"Luna Azul"
Capítulo II: Una pieza de baile a tu lado.
Un rubio salía de tomar una ducha para quitarse el calor del día, realmente los últimos días desde que aquella extraña y hermosa castaña había llegado existían cosas fuera de lo común, la lluvia de la otra vez en pleno verano. Se lo hubiera esperado en otoño pero nunca en pleno verano. Seco su cabello y fue cuando vio cerca de la cama en el suelo una camisa y un short, con un exquisito olor proveniente de él. El mismo que había usado, la castaña. Pero se preguntaba cómo podía oler aun si habían pasado alrededor de un par de días desde aquel pequeño momento.
Esa noche mientras esperaban a que la lluvia se calmara, ella le volvió a pedir que tocara la guitarra para ella, pero lo que no se espero fue escuchar aquella increíble voz que hacía que las criaturas mitológicas con las voces más hermosas quedaran en silencio y las voces de las aves cuyo sonido era único tuvieran envidia. La joven lo estaba acompañando con la música.
-Disculpa si te interrumpí, es que…- dijo con un leve rojo en sus mejillas demostrando vergüenza, el chico había dejado de tocar cuando la escucho cantar- es que… sentí las ganas de cantar-.
-No no, es simplemente que…- se puso de pie aun sorprendido, era algo increíble lo que tenia ante sus ojos- cantas como nadie que he visto en este mundo- tratando de aparentar que no tenia asombro, pero por su mente divagaban cosas como, ella realmente es casi perfecta tan solo falta que.
-Tus ojos me recuerdan a un lugar preferido para mí- tomo su mano para atraerlo hacia ella, mientras se acercaba ponía sus manos sobre sus mejillas para mirar mejor sus ojos, el chico se sentía domado por ella- me recuerdan al mar, al vasto e infinito mar-.
Ahí fue cuando el corazón del joven se paralizo, le gustaba la música, no nada más sabia de música, sabia afinar una guitarra, sabia cantar, era dulce, sincera, tímida, única y le gustaba lo que a él más le traía calma: el mar.
-Continua- la chica se sobresalto ante las palabras del rubio- continua cantando, por favor. Yo te seguiré con la guitarra- vio como ella le daba una suave sonrisa, mientras soltó los manos de las mejillas del rubio para permitirle alcanzar su guitarra.
Técnicamente toda la noche estuvieron así, hasta que Tai histérico llego a la casa del rubio buscando a la joven, histérico porque realmente la otra joven castaña le tenía presionando de ir a buscar a la misteriosa chica.
Hoy se volverían a ver, luego de tantos días que para su cuerpo parecieron años. Hoy era la presentación de Sora de tenis, Tai no se la perdería por nada, el iba a ir con Hikari quien tomaría fotos del evento y no iban a dejar sola a Mimi, ir a apoyar a su amiga solo era una excusa que su mente le estaba exigiendo para lo que su cuerpo sabía perfectamente que iba.
-Hermano- el rubio mayor dio un salto al ver que lo llamaban- Izzy dice que tiene información que hablar con nosotros, sobre esa flor que encontraron alrededor de Mimi, dice que la flor ni siquiera crece en lugares tan bajos, sino en montañas las más altas del mundo, mando a hacerle más pruebas porque realmente tiene una extraña composición según él- el rubio bajo la mirada y recordó cuando la encontró, solo habían esas extrañas flores alrededor de ella pero en ningún otro lado- regresara dentro de un par de días, con los resultados, tu sabes cómo es el- entonces vio que el joven no respondía- ¿hermano?-.
-Eh… Todo está bien, gracias por informarme Tk, ya casi estaré listo para ir donde Sora- se metió al cuarto para terminar de arreglarse, con la mente en otro lado, realmente de donde pudo haber caído.
En lo alto de los cielos, los dioses gobiernan, pero esta vez otro objeto en común gobernaba sobre ellos, la preocupación. Un dios se encontraba casi arrancándose los cabellos con la curiosidad de saber si su hijo habría llegado a salvo a Valhala, la tierra donde todos los héroes descansaban. Luego miraba hacia la tierra y suspiraba cuando recibiría noticias de Freyr.
-Calma querido- sintió una suave mano posarse sobre su hombro el levanto la mirada y observo a su demacrada pero aun bella esposa, no había comido nada desde la muerte de su hijo y en las noches solo tenía terribles pesadillas, hasta un dios podía parecer un simple mortal ante la muerte de un ser amado- todo saldrá bien, estoy segura de que Mireiami se encuentra en buenas manos, aun existe gente que se preocupa por otros-su esposo beso su mano y la acaricio- Fui a ver a Freya, aun no despierta, según dice Balder que fue envenenada quizás lo hicieron con el propósito de llevarse a Mireiami o quizás para demostrar que pueden destruirnos- su esposo tomo con seguridad la mano de la diosa.
-Nada nos pasara, recuperaremos a Mireiami y esos Vanires pagaran caro con la mortalidad y quizás aun mas-.
Por las afueras de estos jardines caminaba complacido un dios, si todo marchaba como él lo estaba planeando obtendría el trono rápidamente. Entre sus mangas llevaba unas pequeñas gotas en frascos: la inmortalidad de los Vanires. Se detuvo entre unas rosas mientras hacía que admiraba y tocaba a las rosas, deposito 2 pequeñas gotas entre los matorrales, para continuar su camino.
Helados, raspados, bebidas frías, abanicos, raquetas, faldas cortas, cigarras en fin. Un sin número de objetos en este verano estaban reunidos en un encuentro de juego de tenis, una exposición para mostrar a las mejores a nivel regional. Entre ellas se encontraba Sora Takenouchi, quien siempre desde su pequeña juventud se había interesado en los deportes, Matt buscaba con la mirada a lo que realmente lo había hecho motivar ir al sitio: Ella.
Y fue cuando la vio, en un vestido de tiras sencillo color amarillo pálido con detalles en verde manzana y un sombrero que la cubría del fuerte sol. Simplemente hermosa, Tai la cuidaba de los lobos que rondaban y la miraban, Matt noto la mirada de los demás y se acerco a ayudar a Tai
-Matt… Qué bueno verte por aquí amigo- dijo Tai dando un apretón de mano- Veo y Tk también se apareció- apuntando como ya el joven rubio estaba al lado de Kari ayudándola con las fotos y arreglos.
-Si, Sora es nuestra amiga, hay que apoyarla, tu sabes puede que consiga promoción nacional y te quedes solo, eso es algo que no me puedo perder- Dijo mientras soltaba una carcajada y Tai casi le cae encima con una mirada de muerte- Buenos días Mimi-
La joven se sobresalto, ella se encontraba entretenida observando todo lo que ocurría a su alrededor, nuevamente estaba sorprendida, entusiasmada, anonadada por la belleza de diversidad que tenía a su alrededor. Le dedico una sonrisa –Buenos días… Yamato- el rubio sintió como si su nombre lo elevara pronunciado por la voz de esa joven, se quedaron observando por un momento como si hablaran a través de los ojos. Fue en ese momento único y magino donde no sentían a nadie más a su rededor, una bella rosa completamente roja como la sangre se poso entre sus miradas, despertándolos. La joven busco la mano que sostenía esa rosa y por consiguiente al dueño de esa mano y encontró a un joven vestido casualmente, casi deportivo, con el cabello tan perfecto como el de ella en un tono negro azabache y unos ojos azul profundos casi como para hipnotizarte como los del rubio, su piel casi perlada en una tez morena y una sonrisa que ganaría a más de un corazón.
-Es hermoso encontrar en un clima tan caluroso como el de hoy a una hermosa joven como tú que refresque el ambiente- dijo mientras se sentaba al lado de Mimi con toda confianza, Tai no se había percatado de la presencia del chico sino hasta que ya estaba al lado de su amiga y Matt pues no estaba muy contento con la situación- Toma, fue una rosa que recogí esta mañana pero tu belleza hizo que se postrara ante ti- Tímidamente Mimi intento tomar la rosa, cuando sintió como le quitaban su sombrero para colocar la rosa cerca de su oreja izquierda. Después de decir eso, la miro fijamente como intentando entrar en su mente, pero un silbato hizo que volteara su mirada hacia el centro de la cancha, le sonrió de vuelta y se puso de pie camino a la zona media, quitándose el mono y mostrando que era un jugador mas de tenis, una de quizás sus miles de tantas fanáticas le entregaban una raqueta y una cinta para el cabello.
-Es un tenista- decía Taichi casi molesto al ver como aquel chico se había acercado a su 'inquilina', se sentó al lado de su y el rubio que tampoco parecía muy contento se sentó del otro, la castaña no parecía percibir nada extraño de aquella situación. Es más, su emoción parecía esparcirse aun mas debido a que aquel instrumento le había lanzado la noticia que aquel importante evento comenzaría.
Pelotas iban y venían, 40-40 empate y demás, mujeres contra mujeres, hombres contra hombres, hombres contra mujeres y parejas contra parejas. Demostrando todas las habilidades de los mejores de Tokio para ser escogidos a nivel regional y por consiguiente a nivel nacional, era el sueño de todos hasta poder llegar a competir a nivel mundial, donde se enfrentarían con jugadores tan buenos como los que habían en esa época como: Rafael Nadal, Boris Becker, Melani Oudin, entre otros.
Sora, sentía como ese podría ser su futuro, estar entre los mejores haciendo lo que mejor hacia: Jugar. Podía notar como en las tarimas todos la apoyaban con fervor, volteo su mirada y se encontró con un joven de cabellos negros y ojos azul profundos observando con determinación, vio el marcador. 40-40 de la segunda ronda, este sería el decisivo, y no iba a quedar mal frente a nadie.
Anota.
Anota.
Anota.
Era lo que más recorría la mente de la joven, vio como el chico hacia su primer movimiento, y ella iba a contraatacar, fue cuando lo vio todo claro. Una brecha para poder rematar, tomo la raqueta entre sus dos manos y remato.
60-40 a favor de Sora Takenouchi. Ella había ganado.
Un moreno corrió instintivamente para levantar por los aires a aquella pelirroja que acababa de anotar, todos aplaudían pues era un juego amistoso, la castaña se acerco en compañía de un rubio a felicitar también a su amiga.
-Has estado increíble Sora-
-Opino lo mismo, la forma de cómo te movías con esa cosa-
-Una raqueta, Mimi-
-Bueno, una raqueta- dijo apenada al no recordar su nombre, sabía que había visto una en algún lado pero su mente no le dejaba recordar- realmente parecía como si estuvieras flotando en el aire o tuvieras alas en tus pies- decía con una cierta iluminación en su rostro.
-Si alguien tuviera alas, serias tu pequeña- se escucho una voz, aquel moreno de piel perfecta se acercaba al grupo de 4- Muy bien jugada Takenouchi, espero poder llegar a tu nivel algún día- dijo con una sonrisa matadora, haciendo que Sora se sonrojara y mirara a otro lado para no ser notada por su novio- En cuanto a ti… ¿Por qué no nos introduce, Takenouchi?- decía al momento que miraba intensamente a Mimi.
-Je je, cierto. Isaac ella es Mimi-
-Es un verdadero placer conocer a una joven como tu- hizo una pequeña inclinación, al momento que besaba su mano, todos los presentes estaban rojos por distintos motivos, rabia, celos, pena ajena. Pero el rostro de Mimi, se mostraba tranquilo y dócil, como siempre se hacía conocer.
-Para mí es una gratitud conocer a un jugador tan talentoso como usted, Isaac-siempre con los comentarios que adulaban pero con cortesía.
-Ha ha, para nada aquí la talentosa es Sora- dijo haciendo que el ambiente se hiciera menos tenso, pero ninguno de los chicos hablaba- Esta noche celebraremos este evento, es una fiesta formal, espero poder verlos a todos ahí, la entrada es libre para el que desee asistir- volvió a tomar la mano de la joven castaña y a besarla- sobre todo espero verte a ti- dicho esto se dio la vuelta donde sus miles de fanáticas lo esperaban vueltas locas.
-Que tipo más raro y lanzado-
-Hay algo en el que no me gusta- dispuso a decir el rubio, mientras llegaban un rubio menor que él y una castaña de cabellos cortos.
-¿Qué no les gusta?- se dispuso a decir el rubio menor.
-No no, nada… je- dijo con pena a que alguien más lo hubiera escuchado, pero veía que la castaña de cabello largo parecía entretenida con la raqueta de la pelirroja- nos invitaron a una fiesta esta noche-
-Me parece genial, ¿Por qué no vamos?-
-Porque no tenemos trajes formales primero que nada y quizás nadie quiere ir- decía algo molesto el de cabello castaño ante la respuesta emotiva de su hermana.
-Pues quedan muchos vestidos y trajes formales de las sesiones de fotos que tome hace tiempo, apuesto que al diseñador que me los presto no le molestara que lo usemos, seria publicidad para el- decía algo contenta mientras guardaba su cámara.
-No me parece buena idea- decía el rubio tratando de quitar esa idea de los demás- No creo que tampoco Mimi esté de acuerdo-
-Nunca he ido a una fiesta en esta ciudad, será divertido- dijo acercándose con la pelirroja, quien también parecía encantada con la idea.
-Entonces hemos quedado así- dijo la castaña de cabello corto, sin importarle la cara de muerte que su hermano y el rubio de la misma edad de él le estaban dando a ella.
La biblioteca real, lugar donde toda la historia desde el inicio de los tiempos se hacía presente casi en imágenes que el hombre no podría obtener, abrir un libro de ellos era como ver el pasado en una imagen tridimensional, la fantasía superaba mas a la lógica y a la realidad y se encontraba ahí en la biblioteca: Ashmir.
Un dios se encontraba hurgando entre los libros buscando algún indicio de lo que pudo haber ocurrido, pues todo suceso histórico que ocurría, automáticamente era guardado aquí, solo importaba que un dios estuviera observando como para que la información fuera archivada.
-Esto no puede ser realmente cierto- decía mientras cambiaba de un libro a otro, y volvía a ver el mismo libro, pasaba sus manos por el rostro debido a que su vista ya estaba cansada, cerro varios libros y salió casi corriendo en dirección a un sitio especifico, donde su padre.
Todos los dioses estaban hablando de posibles soluciones para poder traer a su princesa de vuelta, pero mientras ella no recobrara lo que había perdido no podían hacer nada, todas las propuestas eran diferentes pero llevaban al mismo resultado, Balder había cuidado a Mireiami toda su vida, no se daría por vencido por el hecho de que no podía volver hasta que no recuperara su inmortalidad, el hecho que más le perturbaba era el hecho de que había un traidor en los cielos, y el tenia sus ojos muy puestos sobre alguien: Loki.
La historia, los antecedentes que el poseía, lo dejaban claro como el principal sospechoso, pero aun así no podía descartar a todos aquellos que también tenían el ansia de poder, una vez que eres inmortal y un dios, tus deseos y placeres casi nunca son satisfechos al máximo.
-Padre, requiero una audiencia con su persona- Odín se encontraba leyendo unos documentos tratando de apartar su mente un poco, hizo un ademan para que los demás presentes se retiraran y su hijo, ahora su único hijo pasara al frente
-¿Qué ocurre?-
-Estuve en la biblioteca, y te sorprenderá saber que cada momento que llego a cruzar el sitio donde podemos saber lo que ocurrió, las paginas están borradas, en blanco y luego saltan al momento donde nosotros llegamos, ni siquiera está la información de Freya, o nada- ve como su padre cierra los ojos y medita un poco todo.
-Eso quiere decir que alguien la ha arrancado de ahí ¿no es así?- ve como su hijo asiente- pero solo los dioses Aesires tienen acceso a esa biblioteca, eso no cabe duda de que definitivamente hay alguien internamente está ayudando a los Vanires- el hombre mayor se puso de pie e iba camino a la puerta de salida.
-¿A dónde vas?- decía siguiéndole el paso a su padre
-A ver a la única persona que sabe que fue lo que ocurrió- Balder se sorprende un poco, la única persona era Freya, pero ella aun no despertaba y nadie sabía específicamente porque.
Los trajes de los chicos, eran sencillos, traje negro, con chaqueta de gabardina con corte pingüino y chaleco de corte recto blanco, pero a pesar de su sencillez, los chicos se veían completamente apuestos.
-Esto es absurdo- decía un rubio de mala gana sentado esperando a que las 3 chicas estuvieran arregladas.
-Vamos será divertido Matt, además así podrás estar con Mimi- vio como el rubio se puso totalmente rojo al comentario de su amigo moreno- oh vamos, no me mires con esa cara, he visto que desde que te sorprendió con la guitarra hasta quien sabe que, la has estado mirando con ojitos bonitos- dijo imitando los ojitos exagerados y parpadeando repetidas veces- se que la quieres besar-
-¡Cállate! Eso no es cierto- dijo aventándole un cojín del sofá.
-Querrás besarla así- dijo el rubio menor uniéndose a la broma de Tai que había sido pegado con el cojín, tomo el cojín entre sus manos y lo rodeo con sus brazos- Oh Mimi, ¡bésame!- y se dispuso a besarlo cuando sintió un carraspeo de garganta detrás de ellos, una pelirroja que también parecía algo divertida con la situación pero si Mimi llegaba a bajar los veía quizás terminaría ofendida o molesta.
Tai dejo de reírse por un momento, al ver a su novia vestida y arreglada, su cabello estaba sencillo adornado con un pequeño ganchito que evitaba que pequeños flecos vinieran a su rostro un maquillaje ligero porque era una fiesta nocturna, un vestido de tiras color azul turquesa, de corte recto en el busto y abría paso a finas telas ahumadas en varias capas que terminaban en un azul algo mas pálido. Sonrió al ver que se sentía afortunado de tener a una chica así a su lado. La tomo de la mano y le volvió a sonreír.
-Tengo suerte esta noche- Eso hizo que la chica se sonrojara.
-Ya Mimi está por bajar- dijo otra voz cercana a ellos, era una castaña, que vestía un traje amarillo pálido, el cual comenzaba con un cuello alto, que dejaba la espalda al descubierto y el tipo de diseño aumentaba la silueta, el cual iba ceñido hasta su cintura donde en un corte en V comenzaba a caer varias capaz de tela en el mismo material, muy parecido a la seda, siendo el único accesorio que le acompañaba una pulsera sencilla en su mano derecha- y no te preocupes Matt, que no iras solo- el rubio se sonrojo porque sabía que la castaña de ojos chocolates la había escuchado, se acerco a Tk, y le sonrió. Era cierto lo que decían, estaba organizados en parejas, sin siquiera haberlo planeado el sabía que su acompañante seria Mimi y eso lo ponía más nervioso, el ya estaba consciente de que esa chica era casi una diosa, un ángel caído del cielo, se puso de pie para acomodarse el abrigo justo al momento que sintió unos tacones caminar hasta la puerta del cuarto, en cuanto abrió y salió una chica con el cabello recogido en una cola alta, vestía un traje completamente blanco, con detalles en rosa, su busto era recogido por un corte recto, y debajo del una cinta rosa que terminaba en un lazo por la parte de atrás de su espalda, que estaba completamente libre, el vestido era ligero el corte comenzaba desde la mitad de las piernas por los muslos y se alargaba un poco por detrás, tenía unos guantes que llegaban hasta la mitad del brazo y terminaban en un encaje blanco, así como el final de la falda, estos guantes no tenían dedos para evitar ensuciarlo y que sea mas cómodo para agarrar ciertas cosas, Matt no tenia palabras, los demás presentes solo sonreían, hacía mucho tiempo que no veían a Matt de esa forma y con esa mirada de un brillo especial.
-Mimi, te ves… Radiante- ella solo alzo la mirada y le dedico una hermosa sonrisa, el sintió como su corazón dejaba de palpitar y le faltaba aire para poder continuar respirando.
-Bueno vámonos, no queremos llegar tarde- dijo la castaña cortando el trance de aquella pareja.
Al momento en que llegaron al sitio, no se esperaban tanta gente reunida y sobre todo tanta elegancia pero llena de sencillez, bajaron unas escaleras para llegar justo al centro del sitio donde un joven se acercaba con los brazos abiertos
-¡Que bueno que llegaron! Estaba ansioso por saber si venían- dijo un joven de cabellos negros, los cuales todos los presentes sabían perfectamente quien era, y observaron cómo se abría paso entre las parejas para llegar a una última en donde se encontraba aquella de cabellos casi únicos- Perfecta, exquisita y sumamente hermosa te encuentras esta noche Mimi- se acerco y beso su mano, ella solo le respondió con una sonrisa- por favor siéntanse cómodos, disfruten la velada-
La noche transcurría especialmente tranquila y alegre, las parejas habían tenido la oportunidad de bailar varias veces, menos una. Matt no se había atrevido en toda la noche en pedirle una pieza a Mimi y se encontraba en una esquina con la mirada directa hacia ella, se sentía terrible, quizás la debía estar pasando terrible, pero su rostro siempre se mostraba sereno, encantado con lo que tenía a su alrededor, un moreno se le acerca con cara de pocos amigos.
-Puedo saber ¡¿Por qué has dejado a Mimi sola?-
-Tai, no puedo, tan solo invitarla a bailar se me van las palabras- dijo con la mirada aun hacia ella, pudo ver como la hermana de su mejor amigo se sentaba a su lado y comenzaba una charla.
-Pero tienes que atreverte amigo, sino aquel jugador te quitara algo que no has tenido tiempo de sembrar- metió la mano en sus bolsillos y vio a su hermana hablar con su inquilina y amiga.
-¿Cómo pasas la fiesta Mimi?-
-Todo es increíble la gente bailando este ambiente- decía con una sonrisa.
-¿Nunca habías estado en un baile como este Mimi?- vio como la chica pensaba sus palabras y sintió como se quedaba ida.
-Ahora, damas y caballeros, y demás, déjenme introducirles a los nuevos gobernantes escogidos esta noche ante la presencia de todos nosotros, los cuales serán ascendidos durante la Luna azul. Con ustedes… -Todos empezaban a aplaudir justo al momento en que pronunciaban sus nombres, una castaña se encontraba nerviosa, vestía piezas en oro y un largo vestido blanco, sintió como una mano tibia la tomaba y le daba seguridad, ella volteo y lo pudo observar.
-Todo saldrá bien, tan solo sígueme, Mireiami- ella le sonrió y tomo su mano con más fuerza, respiro hondo y camino a paso lento a través del lumbral que los llevaría a la siguiente habitación donde se encontraban los demás invitados, se acercaron al centro de la pista, donde una hermosa melodía basada en el piano que hacia un eco con toda la habitación y una dulce melodía en flauta les indicaban que podían iniciar el baile.
Ellos como futura pareja tenían que danzar para dar apertura al gran baile que se celebraba esa noche, observo varios rostros y sobre todo sintió nostalgia al ver a una hermosa mujer de cabellos largos y ondulados dedicarle una sonrisa de orgullo y ternura. Volteo su mirada y se topo con unos ojos azules casi agua marinados que le sonreían, y así con su mano sobre la mano de su acompañante y la otra sosteniendo su vestido, sintió la mano de su acompañante sobre su cintura y la ayudaba a dirigirle. Y así fue como todo miedo y presión que sentía fueron yéndose a través de esos ojos que le recordaban al profundo mar.
-Yo…- volteo a mirarla luego de que sintió como salió de ese trance- Si pero, no es parecido a esto-
-Mimi…- tan solo repuso a decir la joven al ver como aun seguía un poco ida.
-Debes apresurarte e invitarla Matt, vamos-
-Cierto hermano, aventúrate a intentarlo, estoy seguro que no se negara-
-Adelante Matt, ella también desea disfrutar-
-Está bien…Tienen razón - volteo a ver a sus amigos como lo animaban se volteo y observo como un moreno ya estaba cerca de ella, se inclino un poco y le asomaba su mano como propuesta a un baile, ella solo asintió y acepto aquella mano y vio como una castaña de cabello más corto se volteaba y veía a Matt con cara de piedad, el rubio se detuvo y respiro resignado, observando como aquella chica era llevada al centro de la pista.
Todos los presentes se vieron fuertemente obligados a observar a la pareja, pues juntos parecían irradiar una energía que no habían detallado, casi como si fueran la pareja perfecta, la música comenzó a sonar otra nueva tonada, y por inercia hacían pasos que demostraban que parecían como si se conocieran de hace mucho o bien estuvieran practicándolos, pero recién tenían menos de un par de horas de conocidos, y eso dejaba sorprendido a la mayoría. Matt solo observaba con que afinidad se llevaban, casi como almas iguales, provenientes de un mismo sitio. El joven le dio un giro y volvió a quedar frente a ella, para levantarla por los aires con sus 2 manos en la cintura parte del baile que estaban haciendo, y continuaron bailando, hasta que la música termino. Todo el público había dejado de bailar para envidiar o admirar a la pareja y aplaudirles por placer o por simplemente seguirle el juego a los demás.
Matt se dio la vuelta y salió instintivamente a fumar un cigarro, molesto pero en su cara se notaba un brillo de tristeza.
-Pobre Matt- decía la pelirroja, ella sabía que era ese brillo, pues aquel rubio estuvo enamorado de ella durante mucho tiempo y cuando se le declaro, no le pudo corresponder debido a que sentía algo más fuerte por su mejor amigo, habían sido amigos de toda la vida.
-Esto no puede ser- decía un pelirrojo de ojos negros, casi asombrado al ver de dónde provenía aquella flor tan extraña- Iris 'Mysterious Monique' es una flor que habita en zonas extremadamente altas, se dice por varios mitos que son flores que habitan en el mundo de los dioses, y que cuando un dios pisa suelo una vez al año nacerá en esa zona esta misteriosa flor. Los iris son considerados flores digna de los reyes- reviso un poco mas lo que estaba leyendo- Solo nacen en época de invierno-primavera… Estamos en verano, esto no puede ser verdad… Tengo que llamar a Tk cuanto antes- salió corriendo en busca de su teléfono.
-Oigan… ¿Han visto a Mimi?- dijo una chica con un traje amarillo pálido- la había visto hace un momento hablando con aquel chico con quien bailo, pero ya no la veo…-dijo algo preocupada.
-¿Qué ocurre?- dijo un rubio que volvía de aspirar algo de humo toxico que calmara su estado de animo
-Mimi no sabemos donde esta- dijo un moreno tratando de no molestar a su amigo.
-Vamos a buscarla ¡Ya!- dijo mientras se separaba del grupo y trataba de localizarla, Tai fue detrás de él, los demás tomaron caminos diferentes.
En un balcón que daba al jardín interno de la gran mansión, estaba una pareja. Ella inocentemente estaba observando la belleza de la noche, el solo observaba con ojos calculadores cada movimiento que ella hacía, le tomo la mano y la obligo a mirarla a los ojos, sentándola cerca de él.
-Por mucho tiempo espere un momento así, encontrarte- ella solo parpadeaba ante aquellas palabras- no podía entrar en tus sueños como lo hice con mucha de aquellas chicas con las que me veías rodeado, pero ahora que nadie puede molestarnos estarás bajo mi pequeño dominio- abrió un poco los ojos y observo como cambiaban de un color azul a un dorado penetrante, la mirada de Mimi, luchaba por no perder la voluntad de poder manejar su cuerpo y todo lo demás, la soltó mientras se ponía de pie y podía observar como su mirada no se separaba de la de él. De un salto se monto en la baranda del balcón y le extendió una mano con una sonrisa de triunfo. Ella se levantaba casi por hipnosis y acercaba una mano para estar cerca de él.
-¿Han visto a una chica de cabello castaño largo con un vestido blanco?- pregunto a un grupo de chicas que estaba cerca a un balcón
-No corazón, pero quizás a mi me podrás ver y de cerca- dijo acercándose al chico quien la empujaba rápidamente- vamos no seas tímido-
-Te exijo que deje eso- la hecho a un lado- ¿acaso esta allá fuera?-
-Si tú y tú amigo nos conceden un baile quizás podemos responder- el castaño había visto a estas chicas, estaba siempre al lado del otro moreno: Isaac, una fan sería capaz de cualquier cosa con tal de cumplir los deseos de su ídolo.
-Matt, debe estar allá fuera, vamos- dijo empujando a las chicas y caminando por el pasillo que llevaba al balcón, fue cuando observaron como aquello chico, había cambiado su aspecto y lucia un poco mas escalofriante y cerca de él estaba una chica que estaba a punto de tomar su mano- ¡Mimi!- grito desde la puerta cerrada, intentando abrirla con ayuda de Matt.
La chica se detuvo en seco al escuchar aquella voz, pero aun estaba bajo aquel trance. El chico solo hacia más esfuerzo en controlar la mente de la joven. Y entonces la puerta de abrió, dejando pasar a 2 chicos, el extraño ser dirigió la mano hacia donde estaba ellos- Aléjense, mortales- extendió un poco mas su mano y de ella una fuerza los tumbo al suelo, la castaña reacciono y se volteo a verlos- Ya me canse de permanecer en este mundo mortal, tu serás mi boleto para cambiar todo eso, Mireiami- los otros dos presentes se sorprendieron ante las palabras del chico, como conocía el nombre formal de Mimi, se intentaron poner de pie, Mimi no sabía que estaba pasando- Vendrás conmigo y me convertirás en el ser más poderoso de los reinos, princesa- en ese momento tomo a la fuerza la mano e intento atraerla hacia él, pero una extraña fuerza lo repelo- No, no se supone que eres mortal ahorita- entonces vio como una energía cubría el cuerpo de Mimi, y su vista se nublaba- No me iré de aquí sin ti- Tomo su mano, y una fuerza cubrió el cuerpo del otro chico volviéndolo a empujar, en ese momento la mirada de Mimi fría como el hielo y con un movimiento de manos estaba creando una flecha, extendió su mano como si estuviera cargando con un arco y como si estuviera tomando la cuerda, estiro su otra mano, los chicos no podían creer lo que estaban observando, en un movimiento soltó su mano y vieron una flecha de luz atravesar el cuerpo de aquel ser y hacerlo desaparecer con una luz cegadora.
-¿¡Que rayos fue eso?- se puso de pie el moreno y ayudo a su amigo, en eso observo como aquella chica caía de rodillas respirando intensamente y observando sus manos de lo que acababa de pasar, subió la mirada y observo a los únicos testigos, para luego perder la conciencia y desmayarse.
-¿Qué?- grito furioso un dios, y observo como las nubes cambiaban de color a oscurecerse- Loki…- observo fijamente al otro dios
-Me encargare enseguida señor- se dio la vuelta y caminaba furaco a un sitio donde los gritos mas desgarradores podían salir de ahí. La noticia que había recibido no tardo ni 2 segundos luego de lo ocurrido, un incubo se había infiltrado y logrado tener contacto con Mireiami, en busca de su poder.
-Creías que tu… una criatura mística, un ser inferior a un dios… ¿Podría obtener el poder de un dios?- observo a un hombre cuyos rasgos naturales habían salido a flote, un incubo era una criatura por naturaleza enana, de aspecto grotesco, pero podía adaptar su forma según su necesidad, era mitad deidad, y podía entrar en los sueños de las mortales para consumir su energía y hacerlas sus esclavas- Te diré un secreto- se agacho hasta donde estaba la mal herida criatura- Yo fui el que soltó a Mimi en ese mundo mortal mientras conseguía tiempo para que los Vanires obtuvieran su poder de vuelta, el único dios que conseguirá el poder de Mireiami, seré yo- vio como la criatura miraba entre terror y horror, había convivido con Vanires y no eran seres nada gratos comparados con los Aesires, el mundo sería un caos con los Vanires al mando y sobre todo con Loki- es una lástima, que estés muerto y no puedas contarle a nadie lo que acabas de escuchar- una sonrisa y una mirada sádica fue lo último que aquella criatura pudo observar antes de que la oscuridad lo cubriera.
Al fin pude darles este capitulo xD no había tenido nada de tiempo gracias a mi universidad…
Y bueno no sabia como colocar ciertas partes de la idea general que tenia n_n espero y les haya gustado de verdad…
Espero sus Reviews me motivan a escribir n_n!
