Los personajes que aparecen en esta historia son propiedad de Rumiko Takahashi y los utilizo sin ninguna intención de lucro.
Querido diario: Platícale a la luna
Capítulo III
o-o-o-o
Querido diario:
Hace mucho que no escribo nada en ti, pero tengo que gritarlo en algún lado: ¡Estoy aterrada! No he logrado conciliar el sueño y mi interior es un martilleo tan constante de sentimientos, que no puedo controlar ni describir lo tanto que me ofuscan; miedo, alegría, coraje, nostalgia, ilusión, pesadumbre ¿Cómo es que puede traer algo tan hermoso, tanta angustia y sentimientos negativos?
Ahora que sé que puedo estar a punto de traer un pequeño ser a este mundo, es que me pregunto, ¿cuándo, Ranma y yo, dejamos de ser unos jovencitos?
Yo lo quiero con toda mi alma, y sé que el también me ama. Estamos por cumplir veintiún años, ya no somos unos niños para negarlo; ambos afrontamos nuestros sentimientos y hemos estado dispuestos a sacrificar nuestra vida el uno por el otro… aún así, tengo miedo de que no sea suficiente para concebir un bebé, con todo el cariño y los cuidados que necesita.
¿Te das cuenta? Aparte de ayudarle a mi papá con el Dojo, él no tiene un trabajo, y yo, yo ni siquiera seré capaz de prepararle una comida… ¡Es ridículo! ¿Qué le espera? Si no padece de inanición, cuando llegue a tener algo que llevarse a la boca, será cruelmente envenenado. Claro, siempre y cuando, primero no nos maten nuestros padres cuando regresen de su viaje.
¿Qué remedos de padres va a tener? Si de las veces que hemos estado juntos por amor, tuvo la mala fortuna de ser engendrado la única noche en que el licor, la desinhibición y la atracción sexual, era lo único que transitaba por nuestras venas y pensamientos; "pensamientos" que apenas recordamos, por cierto.
Dime, ¿cómo podré verle a la cara y cómo le diré que fue concebido con todo el amor de sus padres, cuando fue producto de una noche de copas?
Tienes razón, qué más da… es lo de menos en este momento. Tengo que hacerme la valiente frente a Ranma, porque está preocupado por lo que me pase, y si yo me siento infinitamente culpable, sé que él lo sentirá todavía más.
¿Te puedo confesar algo?
Todavía conservo conmigo, en el cajón de mi escritorio, las pastillas que me trajo. Estuve investigando un poco más sobre ellas y en varios sitios mencionan que pueden funcionar hasta 120 horas después de consumado el acto.
Ayer pasé toda la noche con ellas en la mano; apretándolas como si se fueran a escaparse por la ventana, pensando ciegamente en la posibilidad de acabar con toda esta incertidumbre, de no forzar a Ranma con un compromiso no previsto, porque a pesar de que tengo la seguridad de que decidió quedarse conmigo por su propia voluntad, el miedo de que esté a mi lado por obligación, me hacía sentir un monstruo.
Afortunadamente, hoy mi mente amaneció más clara y pude darme cuenta que mi prometido siempre ha estado aquí y que, si la vida nos lo permite, estaremos juntos por siempre. Ese bebé sólo ha venido a reafirmar el cariño que nos tenemos, además, este pobre bebé no tuvo la culpa de que sus padres sean unos idiotas descuidados… él es el más inocente de todo esto, y no tiene por qué pagarlo.
Te preguntarás para qué conservo entonces las pastillas. Son para darme fuerzas cuando crea que no voy a poder resistir más. Para recordarme que tuve la elección de salir sin consecuencias de esta encrucijada de mi vida, pero decidí seguir el camino más riesgoso con total valentía.
…Nunca estaré demasiado preparada para ser madre, sin embargo, si ya viene en camino, jamás dejaré de esforzarme, eso tenlo por seguro.
…Y tú, Ranma ¿estarás listo?
Espero que sí…
O-O-O
Notas
.n_n Hey, chicos, muchas gracias por sus mensajitos.
Ahorita que tengo un poco más de tiempo, les cuento que este fic está inspirado por la canción de "Alguien soy yo" de Enrique Iglesias y "Cuando mueres por alguien" de Erik Rubín. u/u Ando con la vena romántica a todo lo que da, lo acepto…n/_/n
Nos estamos viendo pronto, aquí… allá… Cuídense.
