Hola, quisiera aclarar que Ghiaccio es mudo y usa lenguaje de señas, el único que entiende es Melone, así que pongo sus diálogos cuando habla con él o así.


Un sentimiento extraño invadió a Ghiaccio, algo que no sentía en mucho tiempo, claro.

Esperanza.

Pero el golpe que se escuchó en la mesa le desconcertó y le hizo voltear, era Prosciutto, estaba furioso.

—Es muy fácil decirlo, ¿no?, tu estás entero, maldito—Prosciutto enterró las uñas en la mesa, lastimándose en el proceso—, que vas a saber tú, puedes correr, puedes tomar las cosas, puedes ver sin problemas.

—Encontraremos una forma—respondió Risotto con determinación.

Prosciutto le lanzó su plato de sopa, le cayó en la cara.

—¡Eres estúpido! —el rubio llevó su única mano a la cabeza y apretó sus cabellos—, no solo soy yo, ¿no te das cuenta?, Illuso sin su maldita medicina puede matarnos, Formaggio tiene heridas de gravedad que con el más mínimo toque puede infectarse y morir, Melone no puede putas caminar, Ghiaccio es mudo, ¡mudo!, imagina que ve algo y no pueda decirnos nada, ¡yo estoy partido en pedazos!, cojeo, no veo bien, solo tengo un maldito brazo, maldición.

Prosciutto empezó a llorar.

—Nuestros malditos stands son inservibles justo ahora, The Grateful Dead no puede ni envejecer un año, Beach Boy es de corto alcance, Man In The Mirror no permite ni entrar a Illuso, Baby Face ni siquiera enciende, Little Feet encoge como dos centímetros, Metallica no puede controlar más que tu hierro y White Album… White Album desapareció.

Ghiaccio trago duro.

—¿Te das cuenta?, no hay forma.

—Tenemos que tratar—Risotto frunció el ceño y se llevó una mano al pecho—, tenemos que…

—Púdrete—Prosciutto no dijo nada más, se levantó de la mesa y huyo del comedor.

Pesci miro con nerviosismo a Risotto, para luego levantarse e ir detrás de su hermano.

Los demás observaron atentamente a su jefe, en señal de una reacción, este intento limpiarse la sopa del cuerpo, pero era difícil, hizo una mueca y volvió a apretar su pecho, el aire le estaba faltando otra vez.

—Si les interesa… nos vemos en… la bi-biblioteca…—dio un gran suspiro—a las cinco, …los esp-esperaré hasta… las doce.

El peliblanco se levantó y marchó al patio, su escuadrón guardo silencio un buen rato.

—¿Qué opinan? —preguntó Formaggio rompiendo el silencio.

—¿Qué voy a opinar? —murmuro Illuso mientras se tallaba la cien—, digo, que excelente sería escapar, pero Prosciutto tiene un punto… es soñar demasiado.

—Tampoco es como que sea la cárcel más segura del mundo, ¿sabes? —Formaggio inclinó la cabeza—, los guardias no nos toman mucha importancia.

—¿Y sabes por qué? —Melone sonrió, pero era una sonrisa rara—, ¡porque somos unos inútiles, haha!

Ghiaccio puso una mano en el hombro de Melone y le miró fijamente, oh no.

Melone estaba llorando.

—Es la verdad—el rubio se limpió las lágrimas—, quisiera que Baby Face encendiera…

Ghiaccio hizo unas señas con las manos.

—«Tenemos que intentarlo, maldición, Risotto realmente cree que podemos lograrlo».

—¿No lo entiendes, Ghiaccio?, está desesperado—le dijo Melone—, desde que entró aquí… perdió la cabeza.

—Es hora de aceptarlo—Illuso se levantó de la mesa—, nos pudriremos aquí.

Ghiaccio se mordió los labios y los miro con desesperación, quería gritarles que eran unos estúpidos, que realmente había una forma, pero no podía, su voz nunca saldría y el único que entendía sus señas era Melone.

Pero había una seña que Illuso podría entender perfectamente.

—¡HÁ! —respondió el pelinegro al ver que Ghiaccio le enseñaba el dedo de en medio—, casi pude escuchar tus insultos.

Ghiaccio gruñó e Illuso no le dijo nada.

Melone pegó diferentes adhesivos en la cara de Ghiaccio, algunos tenían forma de frutillas, otros de animales, todos coincidían en ser rosas y cursis.

—Así te ves más adorable—comentó el rubio con sorna, arrancó uno que no le gusto y Ghiaccio hizo una mueca.

—«Con cuidado».

—Perdona, verte sufrir es divertido—Melone sonrió, pero no duro mucho—, Ghiaccio, ¿irás a la biblioteca?

El mencionado asintió y Melone suspiro.

Ambos estaban en su celda, había un pequeño escritorio decorado por Melone, en el había diferentes tipos de adhesivos, libretas y lápices de mala calidad.

Ghiaccio estaba sentado en la silla que venía por default con cada celda y Melone estaba frente a él, sobre su silla de ruedas.

—¿De qué sirve, Ghiaccio? —Melone empezó a guardar sus pegatinas—, estoy seguro de que hasta el mismo Risotto ya lo reflexiono, es inútil.

Ghiaccio frunció el ceño y apretó con fuerza la muñeca de Melone, este gruñó.

—Eres tan terco—Melone sonrió con sorna, el peliazul le soltó.

—«¿Qué más puedo hacer?, ¿sentarme aquí hasta pudrirme?».

—Pues eso haré yo—Melone le sonrió con tristeza y Ghiaccio se mordió la lengua.

—«No quise decir eso».

—Yo sé que no…—Melone pegó una última calcomanía en la cara de Ghiaccio—, siento que yo sería de los más inútiles, digo, tendrían que cargarme por ahí y así, hasta Prosciutto se sostiene mejor.

—«Risotto encontrará la forma».

Melone desvió la mirada y observó la puerta de su celda.

—¿Prometes no abandonarme?

—«Lo prometo».

Melone sonrió y se acercó para abrazar a Ghiaccio.

Irían juntos a la biblioteca.