Hola a todos! No saben lo que feliz que me hace ver tantos reviews en un capítulo, la verdad hasta me asusta un poco y mis ojos se abren tanto porque no me la creo. Pero gracias a todos a todos por su tiempo, por leer mis historias, porque las letras nos unen donde quieran que estemos. Y sin más que decir… COMENZAMOS!
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Capítulo 3
Creando lazos
Nunca en su vida pensaron que tanto castigo fuese posible, aunque admitían que bien se lo tenían merecido. Las chicas eran como dos témpanos de hielo en su presencia, tan indiferentes y directas, el frio del polo no se comparaba al de ellas. Pero como aquellos dos gatos podían estar con sus chicas sin preocupaciones, ardiendo ante la llama del amor y obteniendo lo que no lograban conseguir en la semana con sus novias, pero solo unas horas a la semana, era una tortura. Por eso debían poner manos a las obras, no importando si Marinette incluso casi tira a Adrien por la ventana del quinto piso cuando quiso acorralarla en un pasillo intentando obligarla a que le escuchase o que Bridgette terminase por romper un maniquí con un golpe en clara amenaza para que Félix la dejara trabajar en paz… daban miedo pero no se rendirían.
Marinette ese día se veía un tanto molesta, había hablado con Alya para hacer una salida conjunta, hacía tiempo que no se reunían, un café y luego al cine para rematar con una cena, pero oh, cuán grande fue su sorpresa al saber que Adrien se había apuntado después de tanto tiempo. Al entrar a la universidad las salidas con Adrien se redujeron a nada, él siempre decía que no podía ir porque estaba ocupado y justo ahora iba a acompañarlos. No pudo evitar cierta molestia al recordar sus "citas dobles" con Alya y Nino, tenía que admitir que eran divertidas pero a veces Adrien la trataba de forma tan caballerosa, que cualquier chica se hubiese sentido encantada, pero a ella le amargaba. Incluso Alya parecía incomoda cuando Adrien le cedía el asiento, abría la puerta por ella o se ofrecía a cargar sus cosas. Y es que si este se iba a comportar así, ¿cómo no enamorarse de él? Sentía su corazón latir por él, pero las palabras de Adrien de que solo era su amiga la hacían regresar a la realidad de golpe, y lloraba, lloraba nuevamente por su terco corazón que quería seguir amando a Adrien. Fueron más salidas y el comportamiento despreocupado del rubio por sus sentimientos que poco a poco ese amor que tanto le dolía lo fue ahogando hasta volverlo una clara indiferencia, fue duro, pero lo logró. Y ahora después de años sin salir, se anotaba para una salida, aquello sería demasiado incomodo, si al menos Juliet fuera también pero iba a ir a un chequeo médico con Claude y después a cenar a casa de los Le Blanc. Suspiró frustrada. Ya le había dicho a Alya que iría antes de saber lo de Adrien y si no iba sabia la que se le venía con su amiga y quería permanecer con el pellejo intacto.
-¡Marinette!- quiso golpearse. Adrien venia tras de ella con una sonrisa de portada de revista, era una radiante sonrisa que antes la hubiese derretido, ahora solo quería borrarla de un golpe.
-Adrien, ¿se te ofrece algo?
-Solo quería confirma la salida de este fin de semana, ¿iras no es verdad?
-Tengo qué. Se lo prometí a Alya.
-Genial, si gustas el domingo puedo pasar a tu casa a recogerte, para reunirnos y...
-No te molestes, prefiero caminar y no está tan lejos el café.
-¿Estas segura?- ella asintió y Adrien intentó mantener su sonrisa.- Bueno entonces que da decidido, ya quiero reunirme con Alya y Nino, como los viejos tiem…- se mordió la lengua, no, no podía seguir por ese camino del pasado, y mucho menos cuando Marinette le amargaba cada salida. Al ver la expresión de Marinette supo que no debía seguir hablando de la salida, por lo que decidió mejor dejar el tema un momento.- Digo… mucho mejor que antes, bien, nos veremos después Marinette, recuerda que hay junta hoy. Ya tengo ganas de ver tus diseños.- dijo yéndose para después suspirar apenas doblar la esquina, sabía que sería difícil pero conseguiría que le amase de nuevo no importando que deba pegar pedazo a pedazo lo que destrozó en su corazón, haría lo que fuera por Marinette. Si Adrien hubiese volteado antes de dar vuelta a la esquina habría visto pánico en el rostro Marinette. La junta, se había olvidado de la junta.
-¡No puede ser!- dijo comenzando a correr.- Debo arreglar la carpeta ya, ¡AH! Todo por pensar en Adrien, ¡maldición!- se maldijo al dejar que el rubio volviese a entrar en sus pensamientos como antes, bueno, casi como antes, corrió como pudo a su taller para arreglar todo esperando que su mala suerte no le hiciese una mala pasada. Mientras Adrien dio otro suspiro yendo hacia una nueva sesión, recordó el sueño que tuvo esa mañana…
Estaba en la universidad, un día muy frío, podía sentir el peso de la responsabilidad que su padre había puesto en él cuando le dijo que sería bueno que estudiase la misma carrera que Félix, Adrien no estaba seguro qué quería hacer pero por el momento era mejor tener contento a su padre para que le siguiese soltando las cuerdas como a Félix.
-¡Adrien!- la voz de Nino le sacó una sonrisa.
-¡Hey! Nino. Tu presentación de anoche fue genial, ¿cuándo vuelves a tocar?
-Hasta final de mes, ya estoy preparando las mezclas.
-Es genial, podemos salir los cuatro, tú, yo, Alya y Marinette.- Nino siseó entre dientes.
-Bueno, Alya definitivamente saldría pero Marinette ha estado muy ocupada últimamente.
-¿En serio? Supongo que la escuela de modas la tendrá muy ocupada.
-No exactamente.- dijo Nino viéndose al incómodo.- Oh, mira allá va.- Adrien volteó a buscar a Marinette, se quedó embelesado al ver que llevaba el cabello suelto, Marinette estaba riendo, abrazando algunos cuadernos contra su pecho mientras el viento movía algunos mechones de su cabello y desacomodaba su bufanda, Adrien no pensó que en ese tiempo que no la había visto podría verla tan hermosa, ¿o es que acaso ya lo creía? Quiso acercarse, saludarla y decir su nombre pero otra persona que estaba en segundo plano en la visión del rubio apareció y acomodó la bufanda de Marinette, ella le sonrió y le dio un beso en la mejilla parándose de puntitas como recompensa.
-¿Quién es…?
-Es Nathaniel, ¿recuerdas? Hace un par de meses comenzaron a salir. Van muy en serio…
-Oh, pues… me alegro por Marinette.- intentó sonar feliz pero apenas y su voz reflejaba la emoción, ¿qué le pasaba?
-Sí, lo está, pero mira, si quieres podemos todos pasar un buen rato un día de estos y…
-Ya veremos Nino, bien, te veré después.
-¡Llámame mal amigo! ¡No te desaparezcas!- Adrien solo se rió al irse caminando, pensando que le vendría bien comprar algo caliente para pasar el frío porque de repente había sentido un frío y molestia inexplicable en su pecho, no lo podía entender…
Adrien suspiró, era un idiota consumado, y después de eso dejó de ver a Marinette. Merecía que le golpeasen, para ver si su cabeza funcionaba correctamente. Mientras caminaba con ideas pesimistas Natalie se le acercó de repente.
-Adrien tu padre te espera en su oficina.- Adrien le miró con una ceja arqueada.
-¿Sabes por qué, Natalie?
-Solo dijo que necesitaba hablar contigo y con Félix.- Adrien tragó grueso, si los mandaba a los dos no significaba nada bueno.
Cada vez que Bridgette llegaba a su lugar de trabajo sentía alivio, y es que desde hacía tiempo sentía que veía a Félix más que de costumbre. Estaba cerca de la cafetería cuando era su hora de comida, cuando debía de recoger un pedido, o cuando iba de salida, no hablaban, simples saludos fríos y cortantes por su parte. No quería involucrarse con el Agreste, pero dentro de poco tendría una junta donde lo vería por largas horas donde discutirían por los modelos a elegir esa temporada, de solo recordarlo le hacía doler el estómago. En gran parte de las juntas pasadas, Félix parecía desprestigiar sus modelos y las miradas de los otros diseñadores eran de burla total, pero cuando estaba Gabriel Agreste presente sentía que podía relajarse ya que como su aprendiz estaba bien cubierta, y aunque le hiciese una o dos críticas directas eran bien recibidas porque no tenían ese tono despreciativo que escuchaba hacia sus diseños.
-Bridgette, ¿puedes llevar estos diseños a la oficina del señor Agreste hijo?- le pidió una compañera.
-Estoy ocupada.
-Vamos, ya casi terminas.- Bridgette suspiró pesadamente, la chica le había hecho el mismo favor hace un tiempo, no quería quedar mal por sus problemas con Félix.
-Bien, voy enseguida.
-Gracias Brid.- dijo su compañera y Bridgette asintió. Tomó la carpeta dirigiéndose hacia la oficina de Félix, no estaba la secretaria para anunciarla, así que se mentalizó antes de entrar y tocar la puerta.
-Adelante.- cuando entró, Félix cerró con rapidez una agenda de cuero y la miró como si nada.- Bridgette, ¿en qué te puedo ayudar?
-Vine a dejar la carpeta de una compañera para la junta.
-Entiendo...- Félix la tomó y por un segundo sus dedos se rozaron causando al rubio una placentera sensación que invadió por completo su brazo.
-Con permiso.- se dio la media vuelta pero casi salta del susto al escuchar el tono fuerte con que le habló.
-¡Bridgette!- ella le miró como espantada por el grito y Félix tuvo que controlarse.- Yo... he visto ya tus diseños. Felicidades, son muy buenos, seguro los aprueban.- la mirada de Bridgette se transformó en una de incredulidad como si frente a ella estuviese un alienígena y no Félix Agreste, por un momento le pareció verlo de piel verde, cara ovalada y grandes ojos negros.- ¿Bridgette?
-Eh, ah... esto... gracias señor. Le agradezco mucho.- respondió de forma autónoma.
-No lo hagas. Te mereces eso y más.- Bridgette comenzó a sentirse incomoda.
-Oh... gracias. Yo...debo volver, con permiso.- Bridgette salió a toda prisa, eso había sido extraño, pensó en varias opciones, drogas, alcohol, alucinógenos... ¿abducciones? De solo imaginar esta última parecía hasta la más viable de todas. Mientras que dentro de la oficina Félix se recostó en su asiento y se frotó el puente de la nariz antes de suspirar.
-Al menos no me gritó.- pensó que no había salido tan mal, ya no le miró de forma fría pero le miró como si le hubiese salido una segunda cabeza. Bufo exasperado, era patético, no sabía que decir cuando estaba cerca y ese momento fue... ¡patético! Le daban ganas de agarrarse el cabello y jalarlo desesperado. Suspiró fuerte y pensó en el sueño que tuvo anoche.
La universidad no era el reto que pensó, tal vez los años de estar siendo educado por maestros privados lo prepararon mejor de lo esperado al comenzar su carrera. Ahora disfrutaba de una hora libre entre clases en la biblioteca, el lugar tenía grandes ventanales y gustaba de ver de vez en cuando el exterior. De repente algo captó su atención, reconocería ese mechón rebelde donde fuera, era Bridgette que caminaba con un gran bolso y con los ojos dibujando en su libreta que en el camino. Curiosamente le dio gracia ver a la chica después de tanto tiempo, no extrañaba los constantes acosos, pero se sentía extraño al recordar su constante presencia que ahora parecía la de un fantasma. Y de solo recordar la confesión que le dio en último curso era algo que lo descolocaba aun al recordarlo. De repente la chica tropieza, él por reflejo se levantó de su asiento pero se quedó quieto al ver que otros brazos fueron quienes la atraparon, su compañero Claude Le Blanc la volvió a enderezar usando su fuerza para elevarla un poco como si no pesara nada, Bridgette hizo un mohín por algo que dijo y después con una sonrisa le tomó del cuello de la camisa y lo agachó a su altura, Félix abrió los ojos más al ver un beso entre esos dos… ¿estaba de broma? Casi quiso reírse de no ser por la amarga bilis que se instaló en su estómago. ¿Qué pasó con la chica que le juraba amor eterno? ¿Con la que siempre decía que le iba a amar y a esperar? Era una hipócrita, tal y como todas las mujeres. Chasqueó la lengua y miró con odio a la chica que se transformó en una decepción.
-¿Dónde estaba el amor que tanto me profesabas?
Félix frunció el ceño, Adrien tenía razón, era un inmaduro. ¿Cómo podía pensar que ella le esperaría o amaría después de que la rechazó? Era imposible, nadie en su sano juicio o no importando lo buena que fuera esperaría a un amor mal correspondido, y todo ese odio y rencor lo llevó a esa situación. ¡Bravo! Quiso aplaudirse él mismo con todo el sarcasmo posible. De repente alguien toca a la puerta.
-Adelante.- cuando pasó Natalie se levantó de la silla.- Si mi padre quiere saber aún falta otras carpetas por entregar.
-No es por eso. Su padre quiere verlo señor.- Félix arqueó la ceja.
-Entiendo. Iré de inmediato Natalie. Gracias.- ella se fue y al cerrar la puerta Félix frunció el ceño, algo había pasado o eso creía para que su padre lo llamase sin algún mensaje de por medio. Aquello era muy raro.
Al llegar a la puerta de la oficina principal sintió un escalofrío. No es que Adrien temiera de su padre, esa faceta de su vida terminó hace tiempo atrás, pero definitivamente ese hombre le inspiraba una mezcla de sentimientos que le eran confusos. Las puertas del ascensor tras de él se abrieron y ve a un sorprendido Félix al verle.
-¿Adrien?
-Hola Félix. Te estaba esperando.- Félix suspiró y avanzó a la recepción donde Natalie ya les estaba esperando.
-El señor Agreste les espera.- ambos se miraron entre sí unos segundos antes de abrir las puertas de roble solido que insonorizaban lo que se discutía dentro de ese lugar. Al ingresar vieron a su padre de espaldas mirando por el gran ventanal que daba vista hacia la hermosa ciudad.
-Siéntense.- su voz sonó a una orden y ambos confundidos obedecieron, hubo un silencio incomodo entre los tres Agreste hasta que Félix harto decide romper con él.
-¿Para qué nos llamaste padre?
-Me entere de algo curioso esta mañana.- paseó hacia una esquina de la ventana sin mirar a sus hijos.- Mientras trabajaba con la señorita Bridgette en un nuevo diseño, me preguntó sobre si había una forma de salir de la empresa sin incumplir con los 18 meses reglamentarios por contrato.- ambos tragaron duro. Su padre voltea a verles, la mirada de Gabriel Agreste era la misma, fría, penetrante y con el ceño ligeramente fruncido, pero al ver esas arrugas de sus ojos ocultas por sus gafas más marcadas, era hora de correr.- Fue una sorpresa enterarme que quiere renunciar.
-La verdad padre solo fue una estrategia para la permanencia de las Dupain-Cheng en la empresa.- dijo Félix como si hablase del clima y Adrien se mantuvo sereno aunque por dentro sabía que estaban tratando con un material altamente peligroso y explosivo.
-Su permanencia.- repitió Gabriel.- Entonces me estás diciendo que dos de nuestras mejores diseñadoras, una de ellas mi mejor aprendiz y la otra próxima a serlo, ¿quieren renunciar?- su voz se volvió más gélida al saber que no era una sino ambas hermanas, pero ambos hermanos parecían imperturbables aunque temerosos con que su padre dejase marchar a las hermanas.
-He intentado que no sea así. Como tú dices son las mejores y por ello fue que les dije acerca de ese periodo de tiempo para así tener oportunidad de convencerlas de quedarse.
-Y supongo que sus motivos personales no tienen nada que ver.- ligeramente ambos se tensaron. Adrien esta vez fue quien habló.
-Es verdad que las conocemos desde hace años, pero también somos profesionales, no involucramos los asuntos personales en el trabajo.
-Ni amoroso.- siseó Gabriel y vio a sus hijos con un claro ceño fruncido.- No crean que no estoy enterado de la vida de mis empleados, ni de ustedes que son mis propios hijos. Pero ahora me doy cuenta que es mi culpa, por no haberlos educado bien para tratar a las mujeres.
-No te entendemos padre.- dijo Adrien y Gabriel lo fulminó primero a él con la mirada.
-Vaya que sí. Es obvia desde el principio la aversión de la joven Dupain-Cheng hacia ti. Y tú ni siquiera pudiste verlo y lo de la fiesta fue un espectáculo degradante de ver claramente quien fue la culpable de aquel espectáculo.- Adrien tragó saliva y Gabriel dirigió su mirada a su hijo mayor.- Y tú Félix, pensé al menos haberte educado bien para saber cómo tratar a una mujer pero veo que estás peor que Adrien. Horas extras, cansancio extremo, y lo de la fiesta fue vergonzoso pero no para mi aprendiz, de que me entere que casi no va a la fiesta que YO le invite con su hermana. Ambos me desilusionan.- Gabriel se sentó frente a ellos.- A partir de ahora espero ver cambios al trato para con ellas.
-Ya lo hemos hecho. Hemos tomado medidas para que olviden la idea de renunciar.
-Perfecto. Porque quiero que hagan lo que sea y lo repito lo-que-sea, para que se queden, no importa el medio. No me importa si tienen que ofrecerle más dinero, o hasta su propio taller. Ni siquiera que hasta se tengan que casar con ellas, pero que no renuncien ¿está claro?- ambos jóvenes lo miraron con ojos como de plato pasando del respeto y miedo que sentían hasta el asombro, Adrien sonrió ampliamente y se levantó del asiento con nuevos ánimos.
-Como desees padre.
-Bien. Los veré en la junta de hoy. Pueden retirarse.- dijo escupiendo las palabras aun molesto. Cuando se fueron Adrien tenía una sonrisa boba en su rostro, su padre les había dado carta blanca en hacer lo que fuera con esas chicas. Casar, esa palabra hizo que Adrien se imaginara a su dulce Marinette sonreír dándole los buenos días en su cama, verla en la cocina, duchándose juntos, bromear y hablar como una linda pareja y dormir juntos. Félix fácilmente adivinó las ideas de su hermanito al verle la cara.
-Quita esa cara, me asustas.
-Pero Félix, ¿escuchaste? Padre nos dio permiso hasta de casarnos con ellas. ¡No lo puedo creer!
-Lo sé. Pero se realista. El verdadero problema no es nuestro padre. Son ellas...
-¡No me importa! Haré que mi princesa se vuelva a enamorar de mí. Además, el nombre de Marinette Agreste suena purrfecto. Nos vemos.- dijo yéndose con una enorme sonrisa mientras Félix suspiraba.
La junta comenzó a la hora estimada, Marinette llegó justo a la hora con una carpeta llena de papeles en mano, en silencio Bridgette le preguntó si estaba bien y Marinette alzó el pulgar para decirle que no había problema. La junta se trataba de los colores y tendencias de temporada, los diseños aprobados y de posibles sugerencias. El señor Agreste solo intervenía cuando lo creyera absolutamente necesario. Y llegó el momento de presentar los diseños aprobados.
-Señorita Gignat, ¿hizo algún cambio en el diseño?- preguntó Gabriel que observó el diseño distinto a como lo aprobó.
-Sí señor.
-¿Me puede explicar su diseño?
-Pensaba en un estilo retro más moderno, por eso a la blusa agregué los holanes y cambié la dirección de terminación de la típica recta a una en diagonal.- Gabriel suspiró.
-Su diseño se encontraba correcto al aprobarse, este modelo no. Estamos en una temporada de calor, este diseño es un desperdicio de tela y el corte diagonal no sirve si la tela es de tamaño fijo, solo si es corta o larga, ¿es que no le enseñaron el sentido de la estética antes de graduarse?- la joven enrojeció, su intento de parecer original y ganarse algo de admiración del señor Agreste se fue al drenaje.- Sigamos con los demás.- los siguientes diseños fueron estudiados y hubo una que otra crítica pero nada tan duro como la primera. Al llegar el diseño de Marinette mostraba un vestido e verano algo bolsón color naranja y tuvo que explicar su diseño.
-Hemos visto que ciertas tendencias han vuelto y elegí modernizar este diseño para comodidad de las mujeres, ya que no a muchas les gusta sentir las prendas pegadas al cuerpo por el sudor. No solo es fresco sino que moldea la forma del busto y piensa en la comodidad del cliente.
-Muy bien pensado.- dijo Gabriel con una leve sonrisa.- Es una excelente propuesta. Aprobado.- todos miraron a la Dupain más joven tomar asiento. Aunque el diseño parecía sencillo no lo era, algunos tomaron nota en intentar recordar ciertos puntos y otros sentían envidia porque el diseño se ganó la aprobación directa del señor Agreste.- Muy bien, siguiente.- dijo sabiendo que el siguiente diseño era de su aprendiz que bien sabia era la envidia de todos, estaba más que enterado quienes eran los que, en dado caso hicieran algo que perjudicara la línea o a su aprendiz rodarían cabezas. El dibujo se mostró, era otro vestido, la parte de arriba era algo holgada de color negra pero la falda se ajustaba a la cintura y caía hasta por encima de las rodillas simulando una falda verde claro.- ¿Podría explicarnos el diseño?
-Sí, señor. Como dijo mi hermana hay ciertos estilos que están regresando, por ello adopté como ella un estilo más libre aunque mi diseño se ajusta a la cintura ya que aunque busquen las mujeres más libertad también buscan verse bien y destacar su figura. El efecto de la caída haría parecer que la mujer es más delgada y estilizada.- algunos sintieron la envidia corroerle pero de inmediato todas las miradas fueron a Félix, sabían que él no tenía reparo en criticar abiertamente a la chica, pero esta vez se mantuvo callado, cosa que sorprendió a más de uno.
-Una pieza muy bien pensada y de gran variedad de colores que podríamos combinar. Aprobado.- dijo el señor Agreste sin agregar más. Ahora, ¿alguien tiene alguna sugerencia de posibles proyectos?
-Nosotras tenemos una sugerencia.- dijo Bridgette con una sonrisa igual a la de Marinette. El señor Agreste hizo un movimiento de cabeza para que hablaran. Marinette fue la primera.
-Queremos sugerir una línea de ropa para mujeres embarazadas.- se escucharon algunos cuchicheos pero Marinette siguió.- Hemos investigado y no es un mercado muy explotado.- Bridgette siguió con la explicación.
-Y hablamos por experiencia que realmente urge que alguien explote ese terreno.- Félix abrió los ojos más de lo usual, ¿cómo que por experiencia? Estuvo a punto de gritar la pregunta pero se mordió la lengua.
-¿Que quieren decir?- preguntó el señor Gabriel dándose cuenta de la reacción de su primogénito. Marinette continuó con la explicación.
-Tenemos una amiga que está embarazada.- Félix se relajó al instante.- Y le es muy difícil encontrar ropa que le guste.
-Mucha de la ropa de maternidad es demasiado simple y convencional, o a veces poco imaginativa.- dijo Bridgette.- Y creemos que una mujer que muestra el milagro de la vida debe verse igual de hermosa en cualquier momento o situación.
-Podría funcionar.- dijo Félix en el sentido comercial.- Y es verdad que no es un campo muy explorado.- el señor Agreste lo pensó.
-Discutiremos este y otros temas en la próxima junta, pero si tienen diseños me gustaría verlos.- ambas hermanas asintieron felices.
-Así será señor.- contestó Bridgette.
-Bien, hemos terminado.- al terminar ya era muy tarde, todos estaban cansados y querían recoger sus cosas e irse a casa.- Señoritas aguarden.- ambas hermanas voltearon al escuchar la voz del señor Agreste.
-¿Pasa algo señor?- preguntó la menor de las hermanas.
-Me gustaría seguir hablando de su propuesta.- ambas hermanas se miraron con una sonrisa.- Ya es muy tarde y todos estamos cansados, hablemos de esto fuera, ¿qué dicen?- ambas sabían lo que eso significaba, les estaba invitando a cenar el genio de Gabriel Agreste para discutir sus ideas.
-¡Claro señor!- contestó claramente emocionada Bridgette.
-Perfecto. Pueden adelantarse, enseguida me reuniré con ustedes.
-Por supuesto señor.- dijo Marinette y ambas chicas se fueron más que emocionadas. Gabriel suspira y al voltear ve a Félix saliendo de la sala de juntas.
-¿Pasa algo padre?
-Necesito que tú y Adrien cumplan con un compromiso, me ha surgido algo de repente.
-¿De qué se trata?
-Una cena. Y no se puede cancelar.
-¿Es con algún inversionista?
-En realidad es con las hermanas Dupain-Cheng.- dijo notando un leve signo de sorpresa en su rostro.- Estoy muy interesado en su propuesta, ¿podrías discutir esto con ambas? Y que Adrien te acompañe para no dejar sola a la otra hermana.
-Entendido.- dijo con su típico tono neutral aunque por dentro Félix no paraba de gritar por aquel milagro.
-Bien, y de paso arreglen que esa idea de renuncia quede en el olvido. Si no me veré pensando qué hacer con ustedes.- dijo en un claro tono de amenaza antes de tomar la carpeta de manos de su hijo e irse. Natalie siguió al señor Agreste y entraron al elevador
-Fue un gesto muy noble de su parte señor.- dijo Natalie y Gabriel suspiró.
-Ya estoy demasiado viejo para esto...
Félix sabía que esa oportunidad no podía dejarla pasar, mandó un mensaje a Adrien que de inmediato contestó. Al bajar hacia el vestíbulo vio a Adrien llegar casi al mismo tiempo y ambos hermanos se dirigieron hacia las hermanas que seguían hablando y riendo.
-Buenas noches.- saludó Adrien y al voltear la sonrisa de ambas desapareció.
-Buenas noches.- contestó Marinette en un tono neutral.- Que sorpresa verles.
-Sentimos la demora, pero ya podemos irnos.- dijo Félix y ambas hermanas se miraron una a la otra. Siendo Bridgette quien se atrevió a preguntar.
- Perdón pero, ¿y el señor Agreste?
-Mi padre tuvo un imprevisto y pidió que discutiéramos esta noche su propuesta. No sería de caballeros dejarlas plantadas.- algo parecido a la decepción apareció en el rostro de las hermanas y resignadas les siguieron al auto anticipando en sus cabezas que esa noche sería un desastre.
Al llegar al elegante restaurante solo tuvieron que decir sus nombres y el encargado les dio una mesa de cuatro, el apellido Agreste era bien conocido y apenas pidieron los alimentos se había posado un silencio incomodo entre los cuatro. Adrien fue quien decidió romper el silencio.
-Y... escuche sobre su propuesta para abrir una línea para mujeres embarazadas. ¿De dónde salió la inspiración?
-De Juliet.- respondió Marinette.- Está embarazada y nosotras hemos hecho su ropa debido a que las prendas no tiene n cierta estética o comodidad.
-Oh vaya, hace mucho que no la veo ni a ella ni a Claude, creo que es desde... la boda. – se dio cuenta Adrien sintiéndose apenado. La verdad es que él y Juliet habían sido buenos compañeros en el instituto pero después perdió mucha comunicación con ella así como con los demás a excepción de Nino.
-Vaya, casi un año sin verlos.- dijo Marinette mirándole como si le acusara de ser mal amigo por no intentar visitarles.
-S-Sí, es que he estado ocupado...
-Yo sí he visto a Claude.- dijo Félix como si nada y Adrien casi deseó patearle bajo la mesa por dejarlo mal parado.- Tiene un buen estilo arquitectónico y he escuchado cosas buenas de él.
-Es un gran arquitecto.- dijo Bridgette con un tono neutro, tal y como el de Félix.- Pronto será muy reconocido.- Félix ahora supo lo que sentía la gente cuando hablaban con él.
-Sí, volviendo a la línea de ropa.- la plática se volvió monótona y de vez en cuando las hermanas reaccionaban cuando hablaban de los diseños. Adrien sentía que Marinette le apuñalaba con la mirada cuando no estaba sobre su plato y Félix notaba la gran indiferencia de Bridgette.
-Si me permiten...- dijo Adrien ocultando su nerviosismo.- Voy al baño.
-Voy contigo.- dijo Félix que miraba de reojo a Bridgette que picaba su comida.
-Propio.- contestó Bridgette sin dirigirle la mirada. Ambos Agreste se marcharon y al entrar a los baños Adrien gritó frustrado.
-¡No puedo más! Quiero tomarla entre mis brazos y besarla para que sepa que la adoro y me mire como siempre lo hace.
-Te entiendo pero debemos ser pacientes. Debe haber una forma en la cual puedan perdonarnos y abrirse un poco a nosotros.
-He aquí el dilema, ¿cómo deshacer años de estupidez y desamor?- ambos suspiraron al mismo tiempo, necesitaban un milagro, mientras que fuera las hermanas suspiraron igual.
-Brid...
-¿Sí, Mari?
-Ya quiero volver a casa.
-Te entiendo, no estoy para pedir postre con ellos dos.
-Creo que podríamos dar por finalizada la noche.
-Estoy de acuerdo.- dijeron ambas, estaban cansadas tanto mental como emocionalmente, y solo querían llegar y poder descansar, pero el destino juega de formas muy misteriosas.
-Vaya, vaya, pero si tenemos aquí a las Dupain-Cheng.- Marinette intentó no hacer una mueca al escuchar la voz de Chloe.
-Hola Chloe, es una sorpresa verte.- dijo Marinette intentando no ser grosera, no diría que era un placer verlas, no podía mentir tan descaradamente.
-¿Pero qué hacen las hijas de panadero aquí? ¿No saben que este lugar no es para gente como ustedes?- dijo Claudia y Bridgette intentaba evitar una escena mientras agarraba un poco de la pasta que pidió.
-Podemos darnos estos gustos. Después de todo trabajamos para la marca Gabriel.- y era cierto que sus sueldos no eran una miseria, pero pareciera que las Bourgeois ignoraban aquello.
-¿Y qué hacían con Adrien y Félix?- pregunto Chloe haciendo una mueca.
-Negocios Chloe, simples negocios.- respondió Marinette picando un poco de ensalada antes de llevárselo a la boca como su hermana, que intentaba ignorar a las Bourgeois esperando a que se fueran, pero estas parecía que no lo harían.
-Parece ser que no entendieron la última vez queridas.- dijo Claudia con una sonrisa burlona.- Aléjense de ellos. Gente de su clase ni siquiera debería trabajar o respirar cerca de ellos.- las Bourgeois se rieron como si hubiesen contado un buen chiste, harta Marinette dejó el tenedor a un lado a riesgo de clavarlo en el ojo de su némesis. Al notar que llamaban la atención se acomodó en la silla y se cruzó de piernas en un esfuerzo por no caer en sus provocaciones.
-Hablan de la panadería como cualquier cosa cuando es por mucho la mejor panadería de todo Paris, y eso no lo pueden negar ya que hasta el Grand Paris ha hecho pedidos a la panadería en cada evento social que realizan. Pero podríamos llegar a cancelar futuros pedidos si no están satisfechas con el trabajo. Además si para ser de su clase debo ser una perra egoísta y malagradecida creo que prefiero seguir siendo la hija de unos humildes panaderos.- Bridgette sonrió orgullosa a su hermana al ver las caras de las Bourgeois que poco a poco sus mejillas se encendían.
-Maldita zorra.- Claudia levantó su mano para abofetear a Marinette pero Bridgette la detuvo, Claudia intento zafarse del agarre pero no podía.
-Te recuerdo que soy más fuerte de lo que aparento Claudia, así que si tu hermanita y tú no se van y nos dejan tranquilas de una vez me veré en la necesidad de recordarte el ojo morado de ultimo año.- le soltó con brusquedad y Claudia apenas retrocedió adolorida. Las Dupain se sentaron aparentando calma e ignorándolas por completo, cosa que solo hizo enfurecer más a las harpías que a la primera que pasó un camarero con dos platos en charola ellas los tomaron y a punto de tirárselos encima a las Dupain-Cheng que no previeron aquello a tiempo que escucharon los tardados reclamos del mesero, pero las Bourgeois soltaron los platos al suelo al sentir sobre ellas como eran bañadas en una espesa salsa cada una, cosa que sorprendió a las Dupain-Cheng que miraron con la boca abierta lo ocurrido. Atrás de las brujas estaban los Agreste con una salsera colgando de sus dedos y cada uno más serio de lo de costumbre.
-A-Adri-choo...
-Mejor no digas Chloe, he sido demasiado ciego pero ya no más. Así que discúlpate con Marinette y váyanse.
-¿Qué?- Chloe no daba crédito a aquello, y mucho menos a disculparse con su enemiga.
-Ya escucharon, ambas.- dijo Félix que tenía un profundo ceño fruncido.- No están sordas así que discúlpense y lárguense de aquí con la poca dignidad que apenas tienen.- Claudia rechinó los dientes al escuchar aquello, miró con odio a Bridgette que salió de su ensimismamiento.
-¡Ni loca! Ya pagarán por esto Félix, tú y tu hermano.- gritó y después tomó del brazo a Chloe que al fin reaccionó. Ambas era un espectáculo curioso de ver llenas de salsa. Al ver aquello Adrien negó con la cabeza y Félix suspiró molesto, aun ante la mirada atónita de las hermanas se disculparon con los camareros y estos empezaron a limpiar. Cuando al fin la mirada de los Agreste se enfocó en ambas, ellas reaccionaron al ver que algo parecía haber cambiado en los ojos de los rubios.
-Sentimos mucho esto.- dijo Adrien apenado aunque nada arrepentido por la situación, ellos no dejarían que pasaran por otra humillación otra vez si pudiesen evitarlo.
-Podemos dar por concluida la cena si gustan. Las podemos llevar a su casa.- dijo Félix tratando de no verse tan decepcionado por esa noche. Ambas hermanas se vieron un momento y asintieron. Marinette sonrió levemente.
-En realidad esperábamos poder tomar el postre.- los Agreste se sorprendieron de ello pero no refutaron y se sentaron con aparente calma cuando en realidad estaban emocionados por aquel increíble avance.
-Bueno, sigamos discutiendo las ideas que tenemos.- dijo Bridgette cuyo tono de voz ya no era tan frio o serio y Félix asintió intentando no sonreír.
-Por supuesto, pero pidamos primero el postre.- ella asintió con una leve sonrisa, cosa que le gustó al mayor. Mientras Adrien de repente vio que Marinette ponía frente de él su celular con una foto en ella.
-Oh cielos...- sonrió al ver que era una foto reciente de Juliet.- ¿Pero de cuanto está embarazada?
-Ya va a cumplir los cinco meses.
-¿Solo cinco?
-Tiene mellizos. Es por eso que se ve así.
-Ya veo...- en verdad se sintió un mal amigo.- Creo que les debo una disculpa.- Marinette asintió.
-Estoy segura que será sincera.- contestó y miró el menú de postres, Adrien casi saca a relucir sus dientes en una amplia sonrisa pero se controló al igual que su hermano. La cena fue un tanto callada, pero de alguna forma la incomodidad había disminuido casi en su totalidad, y al dejar a las chicas en su casa ellas les agradecieron por la cena, sin ningún tipo de odio o frialdad en su voz, el tempano se había derretido un poco y los Agreste podían celebrar aquel pequeño triunfo, sabían que todavía no habían sido del todo personados, pero era un inicio para aquel camino al perdón por el que no iban a flaquear, al contrario. Adrien comenzó a reírse ante la mirada extrañada de su hermano.
-¿Tan feliz estas?
-Como no tienes idea pero no me rio por eso.
-Entonces ¿de qué?
-De que es la primera vez que estoy feliz de que Chloe apareciera.- Félix lo entendió y sonrió, de no ser porque Claudia era detestable hasta él le daría las gracias.
-Algo ha cambiado.- dijo Juliet que veía a las dos chicas, las tres estaban en un pequeño restaurante comiendo su almuerzo. Marinette le miró curiosa.
-¿Qué cosa?
-Ustedes. Normalmente parecen estresadas pero ahora están muy tranquilas.
-Bueno es que creo que hemos pasado página con Adrien y Félix.
-¿Pasado página?
-Hemos hecho las paces.- dijo Bridgette dando sorbos a su limonada.
-Oh, cielos me alegro por ustedes. ¿Y cómo la llevan?- Bridgette sonríe, era una sonrisa que revelaba la tranquilidad que hacía mucho no tenía en su trabajo.
-Muy bien, Félix al fin parece haber madurado, si cometo errores no me humilla o me hace menos frente a otros, tampoco me ha vuelto a pedir repetir diseños, y solo me quedo tarde para cuando debo completar ciertas tareas. Incluso ha tenido la amabilidad de llevarme a casa una vez, ahora el me riñe por quedarme tiempo extra.- Juliet le dio una mordida a su hamburguesa y después de tragar vio a Marinette que estaba mordiendo una rica pierna de pollo.
-¿Y cómo van las cosas con Adrien?- Marinette sonrió y se limpió los labios antes de hablar.
-Debo admitir que es bastante agradable hablar con Adrien sin rencores de por medio. No puedo decir aun que somos amigos pero creo que podríamos volver a hacerlo con el tiempo.- Juliet sonríe a ambas ampliamente.
-Estoy tan felices por ustedes. No mucha gente busca hacer el cambio necesario y ahora que ellos y ustedes han cambiado pueden salir adelante. ¿Y que hay sobre sus gatos?- fue en ese momento que las hermanas se miraron y Bridgette suspiró.
-Bueno es extraño. Hace tiempo nos pedían quitarnos las máscaras y ahora cada vez que tocamos el tema parece ser que están un poco a la defensiva...
-O nos hacen el amor hasta que olvidemos quienes somos.- Juliet borró su sonrisa, arqueó la ceja y se llevó a la boca un par de papas fritas.
-Oh ya veo... Tal vez ellos están ahora nerviosos por el gran paso que significa aquello. Es diferente verse con una máscara a sin ella. Yo tuve un poco de problemas.- dijo riendo para después beber algo de su zumo de naranja.
-¿Y Claude como lo tomó?- preguntó Bridgette.
-Lo aceptó enseguida pero esa es otra historia. Pero como dije, cada cual es diferente. Solo denles tiempo y verán que sus nervios desaparecerán.- las hermanas se sintieron mejor al escuchar eso. Marinette tomó las manos de su amiga.
-Muchas gracias Juliet. No sabes lo que nos has ayudado.
-De nada y gracias por los regalos, mis pequeños Alain y Lys se verán adorables.- dijo por una bolsa que tenía a lado suyo.- Oh y denle las gracias a Adrien y Félix también.
-/¿A Adrien y Félix?/- preguntaron las dos la vez.
-Sí. Adrien nos envió dos grandes osos de peluche y mantitas, mientras que Félix envió sonajeros y pañales. Díganles que cuando quieran pueden pasarse a nuestra casa, por supuesto que primero llamen.- ambas hermanas sonrieron enternecidas por aquellos gestos y asintieron.
-Así lo haremos.- dijo Bridgette que miró la hora en su reloj de pulsera.- Oh, ya debemos irnos. ¿Te acompañamos de regreso Juliet?
-Gracias pero voy a esperar a Nath en la librería de por aquí. Vamos a ir al barrio latino a ver su nuevo estudio y a comer unos tacos.
-Pero si acabas de comer.- dijo Marinette sorprendida y Juliet se ríe.
-Si pero el caminar hacia allá me hará bajar un poco la comida y nos hemos quedado con hambre. Así que las veo luego.- las hermanas se despidieron de su amiga, ambas con una sonrisa. Sabían que tendrían que agradecer a ambos Agreste por aquellos regalos pero ya no les molestaba verlos, y menos después de tal dulce gesto. No eran amigos, pero estaban en un intermedio, bueno, fuese como fuese podrían seguir viéndose más y tal vez pronto volviesen construir nuevos lazos para ellos.
….
Y… espero les haya gustado, solo para aclarar, Claude tiene la misma edad que Bridgette y Félix, o sea que es mayor que Juliet por un par de años. Y bueno, por favor, nada de tomatazos, el próximo capítulo habrá romance, celos, algo de humor y lágrimas, o sea de todo un poco. Gracias a todos por acompañarme en esta historia corta. Dejen review, una bebida fresca para el calor, y sin más que decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
Respuestas:
Hama431: Oh well, you will see on the next chapter a little of jealousy, and thank you.
Paola di Rocanera, SAMP, darkdan-sama, laurenlm, linitha, mengy, SirenitaElsa, genesita, Hinaru, Gues : Cuánto odio hacia los rubios, pero también entiéndanlos… son idiotas, y creo que los pequeños flashback justifican un poco su idiotez… que va eso los hace más idiotas. Pero como quiera no los maten, sino no habría protagonistas.
Nanami Otaku 20: Vaya, muchas gracias, eres muy amable y espero que los siguientes capítulos te gusten.
Ladyaqua198: Pues la tienen difícil y todavía les falta cometer una estupidez más grande, ups, spoiler…
Deidydbz, Sol, Candela, baldurprime, Guest 2, Tarah Zen:Muchas gracias por sus reviews, sos geniales XD
Solitario196: Gracias y falta dar el golpe crítico. XD
Rose of Dark: En Luna de Sangre si estaban bien justificados, aquí no tanto pero hacen lo posible XD
Jinzo77: Viejo, solo por ti, daré un anuncio en el quinto capítulo, Gracias por querer tanto a mis OC´S TwT
X29: La verdad los kwamis no intervendrán mucho, son solo personajes secundarios que veremos de vez en cuando. Y sí, los Agreste tienen tarea por hacer aún.
