Por las dudas:

Eirik es Islandia.

Nor es Noruega.

Tiina Väinamöinen es Fem!Finlandia

Francis Bonnefoy es Francia

Sven Östenstjärna es Suecia


de abogadas y cantantes franceses.

Eirik no entendía qué diablos era lo que a Nor le divertía tanto de esos casos de mierda en los que lo ponían a trabajar, pero cada vez que él al pasar dejaba entrever que le tocaba otro caso de corte, Nor se ofrecía a acompañarlo con la mayor prontitud. Tenía una suposición muy vaga que se había vuelto un poco más plausible desde que Nor lo había conocido a Matthias, pero no quería sacar conclusiones apresuradas…

… bueno, al diablo con eso… ¡Era periodista…! ¡Escribía conclusiones apresuradas para ganarse la vida! Su suposición era la siguiente: Nor estaba total, absoluta e irrevocablemente aburrido de su vida. Y por lo (no mucho) que Eirik sabía de ella, como para no.

En fin. Apenas acababa de escribir por su cuenta una notita muy interesante sobre el turbulento romance entre Hedérvary y un tal Beilschmidt, y estaba con la cabeza muy metida en si llevarlo a la revista para que lo publicaran o no. Hacía mil años que no escribía uno de esos, pero había sido una oportunidad que nadie en su sano juicio hubiera dejado pasar.

Además, si divulgaba la vida privada de Hedérvary ella se lo merecía bien merecido por haberle hecho laburar como un negro en el caso Machado. Que, entre paréntesis, había sido la razón por la que se había conocido con su "te amo/te odio" Gilbert Beilschmidt, un juez de instrucción que andaba por ahí el día que la cantante se había ido a quejar al juzgado porque a Carlos Alejandro Machado no lo habían metido preso como ella quería y se había vuelto a Cuba. Caprichos si los hay, y según lo que sabía Eirik, a quien le había llegado todo de una muy buena fuente, Gilbert le había hecho notar lo de "caprichos si los hay". Y de alguna forma habían terminado yéndose a cenar juntos, y Dios sabe a qué mas después.

"Un winner, el tipo," le había dicho su informante, que… bueno, ¿para qué tanto misterio? Gilbert era el compinche de Matthias, cada vez que el fiscal quería impulsar una causa se la llevaba a él y juntos preparaban todo. Y después iban y se emborrachaban juntos. Claro que con Matthias no era mucho decir que iba y se emborrachaba con alguien, porque Eirik dudaba que en el juzgado quedara alguien con todavía eso no había pasado. Pero Gilbert y Matthias se llevaban honestamente bien, y el fiscal le había referido todo el affair a Eirik con lujo de detalles a cambio de un par de tragos un sábado a la noche.

… sea como fuere; el colectivo estaba llegando a la parada, y Eirik todavía no sabía si publicar la historia o no, y Nor ya lo estaba esperando en las escaleras de tribunales leyendo un libro.

Eirik se acomodó la bufanda al bajar, cruzó la calle, y mientras cruzaba la plaza yendo al edificio, alguien que iba corriendo sin prestar atención se lo llevó puesto olímpicamente, asustando a una bandada de palomas que estaba por ahí cerca de un banco.

"…auch," dijo el periodista poniéndose de pie, sacudiéndose un poco la tierra y las hojitas del pantalón. Por suerte el tiempo estaba seco y no había barro. Llegar a hacer una nota todo sucio e impresentable era algo que descolocaba el código profesional de Eirik.

La culpable era una mujer, que se le acercó y le dijo, preocupada, "Ay, ay, perdoná, no te vi, se me hace tarde… ¿estás bien?"

"Si," dijo Eirik, mirándola y haciendo un rápido recuento mental para ver de dónde la conocía. "Ah," dijo finalmente, "Vos sos… la abogada del caso Puffin, ¿no?"

Y era, efectivamente, sólo que afuera de tribunales tenía puesta una boina tejida color crema que le daba un aire más informal y amistoso.

"Si… ¡Ah!" exclamó la abogada, "Tiina Väinamöinen, un gusto. ¿Vas para tribunales? Vamos juntos si querés. Vos estabas ahí haciendo una nota la otra vuelta, ¿no?"

"Sí, fue un poco complicado de seguir ese caso…" confesó Eirik, al tiempo que le seguía el paso a Tiina.

"Si, tuvo muchas instancias," concedió ella, "Y el de hoy va a Corte también…"

Eirik obviamente no tendría que haberse sorprendido a esa altura, pero igual lo hizo, un poquito. "¿Estás en otro caso que va a Corte?"

Ella se rió un poco por lo bajo, y se le formaron hoyuelos en los cachetes. Es bastante linda, pensó Eirik al pasar. "Sí, de nuevo, pero esta vuelta estoy como querellante. A mis clientas las encerraron y las violaron. Un caso de mierda," admitió, y el improperio tomó nuevamente por sorpresa a Eirik, que estaba empezando a reconocerse como un pésimo juez del carácter humano.

Pero la fugaz descripción de los hechos le sonó vagamente familiar, y tuvo que preguntar, "No me digas que vos sos la que le está haciendo juicio a Bonnefoy…"

Tiina sonrió, un poco. "Si, y no me digas que venís a hacerle una nota a él…"

"Si por mi fuera no estaría acá, creéme", suspiró Eirik, "Pero sí, sobre el caso en general. ¿Te puedo hacer un par de preguntas después, si estás libre?"

"¿Aprovechando?" preguntó Tiina suspicaz, y para cuando se quisieron dar cuenta ya estaban al pie de la escalera de entrada a tribunales.

Eirik se encogió de hombros, pero trató de sonreír para no parecer un arrogante, "Soy periodista, hago lo que puedo."

"Bueno, dale, después hablamos… ¿cómo era tu nombre?"

"Eirik"

"Bueno Eirik, después hablamos. Ahora me voy corriendo a verlo a Sve antes que empiece todo el despelote…" la abogada le guiñó el ojo en gesto cómplice y subió las escaleras de un tirón, y para cuando Eirik ató cabos y concluyó que "Sve" seguramente era el juez Östenstjärna, ya era tarde para sorprenderse o hacer ningún comentario mordiente. Así que suspiró.

Nor estaba reclinado contra el barandal de bronce de la escalera, y había presenciado la conversación entre la abogada y el periodista con tenue interés.

Nor negó con la cabeza, "A fin de cuentas, el mundo es una gran tragedia griega… Casi sofóclea, pero con menos esticomitías y tanto, tanto más irónica…"

"Ehm, si..," dijo Eirik, que ya sabía que cuando Nor usaba ciertas palabras o hablaba en general de "el mundo…", tenía que poner mente en blanco y no intentar entender, "Es como una telenovela mexicana. Buenos días para vos también, Nor."

Nor sonrió vagamente, no sin un dejo de sarcasmo.

"Esa chica que hablaba conmigo es la que lo está demandando a Bonnefoy," informó Eirik, sacando de la mochila una barrita de cereal de frutilla y chocolate, "Hoy la Corte Suprema dice qué onda con el tema ese."

"Bien por ellos," dijo Nor en su voz de aburrimiento eterno, "¿Quién es Bonnefoy?"

Eirik lo miró fijo un rato, un largo rato.

"No conozco a tus famosos, hermano. Acostumbráte," le contestó Nor, mirando hacia la plaza.

"… pero es que no te puedo creer, Nor," se quejó Eirik, "Osea, ¿en qué ciudad vivís? Estuvo lleno de carteles del flaco posando durante todo el verano, que concierto hoy, que concierto mañana, que entradas agotadas y fans histéricas y que esto y que lo otro…"

Nor pestañeó. "No, ni idea. ¿En que barrio?"

"EN TODA LA CIUDAD, COLGADO!" le perdió la paciencia Eirik, lo cual tuvo por consecuencia directa que Nor dejara escapar una pequeña risita cáustica.

"Bueno, te voy a contar, pero no porque te lo merezcas, ni siquiera sé si te interesa," dijo Eirik resentido, a lo que Nor respondió monótonamente, "No, no me interesa."

Pero Eirik le contó igual porque sabía que a Nor no había que creerle todo, y que a veces cuando te decía algo era porque se suponía que vos tenías que interpretar lo opuesto.

"Canta boleros románticos, es un parisino onda Arjona pero que canta en francés y se zarpa más con las letras," explicó el periodista, "Y parece ser que tiene el re levante. Me imagino que son las mismas pendejas que leen Crepúsculo y creen que está bueno que te acose Robert Pattinson y te mire dormir, y que Bonnefoy te cante obscenidades en franchute en el oído. Que se yo."

Nor asintió vagamente, o por lo menos eso le pareció a Eirik.

"Bueno, el tema es que al tipo lo acusan dos fans de que las retuvo contra su voluntad y las violó, básicamente. Si ellas lo buscan no sé por qué después se quejan…"

"Aaa, homo homini lupus…" observó Nor divertido, pero Eirik se limitó a mirarlo como si tuviera una enfermedad contagiosa.

"… ponele que si, pero el tema es que a Bonnefoy lo absolvieron. Me juego a que se compró a la mitad del poder judicial el tipo. Entonces, las minas, o, bueno, Tiina que las representa, interpone recurso de casación porque dice que se mandaron cualquiera y que quieren un análisis de sangre para confirmar el ADN. Y le dicen que no. Entonces Tiina llevó el caso a la Corte."

Hmmm, dijo Nor. Eirik odiaba que Nor le contestara así, le daba como que no le estaban prestando un carajo de atención.

"Tiina es la que se levantó al juez la otra vez," observó el periodista, "Así que ahora que el tema va a la Corte…" el final de la oración quedó en suspenso por ser evidente.

"… Bonnefoy se puede dar por muerto." terminó Eirik.

Nor se sonrió un poquito. "Estás pensando que viniste de gusto, ¿no?"

"Si, la verdad que si hubiera sabido que Tiina era la abogada me quedaba durmiendo. Sea lo que sea que diga, Östenstjärna le da la razón seguro."

Se rieron juntos un ratito, un acontecimiento bastante raro. "Igual si no hubiera venido, no hubiera hablado con ella. Va a quedar bárbaro si la entrevisto, así que voy a esperar a que salga."

Hmmm, dijo Nor de nuevo, Eirik no llegó a ver de qué autor era pero se llamaba "Diez Negritos". Raro que Nor leyera algo con un título tan poco enroscado. El periodista se encogió de hombros, y pescó el draft final del artículo Hedérvary + Beilschmidt para pegarle una releída.

Ya había pasado un rato largo, y los dos seguían sentados en la escalera aunque hacía frío, cuando el celular de Eirik empezó a sonar con una versión indie de 'Ridom Ridom' como ringtone. Nor enarcó una ceja, y Eirik hizo un ruido que sonó a psht, y atendió.

"Eirik Steillson," dijo automáticamente.

"Eiriiik!" lo saludó una voz muy alegre del otro lado, tan fuerte que hasta Nor reconoció la voz y puso los ojos en blanco.

"Buenas, Matthias, ¿cómo va?" preguntó el periodista, agradeciendo hasta cierto punto la distracción.

"Está re embolante la fiscalía hoy, vinieron tres viejas nomás y ya nos bajamos como tres termos de mate. Me acordé que estás allá por lo de Bonnefoy, ¿no? ¿Y qué onda? ¿No salieron todavía?"

"No, siguen adentro, y estoy aburrido y Nor se está por terminar el libro…"

"Ah! ¿Está Nor?"

"… creí que querías hablar conmigo…"

"Aaa, ¡no te me ofendas Eirik! Sabés que sos el más especial de los especiales…"

"Dejate de chamuyar," dijo Eirik entre dientes, y atrás de él escuchó que Nor le decía, "Decile de mi parte que es un idiota."

Así que Eirik le dijo a Matthias, "Dice Nor que te diga que sos un idiota."

"Decile que yo también lo quiero, y que el libro que me prestó-"

"Háblense ustedes," lo interrumpió Eirik, y le encajó el celular a Nor, que pestañeó un par de veces y tomó el llamado con el 'hola' más helado que Eirik le había escuchado jamás. Debía ser alguna especie de saludo habitual entre ellos, o algo así.

Estuvieron bastante hablando, y de vez en cuando Nor le pasaba el teléfono a Eirik y después Eirik a Nor, y así se entretuvieron los tres hablando de bueyes perdidos hasta que empezó a salir gente de tribunales, y como por arte de magia aparecieron la mitad de los periodistas de la ciudad, con cámaras de televisión y todo, a ver si podían lograr sacarle alguna palabra a Bonnefoy, que salía rodeado de abogados y guardaespaldas, y destacaba entre ellos como un hombre alto, rubio, muy sofisticado y con ropa muy elegante, y visiblemente pálido por las circunstancias.

Eirik, y Nor también aunque en menor medida, ya conocían cómo funcionaba el tema, así que esperaron en silencio y a un costado hasta que la horda de gente se fuera.

Como Eirik anticipaba, ni bien estuvo todo nuevamente despejado, se abrieron las puertas de tribunales y salió Tiina sonrojada por la emoción y muy oronda. Se acercó a Eirik con una gran sonrisa.

"¿Y? ¿Qué tal todo?" preguntó el periodista, al tiempo que lo presentaba a Nor como "un amigo" y Nor hacía un ruidito de disconformidad y la saludaba con la cabeza. Eirik sacó una libreta por si tenía que anotar algún detalle de interés.

Tiina les contó el final, muy similar a lo que ellos habían especulado.

"La defensa de Bonnefoy decía que le estábamos violando el derecho a la intimidad y que se yo cuánto, pero la Corte estuvo muy bien y les dijo que se dejaran de joder, que si no había hecho nada una pruebita pericial no le costaba nada…"

Eirik asintió, tomó nota de un par de palabras, y Tiina hizo un comentario sobre que si seguía rondando tribunales iba a terminar sabiendo más de derecho que ella. Eirik dijo algo como, "Dios me libre", y Tiina re rió, y concluyó el relato diciendo,

"… Y nos hicieron lugar al recurso de casación. Sve es el mejor juez del mundo…"

Como si lo hubiera convocado, las puertas se abrieron de nuevo y salió el juez en cuestión, que llegó a escuchar al pasar las últimas palabras de la abogada y se sonrojó como Eirik lo había visto hacer hacía algunos meses en el caso Puffin.

"Buenos días," saludó con su voz profunda, y Eirik notó que sin la ropa de juez era bastante menos imponente. Iba a decir intimidante, pero no, era ridículo usar esa palabra. Los dos amigos lo saludaron, Eirik con respeto, Nor con indiferencia total como siempre.

"¿No sos un poco joven para juez de la Suprema Corte?" preguntó Nor, y Eirik se murió de vergüenza cuando Sven Östenstjärna lo miró lo más terriblemente extrañado que su seriedad le permitía.

Pero para sorpresa de probablemente todos, Sven se encogió de hombros y dijo "Puede ser".

"Así que Bonnefoy va a ir preso," comentó Eirik rápidamente, por decir algo.

"Ojalá," dijo Tiina.

Sven se acomodó los anteojos. "No sé. No parecía culpable."

No habían hablado con el tipo ni dos minutos y ya los había sorprendido a todos más de lo jamás esperable.

Tiina parecía decepcionada. "… ah… ¿no? ¿Por qué no, Sve?"

Sven se encogió de hombros nuevamente. "No parecía… Parecía que se iba a desmayar."

"… ¿y entonces…? ¿… mis clientas…?"

"Se deben haber querido morir cuando les saliste con el ADN," opinó Nor, nuevamente para sorpresa de todos, y Sven asintió con seriedad.

"Suelen demandar a tipos así. Juegan con que el caso no llegue a la justicia y les paguen para que no hablen," dijo el juez.

Eirik tenía la muñeca cansada de tomar notas.

Nor dejó oir una risita irónica, "Te deben estar haciendo vudú ahora, Tiina."

Tiina parecía seriamente consternada, y Sven le puso una mano en el hombro. "Si querés, vamos," dijo el juez, y la abogada asintió con pesar.

"Dale, quiero un shot de vodka."

"Son las once de la mañana, Tiina," intentó disuadirla el juez, pero lo pensó mejor cuando vio la cara de la abogada.

"Uh, antes de que te vayas…" dijo Eirik, no muy seguro ya de si quería seguir con el tema, pero sintiendo que era su deber profesional hacerlo, "… puedo hablar con vos después, ¿no?"

"Si todavía te interesa…" dijo ella poco convencida, y sacó del bolsillo del tapado un tarjetero, y le alcanzó una tarjeta con sus datos al periodista, que le sonrió en agradecimiento.

"Chau," dijo el juez, brevemente pero no hostil, y ambos se fueron.

"Bueno: eso, fue raro," sentenció Eirik.

Nor se encogió de hombros y levantó su libro, que había quedado en un escalón.

"Homo homini lupus", volvió a decir, y se fueron juntos a buscar algún lugar para almorzar.


A/N:

Pequeño glosario:

Juez de instrucción: el primer juez por el que pasa una causa penal. Después vienen los 3 jueces del tribunal oral, si va a Casación los de Casación, y si llega a la Suprema Corte, los de la Suprema Corte.

Querellante: en un proceso penal hay dos abogados esencialmente, que son el defensor del imputado y el fiscal que representa al Estado. Pero puede haber un tercero, el querellante, que es el abogado que representa al damnificado por el delito si éste quiere asegurarse de que el proceso se lleve a cabo, y tiene atribuciones parecidas a las de un fiscal.

"Homo homini lupus" : una fracesita que Hobbes hizo célebre, y significa "el hombre es un lobo para el hombre"

DIEZ NEGRITOS. Googlealo, si no sabés quién lo escribió. Na vida tudo tem um porquêêê

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Esta vuelta el tema era sujeto y objeto de prueba y la constitucionalidad de obtener muestras corporales: violan el derecho a la no autoincriminación?

Según el caso, claro. EN el fallo original el tipo era culpable, pero Francis me dio pena :P Queda más copado así igual me parece.

Los reviews son siempre demasiado bienvenidos :)

EDIT: arreglé un par de typos y lo configuré de nuevo, no se por qué se había copiado un pedazo del cap anterior en el medio o_O... por eso sieempre hay que releer las cosas 50 veces xD