Peter suspiró. Ya llevaban más de cinco minutos en la entrada de la mansión Petrelli y ni él ni Claire, se habían atrevido a decir nada en todo el rato. Ambos querían terminar con aquello de una vez y contarle de una vez por todas a Nathan su relación. Sin embargo, temían como fuera a reaccionar.
"Supongo que tendremos que hacer esto tarde o temprano." Claire no había soltado su mano en ningún momento y tras escuchar aquellas palabras la apretó todavía con más fuerza. "Sobretodo si vamos estar todos los días juntos en la escuela."
"Sería un poco violento si no se lo dijéramos." Dijo Claire, casi como si fuera una reflexión para si misma. Peter la miró y comenzó a reír. "¿Qué pasa?"
"Nathan va a matarnos, le conozco demasiado y se que no va tomarse lo nuestro muy bien." Claire se abrazó a él. "De todas formas, tenemos que quitarnos este peso de encima de una vez, antes de que se entere por otras fuentes."
Peter se decidió por fin a dar un paso adelante y llamó al timbre, sin pensar dos veces en ello, sin calcular los pros y los contras que todo aquello les pudiera traer, simplemente terminó por hacerlo, teniendo a Claire todavía abrazada a él.
Unos pocos segundos más tarde, la puerta fue abierta por una de las trabajadoras de la casa, que les dijo que Nathan estaba en su despacho trabajando. Ambos, entraron por fin y fueron hasta donde estaba Nathan.
Llamar a la puerta fue casi una misión imposible, pues a partir de ese momento, ya no habría marcha atrás para lo que iban a hacer. "Adelante." La voz de Nathan sonó desde el interior serena, igual que siempre, aunque Peter estaba seguro que aquella tranquilidad, desaparecería muy pronto.
"Peter, Claire, ya veo que os habéis encontrado por el camino." Los recién llegados se miraron mutuamente al escuchar aquello y Peter se dio cuenta que Claire se había ruborizado. "Bueno, me alegro que hayáis venido, tengo muchas cosas que contaros sobre la escuela."
"Nosotros también tenemos algo que decirte a ti." Al ser interrumpido por Peter, Nathan se fijó en que su hermano parecía tenso, como si le estuviera ocultando el mayor secreto de toda su vida, incluso más importante que sus poderes.
"Muy bien, os escucho, pero sabed que lo que os tengo preparado es algo grande." Ahora que escuchaba hablar a su hermano mayor, Peter casi se estaba arrepintiendo de la bomba que estaba a punto de soltarle, pues lo veía tan emocionado con el proyecto de la escuela, tan metido en el asunto, que temía que después de aquello, se echara para atrás.
"Nathan, no se como decirte esto porque tampoco se como te lo vas tomar." Peter dio un paso hacia la mesa, mientras Nathan seguía revisando los papeles que tenía delante de él. "Sabes que nunca querría hacerte daño, pero esto surgió hace mucho y no pudimos pararlo." Nathan por fin había levantado la mirada de la hoja que tenía en la mano y observaba como Peter no dejaba de dar un enorme rodeo sobre el tema del que le estaba hablando.
"Peter por favor, ¿Por qué no vas al grano de una vez por todas?" Nathan volvió a mirar el papel y tecleó algo en su ordenador, mientras esperaba la gran noticia que trataba de contarle.
Peter carraspeó con fuerza y tragó saliva, pues notaba que los nervios estaban tomando el control sobre su cuerpo. "Bien pues el caso es que…" Mientras los escuchaba, Claire no había dicho nada, se había quedado un poco por detrás de Peter, dejando que fuera este el que hablara directamente con su hermano, pues al fin y al cabo se trataba de su padre y la situación entre ella y él no era la mejor.
Sin embargo, Claire se estaba dando cuenta que Peter no iba a poder decírselo, por lo que, a pesar de las dudas, había llegado la hora de decirle a todo el mundo, que era una chica feliz, que tenía todo lo que quería al lado de Peter y que nada ni nadie podría separarlos ahora.
"Peter y yo llevamos tres años juntos." La voz de Claire sonó desde detrás de Peter y durante un momento, los dos hermanos parecieron haberse vuelto de piedra, Peter, por haber escuchado aquello y no haber podido decirlo él y Nathan todavía inmerso en el papel que tenía delante, sin mirar a ninguno de los dos.
Peter esperó a que su hermano reaccionara por fin, a que asimilara lo que acababa de escuchar, si es que realmente había prestado atención a las palabras de su hija; pero cuando se dio cuenta que eso no iba a ocurrir, que Nathan parecía haber entrado en estado de shock, se acercó a la mesa.
"Nathan ¿has oído lo que acabamos de decir?" Su hermano levantó por fin la mirada, sonriendo, algo que descolocó enormemente a Peter. "¿Estás bien?"
"Perfectamente, ¿Por qué no iba a estarlo?" Nathan se levantó del sillón del que no se había movido en todo el rato y con los papeles todavía en la mano y se acercó a su hermano y a Claire.
"Estáis juntos, de acuerdo. No es que sea la mejor noticia del mundo, pero quien mejor para protegeros que uno al otro. Al fin y al cabo, se muy bien que desde el principio, desde que os conocisteis, hubo una relación muy fuerte entre vosotros."
"Nathan…" Peter fue hacia su hermano, mientras Claire se quedaba donde estaba, observando una escena que le parecía poco menos que absurda.
"No Peter, está bien, de verdad. ¿Por qué no hablamos de lo que de verdad importa ahora?" Nathan volvió a perderse entre sus papeles, evitando cualquier tipo de contacto visual con Peter y terminando de aquella forma, aquella conversación. "He conseguido el lugar perfecto para escuela, no está lejos de aquí y el precio es bastante asequible."
Mientras lo escuchaba hablar, Peter se volvió hacia Claire, que ahora tenía la mirada clavada en el suelo. No le era necesario verle los ojos, para saber que lo que había dicho Nathan le había sentado tan mal como a él.
Sin embargo, conocía de sobras a Nathan como para saber, que la noticia le había dolido mucho, no sólo porque su hermano y su hija tuvieran una relación sentimental, si no porque se lo habían estado ocultando durante demasiado tiempo.
Nathan se estaba comportando como siempre había hecho, omitiendo el tema que no podía controlar e interponiendo algo en lo que poder mantenerse ocupado para no pensar en ello.
Pero también comprendía a Claire, más que nada, porque a parte de la genética, ella, al igual que Peter, no era una Petrelli, no conocía la forma de comportarse de la familia, no sabía cuanto tiempo había que esperar para que Nathan se decidiera a echarles la bronca. Claire era demasiado inocente y su padre, aunque apenas se conocieran acababa de romper su corazón.
"He acordado una cita con el dueño de la finca par esta tarde. Supongo que querréis venir. Ya he llamado a Mohinder y está libre para acompañarnos. Parece que esto marcha, Pete. Tengo que reconocer, que después de todo, tenías razón sobre que la escuela era una buena idea." Nathan movió la pantalla del ordenador, hasta que Peter y Claire pudieron verla. "Tengo algunas fotos del lugar, es genial, estoy seguro que os encantará.
Nathan continuó hablando, aunque Peter había dejado de escucharlo, cuando todo aquello le comenzó a sonar excesivamente falso, un discurso extremadamente forzado para evadirse del problema real.
"Nathan, para un momento." Peter llegó hasta su hermano y apretó con fuerza su hombro. Nathan se lo quedó mirando y se cayó casi de golpe. "¿Por qué no hablamos de todo esto?"
"¿No me digas que ahora te echas para atrás? Ahora que ya tengo lugar idóneo y el dinero casi a punto. Ahora que empezaba a gustarme la idea de dirigir la escuela con gente con talento…."
"¿Por qué no lo dejas ya!" Los dos hermanos se volvieron hacia Claire, que justo después de gritar se había quedado cayada. La chica respiró hondo un par de veces antes de seguir hablando. "Entiendo que te sientas dolido por lo que te hemos dicho, pero no puedes hacer como si no hubiera ocurrido nada. Hablemos de ello, seguro que quieres saber muchas cosas."
Nathan intercambió una rápida mirada con Peter que tan sólo le mostró un gesto de afirmación. Dejó los papeles sobre la mesa y cerró el ordenador. Se apoyó en una esquina de la mesa y se quedó cayado unos segundos mirando a la nada.
"¿Por qué me lo habéis estado ocultando durante tanto tiempo? Tres años es mucho tiempo."
"Al principio no sabíamos si esto duraría, no estábamos seguros de decirte nada, de que te cabrearas con nosotros, sin saber si realmente íbamos en serio." Peter se sentó junto a su hermano. "Luego, simplemente no encontrábamos el momento para hacerlo sin herirte. No queríamos hacerte daño."
"¿Cómo esperabais que me lo tomara? Peter, eres mi hermano pequeño y tu Claire, eres mi hija. No se trata de que os llevéis muy bien o que seáis grandes amigos. Tu y Peter…"
"Lo siento, precisamente por eso no queríamos decirte nada."
"Pero ahora que vamos a pasar muchas horas juntos no queríais que os pillara en alguna situación un poco comprometida." Nathan negó con la cabeza. Por mucho que lo intentaba, no conseguía comprender lo que le estaban diciendo y mucho menos pensar en las consecuencias que eso iba a tener. "¿Pensáis casaros y tener críos como cualquier pareja normal?"
"Somos una pareja normal." Claire dijo por fin. "No somos distintos que dos personas que se conocen, se enamoran y comparten el resto de su vida juntos. Porque eso es lo que somos nosotros, dos personas enamoradas, tu hermano y tu hija, que queremos compartir nuestra felicidad contigo." Claire se acercó a los dos hombres y se apoyó en Peter, como si de esa forma, teniendo cerca el contacto de él, pudiera decir las cosas de una forma más segura.
"Nathan, no queremos que te sientas mal, ni que sufras por nosotros. Estoy más enamorado de Claire de lo que he estado nunca por nadie, la quiero y necesito que me digas que apruebas esto, que estarás a nuestro lado, cuando se lo digamos al resto de nuestros conocidos y que nos apoyarás."
Nathan guardó silencio un momento. Se trataba de demasiada información de golpe, como para asimilarlo todo en un solo momento, pero por más que buscaba alguna razón para decirle a su hermano que lo que estaban haciendo él y Claire no era correcto o que eso le suponía a él un terrible problema.
Lo cierto era que no había nada que realmente pudiera decirle; pues ver aquella pareja junta, Peter y Claire cogidos de la mano junto a él, esperando saber lo que él pensaba, como si su aprobación fuera lo único que necesitaban para hacer pública su relación, le hacía olvidar todos los prejuicios que pudiera tener en un primer momento.
"Bueno, supongo que no se trata del fin del mundo. Si vosotros sois felices y me prometéis que seré el primero en enterarme de que os vais a casar y cuando Claire esté embarazada de mis sobrinos, supongo que puedo aceptarlo."
Peter podía sonreír por fin. En realidad, no se había parado a pensar en ningún momento como podía llegar a reaccionar su hermano después de conocer la noticia, pero ahora que le veía sonreír y que le escuchaba decir eso, parecía que las cosas habían terminado bastante bien.
"Hablando de eso." Claire se separó de Peter y tomó sus dos manos entre las suyas. "Anoche le dije a tu hermano que cuando nos casáramos tomaría el apellido Petrelli, espero que estés de acuerdo, siempre y cuando Peter quiera casarse conmigo." Nathan iba a decir algo, cuando Peter se le adelantó.
"Un momento, ¿me estás proponiendo formalmente que me case contigo?" Peter se levantó, sin soltar las manos de Claire, que notó que comenzaban a temblar, mientras la chica le sonreía.
"¿Dirías que si?"
Peter le abrazó con fuerza y la levantó en el aire. "Claro que si, claro que quiero casarme contigo. Hace mucho que quería proponértelo, pero ya que lo has dicho tu." Terminó de hablar besando a Claire, pero al darse cuenta que Nathan todavía estaba delante de ellos y que todavía no había dicho nada, dejó a Claire en el suelo de nuevo y la abrazó.
"Entonces, ¿qué, serás nuestro padrino en la boda?" Nathan esperó un momento, mirando a la pareja que tenía delante, como ansiaban conocer su respuesta.
Finalmente sonrió ampliamente. "Supongo que podré acostumbrarte a que seas la mujer de mi hermano y que tu te lleves a mi hija. Supongo que no podría encontrar a nadie mejor para ninguno de los dos." Peter se abrazó a él al escuchar aquello. "Bueno y después de este momento, ¿Qué tal si os enseño el futuro emplazamiento de la escuela?" Nathan volvió a encender el ordenador para enseñarles las fotos del lugar a los dos.
