Summary: El Consejo planea deshacerse del Zorro de las Nueve Colas y, para ello, capturarán a la Habanera Sangrienta. Kyuubi no permitirá que dañen a su carcelera, porque le tiene estima aunque no lo admita, y le pedirá ayuda a los Clanes Uchiha y Hyuuga; sin embargo no contaba que estos le traicionarán, a él y a sus amigos, en el último minuto. Ahora, doce años después, Naruto Uzumaki lidiará con la sombra de su pasado. —Reto—
Advertencia: Este capítulo contiene escenas sangrientas, leves. Por lo que pido que personas que no lo soporten retrocedan a la página anterior o continúen leyendo, aunque lo último es bajo su propio riesgo; además de la muerte de dos personajes. ¿Adivinen quiénes serán? Supongo que eso es muy obvio, ¿no?
Disclaimer: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto y la idea de Master Aura Sam. Solo la trama me pertenece.
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Go With The Tide.
Capítulo tres: Ataque del Kyuubi, tercera parte. La liberación del Zorro de las Nueve Colas.
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Después que Fugaku declarará el horrible destino que tendría Naruto, emitió un risa que sólo reflejaba la satisfacción de ver que su plan se cumplirá; por otro lado Kushina lloraba desconsolada teniendo su cabeza en dirección de su abultado vientre, no quería creer lo su ex-amigo le dijo.
—Nunca verás nacer al fenómeno que tendrás por hijo.
Esas palabras crearon un hueco en su corazón, muy profundo y, que paulatinamente, se desgarraba; era su Corazón de Madre el que padecía en estos instantes. Ella desea ver a su hijo, cargarlo en sus brazos, dedicarle sonrisas, verlo crecer, etcétera... Y el hecho de no ejecutarlo le rompe, en miles pedazos, su corazón, su alma. Estaba segura que había pocas probabilidades de sobrevivir al parto, por cierta Bola de Pelos, sin embargo al menos lo viera recién nacido; eso le basta, con ese suceso puede morir en paz... Por haber conocido a su pequeño retoño.
Tenía, debía, de hacer cualquier cosa para que su primogénito viniera al mundo, ¡lo que sea! No obstante no se le ocurre nada, ¡ni por absurda que fuera! Estaba entre la espada y la pared, paradójico sabiendo que esta atada con Cadenas de Chakra; su llanto aumentó, sus puños se tornaron tensos y empezó a gemir y sollozar con dolor. Definitivamente ninguna madre soportaría perder un hijo, ¡y menos si ni siquiera lo conoce!
—Por favor —inició suplicando Kushina al Uchiha—, te lo ruego. Deja nacer a mi hijo y luego hazme lo que quieras; no me importa lo que me pase pero te lo suplico no lastimes a mi Naruto... No a él, Fugaku. ¡No mi retoño!
El hombre rió con ganas, expresando toda la maldad que tenía— De verdad crees, mujer, que haré lo suplicas. Sólo tengo que cumplir con mi misión y... ¡Ta-da! Mueres al instante, sin ver nacer a ese fenómeno de nombre Naruto Namikaze Uzumaki —prácticamente escupió el nombre del infante; la Habanera Sangrienta se rompió más, si es que eso era posible—; no obstante —añadió pensativo, la de cabellera roja sintió un poco de esperanza por ese hecho— tal vez lo deje nacer y lo asesine frente a ti, ¿qué dices, monstruo? Quieres conocer al fenómeno, pues esa es la manera. Bien, ¿sí o no?
Acepta, nace y es asesinado; se niega, no nace y muere. Una difícil decisión, ya que siempre termina con la muerte de su niño... Semejantes cavilaciones enojan más a Kyuubi, quien en la mente de la mujer encinta chillaba con voz iracunda y sombría.
—¡Qué ruin! ¡Mira que decirle eso! ¡Ni siquiera nosotros, los Bijuu's, caemos tan bajo! —intentaba zafarse de las cadenas que lo mantenían atado, las cuales eran más fuerte provocando que fallara todas las veces que quisiera.
—¡Bola de Pelo! —llamó Kushina al animal— Oíste lo que demando, dime que hago; por primera vez estoy en una encrucijada muy, verdaderamente, complicada. ¿Qué hago? Por lo menos esta vez ayúdame... ¡Ayúdame! ¡Bola de Pelo! —su tono era quebradizo conforme las palabras salían de sus labios.
El Zorro hastiado gruño— Suficiente, te diré lo que harás, ¡pero cállate! Aceptarás la proposición del Uchiha de allá y luego le dirás... —contó su maquinación.
Kushina sonrió cómplice— A que sí puedes pensar en otra cosa que no sea destruir aldeas, Bola de Pelo—seguía siendo ella, naturalmente no podría faltar una línea como la de arriba, ¿ustedes que opinan?
—A la próxima que pidas ayuda, Mocosa impertinente, no te la daré —gruñó enfadado.
—Si es que vuelve a pasar —murmuró saliendo al mundo exterior dejando a Kyuubi con la palabra en la boca.
Al realizar-lo vio al patriarca Uchiha con una sonrisa de auto-suficiencia plantada en toda la cara.
—Sí —susurró—; aceptaré tu trato —a Fugaku le brillaron los ojos llenos de maldad—. Pero te lo suplico pide ayuda y suéltame, de ese modo se te facilitarán las cosas —la de cabellera rubí ejecutaba lo conocido como psicología inversa con el poseedor del Sharingan.
—¡Ja! Haré lo opuesto a lo que dices, monstruo —y cayó en la trampa.
—Qué inútil, bruto, zopenco, tarado, baboso, crédulo... —todos sabemos quién insulta al ninja.
¨Por favor, que todo salga bien¨ pensó más para ella que para su Bestia.
—Tú labor de parto empezará ¡ahora! —informó acercándose a la encinta.
La Uzumaki sólo se preparaba para lo venidero.
Por otro lado se hallaban los miembros del Consejo en la Mansión Hyuuga, terminando de hacer un trato con un integrante de la antes nombrada familia. Era una mujer con el cabello castaño y una máscara que no permitía describir más detalles.
—¿Entiendes lo que debes hacer, Washi? —interrogó Koharu a la mujer que no aparentaba más de veintiún años de edad.
—Naturalmente —contestó a regañadientes. A esa mujer si la detestaba, siempre haciéndole la vida imposible—. ¿Cuándo?
—Cuando lo ordenemos —respondió, ahora, Danzo.
—Bien —le costaba ser amable con ella.
Luego de aquello Homura, Danzo y Koharu se largaron dejando a una infeliz mujer, la aludida pensaba.
¨¡Pero que mujer más detestable! Desearía que le dieran una probada de su propio chocolate, pero ¡qué importa mis sentimientos! Con tal de cumplir con su asquerosa venganza. Pobre Kushina, lo lamento. Pero mi familia es primero.¨
EL trío de Concejales caminaba con su porte de siempre, sin embargo en el fondo estaban la mar de feliz. Un rato más, solo un rato habrían de esperar para que toda la pesadilla terminará.
¡Qué ilusos! La pesadilla solo comenzará.
Con Minato, él se esforzaba por salir de su prisión pero no importaba cuanto lo hiciera simplemente le era difícil, sobre todo porque su energía se drenaba lentamente y eso lo debilitaba; por otro lado está él encapuchado, quien vio la situación de Kushina y ahora se encuentra con el rubio. Eso no lo previó, necesitaba al blondo; no quería de la Bestia con Cola lo descuartizará en cuanto lo contemplará ya que sabía que odiaba a su Clan. Por lo que tenía que liberarlo, cosa sencilla en su parecer.
—Esto es una ofensa —se dijo entrando en la cueva caminando hasta llegar con el futuro Cuarto Hokage.
—¿Tú me encerraste? —preguntó Namikaze levantando la cabeza, antes miraba al suelo, cuando lo escuchó ingresar.
Él de la máscara de remolino naranja no le respondió, solo se acercó a él y, con un movimiento sencillo, deshizo la trampa; lástima que estuviera Neko allí.
—Tú(1) —enunció irrespetuoso el Ambu— ¿Cómo osas entrar? No importa, morirás —sacó un kunai y corrió en su dirección dispuesto a herirlo directo en el corazón.
El desconocido solo fue atravesado, como una ilusión, por el arma.
—¿¡Qué?! —vociferó el ninja Rango S.
¨No lo contemple¨ pensó ¨. Este no me detendrᨠen un abrir y cerrar de ojos se hallaba detrás de Neko disparando-le un shuriken en la espalda, el cual se enterró provocando que le saliera sangre.
—¡Atrevido! —graznó el herido sacando tres kunais y apuntando al extraño se lo tiró.
De nuevo lo esquivó, mostró cinco shuriken posteriormente se lo disparó; el primero en el brazo izquierdo, el segundo en la pierna derecha, el tercero fue esquivado, el cuarto en el abdomen y quinto al caer en el cuello. Eso ocasionó que de Neko saliera abundante sangre, escupía sus últimas palabras.
—Todo lo que... Haces se te... Regresará... Y perdóneme, mi señora... La...
Y el corazón lo abandonó en ese instante no permitiendo que acabará con su oración.
—Eso es todo —se dirigió a Minato—. ¿Vienes o no? —consultó al rubio, este se le quedó mirando con desconfianza— Sé dónde está tu esposa —comentó casual.
¨¡Kushina, querida!¨ gritó mentalmente— Está bien, iré —se impacientó rememorando su estado ¨Que se encuentre bien, por favor, que se encuentre...¨ recitaba claramente esperanzado.
¨Genial¨ pensó el de la capucha— Sígueme —demandó corriendo con velocidad.
Ni lento ni perezoso acató lo que le ordenaron.
—Kushina —decía.
En menos de treinta minutos llegaron al lugar donde están la Habanera y el traidor, solo para encontrarse con la escena de... Kushina jadeando aferrándose al suelo enterrando sus uñas, su ropa reflejaba que la intentaron quitar a la fuerza sin embargo fracasaron, además que se hallaba pujando con las piernas abiertas frente a su, como él no sabe lo que ha dicho/hecho, amigo; quien se encontraba de espaldas. Justo cuando entrarían escucharon.
—Tranquila, fenómeno —espetó el usuario del Sharingan—. Casi sale.
Las últimas palabras hicieron que olvidará el modo en que se dirigió a su amada, el Rayo Amarillo pensaba que Fugaku era un buen amigo por ayudar a su mujer, dos minutos más y se escuchó un llanto de una pequeña vida.
¨Este es el momento¨ desapareció en un segundo el desconocido y apareció en el lugar.
Fugaku, sin saber cómo y cuándo, no se localizaba en el lugar que estaba; cosa que la pareja de casados no notaron.
—Mi niño —hablaba entrecortada-mente la madre pelirroja viéndolo a su costado izquierdo, él era un niño rubio de ojos azules y poseía tres marcas en cada mejilla que le daban un tierno aspecto de zorro—, mi Naruto —se le iban las fuerzas y sabía la razón.
—Es la hora de hacer que esa rata asquerosa pague con su vida —manifestó Kyuubi rompiendo las cadenas que lo confinaban, se rió malignamente.
—Es hermoso —dijo Minato acercándose a la de Carcelera del Nueve Colas—, Kushi' hiciste un buen trabajo —hizo ademán de querer levantar-la.
—Hicimos —corrigió con una sonrisa de satisfacción, cayó en la cuenta de lo planeó con la "Bola de Pelo"—. No, Minato; Kyuubi saldrá —expresó causándole horror al blondo.
—¿Qué? —consultó por inercia— Hay que sellarlo —a punto de ejecutarlo mas escuchó al hombre que lo salvó.
—No permitiré que lo hagas —dijo el encapuchado acercándose a la pareja de casados—. Ahora, aléjate de la Jinchuuriki —demandó ¨Traerlo para que me ayudará, indirectamente. Comienzo a pensar que no fue buena idea¨ pensó— y lárgate.
—Me niego —gruñó sacando un kunai—, protegeré a mi esposa —y se lanzó al ataque.
—Deberías saber que eso no funcionará —acotó el de la máscara que no tiene forma de animal—, rinde-te.
—¡No! —con eso el villano, porque lo era, tomó en sus manos al bebé.
—¡Suelta a mi niño! —espetó aterrorizada la pelirroja ¨Por favor, que salga ileso¨ rogó en su mente.
Inmediatamente se empezó a convulsionar mientras su cara se empieza a adquirir figuras parecidas a la del Sello Maldito de Sasuke.
—¿No te interesa tú hijo? —le preguntó el enmascarado a Minato—, estás muy tranquilo —sacó un kunai, también, y arrojó al bebé al aire al tiempo que el saltaba poniendo su arma en dirección a... Naruto.
Minato se congeló por unos segundos, que el otro aprovechó para acercarse más al recién nacido, pero volvió en sí e intercepto su hijo antes de que muriera atravesado por el filo de una arma— Qué alivio —se retractó al momento que unas chispas se veían en la manta anaranjada—. Rayos —gruñó aventando-la lejos de su retoño y de su esposa y, al intentar salir de la cabaña, lo hizo sin embargo fue empujado por la explosión.
Él cayo arriba de su Naruto.
Por otro lado el villano recogió a Kushina y la ató a unas grandes piedras, con la forma de una montaña, con unos lazos que se asemejaban a las marcas de su cuerpo.
—Sacaré al Kyuubi de ti —avisó el pelo negro— y destruiré esta villa.
—¿Eh? —dijo confundida mientras que el Zorro deshacía más y más cadenas.
—Pronto, Fugaku Uchica. Pronto —prometió la Bestia con Cola más peligrosa de todas.
—El Jutsu de Tele-transportación de Minato le permite trasladarse instantáneamente —inició su captor— entre localizaciones marcadas con su fórmula de Sellado —aterraba a la de ojos verdes—. ¿Sabes cuánto he esperado por este día? —consultó.
La pelirroja comenzó a tener la apariencia de un Zorro y su acompañante activo el Sharingan logrando controlar a animal de pelaje rojo sangre.
La Uzumaki gritó con dolor cuando Kyuubi salió de su interior y oyó al otro decir.
—Eras la Jinchuuriki del Zorro de las Nueve Colas —vio al animal inmenso y luego a ella—, gracias por este obsequio y te mataré —antes de la nube de humo apareciera Minato llegó y, tele-transportándose otra vez, se fue con su esposa salvando-la—. En realidad, no importa.
Aparecieron en un cuarto donde Naruto estaba dormido, el rubio mayor colocó a su querida esposa al lado derecho del hijo de ambos, ella lloró más al abrazarlo. El de ojos azules puso sus puños tensos de ira, abrió su armario y se vistió con la bata que posee la leyenda de:
Cuarto Hokage.
Por otra parte el malo había invocado al enorme zorro en medio de la Aldea Oculta entre las Hojas y varios shinobis, desde los Chunnin hasta los de mayor rango, y el Tercer Hokage se alistaban para proteger a su tierra; todos intentaban detenerlo pero eran aniquilados al instante y Kyuubi destruía lo que tuviera a su camino, algunos se organizaban para "atacarlo mejor" y otros para defender a los civiles.
Minato llego e hizo lo mismo que los demás al ver que la Bestia lanzó una esfera obscura, la desvió con su Jutsu y, ni bien se acercó, cuando el de cabello negro lo forzó a marcharse transportándolo, de diferente manera, lejos de allí; inauguraron una batalla en la que el Rayo Amarillo de la Hoja no podía tocarlo ya que parecía, su oponente, un holograma, es decir que lo atravesaba pero el otro si tenía la habilidad de lastimar-lo. Sólo usando su Rasengan, que era una bola de chakra celeste, logró atinarle y sellarlo liberando a Kyuubi del hipnotismo.
¨Él marcó mi cuerpo¨ se dijo mentalmente admirado.
En otra parte un niño de doce años gritaba a unos ninjas.
—¡No, no lo haré! ¡No huiré! —observando como asesinaban a su familia y siendo retenido por los antes mencionados— ¡Mamá! ¡Papá! ¡No! —lloró al instante.
Ese joven tendría importancia en la historia.
El Tercer Hokage de la Hoja vociferaba "¡Arte Ninja! ¡Invocación!" luego de morderse y hacer que sangrará sy dedo pulgar, hizo un gesto con ambas manos y continuó en el mismo modo.
—¡Aparece... Rey Mono, Enma! —salió uno que detentaba una pelaje níveo— ¡Vamos a llevarlo fuera de la aldea! —chilló a su Enma.
—¡Entendido! ¡Transformación! —se transfiguró en un bastón café.
—¡Ex-tiéndete! —ordenó a su Invocación y él acató alargándose lo suficiente para rozar al Zorro.
—Humanos desgraciados —pensaba el Bijuu—, no me detendrán; me vengaré de los dos usuarios del Sharingan.
Para su mala suerte fue expulsado tan lejos que llegó al bosque más cercano.
—¡Bastón desgraciado! —bramó.
—Lo he llevado fuera de la aldea —informó Sarutobi.
Antes de que pudieran reaccionar, y Kyuubi quitarles la vidas a más personas no-civiles, un sapo gigante verde se hizo aparecer y, en su cabeza, estaba...
—¡Es el Cuarto Hokage! —gritó un Ambu.
¨Esto será complicado, incluso para mi¨ pensó el susodicho cruzado de brazos.
Sin que nadie se lo esperará la Habanera Sangrienta apareció provocando un gran agujero.
—Aún puedo hacerlo, Minato —mencionó agotada y jadeando liberando cadenas del color del oro, las que se insertaron por debajo del suelo y, cavando por el, se adhirieron al Zorro ¨Sé que cambie de opinión pero lo hago por mi bebé¨
—¡Mocosa Impertinente! —gritó enfadado no pudiendo salir de su, nueva, prisión— Y tenían que ser cadenas—si lo hubieran entendido habrían sabido que insultó con una palabra muy, muy fuerte.
—¿Te despertaste? —contempló otro punto, que por el humo, no se distinguió nada— Seré capaz de salvarlos a ustedes con el poco chakra que me queda —declaró—. Gracias por todo lo que has hecho por mí —el rubio mayor se asustó y el infante que es su hijo poseía los ojos abiertos, envuelto en una sábana naranja, a punto de romper en llanto.
—Kushina... ¡Es por ti que soy el Cuarto Hokage! —aclaró el Namikaze con más años derramando lágrimas.
—Minato... No me mires así —no quitaba su sonrisa amigable y tranquila.
—Preserva el poco chakra que te queda —suplicó su esposo.
"Era un nuevo día en la Academia Ninja, los alumnos estaban sentados en sus respectivos lugares y cierto rubio de ojos azules y tez morena miraba fijamente al frente donde una pequeña pelirroja, con semblante medio tímido y con su cabellera larga hasta la cintura y dos mechones que le daban a su cara una apariencia similar al de un tomate. Bajó la mirada al sentir como todos la miraban y, su Jounnin maestro, tenía una mano en su hombro izquierdo.
—Mira el color de pelo —se burló un chico que estaba sentado a la par de Minato señalándola con el dedo índice.
—¿Cómo puede alguien tener el cabello así? —se mofó, ahora, una niña de un asiento de arriba.
—¡Yo también deseo volverme un gran Hokage que sea admirado por todos en la aldea! —trato de ayudarla con su puño en su corazón, ojos cerrados y sonriendo agradable.
Kushina frunció el ceño creyendo que también se burló de ella.
Segundos después la pelirroja estaba sentada encima del niño que mencionó su cabello, el cual se hallaba boca abajo.
—¿De qué se están riendo? —preguntó enfadada.
En otro momento Kushina cuestionaba a un chico.
—¿No me ayudaste por qué soy una intrusa? —reñía al blondo que sería su marido.
—Yo... —trató arreglar su error.
—¡Apuesto que eres igual que ellos! —gruñó, interrumpiendo, la de orbes verdes.
Se fue corriendo llorando.
—Sabía que nadie me querría —se dijo por lo bajo antes de oír como alguien la llamaba.
Otra escena en la que ya tenía su banda que reflejaba que ya era una Gennin de la Hoja, gritaba asustada.
—¡Alguien! —con las manos al frente y su pelo volando.
Nadie llegó y los secuestradores la tomaron, para que dejar señal que cualquier persona pudiera seguir cortó pedazos de su pelo, lo que fue sencillo porque sus manos estaban esposadas en su espalda.
Horas más tarde al borde de la frontera el mismo chico que no se mofó de su persona apareció y la salvó noqueando a sus captores, no se dio cuenta Kushina y continuó caminando como si todavía estuvieran conscientes.
—¿Estás herida? —consultó Minato haciendo que la kunoichi alzará la cabeza y le sonriera con felicidad, cayó débil de rodilla. Reaccionó rápido y logró agarrarla antes de que se estrellará contra el suelo— Estarás bien —prometió —la cargo al estilo princesa.
—Oye, ¡espera! —chilló avergonzada.
Años después entraba la de cabellera rubí informándole a su esposo.
—¡Voy a ser madre, en serio!
—Y yo voy a ser padre —habló con hilo de voz debido al shock momentáneo.
—¡Madre! —avanzó tres pasos.
—¡Imagine que, voy a ser padre! —imitó su acción, en sus manos un bol celeste con una mezcla para preparar pastel y una cuchara de madera.
Se abrazaron contentos."
Saliendo de sus recuerdos oyó la voz de su esposa.
—Si me permite un solo arrepentimiento —salía sangre de su boca, pero la sonrisa no se iba.
—Sellar tanto poder es imposible, sellaré todo lo que te quede de chakra dentro de Naruto —informó Minato limpiándose las lágrimas.
Activó la técnica y ritual que les quitaría la vida.
Al momento en que el Zorro de las Nueve Colas lo iba a atacar tanto Minato como Kushina se interpusieron, salvando la vida de su único, y último, hijo. Los atacó con una de sus garras, la que terminó atravesándoles el abdomen.
—Kushina, torpe mocosa —decía Kyuubi con un sentimiento que no se pudo saber.
—Naruto... —comenzó la pelirroja con su último aliento de vida— no seas quisquilloso con la comida... Come, crece mucho y sé un buen niño... Báñate todos los días... —con cada palabra su corazón se rompía en miles de pedazos, un corazón que no será sanado— Ve a la cama temprano y duerme bien... Haz amigos... no importa cuántos... Sólo asegúrate de que sean amigos verdaderos en los cuales confíes, no importa si son pocos... —seguía con su discurso recalcando las cosas importantes.
—Estudia bien Ninjutsu... nunca fui buena para ello... quizás tú sí... —prosiguió llorando a mares, definitivamente quería ver crecer a su hijo, verlo llorar, reía, jugar, acompañarlo en su primer día a la Academia— Todo el mundo es muy bueno y muy malo en algunas cosas... No te sientas mal si hay algo que no puedas hacer... Asegúrate de escuchar a tus profesores en la academia. Evita los tres vicios de los Shinobis... no pidas prestado dinero... ahorra lo que ganes en tus misiones... no tomes Sake hasta los veinte años o arruinarás tu cuerpo... —pero todo eso no sucedería ya que moriría ese día— Y en cuanto a mujeres, bien, soy una mujer, así que no se qué decir —quiso reír pero no podía, debía terminar sus peticiones a su bebé ¨Bebé que nunca conocerá a su madre y padre. ¡Ay, me rompe el corazón!¨ pensaba con solo el dolor que una mamá que nunca verá a su hijo jamás tiene—. Este es un mundo de hombres y mujeres y algún día querrás tener una novia... No escojas a la primera chica que se te cruce en el camino y asegúrate de no escoger a una rarita... encuentra alguien fuerte como tu madre... y, ten cuidado de Jiraiya-sensei... Naruto, vas a experimentar mucho dolor y sufrimiento... —pensando en parte de su infancia— Recuerda quién eres... Encuentra una meta... un sueño... y nunca te rindas hasta hacerlo realidad... Hay tantas, tantas, tantas... cosas que quisiera decirte y enseñarte; quiero estar contigo, hijo mío... ¡Te amo! —rompió a llorar al decir esas dos palabras que su retoño necesitaría, bastante, en su vida.
Ahora es el turno de Minato.
—Naruto mi mensaje para ti es... supongo que el mismo que la pesada de tu madre —sonrió.
El corazón los abandonó y un niño quedo huérfano al mismo tiempo.
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Fin.
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Comentarios: ¡Hola, mis estimados lectores! Capítulo final, sí. Bueno, saben a que me refiero, ja, ja. En fin quiero aclarar que Washi significa Águila; Neko significa Gato; Ushi significa Toro. Este pienso que debí mencionarlo antes, je. Ah, y antes de que se me olvide.
(1) La traducción de "Teme" es decir manera irrespetuosa de dirigirse a alguien, no un insulto.
¡Adiós y nos leemos pronto!
