Aquí el nuevo capítulo, no daré tantas vueltas al asunto y mejor comenzamos de una vez.

Capítulo 2: "Astrid y su memoria"
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Un nuevo día iniciaba en Isla Berk, Hiccup se despertó y estiró sus piernas, sintiendo de repente que su cama estaba muy dura. Fue en ese momento que recordó lo que había ocurrido la noche anterior con su extraña invitada rubia. Se levantó despacio pensando en no hacer ruido para no despertarla pero grande fue su sorpresa al ver que ella se encontraba totalmente despierta, y no sólo eso, si no que estaba sentada en su cama mirando hacia la ventana de su habitación.

— Buenos días, ¿te encuentras bien? — preguntó Hiccup.

— Sí — contestó simplemente ella aún dándole la espalda.

Hiccup ya levantado del suelo se acercó a ella y se dio cuenta de que se había quitado las hombreras, cosa lógica ya que seguramente le incomodarían para dormir.

Él se sentó junto a ella en su cama esperando no incomodarla, pero la chica ni siquiera se inmutó y sólo siguió viendo al horizonte,donde el sol comenzaba a dar indicios de salir, a través de la ventana.

Hiccup le quería preguntar de nuevo si estaba bien,pero antes de hacerlo notó que ella sostenía una especie de collar entre en sus manos, la curiosidad lo invadió, así que cambió de pregunta.

— ¿Ese es un collar? Ayer no te vi con el —

Astrid finalmente dejó de mirar a la ventana y bajó su mirada al collar entre sus manos.

— Sí, es un collar — dijo Astrid quien seguía con la mirada baja — ayer no lo viste porque lo traía debajo de mi blusa —

Hiccup vio una de sus dudas respondida, el porque no lo notó la noche anterior.

— Es un collar muy bonito, ¿me dejarías verlo de cerca? — preguntó el chico de manera inocente.

Astrid sin mirarlo se lo dio, y luego volvió su vista a la ventana. Hiccup analizó el collar, estaba un poco deteriorado pero se veía que tenía mucho valor, tenía una especie de escudo de la realeza grabado en el, que se parecía a los que recordaba haber visto en libros de historia. Sin embargo, lo que le llamó la atención fue el nombre grabado en la parte de abajo de el escudo, "Lullaby", ¿que significaba eso? pensó Hiccup.

— Lo tenía escondido por que se ve que es de mucho valor — habló Astrid sin que le preguntara nada, lo que llamó la atención de Hiccup — decidí no mostrarlo por temor a que alguien intentara quitármelo — dijo ella.

— Creo que si es valioso pero no estoy seguro, aunque ahora que lo recuerdo, tu y yo tenemos una plática pendiente — dijo el chico recordando que Astrid le contaría todo lo que quería saber la noche anterior.

— Bien, si eso quieres entonces te contaré, espero que no me tomes por loca después de eso — dijo Astrid quien bajo nuevamente la mirada preparándose para contar la historia.

— ¿ Otra vez con eso? — dijo el chico que cada vez se preocupaba más.

— Es sólo que... — Astrid se quedó en pausa sin saber como continuar — de acuerdo, te contaré y luego juzgas por ti mismo — dijo al mismo tiempo que se decidía a contar todo.

Hiccup se quedó en silencio, simplemente esperando a que ella comenzara, decidió no presionarla.

— Hace aproximadamente 6 meses — comenzó Astrid — desperté en un pequeño y abandonado cuarto, no tengo idea de como llegué ahí. En aquel cuarto sólo estaba yo, tenía puesta esta misma ropa que traigo ahora mismo y ese collar. No había nada más, cuando abrí la puerta del cuarto, la cual estaba bastante deteriorada al igual que el cuarto entero, me sorprendí al ver que ese cuarto estaba en medio de una selva, casi cubierto por completo con vegetación. En ese momento no sabía que hacer, estaba en medio de la nada, así que simplemente decidí caminar e intentar encontrar la forma de salir, por alguna razón sabia por donde ir, ya que cuando menos me lo esperé ya había salido de la selva. No se cómo pero llegué al pueblo mas cercano, donde me topé con gente que acepto ayudarme, me dejaron bañarme y me prestaron ropa en lo que lavaba la mía. Pero lo mas extraño de todo es que yo de alguna manera sabía que hacer, sabía como salir de la selva y llegar al pueblo, a pesar de que no tengo absolutamente ningún recuerdo, no recuerdo que pasó antes de despertarme, no recuerdo como llegué a ese cuarto, no recuerdo si tengo familia, ni siquiera recuerdo mi nombre aunque yo diga que es Astrid, eso lo digo porque esa palabra está escrita con tinta atrás del collar, lo único que recuerdo es la voz de un hombre que me dijo que buscara a "Stormfly" y que cuando la encontrara viajará al reino Lullaby, es por eso que deduzco que Stormfly es una criatura o incluso una persona. No sé quien será el hombre de esa voz, estuve con aquellas buenas personas que me ayudaron durante todos estos meses, hasta que hace una semana decidí partir en un viaje buscando a ese tal "Stormfly", fui sin rumbo comiendo lo que encontraba y durmiendo en cualquier parte, casi parecía una vagabunda, aunque no me importaba, yo sólo quiero saber quien soy y de donde vengo. Al final encontré a unas personas que supuestamente me ayudarían llevándome en su barco, aunque como ya te conté, me di cuenta de sus malas intenciones y por eso me escapé y vine a dar aquí, a esta isla — terminó de explicar Astrid su historia.

Hiccup estaba tan sorprendido e impactado que no habló durante minutos, era demasiado lo que Astrid le dijo y simplemente le era imposible procesarlo con rapidez, definitivamente jamás se esperó algo así.

— C-c-como es eso posible — dijo él después de largos minutos de silencio — ¿Estas segura de lo que me estas diciendo? — dijo sin salir aún de su impresión.

— Te lo dije, sabia que no me creerías — dijo Astrid levantándose de la cama para ponerse aquellas viejas hombreras, al parecer tenia intenciones de marcharse.

— Es demasiado difícil de asimilar, dices que no recuerdas nada, entonces ¿perdiste la memoria? ¿saliste a buscar algo que tal vez ni existe?, no lo se pero eso me parece algo inventado — dijo Hiccup quien en verdad dudaba de lo que le había dicho la rubia.

— Te dije que no lo creerías, pero tu quisiste saber, creo que no debí contarte — dijo Astrid quien terminó de hacer lo que estaba haciendo y se dirigió hacia la puerta para salir de la habitación. Hiccup se levantó y rápidamente fue tras ella, la sujetó del brazo antes de que abriera la puerta, sin aplicar mucha fuerza.

— Espera, no puedes irte, el hecho de que no te crea no quiere decir que dejaré de ayudarte — dijo Hiccup en un tono de voz relajado.

— No necesito tu lástima — dijo Astrid quien realmente sonaba ofendida.

Al contarle a Hiccup su historia, Astrid llegó a pensar que tal vez él si le creería, que incluso podría ayudarle a encontrar información sobre lo que estaba buscando. Pero no fue lo que esperaba, Hiccup no le creyó al igual que aquellas personas que la ayudaron tampoco lo hicieron. Realmente se sentía desilusionada y frustrada por haber guardado falsas esperanzas. Hiccup notó que Astrid realmente se había enfadado, se sentía en un dilema, ¿debia creerle?, se cuestionó Hiccup, al final decidió que sólo le seguiría la corriente para evitar que ella se molestara aun mas y se fuera.

— Mira, yo te dije que te ayudaría así que por favor tranquilizate — dijo Hiccup tratando de sonar comprensivo — la verdad es que no sé que pensar, dame tiempo y prometo que trataré de creerte —.

Astrid no quedó convencida con eso, era claro que él sólo le dijo aquello para que ella no se alterara y se fuera, sin embargo, no podía ser malagradecida. El chico la había ayudado dándole un lugar dónde pasar la noche, además de que, aunque no le había creído, él también la había escuchado sin juzgarla, por lo menos no abiertamente. Decidió calmarse un poco y quedarse, se despediría de Hiccup y le agradecería cuando llegara el momento y lo haría en buenos términos.

— Bien, me quedaré pero espero poder irme pronto — dijo simplemente la chica.

Hiccup sonrió al ver que se había calmado, en el fondo sintió que tal vez debería creerle, pero le era muy difícil hacerlo. Aun así su idea de ayudarla seguía en pie.

— Debes tener hambre, mi madre se despierta muy temprano así que de seguro ya tiene el desayuno casi listo — dijo Hiccup intentando aligerar el ambiente.

— Esta bien, vamos — dijo ella de manera seria — pero antes ¿me devuelves mi collar? —.

En ese momento Hiccup se dio cuenta de que efectivamente tenía el collar de la chica en su mano derecha, se le había olvidado.

— Si claro, toma — dijo él chico algo apenado y estirando el brazo para darle el collar. Astrid lo tomo y se lo puso, ya no lo escondió debajo de su blusa pues ya no tenía sentido, dado que Hiccup ya lo había visto.

— Vayamos abajo, sigueme — dijo Hiccup dándose la vuelta y abriendo la puerta, para posteriormente comenzar a caminar hacia las escaleras que daban a la parte baja. Astrid lo siguió, no sin antes cerrar la puerta de su habitación y disponerse también a bajar.

En la cocina...

Antes de entrar a la cocina, Hiccup se cercioró de que Astrid lo siguiera. Efectivamente la chica lo seguía, él quiso darle una sonrisa para darle a entender que no debía sentirse incómoda ni nada parecido, pero la chica se mantenía con la mirada baja y no volteó a verlo en ningún momento. Al ver esto, Hiccup simplemente decidió ignorarla y entró a la cocina. Astrid estaba indecisa, de alguna manera sentía que podía confiar en Hiccup, pero al mismo tiempo dudaba si debía hacerlo. Dejó de cuestionarse y lo siguió.

— Buenos días — dijo Hiccup entrando a la cocina.

— Buenos días señora — dijo Astrid, quien a pesar de sentirse ya en confianza con Hiccup, seguía sintiéndose un poco incómoda frente a la madre de éste.

Valka, quien les daba la espalda, volteó para saludarlos de igual manera.

— Buenos días hijo — dijo mirando a Hiccup, después, se volteó para saludar también a Astrid, pero se quedó impactada al ver lo que traía ésta en el cuello. Un collar con un peculiar escudo real grabado en él. Pero lo que le impactó no fue que la chica trajera un collar de la realeza en el cuello, si no el escudo que tenía grabado dicho collar.

Hiccup vio que su madre se quedó mirando a Astrid, y ella a su vez, se ponía cada vez más nerviosa y tensa por la mirada de la mujer. Después de que varios minutos pasaran, el chico decidió romper la tensión.

— Mamá, ¿pasa algo? — dijo Hiccup acercándose a su madre.

Valka reaccionó y buscó alguna excusa.

— S-si estoy bien, lo que pasa es que... olvidé decirle a tu padre acerca de nuestra invitada — dijo Valka tratando de no titubear demasiado y de sonar convincente. En parte aquello era verdad, ya que efectivamente había olvidado decirle a Stoick acerca de la invitada sorpresa.

— Crees que mi padre se molestará por haberla aceptado — dijo Hiccup mas como afirmación que como pregunta. Él notaba que su madre intentaba ocultarle algo y disimular.

— No, no creo. Creo que esta chica no es mala persona, además de que tu padre como alcalde, siempre está dispuesto a ayudar a quien lo necesite ¿no? — explicó la mujer.

Hiccup pensó que su madre tenía razón, su padre era un buen hombre, era de esos pocos alcaldes que realmente se preocupaban por su gente, de esos alcaldes que la gente aseguraba que no existen.

— Si, tienes razón, al rato hablaré con él — dijo Hiccup.

— ¿Tienen hambre? — Valka decidió dejar de lado el incómodo momento, aunque no se le salía de la mente la idea de que aquel escudo grabado en el collar lo había visto en alguna parte.

— Sí, ¿ya esta listo el desayuno? — dijo Hiccup mas animado.

— Claro, tomen asiento y enseguida se los sirvo — contestó la mujer.

Hiccup se volteó a mirar a Astrid, la cual se había mantenido callada todo ese tiempo, simplemente escuchando la pequeña conversación entre madre e hijo. Hasta ese momento fue que Astrid se atrevió a mirar a los ojos a Hiccup, y él hizo lo mismo. El chico se sorprendió al ver lo azul de los ojos de Astrid, admitió para si mismo que tenía unos ojos muy bellos, enseguida se reprochó por estar pensando cosas que no venían al caso, así que decidió romper el contacto visual.

— Ven a sentarte, el desayuno está listo — dijo Hiccup dirigiéndose al comedor, el cual se encontraba dentro de la misma cocina.

— Está bien, muchas gracias — dijo Astrid con amabilidad, quien también había tenido algunos pensamientos sobre los ojos de Hiccup.

En cuanto se sentaron uno frente al otro, Valka comenzó a servirles el desayuno, después de servirse a ella misma también, los tres se dedicaron a comer. Nadie habló durante varios minutos.

— La comida está muy rica — dijo Astrid rompiendo el silencio, decidió que dejaría de comportarse como una chica tímida y desenvolverse un poco más.

— Me alegra que te haya gustado — dijo Valka — por cierto, ¿que planes tienes?, creo que no tienes conocidos aquí ¿o si? — preguntó Valka interesada en lo que pensara hacer la muchacha.

— No, no conozco a nadie, aun no he pensado a donde ir, de todas formas no tengo un bote para dejar la isla — dijo Astrid.

— ¿Que hay del bote en el que llegaste? — dijo Hiccup integrándose a la conversación.

— Lo dejé en la orilla de la playa ayer — dijo la rubia recordando aquel bote, pues se había olvidado de él — no se si seguirá allí — terminó de decir.

— Pues la marea normalmente sube al atardecer, pero puede que todavía este allí, no perdemos nada con ir a ver — dijo Hiccup quien comía al mismo tiempo.

— Entonces iré en un rato a ver — dijo Astrid más para si misma, pero fue perfectamente audible para las otras dos personas en la mesa.

— Sí quieres yo te acompaño, hoy es domingo así que no tengo nada que hacer — dijo el chico quien ya había terminado de comer.

— No es necesario, ya me has ayudado demasiado — dijo Astrid quien realmente se sentía en deuda con el joven.

— Si me lo permites — interrumpió Valka — debo decirte que mi hijo es muy persistente, no descansará hasta convencerte — Valka soltó una risa — así que deberías dejarlo ir contigo, él conoce la playa y podría ayudarte — terminó de decir la mujer, de alguna manera sentía que no era tan mala idea que su hijo ayudara a una chica.

— Está bien, ya que mami te ha dado permiso, entonces puedes venir — dijo Astrid con un toque de ironía en su voz, aunque se arrepintió segundos después de decir eso, creyendo que el joven se molestaría.

Al final ocurrió lo contrario, Hiccup lejos de molestarse, se alegró de que la chica finalmente empezara a mostrarse tal cual era. Pensó que tal vez tenia una personalidad fuerte pero a la vez divertida, y eso se le hacía interesante.

— Jajaja ¡que graciosa! — dijo Hiccup también con ironía — pero aun así gracias por dejarme acompañarte — terminó de decir.

Astrid ya no se sentía incómoda o nerviosa, se daba cuenta que Hiccup era un joven agradable y amable, pensó que hasta podrían llevarse bien. Valka también se alegró de que ya se llevaran bien, era la primera vez que veía a su hijo hablar tanto con una chica, y eso por alguna razón, le gustaba.

— Disculpen que tenga que dejarlos — habló Valka — pero tengo que ir al pueblo a hacer las compras — terminó de decir mientras recogía los trastes de la mesa, para posteriormente llevarlos al lavabo, ya los lavaría después.

— Iré a cambiarme de ropa, en seguida vuelvo para ir a la playa — le dijo Hiccup a la chica.

— Te espero en la sala — dijo ella levantándose de la mesa y dirigiéndose a la salida de la cocina.

Hiccup también salió de la cocina, pero él se dirigió a las escaleras para subir a su habitación. Astrid, ya en la sala, se sentó en un sofá para esperar a Hiccup, y así pasaron los minutos.

Minutos después...

Los minutos seguían pasando, y Astrid seguía sentada en aquel sofá. La madre de Hiccup se había ido hace unos momentos, despidiéndose de ella y diciéndole que tuvieran cuidado. Astrid sólo le dijo que sí a todo y siguió sentada en el mismos lugar.

Mientras estaba en esa sala, Astrid observó cuidadosamente su alrededor, la casa a pesar de ser muy rústica tenía algo que te hacía sentirte como en casa, algo que te hacía sentir en familia. La nostalgia invadió a Astrid, en ese momento comenzó a preguntarse como habrá sido su vida, ¿ella tenía una familia? ¿tenia un hogar tan confortable como el de Hiccup?, mientras se hacía todas esas preguntas también consideró otras opciones, como que ella no tuviera nada desde antes de despertar en aquel cuarto hace 6 meses, que ella siempre hubiera sido una chica sin hogar que viajaba. Pensar en todo eso la ponía triste, quería respuestas, quería saber porque perdió la memoria, como era su vida antes de que eso pasara, pero Astrid sabía que tal vez no encontraría ninguna respuesta, aún así, se esforzaría por lograrlo hasta que se cansara. Ya no le dio tiempo de seguir con esos pensamientos, ya que escuchó pasos bajando la escalera, lo que le indicó que Hiccup ya estaba listo.

— Perdona por la espera — dijo Hiccup en cuanto llegó a la sala — ¿nos vamos? —

— Claro — dijo Astrid olvidando todo lo que había estado pensando, para concentrarse en hacer lo que tenía que hacer.

Ambos jóvenes se dirigieron a la puerta principal de la casa, Hiccup abrió la puerta y se hizo a un lado para que la chica pasara primero, y así comenzaron su caminata a la playa.

En la playa...

Después de una caminata ni tan corta ni tan larga, los dos llegaron a la playa, ambos no habían cruzado palabra en todo lo que llevaban caminando. Pero no era porque no quisieran, simplemente no encontraban tema de conversación. Una vez en la playa, Hiccup fue quien habló primero.

— ¿Recuerdas exactamente donde dejaste el bote? —.

— Mmm — Astrid se quedó pensando tratando de recordarlo — creo que fue por acá, sigueme — dijo tomando la delantera para ir hacía donde recordaba que estaba el bote. Hiccup la siguió desde atrás.

Pasaron alrededor de 4 minutos hasta que Astrid se detuvo.

— Recuerdo haberlo dejado aquí — dijo Astrid mirando hacía todos. Hiccup se acercó a la orilla de la playa y vio un gran camino marcado en la arena,como de un objeto muy grande.

— Justo como lo temía — habló Hiccup llamando la atención de Astrid — la marea subió durante la noche y arrastró el bote hacía el mar, lo dejaste demasiado cerca del agua — terminó de decir Hiccup quien todavía observaba el rastro en la arena.

— No puede ser — dijo desanimada — ahora que se supone que haga —.

Fue el turno de Hiccup de quedarse pensativo, luego de un rato, se le ocurrió una idea.

— Creo que conozco a alguien que puede ayudarnos — dijo el chico volteando a mirar a Astrid.

— ¿Un amigo? — preguntó la chica curiosa.

— Algo así, se podría decir que ser hijo del alcalde de esta isla tiene sus ventajas — dijo Hiccup de manera sarcástica.

— ¿Usarás tu posición social para amenazarlo? — preguntó nuevamente ella de manera inocente.

— !No! , de ninguna manera — dijo Hiccup un poco ofendido — yo nunca haría algo como eso —.

— Tranquilo, solo bromeaba — dijo la rubia soltando unas cuantas risas.

— Vámonos, tenemos que ir al pueblo — Hiccup comenzó a caminar rumbo al pueblo, con Astrid siguiéndolo y todavía riéndose de él.

Pueblo de Berk...

Después de una caminata más larga que la anterior, Hiccup y Astrid llegaron al pueblo. Ambos, de nuevo, no hablaron en todo el camino. A pesar de eso, ya no se sentían incómodos o nerviosos el uno con el otro, simplemente les gustaba caminar en silencio. Astrid aprovechó para mirar alrededor, aquel pueblo tenía un aspecto bastante rural, pero aún así, se respiraba un aire de amabilidad, se notaba que la gente se llevaba muy bien y que todos trabajaban arduamente para vivir, incluso niños. Astrid sintió todo ese ambiente extrañamente familiar, como si ya hubiera estado allí, aunque eso lo consideró imposible, no sabía describir la sensación, pero se sentía como en casa.

Luego de caminar por un rato más, Hiccup de detuvo frente a una especie de tienda, que mas bien parecía una cabaña de algún bosque. Al entrar a la tienda siguiendo al chico, Astrid vio que había mercancía muy variada, desde armaduras y armas, hasta ropa y otros utensilios. Mientras admiraba la tienda no se dio cuenta que un hombre había salido desde una habitación trasera.

— ¡Hiccup!, que sorpresa — dijo el hombre acercándose a Hiccup. Astrid estaba un poco alejada, y sólo se quedó viendo como el mencionado se acercaba para hablar con el hombre, Astrid supuso que ese hombre era el dueño de la tienda.

— Hola Johann — saludó Hiccup — ¿como has estado? —.

— Yo muy bien Hiccup, pero dime, ¿que te trae a mi humilde tienda? — preguntó el mercader Johann.

— Quiero pedirte un favor — comenzó Hiccup — uno muy grande, ¿podrias prestarme una lancha? — pidió.

— ¿Una lancha?, acaso iras a pescar o algo así — dijo Johann.

— No, en realidad la necesito para transporte... — Hiccup se quedo en pausa pensado en lo que debería decir — es complicado, pero te lo resumo en que tengo que transportarla a ella a tierra firme — dijo Hiccup volteando a ver a Astrid para que Johann la notara.

La rubia que, aunque se había mantenido alejada, escuchó perfectamente la conversación de los dos hombres, se tensó al sentir la mirada del hombre de cabello y barba negra sobre ella.

— Vaya Hiccup, tu novia es muy bonita, te felicito — dijo el mercader. Hiccup casi se atraganta con su propia saliva, ¿porque la gente siempre pensaba eso?, se preguntó.

— N-no somos novios, nos conocimos ayer, solo la estoy ayudando — explicó Hiccup de forma apresurada.

— Es una pena — dijo Johann — realmente es muy bella —. Astrid estaba bastante incómoda con la situación, mientras que Hiccup decidió terminar con el asunto de una vez.

— ¿Y bien? Me prestarás la lancha o no — dijo el joven.

— ¿Sabes usarla? — preguntó Johann.

— Por supuesto, mi padre me enseñó a usarla cuando íbamos a pescar — dijo Hiccup impaciente por la respuesta.

— Tu padre me ha ayudado algunas veces, le debo una así que te la prestaré — dijo el mercader.

— ¡Gracias! sabia que podía contar contigo — dijo Hiccup bastante emocionado.

— Sabes donde está ¿no?, amarrada en el pequeño muelle que me construí en la playa — dijo el hombre.

— Si, lo sé — dijo Hiccup — gracias de nuevo, te la devolveré intacta — dijo dándose la vuelta para salir de la tienda.

— Eso espero —dijo Johann.

Hiccup se dirigió a la salida, no sin antes dirigirle una mirada a la rubia para indicarle que era hora de irse.

— Adiós — dijo simplemente Astrid dándole una mirada fugaz al mercader, luego de eso salió de la tienda. Hiccup se había quedado junto a la puerta esperando a que la chica saliera primero.

— Adiós Johann, cuidate mucho — dijo Hiccup con entusiasmo antes de salir también de la tienda.

— Jeje ese Hiccup sigue igual de raro — dijo el mercader para si mismo al quedarse sólo.

Ya fuera de la tienda, los dos jóvenes comenzaron a caminar de regreso a la playa.

— Ya tenemos la forma de ir a la ciudad — dijo Hiccup bastante animado.

— Pareces mas emocionado de irte tu que yo — dijo Astrid con sarcasmo.

— Es que nunca antes he ido a la ciudad, siempre he querido conocer el mundo — dijo Hiccup ensoñado.

— ¿Eso quiere decir que vendrás conmigo?— preguntó Astrid impresionada.

— Claro que sí, o dime ¿acaso sabes manejar la lancha? — preguntó el joven de manera burlona.

— No, pero no creo que sea la gran cosa, podría aprender en el momento — dijo Astrid a la defensiva.

— Prefiero no arriesgarme a que ocurra un accidente, debo cuidar que no le pase nada a la lancha de Johann — dijo el chico.

— Está bien, entonces vamos — dijo Astrid quien decidió no insistir, se había dado cuenta que Hiccup si podía ser muy persistente.

— Sólo te llevaré a la ciudad, te dejaré en tierra firme sana y salva, y luego me regresaré — explicó Hiccup lo que tenia planeado.

— Estoy de acuerdo, ¿cuando nos vamos? — dijo Astrid quien suponía que ya era un poco tarde.

— Solo pasaremos a mi casa, le avisaré a mi madre que te iré a dejar, luego de eso nos iremos — le dijo Hiccup a la chica.

Con la conversación que llevaban, Astrid no se había dado cuenta que ya casi salían del pueblo, cuando lo notó supo que ya no faltaba mucho para llegar a la casa de Hiccup.

— ¿Porque viven a las afueras del pueblo?, claro si se puede saber — dijo Astrid quien esperaba no ser imprudente.

— Supongo que es un lujo que mi padre como alcalde se puede dar digo, ¿a quien no le gustaría vivir con su familia tranquilamente y sin que nadie te moleste? — dijo simplemente Hiccup.

— Si supongo que tienes razón — dijo Astrid dando por terminada la conversación. De todas formas no faltaba mucho para llegar a la casa del muchacho.

Casa de Hiccup...

Luego de la conversación que tuvieron, no pasó mucho tiempo para que ambos llegarán a su siguiente parada.

— Te esperaré aquí — dijo Astrid.

— Como quieras, sólo hablaré con mi madre, no tardaré — dijo Hiccup entrando a la casa.

Al entrar, el chico empezó a llamar a su madre, pero ésta no se encontraba aún en casa. Hiccup miró el reloj de la sala, dándose cuenta que ya pasaba del medio día. Decidió que debía irse cuanto antes, ya que no quería que lo agarrara la noche cuando regresara a Isla Berk. Buscó un papel y una pluma para escribirle una nota a su madre donde le explicaba lo que haría, realmente esperaba que ella no lo regañara cuando volviera.

Astrid se quedó mirando hacía el horizonte, dándole la espalda a la puerta de la casa de Hiccup. Pensó que él tardaría más, pero en realidad no tardó casi nada, oyó como la puerta se abría a sus espaldas.

— Pensé que tardarías más — dijo Astrid volteando a verlo.

— Mi madre aún no regresa, así que le dejé una nota para no perder tiempo, no quiero que se nos haga tarde - le explicó Hiccup.

Fue así como Hiccup sin decir nada más, comenzó a caminar de nuevo hacía la playa, con la chica siguiéndolo.

En la playa...

La caminata volvió a ser la misma, nadie habló durante el trayecto. Finalmente llegaron a una parte de la playa que Astrid desconocía, pero que Hiccup conocía bastante bien. Un pequeño muelle de madera en donde estaban amarradas dos lanchas.

— Puedes subirte si quieres, solo tengo que desatarla y podremos irnos — dijo Hiccup quien se subió al muelle para comenzar a desatar una de las lanchas.

— Ese comerciante deja estas lanchas solas y amarradas sólo con una soga, eso no me parece muy seguro — dijo Astrid.

— En realidad casi nadie viene aquí, a la gente de Berk no le interesa mucho la playa — explicó el chico.

— Ohh ya veo, aún así el comerciante parecía buena persona — comentó Astrid.

— Johann va todos los miércoles a la ciudad a traer mercancía, el resto de la semana se dedica a venderla en su tienda, la gente de aquí lo aprecia mucho ya que siempre trae buena mercancía y de calidad — terminó de decir Hiccup.

— Vaya, que interesante tipo — dijo Astrid para si misma.

— Listo, podemos irnos — dijo Hiccup subiéndose a la lancha — ¿no vienes? — le dijo a Astrid.

Astrid también se subió a la lancha y se colocó en la parte delantera, Hiccup se colocó en la parte trasera para controlar el motor, y encendiéndolo, dio marcha rumbo a la ciudad, aquella que quedaba en tierra firme, un poco alejada de la isla. En ese momento, Hiccup se sintió bastante emocionado, pensó que seguramente cualquiera se burlaría de su emoción por conocer una simple ciudad, pero él siempre había querido saber lo que había fuera de su isla, se conformaría sólo con eso.

Lo que Hiccup y su acompañante rubia desconocían, era que ese momento marcaba el inicio de su aventura, una aventura que cambiaría sus vidas. Allí, navegando en pleno mar, Hiccup creyó que regresaría pronto a su isla.

Pero eso estaba lejos de ocurrir, la historia de él y su acompañante rubia juntos, recién estaba comenzando.

Continuará el capitulo 3: "Un hombre patán"

Hasta aquí dejo el capitulo, espero que les haya gustado, gracias por leer, me haría muy feliz leer sus opiniones, hasta la próxima.