieras, si sigues estando con ella —respondió la chica, intentando no llorar.

—Sabes que la voy a dejar por ti.

—¡Pero no lo has hecho! —le recriminó, pegándole con el puño en su pecho.

—Te quiero, Amber. Te quiero a ti —dijo, agarrándole los puños y besándola con todo su corazón.

Ella trató de resistirse, pero le era imposible. Él no la dejaría marchar. No hasta que consiguiese partirle su frágil corazón de nuevo.

—¡Chord!

Ambos se separaron rápidamente al escuchar el grito, pero lo que vieron los dejó peor de lo que ya estaban.

Emma Roberts los estaba mirando. Los había visto besándose. Quizás... había oído el "Te quiero". Quizás no.

—Eres un cabrón.

—Emma... —Chord intentó detenerla, pero ella lo empujó ligeramente, dándole una bofetada en toda su mejilla derecha.

—Eres un cabrón y tú una zorra.

Amber levantó el dedo para responderle, pero Chord se interpuso entre las dos chicas.

—No te atrevas a insultarla —dijo él, llevándose la mano a su mejilla dolorida—. Di lo que quieras de mí, pero ni se te ocurra decir nada de ella.

—¡Perfecto! Mientras yo me preocupaba por su salud y por su dieta, tú te la follabas a mis espaldas.

El comentario había sido demasiado para Amber, y ésta vez sí que no lo podría dejar pasar.

—¿Mi salud? Pero, ¿de que hablas? ¿Mi dieta? Agárrame o le suelto un sopapo a esta escuchimizada.

El chico volvió a ponerse en el medio de ellas.

—No me puedo creer que me hayas puesto los cuernos con "esto".

—¿A quién le llamas "esto"? Yo no puedo creer que hayas salido tantos meses con "eso".

—Eres una zorra.

—Te he dicho que no la insultes —le recordó Chord, volviendo a hacer acto de presencia.

—No quiero volver a verte, no intentes que vuelva contigo. Después de esto, jamás podría.

—Emma... no quiero volver contigo. Estoy enamorado de ella.

—No hablas en serio —dijo ella, abriendo los ojos como platos—. ¡No es tu tipo!

—¿Por qué? ¿Porque no soy rubia? ¿Por qué no soy blanca?

—Porque estás gorda —le soltó.

—¡La mato! ¡Te juro que la mato!

—¡Amber! —chilló él, deteniéndola—. Tranquilízate, ¿vale? —Sus manos acariciaron sus mejillas, calmándola momentáneamente.

—Me ha llamado gorda... —se lamentó, reposando su cabeza sobre su pecho.

—Porque lo eres —volvió a decir Emma.

—¡Cállate, ya!

—¡Chord! Ni se te ocurra gritarme. Solo digo la verdad. No puedo creer qué es lo que le ves.

—Que es preciosa, hermosa. Simpática, divertida, agradable, cariñosa, que canta como los ángeles y que la quiero como nunca he querido a nadie en mi corta vida. Ella lo es todo para mí. Ha estado bien que nos hayas encontrado. Llevo semanas queriendo romper contigo.

—Yo también —admitió ella—. Eres un estúpido crío que se pasa el día haciendo imitaciones y vistiéndose horrorosamente.

—Mira quién fue hablar —dijo Amber.

—¿Perdona?

—¿Has visto los zapatos que llevas? Son horribles, flacucha. Y él no es un crío. Es el hombre que no volverás a tener. Llámale estúpido de nuevo, y te daré el sopapo que prometí antes.

—Esto no va a quedar así —les dijo, recogiéndose el vestido y saliendo de allí lo más pronto posible.

—¿Te ha hecho mucho daño? —le preguntó Amber, triste.

—Sí.

—Lo siento —le dijo ella, dándole un beso cariñoso donde Emma le había pegado.

—Dame otro —le pidió él.

Ella le hizo caso.

—Otro más.

—Chord... —protestó Amber.

—Ya no estoy con ella. ¿No te hace feliz? Quiero estar contigo —le dijo, besándole el cuello.

—Es demasiado pronto. No podemos decírselo a nadie. Aún no.

—Comprendo.

—Pero me gustaría que vinieses a casa hoy al terminar la fiesta... ¿qué me dices? Conocerías a Chewie, quizás le caigas bien —se rió.

—Iría hasta el fin del mundo —le respondió mientras la besaba de nuevo.

—Eres peor que Sam...

—Sam está haciendo hasta lo imposible por separarla de Shane, no puedo competir con él.

—Yo te prefiero a ti.

—¿Por qué?

—Porque Sam tiene dieciséis y yo veintiséis —se rió a carcajadas, contagiándolo también a él.

—Deberíamos volver a la fiesta.

—Es cierto.

—¿Me reservarás un baile?

—Hoy no, Chord. Pero el domingo que viene te los regalaré todos.

—¿Qué pasa el domingo que viene? —preguntó distraído.

—¿Cómo que qué pasa? ¡Son los SAG!

—¡Oh Dios! No lo recordaba. Y no he encargado el traje. Da igual, llevaré este de nuevo. No creo que lo noten.

Amber le sonrió, empujándolo ligeramente para regresar ya a la fiesta. En ese momento, su teléfono móvil sonó, indicándole que había recibido un mensaje de texto.

—¿Me disculpas? Voy un momento al baño.

—Claro.

Una vez allí, abrió el mensaje a tiempo de leer.

Voy a contárselo a todo el mundo. Todos sabrán lo zorra que es, y no podrás evitarlo.

¡Mierda!

Salió de los aseos tan deprisa como le permitían sus piernas.

—¿Has visto a Emma?

—La petard... digo... Emma se ha marchado, está fuera con todo el gentío.

Chord salió corriendo al exterior, sin perder tiempo. Pero no estaba por allí, no la veía por lado ninguno. ¡¿Dónde cojones se había metido?!

De pronto la vio, todavía en el balcón. Sin dudarlo le hizo señas para que bajase, pero ella se negaba. A pesar de lo que pensarían de él al día siguiente, no se le ocurrió nada más que subirse a la barandilla para que ella lo escuchase. Se estaba poniendo en evidencia, pero no podía dejar que se descubriese lo suyo con Amber. ¡La gente la crucificaría! Y ella no tenía la culpa de que él se hubiese enamorado como un tonto de ella.

—No lo hagas —le suplicó a Emma, agarrándose fuertemente a la barandilla.

—No quiero ser la cornuda, pero tampoco quiero que ella se vaya de rositas.

—No lo hagas, Emma. Por favor. Nadie sabrá nada acerca de esto, si tú no lo dices. Nadie.

—Déjame en paz, me has hecho suficiente daño ya escogiéndola a ella —le dijo, alejándose.

—Emma... espera —Chord elevó uno de sus brazos intentando agarrarla pero ella ya había entrado de nuevo en el edificio.

¡Mierda!

Se bajó de la barandilla mirando a todos lados, observando si algún periodista los había visto. Sacó el móvil debatiéndose entre la necesidad de rogarle de nuevo a su ex novia que no abriese la boca o dejarlo todo como estaba.

—¿Estás bien?

—Sí, sí —les dijo a unos amigos que permanecían en la entrada del hotel.

—¿Qué ha pasado?

—Lo hemos dejado.

—¿Estás bien?

—No. La verdad es que no —dijo, dándose la vuelta y volviendo a mirar su móvil. Un mensaje apareció en la pantalla.

No diré nada. No lo haré. Por lo que a mí respecta, hemos roto porque ambos buscábamos cosas distintas. Si algún día, se habla de los cuernos, no dudaré en soltar su nombre y ni siquiera tú podrás detenerme.

No tardó mucho en volver a recibir otro mensaje.

"¿Dónde te has metido? Estoy muy cansada y quiero irme ya a casa."

"Estoy fuera del hotel. Vente y nos vamos."

"No podemos irnos juntos, Chord."

"Cierto. Sal tu primero. Yo saldré unos minutos después."

"Te estaré esperando. No me falles."

"Oh Dios, por un momento había leído no me folles en lugar de no me falles. Maldita dislexia."

"Te adoro. *_*"

"Yo más. 3"

Se quedó esperando la respuesta pero no apareció. En lugar de ello, la vio salir por la puerta y subir al taxi después de firmar unos cuántos autógrafos.

Él esperó los cinco minutos más largos de su vida, y se subió al coche, rumbo a su apartamento.


—¿Te has quitado el vestido ya? Quería ser yo quién lo hiciese —le reprochó, poniendo pucheros.

Ella soltó una risita.

—Te dejaré que me quites el de los SAG. Algo me dice que te encantará desnudarme esa noche.

—A mí me gusta desnudarte siempre. Creí que había quedado claro —le dijo, siguiéndola hacia la habitación, mientras le acariciaba el trasero.

—¿Dónde te habías metido? Te busqué por toda la fiesta.

—Salí fuera. Me estaba asfixiando y necesitaba respirar aire fresco.

—¿Rodeado de paparazzis? —Amber frunció el ceño en desacuerdo.

—Tienes razón. Me conoces demasiado bien como para saber cuando te estoy ocultando algo.

Ambos se sentaron en la cama y Chord sacó su teléfono móvil. Se lo pasó y le dijo que buscase en sus mensajes recibidos.

La chica vio que la foto de Emma todavía ocupaba su fondo del pantalla y no pudo evitar mostrar una mueca de desilusión.

—La cambio ahora mismo. Deja —le dijo él, dándose cuenta en el momento de qué era lo que la había puesto así.

—Pero no tienes...

En dos tecleos, la foto de Amber en la alfombra roja apareció en el móvil.

—¿Cuándo la sacaste? No... No me di cuenta... —dijo asombrada.

—Mira los mensajes recibidos.

Ella hizo lo que él le había pedido y luego de unos segundos se lo devolvió.

—Fuiste a hablar con ella.

Él asintió con la cabeza.

—Y me subí a una barandilla. Te lo digo porque odio a los paparazzi, sé que los había allí fuera y que mi conversación con Emma se verá en todas las televisiones mañana. No quiero que pienses lo que no es. Quiero que estés conmigo. Quiero que estemos bien.

—Yo no dudaría de ti.

—Eso me tranquiliza —le respondió, colocando uno de los mechones rebeldes detrás de su oreja

Ella empezó a reírse sin parar.

—¿Qué es tan gracioso?

—He vuelto a leer el mensaje de la "Maldita dislexia". Lo siento, no puedo parar de reír.

—No me folles... A mí no me hizo ninguna gracia leer eso —dijo él en tono demasiado serio.

—Sabes que nunca podría decirte algo así —le contestó ella, mordiendo el lóbulo de su oreja derecha y comenzando a sacarle la chaqueta, para poder acariciar sus abdominales una vez más.

—Dios. ESPERO que nunca me digas algo así —respondió, dejando que le desnudase para hacerle de nuevo el amor a la mujer de su vida.

FIN


¿Qué os ha parecido? Animaos a contármelo en un review. Gracias por leerlo y... ya sabéis. "I love America and I love you" *_* Por cierto, la escena de Emma y Chord en el exterior, sí sucedió, está en youtube y se puede ver cómo el se sube para detenerla pero ella no lo hace, el pobre se queda súper fatal. :'( No sé cuál sería la razón de esa discusión, pero mola pensar que podría deberse a lo que pasa en esta historia. Jiji Estoy loca, lo sé, y no tengo remedio. Bueno, no os molesto más. ¡Hasta la próxima! Sed buenos.

Un beso y un abrazo.

Syl.