-Hola nina- saludo Beth en cuanto abrí la puerta.
-Hola peque- se abrazó a mi pierna fuertemente lo que me desubico un poco.
-Buenas noches- saludo una mujer rubia alta de ojos azules.
-Buenas noches- le sonreí un poco.
-Soy Christine, la madre de Sandy- se presentó.
-Hola mucho gusto, Rachel Berry- le extendí la mano.
-Igualmente, veníamos a ver si dejabas quedar a Beth en mi casa, se les antojo hacer una pijamada- me explico mientras hacía referencia a las niñas.
-Si por ti no hay problema yo no lo tengo- le dije –Beth, sube por tu ropa y tu cepillo de dientes- le sonreí y salió corriendo rumbo a su recamara.
-Gracias, es que están vueltas locas con el regalo de cumpleaños de Sandy y ya sabes, oye una disculpa por no invitar a Beth pero es que fue justo un día después de lo sucedido- puso cara de situación y yo solo sonreí.
-Listo, ya estoy, hasta mañana- salió disparada de la casa.
-Hasta mañana se despidió Christine- mientras yo asentía con la cabeza.
En ese momento comprendí que Dios o quien sea que me haya mandado la señal me daba tiempo para despedirme como se debía de Lexy, así que sin decir palabra alguna, la bese, justo después de cerrar bien la puerta.
El beso comenzó siendo tierno y suave, pero sin poder evitarlo mordí sus labios y eso hizo que el beso se tornara fuerte y apasionado, como pudimos subimos hasta mi recamara y ahí hicimos el amor, era todo un contraste de emociones por parte de las 2, ya que nuestra química en la cama era impresionante, tanto podría decir, al menos de mi parte que nunca había sentido lo que ella hacia que sintiera y ella también lo disfrutaba bastante, pero lejos de hacerlo ahora, había momentos en los que sus sollozos se mezclaban con sus gemido y me sentía mal, sabía que era la última vez que la iba a tener de esa manera, y así entre llantos, gemidos, sollozos, besos, mordidas y demás nos quedamos dormidas.
-¿Qué haces fuera de la cama?- pregunto tallándose los ojos, puesto que acababa de despertar.
-No dormí mucho y no quería despertarte con mis movimientos- regrese mi mirada al ventanal -aparte no creí necesario hacerte y hacerme ver que esta sería la última vez que amaneceríamos juntas y desnudas, tampoco soy masoquista- la escuche salir de la cama.
-No tiene por qué ser así- sentí como pego su pecho a mi espalda -Quinn y Finn van a continuar su relación, porque nosotras no vamos a poder- me abrazo por la cintura y poso sus manos sobre mi vientre.
-Sabes que no tengo ni la menor intención de hacerlo- solté sus manos de mi cuerpo y camine rumbo al baño.
-Porque tienes que cerrarte a toda opción- me dijo y me detuve justo antes de entrar.
-Tu sabias que si aceptaba la boda te dejaría y si no mal recuerdo fuiste tú quien lo acepto- azote la puerta dejándola con la palabra en la boca.
-Si culparme por esto te hace sentir mejor, bien, pero que no se te olvide que todos estuvimos de acuerdo en que lo hacíamos por el bien de Beth- entro al baño completamente desnuda.
-No te confundas- abrí la llave de la regadera -yo estoy consciente de que todo lo hacemos por el bien de ella, es solo que tienes que aceptar que tu sabias que esto pasaría, siempre supiste lo que significa una familia para mí-.
-¿Ya no me amas?- pregunto acercándose lentamente a mí.
-Claro que te amo, pero no voy a dejar que Beth tenga una idea bizarra de una familia, no voy a dejar que me vea casada con su tía y acostándome contigo, no quiero que crezca pensando que eso sería normal, preferiría que la mandara lejos, por eso termino contigo, pero jamás se te ocurra volver a decir o pensar que es porque he dejado de amarte- entrelace su mano con la mía y la jale ligeramente hacia la regadera.
Estaba consciente de que nunca más volvería a tenerla así para mí y tuve la necesidad de grabar cada poro de su piel en mi memoria, necesitaba que se quedara conmigo para siempre aunque fuera en mi mente.
Comencé a poniendo un poco de shampoo en mi mano para después expandirlo por su largo cabello oscuro mientras ella me miraba con una mezcla de ternura y dolor, cuando termine de hacerlo ella repitió la acción conmigo y así comenzamos a bañarnos entre nosotras.
-No te lo quites- dijo en un suspiro mientras salía de la cocina con 2 tazas de café.
-Te devuelvo tu promesa de amarme para siempre- me quite el anillo que me acompaño los 2 últimos años y se lo entregue -quiero seas feliz, que te des la oportunidad de conocer nueva gente, que aceptes la beca a Roma y sobre todo quiero que te olvides de mí- termine de decir y dándole un último beso salí de la casa sin mirar atrás.
-Buenos días vengo a recoger a Beth- le informe a la trabajadora que me abrió la puerta de Christine.
-Buenos días señorita, permítame informarle a la señora que está aquí- se metió al departamento mientras yo me recaba en la pared.
-Rachel, buen día- saludo Christine dejando un beso en mi mejilla.
-Buen día- le correspondí el saludo -¿Beth ya estará lista?- pregunte.
-Siento decirte que aun están dormidas, ayer se durmieron bastante tarde- me explico con una sonrisa en su cara -aparte prometí llevarlas a desayunar, espero que no te moleste y no haya inconveniente- al parecer esa mujer era de lo más oportuna, sus planes daban cabida a los míos así que lo puso todo más fácil.
-No, por mí no hay problema, solo te agradecería que me llamara cuando despertara- saque mi celular y vi que ella hacia lo mismo.
-Bien, ya tenemos nuestros números, estamos en contacto entonces- se acercó y volvió a besar mi mejilla para después entrar a su departamento.
Salí del edificio con un rumbo fijo y un pensamiento en mi cabeza.
"Estoy haciendo lo correcto".
Después de caminar mucho y de un sin fin de pensamientos que iban desde Beth hasta Quinn pasando obviamente por Lexy arribe a mi destino, ese que estaba por cambiar toda mi vida, esa vida que todo el mundo envidiaba ahora cambiaria completamente y estaba segura de que no sería para bien.
-Disculpe señor, no pude evitar que se pasara- decía alterada la secretaria de Russel en cuanto me pase a su oficina sin esperar a que me anunciara.
-No hay problema, déjala pasar- sonrió triunfante desde su lugar -dígame licenciada, en que puedo ayudarle- dijo sarcásticamente.
-Hemos tomado una decisión- le aclare tomando asiento -lo haremos- dije mirándole a los ojos.
-Me parece perfecto, hablare inmediatamente con un amigo mío juez-
-Espera- lo detuve en cuanto vi que levantaba el teléfono -antes necesito saber ¿porque haces esto?-.
-No soporto al tipo ese, al tal Finn, tu sabias que trabaja en un taller mecánico, suficiente tuve con que mi hija predilecta se fijara en un simple trabajador que a lo más que aspiraba era a limpiar las piscinas de las mansiones vecinas a la mía y como te lo había dicho anteriormente no hay nadie que quiera y conozca a Beth como tú, a parte es mucho más respetable se la mujer de alguien reconocido por sus logros, listo, inteligente con un nivel de vida digno de una hija mía aunque ese alguien sea mujer que ser la mujer de un simple mecánico sin familia, sin una casa propia y por si fuera poco pobre- dijo serenamente -ahora que todo está aclarado tengo una llamada que hacer- centró toda su atención en la llamada.
¿Cómo Russel podía dormir por las noches sin que los remordimientos le carcomieran la cabeza? Me preguntaba yo mientras lo veía hablar animadamente.
-Bien, lo haremos el viernes- colgó el teléfono y fijo su mirada en mí.
-¿No crees que es muy pronto?- pregunte levantándome de mi lugar.
-Voy a salir de viaje y necesito dejar arreglado lo de la custodia- saco un puro y lo prendió –sin mencionar que no voy a dar oportunidad a que se arrepientan.
-Has lo que quieras, avísame a qué hora- camine hacia la puerta y salí de ahí.
Todo estaba yendo bastante rápido, en menos de una semana estaría casada y estaba por tener legalmente una hija, solo faltaba comprar un perro y estaba listo, el sueño al que toda persona aspiraba estaba llegando, pero la situación era la que hacía que no lo disfrutara, me casaba con alguien a quien no amaba y esa no era la vida a la que yo aspiraba y entonces me pregunte
"¿Con que tipo de vida sueñas?".
Y ahí estaba yo pensando en los sueños que tenía, a lo los 15 mis sueños eran los mismos, por ese tiempo mi vida era simplemente perfecta, era una de las niñas más populares del colegio, integrante del coro y con una gran futuro como cantante "la niña con la mejor voz que he conocido en toda mi carrera" palabras de mis profesores, siempre soñé con trabajar en obras musicales en Brodway y no tenía más sueño que ese, era completamente feliz, pero esa pregunta ahora y desde los 17 no había respuesta para esa pregunta, mi vida en esos tiempos se vino abajo, me quede sin sueños y aspiraciones y empecé a ser como ahora y justo era ahora cuando la vida me exigía ser mejor persona para poder darle una familia a una niña inocente a la que no permitiría que se le acabaran los sueños e ilusiones.
-Bueno- escuche del otro lado de la línea.
-Quinn, habla Rachel, necesito hablar contigo- le dije sin dejar que terminara de hablar.
-Te veo justo en la entrada del puente de Brooklyn, supongo que tardaras un poco ¿cierto?- pregunto mientras yo subía a mi auto.
-No mucho, te veo ahí en media hora- colgué y maneje a mi cita.
La mayor parte de mi vida me sentí sola, aunque todas las personas con las que había logrado relacionarme siempre decían que estarían conmigo siempre que lo necesitara y como en realidad nunca lo necesite nunca lo comprobé pero ahora, sí que necesitaba a alguien.
-No sé si alegrarme o preocuparme por recibir una llamada tuya- era raro pero extrañaba ese peculiar tono de voz.
-Estarías en lo correcto si hicieras las 2 cosas- me quede sin palabras y es que no iba a soltarle la noticia de mi próxima boda después de 4 años de no verla.
-No empieces con tus rarezas y dime como te va- me pregunto cambiando el tema.
-Todo como debería y ustedes que tal están, me quede en que estaban en Madrid- sonreí al recordar a aquellas 2.
-Te quedaste muy atrás, lo que me demuestra que no te interesan nuestras carreras- me dijo fingiendo enojo.
-Sabes que si lo estoy, solo es que he tenido bastantes cosas en la mente, pero ¿dime en dónde están?- le explique.
-Hola, Rach, vamos rumbo a Los Ángeles pero dentro de 2 semanas estamos por allá- tuve que quitarme el audífono puesto que me grito.
-Britt, que gusto oírte, no sabes cuánto te he extrañado- me coloque el audífono de nuevo en su lugar.
-Nosotras también aunque San diga lo contrario- dijo en un susurro para que Santana no la escuchara.
-Britt, deja de mentirle a Berry- escuche como le grito y no pude evitar sonreír.
-No te miento, en cuanto sepa algo te aviso a qué hora llegamos y nos recoges vale- sonreí puesto que Britt siempre seria aquella nena a la que alguna vez defendí de las habladurías.
-Sabes que sí, solo no lo olvides por favor, ahora pásame a San-.
-¿Qué quieres?- dijo con molestia, clásico de ella.
-¿Recuerdas cuando dijiste que siempre que lo necesitara estarías conmigo?- le pregunte bajando el tono de mi voz.
-Sí, lo recuerdo aunque también recuerdo que nunca lo has hecho- dijo con el mismo tono de siempre.
-Lo sé, pero ahora si lo necesito, ¿sigue en pie la oferta?- le pregunte mientras llegaba a mi destino.
-¿Qué pasa?- sonó un poco más condescendiente.
-Que pensarías si te dijera que he terminado mi relación con Lexy y que justo ahora estoy bajando del auto para encontrarme con la mujer que a partir del próximo viernes será mi esposa- de entre la gente pude distinguir a cierta rubia de ojos de color indescriptible.
-Diría que todo el dinero que le has pagado a esa psicóloga tuya lo has echado a la basura- sonó más irónica de lo normal.
-Kim, no sabe nada y es una larga historia, has todo lo que puedas por venir lo más pronto posible- sin poder evitarlo sonó a suplica.
-Vamos a hacer lo que podamos- y sin más me colgó.
Me detuve justo enfrente de Quinn y nos quedamos unos minutos así, sin decir ni hacer nada, solo mirándonos, así hasta que después Quinn comenzó a caminar y yo simplemente la seguí, los días seguían siendo fríos así que metí mis manos en las bolsas de mi abrigo y me dedique a caminar tras ella sin perderla de vista, la vi sonreírle a varias personas y eso me hizo preguntarme.
¿Qué pasaba con esta Quinn cuando estaba cerca de mí?, porque al parecer solo tenía esa actitud de enfado para conmigo pero antes de encontrar alguna respuesta lógica la vi entrar a un pequeño café.
-Hey Tom un latte de vainilla, por favor- pedía mientras tomaba asiento en una de las mesas -¿qué vas a tomar?- me pregunto apenas llegue a la mesa.
-Nada gracias- me senté enfrente de ella -he hablado con tu padre- le informe y ella solo me miro y espero a que continuase hablando -la boda será el viernes- el joven entrego su café a Quinn y después me sonrió.
-Eso es bastante pronto, aunque supongo que era de suponerse, ¿algo más?- pregunto mientas le ponía azúcar a su café.
-La niña no es tonta, así que te quería proponer que empezaras las cosas con ella de nuevo, tratar de que te acepte y así poco a poco te ganes su confianza para que no vea extraño el hecho de que de la noche a la mañana te vayas a vivir con nosotras y te vea todas las horas del día- tomo un poco de su café mientras me miraba a los ojos.
Eso extrañamente provoco algo en mí que me hizo sonreír ligeramente.
-Creo que es una buena idea aunque como haremos para darle a conocer que deje a Finn y tú a Lexy, que viviremos juntas y que nos casaremos en menos de 1 semana-.
-Justo venia pensando en eso- le explique -y pensé que tal vez podríamos ocultarle a ella y a todos el hecho de que nos vamos a casar y dejarnos ver por la calle juntas, de la mano y cosas por el estilo para que dentro de unas semanas te mudes con nosotras y nadie lo vea raro-.
-Esa es una buena idea- se quedó pensando un buen rato y después hablo -¿Frannie no dejo en el testamento estipulado quien se quedaría con la custodia de Beth?- pregunto frunciendo el ceño.
-Si claro, pero pensó que obligando a tu padre a pasar tiempo con ella desarrollaría algún tipo de cariño hacia ella, bastante bastante mal, aunque no podemos culparla por tomar esa decisión, digo tú estabas perdida y la otra opción era yo pero volvemos al hecho de que no tengo ningún lazo genético con ella así que no soy una opción viable- le explique rápidamente.
-Entiendo, entonces cuando comenzamos con todo esto de dar a conocer nuestra relación- pregunto tomando otro poco de café.
-Pues yo estoy por ir a recoger a Beth, pienso que ella es la primera que debería saberlo- conteste.
-Bien vamos- dijo sacando su cartera de la bolsa.
-Espera, hay otra cosa que tengo que preguntarte- le dije poniendo mi mano sobre la suya para evitar que llamara al camarero.
-¿Qué pasa?- pregunto sacando su mano de debajo de la mía.
Esa acción hizo que mi dureza y frialdad salieran a flote.
-Russel hablo del tema de los apellidos y yo le dije que tu seguirías siendo Fabray y yo Berry, pero no pareció agradarle la idea- me detuve al ver una ligera sonrisa en su rostro -¿qué es lo que te parece tan gracioso?- pregunte seria.
-Nada, solo que seguro te dijo algo así como "sería una deshonra para mi familia que mi hija no lleve el apellido de la persona con quien se casa"- levante la ceja al recordar que eso fue exacto lo que él había dicho.
-Pues sí, esas fueron sus palabras, pero yo le dije que tendríamos que hablarlo contigo- le dije llamando yo al camarero –también me dio la opción de unir nuestros apellidos, dijo algo como Fabray-Berry o Berry-Fabray- me adelante y le di mi tarjeta al mesero.
-No me gusta que hagan eso- refiriéndose a que pagara su cuenta.
-Por favor, que a lo mucho tendrás 10 dólares en tu cartera y el café cuesta 5, así que velo como una ayuda a tu economía.
El mesero llego y me entrego mi tarjeta y firme el recibo para después levantarme y salir de aquel café solo esperando que Quinn me siguiera, no voltee en ningún momento hasta que llegue al auto, la vi caminar a unos metros y la espere recargada en la puerta del copiloto, llego a mi altura y sin decirle nada le abrí la puerta y ella se subió también sin decir ni una sola palabra.
El camino hacia mi casa fue callado pero cómodo, un disco de electrónico hacia más ameno el viaje y más de una vez la vi mover su pierna al ritmo de la música.
-Berry-Fabray- dijo justo cuando toque el timbre del departamento de Christine.
-Rachel que gusto volver a verte- me dio 2 besos en la mejilla y un abrazo.
-Hola... Mira te presento a la Tía de Beth, Quinn Fabray y ella es Christine, la mamá de Sandy - las presente y se dieron la mano sonriendo, pero al terminar Christine volvió a sonreírme y acaricio mi mejilla -¿ya estará lista Beth?- le pregunte un tanto incomoda, las muestras de cariño no eran lo mío.
-Si claro, permíteme llamarle, pero pasen, adelante- tomo mi mano y me jalo al interior del departamento.
La cara de Quinn tomo el gesto gracioso que hacia igual que el de Beth, ceño fruncido y labios apretados.
-Nina verdad que nos llevaras al parque- llego hasta nosotros de la mano de Sandy pero se detuvo al ver a Quinn.
-Sí, pero solo si su mamá le da permiso- volteamos todas a ver a Christine.
-Por mí no hay problema, de hecho me harían un gran favor, necesito ir a ver a un cliente- explico mientras me sonreía.
-¿Ella va a ir con nosotros?- pregunto Beth.
-Ella se llama Quinn y si va con nosotros- le explique en un tono serio.
-Entonces yo no voy a ningún lado- dijo poniendo la misma pose que Quinn tenía hace un rato.
-Vamos Beth por favor- le dijo Sandy poniendo carita de súplica.
-Está bien- término dándose por vencida.
-Bien pues vámonos- les dije y comenzaron a despedirse.
Salimos del edificio las 4 juntas caminamos rumbo a central park, las niñas caminaron por delante de nosotras tomadas de la mano y hablando de todo lo que se le atravesara, nada como ser una niño sin preocupación alguna y al parecer Beth cada día estaba mejor.
Caminamos unos metros más y decidimos sentarnos sobre el pasto mientras veíamos a las niñas correr de aquí para allá.
-A Beth le encanta tomar fotos de todas las cosas que le gustan, comenzó siendo una afición por el dibujo pero ahora le gusta la fotografía por ahí puedes comenzar para que se lleven mejor- no me fije en su expresión pero la escuche suspirar profundo.
-Gracias por el consejo- dijo después de un momento.
El día mejoro considerablemente cuando fuimos al centro comercial y Quinn le compro una cámara fotográfica para niños a Beth y esta dejo de estar renuente a ella y al terminar el día Beth no se separaba de su lado lo cual me lleno de felicidad porque Beth parecía contenta y yo por fin había encontrado a la Quinn de la que Frannie hablaba.
Los días pasaron y se hicieron eternos, a partir del día del parque Quinn y yo recogíamos a Beth del colegio, comíamos las 3 juntas y después yo regresaba a la oficina y ellas se iban a mi loft para hacer las tareas y todo eso juntas, inclusive hacían la cena y me esperaban mientras ellas veían una película y así poco a poco mientras pasaban los días Quinn y yo dejábamos ver a la gente una que otra muestra de cariño, mientras caminábamos por la calle nos tomábamos de la mano o nos sonreíamos, cosa que no pasaba desapercibida para Beth, quien más de una vez nos miraba extrañada y nosotras solo le sonreíamos.
El viernes por la tarde llego y ahí estaba yo en la entrada del ayuntamiento esperando a Quinn, conmigo solo estaba Britt, quien había llegado una hora antes para estar conmigo, Britt fue la primer amiga que tuve, mi historia con ella era un tanto extraña, de hecho recuerdo que Santana, mi otra mejor amiga, más de una vez estuvo celosa de nuestra relación y es que si lo vemos desde su perspectiva tal vez yo hubiera actuado de la misma manera.
Cuando yo las conocí teníamos 8 años, me había cambiado de casa y obviamente de colegio así que un día después de la primera semana de estar ahí cuando iba llegando a mi primera clase vi a un grupo de niños más grandes que yo alrededor de una niña que comenzaba a llorar, me acerque y como pude me metí entre ellos, vi como la aventaban de un lado a otro y justo cuando paso junto a mí la tome del brazo y la abrace a mi fuertemente.
-Déjenla en paz- les grite a todos mientras ella pegaba más su cara a mi pecho.
-Valla ahora podremos molestar a 2- dio el que parecía el líder.
-Pero miren a quien tenemos aquí, seguro el domador de todos estos simios- dije visiblemente molesta.
-Jóvenes ¿qué está pasando aquí?- se escuchó la voz del directo.
-Ellos molestaban a Britt- leí su nombre en el gafete que llevaba.
-Muy bien, todos a mi oficina- se puso frente a nosotras -ustedes tranquilícense y después váyanse a sus clases- camino detrás de los que nos molestaban.
-Vamos- tome su mano y la lleve al baño.
-Discúlpame, sé que no te gusta faltar a clases- se disculpó abriendo la llave para enjuagarse la cara.
-¿Cómo sabes eso?- fue lo único que se me ocurrió.
-Que tú no me observes no quiere decir que yo no lo hago- me explico.
-Y dime ¿porque te estaban molestando?- le cambie el tema, la verdad me dio un poco de lastima -que no se supone que eres popular- me sonrió tristemente.
-La popular es Santy, pero ella está enferma y ahora me molestan porque dicen que soy estúpida- suspiro fuertemente.
-Tú no eres estúpida- le grite.
-Solo tú y Santy piensan eso- me sonrió otra vez.
-Es porque es cierto, las personas que te molestan son los estúpidos- le dije un poco más tranquila tomando sus manos -y tu tranquila, que ahora me tienes a mí para estar siempre contigo y jamás volverán a molestarte- nos abrazamos fuertemente por bastante tiempo.
Sonreí al recordar aquel primer día y voltea a verla, ahí estaba junto a mi sosteniendo mi mano entre la suya y sonriéndome como aquella vez y tantas más que me sonrió inmensamente.
-Firmen aquí y aquí- decía el juez que teníamos enfrente.
-Bien, por el poder que me da el estado de Nueva York las declaro casadas en legítimo matrimonio- término de decir el juez.
-Supongo que se pueden besar- se escuchó desde atrás y al voltear vi a Russel con una sonrisa que no le cabía en la boca.
Obviamente las 2 nos quedamos en completo silencio, Quinn volteo a ver a Finn que estaba junto a ella y yo hice lo mismo con Britt, que solo levanto los hombros, regrese mi mirada a Quinn y ella me estaba viendo, respire profundo y la vi hacer lo mismo, nos acercamos lentamente, tome su mano con un poco de temor a su respuesta pero ella afirmo el agarre mientras acortaba la distancia entre nosotras, se terminó el espacio entre nuestros cuerpos se terminó y podía sentir su respiración sobre mi labio, fue inevitable cerrar los ojos y sentí sus labios sobre los míos, respire profundo y sentí su olor a cereza, abrí un poco mis labios para separarme pero me sorprendí al sentir como Quinn intensificaba el beso.
N/A
Siento la tardanza, fin de semana familiar pero bueno ahí está, entre sus dudas más recurrentes está la de que pasara con Lexy y es que es más que obvio quienes son las protagonistas, sé que es injusto y todo pero ya prometí darle un final feliz, es todo lo que puedo hacer.
Grax por leer me encanta que comenten y les guste la historia.
