Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
MI ULTIMO INTENTO
CAPITULO 3
- Me encanta tu casa, Jake - confesó entrando en el vestíbulo de la pequeña cabaña de La Push
- Ha pertenecido a mi familia desde siempre. Mi abuelo la restauró cuando la heredó pero intentó mantenerla como siempre fue.
- Me encanta
- Y a mí me encanta haber venido contigo – susurró él abrazándola por la espalda - Ven, te enseñaré la habitación.
Jacob la acompañó al dormitorio principal donde dejó las maletas de ambos y bajó dejando a Bella que se preparase para salir a cenar.
Hacía tres meses que salían juntos pero este sería su primer fin de semana juntos. Dos días íntegramente dedicados a ellos mismos.
Jacob le gustaba, no tanto como le había gustado Edward, pero le gustaba bastante.
Estaba claro que Jacob y Edward eran el día y la noche, pero viendo cómo le había ido con el día...
Jacob era trece años mayor que ella pero la diferencia de edad no se notaba en absoluto. Era un tipo serio y responsable, trabajaba duro pero no dejaba su vida en el trabajo como Edward.
Claro que tampoco era dueño de una empresa de la envergadura de Eclipse Publicity, sino solamente el contable de un bufete de abogados.
Pero estaba loco por Bella y eso la satisfacía. Ella no estaba enamorada de él pero le encantaba la seguridad que él le brindaba.
Era un tipo comedido y tranquilo, justo lo que Bella necesitaba. Que fuera comedido y tranquilo incluso en el sexo no era lo que hubiera deseado pero era preferible que fuera así.
El sexo a Edward lo perdía aunque si había algo de lo que nunca se había quejado en sus siete años de matrimonio era de la intimidad que había compartido con su marido.
Pero lo que Jacob le ofrecía era mucho más y no estaba dispuesta a dejarlo pasar.
Hasta ahora el único inconveniente era el evidente desagrado que Nessie mostraba ante el hombre, pero Nessie era una adolescente que idolatraba a su padre, no era de extrañar que se sintiera reacia a las nuevas relaciones de su madre. Estaba segura de que con el tiempo se le pasaría. Jacob era un buen hombre. Le daría una oportunidad y se ganaría a la niña.
Jacob se movía sobre ella embistiéndola jadeante. Bella salía a su encuentro cada vez buscando incrementar su placer.
El hombre se arqueó clavándose más profundamente mientras con un grito descargaba su semilla en la matriz de la chica.
Se retiró para tumbarse junto a ella mientras buscaba recuperar su respiración.
Bella llevó la mano a su clítoris henchido y anhelante y comenzó a masajearlo con rapidez buscando llevarse al orgasmo que tanto necesitaba.
- Déjame a mí – le pidió su compañero dirigiendo su áspera mano a la húmeda cavidad femenina
- No, está bien – susurró ella - Sólo penétrame con tus dedos – pidió mientras continuaba frotando su perla
Jacob hizo lo que le pedía y metió dos dedos en su húmedo canal mientras Bella se masturbaba.
Tras unos momentos de fricción, el clímax se formó en su vientre y estalló arrastrándola con él entre gemidos y jadeos de satisfacción.
Se dejó caer sobre las almohadas agotada.
- Lo siento, cariño – se disculpó el hombre por no haber sido capaz de satisfacerla antes de obtener su propia satisfacción – Hacía tantos días que no pude aguantar más
- Está bien, cariño, estoy bien
- Todavía podemos volver a intentarlo – susurró él sugerente a la vez que llevaba su mano al pecho de ella y comenzaba a masajearlo suavemente.
Su teléfono móvil comenzó a sonar en la mesita interrumpiendo el masaje del hombre.
- No contestes – murmuró él metiéndose el erguido pezón en la boca
Bella estiró su mano para coger el teléfono y ver el identificador de llamadas.
- Tengo que contestar – dijo separándose del hombre y levantándose de la cama – Es Edward. Pudo haber sucedido algo con Nessie.
Jacob bufó dejándose caer sobre las almohadas. Bella salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Ya en el pasillo se recostó contra la barandilla de la escalera.
- Edward – contestó – Qué pasa? Nessie está bien?
- Oh, sí, perfecto, ya duerme
- Ok. Por qué me llamas? Qué necesitas?
- Me lastimas, Bells – le contestó con aire ofendido – Necesito una razón para llamarte? No basta con querer escucharte?
- Vete al diablo. Qué quieres, Edward? – bufó molesta
- Wow, te has superado – la picó – En tan sólo unas horas me has mandado al cuerno, al diablo, al carajo… dijo burlón
- De acuerdo, Edward, voy a colgar – le avisó
- Hey, no, Bells – le llamó – lo siento, era una broma
- No estoy para bromas, Edward, qué quieres?
- Estuve hablando con Nessie
- Sobre qué?
- Sobre el colegio y sus estudios
- Y?
- Creo que estaría bien que nos juntáramos los tres y habláramos sobre el tema si te parece bien
- De acuerdo
- Te recojo mañana al mediodía y comemos juntos - le informó
- No – negó ella rápidamente – Mañana no puedo
- Por qué no?
- No es de tu incumbencia. Mañana no estaré en casa.
- Entonces?
- El domingo cuando traigas a Nessie a casa hablaremos
- Estás muy ocupada, no crees?
- Nos vemos el domingo, Edward - le cortó – Adiós – dijo antes de presionar el botón rojo de su teléfono
- Todo bien? - le preguntó Jacob en cuanto entró a la habitación
- Sí - contestó metiéndose en la cama y recostándose contra el cuerpo de su novio
- Qué quería tu ex marido?
- Nada. Ha estado hablando con Nessie sobre el colegio y los estudios. Quiere que nos juntemos los tres para hablar del tema.
- Ese hombre es incapaz de resolver algo por sí solo. Hay hombres incapaces de ser padres – comentó Jacob con un tono que molestó a Bella.
- Edward es un buen padre. Ama a Nessie y ella a él.
- Ser padre no es sólo dar amor
- Es lo más importante – discutió ella – Evidentemente le cuesta ponerle límites pero la ama y eso es lo más importante
- Ya, pero te deja a ti la parte de poner límites y ganarte el descontento de Vanessa
- No quiero hablar de Edward, Jake
Sabía que Jacob tenía parte de razón pero por alguna razón que no entendía se sentía en la obligación de defender a Edward. No le gustaba que Jacob le atacara pero tampoco discutiría con su novio por culpa de su ex marido.
- Tienes razón – aceptó él – Sigamos con lo nuestro - dijo llevando su mano al pecho de ella
- Ahora no, cariño, creo que se ha pasado el momento. Durmamos - susurró estirándose para besarle castamente antes de tumbarse sobre las almohadas para dormir.
Edward no podía dejar de dar vueltas en la cama mientras en su cabeza no hacía más que darle vueltas a las novedades que había descubierto ese día.
Bella tenía novio. Bella, su Bella, su mujer de toda la vida.
Nunca había acabado de asimilar su divorcio, reconoció. Creía que sí pero nunca lo había hecho.
Bella nunca había demostrado interés por nadie que no fuera él. Él había sido el primer y único hombre en la vida de la chica, y por supuesto él nunca se había planteado que algún día fuese a haber alguien más para ella.
Pero aquí estaba.
Habían pasado quince años desde que la había conocido. Quince años durante los cuales él había sido el único hombre de su vida y ahora, de quién sabe dónde había salido un hombre nuevo.
Un hombre con el que tal vez se casara y rehiciera su vida.
No podía juzgarla, no tenía derecho. Él, que en estos últimos cinco años había salido con más mujeres que en toda su vida anterior, no tenía derecho a molestarse ni a cuestionarla.
Pero claro, ninguna de aquellas mujeres había significado nada para él, nunca. Habían sido simplemente compañía femenina. Chicas para pasar el rato, compartir cama y poco más.
Qué había hecho él con su vida? Mientras Bella se enamoraba de alguien más y construía un futuro, qué había estado haciendo él?
Y lo peor. Qué iba a hacer ahora?
Nunca se había imaginado que aún tuviera sentimientos por su ex mujer. Sí que le excitaba, lo sabía, pero había creído que era simplemente una reacción natural hacia la mujer con la que había compartido una maravillosa intimidad durante nueve años de su vida, pero nunca había pensado que pudiese haber algo más.
Cariño, sí, era evidente, había sido su mujer, quien le había acompañado en la etapa más importante de su vida, cuando había creado la vida que tenía ahora. Era la madre de su única y adorada hija. La mujer que le había hecho el mayor regalo de su vida, su hija. Era normal que le tuviese cariño, pero ésa no era suficiente razón para sentir celos del hombre que ahora ocupaba su lugar. Pero así era, los sentía.
Y ahora que lo sabía, qué iba a hacer con esa información?
Edward no veía la hora de llevar a Nessie a casa. Necesitaba ver a Bella. Desesperadamente.
Bella había llamado a la niña el sábado, como era habitual, pero no había preguntado por él.
Nessie le había contado a su madre lo que habían hecho y ésta a su vez le había contado lo bien que se lo estaba pasando en la playa, pero Edward no quiso pedir más información a su hija. Aunque eso no significara que estuviera desesperado por saber lo que pasaba con Bella y su novio en su romántico fin de semana.
Finalmente el domingo aparcó frente a la que había sido su casa y ahora era la de su ex.
Un Mercedes serio, formal y de un oscuro color marrón estaba aparcado allí también.
- Ese es el coche de Jacob - espetó Nessie con un gesto de desagrado
- Por qué no te gusta Jacob? - preguntó a su hija curioso
- Porque no. Es serio y aburrido. Es incapaz de llamarme Nessie - informó haciendo a su padre mirarla sorprendido – Me llama "Vanessa" aunque le he dicho que lo odio. Es viejo y anticuado.
- Es viejo? – indagó curioso aunque sabía que un hombre de 30 era un viejo para su hija adolescente
- Sí. Viste como un viejo, escucha música de viejos, no mira televisión, no va al cine, ni come golosinas. Es insoportable. No sé cómo puede ser amigo de tía Rose.
Edward sonrió feliz de saber que su hija no sentía adoración por ese hombre, pero se sintió en la obligación de darle una mano a Bella.
- Tendrás que aprender a llevarte bien con él. Al fin y al cabo es el novio de mamá.
- Espero que lo deje - confesó la niña
- Cielo, tu mamá no ha tenido muchos noviazgos, así que me imagino que éste debe ser serio. Será mejor que lo aceptes.
La niña refunfuñó antes de bajar del coche y coger su mochila. Edward bajó tras ella y cogió la maleta de la pequeña para dirigirse a la entrada de la casa.
Bella y Jacob habían llegado hacía una hora. Estaban besándose en el sofá del salón cuando escucharon la puerta de entrada abrirse.
Nessie entró en el salón como una tromba.
- Hola – saludó a Jacob sin mucho entusiasmo – Hola, mami - sonrió a su madre que abrió los brazos para que la niña se lanzara entre ellos
- Hola, cariño, cómo estás? - sonrió besándole la coronilla – Cómo has pasado el fin de semana?
- Genial. Papá me llevó al cine ayer
- Sí? Qué visteis?
- Legalmente rubia. Es divertidísima - le contó con entusiasmo
- Wow, seguro que papá se habrá divertido mucho
- Sí – rió la pequeña volteándose para ver a su padre apoyado en el marco de la puerta del salón
Bella no pudo más que ruborizarse al verlo. Allí, tan sexy. Con sus tejanos claros que se ajustaban a sus muslos y una camisa blanca con las mangas arremangadas que dejaban ver sus antebrazos levemente bronceados.
Los primeros botones desabrochados dejaban entrever el suave y escaso vello de su pecho. El pelo despeinado como siempre lo hacía irresistible.
"Las comparaciones son odiosas" pensó Bella pero sin poder evitar comparar a los dos hombres.
Edward era guapo y atractivo. Todo en él destilaba confianza y seguridad, desde su sonrisa torcida hasta su mirada arrogante.
Jacob, enfundado en su traje gris claro, con una camisa blanca y corbata gris parecía veinte años mayor, aunque sólo le llevara ocho a su ex marido.
El cuerpo de Edward, firme y atlético, contrastaba con la ligera barriga que estiraba la camisa de Jacob. El despeinado cabello cobrizo de uno discrepaba con el perfectamente peinado cabello oscuro del otro.
Pero Jacob era la seguridad allí dónde Edward era la incertidumbre. Allí donde Jacob moría por ella y hacía todo para darle seguridad y confianza, Edward la había encerrado queriendo tenerla sólo para él.
Allí donde Jacob le dedicaba todo su tiempo, Edward se había pasado metido dentro de su agencia de publicidad rodeado de modelos guapas que se le insinuaban todo el tiempo.
- Buenas tardes, Bells – la saludó su ex indolente
- Hola, Edward
Edward se acercó mirándola interrogante esperando que le presentara al hombre que la acompañaba.
- Jake, éste es Edward Cullen, el padre de Nessie. Edward, él es mi amigo Jacob Black. - les presentó llamando la atención de ambos hombres al evitar decir "mi novio"
- Encantado
- Igualmente
Se dieron un apretón de manos mirándose mutuamente evaluadores.
- Yo debería irme – dijo Jacob en cuanto soltaron su agarre.
Bella le acompañó hasta la puerta.
- Suerte, cariño – susurró el hombre antes de dejarle un delicado beso en los labios - Te llamo más tarde
- Gracias, la necesitaré - le dijo mientras cerraba la puerta para apoyarse en ella y tomar aire antes de ir a enfrentar a su ex marido, con quien últimamente eran incapaces de tener una conversación seria.
Hola! Aquí os dejo un nuevo capi de este nuevo fic.
Y como siempre, para los reviews un adelanto. A quienes no tengan cuenta de FF si me dejan un mail, os envío un adelanto.
Besitos!
PD: els: Me alegro que te gusten mis historias, espero que esta nueva también te guste. De momento estaré publicando lunes y jueves, al menos mientras no tenga muchos capis adelantados.
