Disclaimer. Los personajes presentados no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Historia creada sin fines de lucro.


.

Capítulo 3 "El espacio entre nosotros"

.

"Andábamos despacio demorando el encuentro. (Julio Cortázar)"

.

.

Estaba tan cerca... demasiado cerca, podía oler su aroma tan dulce y confortable que acariciaba todos sus sentidos, la ligera brisa lo llevaba hasta él y lo agradecía tanto; la distancia era cada vez menor, podría darle alcance de un salto, podría... delante suyo se divisaba ese terreno baldío que no tenía barda, su rostro dibujó una mueca de molestia y maldijo por lo bajo, ya no podría andar por las bardas por lo que decidió rodear la última casa y llegaría justo en frente de ella, así podría verla, se apresuró; rodeó el terreno en instantes que se le antojaron eternos, iba veloz, nada detendría su paso, su objetivo estaba claramente marcado.

Hasta que...

Como si sólo fuera una película, la vio tropezar, lo sentía casi como si fuese en cámara lenta; todo su cuerpo respondió, iba en su ayuda pero se topó con el culpable de su distracción y su evitable caída, lo agarró entre sus manos, le dio un vistazo rápido y caminó decidido a su encuentro. El corazón parecía querer escapar de su pecho y llegar directo a ella, las manos le empezaron a temblar, y en su rostro se dibujaba una sonrisa entre estúpida y tímida, pero su gran bocota no se pudo contener…

―Pensé... pensé que quizás ya no serías tan torpe.

―¡¿Qué?! ―musitó Akane y él se mordió la lengua.

Instantáneamente su cuerpo se tensó y su rostro se torno de mil colores.

―L-lo lamento... no debí decir eso... y-yo p-pues ―tartamudeaba sintiéndose todavía más avergonzado, "cómo demonios se me ocurre decir esa estupidez" pensaba el chico―. Hola... aquí esta, toma tu libro, lo recogí y bueno, este yo... ―las palabras no salían fácil, había imaginado ese reencuentro tantas veces, y estarlo viviendo justo ahora, en ese momento, era abrumador y mucho muy diferente de lo que alguna vez llegó a pensar, tragó con dificultad pues tenía la garganta totalmente seca.

Akane estaba atónita, con mano temblorosa recibió el libro de las manos de Ranma y lo acercó a su pecho de forma abrupta, apretándolo con fuerza como queriendo protegerlo de algo, se mostraba totalmente abstraída; término de levantarse sin mirarlo, aspiró profundo intentando alejar a todo el mundo de su mente, incluyéndolo a él y comenzó a caminar de nuevo, tenía la cabeza agachada y murmuraba algo incomprensible.

.

―No eres real, no eres real, no lo eres, es mi mente jugando de nuevo conmigo, eres una ilusión, una pesadilla, una horrible pesadilla ―repetía la chica de manera autómata y poco audible, casi como un murmullo; avanzaba dando pasos pequeños pero constantes bamboleando el bolso que colgaba de su brazo.

Ranma estaba totalmente aturdido al ver la reacción de Akane, esperaba un golpe, un par de gritos, algún insulto, pero no hubo nada, nada... esta situación lo perturbo bastante e hizo que por un momento se quedara plantado al piso, no podía mover un solo músculo, su boca estaba entreabierta y tenía el ceño fruncido, su cara de confusión era digna de una instantánea; de algún modo sacó fuerza de su interior y se obligó a avanzar hacia ella, no podía perderle de vista... ya no más.

―¡Eh!, ¿qué te pasa?... espera, espera... soy yo... que no me reconoces... soy Ranma ―le decía a la chica en tono angustiado, mientras intentaba alcanzarla.

Cuando estaba a su lado inclinó la cabeza buscando la mirada de Akane, pero ella estaba a miles de kilómetros, fue cuando pudo escuchar lo que repetía constantemente "No eres real, no eres real, no lo eres", aquella letanía le sorprendió aún más, en respuesta abrió muy grande la boca y los ojos.

―Vamos Akane, no es gracioso... escucha, soy real, soy yo... por favor mírame ―le suplicaba Ranma señalándose el pecho y la cara, mientras seguía intentando captar su mirada, pero fracasaba― que pasa, es que no me oyes ―esto lo frustraba a mares, agitó la mano frente al rostro de Akane, de nuevo, nada, así que decidió plantarse frente a ella, por lo menos así pararía de caminar.

.

.

―¿Por qué vuelves y me atormentas?... yo ya te olvide, no puedes regresar así... ―decía Akane por lo bajo mientras caminaba.

Continuó así hasta que su andar por fin se detuvo, volvió a apretar muy fuerte el libro contra su pecho y lentamente, muy lento, alzó la cabeza y se encontró frente a aquellos ojos que nunca podría olvidar, se estremeció, los profundos ojos azules que tenía frente a ella la miraban con gran intensidad, tenía esa mirada, su mirada, aquella que hacía que le hirviera la sangre, que lograba que su corazón palpitara más a prisa, trago saliva con dificultad y emitió un leve suspiro, no era una ilusión... Ranma estaba frente a ella.

―¿Estás bien, Akane? ―preguntó Ranma con voz preocupada― lamento mucho lo que dije hace un momento... tú sabes, siempre he sido torpe con las palabras ―lo decía muy en serio mientras se rascaba la nuca, había hábitos que nunca dejaría atrás.

Akane lo miraba impaciente, su rostro no mostraba nada, ni una sola emoción, lo analizaba, tanto como él lo hacía con ella, que se suponía que debería de hacer, sonreír, abrazarlo, alegarse, besarlo tal vez, abofetearlo, salir corriendo, intentar aplastarlo... se sentía tan acorralada como un animalillo asustado, pero no huiría, eso no, ya no era la misma chica de hace algunos años, ella ahora era fuerte de un modo distinto.

Cerró los ojos y aspiró profundo llenado completamente sus pulmones, exhaló el aire tan lento como su cuerpo se lo permitía, abrió los ojos y lo miró fijamente antes de contestar.

―No te disculpes... está todo bien, sólo es que... bueno yo... yo no esperaba verte nunca más ―lo dijo intentando que no sonara a reproche. Akane mantenía su vista fija en Ranma y parecía resuelta, aunque por dentro se moría de nervios, pero no estaba dispuesta a demostrarlo, no ante él― ¿Cuándo volviste? ―prosiguió dejando esa pregunta en el aire, aunque realmente no le importaba mucho saber la respuesta.

―Apenas hoy ―respondió Ranma un tanto contrariado con esa frase que Akane dijo "yo no esperaba verte nunca más"― llevo sólo un par de horas en Nerima ―puntualizó con una sonrisa sincera.

―Oh vaya, bien... muy bien ―Akane contestó secamente― debo irme... ya voy tarde, lo siento ―se apresuró a decir para terminar con esa conversación, luego de que termino de hablar cortó el contacto visual con Ranma y emprendiendo la marcha nuevamente.

―Está bien ―dijo Ranma en tono plano, estaba todavía más confundido con el cambio de actitud de Akane, siempre le costó entenderla y esta vez estaba lejos de comprender cualquier cosa, pero no podía dejarla ir tan rápido, no después de tanto tiempo― ¿p-podría acompañarte? ―soltó sin pensar.

La mirada de Akane mostraba total confusión, sus ideas iban y venían como en una cruzada, tenía tantas cosas que quería decirle, más bien escupírselas en la cara, pero en ese instante estaba totalmente muda, algo dentro de ella parecía querer romperse o desmoronarse en el acto, ¿cómo demonios se le ocurría pedir eso?, después de irse, no tenía ningún derecho.

Dio un hondo suspiro intentando calmar sus ideas, que más daba, él había regresado, tendría que enfrentarlo algún día, tendría que aprender a vivir sabiendo que él estaba tan cerca...

―Si quieres... pero llevo prisa, de acuerdo ―respondió en tono simple evitando mirarlo de nuevo y esperando que desistiera de su propuesta, pero no lo hizo.

―De acuerdo, sigo siendo muy rápido ―añadió de forma espontánea esbozando una sonrisa de suficiencia.

―Sí... como sea, vamos ―contestó automáticamente sin ninguna inflexión en su voz ni emoción alguna en la cara, juntos emprendieron de nuevo el camino.

.

.

.


Iban caminando uno al lado del otro, tan cerca, pero tan lejos, pues existía una barrera invisible e infranqueable que los separaba, Ranma estaba totalmente mudo, nervioso e impaciente, volteaba cada pocos segundos en dirección a Akane y la observaba embelesando en cada detalle de su rostro, su dulce perfil, sus largas y tupidas pestañas, sus labios pequeños sonrosados; mientras que ella sólo miraba el asfalto y no emitía ningún sonido, era un silencio inmenso y pesado, él tragaba saliva con dificultad, ese mutismo era peor de lo que podría pensar.

.

Ranma ideaba la forma en como quebrar ese extraño silencio que lo mataba, algo debía de decir, algo...

Akane por su parte no lo estaba pasando mejor, su cabeza estaba en conflicto, "Idiota, estúpido, cobarde, embustero, arrogante, cretino…" y un sinfín de apelativos más nacían en su mente, y que tenía tantas ganas de gritárselos a la cara, estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no molerlo a golpes; no podía mirarlo, porque estaba segura que se rendiría ante sus ojos, y no podía con semejante estupidez…

.

―Y… ¿c-c-cómo están tus hermanas? ―fue lo primero que se le ocurrió decir.

―¿Eh? ―contestó Akane saliendo de sus propios pensamientos― ¿qué dijiste? ―dijo sin levantar la mirada del camino.

―Oh, bueno yo... p-pregunte que cómo están Nabiki y Kasumi ―contestó extrañado, nuevamente la actitud de Akane lo confundía.

―Ah... ellas están bien, gracias por preguntar ―respondió sin dar muchos detalles.

.

Y de nuevo el silencio se hizo presente...

Más denso...

Profundo...

E impenetrable silencio

.

Ranma se decepcionó bastante, esperaba un poco más de información y no respuestas tan cortas, pero no iba a reclamar, no podía tentar a la suerte, quizás Akane se molestaría... aunque a él eso no le importa mucho, así por lo menos vería a la chica que él recordaba, "malhumorada, gritona... tan linda", Ranma se sorprendió de sus pensamientos, sonrojándose como si lo hubiesen descubierto, como si Akane fuera capaz de escuchar lo que pensaba.

―Y... ¿tu padre? ―preguntó de nuevo.

Akane suspiro antes de contestar. ―Él... él está bien, de nuevo es feliz ―respondió mirando a Ranma y por vez primera esbozo una sonrisa tímida, pero real y la dirigió hacía él, este simple gesto hizo que Ranma se sintiera un poco más dichoso.

―Ya veo, me alegro mucho ―Ranma sonrió de manera más evidente que Akane.

Avanzaron un poco más, pero el silencio amenazaba con cubrir su camino y edificar una muralla impenetrable, y quizás ya no habría vuelta atrás.

―Así que... ¿comida italiana? ―preguntó Ranma para evitar el silencio que volvía a hacerse presente.

―Ah sí... a los niños les encanta... parece que es su nueva comida favorita, pasta italiana, quería cocinarles algo muy especial. ―dijo ella con la vista fija en el camino, su voz sonaba muy dulce al pronunciar esas palabras.

.

.

Niños… esa palabra resonaba en su mente y quedó suspendida en el aire, esa palabra abrió un espacio mayor entre ellos, una brecha creciente e infranqueable, y creó un montón de preguntas en Ranma…

.

.

.

Continuará...


Hola de nuevo! Les dejo el tercer capítulo, me esforcé para que fuera un poquito más largo (fracase lo siento) pero espero igual lo lleguen a disfrutar, tanto como yo al escribirlo. Déjenme saber que les pareció. Saludos.

Haruri Saotome: tú duda será resuelta entre el cap 4 y 5, espero que disfrutes este; Carol FVargas aquí tienes el tercer cap, ojala te guste; Andy-Saotome-Tendo, me alegra que te haya gustado, cuéntame que te parece esta nueva entrega; litapaz, te agradezco mucho, gracias por seguir la historia; Ronoel, espero este capi te guste; Siyi, aquí esta coméntame si te gusto, Lenna0813, si habrá drama, gracias por leer; usuarios desconocidos (me gustaría saber sus nombres), aquí la actualización, saludos a todos y gracias por leer.

By the way, si el tiempo esta a mi favor, actualizare cada jueves o viernes, ahora estoy en revisión de los capítulos 5 y 6, y maquinando en mi mente los siguientes, de nuevo gracias.

Revontuli.