CAPITULO 3.- SUEÑO

El cálido abrazo del sol lo despertó lentamente, se revolvió entre las sábanas resintiéndose a abandonar el lecho que le abrigaba y bostezó con intensidad sintiendo que aquel sería realmente un día agradable o al menos placentero donde no tendría que abandonar la mansión ni mezclarse con las "ratas de la ciudad"…

Se levanto de pronto de la cama, algo no andaba bien del todo…es decir no se suponía que el ya debería de estar muerto; se sentía demasiado vivo como para creerse fuera de este mundo…aquello solo podía significarse una cosa y…

-¡Sebastián!- Gritó furioso abandonando por completo el cómodo lecho, no tuvo que esperar mucho ya que el mayordomo no tardo en aparecer con una bandeja de comida en la mano, con la misma falsa sonrisa con que lo recibía todas las mañanas.

-Buenos días Joven Amo- Saludo este educadamente haciendo caso omiso a la mirada furiosa que el menor le enviaba.- Espero que haya tenido una buena noche.

-¿Qué significa esto?- Inquirió Ciel enfadado pero controlándose- Teníamos un trato…yo tomaría venganza y tu tomarías mi alma… ¿Por qué…?

-Si no lo come caliente el pan se enfriará.

-Te he hecho una pregunta…- Replico aun mas enfadado- exijo que me respondas.

-Creo haberle dicho que usted ya no es mi amo y por lo tanto ya no me encuentro en la obligación de acatar sus órdenes así que siéntese y disfrute de su desayuno.

-¿Tanto interés tienes en que yo tome el desayuno?- Inquirió con una sonrisa sarcástica y dirigiéndose hasta la bandeja que se hallaba en una mesa- Entonces…-Agregó y se dispuso a lanzarlo hasta la ventana pero no consiguió cumplir con su cometido ya que en un instante Sebastián sostenía su mano derecha con una firmeza y fuerza que por momentos asustó al conde.

-No es bueno que desperdicié la comida- Repuso el mayordomo tomando en brazos al pequeño hasta colocarlo en la mesa y disponiendo delante de el su desayuno-Cuándo lo haya comido hablaremos.- Concluyó y como todos los días se colocó junto a la mesa en espera de que el niño terminará de comer. Ciel murmuró algo entre dientes pero aceptó el trato no del todo convencido pero ansioso en acabar con aquel juego que empezaba a tornarse molesto.

-Estoy satisfecho- Comento Ciel haciendo a un lado la bandeja con un gesto educado, esperaba que el demonio se diese convencido con ello ya que era cierto.- Hablemos.- Prorrumpió con gesto firme y serio avergonzado de haberse dejado intimidar instantes atrás e intentando recuperar su orgullo.- ¿Por qué no has tomado mi alma?- Inquirió apresuradamente.

-Porque usted murió antes de que el contrato se diese por concluido.

Recordó los sucesos, seguramente no habían transcurrido mas que un par de horas pero en su mente parecía como si hubiesen pasado hace siglos, los disparos, la debilidad, la caída y…seguramente habría muerto por un par de segundos; es decir que de alguna manera no lo habría mantenido a salvo hasta el final por lo que el contrato se rompió por un par de segundos…solo una nimiedad insignificante desde su punto de vista pero quizás en el código de los demonios podía llegar a ser mucho mas complejo.

-¿Entonces no tomarás mi alma?- Pregunto inseguro y aliviado a la vez.

-No por ahora, debido a la gran falta que cometí no soy capaz en este momento. Le daré de plazo un mes, un mes de vida.

-¿Un mes?- Cuestionó inseguro a la vez que un escalofrió de temor le recorría- Un mes es demasiado…-Murmuró para si mismo ensimismado en sus pensamientos, un mes era mucho, mucho tiempo para el, desde el momento en que hizo el pacto no había vivido mas que para ver el día en que viese su venganza cumplida…esa había sido el único y poderoso aliciente que le proporcionaba las fuerzas necesarias para levantarse cada mañana y…la idea de que no habría un futuro no le parecía tan aterradora al convencerse de que habría una razón para vivir el día pero…- Un mes…-Murmuro tomando entre sus manos la servilleta hasta arrugarla, sus ojos fijos en la blancura de la misma percibieron con mayor rapidez que su piel el tacto suave de Sebastián que colocó su muñeca sobre las del muchacho.

-Yo estaré con usted hasta el final- Consoló acariciando su rostro, confundido Ciel se dejo hacer pero pronto apartó con furia la mano del mayordomo.

-¡Has roto nuestro trato!- Grito indignado levantándose de la mano y tirando varios utensilios de la misma.- ¿Cómo puedes venir a decirme esa estupidez?- Sin ser consciente de sus actos ni actuando con la racionalidad que lo caracterizaba abandonó la elegante habitación todavía en pijamas sin tener la menor idea de donde estaba ni hacia donde se dirigía, simplemente se limitó a bajar por las escaleras y salir de ese lugar, quería alejarse tanto como fuese posible de Sebastián.

Desde arriba el demonio le observo correr a través de las pintorescas calles del pueblo, pensándolo bien no había sido una decisión acertada dejarlo salir con la pijama puesta, se veía mucho mas adorable de lo usual y había tantos humanos que se comportaban peor que demonios…no quería ni pensar en lo que le podían hacer…habría que vigilarlo de cerca.

Le parecía curiosa la manera en que el niño había evolucionado a través del corto tiempo en el que llevaba observándolo, la primera vez que le vio no era mas que un niñito mimado sin nada mas especial mas que ese hermoso físico con el que había sido bendecido, cuándo lo volvió a ver estaba deshecho tanto física como mentalmente pero sin llegar a sorprenderlo, muchos otros niños a lo largo del tiempo habían sufrido peores atrocidades que ese pequeño…hasta ese momento continuaba siendo alguien ordinario pero la tercera vez quedo prendado del pequeño de una manera inimaginable, toda la bondad y amor que algún día hubo tenido había sido transformada en odio, temor y dolor…esa transformación o metamorfosis lo convertían en un ser digno de poseer, un alma que a cualquier costo habría que tener…

-Mátalos- Gritó con fuerza, el demonio sonrió ante la fuerza y autoridad con que lo ordenaba, sin temor ni titubeos…era un buen inicio. Y tal y como se lo indicaba asesinó a cada ser humano con la mayor delicadeza posible pese a ello la sangre escurrió hasta los pies del pequeño Ciel quién se limitó a alejarse de esta temeroso de ensuciarse, a la par que su rostro permanecía impasible con la escena; Sebastián no era capaz de ver dentro de la mente del niño pero no vio satisfacción o placer alguno en su semblante, sino solo una tristeza tan profunda que parecía lo arrastraría hasta un hoyo tan profundo del que nunca podría escapar pero no hubo lágrimas, ni gritos, ni maldiciones…en segundos todo hubo terminado.

Observo a Ciel caminar entre los cadáveres reconociendo un asomo de sorpresa por segundos en el rostro del niño al ver las caras de los cadáveres.

-¿A que se debe su sorpresa?- Cuestionó motivado por razones que ni el mismo entendía.

-Muchos de estos hombres y mujeres estaban invitados a mi fiesta de cumpleaños que tendría lugar el domingo- Respondió con amargura pero una indiferencia tal que parecía hablará del clima- ya había recibido algunos regalos de su parte…No entiendo el porque… ¡Ahhhhh!- Lanzó un quejido de dolor llevándose la mano hasta cubrir su ojo derecho, sangraba, le dolía de igual manera que si se lo hubiesen picado con una tenaza ardiente; cayó al suelo víctima de la debilidad y el cansancio siendo sostenido antes de llegar al suelo por el demonio quién se apresuró a cubrirlo con la sabana roja de minutos atrás; Ciel tosió un par de veces temblando de fiebre…

-Sería una lástima que muriera tan pronto- Opinó el demonio observando al chico quién se esforzó por detener su tos por el mero hecho de responderle.

-Entonces has tu trabajo y…

Cubriéndole delicadamente la boca con la mano le indico que no debía hablar entonces sin tener oportunidad de responderle el chiquillo se desmayo, dominado por la inconsciencia las lágrimas comenzaron a escurrir de los ojos cerrados del niño mientras Sebastián las tomaba entre sus labios saboreando lo salado de estas; la tristeza y amargura de su composición eran exquisitas por lo que no podía ni siquiera imaginarse el sabor que tendría su alma…algún día habría que descubrirlo mientras tanto tenía trabajo que hacer…

El niño que tenía ante si no era el mismo que años atrás, había evolucionado, madurado y estaba preparado tanto como un humano pudiese estarlo para morir entonces ¿Por qué razón le costaba tanto tomar su alma?, ¿Por qué retrasaba tanto el momento de su muerte?, ¿Por qué torturaba la mente del niño de esa manera?. No era necesario buscar una respuesta, la conocía pero...el haber pasado tanto tiempo entre los humanos lo había sensibilizado sin duda alguna pero ya no tenía caso preocuparse por ello dentro de un mes todo habría acabado.

Suspiró cansado con la situación deseando que todo acabara, lo importante por el momento era encontrar al pequeño.

Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Era necesario admitir cuándo uno se equivocaba, al menos habría que ser sincero consigo mismo...y bueno... se había equivocado, estaba perdido, cansado, triste y molesto.

Molesto por haberse enamorado de Sebastián y aún más molesto por haberlo declarado la noche anterior, creyó estar preparado para la muerte y en cambio se mostraba como un niñito asustado y temeroso como cualquier otro…incluso había llorado. Debería estar agradecido de tener un mes mas de vida pero no deseaba gozar de las cosas que jamás podría disfrutar ni había disfrutado, decir que se lamentaba de sus acciones sería mentir porque estaba feliz con su venganza, satisfecho con el rumbo que había tomado su vida y dispuesto a recibir las consecuencias…al menos eso le decía la razón pero como muchas otras veces la razón estaba peleada con el corazón, sus sentimientos no correspondían a sus pensamientos…lo cierto es que si pudiera regresar al pasado tomaría otro tipo de decisiones y cambiaría algunas cosas entre ellas el pacto que hubo hecho con Sebastián y…el tiempo no se podía regresar por mas que lo deseará. Se fue a sentar debajo de un árbol, estaba cansado y el lugar era agradable además nunca hubo estado bajo la sombra de uno, siempre tan ocupado con sus lecciones, su Empresa, sus misiones que había olvidado que existían pequeñas cosas con la que se podía ser feliz.

Si el hubiera abandonado su venganza, ¿Qué habría pasado? Quizás Sebastián lo hubiera abandonado o en el peor de los casos matado, dudaba mucho de esta última acción, su alma carecería de valor al ser débil y aunque no le agradaba admitirlo frente al demonio nunca se hubo sentido inseguro ni temeroso incluso se atrevía a decir que junto a el tenía la plena confianza de que nada ni nadie le haría daño. Desde el primer momento en que le hubo puesto un nombre le pareció que mas que pertenecerle el le pertenecía a Sebastián pero continuaba preguntándose hasta que grado era eso cierto...

Observaba a los cadáveres con apatía así como la manera en que exhalaban su último aliento de vida; no sentía nada…de alguna manera sabía que aunque el demonio fuese quién estuviera acabando con sus vidas el era el responsable de ello pero no hubo satisfacción en su muerte, solo eran peones en el juego que había emprendido por lo que ni siquiera valía la pena fijarse en ellos; respondió mecánicamente a la pregunta que la criatura le hizo antes de que un terrible dolor en el ojo tornará todo negro a la vez que un ataque de tos le invadía…roja, sangre roja fue lo último que vio.

Despertaron en la cama de una posada, no era del todo elegante pero la cama sobre la que se halló recostado le dio la sensación de que dormía sobre nubes, de ninguna manera podía compararse con el frío suelo con el que hubo dormido durante los últimos meses…

-Buenos días Joven Amo- Saludo la extraña voz que se proclamaba como un demonio confirmándole que no se había tratado solo de un sueño.

-¿Quién eres?- Cuestionó confundió reincorporándose en la cama con gran esfuerzo.

-Yo solo soy un simple mayordomo- Respondió este con una sonrisa que le desquició pero su rostro permaneció inerte incapaz de mostrar emociones.

-¿Cómo te llamas?- Inquirió motivado por la curiosidad y el hecho de que no sabía como referirse a el.

-El nombre que a usted le plazca será el que tendré.- Contesto acompañado de una reverencia.

-El que a mi me plazca…-Susurró incrédulo y pensándolo prosiguió tras un segundo con apatía- Sebastián…tu nombre será Sebastián Michaels…

-Si, Mi Señor.

Le pareció extraña la manera en que aquella criatura le observaba y acataba sus ordenes, no le tenía respeto pero tampoco temor sino…no tenía la manera de describirlo pero sentía como sino lo viese como un juguete; no era un asunto que le importase ya que nadie mas sabía mas de juguetes que el…

-¿Como mi mayordomo harás todo lo que te ordene?

-Mientras el contrato siga vigente no habrá nada más importante para mí que usted y su venganza pero cuándo todo haya obtenido lo que desea tomaré su alma.

Hubo un momento de silencio entre ambos, Ciel cerró los ojos midiendo las dimensiones de la acción que acababa de tomar pero no había lugar para las culpas ni los remordimientos, ya no era un niño sino un adulto y como tal debería empezar a comportarse.

-Sebastián- Llamó de manera autoritaria-Báñame.- Ordenó.

-Hey niño bonito, ¿Qué haces por aquí?- La voz de un viejo borracho lo arrancó de sus recuerdos, se le acercaba de una manera desagradable, no tardó mucho en descubrir sus intenciones.

-Sebastián- Llamó con voz firme lamentando el haberse comportado como un niño instantes atrás- Acaba con el.- Ordeno y en segundos el cuerpo inerte del hombre cayo al suelo apareciendo frente a el su tan apreciado mayordomo.-Creí que no podría darte mas ordenes- Comentó poniéndose de pie con aire jactancioso y una sonrisa burlona.

-Digamos que lo hice por la costumbre pero veo que usted se encuentra mucho mas repuesto.

-Dijiste que tengo un mes…antes de…

-Así es.

-Y supongo que no hay manera de hacerte cambiar de opinión.

-Me temo que no.

-Entonces tengo una última petición que hacerte.

-Escuchó.

-Quédate junto a mi pero no motivado por la obligación ni el contrato sino porque…

-Porque lo deseo…-Completo acercándose tanto al rostro de Ciel que el pequeño se ruborizó.

-Si...i- Respondió tartamudeando.- Finjamos que no moriré al final del mes…que podré estar junto a ti toda la vida como si se tratase de un sueño.

-Se ha puesto demasiado melodramático para mi gusto.

-Los adultos también deben de madurar- Ciel pasó los brazos alrededor de su mayordomo mordiéndole en un gesto travieso el lóbulo de la oreja causándole un respingo al demonio que no se lo esperaba y escuchando atentamente el susurró de su aún Amo sonrió.

- Esté será mi último y dulce sueño, haz que sea el mejor…te lo ordeno.

-Si, Mi Señor.

CONTINUARÁ…

Hola, perdonen que el capi sea tan corto pero es que sino lo hago corto no lo haré…tengo muchas cosas que hacer y la verdad este fic me relaja por eso es que me doy mi tiempo pero me siento mal con los otros que están inconclusos…

Como sea aquí esta la conti, la historia ya piensa a tomar mas forma aunque tengo claro el final con el desarrollo tengo dudas aún. Como habrán notado mi estilo de redacción es lento pero no lo puedo evitar, es mi forma de escribir así que perdonen si sienten que lo alargo mucho.

Muchas gracias por sus comentarios, me hacen muy feliz y perdonen que no les responda pero no tengo tiempo, con esfuerzo y escribo algo…

Como siempre dudas, comentarios positivos y negativos son aceptados de la mejor manera…

Se cuidan, besos y abrazos…bye