Tengo una pequeña duda que me gustaría que alguien me resolviera, es para el fic. ¿Cuba, Germania y Roma tienen nombre? Gracias a las personas que se molesten en contestar.

Ah, se me olvidaba, no tengo nada en contra de la dieta inglesa aunque se dé a entender lo contrario.

3. LA DIETA INGLESA

Acabábamos de volver de la biblioteca y ya teníamos que ir al comedor para cenar. Nos separamos de Patata-Mutante-Man y Feliciano, no querría ir con ellos por nada del mundo.

Después de una media hora caminando por el edificio…

–Desde luego tu sentido de la orientación es penoso, Antonio.

–No te lo voy a negar –dijo frotándose la nuca.

Llegamos al comedor.

Todos nos miraban expectantes, como si fuéramos bichos raros.

–¿Por qué nos miran? –Le pregunté a mi compañero.

–Quizá es tu camisa de rayas verticales, la gente suele llevarlas horizontales. Así que juntando eso con que las personas aquí son muy adineradas y tal, pues…

–¡Es la moda del año! ¡Moda italiana! –Le respondí ofendido.

–Pero no inglesa –me contestó suspirando.

Pues a la mierda el estilo inglés. Yo soy italiano, no inglés. ¡Y me alegro de no serlo! ¡Estoy orgulloso de mi país!

–Venga, vamos a comer algo –me cogió por la muñeca y fuimos a coger las bandejas. –¿Qué mierda es esto? –Preguntó asombrado.

–Mierda inglesa, que le llaman –respondí.

No me extraña que digan que los ingleses tienen una de las peores dietas del mundo, la verdad.

–Antonio, no cenes mucho.

–No pensaba comer mucho de esto –dijo riéndose–, ¿Pero por qué?

–Imagínate mañana a la hora de desayunar; beicon, salchichas, huevos fritos…

–Dios, calla. Me entra fatiga sólo de pensarlo –volvió a reírse.

Me eché una extraña cosa que decía llamarse pescado… no niego que tenga aspecto de pescado, de hecho lo tiene pero la combinación con un líquido anaranjado con trozos medianamente sólidos es espantosa.

–¿Qué es eso? –Le pregunté mientras miraba su plato.

–Guisantes y algo más.

–Parece pastoso…

–Y es un color verde que brilla en la oscuridad –nos reímos–. Mejor que nada, supongo que…

–No estés tan seguro.

Por suerte las bebidas seguían siendo las mismas; agua. Aunque es agua inglesa, es posible que produzca efectos secundarios en los estómagos extranjeros. Por lo menos no es americana, si no podría pensar que pasa como en The Simpsons y el agua es de algún lago cerca de una central nuclear y cuando la bebes amaneces con un tercer brazo o algo así…

Nos fuimos con las bandejas a una de las mesas en la que había cuatro personas. Antonio parecía algo más social que yo así que supongo que haríamos amigos, ¿Verdad?

Una pena. Los de esa mesa comenzaron a mirarnos mal o eso me pareció, pero no sé si mi compañero se percató o no, la cuestión es que él seguía sonriendo estúpidamente.

–¡Hey! ¿Qué os contáis? También sois nuevos, ¿No?

Asintieron y continuaron hablando por su cuenta.

–Tengo tres fincas, son enormes. Mis padres tienen muchísimos cultivos por ahí. Así no hay necesidad de comprar alimentos de mala calidad para preparar la comida –dijo un chico rubio en un perfecto inglés.

Menudo pijo.

–¿Otra vez, Arthur? ¡Los alimentos no tienen la culpa de que cocines mal! –Todos se rieron, ese tipo tenía un inglés bastante pasota.

Vaya cateto.

–Hablando de comida, yo hace poco metí un pájaro en el microondas –dijo uno de los chicos que tenía una voz muy tranquila.

No opino.

–¿Estabas preparando codorniz o algo así aru?

Este directamente inventa palabras al final de sus frases.

–No… no era una codorniz, umm… no sé cuál es su nombre. Entró en mi habitación.

–Espera… ¿Metiste a un pájaro vivo en el microondas? –Preguntó el del perfecto inglés, quiero decir, el pijo.

El chico de la voz tranquila asintió, ¡Pedazo de sádico! ¡Nunca imaginé que alguien fuese capaz de hacer eso! Bueno sí, mi hermano inconscientemente cuando tiene sueño pensando que es cualquier comida precocinada.

–Murió. Fue una lata, pensé que sólo pasaba en las películas pero tuve que limpiar todos los restos. Mi madre me echó una buena bronca.

Vi cómo Antonio separaba la bandeja de sí mismo. Creo que tanto a él como a mí se nos había quitado el hambre con ese relato.

–Vale, Ivan, suficiente –interrumpió el pijo.

–¿Vosotros cómo os llamáis aru? –Nos miró, creo que era chino, o coreano, o japonés, o tailandés… quién sabe.

–Yo soy Lovino y él es Antonio –les dije mientras intentaba meterme un trozo de pescado en la boca.

–¡Ah, Lovino! El chico del salón de actos. Lo siento por ti, debe ser humillante que sean a ti al único que no escuchen en todo el lugar –dijo el pijo con aire de superioridad.

–No te creas, gracias a eso me conocen un poco más –sonreí.

–Aiyah… ¡Yo soy Yao y vengo de China aru! Éstos son Ivan, de Rusia, Arthur, de aquí mismo y Alfred, de Estados Unidos. Encantado aru –todos sonrieron, menos el pijo Arthur, como forma de saludo.

Estuvimos hablando un poco acerca de nuestros diferentes países. No es que me lo pasase extremadamente bien. La verdad, no pensaba volver a sentarme con ellos; Ivan era un sádico, Arthur un pijo, a Alfred no le entiendo casi cuando habla y los "aru" de Yao me ponen nervioso.

Para colmo no pude terminar con el pescado. Antonio era listo y aunque lo suyo tenía una muy mala pinta, era mucha menos cantidad y había acabado pronto. Decidí dejar ya de esforzarme y dejarlo en la mesa que había para que lo limpiasen.

–Ni hablar, tienes que comer más –me dijo una de las viejas que andaban por ahí limpiando–. Estás hecho un espagueti.

–Y a mucha honra. No puedo comer más.

–De aquí no sales hasta que no te lo termines. ¡Así que come y calla!

Me dio un empujón para que volviese a la mesa. Ya casi todos habían terminado de comer… bueno no, siempre iba llegando más gente, pero los cuatro chicos de antes ya se habían ido.

Me encuentro bastante mal.

–No seas idiota. Puedes irte si quieres, ya intentaré terminarme esto como pueda –le dije a Antonio, el cual también se había vuelto a sentar a esperar a que me lo comiese.

–No, tranquilo, tómate tu tiempo –sonrió.

Nada, no había manera de terminarse esto. Apenas había avanzado y mi compañero no hacía más que mirarme a mí y al plato.

–Estás rojo, Lovino, ¿Pasa algo?

–No sé, ¿Tú qué crees?

–Ya entiendo –rió–, mientras no mira la mujer esa te ayudaré...

Le echó un vistazo a la vieja asquerosa de antes, cogió mi cuchillo y con él se metió un trozo de pescado en la boca.

–Está asqueroso… –dijo mientras agachaba la cabeza y se ponía una mano en la boca.

–¿Me lo dices o me lo cuentas?

–Ambas cosas.

Todo iba mal, sí, pero fue aún peor con la llegada de ciertos individuos.

–¡¡Hermano!! ¡Tengo miedo! ¡Esta comida es retorcida! –Dijo Feliciano mientras corría hacia mí y se me abrazaba. Me lo aparté bruscamente.

–Primero; no me toques. Segundo; gracias por el aviso, no me había dado cuenta.

Y ya venía andando tranquilamente detrás de él; Patata-Mutante-Man, abridle paso chicos, abridle paso…

–¿Qué haces aquí que no te has muerto? –Le pregunté al Patata-Mutante-Man.

–Chicos, os aconsejo que pidáis los guisantes esos que tienen pinta de vómito verde. Son asquerosos, sí, pero echan poquísima cantidad y además el cuenco en el que lo echan apenas es profundo –dijo Antonio mientras cogía costosamente otro trozo de pescado.

Los recién llegados asintieron y se fueron a por la comida. Mientras tanto yo seguí con el pescado, cogiendo trozos algo más grandes. Después de un rato volvieron Feliciano y el mastodonte… digo, Patata-Mutante-Man.

–¡Como la comida sea así todos los días, dimito! –Exclamó mi hermano.

–¿Dimites? ¿A qué? –Preguntó mi compañero español.

–Aaaa… no sé, ¡¡Quiero pasta!!

–Si te contase lo que yo quiero… –dijo el alemán.

–Ya sabemos lo que quieres –le interrumpí–, te alimentas de salchichas, patatas y cerveza. Calorías en su pura naturaleza.

–Pues Ludwig no está nada gordo, hermano.

–¡Podría entrar como participante en el Pressing Catch! ¡O quién sabe, podrías hacerte tan famoso como el Batista! –Añadió el español.

Le miramos extrañados ante ese comentario, ¿Ludwig y Batista? ¿Qué infamia, blasfemia o sacrilegio era ese? ¡Pobre Batista! ¡Él no tiene la culpa de la existencia de Patata-Mutante-Man! Aún así preferí seguirle el rollo a mi compañero.

–Claro –el rubio alemán salchichero me miró–, además, como necesitas un nombre que imponga y dé miedo… ¡Podrías llamarte Mr. Potato! –Antonio se empezó a reír–. Imagina, toda la gente aplaudiendo y el árbitro en el ring comentando tu salida; "¡¡Demos un aplauso a Mr. Potato, campeón mundial de pesos pesados!!"

–¡H-hermano! –Dijo Feliciano intentando contener la risa–. Déjale.

–No pasa nada, no me importa, pero creo que estás demasiado alegre teniendo en cuenta que aún no te has terminado tu comida –respondió mirando mi plato, él ya había acabado mientras yo le intentaba humillar.

Me levanté y cogí mi bandeja.

–Antonio, vámonos –le ordené y él me siguió.

Dejé la bandeja en la mesa donde se encontraba la vieja limpiando. Ella miró bastante mal mi plato y luego me echó un vistazo de arriba abajo. Me escapé antes de que soltase alguna cosa más…

–¿Por qué te llevas tan mal con Ludwig?

–Porque es alemán.

–¿Eres racista? –Me agarró del brazo y nos paramos.

–¡No! Bueno… no. Los alemanes son desagradables, siniestros y demasiado grandes para mi gusto. Mi hermano acabará mal influenciándose con ese tipo.

–Pues a mí no me parece mala persona –me soltó y seguimos caminando.

–Es que tú eres español. Los españoles sois siempre algo pasotas.

–¿Y tú qué sabes? ¿Por qué siempre generalizas? –Le miré sorprendido–. Diciendo que los alemanes son malas personas y los españoles unos pasotas… ¡De todo hay en el mundo! ¿Acaso tu hermano y tú dais ejemplo? ¡No os parecéis en nada y sin embargo ambos sois italianos! La cultura siempre afecta en la forma de ser de una persona, pero no de la forma en la que tú lo dices.

–Imbécil, ¿Insinúas que los alemanes son románticos, tiernos y abiertos con todo el mundo? Joder, creo que deberías leer un poco de historia o simplemente libros sobre otros países y verás que no existen alemanes así. Todos tienen una mente cuadrada.

–Ya estás desvariando. Yo no he dicho que los alemanes sean así, sólo he dicho que no todos son malas personas.

–Lo que tú digas –entramos en nuestra habitación.

Me tumbé en la cama y casi al instante quedé dormido.

Y habría seguido durmiendo si no fuera porque un enorme dolor azotó mi barriga y luego escuché el sonido de la cisterna. Se abrió la puerta del baño y se encendió la luz. De la forma en la que estaba entreabierta la puerta la claridad me dio en plena cara.

Otro retortijón de estómago.

–Antonio… me estoy muriendo…

–Bienvenido al club –respondió con una mano en su estómago.

Me levanté y entré corriendo en el baño antes de que mi compañero cerrase la puerta. Menuda nochecita me iba a tocar pasar.

Desde luego la dieta inglesa es la peor del mundo.

------Fin del capítulo------

Traducción:

Mr. Potato: Sr. Patata (Creo que es obvio xDDD)

Respuestas a reviews:

Kuki: Lovino es un poco irascible… xD Patata-Mutante-Man sí que es largo, pero bueno, con lo de pomme pues pensé que quedaba bien y eso O_o mis paranoias mentales xD Si Lovino aguanta a Antonio y a Feliciano ya tiene el cielo ganado, que no se queje xD

Nami: xD Lo que me da pena es que el Patata-Mutante-Man apenas tiene participación en las conversaciones del fic (nada más que hago que Lovino se meta con él, qué cruel soy xD) a ver si más adelante le meto en la historia un poquillo más… Con lo del fic de escolares y eso, sí, a mí me encantan estos tipos, meter a los personajes en un instituto :D Y ya, Antonio es un poco soso, yo me lo imagino que todo lo dice sonriendo, ya sabes ._. pero igual tampoco lo he puesto muy cariñoso porque se acaban de conocer. Es más, todavía ni siquiera ha empezado a llamarlo Lovi, y a mí eso no se me pasa, ya lo llamará así… xDD

Kara2992: Yo me baso en mi instituto. En mi instituto las cosas no tienen pestillo, hasta el baño carece de pestillo (esto formará parte de uno de mis traumas de la infancia…)

Ryuto: Me alegro de que te haya gustado ^^ La intención es que salgan todos ._. (y no creas que me olvidé de Francia, sólo que no salía en este capítulo xD). Eso sí, Estonia o países de por ahí no creo que vayan a salir mucho, acabo teniendo un cacao mental con ellos… Estonia creo que tiene gafas, ¿no? No sé, es algo que tengo que estudiar…

Kayako666: Sí, meteré personajes y parejas xD Haría los capítulos más largos, es más, de los dos únicos fics que tengo, en el otro los capítulos son más largos y con diferencia… pero acabo estresándome si no llego a las 7 páginas o así, creo que este es mi "tamaño ideal" ._.

Robin Ivanova de Braginski: A mí también me cae muy bien Ludwig :D en el fondo es un cacho pan xD gracias, aunque espero que ahora no recurras a la mafia italiana o a la china para amenazarme O_o

Hiro-lovi: Gracias ^^ Me alegro de que te guste :D

Yuzu_blume: xDD te envidio, yo nunca he estado en un intercambio así que me invento esto del fic como puedo O_o

P.D: Lo de personajes latinos… no tengo ningún inconveniente, aunque explícame cómo quieres que lo ponga ._. ¿Te refieres a que en la clase de Lovino haya una chilena que se llame Valentina? Es sólo un ejemplo ._.

Rinoa-Diethel: Yo hace tiempo leí uno de Naruto que era de estos de instituto, así que… por qué no hacerlo de Hetalia ^^ Sí, veré si meto parejas… quiero decir, esa es la intención, a ver qué sale xD

¡La Madre Rusia! :D

Gisaku Ikiru: Pues gracias por comentar ^^ eso me anima mucho a seguir escribiendo. Nada más, aquí tienes ya a Rusia xD

¡Gracias por comentar! ^^