Sí!! Vivoo!!No me morí!! Mil dsipulpas a los lectores que me dejan sus adorables reviews, pero además de mi traba con Sasuke (perdón mi amor!!), mi inconstancia natural tuve millones de pruebas. En este momento estoy en vacaciones de invierno, así que tel vez actualize más...espero.

Duda Existencial:¿Puedo contestar los reviews acá?

Muchísimas grancias a todos por su apoyo, preferí esforzarme en sacar el capítulo como muestra de agradecimiento (es un poco más largo)

Espero que les guste.


Recuerdo de Lluvias Pasadas:

Decir que estaba de malhumor era como decir que no estaba lloviendo torrencialmente. Y créanme que no por nada los noticieros aconsejaban evitar salir en lo posible de la casa por el horrible temporal.

Su bien su rostro tenía una interesante expresión capaz de asustar hasta al más valiente cazador, vale decir que el agua resbalando por su pelo y cara, y empapando la camisa blanca no era para nada algo desagradable. Lo cual es una muy buena explicación de por qué en las esquinas donde pasaba hubo más accidentes de tráfico que en el resto de la ciudad.

Pero volvamos al malhumor.

Como les venía diciendo Sasuke Uchiha tenía un imperioso estado de agresividad para con el mundo eso día. Muchos pensaran que por la lluvia. Otros por el hecho de que se le había rota el auto el día anterior. Pero los que verdaderamente estuvieron prestando atención a esta historia se harán la idea de que no tiene nada que ver con estos factores, sino con la ausencia de ojitos azules y sonrisas en su desayuno (o mejor dicho no desayuno de hoy).

Si bien la lluvia le había resultado un poco molesta de camino al "Tentaciones Dulces" esa mañana, no lo había llevado al estado de antisocialidad actual. Y si son lo suficientemente curiosos para preguntarse por qué, yo no puedo menos que responder a su interrogante y decirles que había conocido al pequeño café (y por lo tanto a su adorable mozo) en un día como ese.

Ése día no había podido tomar café porque su cafetera había tenido la gran idea de colapsar (aparentemente los aparatos tecnológicos de su casa se resentían con la lluvia), eso lo había llevado al pequeño bar en la esquina para saciar sus necesidades matutinas.

Hizo todo lo que se podía esperar de un Uchiha en esa situación, entró, se sentó e ignoró. Claro que eso fue interrumpido por lo que hace un Uzumaki (o al menos un Naruto), venir a sonreírle y a tomar su pedido con enorme energía matutina.

En este momento del relato podríamos decir que sintió fuegos artificiales, maripositas y florcitas de colores girar alrededor de Naruto cuando sus ojos color de un cielo sin nubes se encontraron con los suyos de noche sin estrellas y, en ese mismo instante, pensó que quería casarse con él y que tenga sus hijitos. Pero no fue así. Sus primeros pensamientos al ver al rubio tuvieron más que ver con mirarlo de arriba abajo y pensar en actividades no muy decentes que podían hacer en la mesa. Esto puede parecer muy poco romántico. Pero como estamos hablando de Sasuke Uchiha es mucho decir.

Si bien él estaba muy lejos de ser una pequeña princesita que se guardaba para el hombre ideal, podía contar con los dedos de una mano las personas con las que había estado. Siempre pedía un trato informal, siempre era cosa de una noche y siempre tenía más que ver con la sensación misma que con una verdadera atracción.

Él era Sasuke Uchiha. La gente no le atraía. Punto. Sólo necesitaba desquitarse algunas veces y siempre había algún idiota por ahí. Teniendo todo esto en cuenta debemos decir que Naruto tiene un gran mérito.

Así fue como empezó a frecuentar el lugar seguido y, muy a su pesar, a establecer contacto directo con el rubio. Su boca siempre lo desobedecía y hacía algún comentario al verlo, buscando alguna discusión, ya que no podía resistir el encanto de los ojos encendidos del rubio y sus mejillas rojas de la pura frustración de que lo llamen dobe.

Lo que empezó como pequeñas discusiones para verlo, terminó en conversaciones. Por supuesto, Sasuke tenía muy en claro que sólo era una manera de atraerlo hacia él, seducirlo, para que caiga en su trampa, poder acostarse con él y olvidarse todo de ese sucucho y de pieles bronce y caritas inocentes.

Estaba decidido. Lo iba a usar y dejar, a la mierda con la edad del chico.

Claro que poco o poco, anhelaba la conversación con el chico, se ofrecía a llevarlo al colegio, sabía sus turnos, el nombre de sus amigos, sus comidas preferidas y como brillaban los ojos según cómo les diera la luz del sol.

Apretó los puños, volviendo por unos instantes a la realidad en la cual se estaba empapando para ir al trabajo. Eran esos malditos ojos. Todo culpa de ellos. Los mirabas y, antes de poder reaccionar, ya habías perdido y eras prisionero. Y esa diabólica sonrisa, que se volvía adictiva antes de lo que podías decir "Lindo". Ahh, pero también estaba el arma secreta de Naruto...su olor. Cuando te acercabas y las oleadas de ese delicioso olor a miel fresca de colmenas, dulce, tan dulce...y ese toque a lluvia, a frescura, que le daba un poquito de picantes y te hacía sentir mareado. Era mucho peor en el auto, en un espacio tan chico, donde el aroma invadía sus sentidos y le daban ganas de enterrar la cara en ese delicioso cuello.

Se golpeó la cara, en gesto resignado, parecía un vampiro cursi.

No pudo evitar volver a pensar en él y se dio cuenta que el que pudiera despegar los ojos de semejante cuerpito era un tributo enorme a cierta adorable carita...

Ya tenía asumido que estaba completamente enamorado de Naruto Uzumaki. Y, aunque él no caía a los pies de nadie, hacía mucho que había perdido la voluntad de luchar contra ello.

Si Naruto fuera cualquier otra persona, hubiera comprado flores, hecho lujosos regalos...pero no. Soltó una sarcástica risa. Muy por el contrario de las mujeres que se tiraban a sus pies todos los días, él tenía una simpleza enternecedora que hacía que sólo un regalo hecho de corazón le gustara, tenía tal inocencia que cualquier indirecta lo haría sólo ladear la cabecita, como siempre que no entendía algo. Naruto no querría cosas típicas como velas y hacer el amor en un colchón de flores, él necesitaba algo distinto, puro sentimiento, puro calor...cómo Sasuke se odiaba por estar tan seco por dentro.

Naruto era luz, era sonrisas, era como el verano. Nunca iba a terminar de entender lo que le podía dar porque sólo el gesto más tonto e inesperado lo hacía saltar de felicidad, sólo algo completamente inusual y aparentemente poco importante a los ojos de los demás hacía que la sonrisa de felicidad se...prendiera (esa era la única palabra para semejante gesto) en su cara.

Tan ensimismado estaba en sus reflexiones narutescas que no notó que estaba en la puerta de su oficina hasta que vino Sakura a chillarle en el oído.

Irritado de nuevo (recordando lo malo del día) le cerró la puerta en la cara y empezó a trabajar.

Era la primera vez en mucho tiempo que pasaba la mañana sin desayuno hecho por cierta personita...y eso no le gustaba nada. Gruñó.

Mientras mandaba al muere a las campañas de sus subordinados y masacraba al teclado de su computadora, recordaba la decepción que sintió al llegar y encontrarse con unos ojos marrones al otro lado del mostrador.

Hundió la m del teclado, cansado de ponerle mal a todos los proyectos.

Así que Naruto estaba en casa de Gaara-kun y por eso había faltado a SU encuentro con él. Por Dios, ese usuratonkachi...era un acuerdo TÁCITO que las mañanas eran SUS días de encuentro, SU momento de pelearse y de grabarse sus gestos por el día y SU hora feliz de la mañana. Nadie tenía derecho a meterse en el medio de eso. Y menor un amigo.

¿Qué clase de padres dejaban a un hijo tan adorable andar por quién sabe dónde con quién sabe quién?

Tiró el borrador del trabajo de investigación que Neji y Sakura venían elaborando desde hacía dos años.

Cuando él tuviera a su dobe (porque lo iba a tener) no lo iba a dejar ir a la casa de ningún estupidito que andara por ahí. No, no. lo iba a tener entre sus brazos preferentemente, o en un hermoso cubo de cristal donde nadie lo tocara.

-Sasuke-le interrumpió sus pensamientos Hyuuga desde la puerta- ¿Terminaste de destrozar los esfuerzos de la mitad de los empleados?

No se dignó a contestar semejante estupidez, estaba pensando cosas más importantes como a quién le podía pedir que construya su cubo de cristal.

-Llegó tu Mercedes para que uses mientras arreglan el convertible- siguió el otro, acostumbrado a ser tratado así-y necesito que me hagas un favor.

Por ahí le iba a tener que poner un puerta con clave para poder entrar, sino no lo iba a poder besar y tocar y...

-Me pidieron que vaya a buscar a mi prima Hinata al colegio porque se siente mal-continuó-Al Liceo de Enseñanza Preuniversitario N°8...creo que es cerca de la sede cuatro...

Porque sino no iba a poder aprovechar la carita sonro-...¿Liceo N°8?

Los ojos le brillaron, era una oportunidad muy improbable...pero

-Vamos-dijo antes de salir disparado hacia el estacionamiento.

Naruto iba al Liceo 8...