CAPÍTULO III

Los sueños de Shizuo fueron interrumpidos por un molesto ruido justo debajo de su departamento.

-Aaahhh matar matar matar matar matar…

Estaba levantándose para fijarse de qué se trataba cuando todos los recuerdos de la noche anterior le cayeron como agua fría… miro la cama vacía y luego miró a su alrededor, se cogió la cabeza y pensó: Entonces todo fue un sueño, uffff; pero en mitad del suspiro miró un papel sobre su mesa de noche y lo cogió para leerlo.

-[No te ves tan aterrador cuando estás dormido Shizu-chan ;) –Izaya]

El rubio lanzó al aire un grito ensordecedor mientras rompía el pedazo de papel.

-IZAAAAAAAAYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Fue tan fuerte, que el informante que ya se encontraba bastante lejos llegó a escucharlo, le provocó una gran sonrisa y comenzó a caminar dando saltitos mientras se alejaba.


...

-Una semana eh…

El bartender se preguntaba a sí mismo por qué no había vuelto a ver a la fastidiosa pulga después de su "pequeño encuentro" de la última vez, sacudió la cabeza al darse cuenta de que ya se lo había preguntado 50 veces esa misma tarde.

Decidió salir temprano del trabajo, ya que no había muchos borrachos que echar y Tom-san estuvo de acuerdo… ¿Qué haría? Iría directo a su casa! De eso no había duda, ya que no tenía nada qué hacer, ¡no iría a caminar por lugares en los que creía que podría encontrar al castaño, ni hablar!, claro que no!; ese era el plan, pero hizo exactamente lo contrario… encendió un cigarro más y se dispuso a caminar…

-Maldita sea!- ya era una hora y nada, un momento! ¿Qué demonios estaba haciendo? Acaso él quería … v..e..r..l..o?

-CLARO QUE NO! Gritó sin darse cuenta y la señora que caminaba cerca de él salió disparada.

El rubio soltó un sonoro suspiro y dio la vuelta para regresar a su departamento, ya había dado unos cuantos pasos cuando se le presentó una escena algo extraña; un hombre medio agachado en una esquina de la calle miraba hacia la otra dirección, escondiéndose de vez en cuando como si espiara… Al principio no le prestó atención, pero cuando pasó cerca del hombre no pudo evitar sentir un poco de curiosidad, a pesar de ello siguió caminando.

Un viento bastante fuerte detuvo al rubio en seco, aquel viento le había traido un olor inconfundible, aquel olor… aquel olor de la pulga que buscaba. Giró la cabeza y ahí lo vio caminando en dirección contraria a él, saltando alegremente… renació su impulso de gritar y perseguir a su eterno enemigo pero se detuvo un segundo, lo había interrumpido aquel hombre extraño, este se movió y corrió hacia la siguiente esquina, donde se escondió nuevamente.

-ah? Imposible… Aquel hombre estaba mirando a Izaya… estaba mirando ¡A IZAYA!.

Esta escena trajo a su mente las palabras del castaño del día anterior, aquellas palabras que le habían taladrado el cerebro por un instante y que lo habían hecho enfurecer.

(-¡Cállate! ¡No es mi culpa que hayan intentado violarme! )

El cerebro del bartender simplemente se apagó, en el momento en el que Izaya dio la vuelta en una esquina y el asqueroso acosador se disponía a seguirlo, Shizuo arrancó un dispensador de bebidas con una facilidad increíble y lo arrojó delante del hombre… este se quedó congelado, blanco y con los ojos abiertos.

-matar, matar,matar,mataaaaaaaaaar… se dirigió hacia él, y lo cogió de la camisa, el otro hombre no decía nada, solo expresó su temor con su rostro y sus lágrimas. Shizuo lo estampó contra la pared y dijo una sola oración con la sombra más tenebrosa que jamás se le había visto en la mirada, parecía que podía matarlo solo con su escalofriante voz, puso un dedo en la cara del transgresor apuntándolo…

-Escúchame bien pedazo de escoria humana, si vuelvo a verte cerca de la maldita pulga, te mataré ¡ahh, pero no creas que será rápido, te voy a causar tanto dolor que lo van a sentir tus ancestros! ¿Entendiste?

El hombre solo movió ligeramente la cabeza de arriba abajo entre lágrimas y con una expresión como si realmente fuera a morir. Apenas el rubio lo soltó, salió despavorido levantando mucho polvo y sin dejar de llorar (Y nunca más se le volvió a ver, ni cerca de Izaya, ni cerca de Ikebukuro, ni siquiera cerca de Japón).

Mientras el acosador se alejaba, la conciencia regresaba a Shizuo y surgieron pensamientos dentro de su cabeza como ¿Por qué lo hice? ¿Por Izaya? Claro que noooo! Pero… entonces ¿Por qué estoy tan molesto? ¿Por qué?! Como siempre todo lo malo que me pasa es culpa de esa maldita pulga ¿Pero no me ha pasado nada, en realidad no tengo nada que ver en esto, o sí?

-MADICIÓOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON

-Ay Shizu-chan siempre tan expresivo cuando estoy cerca.

- ….. (El rubio se quedó congelado, ¿Acaso lo había visto haciendo lo que acababa de hacer?), se giró lentamente hacia su némesis con una mirada de miedo.

-Ay, Shizu-chan así me miras después de tanto tiempo sin verme, eres de lo peor…

Fingiendo una cara de tristeza y acercándose más a su enemigo el castaño agregó:

-Te gustó mi nota neh, Shizu-chan? Te veías tan lindo durmiendo y no tan aterrador como ahora…

Shizuo olvidó todo lo pasado hace un momento y lo cogió del cuello levantándolo en el aire, el informante solo rió como psicópata, mientras sacaba su navaja y causaba pequeñas heridas en el brazo del otro. El rubio no pudo evitar que esa risa tan fastidiosa lo irritara y acercó la cara de su enemigo a la suya para gruñirle.

-¿Quieres morir hoy, verdad, estúpida pulga?!

El otro, en lugar de responderle simplemente le dio un pequeño beso en los labios, lo que provocó que su monstruo lo soltara…

-jajajajjajajaja, sonrojándote por algo tan insignificante, no pareces tú Shizu-chan, jajajjajajajajaja

-IZAAAYAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

La persecución que ambos extrañaban se desató nuevamente, aunque se mantuvo la duda en la mente del guardaespaldas si había sido visto o no.