Tony:

Ante la perspectiva, no pudo ignorar cierto bulto en la entrepierna de Steve y que cubrió rápidamente con su chaqueta. Sonrió ladino, no le dejaría huir.

Se levantó segundos después, siguiéndole hacia su habitación. – Me siento más cómodo estando contigo.

Habló a su espalda, rodeándole con la cintura, acomodando la barbilla en su hombro y restregando un poco la erección que ya tenía entre sus redondas nalgas.

Respiró profundamente, inhalado el aroma de su cuello.– Steve...

Steve:

Se estremeció al escuchar su voz y cuándo giró el rostro, se encontró con los labios de Tony. Respiró agitado, pues ya estaba siendo rodeado por su abrazo, dándose cuenta enseguida de que el empresario también estaba excitado. Apretó los glúteos ante la sensación de su falo semierecto y tembló ligeramente.

– Tony... – Casi había ronroneado su nombre, sentía que se derretiría con tanta cercanía. Pronto deslizó la mano por su abdomen para acariciarse así mismo la entrepierna, mientras se apegó al cuerpo del castaño. Sonrió un poco al llevar la mano hacia atrás, acariciándole el cabello. – Siempre que ibas me mirabas mucho... ¿Te gusta el uniforme que usamos..? – Movió un poco su cuerpo contra el de él, creando calor exquisito al friccionarse.

Tony:

Sentir que Steve también lo disfrutaba, empujando la cadera hacia atrás, causaba que su erección aumentara. Atrapó el lóbulo de su oído entre los labios y lo succionó a la par que él le acariciaba el cabello.

Notó otro movimiento extraño entre ambos y sonrió al identificar qué era. Steve se tocaba frente a él. No se podía resistir más.

– Me gusta verte en ropa entallada. – Jadeó ante la nueva fricción entre ambos. – Déjame ayudarte. – Llevó la mano izquierda a la entrepierna del rubio, estaba firme sobre la fina tela. Su short era tan pequeño que sabía que podía descenderlo con facilidad bajo los testículos y liberar su falo. Así lo hizo, tomando su miembro caliente y húmedo, comenzó a masturbarlo lentamente.

– Me encantas. – Inició un vaivén contra su divino trasero, como si le penetrara varias veces de pie. Hurgó por debajo de su camiseta con la mano derecha, comenzando a presionar con el pulgar y el índice uno de sus pezones.

Steve:

– Tony...aahhh... – Gimió sin poder contener el lascivo sonido en el interior de su boca. Sus piernas temblaban ante cada nueva caricia, todo estaba sucediendo tan rápido y aunque la razón le ordenaba detener las manos del castaño, terminó girando para acariciarlo también, dejándose seducir por su atractivo, comenzando a desabotonar su fina camisa.– Es la primera vez que me siento así... Con tanto calor y deseo por alguien... – Deslizó la prenda por los brazos de Tony, dejándose llevar por la pasión que le provocaba y lanzándose a probar de nuevo sus labios.

Tony:

Soltó su precioso cuerpo cuando giró. De frente podía notar su sonrojó y agitación. Comenzó a desabotonarle la camisa y retirarla, le dejó hacer hasta hallarse desnudo de la cintura hacia arriba sólo para él.

Tomó una vez más su cintura, acercando sus torsos al volver a besarse. El miembro erecto del rubio presionaba contra el suyo aún atrapado por el pantalón. Jugueteó con su lengua, necesitado de más.

– Ahora sabes cómo me siento cada vez que te veo.

Steve:

Sonrió sobre los labios del castaño, sintiéndose divertido ante sus palabras. – ¿De verdad Tony..? Eso sólo me hace pensar que muchas veces tuviste una erección bajo la mesa...– Movió la cadera suavemente contra él, restregándose y provocando que su falo emanara las primeras gotas de pre seminal. Cerró los párpados, gimiendo suave y tomando con su índice las gotas de su semilla. No sabía exactamente por qué, pero era la primera vez que sentía tanto calor y qué alguien despertaba deseo en él. – Tony... Puedes probar un poco de mi. – Sonrió, hundiendo los dedos en su cavidad, sonriéndole mientras lo miraba a los ojos.

Tony:

No pudo evitar reír un poco ante la conjetura de Steve, pero era cierta. – Me ponías duro cada vez que me dabas la espalda y cuando te inclinabas sobre la mesa. – La fricción entre ambos se tornaba húmeda. Miró hipnotizado cómo tomaba con sus propios dedos parte de su pre seminal. Entre abrió los labios para recibir los dedos del rubio, succionando hasta dejarlos limpios. – Deberías hacer lo mismo conmigo. – Le tomó por la muñeca, acercándolo mientras daba pasos hacia atrás hasta sentarse sobre la cama. Guió la mano de Steve a su bulto, haciendo que lo frotara. – Ven... quiero sentir tu boca.

Steve:

Rió suave, contagiado por el buen humor del castaño y sintiendo un calor abrasador gracias a la intensidad de sus palabras. No se había imaginado así mismo soltando alguna risita en medio de una situación tan excitante, pero ahí estaba, con una gran sonrisa siendo llevado hasta la cama.

– ¿Quieres qué... – No terminó la pregunta, pues se mordió el labio inferior al tocar el miembro ya duro de Tony sobre la tela. Lo miró a los ojos y con ello entendió que el castaño quería sentir su boca en verdad. Se arrodilló frente a él, acomodándose entre sus piernas y lentamente desabotonó su pantalón, introduciendo los dedos para liberar su falo. Pasó saliva, pues sintió cómo su boca se humedecía al ver lo hinchado que se encontraba la virilidad del castaño. – Tony... – Suspiró, acariciándole el glande con el pulgar e inclinándose paulatinamente para envolverlo con sus labios.

Tony:

Sonrió al verle incrédulo, se notaba que era su primera vez y eso le encantaba. Descendió lentamente, sabía que también lo deseaba.

Separó un poco las piernas, el bulto de sus testículos hinchados también era evidente. Sintió un gran alivio cuando le liberó del pantalón el miembro.

– Mmmmhn... – Gimió cuando Steve se lo aproximó a la boca, comenzando a lamerlo e introducirlo. Llevó una mano a su cabello, peinándolo con los dedos y descendiendo la caricia a su mejilla.

– Eres tan encantador.

Steve:

– Mmh... – Suavizó los párpados y sonrió aún cuando el falo del castaño le llenaba la boca. Escuchar sus halagos lo hacía pensar que a Tony le gustaba sentirlo, así que continuó engulléndolo, succionando como podía. Se le escapó un delgado hilo se saliva por la comisura de los labios al deslizarlo fuera de su boca. Suavemente acarició el miembro del millonario con ambas manos y alzó la mirada, suspirando. – Te sientes muy caliente...y yo me siento igual. – Descendió la diestra para acariciarse así mismo su falo, el cuál sobresalía de aquel diminuto short. – ¿Te gusta cómo lo estoy haciendo..?

Tony:

La sensación de su boca rodeándole por completo, le hacía temblar por la excitación. A pesar de que estaba a punto de llegar al clímax, se contuvo, pues aún deseaba experimentar más con Steve.

Le gustaba verle tocarse también. Se incorporó un poco, sólo para acercarse a sus labios y besarle, probando también el sabor que había dejado en el.

– Yo te ayudo con esto... – Le tomó por las manos para que subiera también a la cama. – Pero primero te mostraré cómo se lame. – Le colocó en cuatro, halando su short hasta sacarlo. Separó sus piernas y posó ambas manos en sus glúteos para separlos también.

– ¿Sabes? Desde que te conocí comencé a ver mucho porno gay. – Susurró cerca a su trasero y después hundió el rostro entre sus nalgas para lamer su entrada.

Steve:

Ser colocado en cuatro sobre la cama de manera tan arrebatada le provocó un gemido. Sonrió un poco, sintiéndose ansioso de saber que era lo que tramaba Tony hacer pero le temblaron las piernas al percibir su rostro entre los glúteos.

– ¡Aaahhh!...Tony, está bien... – Dejó caer los párpados y no pudo evitar hundir el rostro entre las sábanas, sintiendo sus mejillas arder en calor por la mezcla del intenso placer y la pena de saber que eso se debía a la lengua del castaño. ¿Haría todo lo que vió en esos vídeos?

– Mmmhhh...– Respiró más agitado, apretando los nudillos. Su cuerpo fue relajándose y su esfínter contrayéndose involuntariamente ante las lamidas. No pudo contener los gemidos suaves y roncos que emanaron de su boca, era demasiado el placer, uno exquisito que jamás había experimentado antes. – Tony...me gusta...aah

Tony:

Le notaba inquieto, por lo que acariciaba su cintura y glúteos mientras continuaba atendiendo su entrada. Lamía al rededor, posteriormente intentaba entrar. Steve iba cediendo, por lo que lograba penetrarle con la lengua.

– Sólo disfruta. – Susurró y besó su anillo dilatado como si se tratara de sus labios. Deslizó la diestra para alcanzar su miembro, masturbándolo con lentitud, así como también acariciaba sus testículos.

Cuando consideró que estaba listo, palmeó un poco sus nalgas y se sentó sobre el colchón. Le hizo girar para recostarlo boca arriba.

– Quiero mirar tus hermosas pupilas azules mientras te la meto.

Steve:

Estaba luchando para no correrse, soportar un poco más y disfrutar de todo lo que el castaño podía hacerle. Era difícil cuándo Tony era muy bueno con su lengua, con la forma de mover sus manos para acariciar y por la tonalidad de voz que usaba en cada susurro. Estaba casi delirando, y la sensación se intensificó cuando su entrada fue lamida al mismo tiempo en el que lo masturbaba.

– Puedo mirarte...todo lo que desees mientras lo haces, Tony... – Le acarició el rostro, atrayéndolo hacia sus labios en un contacto suave y cálido. Lentamente abrazó a Stark por la cintura con ambas piernas mientras inició un vaivén de caderas. Sus sexos se frotaban, de vez en cuando podía sentir el falo de Tony muy próximo a su entrada y la sensación le hacía sonreír mientras temblaba. Nunca había estado con alguien de manera tan íntima, y por lo que había escuchado del castaño, al parecer él tampoco había tenido experiencia con otros hombres. Sonrió en medio del beso, dejando de pensarlo al abrazarlo por el cuello. Se dedicaría a disfrutar de Tony esa noche, sin importar si todo había sido muy rápido o si después el castaño quisiera irse. Lo abrazó aún más, suspirando contra sus labios, rozándolos suavemente al hablar. – no...¿no tienes que usar protección?

Tony:

Respiró agitado. Steve le rodeaba la cintura con las piernas, acercando más sus torsos y colocando su trasero al alcance para ser penetrado.

Le rodeó con ambos brazos, observándolo directamente a los ojos mientras se movía bajo su cuerpo. Besó sus labios, demostrando lo mucho que le deseaba. Intentaba robarle el aliento, así como memorizar su sabor y la textura tanto de su cavidad como de su lengua.

– La verdad... no estaba preparado para llegar tan lejos contigo esta noche. – Sonrió ladino y agregó un poco más de fuerza al abrazo. – Sé que soy el primero en tu vida, yo he estado con más personas antes y no pretendo seguir si tu no quieres. Estoy completamente saludable, puedo traerte un documento que lo confirme. – Besó la comisura de sus labios.

Steve:

No pudo evitar reír un poco, aunque se removió suavemente bajo su cuerpo para crear más de la adictiva fricción. Lo besó en los labios, enfatizando su atención en el inferior al chuparlo un poco. Continuó sobre su boca, pues adoraba sentir como sus alientos se entremezclaban.– Mmhh...pero no vas a dejarme ahora y así...sólo para traerme ese documento...¿Verdad? – Deslizó la mano entre los cuerpos de ambos hasta encontrarse con la virilidad del castaño. Lo masajeó lentamente con las yemas de los dedos y lo dirigió a su entrada, suspirando profundamente al hacer que presionara con su punta para comenzarlo a adentrar.

– Aahh... – Gimió, estremeciéndose y abrazando a Tony aún más con las piernas. Se inclinó a besar el lóbulo de su oreja y tras un momento respirando agitado, logró pedirle a su castaño en un susurro que se adentrara por completo.

Tony:

Rió al escucharlo. Disfrutaba cómo jugueteaba con su labio inferior, provocándole. – De hecho... pensaba en ponerme los pantalones y correr por condones. – Rió de nuevo y se contuvo en jadear cuando Steve le tomó el miembro para acariciarlo.

Podría simplemente penetrarlo, dejar de hablar y disfrutar de su cuerpo hasta correrse, dejarlo dormido para marcharse... pero ese rubio era especial y como le había dicho, no quería algo de una sola noche. Se estaba conteniendo en verdad. Era un PlayBoy con muchos años y chicas de experiencia, además Steve lo tentaba demasiado para dejar de portarse bien con él.

Aún ensimismado en sus pensamientos, sólo reaccionó hasta que Steve se auto penetró con la punta.

Le tomó por la cintura, hundiendo los dedos. Steve pedía su miembro y no le iba a dejar esperando aún más.

Empujó la cadera, llenándolo por completo. Era tan estrecho y caliente, parecía que su interior hasta ahora virginal le succionaba. Gruñó cerca a su oído, iniciando un vaivén hacia fuera y adentro con un ritmo no muy amable. Pronto podía escuchar el sonido característico de su ingle chocando con los glúteos de su rubio.

Steve:

Sonrió, y pensó decirle que estaba loco, si lo dejaba sólo para ir a comprar preservativos. Pero la sonrisa desapareció cuando Tony le arrebató un profundo gemido. Se aferró a su cuello cuando lo tuvo totalmente dentro de su cuerpo y la sensación provocó que todo él temblara. Lo miró a los ojos, encantando de estar con él y ahora pertenecerle, a pesar de no llevar más allá de unos días conociéndolo.

– Tony...– Era indescriptible sentir su calor abrasador, comenzó a respirar agitado y no pudo silenciar su voz cuando las embestidas fueron rápidas desde el principio. Apretó los párpados intentando seguir el ritmo del castaño, pero no podía ante una ligera sensación incómoda en su espalda baja. Debía ser algo común al ser la primera vez que alguien estaba con él. Suavizó los párpados, relajándolos al igual que su cuerpo, el cuál poco a poco dejó de tensar para dejarse llevar. Se estremeció al sentir una intensa corriente de placer, una sensación que desconocía hasta ese momento y que le hizo contraerse involuntariamente sobre el miembro del castaño. No pudo silenciar sus gemidos y sólo atinó a buscar los labios del millonario, sintiéndose cada vez más necesitado de él.

Tony:

Notó en el rostro de Steve algo de dolor. Le pasaría pronto, pero quería ayudarle a relajarse. Comenzó a besar su cuello y deslizar las manos por su espalda arqueada. Continuaba con las embestidas, esperando que con ello disfrutara también poco a poco.

Jadeaba contra su piel, sintiéndose sumamente caliente. Cada vez era más fácil entrar y salir de su cuerpo. Steve comenzaba a ceder, gimiendo y buscando besarle. Atrapó sus labios, acariciando su lengua con la propia, jadeando sobre la boca del otro.

Su cama se sacudía con cada embestida, causando sonidos que sólo le llenaban de más lujuria. Volvió a aumentar la velocidad, arremetiendo contra las caderas de Steve. Separó un poco el rostro para mirarle a los ojos. Sus mechones rubios se le adherían a la frente debido al sudor. Era sumamente hermoso.

Descendió una mano para masturbarle al mismo ritmo que las estocadas. Quería observar cuando tuviera un orgasmo.

Steve:

Los sonidos alrededor se volvieron lejanos, como una especie de efecto de película dónde también su vista se desenfocaba. Aún con ello la figura de Tony sobre él era hipnótica, los sonidos de la cama agitándose al igual que sus respiraciones agitadas continuaban estremeciéndolo. Abría los labios al gemir, ladeó el rostro y sólo pensaba en que quería permanecer con Tony, aún cuando no lo conocía del todo, estaba seguro que era un hombre increíble.

– Aaahhh...anhh... – Se aferró aún más a su cuerpo, arqueando la espalda y después llevando un brazo sobre su rostro. Estaba al límite, no podía soportar más. Los últimos espasmos de placer le hicieron dispararse contra el abdomen del castaño, liberando un potente chorro de su semilla mientras gemía el nombre del castaño. Había alcanzado un orgasmo tan intenso que provocó en él un mar de sensaciones desconocidas hasta el momento. Enseguida le rodeó por el cuello, buscando besarlo con demasiado cariño y pasión entremezclada, degustando sus labios y adentrándose a su cavidad mientras balanceaba rápidamente las caderas entre gemidos para hacerlo llegar también al clímax. Quería experimentar la sensación de sentirse lleno, de ser empapado por la semilla de Tony, de sentir que era completamente de alguien.

– No te vayas...aahhh... cuándo acabes... – Casi había ronroneado, besando su barbilla.

Tony:

Cerró los ojos con fuerza. Las paredes internas de su rubio le estrujaban el miembro de forma deliciosa mientras llegaba al orgasmo y manchaba a ambos con su esencia blanquecina. No dejó de bombear en ningún momento, estaba a punto de llegar al clímax también.

Al ser rodeado por el cuello, sus rostros volvieron a unirse. Besó sus labios, su aliento era exquisito.

– No me iré... – Susurró antes de volverle a besar. Dio las últimas embestidas, permaneciendo por completo adentro al derramarse en un gran chorro caliente. Hundió los dedos en su cintura. Nunca antes había tenido un orgasmo así, de hecho aún no quería salirse.

Respiró agitado, exhausto, pero feliz de encontrarse ahí con Steve. Le sonrió, ambos estaban desalineados, pero era hermoso.

Repartió besos por todo su rostro y pasó una mano por su cabello. – Me quedaré todo lo que quieras. – Suspiró al mirarle a los ojos.– Por cierto... se acerca una fecha que antes no habría sido importante para mí, pero... ¿quieres ser mi Valentín?