Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo los uso con fines de diversión.
Aclaración: esta historia tampoco me pertenece, su autora me dio permiso para publicarla. Cualquier consulta o review que quieran dejar es bienvenida, yo me comprometo a hacerselas llegar a la autora del fic.
Bueno este es el último capítulo, espero que les haya gustado! Nos vemos!
(Cap. III) Una nueva Sailor Scout ante tus ojos:
Las cuatro Scouts, que ya habían salido de clases, estaban listas para retomar el camino hacia sus hogares. Pero Serena, decidida a seguir a Sali, se encaminó en su afán, apresurándose para no perderla de vista.
Cuando dobló la esquina, se dio cuenta de que ya no estaba, entonces empezó a correr hacia la otra calle, sin saber que una pequeña piedra se interpondría en su camino. Tropezó y cayó al suelo, hiriéndose una de sus rodillas.
-¡Ay, mamá, como duele!, ¡que torpe soy!.-
Sali, que volvía de hacer unas compras, unos metros mas atrás de donde Serena se encontraba, fue al socorro de la herida.
-¿Qué te sucedió?-.
-¡No lo sé!-, dijo Serena, sorprendida por la aparición repentina de Sali –venía caminando muy tranquilamente y tropecé, pero tú, ¿de donde saliste?-.
-Es que entré en ese local para hacerle unas compras a mamá. Pero tú… ¿te encuentras bien?-.
-Sí, ¡no es nada!-, dijo sonrojandose de vergüenza y aunque estuviera muy dolorida, pensó que no debería perder la compostura. Pero el sufrimiento pudo mas que su honor y chilló:
-¡Sí, me duele mucho!. ¡Ayudame a ponerme de pie, por favor!-.
-Ven Serena, toma mi brazo, ¿Dónde vives?, si quieres, podría acompañarte-.
-Nooo, gracias. Yo puedo sola, además no vivo tan lejos-.
-Bueno, si así lo quieres. Toma, aquí te doy mi dirección, si quieres puedes venir a visitarme y traer a tus amigas también-, dijo y le entregó un papel.
-Gracias, adiós-, dijo Serena sonriendo.
-Hasta mañana, Serena-.
-Es muy simpática- pensó Serena –le contaré a las demás. Pero, primero… ¡creo que me voy a desmayar! ¡Aaaaaayyyy, mi rodilla!-.
Ya en su casa, llamó por teléfono a las demás para contarles lo sucedido en la tarde y quedaron en encontrarse al otro día a las ocho, en casa de Sali, al salir de clases.
Luna estaba poniendo vendajes en la rodilla de Serena.
-Esto no se ve muy bien- dijo Luna –debería ponerte un poco de antiséptico en la herida-.
-No! Ni se te ocurra, ¡me vas a hacer arder!-.
-Pero si no te higienizas la herida, puede infectarse y luego tendrás que sufrir las consecuencias- aconsejó Luna.
-Está bien, hazlo ya-.
-Espérame que iré en busca de lo necesario-. Enseguida volvió Luna con un botiquín y exclamó con cara de espanto y mirando hacia la ventana:
-¡Dios mío!, ¿Qué es eso?-.
-¿Qué cosa?- dijo Serena sorprendida, sin darse cuenta, que todo era un plan de distracción para ponerle el antiséptico. No hizo mas que darse vuelta, que Luna colocó el algodón embebido.
-¡Aaaaaaaayyyyy!-. La cara de Serena era indescriptible, un millar de gestos fueron hechos en pocos segundos y luego echó a llorar.
-¡Te odio, Luna!. ¡Que sea la última vez que me haces esto!-.
-No te quejes tanto-, replicó Luna –la última vez que te desinfecté una herida, lloraste tres horas antes y tres horas después. No me digas, que así no fue mas rápido-.
-Si tuviera aquí a Sailor Sun, me estaría evitando todo este sufrimiento. ¡Aaayyaayyaay!-.
-Esta niña- decía Luna mirando hacia arriba.
Al otro día, Serena y Rei se preguntaban, por qué Sali no había concurrido a clases. Era su segundo día en la escuela y les parecía muy extraño que no estuviera presente.
-¿Le habrá pasado algo?- preguntó Serena.
-No lo sé- respondió Rei –deberíamos ir a su casa y enterarnos que pasa-.
-Sí sería lo mejor. Le avisaremos a las demás para ir. Yo les diré a Lita y a Ami, tú a Mina. Nos vemos a la salida-.
Ya estaban todas, camino a casa de Sali con Luna y Artemis detrás.
-¿No tendríamos que haber llamado antes por teléfono?. Ya veo que solo se resfrió por el cambio de clima y nos estamos preocupando sin razón-, decía Ami, acomodándose los anteojos.
-No lo sé, tengo un mal presentimiento- dijo Rei, apurando el paso.
Ya casi llegaban para tocar timbre, cuando de pronto la puerta cambió de color y de ella salieron como brazos, con forma de raíz, que envolvieron a Mina, apretándola contra la puerta.
-¡Dios mío!, ¿qué es esto?- exclamó desconcertada Lita.
-¡Conviértanse en Sailors Scouts, chicas!- dijo Serena.
Sailor Mercurio ya estaba lista para atacar. Sailor Marte corrió hacia la puerta trasera. Sailor Júpiter, forcejeaba las raíces para soltar a Mina, que estaba casi inconciente por el apretón.
-Resiste, amiga, pronto te sacaremos de aquí-, dijo Sailor Moon, que apuntando hacia una ventana, le indicó a Sailor Mercurio:
-Veamos si podemos entrar, para ver si del otro lado de la puerta, podemos anular esos brazos endemoniados, sin hacerle daño a Mina- y mirando a Sailor Júpiter dijo:
-Quédate y trata de zafar a Mina-.
-Sí, Sailor Moon, ve-.
Rompieron los vidrios de la ventana y cuando entraron a la casa de Sali, parecía un castillo tenebroso.
-Creo que algo anda mal por aquí-, dijo Sailor Mercurio.
-¿Encontraron algo, chicas?-, interrumpió Sailor Marte.
-¡Que susto me has dado!, ¿por dónde entraste?-, dijo Sailor Moon.
-Por la puerta trasera, estaba abierta-.
-Y, ¿por qué no nos avisaste?. Pudimos habernos cortado un brazo, al entrar por esa ventana-, replicó furiosa Sailor Moon.
-No discutamos ahora- interrumpió Sailor Mercurio –debemos preocuparnos por sacar a Mina de su aprieto-.
-¡Sí, cambiemos la cerradura!-, dijo Sailor Marte, que con su "Fuego de Marte", destruyó la puerta, dejando libre a Mina, que cayó inconciente al piso.
-Vayan a buscar a Sali y su familia-, exclamó Luna y Artemis prosiguió:
-Yo cuidaré de Mina, mientras ustedes estén ocupadas. Ve tú también, Luna-.
-Vamos, chicas, investiguemos. Yo iré arriba, tú conmigo, Sailor Marte-, dijo Sailor Júpiter.
-Nosotras buscaremos aquí y en el sótano-, dijo Sailor Mercurio, encaminándose hacia la cocina, cuando de pronto, llama a las demás.
-Miren lo que encontré aquí. Rápido-.
Enseguida corren todas hacia el lugar, también Sailor Júpiter, que ya había empezado a subir las escaleras.
Cuando se acercaron a Sailor Mercurio, vieron que en el suelo había un hoyo de casi dos metros de diámetro, obscuro y profundo, de donde salían ecos extraños.
-¿Quién bajara primero?-, preguntó Sailor Moon, aterrorizada.
-Iré yo-, dijo Sailor Júpiter, a su paso la siguió Sailor Marte, luego Sailor Mercurio y por supuesto, Luna. Sailor Moon, se acercó al borde y gritó:
-Chicas, ¿me escuchan?... ¡Chicaaaaas!- su voz hacía ecos en el pozo, pero no recibía respuestas. –Creo que se trata de una puerta hacia otra dimensión. Tendré que tomar coraje y saltar yo también. Estoy muy sola aquí y me está dando mucho miedo… Buenos, sin otra opción… ¡Gerónimooooo!- y su voz se perdió en el hueco.
De pronto, Serena se encontró tendida en el suelo, en un laberinto de galerías, como si fuera una madriguera de topos. Desconcertada y sin saber que hacer, comenzó a gritar con voz temblorosa:
-¿Dónde… están…, chicas?- y termino con voz histérica -, ¡Chicaaaas, contéstenme!-.
De repente, una sombra apareció desde uno de los túneles. Sailor Moon se preparaba para atacar.
-¿Qué son esos gritos?-, dijo Luna, asomando la nariz por la abertura.- Serena, te estábamos esperando, ¿por qué tardaste tanto?-.
Ya se encontraban todas unidas, recorriendo los túneles.
-Tengo miedo de no saber regresar, ¿alguna recuerda por donde es que vinimos?-.
-Sí, Sailor Moon, para ser exactos, por aquí mismo-.
-¿Cómo por aquí mismo, Sailor Mercurio?-, dijo Luna.
-Bueno, creo que hemos estado caminando en círculos-.
-¡Oh, no!. ¡Tanto andar para nada!. Ni siquiera sabemos para que estamos aquí. Creo que Sali es una maligna y estamos en su guarida-, dijo Sailor Moon.
Como si hubiera habido un terremoto, empezaron a vibrar las paredes del túnel y una fuerte luz, junto a un ruido estruendoso, llegaron desde uno de los pasadizos más pequeños.
-¡Adelante, chicas, vayamos hacia allí!-, internándose en el pequeño corredor, asimismo, las demás, arrastrándose y atropellándose a cada paso.
-¡No me golpees la cara!-, dijo Sailor Moon, enfadada.
-¡Es que tú te apresuras y yo debo seguir el paso de Luna, que es más pequeño y por supuesto, va mas lenta!-, replicó Sailor Marte con énfasis.
Luna ya se aproximaba al final del túnel y dijo:
-Silencio, ya falta poco para llegar y no queremos que nos descubran-.
Ya estaba Luna, asomándose por la abertura. Pronto divisó lo inesperado.
Sali, la madre y el padre de ésta, se encontraban en unos troncos, que con sus ramas envolvían a cada uno de ellos. Al costado se encontraba una maligna que tenía forma de ogro; flaca, arrugada, de color marón claro, sus manos parecían ramas de árbol y sus dedos, raíces. Estaba vestida con andrajos, su cabello era de hojas, largas y secas; orejas puntudas, ojos negros que parecían vacíos; su voz era ronca y seca, de boca amplia y dientes de madera en punta, simulando colmillos. Estaba preparando un brebaje a base de savias e insectos inmundos, revolviendo cada vez que adicionaba los ingredientes. Ya cuando casi estaba preparado, se tornó de un color verde obscuro y el olor era tan fétido que llegaba hasta donde las Sailors se encontraban.
-Luna, ¿qué es ese aroma tan nauseabundo?-, preguntó Sailor Moon, mientras se tapaba la nariz con cara de asco.
-Es que una maligna, está preparando una poción-, dijo Luna que alcanzaba a ver todo lo que estaba sucediendo –y creo que se lo va a dar a tomar a la familia. Ahora, silencio, quiero ver que pretende-.
-Pero… ¡queremos ver!- replico Rei, con cara de curiosidad y tratando de correr hacia un lado a Luna.
-Ten paciencia, por favor y cállate o nos descubrirán-.
La maligna, se iba acercando hasta la madre de Sali, cuando ya estaba a punto de darle a beber la poción, Sali preguntó con enfado:
-¿Quién eres y qué es lo que pretendes con nosotros?-.
-Querida niña, veo que la curiosidad te ha asaltado. Ya que es tanto tu interés, paso a informarte que mi nombre es Bad Tree y me encanta hacer brebajes, como habrás visto. Mi amada madre, tan asquerosa y fea como yo, era una muy odiada bruja, que como me quería tanto me convirtió en esto y yo, agradecida por su maldad, me hice ferviente alumna de ella, aprendiendo todo lo que hacía con su magia negra. Cuando mi asquerosa madre murió me sentí muy sola, entonces comencé a trabajar para crear una poción que convirtiera a los humanos en cosas tan lindas como yo y me sirvieran eternamente, podridos e infelices, para que yo tuviera mas tiempo y posibilidades de seguir haciendo maldades, mientras ellos me ayudaran. Al fin, he logrado mi cometido y ustedes serán los primeros y privilegiados en saborear este elixir de maldad. Vé preparándote y relájate que al primer trago te parecerá feo, pero luego que estés a mi servicio querrás más como desayuno-.
-Eso ya lo veremos-, dijo Sailor Moon, que ya había aprovechado la ocasión, para bajar con las demás y esperar a que Bad Tree, terminara de hablar y atacarla a su antojo.
Tras la sorpresa que se llevara la maligna, sin perder tiempo, dio de beber el brebaje a la madre de Sali y ésta quedó inconciente. Al paso golpeó al padre, desmayándolo, porque intentaba soltarse de las ramas del árbol.
-¡Déjalos, yá!- gritó Sailor Mercurio. Mientras tanto Sailor Júpiter soltaba a Sali de sus ataduras con su "Trueno de Júpiter" y la hacía hacia un costado.
Sailor Moon preparó su ataque y con la "Tiara Lunar" logró sacarle un brazo a la maligna. A su sorpresa, éste se le regeneró y tiró unas lanzas de madera, de punta afilada, que Sailor Mercurio sin perder tiempo destruyó con sus "Burbujas de Mercurio". -No me vencerán así tan rápidamente- dijo Bad Tree y levantando los brazos empezó a crecer y a elevarse, girando y haciendo un túnel en el techo que la sacaría hacia el exterior.
De repente, Sali gritó:
-¡Por el poder del círculo solar!- y ante los ojos de todas, comenzó la transformación de Sailor Sun, estirando y abriendo brazos y piernas, Sali se cubrió de luz, blanca y encandilante, una llamarada de fuego rojo que salía de su talismán, iba envolviendola a medida que sus ropas la cubrían. Luego se puso en cuclillas y abrazándose al cuerpo, saltó de repente con los brazos hacia arriba y los pies estirados y recibió desde un rayo, proveniente del cielo, el Cetro con el Rubí Carmín. Ya con el Cetro en sus manos, hizo un círculo sobre su cabeza, de laser rojo, de donde hicieron aparición, sus hebillas mágicas, que se colocaron en el cabello de Sailor Sun. Dio un giro y terminó la transformación en pose, que consistía en, el brazo derecho, en su cintura; el otro, delante de su cara, sosteniendo el Cetro del Rubí Carmín y las piernas abiertas, rígidamente.
Ya lista, dijo, apuntando hacia la maligna:
-Sailor Sun y el Rubí Carmín, te destruirán, ahora!- y prosiguió:
-¡Rubí Solar, destruye!-.
El rayo fue esquivado por Bad Tree, que ya se habia percatado de la situación.
-¿Crees tú, que con eso me haces daño?, ya verás, pequeña tonta-.
La maligna empezó a regurgitar hiedras que enredaron a Sailor Sun, haciendo que esta tirara el Cetro, sin darse cuenta.
Sailor Moon que todavía no salía de su sorpresa, lo mismo que las demás, optó por sálvarla y luego preguntar. Sin perder tiempo le dijo a Sailor Marte que la ayudara, entonces ésta lanzó hacia la maligna el "Fuego de Marte", quemándole el cabello, enseguida se oyó:
-Fuego, noooo!, ¡aaayyyyy, me quemo!, ¡aguaaa, aguaaaaaa!- gritaba Bad Tree, tirándose de cabeza a un recipiente con líquido que había cerca de ella. Quedó pies para arriba, pataleando al no poder zafarse del cubículo. Había quedado atorada.
Antes de que la maligna pudiera soltarse de su aprieto, Sailor Moon logró soltar a Sailor Sun de las hiedras.
-Gracias Sailor Moon-, dijo ésta.
Ya la maligna estaba logrando zafar de su problema, entonces Sailor Sun les dijo a las demás Scouts:
-¡Déjenmela a mí!- y sacándose una de sus hebillas, gritó:
-¡Llamarada solar, envuelve!- y en un santiamén, la maligna desapareció entre el fuego que la envolvía.
-Creo que ya estamos libres de esa cosa-, dijo Sailor Mercurio, que de repente fue tomada del cuello por algo. Sailor Júpiter gritó:
-¡Es la madre de Sali, la poción ya le hizo efecto y se ha transformado en una maligna!-.
-Oh, no… Mi madre no-, exclamó triste Sailor Sun.
-No te preocupes, Sailor Moon, sabrá que hacer- dijo Sailor Júpiter consolándola.
Apenas Sailor Mercurio pudo soltarse, Sailor Moon no perdió tiempo y con su "Curación Lunar", salvó a la madre de Sailor Sun, quien cayó, nuevamente inconsciente, al lado de su marido que ya había sido soltado por las ramas, tras la muerte de Bad Tree. Rápidamente, las Scouts llevaron a los padres de Sali, de regreso hasta la casa. Ya era de noche, así que los acostaron en la cama y cerraron la puerta de la habitación.
Regresaron a la cocina y se dieron cuenta de que el hueco que antes había en el piso, ya no estaba y suspiraron de tranquilidad.
-Bueno, Sailor Sun, así que eras tú la enigmática Scout- dijo Luna.
-Sí queridas amigas, era yo- respondió Sailor Sun.
-Pero, cuéntanos, ¿cómo llegó esa maligna hasta tu casa?-, preguntó Sailor Marte intrigada.
-Verás, estábamos con mamá, sembrando en el jardín y yo le dije si podía ir a buscar unos refrescos a la cocina. Se fue y cuando ví que tardaba demasiado la encontré con ese hoyo en el suelo y del fondo se escuchaban los gritos de mi madre. Bajé a explorar y luego de eso, solo recuerdo que estaba atada a ese árbol, dónde ustedes me encontraron. Al rato llegó mi padre en brazos de Bad Tree y luego llegaron ustedes-.
-Chicas, mejor regresemos a casa, es muy tarde y debemos descansar-, interrumpió Luna –mañana vendremos y seguiremos la charla, mas tranquilas, hablaremos mejor-.
-Tienes razón- prosiguió Sailor Mercurio,-¿Sailor Sun, vas a estar mañana?-
-Sí, las esperaré para que charlemos y le diré a mamá que prepare una tarta. Hablando de mamá, ¿qué les diré a mis padres cuando despierten?-.
-No te preocupes-, le dijo Sailor Moon – no recordarán casi nada, creerán que ha sido una horrible pesadilla y te la contarán como tal-.
-Menos mal, me quedo mas tranquila. Ahora debo apresurarme y arreglar un poco todo este lio-.
-Sí Sailor Sun, tienes que cambiar la puerta y hablando de puerta, ¿alguien sabe donde está Mina?- preguntó Sailor Júpiter.
-La llevé a su casa, se sentía un poco mal-, interrumpió Artemis que aparecía de repente -me dijo que mañana las espera en su casa para que le cuenten todo-.
-¿Vamos de una vez, niñas?-.
-Luna tiene razón-, dijo Sailor Marte, tomando del brazo a Sailor Moon- vamos!-.
-Suéltame, ya te entendí-.
-Hasta mañana- dijeron las Scouts al unísono.
-Hasta mañana- contestó Sailor Sun.
Llegaron cada joven a su respectivo hogar, felices por haber derrotado a la maligna, pero principalmente por haber descifrado el enigma de la Scout misteriosa.
Al otro día muy temprano, las chicas fueron a la casa de Mina a contarle lo sucedido en casa de Sali, el día anterior. Juntas y esta vez todas, llegaron al hogar de la nueva Scout y se sentaron a charlar afanosamente. Serena mientras las demás hablaban se llenaba la boca de tarta, ponderando la buena comida de la madre de Sali en cada bocado. Contaron de sus aventuras y rieron y las antiguas Scouts se sintieron realmente orgullosas de tener una nueva Sailor Scout ante sus ojos.
Fin.
