SAKURA
Siempre me he preguntado si cenicienta era verdaderamente feliz al lado del príncipe, si realmente tuvo un final tan alegre como todos dicen. Se casó, si, y se libró de la tortura de su madrastra y hermanastras, ¿pero era lo que ella realmente deseaba?
No me refiero a que no deseara dejar de ser explotada, eso lo comprendo. Pero el príncipe fue el único hombre que conoció que la hizo sentir felicidad. O mejor dicho, la única persona que le demostró algo de afecto verdadero. ¿Qué podía asegurarme que no lo hizo por conveniencia? O quizá no por conveniencia, es probable que haya confundido esa felicidad con amor, y eso explicaría todo…
Y lo sé porque a mí me pasó algo parecido. Una vez sentí esa felicidad, que terminé confundiendo con amor debido quizá a muchos malentendidos. Admito haber sentido eso que llaman "mariposas en el estomago". Pero aquello me hizo bajar la guardia y dejar entrar a mi enemigo a mi propio hogar. Le di mi confianza, al igual que una idiota, y él me pagó con desprecio y crueldad…
Si mi padre me viera ahora, querría morirse de vuelta…
Me reí de mis propios pensamientos, sintiendo como el frio se metía en mi cuerpo. No necesitaba mirarme para saber que parecía una pordiosera, o una puta que se había tirado en el parque a descansar.
No, no me gustaba esa palabra…
Pero era lo cierto. Estaba sentada con la espalda apoyada en un árbol en el parque pingüino hacia mas de 12 horas. Había olvidado tomar mi abrigo al salir corriendo como una idiota, y sin abrigo no tenía llaves, llaves sin las cuales no podía entrar a mi casa. Y no pensaba volver allí a buscar mi abrigo, de eso podía estar segura…
Ahora me lamentaba por haberme ido de esa manera, al final no había conseguido nada, y todo por mi propia culpa. Si hubiese aguantado un poco, probablemente ahora sabría todo y podría contemplar el suicidio sin sentirme culpable...
Mi risa sonó como el chirrido de una puerta desgastada, y eché mi cabeza hacia atrás porque ya no quería pensar más en algo que no podía remediar. Después de todo siempre me pasaba lo mismo. Ya fuese un abrigo, un bolso o mi propio cuerpo, jamás les prestaba la debida atención.
Y por eso tenía los problemas que tenía…
Sonreí rendida. Podía ver como el cielo se había nublado, y mientras analizaba el panorama que anunciaba una casi segura tormenta una brisa suave me acaricio el rostro cariñosamente. Me pregunté si nevaría, pues un cielo así en esta época solía invitar a cualquier persona a tomar una taza de chocolate caliente y ver los copos blancos caer.
"No quiero que pases esto sola…"
La voz de Tomoyo cuando hablamos por teléfono volvió a mí una vez más, y por un momento recordé como cuando niñas solíamos tomar la merienda frente a la ventana simplemente para ver la nieve caer. ¿Pasar qué sola? ¿Mi vida? ¿La pérdida de mi padre? ¿La…traición de la persona que creí me amaba?
¿O todo eso junto?
Sé que no soy quien para culpar a Shaoran, en realidad él nunca dijo que me amase; todo eso solo fue imaginación mía, y no puedo culparlo de mi confusión. Ciertamente, lo único de lo que realmente puedo culparlo, es por haber hecho una promesa que luego no cumplió: Prometió protegerme.
Para luego ser él quien me lastimara…
Abracé mis piernas cuando un viento helado azotó con fuerza mi cuerpo, totalmente distinto a la brisa que había sentido poco antes y que me había, en cierto modo, reconfortado. La ausencia de mi abrigo me estaba matando, de verdad, no soy alguien que tolere bien el frio. Me sentía mal. No porque realmente hubiera algo mal en mi, si no porque me sentía abandonada, y sin nada que pudiera servirme de apoyo. Sin mi padre aquí, sentía que no podía contar con nadie.
Y no podía llamar a Tomoyo...
Ni siquiera ella había podido esconder su pena por mí en el funeral, y yo apenas si pude soportar verla sufrir así por mí causa. Estaba segura de que había pensado que yo no era más que una niña necesitada, y que como era mi mejor amiga, era su deber cuidar de mí de ahora en adelante. Pude ver que no le agradaba la idea de ser mi "niñera".
Y a mí tampoco, claro.
Fue por eso que yo me adelanté a ella, y le dije que no quería volver a verla nunca más. Fue algo extremo por mi parte cortar la relación que teníamos de manera tan brusca, aunque admito que en cierto modo lo disfruté, y no sé por qué. Después de todo nuestra relación de amistad no venía muy bien desde hacía ya un tiempo...
En fin, que le dijese eso le alegró, pude verlo, y en parte a mí también me alegró saber que no sería una carga para ella. Después de todo, era mi mejor amiga.
Me froté los ojos y me decidí a ir a mi casa. Pasar la noche a la intemperie, habiéndome olvidado mi abrigo y sin nada que pudiera calentarme un poco el cuerpo, no me había hecho bien. Ahora me sentía cansada y dolorida. Y algo parecido al bienestar se había extendido por todo mi cuerpo, haciéndome sentir bien a pesar del cansancio.
Ah, que agradable sensación…
Pensé en una taza de chocolate caliente en cuanto divisé mi casa al otro lado de la calle. Supuse que si llamaba al cerrajero ahora, tendría mi chocolate caliente poco después del mediodía. Solo debía esperar en el frío hasta que pudiera entrar a mi hogar.
Que también iba a estar frío, ahora que pensaba, porque no había prendido la calefacción antes de salir... Yo siempre pensando en todo ¿cierto?
Avancé hacia mi puerta al tiempo que sacaba mi celular. Por suerte, tenía agendado el número de mi cerrajero de confianza puesto que tenía que llamarlo bastante seguido. Cortesía de mis despistes. Pensé que mientras esperaba a que llegara, podría dormir un poco recostada en la entrada. Es que estaba tan cansada…
Antes de que pudiera siquiera abrir la lista de contactos, mi teléfono comenzó a sonar. Era Tomoyo, que seguramente había quedado mal por lo que le dije el otro día y buscaba arreglar las cosas.
Suspiro de por medio, atendí.
-Oh Sakura ¿por qué no me atendiste hasta ahora? ¡Te estuve llamando todo el día de ayer!- y yo no dudaba que lo hubiera hecho.
-La verdad, es que no estuve en mi casa.
-¿y donde más podrías estar?- aquello me ofendió un poco. ¿Cómo que donde más podría estar? Yo podía ir a donde quisiese y no tenía por qué andar diciéndoselo.
-Fui a ver a un conocido- le dije-, pero ya me arrepentí.
Me froté los ojos, que a causa del cansancio seguían amenazando con cerrarse. La cabeza me dolía un poco, pero nada grave.
-¿Un conocido?- se detuvo, y luego agregó- ¿Lo conozco?
-No... no lo creo- A menos que Shaoran se lo hubiera presentado en mi ausencia, no había forma de que lo conociese, aun siendo Tomoyo.
La puerta se abrió de pronto, dejándome ver a un joven alto y rubio parado frente a mí. ¿Qué hacia él...? Un escalofrió recorrió mi cuerpo de pies a cabeza, pero extrañamente, no me sentí asustada ni atacada al verlo allí. Al contrario, le sonreí, notando que mi sensación de bienestar aumentaba y como mis manos se entumecían.
-¿Sakura? ¿Qué sucede?
-Te olvidaste el abrigo, así que te lo traje.
No…
-¿Sakura?- escuché lejanamente la voz de Tomoyo, al tiempo que mi brazo caía sin fuerza.
Mi cabeza retumbaba, pero a pesar de todo comprendí como era posible lo que veía. Y era que las malditas llaves estaban en el abrigo.
-Fa…- mi voz se cortó, y comencé a sentir mis piernas entumecidas.
Sentía que podría despegarme del piso y salir volando si así lo quisiese. Estaba tan liviana…
-¿Te encuentras bien?- se acercó a mí y yo retrocedí, tropezón de por medio.
Lo miré durante unos pocos segundos, y pronto sentí que abandonaba a mi cuerpo y me elevaba. Por fin me había deshecho de mis ataduras y podía sentirme verdaderamente libre… Cerré mis ojos dejando que mi cuerpo se condujese solo y volví a sonreír al tiempo que extendía los brazos.
Podía volar.
SHAORAN
Dentro de la cegadora oscuridad, aturdido y confundido, quiso acercarse a la luz que lo calentaba. Estaba lejos, pero eso no importaba. Siguiendo el camino invisible hacia lo que parecía la felicidad, caminó en dirección recta mucho tiempo, sin percatarse de que el tiempo avanzaba mucho más rápido que su cuerpo. La luz lo llamaba y calentaba su cuerpo para protegerlo del frio que sentía, pero se alejaba cada vez que el daba un paso hacia adelante.
Pronto comenzó a sentir que esa luz no lo llamaba a él, y que solo se estaba lastimando a sí mismo al creer que esa calidez le pertenecía. Lo que nunca llegó a entender, fue que el nombre de aquella extraña sensación que sentía no era luz: era amor.
Amor, así de dulce suena y así de cruel es...
¿Cruel, eh?
Me desperecé y deje a un lado la libreta donde escribía, abrumado. Últimamente mis grandes ideas habían decaído a una sola: Amor.
Todo lo que escribía se relacionaba, directa o indirectamente, con el amor. Y a causa de eso nada de lo que escribía me convencía. ¿Calidez? ¿Luz? Eso solo eran palabras bonitas, pero estaban completamente vacías. No me sentía conectado con ellas, y era por esa razón que ninguno de mis escritos lograba transmitir absolutamente nada.
Me revolví los cabellos y me dirigí a la cocina a tomar mi quinta taza de café en lo que iba de la mañana. Esto de escribir no terminaba de agradarme, pero ciertamente Fye había dado en el clavo al darme este consejo, pues servía para mantener mi cordura.
Mientras pensaba, tomé mi café regocijándome con el maravilloso efecto que producía la cafeína en mi cuerpo. Pero mi serenidad se fue por la borda en cuando noté, al sacar la cajetilla de tabaco de mi bolsillo, que estaba vacía. La hice un bollo y la aventé a la basura, aunque no di en el blanco. Sin el más mínimo interés en ir hasta allí y levantarla, terminé mi taza de café y la apoye en el fregadero para lavarla después.
Salí de la cocina y me dispuse a ordenar mis discos de música de nuevo. A veces me daba por re-ordenarlos...
Poco después, ya estaba listo para salir, y por eso tomé mi abrigo y mi bufanda. No necesitaba abrir la ventana o mirar las noticias para saber que me congelaría si no me ponía la suficiente cantidad de capas de ropa encima.
Pude apreciar que me quedaba menos de una hora para llegar al lugar al que tenía que ir, pero tenía tiempo de sobra para detenerme a comprar cigarrillos en el camino...
SAKURA
Me dolía el pecho, y respiraba agitadamente. Tenía frio, pero no podía moverme de donde me encontraba para ir a buscar algo que ponerme. Ni siquiera podía abrir los ojos.
"Te olvidaste el abrigo, así que te lo traje"
Fye...
Yo era una completa idiota a veces, pero era imposible que hubiese podido saber que él iría a mi casa. Además, no se suponía que el supiese donde vivo...¡Diablos, mi cabeza me estaba matando!
Abrí mis ojos, y me encontré con el techo de mi sala saludándome en silencio. Hogar dulce hogar...¿Hogar?
-¡Sakura!
El pálido rostro de mi ex mejor amiga apareció sobre mí. Yo la miré, temiendo que fuera otra de mis alucinaciones en las que yo tenía alguna clase de contacto humano mas allá de que el verdulero o el cajero del supermercado me dijeran cuanto era en total lo que debía pagar. Al ver que no se iba, obligué a mi rostro a sonreírle a modo de saludo.
-¿Ya estas mejor?
Me giré para ver a Fye que traía una taza de quien sabe que en una bandeja.
-Él me atendió cuando te desmayaste. Me dijo que estabas volando EN fiebre y vine en seguida.
Volando...Si, recordaba haber sentido que volaba.
-¿Debo suponer que dormiste afuera con esa cantidad de ropa insuficiente?
-¡Sakura!- chilló Tomoyo al escuchar a Fye. Realmente no sabía si él quería ayudarla o hacer que Tomoyo la matara- ¡¿Cómo pudiste?!
Pues pudiendo, claro, pero no iba a responderle eso, o probablemente me arrepentiría.
-Toma, es té medicinal- me dijo mirándome con sus ojos azules y misteriosos. Intenté sentarme, pero Tomoyo tuvo que ayudarme porque mi cuerpo estaba haciendo el peor berrinche de mi vida. Miré la taza unos segundos, con desconfianza, ¿Como podía sabes si no era veneno lo que había ahí dentro?- Te ayudará.
Tal vez sea algo tonto, pero no tengo la suficiente voluntad como para negarme ante un acto de amabilidad. Así que por más que desconfiara de él, yo hubiera tomado la taza aún si no me decía absolutamente nada. Ademas había hecho que Tomoyo viniera hasta mi casa, y eso no sería lógico si alguien planea asesinar a alguien, ¿cierto?
¿Cierto?
Sintiendo las miradas sobre mí, le di un sorbo, y luego otro, hasta que no quedó nada más que beber. Fue en ese momento cuando le devolví la taza a Fye, que me sonrió y se incorporó para llevarla a la cocina.
Me pregunté cómo podía ser tan osado como para pasearse con tanta naturalidad por una casa que no era la suya, pero me sentía débil, y preferí no intentar discutir con él, puesto que de todas maneras podía imaginar quien ganaría en la discusión. En cambio, me incomodaba más que Tomoyo me mirase sin decir nada, pero claramente queriendo decir mucho. Sinceramente no me quejaría ni me opondría a que dijese lo que quisiese, si se decidía a hacerlo, sus labios apretados y temblorosos me estaban torturando silenciosamente.
-Sakura...- Por fin. Se acercó hasta donde yo estaba y se sentó a mi lado. Podía ver sus ojos amatistas, completamente apagados, y su sonrisa cansada-. Me alegra que estés bien.
-¿De verdad?- Debo de parecer una hipócrita y una desconsiderada al tratar de esa manera a quien trata de ayudarme, pero si estuviesen en mi posición entenderían. No es fácil hablar con una persona como Tomoyo luego de haberla herido.
O al menos, no es fácil para mí. Las heridas no se cierran fácilmente.
Además, cuando intento parecer fuerte, siempre termino pareciendo una idiota desconsiderada, y aunque no sea lo correcto me agrada mas eso que andar mostrando la persona débil que soy.
"Vaya que eres rencorosa"
Exacto, soy rencorosa, pero no es con Tomoyo mi problema.
-¿eh?
-¿Por qué sigues preocupándote por mí? Yo te dije que...
-Sé lo que me dijiste- interrumpió, apoyando ambas manos en mis hombros. Por un momento sentí que volvía a los días en el colegio, y tuve deseos de abrazarla y pedirle que me consolara. Quería disculparme con ella mas que nada en el mundo.
Pero no lo hice. No podía caer nuevamente ante ese cuidado casi maternal que necesitaba desesperadamente, o jamás podría hacer nada por mí misma. Y es que de por si no había mucho que pudiera hacer por mí misma, siendo como soy, una muñeca con un corazón.
"¿Tu le temes a algo?"
La pregunta que le había hecho a él cuando aún no había sido dañada se repitió en mi mente.
-¿No crees que estas siendo algo egoísta? Si yo...hubiera querido hablarte, lo habría hecho.
"Todos le tememos a algo"
Todos le temen a algo...¿A qué le temía yo?
-No lo habrías hecho.- evité por todos los medios posibles darme cuenta de lo pálida que estaba, y de sus ojeras violáceas que había intentado ocultar con maquillaje, aunque sin mucho éxito. Pero no podía impedir que mis ojos la mirasen siempre que estaba presente. Me forcé a decirme a mentirme a mi misma con que aquella apariencia no era mi culpa.
-No, no lo habría hecho- repetí mecánicamente, sin despegar mis ojos de su rostro cansado.
Me sentí mal al darme cuenta de que no podía preguntarle si le ocurría algo. De que por más que quisiese algo en mi me impedía hacerlo.
Fye salió de la cocina, dándome la oportunidad de quitar las manos de Tomoyo de mis hombros con la mayor delicadeza de la que fui capaz. No quería involucrarme con nadie, y a pesar de que no pude había tenido deseos de hacerlo. No, no podía dejar que mis emociones me dominaran, o acabaría arrastrándola al infierno que era mi vida.
Y si de algo estaba segura, era de que Tomoyo era alguien que había nacido expresamente para convertirse en un ángel en la tierra. Y yo no podía pensar en lo que podría pasarle a su frágil cuerpo si le permitía acercarse aún más a mí. La Sakura que ella había conocido ya no existía. Ya no era aquella niña que tenía una sonrisa sincera y solo buscaba ser feliz. Si se quedaba a mi lado ahora, solo se lastimaría.
Y yo no podía permitir que eso pasara.
-¿Puedes irte? - Fye se me adelantó, y con una sonrisa cual gato de cheshire la ayudó a levantarse. Tomoyó lo miró, sin comprender-. Ella seguramente estará cansada, dejemos que descanse.
-¡Pero...!
-No creo que esté cómoda entre tanta gente.
Vi como ella dudaba y me miraba, probablemente comprendiendo a que se refería Fye. Pocos segundos después, suspiró y asintió con un leve movimiento de cabeza.
-Vendré a visitarte...¿estarás bien no?- se giró hacia mí, y yo solo pude asentir con la cabeza.
Esperé paciente a que se fuera, pero cuando Fye volvió a entrar a la casa, yo tuve que detener mi acción de levantarme del sofá para mirarlo.
-No pudimos terminar de charlar ayer ¿Me concederías unos pocos minutos de tu tiempo?- No tuve tiempo a decir nada, aunque de seguro mi respuesta no habría cambiado en absoluto sus planes. Pronto lo tenía en frente, con sus ojos azules traspasando mi alma y leyendo mi cuerpo como si de un libro se tratase- Tranquila, solo quiero ayudarte.
Me dejé caer nuevamente en el sofá, mientras que sus palabras se clavaban en mi pecho cual puñal. Lo miré, esperando que por arte de magia decidiera irse y no volver jamás, pero él se sentó a mi lado, ahuyentando cualquier esperanza de aquello.
Estaba algo nerviosa, porque de alguna manera yo sabía que no me ayudaría en nada.
-¿Que es- me detuve, buscando las palabras exactas-, lo que quieres decirme?
El amplió su sonrisa gatuna, ante una pregunta que a mí me pareció de lo más inofensiva.
-Atrévete a vencer tus miedos- me dijo, y sacó de su bolsillo una pequeña nota con una dirección que yo desconocía. Me quedé mirando el pequeño papel durante varios segundos antes de levantar mi vista hacia él.
-¿Qué...?-intenté preguntar, pero él me interrumpió antes de que pudiera terminar.
- ¿Recuerdas que te dije que te concedería un deseo? Pues tienes que hacer algo por mí. No te preocupes, puedes negarte si gustas- por alguna razón, comencé a temblar-, pero te aseguro que saldrás beneficiada...o no tanto ¿pero no tienes curiosidad por saber todo aquello que ignoras?
-Lo siento...pero realmente no tengo interés en esto.
-¿Aún cuando Shaoran está cada vez peor?- de pronto el aire se fue de mis pulmones, y automáticamente llevé mis manos a mi pecho, como si eso fuese a servirme de algo.
Yo no...
No me interesaba lo que pudiese pasarle.
Aguanté las lagrimas que pronto amenazaron con caer por mis mejillas. No podía llorar, no frente a él...¡Simplemente no podía!
-No es que realmente este mal, no te preocupes- ¡Yo no estaba preocupada!Al contrario...- ¿Te gustaría darle a probar un poco del dolor que el te dio a ti?
-¿Por qué haces esto?
-Te lo dije ayer, eres alguien muy interesante y quiero ayudarte.
-¿Cómo? ¿Cómo puedo...?
-Ve a esa dirección mañana, y comprenderás que es lo que tienes que hacer. - Yo asentí, casi de forma mecánica. Solo podía pensar en una cosa, y era que tenía la oportunidad de oro de sobreponerme a todo lo que me había pasado.
Yo solo quería sentir que podía hacer algo por mi misma nuevamente
Hola holaaaa! ^^
Hoy estoy algo frustrada, y es porque estuve los dos últimos días reescribiendo este capítulo. Y si, escucharon bien, reescribiendo ¡Mi maldita computadora murió! Y terminé teniendo que llevarla a arreglar y a causa de eso perdí absolutamente todo lo que tenía x.x
Debo considerar sinceramente guardar los capítulos en un pendrive...
Aunque ahora tengo computadora nueva, así que se supone que no debería tener problemas ¬¬
En fin, si ven que hay errores de escritura, les ruego que me los digas, pero no me torturen puesto que ya me torture bastante yo misma al tener que reescribirlo recordando como iba cada cosa xD
Antes de responder los reviews, ya aviso por aca que en un rato voy a estar publicando en mi fic "El amor siempre florece en la adversidad", pero lamentablemente voy a dejar de escribirlo por un tiempo indefinido (los que leyeron mi ultimo aviso, entenderán cuantos capítulos perdí, y mi enojo...). Peeeero bueno, ya escribiré un aviso y lo publicaré por allá, asi me dejo de joder en este fic que no tiene nada que ver xD
Ahora, si, reviews! *O*
kinesukikinomoto:Holaaa ^^
¿Vos leias mi otro fic no? Lo lamento mucho, en serio, pero sinceramente no soy capaz de reescribir todos los capítulos que tenía escrito asi que...ya los reescribiré mas adelante, pero probablemente tarde en decidirme a hacerlo por la frustración que me causa solo pensar en eso =/
Bueno, contestando tu review: El por qué mató al padre de Sakura lo voy a decir mas adelante, pero no desesperes (o si, no se ¿estás desesperada? xD)
Jaja por Touya no te preocupes, tiene un papel reservado solamente para el que le va a la perfección (y a mi me viene de maravilla para escribir...jeje). Igual, calculo que el el próximo capitulo ya va a aparecer, o en el siguiente, asi que no te preocupes que no falta mucho n.n
¡Nos vemos! =)
azucenas45: Jajaja verás, te explico, "enredos" en mi segundo nombre (?)
jaja naa xD
Si, te comprendo, siempre me pasa lo mismo con eso de los enredos (aunque dudo que lo cambie, porque me gusta enredar las cosas muajajaj xD) me disculpo por no hacerme entender cuando escribo, Estoy intentando mejorar eso y así todos puedan comprender bien =s
Y con respecto a Shaoran...lo siento pero no recuerdo haber dicho que se sintiese frustrado, o al menos nunca lo pensé de esa manera... Pero bueno, quizá dí a entender eso por mi mala forma de expresarme
Jaja claro, Sakura no es alguien que les permita a las personas entrar fácilmente a su corazón, especialmente desde que pasó lo que pasó. Y mucho menos con Shaoran...
Pero espera un momento ¿Quien queres que este tranquilo? ¿Shaoran o Sakura? Si es Shaoran no hay muuucho problema, pero...de todas formas tengo algo pensado para ambos...
Bueno, en fin! (no quiero aburrirte)
No se como habrá quedado este capitulo, y por eso te invito a que como lectora me des tu sincera opinión. ¡Gracias por leer! =)
Y con esto, mis querido lectores, me despido hasta el próximo capítulo!
Espero que me dejen sus comentarios para saber que les va pareciendo la historia, o si hay algo que no comprender de lo que escribí. O lo que sea, en fin, cualquier cosa que quieran decirme me dejan un review! ^^
