Disclaimer: Los personajes pertenecen a Meyer, la historia es de Violet Bliss, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
Descubro que eres la única persona que conozco que le gusta la pizza de queso cuando pides compartir la mía después de ordenarla en la cálida pizzería, cuando te digo esto me sonríes de forma extraña.
—¿Qué? —pregunto, las cejas levantadas mientras nos sentamos en la mesa donde Rose y Emmett están jugando hockey de amígdalas.
—¿No te acuerdas? —inquieres sonriendo ligeramente, y estoy tratando de parecer indiferente al leer innecesariamente sobre el menú.
—Por necesidad he reprimido cada recuerdo que tengo antes de los dieciséis años —te digo, moviendo la cabeza ante el recuerdo de una preadolescente enferma de amor.
—¿Por qué? —preguntas, sacándote el cabello de los ojos y te inclinas más hacia mí. Me sorprende que no oigas mi jadeo ante tu proximidad.
—Tenía un enamoramiento por ti, como siempre —confieso como si fuera la cosa más obvia del mundo, mirando lejos de ti, rezando para que nuestra comida llegue o que Rose y Emmett se separen el tiempo suficiente para distraernos de la incomodidad que está a punto de asentarse sobre nosotros.
—¿Estás bromeando? —cuestionas, y te miro debido a que el tono de voz que acabo de oír no es de burla o broma, sino de genuina conmoción.
—¿Tú estás bromeando? —digo sarcásticamente, y estoy rezando para que no te estés burlando de mí porque no quiero que seas ese tipo.
—Realmente no lo estoy. Pensé que me odiabas, nunca me hablabas —explicas, y estoy mirando a la mesa de acero inoxidable que está reflejando mi furioso rubor, y por primera vez estoy agradecida de estar mirando hacia abajo porque si no me habría perdido de ver tu mano deslizarse a través del acero y enroscar tu dedo meñique con el mío.
No sé si te das cuenta, pero esta es la primera vez que me has tocado. También es el momento en que sé que no ves más a una niña cuando me miras.
—Yo era muy tímida, sobre todo alrededor de ti, y Alice juró odiar a todas tus novias porque no estabas conmigo. —Me río con nerviosismo, en silencio pidiendo que no pienses que soy una perdedora.
Tu resonante risa arranca mi mirada de nuestras manos que se tocan ligeramente hacia tu rostro, y tus ojos esmeraldas están brillando con la risa.
—¡Esa es la razón por la que ella nunca les habló! —exclamas entre ataques de risa, y me gusta porque nunca la he escuchado antes, y me gusta aún más porque yo soy quien la causó.
Compartimos una pizza de queso en un cómodo silencio, compartiendo miradas e intercambiando sonrisas, y estoy muy contenta de que no me quedé en casa con mi libro.
0-0-0-0-0
No sé de dónde proviene el valor, el alcohol que consumí horas atrás está hace mucho tiempo fuera de mi sistema, pero de alguna manera soy lo suficientemente valiente como para preguntarte si deseas volver a nuestro apartamento con nosotros.
Estás en silencio durante un segundo y mi corazón se hunde por la preocupación de que solo me has estado siguiendo la corriente toda la noche, y una vez más en silencio reconozco que estás fuera de mi liga de todos modos, así que estoy segura de que mi cara se ve un poco sorprendida cuando con timidez me sonríes y dices:
—Me gustaría.
Nuestra dinámica cambia después de eso, estableciéndose una híper-conciencia entre nosotros, y no hablamos pero intercambiamos pequeñas sonrisas y miradas de lado, y tu cercanía me está consumiendo.
Cuando volvemos al apartamento, Emmett nos ofrece un porro y tú y yo cortésmente declinamos, y cuando comienzo a caminar hacia mi habitación, miro por encima del hombro para ver si me estás siguiendo.
Lo estás.
Me giro y sonrío y estoy solo unos pocos pies dentro de mi habitación cuando escucho la puerta cerrarse y siento el calor de tu cuerpo detrás de mí. La oscuridad se carga con una conciencia sexual que nunca he experimentado, puedo sentir erizarse mi piel a la espera de tu toque.
Los dos estamos en silencio mientras enciendo la lámpara al lado de mi cama y ajusto la luz más baja antes de quitarme cada uno de mis zapatos, me estoy inclinando hacia abajo para ponerlos en mi armario cuando siento tus manos envolviéndose alrededor de mi cintura y atrayéndome hacia tu pecho.
Tu aliento me hace cosquillas en la oreja a medida que empujas el pelo a un lado y oleadas de deseo me golpean. Nunca he anhelado nada del modo en que te anhelo a ti. Casi gimo cuando tus labios hacen contacto con la piel sensible de mi cuello, y eres gentil por un segundo antes de morder, y esta vez sí gimo.
Me haces girar entonces y nos observamos el uno al otro durante unos segundos y me encuentro con una mirada en tus ojos que me da el valor para llevarte a mi cama y jalarte hacia abajo conmigo, y cuando finalmente me besas es apasionado y hambriento y cálido y consumidor. Tus manos me están tocando en todas partes, el cuello, el pelo, la espalda mientras me acercas más y más y me ahogo, porque nunca antes he sentido esto por nadie.
Te dejo quitarme el vestido y tus manos están ansiosas por encontrar más de mi piel, y es cuando mi pecho casi desnudo choca con el tuyo desnudo que me detengo.
—¿Qué pasa? —preguntas, retrocediendo. La forma en que me miras en ese momento es casi suficiente para que olvide mis dudas.
—No quiero que pienses que soy el tipo de chica que hace esto, que solo se acuesta con la gente —murmuro, alejándome de ti por completo y sentándome en la cama con la espalda frente a ti.
—Bella, no estaría aquí si lo fueras —admites, envolviendo tus brazos alrededor de mí y me fundo en ti. Nos sentamos así durante un tiempo y estoy agradecida por el silencio—. ¿Qué ibas a hacer esta noche? —me preguntas de repente, y giro el cuello para tratar de mirarte.
—¿Qué quieres decir? —inquiero, sin entender.
—¿Qué habrías hecho esta noche si Rosalie no te hubiera llevado a la fuerza? —explicas, y me sonrojo y hago un gesto hacia la estantería que parece que está a punto de colapsar bajo el peso de la cantidad de novelas que he acumulado allí—. Lee para mí —ordenas con suavidad, tu suave rastrojo a lo largo de mi hombro mientras besas una línea por encima de mi piel.
—¿Leer qué?
—Cualquier cosa, tú elige —pides y me giro para mirarte, para ver si no estás jugando conmigo. Solo me toma un segundo para notar que es en serio y me hace sonreír. Estoy llena de alivio de que no estés huyendo porque no voy a dormir contigo esta noche.
Y así es como pasamos nuestra primera noche juntos, yo usando tu camisa descartada mientras te leo Juego de Tronos y me acunas, de espaldas a tu pecho, mientras cierras los ojos y me escuchas. Si no fuera por tu mano pasando arriba abajo de mi muslo, habría pensado que estás dormido, pero me escuchas por más de una hora hasta que empiezo a bostezar, y luego sin palabras te quedas solo con tu ropa interior y te metes bajo las sábanas conmigo y nos quedamos dormidos con las piernas enredadas y mi cabeza en tu pecho.
Muchas gracias por sus alertas, favoritos y rr: bbluelilas, Mon Carter, Cely Peralta, esmeraldamr, jupy, Wawis Cullen, Vigilante, cary, JoanS2506, Cintia, carolaaproboste v, leahdecall, Roxy Sanchez, patymdn, Yoliki, UserName82, cavendano13, rosy canul, carmen-cielo, mswan71, freedom2604, tulgarita y los anónimos.
Nos leemos en la próxima actualización.
Sarai.
