CAPITULO III

Narrador: Naruto Uzumaki

-Ten ponte esto, estas realmente helada- ella la aceptó y continuó caminando detrás de nosotros.

Seguimos el sendero de vuelta a Ohara mientras recordaba la sensación que tuve al abrazarla anteriormente, que cuando la toqué estaba tan fría que me dieron escalofríos, pero fue justo como pensé que sería su piel la primera vez que la vi frente a la cascada, "sí que es como la nieve" pensé, blanca y fria.

Caminamos en silencio hasta que llegamos a la casa de Arata-san.

-Adelante, te mostraré donde dormirás- dijo Chojuro.

Ella lo siguió hacia dentro de la casa y un rato después él regresó al salón principal.

-¿Y...?, ¿que piensas, verdad que es una monada?- le pregunté.

-¡Es preciosa!- me dijo con emoción, pero casi murmurando -¡pero eres un pervertido! ¡apenas a de tener unos trece años!

-Hmm yo había pensado unos 14...

-¡Aun así, casi le doblas la edad!

-Oye... tranquilo, ni que le fuera hacer algo extraño...

-Entonces ¿la estas ayudando de verdad?

-Eres duro... soy una buena persona ¿sabes?

-¡Pero si antes no dejabas de hablar de ella como una mujer! incluso íbamos en camino a la taberna para verla...

-Bueno, eso ni como negarlo...- me rasqué la cabeza.

-Hmph!- se cruzo de brazos.

-Pero bueno, no te preocupes, no are nada que no sea sin su consentimiento, jeje

-Acabaras en la cárcel- me levantó una ceja.

-Jaja ja... oye, ¿por que crees que estaría llorando y corriendo?

-Creo que era obvio que escapaba de algo o de alguien...

-Sí, y además dijo que no quería volver a su casa...

-Aunque no quiera regresar, sigue siendo menor de edad, no debería irse a otro lugar que no sea su hogar.

-¿La llevarías de regreso aun si la hicieran sufrir, Chojuro?

-¡¿Y que hacer?, ¿llevarla a vivir conmigo a mi "penthause" en Osaka?!- me dijo sarcasticamente. Eso me dio una muy buena idea.

-¿A mi penthause... eh?

Chojuro se quedo boquiabierto.

-Naruto, estas loco... la familia de esa niña la buscará, la encontrará y tu iras a la cárcel, ademas, ni siquiera la conoces...

-La conoceré mañana y si me da una buena razón para no volver a su casa, la llevare conmigo a Tokio.

-Estas loco... a mi no me metas en eso, eh, no quiero estar involucrado en este secuestro...-Chojuro se llevo la mano a la frente.

Seguimos platicando un rato más y después nos fuimos a dormir.

Me acosté en el fuuton, pero no podía dormir, ya habían pasado varias horas. La habitación estaba azul debido a la luz de la luna que atravesaba la pared exterior. Decidí levantarme, saldría a ver las estrellas, a pesar del frio, tome un sweater y me dispuse a salir. Abrí la puerta despacio, para no hacer ruido y vi como el jardin quedaba iluminado por la luna, volteé a los lados para ver que no hubiera nadie y fue cuando vi algo raro... me fije un poco mejor y habia algo en el engawa*, parecía una silueta, fije mejor mi vista y vi que era una persona, ¡era ella!

Mi corazon se agitó un poco, pero ella no volteó a mirarme, su mirada siguió fija en el jardin.

-¿Tampoco puedes dormir?- le pregunté mientras me sentaba también.

-No- desvió la mirada al lado contrario a mi.

-Puedes pescar un resfriado si te quedas aquí, niña.

-No me desagrada el frió- sus ojos voltearon hacia mi.

-Tus labios, están un poco morados... -le dije un poco preocupado.

-Estoy bien- volteó a mirarme a los ojos y después regreso la mirada al jardín.

-¿Quieres hablar sobre lo que te pasó?

-No me paso nada, no tienes por qué preocuparte... en unas cuantas horas más me iré de aquí.

-No quería molestarte, es solo que, quería saber por qué hay una chica aquí, que debería de estar descansando en su hogar, pero en lugar de eso, esta aquí junto a mi, en la casa de un completo extraño... dejando que el frió le robe el calor- le dije en lo que me agachaba para mirarla, esperaba que pudiera confiar en mi.

Ella bajo la cabeza, como resignándose.

-Me escapé de mi hogar- ella sonada desolada - ya no hay nada por lo cual quedarme en ese lugar... me gustaría ir con mi madre, pero no puedo saber donde está.

-¿No puedes?

-No, mi padre nunca me lo dirá...

Me quede un poco intrigado, ¿que relación tendrá con su familia?

-Vaya... es difícil... supongo que no puedes preguntarle a otra persona.

Ella guardó silencio.

-Si regresara a preguntar, ya no podría escapar otra vez- ella me miro friamente.

Cada vez me angustiaba más, "¿que le pasó a esta niña?"

-¿Puedo ayudarte de alguna forma?- le pregunté.

-No lo creo... lo único que quiero es encontrar a mi madre.

Me levanté en un solo movimiento y me paré frente a ella, bajando del engawa.

-Lo he decidido, te ayudaré a buscar a tu madre- le sonreí, no tenia ni idea de como la buscaría, pero algo se me vendría a la cabeza.

-¿Pero...?- ella me miro extrañada.

-¿Hace cuanto que no la vez?- la interrumpí.

-Hace tres o cuatro años- ella intentaba recordar.

-¿Y donde fue la ultima vez que la viste?

-No lo sé, no lo recuerdo bien- en verdad ella estaba haciendo un esfuerzo -... pero era un pueblo como este, tal vez dentro de Kyoto.

-Hmmm, Kyoto es muy grande, ¿no recuerdas algo más?

Ella tenia los ojos cerrados y apretaba sus manos contra el engawa, pero después abrió los ojos rápidamente.

-Recuerdo que iba con ella a ver una pagoda*, una pagoda de cinco pisos que siempre estaba rodeada de gente.

-Una pagoda de cinco pisos...- no tenia idea de donde podría ser, yo venia de Tokio y a Kyoto solo había ido a sus centros turísticos más famosos, ningún pueblo pequeño.

Ella me miraba esperanzada, pero yo no sabia que decir...

En ese momento, Arata-san salio de su habitación, cerrando la puerta detrás de ella.

-Si es un pueblo pequeño, con una pagoda de cinco pisos, entonces seguramente se trata de Daigo ¿la pagoda era bastante grande, no?

-Así es- respondió.

-¡Arata-san! ¿usted sabe como llegar?- dije, emocionado.

-Por supuesto, he vivido toda mi vida en la prefectura de Kyoto, me visitado todos los pueblos de aquí- nos sonrió.

Volteé a ver a la pequeña mujer que estaba frente a mi y su respiración se había agitado.

-¿Aceptarás mi ayuda...?- todavía no sabia su nombre - ...Yo soy Naruto Uzumaki- le sonreí - ¿cual es tu nombre?

Ella se quedo pensando desviando la vista.

-Lo siento, no puedo decirte mi nombre...

-¿Y como puedo llamarte?

Ella se me quedo mirando, esperando que yo dijera algo.

-¿Que tal... Yuki?... lo primero que pensé cuando te vi, fue en la nieve.

Ella hizo una mueca, pero luego se relajó.

-Esta bien... ¿podríamos buscarla hoy mismo?- me dijo algo alterada.

-¡Claro que sí, después de desayunar, emprenderemos camino hacia Daigo!...- me quedé pensando -pero ¿como la buscaremos? Arata-san, ¿el pueblo es pequeño como este? ¿se podría encontrar a alguien fácilmente?

-Sí, si sabes su nombre, seguramente no habrá ningún problema.

-Supongo que sabes su nombre, ¿eh, Yuki-san?

-¡Por supuesto...!- nos dijo con los ojos vidriosos, pero parecía contenta.

De repente una puerta se abrió haciendo un estruendo, todos volteamos a ver quien era.

-¡Que escandalosos son! ¡no son ni las cuatro de la mañana, duérmanse!- nos dijo un furioso Chojuro, que se asomó por su habitación y cerro la puerta con otro golpe.

-Será mejor que todos volvamos adentro- dijo una burlona Arata-san.

Cuando me desperté y salí de nuevo, vi que Arata-san y Chojuro-kun estaban sentados en el engawa, observando algo, yo aun bostezando volteé a ver que era y se trataba de Yuki, que se encontraba limpiando el jardín, observe bien y lo que ya me parecía bonito ahora todo estaba impecable y hermoso.

-¿Yuki hizo todo eso?-pregunté asombrado, tallandome los ojos.

-Sí, al parecer solo durmió una hora y después empezó a limpiarlo todo, incluso esta hecho el desayuno, puedes irte a servir Naruto-kun- me dijo Chojuro que seguía observando a Yuki junto con su abuela.

Fui a la cocina y había sopa de miso, pescado al grill y arroz, sonreía de felicidad mientras comía, todo le había quedado tan delicioso que pensé "definitivamente la llevaré conmigo a Tokio, ¡tiene que ser mi esposa!", bromeé para mi mismo.

-Naruto-san- oí su voz con mucha emoción -¿cuando termines, podemos irnos?

-Sí, sí, ya casi termino así que ¿ya estas lista?

-Más que eso -dijo, y noté como apretaba entre sus manos su kimono amarillo pálido.

Terminé de pedirle indicaciones a Chojuro y Arata-san sobre como llegar a Daigo y fui a alcanzar a Yuki que me esperaba impaciente en la puerta principal.

-¿Nos vamos?- le dije mientras terminaba de bajar las escaleras y le abría la puerta, ella solo paso de largo velozmente, para después caminar hacia la parada del autobús.

Ella caminaba delante de mi y fue cuando intenté ver sus formas otra vez, pero luego me di por vencido... apenas se transformaría en mujer, ademas de que el kimono dejaba todo a la imaginación, su cabello era de lo más hermoso, largo hasta la mitad de su espalda terminando en un corte recto y cuando le pegaba la luz del sol se torneaba azulado.

-¿Que edad tienes Yuki-san?

-Tengo quince años.

-Eres bastante joven, ojala yo tuviera esa edad también... que tiempos aquellos...

-Pero si no eres viejo -me miro.

-Lo sé, pero ahora tengo muchas responsabilidades.

-...

Supe que ella no me preguntaría nada, así que decidí hablarle de todas formas.

-Llegué a Ohara escapando del estrés de Tokio- le fui contando mientras nos subíamos al autobús, de allí nos llevaría a Kyoto y de allí, cogeríamos el metro -mi padre me obliga a trabajar en su empresa y... no me gusta para nada- continué, mientras ella me escuchaba atentamente en lo que nos sentábamos juntos en el autobús -así que me alegra haberte encontrado Yuki-san, este viaje esta siendo interesante, espero poder ayudarte a encontrar a tu madre... verás, la mía murió en cuanto yo nací así que debe ser bonito tener alguien a quien buscar.

-Siento lo de tu madre...

-Je, no te preocupes, sé que ella esta bien, en donde sea que se encuentre...

Pensé que iríamos todo el camino callados, pero luego vi los ojos curiosos de Yuki y me sorprendí.

-¿Como es Tokio? ¿o Kyoto?- me preguntó.

-¿Vives tan cerca y no has visitado Kyoto...?- dije sin pensar, sorprendido.

-No... - me respondió con un aura muy triste. Me sentí mal por ella.

-No te preocupes, te llevaré a que conozcas Kyoto también, le acaricié la cabeza.

-No tienes que hacer tanto por mi... con ver a mi madre será suficiente.

Yo la miraba, pero después observe el paisaje, sonriente.

Llegamos al metro y compramos los boletos de la estación más cercana a Daigo, Yuki veía todo con mucha curiosidad, como si no quisiera perderse ningún detalle.

-Yuki-san, el metro llegará dentro de hora y media, ¿quieres ir a conocer Kyoto?

Le pregunté aunque ella no tenia opción más que aceptar.

-Naruto-san... gracias por pagar todo, me apena no tener nada.

-No hay de que, no te preocupes por el dinero, ¡ven, vamos a subirnos a ese jinrikisha*!

Tome de la mano a Yuki y nos subimos en el taxi humano, para dar una vuelta por Kyoto.

Paramos en un puesto de comida rapida en la calle y nos compre a cada uno un plato de takoyaki*.

-Kyoto es hermoso -me decía mientras veíamos los grandes templos y a las geishas por el barrio de Gion -es una mezcla de lo tradicional y lo nuevo, ojala hubiera podido venir antes- seguía diciendo, realmente lo estaba disfrutando.

-Yuki, ¿no te dejaban salir donde vivías?

Ella bacilo en contestar, pero luego comenzó a hablar.

-Al igual que tu... mi padre me obliga a hacer algo que no me gusta, mi madre esta muy enferma, así que mi hermano y yo trabajamos duro para que pueda recuperarse, pero hace más de tres años que no sabemos nada, solamente trabajamos sin parar. Un día le dije a mi padre, que quería llevar el dinero a donde se encontraba mamá, pero enfureció y dijo que no lo volviera a mencionar.

Cuando terminó de decir esas palabras, me dio un muy mal presentimiento "¿su padre los pone a trabajar, para darle el dinero a su esposa enferma, que no han visto durante años?" era demasiado sospechoso... pero en ese momento no quise decirle nada a Yuki, que ahora se encontraba tan animada.

Regresamos al metro de Kyoto e íbamos rumbo a Daigo, el metro no nos dejaría directamente, tendríamos que hacer una caminata de treinta minutos desde la estación más cercana.

Cuando llegamos, empezamos la caminata, ya teníamos cinco minutos caminando, cuando me fijé en los getta de madera que estaba usando Yuki, estaban muy desgastados y un getta estaba a punto de reventarse... entonces como si de un hechizo se tratará, en el momento en que lo pensé, el getta se le reventó, ella perdió el equilibrio pero yo pude sujetarla a tiempo, ella se me quedo mirando a los ojos con una extraña expresión, se separó de mi inmediatamente y acto seguido se quito el otro getta y empezó a caminar con los pies desnudos por sobre el suelo rocoso.

-¡Yuki-san! ¡no dejare que camines así, aun queda mucho camino que recorrer! ven, sube a mi espalda- le dije mientras me ponía delante de ella, agachándome, esperándola con mis brazos hacia atrás... pero ella paso de largo.

-Estoy bien, no me molesta caminar así.

Yo corrí para ponerme delante de ella de nuevo... pero como sabia que pasaría de largo otra vez, me moví rápidamente a un lado en lo que ella caminaba y la pesqué con mis brazos, elevándola del suelo. Sinceramente esperaba escuchar algún grito de su parte, pero se controlo muy bien... ella estaba rígida, pero se resignó al ver que yo no la soltaría, así que abrió las piernas para dejar que la sostuviera con mis brazos.

-¡Solo hasta que lleguemos a Daigo...!, ¡cuando lleguemos, me bajas!

-Siiiiip- yo estaba más que feliz, pero ella apenas me tocaba con sus manos, así que di un brinco para que me perdiera el equilibrio y me abrazara.

-Aghh- sentí como se inquietó y luego se sujetó a mi - ¡no hagas eso! -me dijo enojada.

-Jaja, si no te sujetas, te puedes caer, Yuki- yo reía.

No le podía ver la cara, pero se notaba que estaba molesta, se había puesto rígida de nuevo, pero logré que se sujetara de mis hombros. La bajé un poco más, de manera que sentía cada respiración detrás de mi...¡se sentía tan bien! "de verdad soy un pedófilo" pensé, avergonzado, pero feliz.

Pasaron otros diez minutos y sentí como Yuki recargaba su cabeza en la mía. Se había dormido.

"Je, te quedaste dormida... era de esperarse, si no duermes nada y después arreglas un jardín... sin mencionar que hiciste un excelente desayuno"

Iba feliz de la vida... hasta que me di cuenta de que eramos los únicos recorriendo el camino y que la tenia durmiendo sobre mi... varias ideas recorrían mi mente y casi paro en seco.

"¡Calmate Naruto, piensa en otra cosa! ¡no seas un animal! ¡no te atrevas a hacerle algo a esta pobre niña! ¡ahora que esta dejando acercarte!" tragué saliva y acelere el paso "¡¿de verdad podía transformarme en un violador de infantes?!" me recorrió una gota de sudor.

Los restantes quince minutos habían sido eternos, sudando de más por la presión de mantener la calma... pero al final se sintió bien vencer la tentación.

Llegamos a Daigo y era un pueblo igual de pequeño que Ohara, solo que había más turistas... se nos quedaban mirando a Yuki y a mi, me hubiera gustado seguir cargándola, pero había olvidado preguntarle el nombre de su madre, así que tenia que despertarla.

-Yuki-san- le dije en lo que la sacudía un poco con el hombro – Yuki~

Ella abrió los ojos y sentí como su cuerpo se puso rígido.

-Bajame- me pidió.

-Hemos llegado Yuki-san

Ella se había sonrojado un poco.

-Lo siento, me quede dormida -ella me dio la espalda, de seguro para que no le viera el rostro.

-No pasa nada... siéntate aquí, iré a conseguirte otros getta o unas sandalias- le dije mientras me alejaba... pero como sabia que era un poco testaruda, volteé hacia atrás y efectivamente ella había empezado a caminar, pero vio como la observé un poco molesto y regresó a sentarse en la banca un poco molesta también, "así esta mejor" pensé sonriendo.

Regresé con unos getta sumamente bonitos y femeninos, los encontré en una tienda destinada a los extranjeros, con un montón de cosas tradicionales de Japon, se verían muy bien en ella.

-Aquí tienes Yuki-san- le dije mientras le quitaba la etiqueta del precio.

Ella los tomó y los giro para ver la suela.

-¡¿35,000 yenes?!- dijo sorprendida -no tenias que comprarme algo tan caro- estaba bastante molesta.

-Rayos, no sabia que tenia otra etiqueta por debajo...

-Ese no es el punto- se me quedo mirando.

-Jaja, es que son realmente lindas, así que pensé que te gustarían- me rascaba la cabeza.

Ella seguía molesta... pero después suspiró.

-Muchas gracias Naruto-san... - se puso los getta –ahora, vamos a buscar a madre- dijo en lo que se ponía de pie.

Yuki caminaba rápido, la pagoda de cinco pisos se veía desde donde estábamos.

-Te ayudaré Yuki, ¿como se llama tu madre?

-Mikoto Uchiha.

Ella entró a un restaurante y yo a una posada, preguntábamos pero nadie nos podía dar respuestas claras. Despues de varios intentos fallidos, Yuki estaba cada vez más desanimada.

Vi un puesto de comida rápida y decidí ir a preguntarle.

-Buenos días.

-Buenos días, ¿que le sirvo joven?

-Mm me da dos yakitori*

-¡A la orden!

-Oiga... ¿sabe donde podemos encontrar a Uchiha Mikoto?

-¿A Mikoto...? ¿quien eres muchacho? -me miro extrañado el cocinero.

-En realidad es ella quien la busca- le dije mientras apuntaba a Yuki que estaba del otro lado de la calle -es su hija.

-Que extraño... ¿Mikoto tenia una hija...?- dijo casi murmurando para si mismo– bueno, no importa... pues tengo malas noticias muchacho, Mikoto Uchiha ya no esta con nosotros, se fue de este mundo hace algunos años.

"Ya me lo imaginaba..." me dije para mi mismo.

No me había percatado de que Yuki tenia rato parada detrás de mi.

-...¿que dijo señor?...- Volteé rapido a ver a Yuki, agitado; ella de repente había vuelto a ser la niña con mirada de anciana.

Una ráfaga de viento nos golpeó en ese momento.

-Lo siento Yuki-san... -le dije en lo que intenté tomarla del hombro, pero ella salió corriendo.

Yo la seguí, después de pagarle al cocinero por el yakitori que no llevé conmigo.

Ella intentaba correr rápido pero el kimono no la dejaba, por lo que pude alcanzarla rápidamente.

Yuki ya había empezado a llorar e intentaba apartar su rostro de mi vista, ocultándose detrás de su cabello, yo la tome de los brazos, por que ella quería seguir corriendo. Ella comenzó a decirme:

-¿Por qué?- dijo casi murmurando -¿por que dejó que la buscara...? ¡¿por qué el cielo dejó que viniera contigo...?!, ¡¿...si no tenia intención de regresarme a mi madre?!- me gritaba mientras lloraba... pero después se quedo quieta, mientras yo le sostenía las manos.

Me acerqué para abrazarla, la rodeé con mis brazos y ella se desahogó sollozando en mi pecho. No tenia ni idea de qué decir. Yo había perdido a mi madre, pero no la había conocido... por lo que el dolor es diferente para alguien que vivió con su madre y después la pierde.

Mientras ella lloraba, yo no podía dejar de pensar en el tiempo que tenia su madre muerta y Yuki no sabia de ello...

"¿Por qué su padre... les mintió?"

FIN Capitulo III

Engawa*: Pasarela de madera que se conecta con las ventanas y puertas corredizas en los cuartos de las casas tradicionales japonesas.

Pagoda*: Edificio de herrero común (buscar imagen).

Jinrikisha*: Vehículo ligero de dos ruedas que se desplaza por tracción humana, bien a pie o a pedales.

Takoyaki*: Comida japonesa hecha básicamente de harina de trigo y unos trozos de pulpo.

Yakitori*: Tipo de brocheta de pollo japonesa.