Disclaimer— Los personajes de Inazuma Eleven no me pertenecen, son propiedad de Level-5®. El diseño y adaptación de los personajes me pertenece, al igual que algunos personajes de la historia, a excepción de algunos otros, créditos a sus respectivos autores/as.
Dedicado a Rox-senpai y a su vecino (saludos vecino de Rox xd); agradezcan a ellos porque haya subido el capítulo hoy y no mañana (en especial a Rox-senpai xD).
—Señorita Hayashi Kaori, favor de presentarse en la oficina del director —Aquellas palabras resonaron por el pasillo en el que se encontraban, y posiblemente en varios más, atrayendo la atención de quienes pasaban por ahí.
Especialmente de cierto grupo de chicos que se encontraban conversando cerca, debido a que la persona que había llamado a la chica era Natsumi, y por su expresión no parecía ser nada bueno.
— ¿Qué habrá hecho para tener que ir con el director? —Cuestionó un chico con una banda naranja en la cabeza, a la vez que miraba en dirección a Kaori y su nuevo grupo de amigos.
Los demás se encogieron de hombros tratando de no darle importancia al asunto, exceptuando a dos personas cuya mirada seguía la misma dirección que Endou.
—No creo que sea nada grave —respondió Fubuki tratando de sonar indiferente—. No parece ser de las chicas que se metan en problemas.
—Las apariencias engañan —Argumentó Midorikawa—. Oí que Haruya también tuvo un percance con el director, por lo visto son amigos y puede que ella esté involucrada en eso.
El chico de cabello plateado negó levemente con la cabeza, gesto que pasó desapercibido por sus compañeros, quienes habían cambiado de tema ya, mientras veía a Kaori seguir a Natsumi.
«Yo sé que ella no es así», pensó antes de unirse nuevamente a la conversación.
• • •
—Tome asiento, señorita Hayashi —pidió amablemente el director cuando el sonido de la puerta cerrarse le indicó que ambas chicas habían llegado a su oficina, esta vez el hombre no se encontraba sentado frente a su escritorio, sino que miraba por la ventana.
Kaori obedeció con cierto nerviosismo, temiendo que la discusión que pudieran reprenderla por la discusión que Nagumo había tenido con el director anteriormente. Mientras que Natsumi se colocaba junto a su padre.
—Veo que ha hecho amigos bastante... Impulsivos —continuó el director—. Supongo que ya se habrá enterado del suceso que ocurrió con el joven Nagumo Haruya.
—Yo... De verdad lo siento —La castaña se puso de pie e hizo una reverencia bastante profunda—. No creí que al contarle la conversación que tuvimos fuera a reaccionar de esa forma tan...
—No es necesario disculparse, señorita Hayashi —interrumpió el hombre aún mirando por la ventana—. El joven Nagumo ha demostrado ser un leal amigo suyo. Venir a reclamar por un asunto que no le incumbe sabiendo que podría tener graves consecuencias, es algo totalmente inadecuado, pero desde luego que es signo de lealtad.
La chica miró confundida al hombre, preguntándose si solamente la habían mandado a llamar por eso.
—Usted quiere entrar al equipo de fútbol —continuó el director luego de una pausa.
—Así es —respondió inmediatamente la castaña.
—Supongo que sabe que no se aceptan chicas en el equipo a parte de las managers.
La chica asintió, olvidándose por un momento de que el hombre estaba de espaldas y no podía verla.
—Las palabras del joven Nagumo, nos han puesto a pensar y queríamos proponerle algo —añadió el hombre refiriéndose a sí mismo y a su hija, para después dar la vuelta, y notar la mirada curiosa que le dirigía Kaori luego de aquellas palabras—. El trato que le proponemos es el siguiente. Usted tendrá un mes para formar el equipo de fútbol femenino, al termino de ese plazo, su equipo se enfrentará contra el equipo masculino. Si logran ganar, aprobaremos el club. Si pierden, tendrán que elegir cualquier otro club al cual unirse.
Kaori no dudó ni un solo segundo antes de aceptar la propuesta del señor Raimon, y estrechando sus manos formalmente dieron comienzo al trato, aclarando ciertos detalles. El equipo debería de tener mínimo dieciséis jugadores y, lógicamente, todos estos tendrían que ser mujeres.
El director dio un justificante a Kaori, ya que el timbre que indicaba el fin del receso había sonado tiempo atrás y luego de indicarle que pasara con su secretaria al finalizar las clases para que le diera todo lo necesario para el club la dejó marchar.
La castaña dio pequeños saltos de emoción de camino a su salón, aquello no había resultado tan difícil, aunque tendría que agradecer a Nagumo después, ya que básicamente él había logrado que aquello fuera posible.
• • •
—Tu nombre, tu apellido y tu cara se me hacen bastante conocidos —Akira miraba muy de cerca el rostro de Taiga—. Fuji... Es un apellido bastante común, ¿Hay alguien famoso en en tu familia?
—Etto... —Taiga miró de reojo hacia la puerta— Mira, es Kao-chan.
Akira desvió la mirada hacia la puerta, confirmando así las palabras de Taiga, quien salió corriendo hacia Kaori.
— ¿Para qué te querían en la dirección? —preguntó la pelinegra al llegar.
Kaori puso una enorme sonrisa al recordar el motivo de su visita a la dirección. —Me han propuesto un trato, si logro conseguir un equipo completo y vencer al equipo de hombres me dejarán abrir el club de fútbol femenino.
— ¡Esa es una buena noticia! —Exclamó Taiga— Cuenta conmigo desde ya.
— ¿Sabes jugar fútbol, Tai-chan? —Cuestionó Kaori aún emocionada.
— ¿Qué si Tai sabe jugar fútbol? —Nagumo apareció por la puerta del salón con Suzuno y Terumi tras él—. Sería una vergüenza que no supiera hacerlo, después de todo, Fuji-sama siempre se esforzaba por enseñarle.
— ¿Fuji-sama? —cuestionó Kaori sin poder creerlo—. ¿Te refieres a Fuji Kou? ¿Fuji Kou, el centrocampista del equipo nacional de Japón?
—Etto... —Taiga miró nerviosa a ambas chicas que tenían los ojos brillantes de la emoción—, sip. Fuji Kou es mi padre, el me enseñó casi todo lo que sé de fútbol, lo demás lo aprendí de Haru-chan y de Fuu-chan.
— ¿Tú podrías conseguirme un autógrafo de Fuji Kou-sama, Tai-chan? —Preguntó Kaori cual niña de cinco años pidiéndole un jugete a su madre.
—Yo no veo muy seguido a mi padre... Kao-chan... No creo que...
—Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor —continuó insistiendo la castaña, poniendo una expresión extremadamente adorable a la cual nadie podía decir que no.
—Está bien, Kao-chan —suspiró resignada la pelinegra—. Te conseguiré un autógrafo de mi padre en cuanto lo vea.
—Gracias, Tai-chan.
—Wufu... Podré jugar fútbol en el mismo equipo que la hija del gran Fuji Kou-sama —exclamó emocionada Kaori.
— ¿Qué hay de ti, Akira? —cuestionó Terumi—, ¿No piensas unirte?
La nombrada se tomó su tiempo para responder, aparentemente pensando en lo que diría. —Supongo que sí —añadió al final—. ¿Qué clase de amiga sería si no?
Kaori sonrió feliz.
—Admítelo, Aki-chan —replicó—. Tú como yo, viniste aquí por el fútbol.
• • •
Al día siguiente Kaori llegó temprano nuevamente, aunque esta vez acompañada de Akira, Taiga, Nagumo, Suzuno y Terumi.
El día anterior, luego de que terminaran las clases, Kaori había ido con la secretaria para llevar a cabo los trámites del club provisional de fútbol femenino y le había sido otorgado un viejo salón.
El lugar, según parecía cuando entraron en el, había pertenecido al club de béisbol y posiblemente llevase años sin ser aseado. Kaori sacó de su mochila varios productos de limpieza.
— ¿Creen que el conserje quiera prestarnos algunas cubetas y escobas? —Cuestionó al tiempo que sacaba varios trapos viejos.
— ¿Piensas limpiarlo todo ahora?
Nagumo miró sorprendido a la castaña, quien negó, a la vez que sonreía. —Eso sería imposible, este sitio, aunque no lo parezca, es enorme. Pero si comienzo ahora, por la tarde será menos trabajo.
Ante el entusiasmo de la chica, todos los presentes se dispusieron a ayudar, consiguiendo limpiar buena parte del salón y llegar puntualmente a clases.
—Al parecer Suzuno, Nagumo y Aphrodi no entrarán al equipo —comentó cierto chico de cabello largo y azul, al capitán del equipo mencionado, mientras caminaban al salón 3-B.
— ¿Eh? —El castaño miró confundido a su acompañante— ¿Por qué lo dices, Kazemaru? ¿Te han dicho algo?
El mencionado suspiró, en definitiva no había remedio para Endou. —No, no he hablado con ellos. Pero cuando llegué los vi limpiando uno de los antiguos salones del club de béisbol.
— ¿Oh? ¿Crees que hayan cambiado el fútbol por el béisbol? —Preguntó aterrado Endou.
Kazemaru se golpeó la frente mientras susurraba un «No lo sé, Endou, no lo sé.»
N/A: Y bueno, aquí esta el capítulo, espero que les guste. Creo que esta vez no tardé mucho en actualizar xd Repito, agradezcan a Rox-senpai, ya que por ella subo el capítulo hoy (y por ella no entregaré la tarea mañana :'v). Lamento la tardanza, Rox-senpai (n_n)u
Y bueno, ya no acepto más OC (faltan, pero si sigo esperando nunca comenzaré bien esto, así que yo inventaré los que faltan).
Hasta el próximo capítulo, Nadia xx.
