Si Winx Club fuera mío, las cosas serían un tanto diferente.

A leer!

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Cuando mis ojos se fijaron en la letra negrita, sentí que nada podía ir a peor.

-¿C-Cáncer?

Solo escuchaba los sollozos de Musa y los ladridos de Moon intentando subir a la cama para consolarla.

No lo podía creer. Me comentó la historia de su madre de como la perdió y como luchó por sus sueños, sabía que la idolatraba. También sé lo que duele perder a alguien, o mejor dicho, cuando ese alguien te traiciona. Mi madre me abandonó, me dejó solo en casa un día con cien pesos y una nota. No me molesté en leerla, sabía de que trataba. "Rivey, lo siento. Eres un hijo ejemplar...". Obviamente esa carta diría todo lo contrario. Me insultaría y humillaría, como siempre ocurrió. Y a mis diez años no tuve más opción que dedicarme a ser carterista. Robaba en las calles y cuando mi edad y mi dinero me lo permitieron, huí a Fuente Roja, dejando un rastro de humo, recuerdos y vidrios rotos detrás mía.

Suele ser más duro que te abandone una persona que quieres que una de la que lo puedes esperar. Y yo no podría permitir eso. No. No. No. Jamás.

Sintiendo como los ojos me ardían, cogí mi bandolera y me fui dejando a una Musa gritando.

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Cuando llegué al parque, cubierto de nieve, no podía distinguir si lo que salía de mi boca era humo de mi cigarrillo o vapor de agua. Enterré la cabeza entre las rodillas, tiritando de frío. Estábamos a -10 ºC y a mí se me ocurre salir con una camiseta de manga corta.

Cuando me siento perdido entre mis paranoias siento una chaqueta de cuero a mi alrededor. Miro arriba y descubro a Helia, con su cara paternal. Jamás lo admitiré pero su aura me produce una increíble sensación de tranquilidad.

-¿Qué ocurre?- Miro para otro lado y frunzo el ceño.

-Nada que te incumba.

-¡Oh! Gracias. No era necesario que me felicitases por ser padre.-Dice de manera irónica.

-Ya tienes experiencia en ese campo.- Susurro.

-¿Por qué lo dices?-Parece que me oyó. Suspiro. Sé que esto supondrá una gran pérdida de orgullo... pero puede que me ayude... bueno, va.

-Helia, tú eres perfecto. Sabes afrontar problemas haciéndoles frente. Yo me escondo y espero que pasen. Tú sabes salir con la cabeza siempre alta. Yo extrañamente logro salir. Tú- Me corta con un beso en la mejilla y unas carcajadas. eso primero, fue un poco incómodo...

-La verdad es que sí, no te lo niego. Pero tú eres más fuerte emocionalmente. Es difícil que te hagan daño, y, creas o no, eso es muy importante. Aparte, y aunque no tenga testimonio de esto en primera persona, sé que sabes comportarte de manera halagadora. Sinceramente, si Sky o Timmy me hubieran dicho que querían casarse con Musa, ya estarían muertos.-Hizo una pausa para extender la mano y coger en su mano un copo de nieve.- Sabría de antemano que el divorcio sería la solución a ese inexistente romance.- Me enseño como se había convertido en agua.- En cambio, menos por menos es más.- Se levantó.

No me dio tiempo a pensar a que se refería esa metáfora. Helia me dijo que ya lo sabía todo.

-Sí, lo sé. Pero es decisión tuya. Yo ya no puedo influir en eso. Tú sabrás.- Suspiró, expulsando de su boca aliento helado, que me hizo recordar al tabaco.- Solo te pido que no juegues con ella. No pongas una tirita, eso necesita ser operado.

-Helia, sé de sobra que el cáncer no se cura con una tirita.- Dije un poco frío.

-No me refería a eso.

Eso me dio que pensar. Helia siempre me había dado esas ecuaciones a resolver. Nunca me decía que quería decir, creo que era su forma de hacerme pensar en la situación. Fui a preguntarle pero había desaparecido.

Miré al cielo, sin querer creer nada. Quería morir. No quería enfrentarme a los problemas. Quería tener la inercia de Helia, la valentía de Musa. Cogí el paquete de tabaco, dejando que nieve cayera sobre él.

No quería ser yo.

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Cuando llegué a casa, Musa estaba mirando la televisión, con mi camisa puesta, los ojos vidriosos y de brazos cruzados. Ella sabía que estaba aquí. Me acerqué y la abracé por detrás. Ella no respondió. Moon vino y me dejó su mordedor a mis pies. Se lo lancé a nuestro cuarto y cerré la puerta. Me senté a su lado y la abracé de modo que ella quedó recostada en mi pecho. Empezó a llorar.

-E-Es cáncer de pulmón, no de garganta.-Me dijo. Sabía a lo que se refería. Quería que dejara el tabaco. Tomé su barbilla y la besé.

No pude evitar pensar que pasará. No sé si podré dejar de fumar, si ella saldrá de esto, si saldremos los dos, cómo podrá eso afectar a mi relación con Helia, si sale pero yo no he dejado de fumar... Eran muchas las dudas que atormentaban mi mente. Metí la mano en el bolsillo, y toqué la pequeña caja y sentí su mano sobre la mía.

Todo estará bien.

Esa noche la viví como si fuera la última de mi vida. Cuando nos encontrábamos viendo una peli, la comencé a besar. Lentamente, suave, nos acariciábamos. Musa se separó, se río y fue a a hacer mas palomitas

En ese momento el teléfono empezó a sonar.

Bueno! Cuánto tiempo. Lo siento mucho por hacerles esperar tanto. Pero he tenido ciertos líos. Bueno, abreviando la AN, gracias a todos los que leen y/o comentan. La verdad, creo que en el próximo capítulo comenzaré a contestar reviews, ¿les parece bien?

Y para quienes le interesen, esta historia tendrá alrededor de 5 capitulos. Terminaré esta y luego seguiré "Demasiado tiempo de espera". También tengo en marcha varios One-shots. (Sorpresa!)

Sin más que decir, nos leemos pronto!