Dislcaimer: No, no vivo en Inglaterra- por lástima-, ni soy dueña de este chico con lente y maravillosos ojos verdes. Pero a veces uso el personaje por entretención, sin otra intención… ¡gracias JK Rowling!.
Gracias por leer!!!
La canción que le puso el nombre al capítulo es "La Incondicional" de Luis Miguel (lo amo)
Espero que les guste el tercer capítulo.
Un beso,
Ember.
OoOoO
"Paseando entre fantasmas"
OoOoO
Capítulo tres: "La Incondicional"
La brisa primaveral golpeaba los ventanales de la Sala común. Ya estábamos a Abril y con ello la fecha de las benditas vacaciones de acercaba con una velocidad sorprendente.
Para variar yo estaba con los libros de Transformaciones abiertos sobre la mesa que había frente a la chimenea. Repasaba una y otra vez la última lección, intentando memorizar cada regla como si mi vida dependiese de ello… y eso no era tan alejado de la realidad.
Viktor ya se había marchado. Después del final del Torneo de los tres magos, y con lo concurrido que había sido el abrupto final, se había declarado a Harry como ganador y los colegios invitados debían volver a sus determinados países. Así dejándome en mi mundo sumergida sin compañía: Viktor se había transformado en mi escudo contra la soledad, en el guardián de mi corazón roto.
Me había vuelto apática, solitaria, aburrida y sensible. Me daba por llorar a toda hora y en los lugares más imprevistos. No sólo Ginny, sino también Lavender, Ron y el mismo Harry me habían preguntado muchas veces qué me sucedía, pero sólo Ginny sabía la verdad… no podía decirle a Harry que él tenía la culpa de mi estado lamentable.
- No vale la pena, Herms- me había dicho el día anterior Ginny sentada junto a mí a la orilla del lago-. Piensa que es mejor así, quizás ustedes no eran el uno para el otro-.
Y esa posible verdad me dolía: sí éramos el uno para el otro… algo dentro de mí me lo decía todos los días.
Dejé la pluma a un lado, dentro del tintero. Ya me había estudiado toda la primera parte del pergamino, ahora debía memorizar la otra mitad. Arrugué mi frente y cerré mis ojos:
- Dra- co- ni- fors- murmuré, pensando en como una estatuilla se transformaría en un pequeño dragón volador.
- ¿No es algo tarde para seguir estudiando?-.
Mi corazón se detuvo y cerré aún más mis ojos. A esa hora pensé que todos debían estar durmiendo… pero claro, Harry nunca respetaba las reglas.
- Nunca es tarde para estudiar- le respondí, evitando su mirada.
Él asintió y se sentó a mi lado, echándole un vistazo al libro que tenía sobre la mesa.
- Herms- me llamó, buscando mis ojos bajo mi cabello enmarañado-. ¿Qué te sucede?, ¿por qué andas así… tan distante conmigo?-.
Me quedé estática mientras pensaba qué responder. Harry suspiró y llevó su mano a mi barbilla, levantándola para poder mirarme a los ojos: él sabía que así se me hacía imposible mentirle sin que se notara.
- No ando distante-.
Harry sonrió.
- Sí lo anda, lo sabes-.
- Sólo que he estado ocupada, Harry. No sólo estamos en época de exámenes, sino que este año ha sido muy movido, con tus pruebas, los alumnos de intercambio…-.
Su mirada se clavó en mí y pude sentir como sus ojos verdes traspasaban la frontera de mis pensamientos.
- ¿Estás así por Krum?-.
- ¿Ah?- titubeé.
- Ya me escuchaste, ¿estás triste porque Krum se tuvo que ir?-.
¿Acaso Harry podía ser más adorable?. Ahí estaba, cerca de la medianoche junto a mí. Su mano rozaba eventualmente la mía, sobre la mesa, y sus facciones se notaban profundamente preocupadas.
Y es que en el último tiempo había olvidado que no sólo lo amaba, sino que era mi mejor amigo. Se preocupaba por mí tal como yo me preocupaba por él, y por eso me era tan difícil alejarme, tan complicado mantenerlo a ralla. A pesar de todo Harry nunca me había dejado de lado, jamás, y yo sí lo estaba apartando… de una manera completamente egoísta.
Suspiré cansada y aparté mi mano… el cosquilleo que brotaba desde mis dedos me hacía enrojecer.
- Sí, lo extraño- dije sin mentir, pero tampoco siendo absolutamente sincera.
Harry alargó su brazo y me rodeó, atrayéndome por la cintura hacia su cuerpo. Despejó mis cabellos con cuidado y depósito un beso en mi frente. Yo me estremecí.
- No estés así, Herms, no te lo mereces- me murmuró, acariciando mi cintura con sus dedos, golpeando mi oído con su cálido aliento-. Eres demasiado especial para sufrir por algo así-.
Una risa parecida a un sollozo casi se escapa de mi garganta, pero la contuve a tiempo. Eran justamente ese tipo de frases las que más daño me hacían, ese tipo de cumplidos que Harry me solía decir los que me hundían en la más horrible de las miserias. ¿Por qué era especial?, y si lo era, ¿por qué, entonces, él estaba con Parvati y no conmigo?.
No era especial ni nada por el estilo. Era sólo una chica más que sufría porque el amor de su vida estaba con otra mujer, más atrayente, más interesante… quizás no más inteligente, pero algo de bueno tenía que tener. Quizás yo no tenía ninguna virtud que me hiciera merecedora del amor de Harry. Nada que hiciera que él se pudiera fijar en mí.
Mis ojos se llenaron de lágrimas que deseaban revelarse. La vida podía resultar tan injusta, tan despreciable. Yo sólo vivía por él, y él vivía por todos, pero no por mí.
- Ya es tarde, me voy a dormir- le dije, soltándome de su abrazo con rudeza… de pronto me dio frío.
- Deberías, hace días que noto que no has dormido muy bien-.
No lo miré, y comencé a guardar mis cosas en mi mochila, aguantando las ganas de llorar… no podía ser tan patética para llorar frente a él.
Sentí como su mano sujetó mi cintura cuando me erguí para irme. Con seguridad me hizo girarme hacia él, y me encontré con aquellos orbes verdes esmeraldas… tan verdes como la esperanza.
- Cuando quieras hablar, Herms, tú sabes que puedes contar conmigo- me recordó, acercando su rostro al mío y besando mi mejilla con cuidado-. Buenas noches-.
Yo me limité a asentir, tomado mis cosas con rapidez y observando cómo él se volvía a sentar en el sillón. Me giré y marché rumbo a la escalera que llevaba hacia la habitación de las chicas.
Mi mejilla todavía ardía cuando me acosté sobre mi cama.
--
Entré a mi pieza con una torre de libros que traía de la biblioteca. Toda la tarde había estado encerrada estudiando, y debía ser sincera, estaba estudiando demás sólo para no pensar, para no tener que recordar los labios de Harry en mi mejilla, y su mano perdida acariciando mi cintura.
- Hola, Herms, ¿qué tal?- me preguntó Lavender sentada con ambas rodillas juntas sobre su cama. Miraba hacia un lado y otro y se restregaba las manos sobre su regazo.
Parecía nerviosa.
- Eh… bien- musité-, ¿estás bien?-.
Se revolvió en su cama y se mordió el labio. Con Lavender no éramos mejores amigas ni nada así, pero convivíamos en la misma pieza hace cuatro años, y ya la conocía lo suficiente como para saber que algo le sucedía. No era la primera vez que acudía a mí para contarme algún secreto.
- La verdad…- murmuró, poniéndose de pie y sentándose junto a mí, sobre mi cama-. Herms, ¡hice algo horrible!-.
Alcé una ceja.
- ¿Qué cosa?-.
Nuevamente se mordió el labio. Parecía ser peor de lo que yo pensaba.
- Yo- yo…- titubeó-. Me besé con Harry…-.
Quedé quieta, estática y paralizada como una estatua. Sentí un flechazo en mi pecho y una herida abierta que de pronto había comenzado a supurar. ¿Cómo que se había besado con Harry?, ¿qué quería decir?. Harry no podría haber engañado a Parvati, él no era de esos. Un dolor de cabeza invadió mis facciones y llevé mis dedos a mi sien, masajeándolas mientras intentaba comprender lo que Lavender me decía.
¿Era posible que Harry hiciera algo así?
- ¿Cómo?- le pregunté, con un dejo de enfado-, ¿en qué circunstancias?-.
Lavender se tornó de un gracioso tono bermellón, y desvió su mirada hacia sus pies.
- Anoche... bueno, Ernie me invitó junto a los chicos de Hufflepuff a una fiesta que tenían, ya sabes: bailes, un poco de cerveza de mantequilla y listo- me dijo-, pero entonces aparecieron botellas de alcohol, y yo nunca tomo- aclaró-, entonces con el primer vaso ya estaba sobre mis pies, bailando, girando, y casi besando a Ernie, quien decidió que era mejor que me viniera a dormir...-.
Ya me imaginaba la continuación de la historia, y mi interior dolía como si una bomba de cristal se hubiera hecho añicos contra las paredes de mi piel. Llevé mi mano sobre mi corazón y la dejé ahí unos minutos: impresionante, mi corazón aún latía.
- ... Al llegar a la Sala Común me encontré con Harry, quien estaba quieto, admirando la chimenea. Y bueno, me pareció guapo... o sea, siempre le he encontrado un atractivo especial, aparte del hecho de que es "el elegido", "el niño que sobrevivió", pero siempre me he sentido atraída hacia él. La cosa es que me miró y me sonrío... y yo me acerqué, me senté junto a él y nos pusimos a conversar de las más variadas cosas...- su voz comenzó a descender en volumen, pareciendo sólo un murmullo-... y de la nada me vi besándolo, sobre el sillón, con mis manos en su cuello-.
En mi mente la escena se dibujaba con claridad. Harry, como todo chico que comenzaba la pubertad, buscando experimentar esa nueva área de la humanidad que recién venía conociendo. Sus manos acariciando a Lavender, sus alientos chocando, rosándose, besándose...
De saber que para besar a Harry sólo debía emborracharme, quizás hasta yo lo habría intentado. Estaba enojada, sentía rabia, tristeza, ira. No me reconocía a mí misma, con toda esa mierda de sentimientos en mi interior. Tenía ganas de desaparecer, de explotar en la nada y de transformarme en polvo... porque no quería creer que, para variar, Harry volvía a escoger a alguien más: y de nuevo esa persona no era yo.
- ¿Qué hago?- me preguntó Lavender, interrumpiendo la línea de mis pensamientos-. ¿Cómo lo hago con Parvati?-.
- Debes decirle- afirmé-. Ella es tu amiga, y es buena persona, merece saber la verdad-.
Lavender apretó sus puños y bajó la mirada.
- Pero me va a odiar... por siempre- susurró.
- Mereces que te odie por eso- quizás sonaba demasiado fría, pero aún tenía rabia y tristeza: o me comportaba así o me echaba a llorar-. Aunque quizás lo más apropiado sería que Harry le dijera, después de todo es su novio...-.
Los ojos castaños de Lavender me miraron. En ellos pude reconocer un brillo de agradecimiento, y de pronto ella se había colgado a mi cuello, murmurando "gracias, gracias", como si le hubiera salvado la vida en pleno campo de batalla. Se alejó y se puso de pie, alisándose las tablas de la falda del uniforme.
- Iré a hablar con Harry de inmediato- me avisó, mostrándose algo menos nerviosa-. Gracias, Herms, eres muy buena amiga...-.
Sentí una leve opresión, y le sonreí antes de que desapareciera tras la puerta. Una vez me supe sola en la habitación hundí mi rostro en mi almohada...
Nuevamente me ponía a llorar.
---
Ya eran las nueve de la noche y yo deambulaba por los pasillos rumbo a mi Sala Común. En mi mano llevaba unos libros y sobre mis hombros se incrustaban las correas de mi mochila. Pero no me dolía, ya estaba acostumbrada a llevar un peso tan grande sobre mí.
Hace días que me iba a encerrar a la biblioteca después de clases, para irme cuando la Señora Pince decidía echarme. Día tras día me quedaba estudiando hasta que mis pestañas se quemeran de tanto leer, y lo único que esperaba era que tanto esfuerzo valiera la pena: debía tener calificación máxima en el último examen del año que sería al día siguiente. Sólo eso podía aliviar parte del odio que sentía hacia mí misma en esos momentos.
Sí, odio... me odiaba por no ser lo suficientemente buena, ni linda, ni simpática. Por no ser más que la "mejor amiga" de Harry, no merecedora de una palabra enamorada de su parte. Me detestaba, me daba autolástima, me daba rabia y tristeza no ser más que eso... la de siempre, la que escucha, la que ayuda en las tareas. El punto era que yo siempre había estado ahí para él, y quizás eso era lo que me hacía tan poco interesante. Ser la de siempre.
Bufé y apresuré el paso hacia las escaleras... hasta que un murmurllo hizo que me detuviera.
- ¿Qué me querías decir, mi niño?- preguntó una voz que no me costó reconocer: Parvati.
Asomé mi rostro por el recodo y pude ver a Harry despeinándose con su mano, seguramente estaba nervioso.
- Algo que lamento mucho, linda- respondió, bajando la mirada e inspeccionando la punta de sus pies-. No sé cómo decírtelo...-.
Parvati pareció alarmarse. Con una risa estúpida se acercó a Harry y comenzó a acariciar su cabello, moviendo sus caderas de esa manera tan sensual que yo envidiaba un poco... porque, claramente, esos movimientos jamás se verían bien en mí.
- ¿Qué sucede, niño?, ¿hice algo malo?-.
Harry negó de inmediato. Conociéndolo como lo conocía sabía que lo que estaba a punto de hacer le costaba más de lo normal. Él nunca había sido muy bueno para herir a la gente, y en este caso en partícular la culpa debía estar carcomiéndolo por dentro. Lo reconozco, en ese instante me moría de ganas de abrazarlo y consolarlo, no podía evitar sentirme mal por él.
- ¿Tú?, nada, absolutamente nada...- aseguró, levantando por fin su mirada para enfretar la realidad-. Parvati, yo te engañé-.
Pude sentir como mi compañera de cuarto dejaba de respirar en ese momento. De golpe apartó los brazos de Harry y dió un paso hacia atrás, como expulsada por una fuerza invisible. Sus ojos debían estar muy abiertos, pero como estaba de espalda a mí no podía asegurarlo. Y casi pude oír su corazón trisarse tal como tantas veces ya se había trisado el mío... y por más que antes hubiese deseado que Harry la dejara para irse conmigo, en ese segundo sentía demasiada lástima por ella como para pensar en lo que la confesión de dicho engaño podía significar.
- No, no, no...- musitó con un hipido muestra del llanto-. No puede ser verdad, Harry, ¡no puede ser!-.
- Lo siento, Parvati, en serio...- se intetó disculpar, caminando hacia ella y haciendo un ademán por abrazarla, del cual Parvati se pudo zafar-. Pero fue tan inesperado que yo no pensé y...-.
Los puños de Parvati estaba cerrados y tensos al lado de su cuerpo. Su espalda estaba encorvada, y yo podía oler la derrota y el cansancio al rededor de su aura.
- ¡¿Con quién, Harry?!- exigió saber-. ¿Con Hermione, cierto?... con ella-.
Harry negó rápidamente, abriendo sus ojos impresionados tras tal suposición. Eso hizo que mi autoestima decayera un poco más.
- Hermione es mi amiga, mi mejor amiga- espetó-. Fue con otra persona... que me dijo que te dijera que lo siente mucho, pero que quiere hablar contigo para que esto no dañe su amistad. Por mi parte yo también espero que esto no signifique que lo nuestro...-.
Parvati alzó su mano e impactó la palma sobre la mejilla de Harry antes de que él pudiera terminar de hablar.
- Terminamos, ¡te lo aseguro!- exclamó con los hipidos de llanto aún bien claros en su voz-. No vuelvas a hablarme en tu vida, Harry Potter, no te mereces a nadie que te quiera.... eres un... un... cerdo- y sin dejar que Harry intentara explicarle algo más, Parvati dio media vuelta y se alejó rumbo a la Sala Común...
Harry se límito a sentarse de golpe sobre el suelo del pasillo.
Apenas haciendo ruido me acerqué a él. Su cabeza estaba hundida entre sus rodillas, y con sus brazos se abrazaba sus piernas. En ese estado no podía más que sentir un profundo dolor por el sufrimiento del que él era preso. No importaba si él me hacía sufrir mucho más a mí: el verlo así era casi una tortura para el amor que le profezaba.
- Harry...- murmuré, sentándome a su lado y dejando la mochila sobre el suelo de piedra-. Lo siento mucho-.
Su cabeza se alzó y sus ojos aguados me miraron tras aquellas gafas redondas. Estaba pálido, triste, derrotado. Su aflicción le llegaba al alma... y es que Harry era así, siempre intentando ayudar, nunca queriendo dañar a la gente. Todo un héroe.
- Yo lo siento más, verla llorar fue muy difícil-.
Con cuidado tomé su mano, acariciándola tal como él lo solía hacer con la mía. Me acurruqué junto a su cuerpo y apoyé mi cabeza en su hombro, intentando darle ánimo con ese gesto.
- Se le pasará- le contesté, a pesar de que sabía que algo así sería complicado de superar para cualquier chica-. Lo importante es que se lo dijiste, muchos hombres engañan y jamás son capaces de confesarlo-.
Él asintió y tomó entre sus dedos un mechón de mi cabello, jugueteando con el.
- Te puedo asegurar, Herms, que después de esto aprendí algo...- sus ojos buscaron los míos y sonreí instintivamente al verlos brillar-. Nunca más seré infiel, lo juro...-.
En ese momento yo no sabía que esa afirmación podría llevarnos a un juego tan tortuoso como el que nos esperaba.
Y después de un eterno silencio, asentí. Yo estaba segura de que él cumpliría su palabra.
Harry siempre cumplía su palabra.
&
Hola!. Aquí el tercer capítulo de mi fic experimental. Muchas gracias por sus post a:
alastor82, Joyce Alexa Malfoy Black, Almanara, Ashrriel, Jose (para que no me retes xD), Pupy
Espero que me comenten qué tal les parece el fic. Si voy muy rápido... díganmelo!, e intento detallar más los sucesos, ¿ya?.
Un besote!
Ember.
